Omnes, autor en Omnes https://www.omnesmag.com/author/omnes/ Una mirada católica a la actualidad Fri, 23 Jan 2026 23:08:23 +0000 es hourly 1 Naufragio moral, no solo marítimo https://www.omnesmag.com/actualidad/cultura/cine/naufragio-moral-no-solo-maritimo/ Fri, 23 Jan 2026 23:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=57040 Enero de 1993. Piotr Binter, un capitán de barco, es requerido durante la madrugada porque salvamento marítimo acaba de recibir una petición de socorro: el ferry polaco Heweliusz está naufragando en el Mar Báltico, y él conoce muy bien a su capitán. El naufragio dejará más de 50 fallecidos y afectará a la vida de […]

La entrada Naufragio moral, no solo marítimo se publicó primero en Omnes.

]]>
Enero de 1993. Piotr Binter, un capitán de barco, es requerido durante la madrugada porque salvamento marítimo acaba de recibir una petición de socorro: el ferry polaco Heweliusz está naufragando en el Mar Báltico, y él conoce muy bien a su capitán. El naufragio dejará más de 50 fallecidos y afectará a la vida de Witold, un superviviente con dificultades para convivir nuevamente con su familia, y también afectará a la esposa y la hija del capitán del ferry, y al propio Piotr, a quien se le pide que participe en un tribunal para juzgar lo acontecido. A pesar de que varias voces achacan el naufragio al pésimo estado del ferry, la empresa naviera responsabiliza al capitán y a su posible estado de embriaguez, pues se niega a asumir la responsabilidad económica del accidente.

Esta miniserie de cinco episodios adapta un suceso real ocurrido en Polonia en 1993. A la desgracia del medio centenar de fallecidos por causa de una tempestad se le añadió después la negativa de la naviera y de las autoridades políticas y militares por esclarecer el asunto. De esta manera, las familias de los fallecidos emprendieron una batalla legal durante años, a fin de establecer justicia.

La serie alterna diferentes momentos temporales para armar una panorámica lo más completa posible de lo sucedido: los antecedentes del naufragio, cómo vivieron el naufragio los propios tripulantes y los servicios de rescate, y el posterior conflicto jurídico-social. Intercala de manera inteligente los respectivos rótulos informativos sobre el momento y el lugar, sin tampoco avasallar. En lo que se refiere al relato del naufragio, la producción no escatima recursos para mostrar la tormenta, los vuelcos de la embarcación y el oleaje. Por otra parte, es un relato verdaderamente duro, que muestra en ocasiones el estado de los cadáveres o de miembros mutilados, aunque con elegancia y sin excesos.

El amplio abanico de personajes ofrece una panorámica global de todo el suceso. Son personajes cotidianos y verosímiles, tanto los supervivientes como quienes han perdido a un familiar, todos ellos enfrentados a un entramado político-económico cegado por sus propios intereses, donde las reminiscencias del pasado comunista se dejan notar en la caracterización de algunos villanos.

La entrada Naufragio moral, no solo marítimo se publicó primero en Omnes.

]]>
Científicos católicos: María del Pilar Aznar Ortiz https://www.omnesmag.com/actualidad/maria-del-pilar-aznar-ortiz/ Tue, 20 Jan 2026 05:13:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=53641 María del Pilar Aznar Ortiz (1914 – 2005) fue una microbióloga madrileña que vivió toda su vida cerca de la Basílica del Cristo de Medinaceli, en Madrid, del cual era tan devota que lo visitaba a diario al ir y al volver de su trabajo. Además, perteneció a los Jóvenes de Acción Católica, fue Esclava […]

La entrada Científicos católicos: María del Pilar Aznar Ortiz se publicó primero en Omnes.

]]>
María del Pilar Aznar Ortiz (1914 – 2005) fue una microbióloga madrileña que vivió toda su vida cerca de la Basílica del Cristo de Medinaceli, en Madrid, del cual era tan devota que lo visitaba a diario al ir y al volver de su trabajo. Además, perteneció a los Jóvenes de Acción Católica, fue Esclava de Nuestra Señora de la Almudena y contribuyó al sostenimiento de la Iglesia Católica con abundantes limosnas durante su vida.

Pilar cursó bachillerato en el Instituto Escuela, y se licenció en Farmacia en 1941. Después entró en contacto con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) bajo la dirección del vicepresidente fundador del CSIC Juan Marcilla Arrazola, como ella un católico fervoroso. Así se convirtió en la primera mujer científica no docente microbióloga del CSIC.

Pilar estudió el modo de producir levaduras para alimentación humana y animal o diversos aspectos de la influencia de agentes físicos como la luz ultravioleta sobre bacterias patógenas. También analizó la bioquímica de la vinificación de vinos de Jerez, que pasan un tiempo en contacto con las levaduras formadoras de velo en las barricas durante la fase denominada crianza. Al mismo tiempo, colaboró en el estudio de la fermentación cítrica, línea de investigación de Marcilla, y defendió su tesis doctoral en 1945.

Asimismo, presentó nuevos métodos de análisis a la Oficina Internacional de la Viña y el Vino, (OIV). Buena parte de su producción científica fue difundida en el Congreso Nacional de Microbiología y en las revistas Microbiología Española y Trabajos del Laboratorio de Biología, Santiago Ramón y Cajal, ambas publicadas en Madrid.

En 1946 tomó posesión de una plaza de Colaborador Científico. Poco después participó en la fundación de la Sociedad Española de Microbiología (SEM), que echó a andar con tan sólo cinco mujeres de socias fundadoras, una de ellas Pilar. También le tocó en suerte contribuir con su trabajo a la institucionalización en España de la microbiología como rama científica, pues fue científica fundadora del Instituto de Microbiología General y Aplicada (IMGA) del CSIC en 1946, y promovió la profesión científica hacia el mundo femenino.

La entrada Científicos católicos: María del Pilar Aznar Ortiz se publicó primero en Omnes.

]]>
La creación del hombre El Jardín de las Delicias de El Bosco https://www.omnesmag.com/actualidad/la-creacion-del-hombre-el-jardin-de-las-delicias-de-el-bosco/ Tue, 20 Jan 2026 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=54269 COMENTARIO ARTÍSTICO El Tríptico del Jardín de las Delicias está formado por tres paneles de roble. Las dos alas se pliegan sobre el panel central, continuación del paisaje del Jardín del Edén. Los colores brillantes de esta composición contrastan notablemente con el panel derecho que representa el infierno. Cuando el tríptico está cerrado, todo lo […]

La entrada La creación del hombre El Jardín de las Delicias de El Bosco se publicó primero en Omnes.

]]>
COMENTARIO ARTÍSTICO

El Tríptico del Jardín de las Delicias está formado por tres paneles de roble. Las dos alas se pliegan sobre el panel central, continuación del paisaje del Jardín del Edén. Los colores brillantes de esta composición contrastan notablemente con el panel derecho que representa el infierno. Cuando el tríptico está cerrado, todo lo que vemos es una representación en grisalla de la creación del mundo (analizado previamente).

La escena nos muestra a Dios Padre haciendo la presentación de Eva a Adán, un tema inusual (El Bosco inicialmente incluyó la creación de Eva, como revela el análisis técnico de la reflectografía infrarroja). 

Simbolismo en el Edén

La elevada línea del horizonte permite una composición panorámica que presenta tres planos superpuestos alternando bandas de azul y verde para crear una sensación de perspectiva. El cielo queda reducido a una fría banda montañosa que da profundidad al paisaje mediante el uso de la perspectiva aérea (una neblina azulada en la que los objetos se desvanecen debido a la distancia). El interés de El Bosco se centra en la narrativa y en el programa iconográfico. Lo que parece una representación bastante ingenua del paraíso está, por el contrario, llena de significado. Podemos apreciar el mérito estético de la pintura, la detallada representación de una vasta gama de vegetación y diferentes tipos de criaturas que habitan el mundo recién creado, realzados gracias al uso de la pintura al óleo tradicional en esa época. La túnica rosa de Dios, la única figura vestida en la composición está modelada al estilo flamenco. El otro objeto rosa es la fuente que se encuentra en el centro de la tabla, en línea recta encima de Dios: una probable alusión a la fuente del agua de la vida procedente del trono de Dios. A su derecha, una palmera con una serpiente enrollada es la única referencia a la caída y al pecado en este panel. Es interesante señalar que el árbol de la vida a la izquierda de Adán es una copia de un drago de las Islas Canarias, conocido en Flandes a través de grabados (La Huida a Egipto, Martin Schongauer, c. 1470-75).

Adán y Eva: Prefiguración de Cristo y la Iglesia

La escala y centralidad de las tres figuras principales destaca la importancia dada por El Bosco. Muchas representaciones de Adán y Eva suelen mostrar a Adán durmiendo durante la creación de Eva por Dios, pero en esta escena de la creación, la iconografía ha sido modificada. Los pies de Adán están cruzados, tocando el pie de Dios, con las piernas extendidas. Para los espectadores en la Edad Media, esto se asociaba fácilmente con las representaciones de Cristo en la Cruz. Dios sostiene la mano de Eva mientras ella se arrodilla frente a Él, una escena que tiene paralelismos con la institución del matrimonio: Dios instituyó el matrimonio—el amor humano—y les instruyó para que fueran fecundos y se multiplicaran (lo cual se muestra en el panel central, Paraíso). Cristo, aquí representado como Adán, era visto como el novio, que, junto con su novia, la iglesia (la “Nueva Eva”), restauró esta institución mediante la reunión de la humanidad y Dios en la Cruz. El mensaje medieval probablemente era conocido por El Bosco, representando aquí el futuro matrimonio del novio y la novia como una restauración de la “imagen y semejanza” a Dios en la que Adán y Eva habían sido originalmente creados.

Esta interpretación del simbolismo requiere un cierto nivel de educación del espectador. No sabemos mucho sobre el encargo de este tríptico. El significado es claramente moralizador, pero el hecho de que incluya hombres y mujeres desnudos, en grupos o parejas, manteniendo relaciones amorosas en clara alusión al pecado, podría no parecer apropiado para ser exhibido en una iglesia. La tabla aparece mencionada por primera vez en 1517, por Antonio de Beatis, que la sitúa en el palacio de Nassau en Bruselas. Podemos pensar que la audiencia a la que estaba dirigida sería una audiencia erudita, que sería capaz de leer entre líneas esta hermosa pintura, diseñada gracias al poder de invención de El Bosco: su creatividad era una característica distintiva, que le hacía  destacar entre otros pintores y que no pasó desapercibida por Felipe II.

COMENTARIO CATEQUÉTICO

El primer capítulo del Génesis presentaba la obra creadora de Dios como el diseño y la construcción de un maravilloso escenario en el que se pudiera representar la historia de la humanidad. En este cuadro, El Bosco nos presenta la segunda parte de esta obra, que en la terminología de la teología medieval que inspiró el cuadro se podía denominar opus ornatus (los días cuarto a sexto de la Creación), la labor de vestición de un mundo ya estructurado en el opus distinctionis (los días primero a tercero de la Creación), que se representó en los paneles cerrados de esta pintura.

El Bosco no representa aquí la obra del cuarto día, las luminarias celestes, sino que despliega toda su energía artística para dar una cumplida imagen de los días quinto (cuando el mar hace surgir peces y aves) y sexto (cuando la tierra produce los animales que la habitan), en los que culmina la creación visible. El mundo aquí pintado rebosa diversidad de especies y muestra un cuidadoso ordenamiento de los seres vivos. La parte inferior del cuadro, por otra parte, nos expresa en los enigmáticos simbolismos propios del artista la compleja interrelación que existe entre ellos.

El interesante equilibro que consigue entre la cuidada y ordenada composición y la inagotable e inimaginable diversidad de vegetales y animales, nos está expresando muy bien que el Creador ha querido dotar a su obra de orden y de diversidad, dejando en cada una de las criaturas, y en la interdependencia que existe entre ellas, un reflejo de su bondad y de su perfección; en definitiva, un breve reflejo de su infinita hermosura.

El hecho de emplear un horizonte alto, que deja mucho espacio para la representación de la creación visible, es como una evocación de la inmensidad del mundo creado (reforzada por la lejana perspectiva aérea) y de su diversidad. Esta se manifiesta no sólo en el número, sino también en los extraños animales que pululan por el cuadro, que quizás deban sus fantasiosas formas a las noticias sobre los extraños animales que las expediciones marítimas castellanas y portuguesas estaban descubriendo a finales del siglo XV. Este admirable escenario, así pintado, se destina en el capítulo primero del Génesis para la humanidad, siendo esta su centro y su sentido.

Un custodio para un paraíso

Sin embargo, para situar la creación de la humanidad, El Bosco, como la inmensa mayoría de la tradición pictórica occidental, recurre al capítulo segundo del Génesis. En él se sigue un orden inverso: en un mundo desierto, en el que sólo se encuentran Dios y un manantial de agua (ambos presentes en el cuadro compartiendo el color rosa y la situación central que les da presidencia) se modela el ser humano, y sólo después se planta un paraíso de plantas y animales para que él lo custodie.

Para el que contempla el cuadro desde este capítulo que le da sentido, queda claro que toda la inmensa riqueza de diversidad y orden que Dios ha pintado en el mundo se ofrece a la humanidad como escenario, como regalo y, también, como responsabilidad y tarea. El ser humano está llamado a descubrir y valorar el orden y la bondad de la creación, así como a respetar la correcta interrelación entre las criaturas y sus delicados equilibrios. El ser humano es puesto en el centro del escenario no como un actor que vaya a lucirse y aprovecharse de él; si se planta para él un jardín no es para que lo maltrate abusivamente y lo arruine. En ese escenario, varón y mujer deben desempeñar su labor de custodios de la Creación en respeto a ella y en relación inmediata con su Creador.

La relación como elemento esencial del ser humano, en su condición de persona creada a imagen del Creador, queda expresa en la significativa mirada que Adán dirige a Dios como en respuesta a la bendición que está recibiendo de su Mano derecha. La humanidad recibe el don de ser creada, por tanto, en vista a la comunión con Dios y a su alianza con Él, destino que se cumplirá plenamente en Jesucristo, el Nuevo Adán, que hará posible que esta alianza en la fe (por la que el ser humano sirve y ama a Dios) pueda realizarse plenamente.

Iguales y complementarios

También es significativo que, con su Mano izquierda, Dios acoja la mano de Eva para presentársela a Adán. En efecto, expresa que la relación del ser humano con el Creador ha de vivirse también en la relación personal con sus semejantes. Por otro lado, como enseña el capítulo segundo del Génesis, la relación entre el varón y la mujer no es sólo de comunicación, sino de complementariedad: ninguna de las numerosísimas criaturas que habitan el cuadro basta para completar el deseo y la personalidad del ser humano. Como el lector del Génesis ya sabe, sólo Eva es la ayuda adecuada para Adán. 

Dios hace pasar ante Adán todas las criaturas, pero ninguna le completa, sino tan sólo la mujer que ha creado para él en igualdad de valor y dignidad (ambos tienen el mismo tamaño en la composición, y aparecen referidos el uno al otro, a través de la mediación de la Mano del Creador). Si varón y mujer se requieren mutuamente con la diversidad y complementariedad querida por el Creador y plasmada cuidadosamente en este cuadro, parece claro que proteger su unión es fundamental no sólo para la supervivencia biológica de la especie humana, sino también para que cada persona encuentre la plenitud de la vocación humana en la donación y entrega libre y sincera a otra persona.

De ahí la evocación del sacramento del Matrimonio, que queda como dibujado por las dos Manos divinas, que unen y bendicen. Las mismas Manos del Creador que modelaron a la humanidad del barro de la tierra, según este capítulo segundo del Génesis, son las que en este cuadro construyen, bendicen y protegen la unión de la pareja humana, para que en su unión la obra del Creador de la humanidad quede cumplida. 

Varón y mujer quedan así en armonía entre ellos, ante el Creador y con la creación entera, viviendo el estado de justicia original que la serena composición y los suaves tonos cromáticos del cuadro evocan. Sin embargo, la presencia de la serpiente en el árbol, distante aún pero ya amenazadora, recuerda al espectador la fragilidad de esta armonía, que la Mano de Dios debe proteger y tendrá que reparar, una vez perdida de la manera que se nos narrará en el siguiente cuadro de esta serie

La entrada La creación del hombre El Jardín de las Delicias de El Bosco se publicó primero en Omnes.

]]>
La creación del hombre. El Jardín de las Delicias, de El Bosco https://www.omnesmag.com/actualidad/la-creacion-del-hombre-el-jardin-de-las-delicias-de-el-bosco-2/ Sat, 17 Jan 2026 05:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=57027 COMENTARIO ARTÍSTICO El Tríptico del Jardín de las Delicias está formado por tres paneles de roble. Las dos alas se pliegan sobre el panel central, continuación del paisaje del Jardín del Edén. Los colores brillantes de esta composición contrastan notablemente con el panel derecho que representa el infierno. Cuando el tríptico está cerrado, todo lo […]

La entrada La creación del hombre. El Jardín de las Delicias, de El Bosco se publicó primero en Omnes.

]]>
COMENTARIO ARTÍSTICO

El Tríptico del Jardín de las Delicias está formado por tres paneles de roble. Las dos alas se pliegan sobre el panel central, continuación del paisaje del Jardín del Edén. Los colores brillantes de esta composición contrastan notablemente con el panel derecho que representa el infierno. Cuando el tríptico está cerrado, todo lo que vemos es una representación en grisalla de la creación del mundo (analizado previamente).

La escena nos muestra a Dios Padre haciendo la presentación de Eva a Adán, un tema inusual (El Bosco inicialmente incluyó la creación de Eva, como revela el análisis técnico de la reflectografía infrarroja). 

Simbolismo en el Edén

La elevada línea del horizonte permite una composición panorámica que presenta tres planos superpuestos alternando bandas de azul y verde para crear una sensación de perspectiva. El cielo queda reducido a una fría banda montañosa que da profundidad al paisaje mediante el uso de la perspectiva aérea (una neblina azulada en la que los objetos se desvanecen debido a la distancia). El interés de El Bosco se centra en la narrativa y en el programa iconográfico. Lo que parece una representación bastante ingenua del paraíso está, por el contrario, llena de significado. Podemos apreciar el mérito estético de la pintura, la detallada representación de una vasta gama de vegetación y diferentes tipos de criaturas que habitan el mundo recién creado, realzados gracias al uso de la pintura al óleo tradicional en esa época. La túnica rosa de Dios, la única figura vestida en la composición está modelada al estilo flamenco. El otro objeto rosa es la fuente que se encuentra en el centro de la tabla, en línea recta encima de Dios: una probable alusión a la fuente del agua de la vida procedente del trono de Dios. A su derecha, una palmera con una serpiente enrollada es la única referencia a la caída y al pecado en este panel. Es interesante señalar que el árbol de la vida a la izquierda de Adán es una copia de un drago de las Islas Canarias, conocido en Flandes a través de grabados (La Huida a Egipto, Martin Schongauer, c. 1470-75).

Adán y Eva: Prefiguración de Cristo y la Iglesia

La escala y centralidad de las tres figuras principales destaca la importancia dada por El Bosco. Muchas representaciones de Adán y Eva suelen mostrar a Adán durmiendo durante la creación de Eva por Dios, pero en esta escena de la creación, la iconografía ha sido modificada. Los pies de Adán están cruzados, tocando el pie de Dios, con las piernas extendidas. Para los espectadores en la Edad Media, esto se asociaba fácilmente con las representaciones de Cristo en la Cruz. Dios sostiene la mano de Eva mientras ella se arrodilla frente a Él, una escena que tiene paralelismos con la institución del matrimonio: Dios instituyó el matrimonio—el amor humano—y les instruyó para que fueran fecundos y se multiplicaran (lo cual se muestra en el panel central, Paraíso). Cristo, aquí representado como Adán, era visto como el novio, que, junto con su novia, la iglesia (la “Nueva Eva”), restauró esta institución mediante la reunión de la humanidad y Dios en la Cruz. El mensaje medieval probablemente era conocido por El Bosco, representando aquí el futuro matrimonio del novio y la novia como una restauración de la “imagen y semejanza” a Dios en la que Adán y Eva habían sido originalmente creados.

Esta interpretación del simbolismo requiere un cierto nivel de educación del espectador. No sabemos mucho sobre el encargo de este tríptico. El significado es claramente moralizador, pero el hecho de que incluya hombres y mujeres desnudos, en grupos o parejas, manteniendo relaciones amorosas en clara alusión al pecado, podría no parecer apropiado para ser exhibido en una iglesia. La tabla aparece mencionada por primera vez en 1517, por Antonio de Beatis, que la sitúa en el palacio de Nassau en Bruselas. Podemos pensar que la audiencia a la que estaba dirigida sería una audiencia erudita, que sería capaz de leer entre líneas esta hermosa pintura, diseñada gracias al poder de invención de El Bosco: su creatividad era una característica distintiva, que le hacía  destacar entre otros pintores y que no pasó desapercibida por Felipe II.

Panel izquierdo: El Paraíso.

COMENTARIO CATEQUÉTICO

El primer capítulo del Génesis presentaba la obra creadora de Dios como el diseño y la construcción de un maravilloso escenario en el que se pudiera representar la historia de la humanidad. En este cuadro, El Bosco nos presenta la segunda parte de esta obra, que en la terminología de la teología medieval que inspiró el cuadro se podía denominar opus ornatus (los días cuarto a sexto de la Creación), la labor de vestición de un mundo ya estructurado en el opus distinctionis (los días primero a tercero de la Creación), que se representó en los paneles cerrados de esta pintura.

El Bosco no representa aquí la obra del cuarto día, las luminarias celestes, sino que despliega toda su energía artística para dar una cumplida imagen de los días quinto (cuando el mar hace surgir peces y aves) y sexto (cuando la tierra produce los animales que la habitan), en los que culmina la creación visible. El mundo aquí pintado rebosa diversidad de especies y muestra un cuidadoso ordenamiento de los seres vivos. La parte inferior del cuadro, por otra parte, nos expresa en los enigmáticos simbolismos propios del artista la compleja interrelación que existe entre ellos.

El interesante equilibro que consigue entre la cuidada y ordenada composición y la inagotable e inimaginable diversidad de vegetales y animales, nos está expresando muy bien que el Creador ha querido dotar a su obra de orden y de diversidad, dejando en cada una de las criaturas, y en la interdependencia que existe entre ellas, un reflejo de su bondad y de su perfección; en definitiva, un breve reflejo de su infinita hermosura.

El hecho de emplear un horizonte alto, que deja mucho espacio para la representación de la creación visible, es como una evocación de la inmensidad del mundo creado (reforzada por la lejana perspectiva aérea) y de su diversidad. Esta se manifiesta no sólo en el número, sino también en los extraños animales que pululan por el cuadro, que quizás deban sus fantasiosas formas a las noticias sobre los extraños animales que las expediciones marítimas castellanas y portuguesas estaban descubriendo a finales del siglo XV. Este admirable escenario, así pintado, se destina en el capítulo primero del Génesis para la humanidad, siendo esta su centro y su sentido.

Un custodio para un paraíso

Sin embargo, para situar la creación de la humanidad, El Bosco, como la inmensa mayoría de la tradición pictórica occidental, recurre al capítulo segundo del Génesis. En él se sigue un orden inverso: en un mundo desierto, en el que sólo se encuentran Dios y un manantial de agua (ambos presentes en el cuadro compartiendo el color rosa y la situación central que les da presidencia) se modela el ser humano, y sólo después se planta un paraíso de plantas y animales para que él lo custodie.

Para el que contempla el cuadro desde este capítulo que le da sentido, queda claro que toda la inmensa riqueza de diversidad y orden que Dios ha pintado en el mundo se ofrece a la humanidad como escenario, como regalo y, también, como responsabilidad y tarea. El ser humano está llamado a descubrir y valorar el orden y la bondad de la creación, así como a respetar la correcta interrelación entre las criaturas y sus delicados equilibrios. El ser humano es puesto en el centro del escenario no como un actor que vaya a lucirse y aprovecharse de él; si se planta para él un jardín no es para que lo maltrate abusivamente y lo arruine. En ese escenario, varón y mujer deben desempeñar su labor de custodios de la Creación en respeto a ella y en relación inmediata con su Creador.

La relación como elemento esencial del ser humano, en su condición de persona creada a imagen del Creador, queda expresa en la significativa mirada que Adán dirige a Dios como en respuesta a la bendición que está recibiendo de su Mano derecha. La humanidad recibe el don de ser creada, por tanto, en vista a la comunión con Dios y a su alianza con Él, destino que se cumplirá plenamente en Jesucristo, el Nuevo Adán, que hará posible que esta alianza en la fe (por la que el ser humano sirve y ama a Dios) pueda realizarse plenamente.

Iguales y complementarios

También es significativo que, con su Mano izquierda, Dios acoja la mano de Eva para presentársela a Adán. En efecto, expresa que la relación del ser humano con el Creador ha de vivirse también en la relación personal con sus semejantes. Por otro lado, como enseña el capítulo segundo del Génesis, la relación entre el varón y la mujer no es sólo de comunicación, sino de complementariedad: ninguna de las numerosísimas criaturas que habitan el cuadro basta para completar el deseo y la personalidad del ser humano. Como el lector del Génesis ya sabe, sólo Eva es la ayuda adecuada para Adán. 

Dios hace pasar ante Adán todas las criaturas, pero ninguna le completa, sino tan sólo la mujer que ha creado para él en igualdad de valor y dignidad (ambos tienen el mismo tamaño en la composición, y aparecen referidos el uno al otro, a través de la mediación de la Mano del Creador). Si varón y mujer se requieren mutuamente con la diversidad y complementariedad querida por el Creador y plasmada cuidadosamente en este cuadro, parece claro que proteger su unión es fundamental no sólo para la supervivencia biológica de la especie humana, sino también para que cada persona encuentre la plenitud de la vocación humana en la donación y entrega libre y sincera a otra persona.

De ahí la evocación del sacramento del Matrimonio, que queda como dibujado por las dos Manos divinas, que unen y bendicen. Las mismas Manos del Creador que modelaron a la humanidad del barro de la tierra, según este capítulo segundo del Génesis, son las que en este cuadro construyen, bendicen y protegen la unión de la pareja humana, para que en su unión la obra del Creador de la humanidad quede cumplida. 

Varón y mujer quedan así en armonía entre ellos, ante el Creador y con la creación entera, viviendo el estado de justicia original que la serena composición y los suaves tonos cromáticos del cuadro evocan. Sin embargo, la presencia de la serpiente en el árbol, distante aún pero ya amenazadora, recuerda al espectador la fragilidad de esta armonía, que la Mano de Dios debe proteger y tendrá que reparar, una vez perdida de la manera que se nos narrará en el siguiente cuadro de esta serie.

Datos técnicos de la obra

Título: El jardín de las delicias. Panel de El Paraíso
Autor: El Bosco
Fecha: 1500-1505
Dimensiones: 220 × 389 cm
Material: Óleo sobre tabla

La entrada La creación del hombre. El Jardín de las Delicias, de El Bosco se publicó primero en Omnes.

]]>
Valorar el trabajo de quienes cuidan personas mayores https://www.omnesmag.com/actualidad/cultura/valorar-el-trabajo-de-quienes-cuidan-personas-mayores/ Mon, 12 Jan 2026 05:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=57013 Uno de los retos de la sociedad actual es, ciertamente, el envejecimiento de la población, y la consecuente atención que requieren las personas mayores. La Unión Europea estima que, dentro de veinticinco años, 38,1 millones de europeos tendrán necesidad de cuidados de larga duración, mientras que, actualmente, lo necesitan 30,8. En el caso de España, […]

La entrada Valorar el trabajo de quienes cuidan personas mayores se publicó primero en Omnes.

]]>
Uno de los retos de la sociedad actual es, ciertamente, el envejecimiento de la población, y la consecuente atención que requieren las personas mayores. La Unión Europea estima que, dentro de veinticinco años, 38,1 millones de europeos tendrán necesidad de cuidados de larga duración, mientras que, actualmente, lo necesitan 30,8. En el caso de España, la población potencialmente dependiente pasará de 2 millones en 2019, a 2,32 millones en 2030 y a 2,92 en 2050.

Al mismo tiempo, las autoridades señalan también la creciente dificultad para lograr atraer más trabajadores al sector de los cuidados de larga duración. Los informes de Cáritas proporcionan datos de primera mano sobre la dureza de las condiciones laborales en términos de salario, horarios, etc. Además, muchas familias no pueden afrontar económicamente la asistencia por parte de profesionales, de modo que, según las estimaciones disponibles, las personas que prestan esos cuidados carecen de una formación profesional específica, y en su mayoría son inmigrantes. Este último factor puede añadir a la experiencia de estos trabajadores (prevalentemente mujeres), más dificultades a la hora de integrar su trabajo en el conjunto de su vida. Piénsese, por ejemplo, en el personal que vive en el propio hogar de la persona que necesita los cuidados, en ocasiones con una carga psicológica mayor por falta de independencia. 

Por todo ello, desde hace un tiempo, varios economistas plantean la necesidad de políticas públicas para atraer a empresas y trabajadores al sector de los cuidados de larga duración. En mi opinión, en esta cuestión sería enriquecedor prestar atención a las consideraciones de la Doctrina Social de la Iglesia, porque nadie puede negar que la experiencia de la Iglesia católica en el cuidado de los mayores y de otras personas vulnerables es incomparable. 

La Doctrina Social de la Iglesia

Como decía el Papa Francisco, se debe reconocer “en primer lugar y como deber de justicia, que el aporte de la Iglesia en el mundo actual es enorme. Nuestro dolor y nuestra vergüenza por los pecados de algunos miembros de la Iglesia, y por los propios, no deben hacer olvidar cuántos cristianos dan la vida por amor: ayudan a tanta gente a curarse o a morir en paz en precarios hospitales, o acompañan personas esclavizadas por diversas adicciones en los lugares más pobres de la tierra, o se desgastan en la educación de niños y jóvenes, o cuidan ancianos abandonados por todos, o tratan de comunicar valores en ambientes hostiles, o se entregan de muchas otras maneras que muestran ese inmenso amor a la humanidad que nos ha inspirado el Dios hecho hombre” (Evangelii gaudium 76). 

La reciente Exhortación Apostólica de León XIV, Dilexi te, refuerza la comprensión de la contribución de la Iglesia católica en este terreno.

El enfoque de la Doctrina Social de la Iglesia mantiene unida la atención a la dignidad de cada persona con la mirada al conjunto, al bien común, la solidaridad y la subsidiaridad. Por ejemplo, la subsidiaridad llevaría a plantearse cómo ayudar a las familias para que puedan afrontar estos cuidados, pues dentro de lo posible, el ambiente primero y más apropiado para cuidar a las personas mayores es la propia familia.

El papel de los gobiernos

No obstante, las políticas públicas que puedan venir necesitan abordar paralelamente un cambio de mentalidad, un cambio cultural que se traduzca en los mensajes que transmite la autoridad pública, la sociedad civil y los medios sobre dos puntos muy sensibles: la valoración social y económica de quienes trabajan en este sector y la de los mayores y discapacitados. 

Hasta la propia Unión Europea, con todas sus contradicciones, se da cuenta de lo que está en juego. En sus propias palabras, “la manera en que valoramos el cuidado debería reflejar la forma en que queremos que sean valorados los niños, las personas mayores, las personas con discapacidades y quienes les cuidan” (European Commission, On the European Care Strategy. 7.9.2022. Brussels, 23). 

Crecimiento de la eutanasia

Ahí está precisamente el núcleo de la cuestión: ¿cómo valoramos a los niños, a los discapacitados, a los mayores y a quiénes los cuidan? 

Las sociedades que se enfrentan al desafío de revalorizar el sector de cuidados de larga duración se caracterizan por haber hecho una opción fundamental por la defensa de la autonomía y libertad del individuo; y por la máxima extensión posible de sus derechos de autodeterminación. 

Tan sólo una muestra: la despenalización de la eutanasia y la progresiva expansión de los supuestos en los que cabe acogerse a ella, hasta convertirla en un derecho que debe ser garantizado por el Estado, es cada vez más común en países aquejados por la situación demográfica que describimos. Se quiera o no, transmite a las personas dependientes el mensaje de que para ellos, en el contexto de una pérdida de autonomía o una calidad de vida disminuida, se abre una opción de libertad: el suicidio asistido. 

Con las proyecciones demográficas que tenemos, es muy razonable concluir que crecerá la (encubierta y sutil) presión social sobre los mayores para que terminen su vida mediante la eutanasia. Ellos mismos llegarán a la conclusión de que es la opción más razonable, considerada la situación económica personal y del país, la disponibilidad de medios sanitarios y su situación familiar.

Con esto se quiere mostrar que el enfoque individualista característico de nuestras sociedades tiene difícil encontrar argumentos coherentes para promover el sector de los cuidados de larga duración, así como un cambio en el modo en que valoramos a estos trabajadores.

Por otro lado, una parte importante del problema estriba en cómo lograr una mejora salarial que haga más atractivo el trabajo en ese sector. Sin embargo, y con toda la importancia que pueda tener la cuestión salarial, es necesario abordar antes la revalorización social de los profesionales del cuidado (y de los mayores). Haría falta un empeño público semejante al que el Estado y los poderes mediáticos han hecho y hacen en muchos países con las cuestiones de género. 

Aprender de la pandemia

La profesora Mary Hirschfeld ha mostrado que en la raíz de la tan denunciada desigualdad económica de nuestras sociedades se encuentra la arraigada convicción de que el éxito social se encuentra sobre todo en la acumulación de riqueza, considerada como fin último. Las personas se vuelven visibles o invisibles en función de su riqueza económica. Pero la pandemia nos ha hecho ver con mucha claridad el valor de esos trabajos para el bien común: cuidadoras, repartidores, personal de limpieza, y un largo etcétera. 

Pienso que en el año de la pandemia y en atención a la contribución al bien común tan decisiva como extrema y meritoria, la autoridad competente se podría haber planteado premiar tanto aplauso y reconocimiento social con beneficios fiscales en ese año para los profesionales de ciertos sectores. 

En definitiva, hace falta afrontar el reto de los cuidados de larga duración con algo más que la mejor política económica y el subrayado de la autonomía de las personas. La Doctrina Social de la Iglesia puede ayudar subrayando otros principios igualmente cruciales: el bien común, la solidaridad y la subsidiaridad.

La entrada Valorar el trabajo de quienes cuidan personas mayores se publicó primero en Omnes.

]]>
Un banquero en la Guerra Fría  https://www.omnesmag.com/actualidad/cultura/cine/un-banquero-en-la-guerra-fria/ Thu, 25 Dec 2025 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=55664 Alfred Herrhausen, presidente del consejo de administración del Deutsche Bank, fue asesinado en noviembre de 1989. Nunca se identificó a los autores del crimen, si bien se atribuyó a la Fracción del Ejército Rojo, una organización de extrema izquierda que, en los años previos, había asesinado a otros empresarios alemanes. Herrhausen resultó una figura clave […]

La entrada Un banquero en la Guerra Fría  se publicó primero en Omnes.

]]>
Alfred Herrhausen, presidente del consejo de administración del Deutsche Bank, fue asesinado en noviembre de 1989. Nunca se identificó a los autores del crimen, si bien se atribuyó a la Fracción del Ejército Rojo, una organización de extrema izquierda que, en los años previos, había asesinado a otros empresarios alemanes. Herrhausen resultó una figura clave para el deshielo del telón de acero y la caída del Muro de Berlín. Su política económica apostó por condonar la deuda de los países en vías de desarrollo y fomentar en la banca una mayor responsabilidad social, lo cual resultó duramente criticado por el sector capitalista. Sin embargo, estas medidas atrajeron la atención de Gorbachov, quien vio en Herrhausen a una persona de confianza para paliar la bancarrota de la Unión Soviética.

Esta miniserie de cinco episodios relata frenéticamente los acontecimientos que convirtieron a Herrhausen en un personaje clave de la Historia europea a lo largo de 1989. Frente a los archiconocidos hechos que provocaron la caída del Muro de Berlín, el espectador asiste a la intrahistoria, a numerosos actos aparentemente inocuos, pero que paulatinamente generaron un clima propicio para que Gorbachov y Occidente alcanzasen un acuerdo que superase la división. Herrhausen es retratado como un personaje carismático, un visionario, enfrentado a su consejo de administración y a la oposición política occidental. 

Continuamente desfilan por la pantalla personajes secundarios sumamente conocidos, como el presidente de Alemania Helmut Kohl, el exsecretario de la CIA Henry Kissinger y los directivos del Deutsche Bank. Además, se captura muy bien el ambiente de la Guerra Fría en lo que respecta al espionaje y la desconfianza. Refleja asimismo qué motivos provocaron el asesinato de Herrhausen. Si bien detonó la bomba un grupo muy reducido, son muchos quienes alentaron y celebraron este hecho. Así, ante la imposibilidad de saber con exactitud quién provocó la explosión, la miniserie elabora sus respuestas, satisfactorias y verosímiles. Los personajes no están desarrollados con meticulosidad, y apenas hay un respiro para su evolución dramática, pues parece que importa más la acumulación de acontecimientos. Sin embargo, sí se recrea plausiblemente el ritmo frenético de 1989.

La entrada Un banquero en la Guerra Fría  se publicó primero en Omnes.

]]>
La creación invisible, Asiel Timor Dei, Arcángel arcabucero https://www.omnesmag.com/actualidad/la-creacion-invisible-asiel-timor-dei-arcangel-arcabucero/ Sat, 20 Dec 2025 10:00:48 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=54256 COMENTARIO ARTÍSTICO Los ángeles fueron creados por Dios antes que el hombre. Son espíritus sin apariencia corporal, lo que no ha impedido su representación en el arte cristiano durante siglos. Esta pintura, realizada en el siglo XVII por un pintor boliviano anónimo (círculo del Maestro de Calamarca), ciertamente no encaja en la idea tradicional que […]

La entrada La creación invisible, Asiel Timor Dei, Arcángel arcabucero se publicó primero en Omnes.

]]>
COMENTARIO ARTÍSTICO

Los ángeles fueron creados por Dios antes que el hombre. Son espíritus sin apariencia corporal, lo que no ha impedido su representación en el arte cristiano durante siglos. Esta pintura, realizada en el siglo XVII por un pintor boliviano anónimo (círculo del Maestro de Calamarca), ciertamente no encaja en la idea tradicional que tenemos de ellos: el título revela el nombre del ángel, que aparece inscrito en la esquina superior izquierda: Asiel Timor Dei, un nombre poco familiar para nosotros si lo comparamos por ejemplo con los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Este ángel en particular aparece solo, ocupando todo el plano pictórico; las piernas proyectan su sombra contra un fondo neutro, que contribuye a crear una perspectiva simple, dividiendo sutilmente el espacio detrás del mismo. El ropaje es de época, muy sofisticado, inspirado en los de los nobles y aristócratas criollos y andinos, con unas protuberantes mangas, y una lujosa casaca decorada con encaje. El ángel no tiene alas, pero tiene plumas prominentes colgando del sombrero y está representado en el acto de apuntar con un arcabuz. La paleta empleada es bastante limitada, basada en colores primarios con pocas variaciones tonales, aunque hay un interés en los detalles y el uso de oro para enfatizar la importancia del personaje.

Una representación celestial, militar y aristocrática

Al observar la pintura sin ningún conocimiento de su contexto, sería fácil pensar que estamos contemplando una figura de época de alguien de noble cuna, tal vez un rico terrateniente o un soldado. Nada, excepto la inscripción con el nombre (para aquellos espectadores versados en latín y en la Biblia), indica que estamos viendo a un ángel.

El teólogo cristiano Pseudo Dionisio escribió “De Coelesti Hierarchia” sobre la angelología y las jerarquías de los ángeles, lo cual influyó en los teólogos medievales. Dividió a los ángeles en tres jerarquías, cada una de las cuales contiene tres órdenes basadas en su proximidad a Dios. “La Asunción de la Virgen” de Botticini (1475-76) en la National Gallery de Londres muestra un gran número. El tema era bien conocido en América del Sur; en el antiguo Virreinato del Perú, artistas locales como Diego Quispe Tito y Basilio de Santa Cruz, o los bolivianos Melchor Pérez Holguín y Leonardo Flores pintaron series de ángeles militares portando diferentes tipos de armas: eran encargos personalizados para lugares distantes. Nuestra pintura es un óleo sobre lienzo, lo que hace que la obra sea fácilmente plegable, ligera y lista para ser enviada a clientes en ubicaciones lejanas, aunque algunas estan hechas en madera o cobre.

Entre estos ángeles soldados se encuentran San Miguel con una lanza, con quien estamos más familiarizados, Alamiel Dei con una trompeta y una corona, y los ángeles Zabriel, Hadriel, Leitiel o Laeiel portando arcabuces en diferentes posiciones, entre muchos otros. Los ángeles aparecen manejando todo tipo de armamento de la época, pero no están representados en batalla. Su tamano varia entre 120 cm y 2 metros de altura.

Angeles arcabuceros

 Todas estas características otorgan a las pinturas un estilo único y un aspecto original. El uso prolífico del arcabuz y las características distintivas de estas pinturas explican el nombre de “Ángeles Arcabuceros”.

Este tipo de ángeles podría tener una conexión con los antiguos guerreros alados del panteón prehispánico. También pudieron haber sido inspirados por grabados holandeses y españoles de la época y por la extendida devoción a los ángeles custodios. Esto demuestra que el arte occidental era conocido en estas tierras, pero los artistas locales eligieron mezclarlo con sus propias representaciones inspiradas en el arte indígena que era más familiar para ellos. Esta es una de las grandes características del arte: la capacidad de adaptar modelos bien establecidos a nuevos contextos y a la mentalidad de diferentes pueblos, transmitiendo mensajes similares de una forma visual diferente. Estas representaciones tuvieron una gran difusión porque se asemejaban a los gustos regionales.

COMENTARIO CATEQUÉTICO

La figura angélica tan espléndidamente vestida y armada que contemplamos en este lienzo nos está expresando la permanente creencia de la Iglesia en la existencia de los ángeles y en su misión. En efecto, en el Credo se profesa la fe en el Creador de la tierra y de lo visible (tan bien representado en el tríptico del Bosco que conocemos ya) y a la vez del cielo y de lo invisible. Ambas creaciones, aun dando diverso fruto, son simultáneas, pero normalmente se explica en la teología primero la creación celeste, o invisible, o espiritual, o angélica (que de todas estas formas se puede denominar), y después la terrena (o visible, o corporal). La razón es la excelencia que se ha atribuido en la Tradición Cristiana a lo espiritual sobre lo sensible, como por ejemplo expresa santo Tomás de Aquino en la cuestión 50 de la primera parte de la Summa Theologiae.

Una figura trascendente salvadora

Sin embargo, en el ámbito de la expresión catequética de la fe, en el que nos movemos en esta serie dedicada al Arte Cristiano, suele ser más pedagógico comenzar con la creación visible, que es la que a través de los sentidos tenemos como primera experiencia, y después la invisible. Explicado este segundo lugar que ocupa en esta serie el fascinante lienzo de Asiel, podemos comenzar su explicación considerando el fondo oscuro que lo destaca. Además de un sugerente recurso pictórico expresa que los ángeles se mueven en una esfera invisible, más próxima a la trascendente presencia de Dios que lo que la esfera humana puede alcanzar con sus meras fuerzas naturales. La oscuridad evoca, como en el tríptico de El Bosco, ese mundo que supera la representación humana, al igual que los fondos florales y luminosos que aparecen en otros lienzos de arcángeles, nos recuerdan su cercanía al mundo visible.

En efecto, las criaturas espirituales, creadas, como las visibles, por la Palabra de Dios, están al servicio del plan salvador con el que Dios, en Cristo, ha redimido la creación entera. Como recuerda san Pablo (Col 1,16), también lo invisible ha sido creado para Cristo, y entran por tanto en su obra salvadora como servidores pertenecientes al mundo invisible destinados al bien del mundo material. Esta relación de los ángeles con la creación material, especialmente con el ser humano, espiritual y corporal a la vez, se concreta en su misión de mensajeros y de protectores.

En la Sagrada Escritura encontramos numerosos ejemplos de la primera misión, como las frecuentísimas apariciones del Ángel del Señor en el Antiguo Testamento o la presencia de los ángeles como primeros heraldos de la Resurrección en el Nuevo Testamento. La misión de protección, que también aparece en numerosos pasajes de ambos testamentos, se expresa en este lienzo con la original figura del soldado. Un soldado, por cierto, que no está en las bajas graduaciones del ejército, sino que, como muestra su sofisticada indumentaria, tan lujosa como la de los grandes nobles coloniales, pertenece al excelente cuerpo del ejército invisible. Recuerda una de las apariciones del Ángel del Señor a Josué (Jos 5,13-14): “Josué alzó los ojos y vio a un hombre en pie frente a él, con la espada desenvainada en la mano. Josué se adelantó hacia él y le preguntó: ¿Eres de los nuestros o del enemigo? Contestó aquel: No, soy el general del ejército del Señor y acabo de llegar. Josué cayó rostro en tierra, adorándolo”.

Protectores contra el maligno

En la tradición judía, heredada por los primeros cristianos, los ángeles protegen al pueblo de Dios como poderosos y nobles guerreros, tal y como podemos comprobar en esta cita del Antiguo Testamento, y también en los escritos de Qumrán, los escritos apócrifos del judaísmo o el mismo libro del Apocalipsis. El mismo san Pablo nos recuerda que necesitamos una fuerza y un equipamiento militar muy especial, “porque nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos del aire. Por eso, tomad las armas de Dios para poder resistir” (Ef 6,12-13).

Este arcángel arcabucero transmite con sobrada contundencia lo bien protegidos que estamos por el mundo invisible contra las agresiones que encontramos en la vida misma y, especialmente, las sufridas a causa de la creación espiritual maligna, contraria a Dios (los demonios). Pero este Arcángel no solo porta un arma poderosa, sino también un misterioso nombre: Asiel, que significa temor de Dios. Que el nombre del Arcángel expresa su misión, es conocido gracias a la popularidad de los tres Arcángeles mayores: san Miguel (Quién como Dios), san Gabriel (Mensajero de Dios) y san Rafael (Medicina de Dios). El nombre y misión de este arcángel, sin embargo, no tienen una procedencia fácil de localizar.

Esto se debe, de nuevo, a préstamos que la tradición cristiana tomó de la judía desde sus orígenes. En el judaísmo, las especulaciones sobre los nombres de los ángeles y sobre sus misiones, alcanzaron un desarrollo amplísimo. Se percibía la necesidad, ante la presión de la presencia maligna en el mundo, de conocer quiénes eran los protectores de los fieles, y cuál era la atribución de cada uno. Conocer el nombre del arcángel, servía para invocarle con la seguridad de ser atendido. Saber la misión que tiene, era garantía de acudir al intercesor correcto en cada ocasión. Por otro lado, conocer el nombre de un demonio daba la capacidad de conjurarle y neutralizar su poder maligno, mientras que era de gran utilidad saber qué demonio estaba detrás de cada mal sufrido para poder identificar al enemigo.

De las largas listas de denominaciones angélicas del judaísmo, la tradición cristiana tomó muchos nombres de forma algo caótica, de forma que el repertorio de ángeles a pintar presenta una variedad tan amplia como desordenada, a excepción de los tres Arcángeles ya conocidos. La presencia del nombre angélico y su significado en este lienzo, en resumen, nos recuerda cómo desde tiempo inmemorial la tradición cristiana, también la presente en Hispanoamérica, ha reconocido a los ángeles como los poderosos servidores invisibles de Cristo, que además de portar mensajes divinos a los fieles, les protegen con la excelencia de su poder espiritual que su nombre expresa.

Obra

Nombre de la obra: Asiel Timor Dei, Arcángel arcabucero
Autor: Maestro de Calamarca
Siglo: XVII
Material: Óleo sobre lienzo
Tamaño: 160x110cm

La entrada La creación invisible, Asiel Timor Dei, Arcángel arcabucero se publicó primero en Omnes.

]]>
Kristina Zamarytė-Sakavičienė, madre de 6 hijos y ministra de Justicia de Lituania https://www.omnesmag.com/actualidad/mundo/kristina-madre-de-6-hijos-y-ministra-de-justicia/ Sat, 20 Dec 2025 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=55634 Cuando Kristina Zamaryte-Sakaviciene dio a luz a su quinto hijo, la enfermera que pesaba al recién nacido le preguntó cuántos niños tenía. “Cinco”, respondió Kristina, sonriendo. La enfermera frunció el ceño, “bueno, espero que no vuelva por aquí entonces”, dijo. Sin embargo, Kristina volvió para dar a luz a su sexto hijo. Para Zamaryte-Sakaviciene, ese […]

La entrada Kristina Zamarytė-Sakavičienė, madre de 6 hijos y ministra de Justicia de Lituania se publicó primero en Omnes.

]]>
Cuando Kristina Zamaryte-Sakaviciene dio a luz a su quinto hijo, la enfermera que pesaba al recién nacido le preguntó cuántos niños tenía. “Cinco”, respondió Kristina, sonriendo. La enfermera frunció el ceño, “bueno, espero que no vuelva por aquí entonces”, dijo. Sin embargo, Kristina volvió para dar a luz a su sexto hijo. Para Zamaryte-Sakaviciene, ese momento se convirtió en un tranquilo acto de desafío, un símbolo de alegría al abrazar la vida familiar, en medio de una cultura moderna, que con demasiada frecuencia, recibe a las familias numerosas si no con sorpresa, con abierto escepticismo.

Hoy, esta madre de seis hijos ha asumido uno de los cargos legales más visibles de su país: Viceministra de Justicia de Lituania. Su nombramiento ha suscitado elogios tanto de líderes cívicos como de la comunidad católica, por su clara brújula moral y su compromiso de situar los valores familiares en el centro de la política pública.

Fe en la vida pública

Zamaryte-Sakaviciene se unió al Ministerio de Justicia a principios de octubre de 2025, trabajando bajo la ministra Rita Tamašuniene. Su cartera es amplia: derecho civil, procesal y administrativo, mediación y política forense, y el desarrollo del sistema legal nacional de Lituania.

Aceptó la oferta de servir, dice, con “serena alegría”, reconociéndolo como “un hito profesional y una vocación personal”. Aunque nunca buscó un alto cargo, su motivación de toda la vida ha sido “contribuir eficazmente al bien común y a la protección de los derechos humanos fundamentales”.

Abogada y eticista de formación, comenzó su carrera en 2006, como asesora del Comité de Asuntos de Salud del parlamento lituano y, más tarde, se convirtió en inspectora de buenas prácticas clínicas en el Servicio Estatal de Control de Medicamentos. Posteriormente, pasó a dirigir el Instituto de Ética y Derecho Biomédico y fue directora del Instituto de la Sociedad Libre, un grupo de defensa que promueve valores arraigados en la doctrina social católica.

Para Zamaryte-Sakaviciene, la ley y la fe no son fuerzas opuestas, sino caminos complementarios hacia la verdad. “La justicia no está ligada a ninguna fe; su contenido y obligaciones no dependen de las creencias religiosas”, afirma. “Los derechos humanos en su esencia no son otra cosa que demandas de justicia, que a una persona se le dé lo que se le debe de acuerdo con su naturaleza humana”.

Elogios y controversia

Su ascenso al liderazgo nacional no ha pasado desapercibido. El cardenal Sigitas Tamkevicius, ex prisionero político bajo el régimen soviético, elogió su “clara postura cristiana sobre la vida, la familia y la sexualidad”, y la calificó como “un ejemplo inspirador para los católicos seculares y todas las personas de buena voluntad de que no necesitamos ser observadores pasivos de lo que está sucediendo en la Lituania de hoy, sino defender claramente los valores eternos”.

El arzobispo Kestutis Kevalas, de Kaunas, también defendió su nombramiento, afirmando que, en una democracia, nadie debe ser “humillado o declarado no apto para el servicio público simplemente por su posición moral o religiosa”. La discriminación contra los creyentes, advirtió, debilita el tejido mismo de la democracia.

Sin embargo, su cosmovisión, particularmente su abierta defensa de la vida y la familia, la sitúa en desacuerdo con una cultura cada vez más definida por el individualismo. En los foros públicos, a menudo desafía las suposiciones sobre el feminismo moderno y lo que significa ser una mujer empoderada.

“El feminismo prometió empoderamiento y liberación a las mujeres”, dice, “pero llevó a muchas a buscar la felicidad por caminos equivocados”. El énfasis moderno en el carrerismo y el estatus, argumenta, ha “sutilmente  ha menospreciado la maternidad y disminuido el sentido de la verdadera feminidad”.

Para Zamaryte-Sakaviciene, esta distorsión ha creado una carga emocional en las mujeres. “Muchas se sienten culpables si pausan sus carreras después de tener un bebé e igualmente culpables si esperan demasiado para ser madres”, observa. Ella cree que restaurar el respeto por la maternidad significa reconocer su valor irremplazable, alimentando la vida dentro de la familia y en la sociedad en general.

Una visión centrada en el niño

En el centro de su filosofía se encuentra lo que ella llama una visión de justicia centrada en el niño. “Evalúo las decisiones tomadas por el Estado de acuerdo con el principio de que el interés del niño es lo primero”, explica, especialmente en los debates sobre política familiar, reproducción asistida y aborto.

Insiste en que la vida comienza en la concepción, en que “los niños nunca deben ser tratados como objetos del deseo o conveniencia de los adultos”. Con respecto a la fecundación in vitro, le preocupa una cultura que “espera que los niños se adapten a las decisiones de los adultos”. La creciente manipulación de embriones, dice, “está impulsada por cambios culturales que elevan la conveniencia, los deseos y los intereses de los adultos por encima del derecho de un niño concebido a nacer y a vivir”.

Su posición, insiste, no se trata de religión, sino de justicia: “Los embriones humanos no deben ser tratados como un objeto”, explica. “Los gobiernos deben apreciar a la familia natural, no por mandatos religiosos sino por respeto a la ley natural”.

La maternidad como escuela de vida

Omnes habló con Virginija Krasauskiene, una maestra de Panevežys, que comprende de primera mano esta tensión cultural. Despedida de su trabajo después de dar a luz a su tercera hija, afirmó que, en Lituania, empleados como ella “son vistos como innecesarios e inconvenientes”, y que las familias numerosas, a menudo, son consideradas “sin educación y fanáticas”. Su historia subraya la necesidad de una mayor aceptación social de las familias con muchos hijos.

Cuando se le pregunta cómo el ser madre de seis hijos moldea su trabajo, responde sin dudar: “La maternidad es, sin duda, la mejor escuela de vida”.

La maternidad, dijo, ha revelado tanto sus fortalezas como sus debilidades y le ha enseñado “a crecer verdaderamente en virtud”. Hablando con tranquila seguridad, añadió: “Las madres no necesitan buscar el sentido de la vida, crece en sus brazos todos los días”.

Esa, cree, es una verdad que la cultura moderna olvida en su búsqueda incesante de satisfacción a través del éxito profesional o el logro social. “Ningún invento, ley o descubrimiento se compara con la maravilla de nutrir una nueva vida humana, una persona con una vida infinita propia”, reflexiona. “Después de todo, ¿no es por la gente por lo que, en última instancia, existen todos los negocios, la ciencia y la política?”.

Servir a la verdad en una era secular

Zamaryte-Sakaviciene se apresura a reconocer el papel de su marido, un abogado en ejercicio, en el sostenimiento de su numerosa familia. “Tengo un marido maravilloso, un súper-papá”, dice. “Nos cuidamos el uno al otro y a nuestros hijos juntos”. Su compromiso compartido, explica, le permite continuar su trabajo cívico y político mientras él continúa su carrera legal. Una prueba de que la armonía entre la vocación y la familia es posible cuando se construye sobre el respeto mutuo y el propósito compartido.

Navegar por la política como mujer de fe puede ser un desafío, pero Zamaryte-Sakaviciene cree que la verdad moral no necesita ser impuesta para ser efectiva. “La verdad se defenderá a sí misma”, dice. “Solo tienes que ser su portador”.

A los jóvenes católicos que aspiran al servicio público les ofrece un consejo sencillo: “No tengáis miedo de aferraros a vuestras convicciones morales, incluso a costa de vuestra carrera. Incluso si cierra una puerta, se abrirán caminos nuevos e inesperados. La vida se vuelve más simple cuando uno no oculta sus creencias”.

Las raíces de la convicción

Zamaryte-Sakaviciene atribuye a sus padres el haberle inculcado el amor por el aprendizaje y la independencia moral. “Mi padre me introdujo en los misterios de la ciencia; mi madre me mostró los tesoros de la historia, el arte y la literatura”, recuerda. De ellos heredó la curiosidad, la confianza y el coraje para pensar libremente. “Es una corriente de amor, significado y aventura que fluye de generación en generación”, dice, un legado que ahora busca transmitir a sus propios hijos.

Mientras comienza su mandato en el Ministerio de Justicia, sigue convencida de que la renovación moral de Europa depende de redescubrir la dignidad humana como algo descubierto, no meramente concedido por el Estado. “Construir una sociedad justa requiere un esfuerzo constante”, subraya, “tanto del Estado como de sus ciudadanos, para garantizar que todos reciban lo que les corresponde”.

En un panorama político donde la fe puede parecer una desventaja, Zamaryte-Sakaviciene se erige como un recordatorio de que la convicción y la compasión pueden coexistir y que el corazón de una madre puede ayudar a guiar las leyes de una nación. “La verdad nos hace libres”, afirma directamente. “Nuestra tarea es solo reconocerla y servirla fielmente”

La entrada Kristina Zamarytė-Sakavičienė, madre de 6 hijos y ministra de Justicia de Lituania se publicó primero en Omnes.

]]>
Armonizar los saberes eclesiásticos https://www.omnesmag.com/firmas/armonizar-los-saberes-eclesiasticos/ Fri, 19 Dec 2025 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=55630 El Papa León XIV ha mostrado, en estos primeros meses de su pontificado, una creciente preocupación por la educación. Es un tema central, pues allí se juega una importante batalla cultural y espiritual, que definirá el futuro. Así como ha habido diversas reflexiones sobre la educación en general y sobre las universidades católicas, falta un […]

La entrada Armonizar los saberes eclesiásticos se publicó primero en Omnes.

]]>
El Papa León XIV ha mostrado, en estos primeros meses de su pontificado, una creciente preocupación por la educación. Es un tema central, pues allí se juega una importante batalla cultural y espiritual, que definirá el futuro. Así como ha habido diversas reflexiones sobre la educación en general y sobre las universidades católicas, falta un debate profundo sobre los “saberes eclesiásticos” (esencialmente, la Filosofía, la Teología, la Historia, la Filología y el Derecho canónico), que son los que ayudan a la Iglesia a explicarse a sí misma y, sobre todo, a proclamar su mensaje.

Preocupado por la configuración de la enseñanza superior, acabo de publicar el libro La armonización de los saberes eclesiásticos. Claves para repensar la enseñanza superior católica, (Dykinson), editado gratuitamente, para que llegue a todo el mundo, que quiere ser una reflexión sobre el tema a partir de Veritatis Gaudium.

Puede constatarse que, a lo largo de los primeros siglos, la Iglesia absorbió los saberes profanos, los sintetizó con el kerigma y la tradición, y ofreció una enciclopedia completa del conocimiento, que progresivamente se fue fragmentando. Con el triunfo del liberalismo, los Estados se separaron netamente de la Iglesia y los saberes eclesiásticos permanecieron, en la mayoría de países católicos, en seminarios y universidades pontificias, en un estado de decaimiento. El Concilio Vaticano II decidió abrir las puertas al diálogo con el mundo secular, y la Iglesia, hasta nuestros días, ha seguido, sin poner excesivas trabas, las directrices globales de la educación civil. 

Gran parte del problema actual es que la Iglesia ha perdido capacidad de liderazgo intelectual y se ha acomodado a las tendencias globales, que se caracterizan por modas alejadas del pensamiento cristiano, así como por la reducción de la formación básica y la disgregación en un sinfín de másteres, diplomaturas y asignaturas optativas.

Para que cada saber no vaya por su cuenta, como sucede en el mundo civil desde hace dos siglos, es necesario que todos los saberes eclesiásticos tengan clara la finalidad espiritual que les alimenta y, sobre todo, la unidad que existe entre ellos. De la tensión interna entre los distintos saberes, que cooperan entre sí, debe salir una unidad firme del conocimiento, que luego pueda dialogar de forma provechosa con los saberes civiles. Sin embargo, la falta de unos saberes eclesiásticos bien ensamblados provoca abusos y malentendidos y, sobre todo, impide que se llegue a una verdad armónica, que los integre y unifique. Se pide una armonización que, sin renunciar al carácter irreductible de cada saber, busque al máximo sus conexiones con los demás. 

Se propone un cambio de paradigma: un modelo de articulación de los saberes eclesiásticos que parta de la Palabra de Dios, en su contexto histórico y filológico, que continúe hacia la filosofía y luego se eleve hacia la especulación teológica, y que finalmente se traduzca en derecho canónico. Por último, la relectura conjunta de la Palabra de Dios y de las disposiciones canónicas debe dar camino a nuevas reflexiones y ajustes, y a reiniciar el proceso las veces que sean necesarias.

Todo ello implica la necesidad de organizar unos nuevos planes de estudio eclesiásticos más ambiciosos y mejor acoplados, que busquen, ante todo, la unidad de los saberes y el fin sobrenatural que persiguen. Esa unidad debe reflejarse en la disposición de las asignaturas y debe amueblar las cabezas de los alumnos.

Para ello, se propone repensar los actuales planes de estudio, y articular el ciclo institucional en un doble Grado en Filosofía eclesiástica y en Teología, de siete años de duración. De este modo, la formación sería algo más amplia y se podría contrarrestar la tendencia secular a reducir la formación básica e incrementar los postgrados. Para lograr la unidad del conocimiento, es necesario este doble Grado en Filosofía eclesiástica y en Teología, que desembocaría luego en diversas Licenciaturas o Másteres de especialización. La falta de formación previa en la enseñanza secundaria, casi en los cinco continentes, los actuales procesos madurativos (más lentos), y la creciente esperanza de vida invitan a repensar la enseñanza superior católica desde un conocimiento global de la unidad de los saberes eclesiásticos hasta la especialización, y desde un discernimiento cabal de todos los carismas eclesiales hasta llegar a su concreción en el estado de vida. Es necesario, en fin, que la Iglesia repiense la armonización de los saberes eclesiásticos: que pueda ofrecer a creyentes y no creyentes, para el bien de toda la humanidad, un proyecto intelectualmente bien ensamblado, y que sea valiente en su búsqueda de la verdad.

La entrada Armonizar los saberes eclesiásticos se publicó primero en Omnes.

]]>
Científicos católicos: Benito Daza de Valdés, jurista y óptico https://www.omnesmag.com/actualidad/benito-daza-de-valdes-jurista-y-optico/ Mon, 15 Dec 2025 04:00:00 +0000 https://omnesmag.com/?p=41771 Benito Daza de Valdés (1591–1634) fue un clérigo dominico y pionero en óptica y optometría que nació en Córdoba el 31 de marzo de 1591. Educado por su tío, canónigo de la colegiata de San Hipólito, Benito se graduó en Artes y Filosofía en 1606 en la Universidad de Sevilla. Ejerció como notario del tribunal […]

La entrada Científicos católicos: Benito Daza de Valdés, jurista y óptico se publicó primero en Omnes.

]]>
Benito Daza de Valdés (1591–1634) fue un clérigo dominico y pionero en óptica y optometría que nació en Córdoba el 31 de marzo de 1591. Educado por su tío, canónigo de la colegiata de San Hipólito, Benito se graduó en Artes y Filosofía en 1606 en la Universidad de Sevilla. Ejerció como notario del tribunal inquisitorial de Sevilla y en 1623 publicó su única obra conocida, «Uso de los antoios» (con antoios se refiere a los anteojos, es decir, a las gafas). La obra revela aspectos de la vida personal de Daza. Experimentó graves enfermedades en la infancia, incluida la tullidez y el «mal de piedra». Su devoción a la Virgen de la Fuensanta se expresa en la dedicatoria, donde agradece a la virgen por la curación milagrosa de sus enfermedades.

La obra, dividida en tres libros, destaca por ser el primer estudio sistemático sobre lentes correctoras de la visión. El Libro Primero aborda la anatomía y propiedades de los ojos, discutiendo las condiciones esenciales para una buena visión. Además, clasifica los defectos visuales en naturales y adquiridos. El Libro Segundo, «De los remedios de la vista por medio de los antojos», presenta diez capítulos donde Daza explora la fabricación y diferencias entre anteojos cóncavos y convexos. También aborda la magnificación y reducción de imágenes, así como la graduación de los anteojos siguiendo una escala similar a la actual de dioptrías. El Libro Tercero consiste en cuatro diálogos entre un afectado, un óptico y un médico, donde detalla casos clínicos comunes en la determinación de cristales correctivos. También explica cómo operar de cataratas.

Aunque la obra de Daza pasó desapercibida en su tiempo, fue redescubierta en 1901 por el historiador Von Rohr, lo que hizo que otros autores conocieran la importancia de su trabajo en lo que se refiere al ámbito de los cristales correctores. Así, su contribución a la óptica y optometría es ahora reconocida como un hito en la evolución de esta ciencia. De ahí que el Instituto de Óptica del CSIC se denomine Instituto Daza de Valdés en su honor.

La entrada Científicos católicos: Benito Daza de Valdés, jurista y óptico se publicó primero en Omnes.

]]>
Robo grande, ladrón pequeño  https://www.omnesmag.com/actualidad/cultura/robo-grande-ladron-pequeno/ Thu, 11 Dec 2025 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=55621 En un pequeño pueblo del Canadá francófono se concentra casi toda la producción mundial de sirope de arce. Ruth Clarke, que vive de la venta de sirope y cuyo marido está en coma, padece la gestión corrupta y despótica de la Federación de Productores de Sirope. Remy Bouchard, por su parte, es un cuarentón que […]

La entrada Robo grande, ladrón pequeño  se publicó primero en Omnes.

]]>
En un pequeño pueblo del Canadá francófono se concentra casi toda la producción mundial de sirope de arce. Ruth Clarke, que vive de la venta de sirope y cuyo marido está en coma, padece la gestión corrupta y despótica de la Federación de Productores de Sirope. Remy Bouchard, por su parte, es un cuarentón que aún vive en casa de su padre y trabaja como guardia de seguridad en el almacén de la Federación. Por último, Mike Byrne pertenece a una familia de mafiosos, pero nadie le encarga trabajos serios por su ineptitud, así que actúa como chico de los recados. Estos tres personajes decidirán acometer juntos el robo de cientos de barriles de sirope, valorados en millones de dólares.

El término sticky que da título a esta serie vendría a significar pegajoso, en referencia al sirope de arce. Nos encontramos ante una serie de carácter local, de producción canadiense y referencias geográficas y culturales plenamente adscribibles a la región francófona de Canadá, pero que es de alcance universal en su desarrollo del relato, en la caracterización de sus personajes y en su manera de narrar. The Sticky es una tragicomedia, que alterna la comicidad a causa de las situaciones trágicas que padecen sus personajes, con el suspense y el drama en el planteamiento de fondo. Una de sus mayores virtudes es la mesura para saber en cada momento ridiculizar, exponer el absurdo de las situaciones y tirar de ingenio, así como dar credibilidad al drama de los protagonistas y favorecer que el espectador empatice con ellos.

La serie, compuesta de seis capítulos (y que espera una segunda temporada), se inspira en un suceso real: entre 2011 y 2012, unos ladrones robaron casi 10.000 barriles de sirope durante varios meses. Un rótulo informa al inicio de cada capítulo de esta circunstancia, pero para indicar, precisamente que no se pretende reconstruir aquel episodio. No es, por tanto, una serie histórica, sino que se parte de una jugosa anécdota para diseñar a tres personajes entrañables y amoldar esta obra a los patrones de las historias de grandes robos: diseñar el plan, armarse del material y ejecutarlo, con las subtramas correspondientes. Es un relato protagonizado por marginados de la sociedad, cuya valía discurre paralela a la consecución o el fracaso de su ambicioso plan. 

La entrada Robo grande, ladrón pequeño  se publicó primero en Omnes.

]]>
Autoridad y obediencia. Bondad y abuso https://www.omnesmag.com/dossier/autoridad-y-obediencia-bondad-y-abuso/ Sun, 07 Dec 2025 00:01:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=56058 «Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad” (Heb 10, 7), con estas palabras se presenta la misión de Cristo, remitiendo a la autoridad del Padre y la obediencia del Hijo. Autoridad y obediencia aparecen aquí de modo muy diferente a como hoy las percibimos al hilo de las demandas por los distintos tipos de abusos, […]

La entrada Autoridad y obediencia. Bondad y abuso se publicó primero en Omnes.

]]>
«Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad” (Heb 10, 7), con estas palabras se presenta la misión de Cristo, remitiendo a la autoridad del Padre y la obediencia del Hijo. Autoridad y obediencia aparecen aquí de modo muy diferente a como hoy las percibimos al hilo de las demandas por los distintos tipos de abusos, especialmente en la vida consagrada. Cuando menos, ambos términos despiertan cierta sospecha y recelo, sin embargo, ninguna de estas reacciones las hallamos en Cristo respecto del Padre, “al principio no era así” (Mt 19, 8).

La autoridad es la cualidad del autor, el autor tiene autoridad sobre su obra y tiene con ella una relación de autoría. La obra ha salido de sus manos, mejor aún, de su corazón. Conforme aquellas palabras del libro de la Sabiduría: “Amas todo lo que has creado, pues si no, no lo habrías creado” (Sabiduría 11, 24). De la misma manera que el artista plasma lo que lleva en su corazón, así también, el autor divino ha plasmado lo que lleva eternamente en su Corazón. Dios es “el Padre de quien toma nombre toda paternidad en el cielo y en la tierra” (Efesios 3, 15), es el principio de toda autoridad (cfr. Romanos 13, 1), y es un principio sagrado, que en griego se dice “jerarquía”. Y este principio, esta autoridad, quiere nuestra santificación (cfr. 1 Tesalonicenses 4, 3), nuestra salvación, que conozcamos la verdad (cfr. 1 Tesalonicenses 2, 4-5). 

Ante tal designio amoroso, Cristo escucha atentamente, es decir, obedece para llevar a cabo la salvación. Autoridad, jerarquía, salvación, verdad, obediencia… Encuadrar adecuadamente estos términos es esencial para adentrarnos rectamente en el problema de los abusos. 

Solo si los comprendemos a la luz de la verdad de Dios y la relación entre ellos, caeremos en la cuenta de su bondad y, por ende, de la gravedad de los abusos.

En la vida consagrada

La vida consagrada aparece desde el inicio como un intento de vivir un seguimiento de Cristo más radical, lo cual es un bien, sin duda alguna. 

En este deseo de seguimiento e imitación de Cristo, la vida consagrada puede ser un lugar donde crecer en gracia, en servicio a Dios y a los hombres, pero, por desgracia, el mismo ámbito de consagración se presta a ser caldo de cultivo para que puedan ocurrir situaciones de abuso. Situaciones que, por otra parte, pueden darse en cualquier otra relación humana donde hay una autoridad, (familia, escuela, trabajo, política…), pero que en la vida consagrada son más acuciantes por la misión de vivir y mostrar la caridad de modo particular. 

Todo tipo de abuso es, tal cual lo dice el término, una forma de uso que se distancia de lo que debería ser, para buscar el interés propio, y no el bien común, el bien de la comunión. Dios no “usa” su creación, y mucho menos a su Hijo o a los hombres, sino que disfruta de la relación con ellos, disfruta de la comunión, de esa relación en la que todos crecen en la caridad. 

Por eso, todo abuso es un pecado, que deteriora y puede destruir la caridad, la relación con Dios, y siempre primero a quien comete el abuso, aunque no lo piense. Siendo así la condición del hombre, hemos de reconocer que pecado hubo, hay y habrá mientras los hombres, cada uno en particular, no luchen por convertirse a Jesucristo. Dado que el pecado distancia al hombre de Dios, hemos de señalar también que hay un oscurecimiento de la fe y la esperanza junto con la caridad: se oscurece la vida divina en el creyente.  

Buscar a Dios

Es fundamental tener en cuenta tanto el origen divino de la autoridad como la realidad del hombre. Esta perspectiva antropológica que considera al ser humano como creado, caído y redimido, es la clave para poder entender su acción, y también para poder actuar adecuadamente en las situaciones de abusos.

Para poder prevenir, en la medida de lo posible, cualquier tipo de abuso, en particular en el ámbito religioso, es necesario repensar la situación desde la perspectiva de la relación a Dios. Una persona que abusa de otra se está buscando a sí misma, luego es una persona que se halla en una gran debilidad y carencia, aunque externamente no lo parezca. Es alguien que no se sabe, ni se siente, amado por Dios y, por eso, busca otros amores. Estas situaciones no son fáciles de discernir, porque a veces se puede llegar a situaciones de abuso pretendiendo buscar el servicio a Dios, como le hubiera ocurrido a santa Marta de no haber sido advertida por el Señor. Se trata de inquietudes no santas, sino mundanas y hasta pecaminosas. Son casos de manipulación psicológica comunes a otros ámbitos, que tienen el agravante de ocurrir en un ambiente religioso.

Reconocer los abusos

Por otro lado, hay otras personas que ante estas debilidades personales, el modo que tienen de reaccionar es la búsqueda de seguridad y firmeza en otros, por lo cual, la convergencia de un tipo y otro de personas, dominantes y dependientes, facilita la aparición de abusos. A todo esto hay que añadir la dificultad humana, en todos los ámbitos, para reconocer los propios errores, debilidades y pecados. Reconocer un abuso es difícil para ambos, abusador y abusado, más de lo que inicialmente se puede pensar. Con esto no se quiere decir que los abusados sean solo y siempre personas débiles: una persona fuerte puede ser objeto de abusos, pero será más fácil que los detecte o que encuentre forma de defenderse, buscar apoyos, denunciar y salir; si bien hay situaciones de abuso que pueden acabar destruyendo esta fortaleza inicial.

En momentos de confusión cultural como los que vivimos, es normal que se den procesos en los que algunas personas, quizá con buena intención, acaben haciendo mal. Es importante discernir entre liderazgo y autoridad. Hay personas que tienen un carácter fuerte, capaces de atraer a otros y conducirlos hacia una meta. Pero este liderazgo no es identificable con la autoridad, en el sentido que antes la hemos descrito. Nuestra sociedad, por las experiencias dolorosas con la autoridad, ha derivado a un rechazo de la misma, y ha extrapolado esta situación de lo humano a lo divino, acabando por rechazar a Dios. Lo peor es que este recelo mundano hacia la autoridad se ha colado también en la Iglesia, y del mismo modo que en el ámbito mundano se buscan líderes, así también en la Iglesia se puede caer en fomentar el liderazgo frente a la autoridad. Entender lo que es cada cosa y sus diferencias resulta también hoy una tarea urgente.

La dificultad para descubrir y detener estos procesos, como nos muestran los casos que conocemos, es bastante más difícil de lo que pensamos inicialmente. El mal se esconde y se defiende. Así, el deseo de unidad puede acabar en uniformidad, la discreción en secretismo, el apartamiento en aislamiento…. Por eso, también sería importante promover un estudio más detallado y exhaustivo de la acción humana, para poder saber mejor cómo se configura la intención, cómo se mueve la voluntad, cuándo la intención se desvía, cuál es el papel de la afectividad en este proceso, etc. 

La compleja situación actual requiere un replanteamiento teológico del problema, un análisis más detallado de la situación cultural, también intraeclesial, un estudio más detenido de la acción humana, y seguir con el recurso a los medios espirituales y psicológicos para prevenir, detener y sanar los abusos. 

La entrada Autoridad y obediencia. Bondad y abuso se publicó primero en Omnes.

]]>
El apóstol de lo salvaje: John Muir (1838-1914) https://www.omnesmag.com/actualidad/cultura/el-apostol-de-lo-salvaje-john-muir-1838-1914/ Mon, 24 Nov 2025 04:30:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=54165 ¿Quién es ese hombre barbudo que, con sombrero de ala ancha y mirada firme, aparece junto al presidente de los Estados Unidos ante los abismos de Yosemite? No es un político, ni un militar, sino un naturalista que convirtió el contacto con la naturaleza en misión de vida y que supo convencer a un presidente […]

La entrada El apóstol de lo salvaje: John Muir (1838-1914) se publicó primero en Omnes.

]]>
¿Quién es ese hombre barbudo que, con sombrero de ala ancha y mirada firme, aparece junto al presidente de los Estados Unidos ante los abismos de Yosemite? No es un político, ni un militar, sino un naturalista que convirtió el contacto con la naturaleza en misión de vida y que supo convencer a un presidente de la necesidad de proteger lo salvaje. 

John Muir, con su figura enjuta y su barba de profeta bíblico, no solo acompañaba a Theodore Roosevelt en aquella célebre excursión de 1903: estaba, en realidad, convenciendo al presidente de que lo salvaje debía ser protegido para las generaciones futuras. Esa fotografía es hoy el símbolo de un momento fundacional: cuando la contemplación de la naturaleza se transformó en política de conservación.

Orígenes

Muir había recorrido un largo camino hasta llegar a esa cima. Nació en Dunbar, Escocia, en 1838, y emigró con once años a Wisconsin, en los Estados Unidos. Su vida en la granja de su familia estuvo marcada por la dureza del trabajo impuesto por su padre. Aquellas horas de intenso esfuerzo contrastaban con los instantes de libertad, cuando paseaba con su hermano por los prados y se detenía a contemplar un pájaro o una flor. Esa experiencia de infancia, mezcla de severidad y maravilla, alimentó una sensibilidad que nunca lo abandonaría.

Contacto con la naturaleza

En su juventud destacó como inventor y estudió química, botánica y geología en la Universidad de Wisconsin-Madison. Un grave accidente, en 1867, lo dejó casi ciego, pero su recuperación fue el inicio de una nueva vida: emprendió un viaje a pie de más de 1.800 kilómetros hasta el Golfo de México, y desde allí llegó a California, donde comenzó a explorar Yosemite. Allí encontró lo que llamaría su verdadero hogar. “Ir a las montañas es volver a casa”, escribiría en Mi primer verano en la Sierra (1911).

Su vida se convirtió en una peregrinación constante. Descubrió los glaciares de la Sierra Nevada, viajó a Alaska y dio nombre al glaciar Muir, investigó la ecología de las secuoyas gigantes y recorrió Sudamérica, África y Australia. Pero siempre volvía a Yosemite, donde la experiencia de lo salvaje se le revelaba como un misterio sagrado. 

En Las montañas de California (1894) dejó escrito: “Cuando intentamos distinguir algo por sí mismo, descubrimos que está conectado con todo lo demás en el universo. En cada paseo con la naturaleza uno recibe mucho más de lo que buscaba”. Esa convicción de interconexión lo llevó a afirmar que lo salvaje no era un lujo, sino una necesidad vital. “Miles de personas cansadas, nerviosas, demasiado civilizadas, están empezando a descubrir que lo salvaje es una necesidad”, escribió en Nuestros Parques Nacionales (1901).

Para Muir, esa necesidad era también un mandato interior. En una carta a su amiga Jeanne Carr expresó con sencillez su destino: “Las montañas me llaman y debo ir” (The Life and Letters of John Muir, 1924). Pero no quiso guardar para sí esta revelación. En sus diarios afirma: “Todo el mundo necesita belleza además de pan, lugares donde jugar y orar, donde la naturaleza pueda sanar y dar fuerza tanto al cuerpo como al alma” (John of the Mountains, 1938). 

Esa vocación pedagógica se convirtió en acción política. En 1892 fundó el Sierra Club, que aún hoy sigue vivo, y dedicó sus fuerzas a la defensa de Yosemite y de los parques nacionales. Entendía la naturaleza como escuela y maestra, capaz de enseñar con más claridad que los libros: “El camino más claro hacia el universo es a través de un bosque salvaje” (A Thousand-Mile Walk to the Gulf, 1916).

De la naturaleza a Dios

Para John Muir el bosque salvaje nos habla de Dios. Muir había abandonado el calvinismo de su familia, que tendía a considerar a Dios como totalmente ajeno al mundo. Aunque tuvo poca relación con la tradición católica, Muir parece haber intuido -afirma el estudioso Tim Flinders- la presencia divina que anima el mundo natural, “que habita el universo y lo llena de luz y armonía” (John Muir: Spiritual Writings, p. 24). Con su trabajo, con sus textos y con su vida Muir enseñó que la naturaleza puede llevarnos a descubrir y a admirar a su Creador.

Su pensamiento unía lo espiritual, lo científico y lo político: espiritual, porque veía en lo salvaje lo sagrado; científico, porque estudió con rigor la geología y la botánica; político, porque supo influir en leyes y presidentes. Creía que la naturaleza debía preservarse “para beneficio y goce de todo el pueblo”, como un bien común de la humanidad. 

La fotografía de 1903 en Yosemite resume todo ese camino. A un lado, Roosevelt, encarnando el poder del Estado; al otro, Muir, de mirada ardiente y porte de ermitaño, encarnando la voz de la montaña. Entre ambos, el paisaje inmenso de Yosemite, testigo de un pacto en favor de la conservación. Quizá por eso, al volver a mirar la imagen, comprendemos que en ella no se retrata solo a un presidente y a un naturalista, sino a la humanidad en diálogo con lo salvaje. Roosevelt representa la fuerza política; Muir, la fuerza espiritual. Y entre ambos se abre el horizonte de la naturaleza, que parece recordarnos que la verdadera grandeza no está en el dominio, sino en la preservación. Allí, en el silencio de Yosemite, todavía resuena la llamada de Muir: las montañas nos siguen llamando, y aún estamos a tiempo de responder.

La entrada El apóstol de lo salvaje: John Muir (1838-1914) se publicó primero en Omnes.

]]>
Científicos católicos: Jaime Ferrán y Clúa, médico y bacteriólogo https://www.omnesmag.com/actualidad/jaime-ferran-y-clua-medico-y-bacteriologo/ Sat, 22 Nov 2025 01:47:00 +0000 https://omnesmag.com/?p=41763 Ferrán fue un médico español que se interesó por los trabajos de Pasteur en bacteriología. Por entonces se demostró el papel de las bacterias en la etiología de numerosas enfermedades, y a partir de ahí Ferrán inició su trabajo en bacteriología y el desarrollo de vacunas, utilizando un laboratorio casero en Tortosa. Tras estar en […]

La entrada Científicos católicos: Jaime Ferrán y Clúa, médico y bacteriólogo se publicó primero en Omnes.

]]>
Ferrán fue un médico español que se interesó por los trabajos de Pasteur en bacteriología. Por entonces se demostró el papel de las bacterias en la etiología de numerosas enfermedades, y a partir de ahí Ferrán inició su trabajo en bacteriología y el desarrollo de vacunas, utilizando un laboratorio casero en Tortosa.

Tras estar en Marsella estudiando una epidemia de cólera en el año 1884 comisionado por el Ayuntamiento de Barcelona, obtuvo en su laboratorio una vacuna anti-cólera que fue aplicada en una epidemia en la provincia de Valencia (la primera vacuna anti-bacteriana aplicada en humanos en una epidemia), si bien posteriormente se prohibió su uso masivo, tras una polémica en la que se mezcló política con ciencia. Posteriormente se hizo cargo del Laboratorio Microbiológico Municipal de Barcelona, donde produjo y mejoró la vacuna antirrábica de Pasteur. Desarrolló también vacunas contra la fiebre amarilla, el tifus y la peste bubónica, y puso a punto la producción de suero antidiftérico.

Posteriormente, en 1905 se le destituyó del Laboratorio, de nuevo tras una polémica en la que se mezclaron ciencia y política, y se refugió en su propio Instituto Ferrán, donde pasó el resto de sus días investigando la tuberculosis. Describió el ciclo de vida multi-estadio de la bacteria y desarrolló una vacuna anti-alfa, que sí contó con apoyo oficial y que se aplicó en España, Argentina y Uruguay, coexistiendo con la vacuna BCG de origen francés.

Ferrán fue premiado por la Academia Francesa de Ciencias y homenajeado en múltiples países. En 1950 se creó el Instituto de Microbiología «Jaime Ferrán» del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que 1953 dio lugar a la parte microbiológica del Centro de Investigaciones Biológicas de Madrid. Actualmente existe en su honor el premio Jaime Ferrán de la Sociedad Española de Microbiología.

Tenía unas convicciones fuertemente católicas. Decía que “el que no cree en Dios, es un ignorante o no tiene cabeza. Porque nada anda sin que le des cuerda, como un reloj, como un coche. ¿Pero quién pone en marcha esta gran obra de la creación?”. Él, por tanto, encontraba en las regularidades de la naturaleza un signo de la existencia de un Creador que la hubiera originado.

La entrada Científicos católicos: Jaime Ferrán y Clúa, médico y bacteriólogo se publicó primero en Omnes.

]]>
La Creación visible. Grisalla de «El Jardín de las Delicias». El Bosco https://www.omnesmag.com/actualidad/la-creacion-visible-grisalla-de-el-jardin-de-las-delicias-el-bosco/ Thu, 20 Nov 2025 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=54248 Este artículo ofrece primero una explicación técnica de El Jardín de las Delicias de Jheronimus van Aken, explorando su composición, simbolismo y contexto histórico. Analizaremos cómo el pintor utilizó el color, la perspectiva y los detalles para crear una obra tan fascinante y compleja. En un segundo apartado, se abordará el cuadro desde una perspectiva […]

La entrada La Creación visible. Grisalla de «El Jardín de las Delicias». El Bosco se publicó primero en Omnes.

]]>
Este artículo ofrece primero una explicación técnica de El Jardín de las Delicias de Jheronimus van Aken, explorando su composición, simbolismo y contexto histórico. Analizaremos cómo el pintor utilizó el color, la perspectiva y los detalles para crear una obra tan fascinante y compleja. En un segundo apartado, se abordará el cuadro desde una perspectiva catequética, reflexionando sobre los mensajes espirituales y teológicos.   

COMENTARIO ARTÍSTICO

En el tercer día, Dios creó la tierra seca, los mares, las plantas y los árboles. En el primer y segundo días ya había creado la luz y los cielos. 

El tríptico cerrado muestra la visión de El Bosco del final del tercer día de la creación: una esfera cristalina flotando en las tinieblas; la luz y la oscuridad son los causantes de la tonalidad grisácea que nos revela árboles y vegetación brotando a la vida, dispersos en el paisaje. 

En la esquina superior izquierda, se muestra a Dios creando el mundo. En la parte superior de ambos paneles, las inscripciones “Ipse dixit et facta sunt” y “Ipse mandavit et creata sunt” tomadas de los salmos hacen referencia a su poder omnipotente.

Utilización de la grisalla

La escala de grises utilizada es conocida como grisalla, por la cual una imagen se ejecuta completamente en tonos de gris, modelados para crear la ilusión de escultura, especialmente relieve. 

Esta técnica fue popular para las alas exteriores de los polípticos en el norte de Europa en los siglos XIV y XV. Muchos pintores italianos y flamencos querían demostrar la superioridad de la pintura sobre la escultura en términos de su capacidad para representar figuras tridimensionales, en un momento en que se debatía cuál de las dos formas de arte debería considerarse la más alta en términos de realismo. 

La técnica de la grisalla contribuía a demonstrar que la pintura puede engañar al ojo para ver una forma tridimensional, algo que no se puede decir de la escultura, que no puede plasmar imágenes en dos dimensiones. Si pensamos en cómo se veían estos retablos en una iglesia, bajo la luz proyectada por velas, no es difícil imaginar que conseguían su objetivo.

La creación del mundo en el tercer día, cuando solo se habían creado la luz y los cielos, se adapta perfectamente a la técnica empleada: antes de que Dios creara el mundo, no había nada, solo oscuridad. Dios creó la luz y la oscuridad en el primer día; el sol y la luna solo fueron creados en el cuarto día; hasta ese día, los colores no existían. El tríptico abierto muestra toda una gama de plantas y criaturas vivientes en brillantes colores. Esta visión del jardín terrenal de las delicias solo sería posible después del cuarto día. La exhibición monocroma de la creación en el tercer día enfatiza la idea de que Dios verdaderamente creó algo que era hermoso y agradable a la vista.

Destino original de la obra

El Bosco pintó este tríptico alrededor de 1490 – 1500. Este formato era normal en los siglos XIV y XV en los Países Bajos. Este tipo de retablos generalmente estaban cerrados excepto en ocasiones especiales. Una vez abiertos, este en particular, revelaban un interior de vivos colores, en marcado contraste con las alas exteriores. Lamentablemente, hemos perdido el sentido de sorpresa que el ritual de apertura habría ofrecido a los espectadores originales.

No hay mucha información sobre la fecha exacta de ejecución, ni tampoco sobre las circunstancias que llevaron a su comisión, o lo que es más interesante, sobre el lugar para el cual esta pintura fue originalmente destinada. 

Es difícil imaginar que este tríptico fuera encargado para ser exhibido en una iglesia, a pesar de la iconografía religiosa, debido al gran número de figuras desnudas en el interior. 

El tríptico se asoció por primera vez con la Casa de Nassau: Antonio de Beatis, quien acompañó al Cardenal Luis de Aragón en su viaje a los Países Bajos, lo vio en 1517 en el palacio Nassau de Coudenberg en Bruselas. Fue confiscado de Guillermo de Orange en 1568 por Fernando Álvarez de Toledo, Duque de Alba, y posteriormente comprado en venta póstuma por Felipe II en 1591, quien lo envió al monasterio de San Lorenzo de El Escorial. En 1933, se trasladó permanentemente al Museo del Prado.

COMENTARIO CATEQUÉTICO

La enigmática grisalla que se contiene en los dos paneles que cierran el tríptico, revela un mensaje sobre la Creación que podemos descifrar cuando la situamos en el contexto de la teología y la espiritualidad de la época en la que fue concebida. 

El Bosco trabaja siempre con elementos simbólicos que llenan sus cuadros de misterio, pero que se convierten en una fuente inagotable de sentidos cuando descubrimos las claves que están detrás de ellos. 

En concreto, la clave para interpretar este cuadro se encuentra en un pasaje de la Summa Theologiae de Santo Tomás de Aquino, algo evidente para los que miraron el cuadro en el siglo XV, que conocían y estudiaban esta obra en profundidad, pero poco accesible para muchos de los degustadores contemporáneos de esta obra maestra.

En efecto, en la introducción a la cuestión 65 de la Primera Parte de esta obra, Santo Tomás divide en tres puntos la exposición sobre la Creación material, o visible. Primero hablará del acto creador, luego de la obra de los tres primeros días de la Creación (el opus distinctionis, o de separación) y finalmente de la obra de los tres últimos días (el opus ornatus, o de vestición). Esta división encuentra su fundamento bíblico en Génesis 2,1: “se concluyeron el cielo y la tierra con todo su ornato”. Pues bien, el tríptico cerrado está aludiendo simbólicamente a los dos primeros puntos. Cuando el tríptico se abre, la explosión de color y movimiento que percibe el espectador es una poderosa alusión al tercer punto, el opus ornatus en el que Dios viste al mundo creado con la vida animal y humana.

Veamos, por tanto, qué nos quiere expresar esta grisalla sobre el acto creador, para después descifrar su mensaje sobre la primera parte de la Creación. 

El Artista y su Palabra

El acto creador viene explicado por las dos citas de la Escritura ya indicadas, cuyo blanco intenso destaca como luz de sabiduría sobre el fondo negro, que evoca el misterio inaccesible que envuelve el origen del mundo y de la vida. La Palabra de Dios ilumina este misterio, blanco sobre negro, porque es esa Palabra la que ha creado el mundo. La cita del Salmo 39 trata de mover a la meditación. Reflexionar cómo la Palabra de Dios es la causa de todo lo que ha recibido el ser, y armazón que da consistencia y sentido al mundo, ideas que en el Nuevo Testamento se remiten a Jesucristo, Palabra de Dios, como por ejemplo en Juan 1, 1-3 y Colosenses 1, 15-17.

Por otro lado, la cita del Salmo 138, salmo que expone la obra creadora de Dios en forma de himno de alabanza, mueve al reconocimiento y al agradecimiento. Y es que el acto creador de Dios en su Palabra, como nos trata de explicar El Bosco, pretende despertar en la criatura racional palabras de meditación y de alabanza, pues la palabra de esta criatura es la respuesta óptima a la Palabra del Creador.

La representación del Creador en el ángulo superior izquierdo parece evocar la firma del pintor sobre su lienzo o del escultor sobre su talla. Anacrónica como pueda ser esta evocación, pues estamos en una época en la que raramente los artistas firmaban sus obras, no deja de ser sugerente pensar que el cosmos está “firmado” por un Creador, que no es un producto de la casualidad o la necesidad sino el fruto de la decisión libre y amorosa de un Artista divino, quien firmaría, por cierto, en la esquina opuesta del cuadro en la que suelen hacerlo los artistas humanos.

En efecto, la trascendencia de Dios, a quien se sitúa en la antípoda de donde se situaría la firma de un artista humano, queda evocada también por la posición del Creador en la composición. Dios está más allá de su obra, más allá del tiempo y del espacio, inaccesible a las fuerzas humanas y envuelto en un misterio de oscuridad, porque, como se recoge también en la Summa, de Dios podemos más bien decir lo que no es que lo que es. Esta expresión, frecuente en el ambiente de los místicos de los Países Bajos contemporáneos de El Bosco, nos recuerda que las criaturas reflejan al Creador, pero siempre de una manera limitada e imperfecta, pues son incapaces de mostrar adecuadamente al infinito y trascendente ser divino.

La obra de los tres días

En cuanto al fruto del acto creador de Dios, esta grisalla ya nos representa su primera mitad, el opus distinctionis, que según nos narra Génesis, 1, Dios va realizando en los tres primeros días. En ellos, la Palabra de Dios efectúa la separación de los opuestos para preparar un escenario adecuado a animales y humanos. En el primer día, se separan (distinguen) las tinieblas de la luz. De modo que, como se observa en el cuadro, la esfera que se recorta sobre el fondo de tinieblas brilla con una luz que es la primera criatura de Dios. En el segundo, la Palabra de Dios separa las aguas superiores (las que están por encima de los cielos, en la cosmología antigua), de las inferiores (las que corren por la superficie del planeta). 

Como límite entre ellas Dios traza el firmamento, que El Bosco representa maravillosamente como una esfera de cristal.

El tercer día se separan las aguas inferiores de lo seco, de modo que un único continente se agrupa toda la tierra, rodeada por el mar primordial. El Creador concede a la tierra el papel de madre, pues de ella nacen las diversas especies vegetales que completan la preparación del escenario en el que nacerá la vida animal (el opus ornatus, de los días cuarto a sexto). La inventiva de El Bosco se prodiga aquí en una vistosa representación de quiméricas formas vegetales, que sugieren la infinita inventiva del Creador.

Todo esto representa un mundo misterioso, recién creado, lleno de inocencia, radiante de pureza y con un admirable orden diseñado por la Palabra de Dios. Este mundo se ofrecerá al ser humano como casa común para todos los seres vivos, para que este, en armonía con su Creador, lo cuide y aproveche. Habrá que esperar a abrir los paneles de grisalla para ver cómo continúa esta historia de la Creación y con qué palabras el ser humano responderá a la Palabra Creadora.

Obra

Nombre de la obra : Grisalla de El Jardín de las Delicias
Autor: El Bosco
Siglo: XV
Material: Óleo sobre tabla de madera de roble
Tamaño: 220×97 cm
Ubicación: Museo del Prado, Madrid

La entrada La Creación visible. Grisalla de «El Jardín de las Delicias». El Bosco se publicó primero en Omnes.

]]>
El tiempo de la Iglesia https://www.omnesmag.com/firmas/el-tiempo-de-la-iglesia/ Mon, 17 Nov 2025 04:30:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=54152 Los primeros meses del pontificado del Papa León XIV han estado marcados por el furor informativo que caracteriza estos tiempos. Todos los medios han querido ser los primeros en contar cada detalle del sucesor de Pedro: su origen, sus estudios, su ministerio, las personas que lo han acompañado. Pero mientras la novedad se apaga, el […]

La entrada El tiempo de la Iglesia se publicó primero en Omnes.

]]>
Los primeros meses del pontificado del Papa León XIV han estado marcados por el furor informativo que caracteriza estos tiempos. Todos los medios han querido ser los primeros en contar cada detalle del sucesor de Pedro: su origen, sus estudios, su ministerio, las personas que lo han acompañado. Pero mientras la novedad se apaga, el Papa empieza a tomar decisiones de calado: nombramientos en la Curia, la publicación de su primera exhortación apostólica, un motu proprio sobre las finanzas vaticanas o el anuncio de su próximo viaje a Turquía y Líbano.

Cada uno de estos gestos genera una avalancha de comentarios, vídeos, artículos o publicaciones en redes sociales que buscan revelar la “verdadera interpretación” o el “significado oculto” de lo que hace el Papa. Algunos opinan con buena voluntad; otros, en cambio, aprovechan para agitar los ánimos o alimentar divisiones. En cualquier caso, conviene recordar que las decisiones en la vida de la Iglesia, como los documentos magisteriales o los frutos de los viajes apostólicos, necesitan tiempo para madurar.

La historia enseña que las reacciones apresuradas pueden ser malas consejeras. En 1277, el cardenal Tempier condenó algunas tesis del aristotelismo latino, y durante años se miró con recelo la obra de santo Tomás de Aquino, hoy doctor de la Iglesia. También san Pablo VI fue duramente criticado tras publicar Humanae Vitae, pero medio siglo después, la mayoría de fieles y pastores reconoce su sabiduría y valentía ante las mareas ideológicas del momento.

El tiempo de la prensa no es el tiempo de la Iglesia. Las valoraciones rápidas o alarmistas corren el riesgo de caducar muy pronto y pueden quitar la paz. Una mirada pausada, orante y esperanzada suele ofrecer una comprensión más fiel a la naturaleza de la Iglesia y a su modo de obrar en la historia. 

La entrada El tiempo de la Iglesia se publicó primero en Omnes.

]]>
La Biblia en la cultura contemporánea https://www.omnesmag.com/actualidad/cultura/la-biblia-en-la-cultura-contemporanea/ Fri, 14 Nov 2025 04:30:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=54148 George Steiner, reconocido crítico literarío, hablando de la Biblia Hebrea, decía que “todos los demás libros, ya sean historias, narraciones imaginarias, códigos legales, tratados morales, poemas líricos, diálogos dramáticos, o meditaciones teológico-filosóficas, son como chispas, muchas veces desde luego lejanas, que un soplo incesante levanta de este fuego central”. En efecto, desde hace muchos siglos […]

La entrada La Biblia en la cultura contemporánea se publicó primero en Omnes.

]]>
George Steiner, reconocido crítico literarío, hablando de la Biblia Hebrea, decía que “todos los demás libros, ya sean historias, narraciones imaginarias, códigos legales, tratados morales, poemas líricos, diálogos dramáticos, o meditaciones teológico-filosóficas, son como chispas, muchas veces desde luego lejanas, que un soplo incesante levanta de este fuego central”.

En efecto, desde hace muchos siglos la Palabra de Dios testimoniada en la Sagrada Escritura es fermento de creatividad en el pensamiento, el arte, el derecho o la economía. También en el mundo contemporáneo, los motivos bíblicos siguen mostrando destellos de su presencia benéfica incluso en contextos muy ajenos a la cultura cristiana. 

Ventana de la Paz de Naciones Unidas

Sin duda, una encrucijada máximamente cosmopolita es la sede de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York. En sus pasillos, oficinas y salas de conferencias se entrecruzan gentes muy variadas, en unos espacios de trabajo y de descanso deliberadamente asépticos desde el punto de vista religioso.

Cuando se accede a ese edificio desde la plaza ajardinada situada en el extremo norte, el gran vestíbulo de entrada ofrece un amplio espacio de bienvenida, tamizado por una luz azul que invita a meditar. Esa iluminación procede de una vidriera, especialmente brillante al amanecer, que representa el anhelo del ser humano por la paz.

Se trata de un vitral de notables dimensiones, 4,6 metros de ancho por 3,7 metros de alto, diseñado por Marc Chagall, con su peculiarísimo estilo, donde se conjugan fantasía, realidad y simbología. En su resplandor se pueden distinguir varios símbolos que, en medio de tensiones, manifiestan una añoranza de paz y de amor. 

Simbología

En la parte central brota del suelo un árbol que divide la composición en dos secciones. Podría ser el árbol de la ciencia del bien y del mal, pues tiene a su lado la serpiente astuta que sedujo a Adán y Eva. 

A la izquierda se contempla una visión paradisiaca donde ángeles, seres humanos y animales flotan en alegría y paz en un espacio luminoso. 

En la parte central superior, en medio de un ramo de flores rojas y violetas, una criatura angelical acerca con ternura su rostro a una niña. Es un beso de paz que simboliza el amor y la armonía entre el Cielo y la Tierra. E incluso hay quienes se atreven a descubrir en ese dulce gesto un significado más profundo que simbolizaría la unión mística con Dios, o la infusión del Espíritu Santo. Esta escena situada en el centro, ¿podría incluso aludir veladamente a la Encarnación, que vino a cambiar el rumbo de una historia marcada por el pecado desde sus inicios?

La zona derecha, más oscura, representa el mundo caído. Una gran multitud de personas, hombres y mujeres, niños y ancianos, por encima de los cuales se adivinan en la parte central unos edificios, muestra a personas que, atrapadas en las tensiones del mundo contemporáneo, anhelan la paz. En la parte inferior, una mujer de gran tamaño se arrodilla en señal de dolor, y en medio de la gente, una pareja sostiene y protege tiernamente a su hijo recién nacido. 

La huella de la Biblia

Sobre esas figuras, un ángel, con alas doradas de notables dimensiones, entrega desde el Cielo dos tablas, con un diseño análogo a las que la iconografía clásica pone en manos de Moisés cuando desciende del Sinaí con los Diez Mandamientos. Junto a él, un hombre crucificado asume todo el dramatismo del sufrimiento humano para traer la paz al mundo.

En ese conjunto, dos símbolos bíblicos capitalizan todo el protagonismo: las Tablas de la Ley, que llevan a pensar inmediatamente en la cultura judía, y el Crucificado, que es la imagen cristiana por excelencia. Además, ambas figuras comparten la misma zona superior derecha de la vidriera, estableciendo entre ellas un diálogo del que depende mucho la configuración de una cultura de la paz. Sólo contando con el respeto a la ley natural, sintetizada en el Decálogo, y con la eficacia redentora del misterio pascual de Jesucristo, se podrá retornar a la feliz luminosidad del Paraíso.

Basta contemplar y admirar esa obra del arte contemporáneo para constatar que hasta esa encrucijada nada religiosa del mundo actual han llegado las chispas de luz que proceden de ese gran hogar que es la Biblia. 

¿Cómo es posible que el libro de un pueblo de pastores y agricultores, pobladores de una región pequeña, árida en gran parte de su territorio, y zona de paso entre los grandes imperios de la antigüedad, que fue fraguando en medio de persecuciones sangrientas, deportaciones y ocupaciones, haya terminado por capitalizar primero la cultura del imperio romano, y por extender después su influencia en todo el mundo? ¿Por qué su idea de un Dios personal, creador y providente, justo y misericordioso, se expandió por toda la tierra y arraigó por doquier en todo tipo de culturas nativas? ¿Por qué la Biblia ha tenido una influencia tan grande desde hace algo más de dos milenios? 

No faltan quienes mantienen que su éxito es consecuencia de una insólita secuencia de acontecimientos fortuitos. Desde el surgimiento de un imperio romano, que fundió un heterogéneo conjunto de elementos de poder en la república de Roma con la idiosincrasia propia de muchos pueblos conquistados para formar una única comunidad política, económica y cultural, que logró un potencial y dimensiones hasta ese momento desconocidos, hasta el acceso casual de Constantino al trono imperial que impulsó desde arriba la expansión del cristianismo, …

Pero sólo eso no explica que los valores judeo-cristianos hayan tenido una fuerza tan irresistible a lo largo de dos milenios y, menos aún, que sigan manteniendo su plena vigencia para la mayor parte de la población mundial.

La Biblia como motor cultural

Una respuesta más profunda habría que buscarla en la huella indeleble que el texto de la Biblia ha dejado en la condición humana: en la ética, el derecho, la literatura, la música o el arte, y todas las manifestaciones culturales que configuran nuestra identidad.

Ahora bien, tampoco eso basta. A pesar del notable impacto de ese gran clásico que es la Biblia en ámbitos tan diversos e influyentes, se podría decir de modo provocativo, como lo hizo T. S. Eliot, que quienes hablan de la Biblia como un monumento literario, a menudo lo admiran solamente como “un monumento levantado sobre la tumba del cristianismo”. También esto merece una reflexión.

El enorme potencial como motor de la cultura y el progreso que este clásico de la literatura universal ha demostrado en el tiempo, ¿es independiente de su valor religioso?, ¿no tiene nada que ver con el papel decisivo de la Biblia Hebrea en la configuración del judaísmo, ni con el testimonio de una revelación divina que el lector cristiano reconoce en una lectura en diálogo del Primer y del Nuevo Testamento?

El carácter fundante de la cultura contemporánea que corresponde a la Biblia no deriva sólo de su fuerza literaria, sino que brota ante todo de que es una palabra verdadera, que viene de Dios y que ha sido donada a la humanidad.


Contenido facilitado por el profesorado del Máster de Cristianismo y Cultura Contemporánea de la Universidad de Navarra.

La entrada La Biblia en la cultura contemporánea se publicó primero en Omnes.

]]>
Científicos católicos: Andresa Casamayor, matemática y escritora https://www.omnesmag.com/actualidad/andresa-casamayor-matematica-y-escritora/ Thu, 23 Oct 2025 04:00:00 +0000 https://omnesmag.com/?p=41759 Andresa Casamayor (30 de noviembre de 1720 – 23 de octubre de 1780) nació en Zaragoza, en una rica familia de comerciantes. Con 17 años de edad escribió el primer manual científico escrito por una mujer en España, Tyrocinio aritmético. Esta obra está dedicada a los Padres Escolapios del Colegio de Zaragoza, por lo que […]

La entrada Científicos católicos: Andresa Casamayor, matemática y escritora se publicó primero en Omnes.

]]>
Andresa Casamayor (30 de noviembre de 1720 – 23 de octubre de 1780) nació en Zaragoza, en una rica familia de comerciantes. Con 17 años de edad escribió el primer manual científico escrito por una mujer en España, Tyrocinio aritmético. Esta obra está dedicada a los Padres Escolapios del Colegio de Zaragoza, por lo que es fácil pensar que pudo ser un padre escolapio quien le educó. La obra está redactada con una clara intención didáctica, para facilitar la instrucción a muchos que no pueden lograrla de otro modo. Empieza presentando las cifras de forma sencilla, como letras de un alfabeto con las que se pueden escribir todos los números, tan grandes como queramos. Junto con las cifras, el libro explica nuestro sistema numérico, completamente posicional, lo que lo hace mucho más sencillo que el romano y permite realizar de una forma sistemática las cuatro operaciones aritméticas. Esta forma de trabajar es la que hoy se puede programar en un ordenador y se conoce como algoritmo. María Andresa no se limita a presentar las reglas de los algoritmos de forma progresiva en cuanto a dificultad, sino que quiere que sus lectores entiendan por qué se hace de esta forma; por qué estos algoritmos “funcionan”. Además, busca alcanzar precisión y rapidez en el cálculo. Así, nada más enseñar una regla, pasa a aplicarla a problemas del mundo del comercio, con monedas o con pesos, preparando a sus lectores para los oficios y el cálculo mercantil.

El padre Latassa da noticia de un segundo manuscrito de Andresa, “El Parasi solo”, sobre aritmética más avanzada, con unas tablas para cálculo de raíces cuadradas y cúbicas, aunque no se sabe si el manuscrito llegó a publicarse.

Por otro lado, contrariamente a lo que era habitual en la España de ese momento, María Andresa no se casó ni tomó los hábitos de una orden religiosa. Su padre falleció cuando ella tenía tan solo 18 años y, poco después, murió también su amigo y colaborador, Fray Pedro Martínez. María Andresa se dedica entonces a su vocación de educadora, trabajando como maestra de niñas en las Escuelas Públicas de Zaragoza hasta su muerte, en 1780.

La entrada Científicos católicos: Andresa Casamayor, matemática y escritora se publicó primero en Omnes.

]]>
Científicos católicos: César Nombela, microbiólogo https://www.omnesmag.com/actualidad/cultura/cesar-nombela-mircrobiologo/ Tue, 14 Oct 2025 04:00:00 +0000 https://omnesmag.com/?p=41750 César Nombela fue un microbiólogo español que nació en Carriches, Toledo, y estudió Farmacia y Ciencias Químicas en la Universidad Complutense de Madrid, doctorándose en la Universidad de Salamanca en 1972. Tras ello, fue investigador postdoctoral con el Premio Nobel español de medicina Severo Ochoa en la Universidad de Nueva York, y posteriormente en el […]

La entrada Científicos católicos: César Nombela, microbiólogo se publicó primero en Omnes.

]]>
César Nombela fue un microbiólogo español que nació en Carriches, Toledo, y estudió Farmacia y Ciencias Químicas en la Universidad Complutense de Madrid, doctorándose en la Universidad de Salamanca en 1972. Tras ello, fue investigador postdoctoral con el Premio Nobel español de medicina Severo Ochoa en la Universidad de Nueva York, y posteriormente en el Instituto Roche de Biología Molecular en Nueva Jersey. Regresó a España para trabajar como investigador del Instituto de Microbiología Bioquímica del CSIC en Salamanca, y en 1981 obtuvo la cátedra de Microbiología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid.

Su investigación en microbiología molecular se centró en microorganismos modelo como las levaduras. Investigó la biogénesis de la pared celular, la transducción de señales en la célula, los factores de virulencia microbianos, y las aplicaciones para la producción de proteínas recombinantes. Fue de los primeros en aplicar las tecnologías genómicas y proteómicas en España, dirigiendo la primera cátedra extraordinaria de Genómica y Proteómica en una universidad española. Creó y dirigió el Centro de Secuenciación Automatizada de DNA de la Universidad Complutense de Madrid.

Fue autor de más de 180 trabajos de investigación original, y dirigió más de 30 tesis doctorales, aparte de numerosos artículos de divulgación y debate público en periódicos, en áreas como la bioética y la política universitaria y científica.

A nivel de cargos desempeñados, aparte de los comentados habría que destacar que fue presidente de la Sociedad Española de Microbiología y de la Federación Europea de Sociedades Microbiológicas. También fue Presidente del CSIC y rector de la Universidad Menéndez Pelayo.

Tuvo siempre una preocupación dentro del campo de la bioética, siendo miembro del Comité Internacional de Bioética de la UNESCO y del primer comité de Bioética de España, así como presidente del Comité Asesor de Ética para la Investigación Científica y Tecnológica de España.

Se autodefinía como un “científico cristiano” y siempre ejemplarizó en su vida la compatibilidad y armonía de estas dos vertientes vitales. Fue miembro de la Society of Catholic Scientists, así como de su sección española, la Sociedad Española de Científicos Católicos.

La entrada Científicos católicos: César Nombela, microbiólogo se publicó primero en Omnes.

]]>
La feminización del dolor en África https://www.omnesmag.com/articulos/la-feminizacion-del-dolor-en-africa/ Tue, 14 Oct 2025 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=52929 Como médico, llevo muchos años atendiendo a mujeres africanas en la consulta. A diario, soy testigo de un tipo de dolor muy característico en África y que nos toca mucho acompañar. Es el ligado a la condición femenina. Yo lo llamo la feminización del dolor y tiene características muy peculiares. Voy a referirme a ello […]

La entrada La feminización del dolor en África se publicó primero en Omnes.

]]>
Como médico, llevo muchos años atendiendo a mujeres africanas en la consulta. A diario, soy testigo de un tipo de dolor muy característico en África y que nos toca mucho acompañar. Es el ligado a la condición femenina. Yo lo llamo la feminización del dolor y tiene características muy peculiares. Voy a referirme a ello con algunos ejemplos concretos:

La esterilidad

La esterilidad, ya sea del varón o de la mujer, es vista socialmente como una culpa de la mujer. Una mujer que no puede tener hijos es una mujer que es insultada, maltratada, avergonzada en público por la familia política o incluso por su propia familia. Es motivo de repudio y abandono por parte del marido, o lo que es peor, en ocasiones el marido lleva a casa una segunda mujer, sin advertírselo. Ella debe soportar una poligamia no deseada con la que el marido busca tener descendencia. Todo ello sin ningún diálogo ni capacidad de decisión.

El dolor de las viudas

La exclusión económica y social de las viudas es un problema complejo y desigual que se manifiesta en diferentes regiones del continente africano. La situación de las viudas en África suele estar marcada por una serie de prejuicios profundamente arraigados en las tradiciones, las normas sociales y los sistemas legales. Estas mujeres, ante la pérdida de su cónyuge, a menudo se ven privadas de derechos, del acceso a recursos y de oportunidades, lo que las expone a una mayor vulnerabilidad y a considerables dificultades para satisfacer sus necesidades y las de sus familias. Algunas son relativamente jóvenes, lo que puede condenarlas a muchos años de viudedad.

Tras la muerte de su cónyuge, una mujer es probable que experimente prácticas degradantes, ya sean psicológicas o físicas. Puede ser obligada a tener relaciones sexuales con otros miembros de la familia, sufrir violencia física y azotes públicos. Otras costumbres consisten en hacerles beber agua del cuerpo donde el marido ha sido lavado o afeitarles la cabeza. 

En determinadas regiones, por ejemplo, en ciertas tribus de Kenya, la antigua práctica del levirato obliga a las viudas a casarse con uno de los hermanos de su difunto marido para seguir cultivando la tierra. Puede apropiarse de su herencia y venir a vivir con ella: así, una de cada dos viudas africanas se vuelve a casar con un pariente de su difunto marido. 

Algunas viudas enfrentan un destino aún más difícil, especialmente si se oponen a él. Luego son marginadas, amenazadas con relaciones sexuales forzadas, privadas de toda herencia, a veces, incluso expulsadas del pueblo. Si esto ocurre en un contexto de conflicto, las mujeres deben entonces, mantener solas a sus familias, a veces en un campo de refugiados. 

En la República Democrática del Congo, el 50 % de las mujeres son viudas. Algunas también son víctimas de violación y susceptibles de contraer el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Todos estos factores favorecen la feminización de la pobreza. 

Podemos imaginar cuánto dolor hay detrás de estas situaciones: dolor físico, psicológico, social, dolor de derechos humanos violados, dolor de desigualdad, dolor de ver que te arrebatan tus propias propiedades.

Estas mujeres que vemos en la consulta nos relatan todo ese dolor y hay que tenerlo en cuenta pues, muchas veces, las enfermedades que nos presentan son somatización de tanto dolor soportado, que se manifiesta en lumbalgia, gastritis, artritis, cefaleas, hipertensión, etc.

El duelo perinatal

Un dolor al que no le prestamos ninguna atención en África, y que en muchas ocasiones me hace sentir muy incómoda, es el dolor de la mujer embarazada que da a luz un niño muerto, o bien una mujer que le diagnosticamos una muerte intrauterina. 

En el hospital en el que trabajo actualmente, el director médico no nos deja informar a la mujer de que el feto está muerto antes de la expulsión ya que, según él, la mujer comienza el duelo y no empuja ni colabora en las contracciones para expulsarlo. Yo, que soy la que hago las ecografías, muchas veces le digo a la mujer que el niño está sufriendo, que la situación no es buena, para prepararla de alguna manera.

Posteriormente, la mujer enfrenta el duelo sola, sin que nadie se ocupe de sus sentimientos por la pérdida de su hijo, ya sea que haya nacido muerto o fallecido tras el parto. Son situaciones en las que se guarda mucho silencio y la mujer tiene que gestionar sola sus sentimientos, o lo que es peor, en ocasiones es acusada de brujería y de tener malos espíritus que han provocado la muerte del bebé. Hay mucho dolor silenciado en estas situaciones.

Violencia sexual

Tristemente, veo en la consulta muchos casos de violencia sexual en niñas. Esta violencia ocurre normalmente en el entorno familiar y muchas veces es silenciada, de tal manera que, además del dolor de la violación, se suma el dolor de sentir que los padres no le han defendido, o que los adultos sabían, pero lo han callado y no han hecho nada.

Las violaciones son también frecuentes, ya sea por robos nocturnos en las casas o por atracos en taxis públicos, que culminan en la violación de las víctimas en un descampado, a veces por varios agresores . 

La violencia refleja la fragilidad del tejido social y del sentido de pertenencia a una comunidad o tribu, pues la niña que ha sido víctima de una violación suele ser rechazada posteriormente por su propio entorno cercano.

Ver morir a un hijo por falta de medios 

Otro de los dolores con el que me enfrento a diario es el del ver morir a un hijo por falta de medios económicos. ¡Cuántas muertes vemos que son evitables!

Niños que mueren por anemia, por malaria, por infecciones respiratorias o intestinales, simplemente por el hecho de no haber acudido antes al médico. 

El dolor en el rostro de las madres al ver que su hijo muere es indescriptible. Es ese dolor que se nos queda grabado a los sanitarios en países de bajos recursos y que nos causa también mucho dolor a nosotros mismos, pues sentimos dicha impotencia. Es un dolor que afecta, sobre todo, a las mujeres, ya que en la mayoría de los casos dependen económicamente de sus maridos. Esto puede deberse a que no tienen ingresos propios o, lo que resulta aún más grave, a que su esposo no les proporciona el dinero necesario para llevar a sus hijos al médico, llegando muchas veces demasiado tarde. También se observan casos de malnutrición, por la falta de alimentos suficientes para sus hijos.

No reconocer la dignidad de la mujer

En ocasiones la mujer es vista como un objeto. Tiene que estar, en la mayoría de los casos, disponible para su marido para lo que él quiera, donde quiera y como quiera. 

La mujer no tiene palabra en la familia. Son los hombres los que deciden en la mayoría de los casos, aunque es verdad que siempre hay excepciones. 

Tipos de sufrimiento

Los sufrimientos de las mujeres africanas pueden ser de diversos tipos. El primer dolor que los médicos debemos acompañar es el físico, pero no es el más importante. En África, sobre todo en la enfermedad crónica, existe mucho dolor: sida muy evolucionado, drepanocitosis, tuberculosis, diabetes mal controlada, cáncer, desastres naturales y conflictos. Ese dolor puede ser físico, pero sobre todo se percibe un sufrimiento global de origen diverso.

-Dolor físico. Muchas veces, por falta de medios o creencias erróneas, se soporta muchísimo dolor. En mi práctica clínica siempre digo que “el dolor no se soporta, se combate”

-Síntomas refractarios. En enfermedades crónicas o cuidados paliativos hay síntomas muy difíciles de controlar: náuseas, vómitos, anorexia, astenia, dolor neuropático. Al no poderse eliminar, generan sufrimiento.

-Sufrimiento económico. La persona enferma no produce y es una carga para la familia. A menudo no hay dinero para pagar tratamiento de por vida (diabetes, hipertensión), lo que lleva a descompensaciones graves como coma diabético o ictus.

-Sufrimiento psicológico. Al final de la vida, la persona siente su muerte cerca, expresándolo con rechazo, ira, depresión, tristeza o agresividad. A ello se suma el miedo a la brujería y las acusaciones que sufren muchos enfermos, lo que les sume en un dolor mayor.

-Sufrimiento espiritual. Ante la gravedad, surge el cuestionamiento vital: “¿qué he hecho con mi vida?”. En los creyentes pesa la imagen de Dios, el miedo al juicio y el deseo de sacramentos. También el dolor por falta de reconciliación con familiares cercanos, que a veces la enfermedad permite restablecer.

-Aislamiento social. Las personas con enfermedades crónicas con secuelas viven apartadas y sufren una “muerte social”. Algunos pacientes con patologías que supuran son aislados incluso en su propia casa.

La entrada La feminización del dolor en África se publicó primero en Omnes.

]]>
La semilla del jubileo https://www.omnesmag.com/firmas/la-semilla-del-jubileo/ Fri, 10 Oct 2025 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=52966 Parecen ya lejanas las calurosas jornadas de agosto que dejaron en Roma las impresionantes imágenes del Jubileo de los jóvenes. Durante varios días, las multitudes llenaron los medios de comunicación religiosa y encontraron eco en la prensa generalista. Grandes reportajes y numerosos artículos constataban que Jesucristo y su Iglesia siguen presentes entre los jóvenes, que […]

La entrada La semilla del jubileo se publicó primero en Omnes.

]]>
Parecen ya lejanas las calurosas jornadas de agosto que dejaron en Roma las impresionantes imágenes del Jubileo de los jóvenes. Durante varios días, las multitudes llenaron los medios de comunicación religiosa y encontraron eco en la prensa generalista. Grandes reportajes y numerosos artículos constataban que Jesucristo y su Iglesia siguen presentes entre los jóvenes, que en aquellos días se manifestaron con alegría y decisión. Se respiraba un optimismo contagioso, no sólo entre los participantes, sino también entre los cristianos que siguieron el acontecimiento desde sus países.

Con el regreso a la normalidad, ese recuerdo puede desdibujarse. Algunos medios vuelven con noticias negativas sobre la Iglesia, polémicas que dividen o estadísticas que anuncian su desaparición en pocas décadas. Estos mensajes hieren y pueden ir calando poco a poco. Pero la experiencia de las Jornadas Mundiales de la Juventud y de los jubileos precedentes nos recuerda que no fueron un entusiasmo pasajero, sino un tiempo de siembra. Millares de jóvenes regresaron a sus lugares de origen con algo plantado en el corazón: una semilla que tantas veces germina en formas sorprendentes de fe, entrega o vocación.

Un ejemplo lo brinda un amigo que trabajaba como carabiniere en el norte de Italia y que decidió participar en la JMJ de Madrid en 2011. Aquel encuentro transformó su vida cristiana y, cuatro años después, dejó su trabajo para ingresar en un instituto religioso. Su historia es solo una entre muchas que conozco de personas tocadas por la gracia en acontecimientos semejantes. Algunas salen a la luz, otras permanecen en la intimidad, pocas llegan a los medios. Lo cierto es que, aun cuando el crecimiento no sea inmediato ni universal, la semilla está ahí. Y sigue dando fruto.

La entrada La semilla del jubileo se publicó primero en Omnes.

]]>
Orar: abrirse a la presencia de Dios https://www.omnesmag.com/foco/orar-abrirse-a-la-presencia-de-dios/ Mon, 29 Sep 2025 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=52031 Álex Muñoz ha logrado algo poco común en la literatura espiritual actual: transmitir profundidad teológica con una sencillez cálida y cercana. Su libro ¿Cómo oír a Dios? Un camino para encontrar Su voz, publicado este año, rompe con los métodos tradicionales y estructurados de oración. Frente a esquemas cerrados o fórmulas repetitivas, Muñoz propone un […]

La entrada Orar: abrirse a la presencia de Dios se publicó primero en Omnes.

]]>
Álex Muñoz ha logrado algo poco común en la literatura espiritual actual: transmitir profundidad teológica con una sencillez cálida y cercana. Su libro ¿Cómo oír a Dios? Un camino para encontrar Su voz, publicado este año, rompe con los métodos tradicionales y estructurados de oración. Frente a esquemas cerrados o fórmulas repetitivas, Muñoz propone un camino liberador, fundado en el silencio, la entrega y la contemplación del amor.

El centro de su propuesta no está en hacer mucho, sino en disponerse: dejar de controlar, abrirse a la presencia de Dios y escuchar desde lo hondo. “No trates a Dios como tu muleta o tu mago; Él es un Padre que te ama más que nadie”, advierte el autor. Con ejemplos cotidianos —como comparar la presencia de Dios con la grasa del jamón ibérico que lo impregna todo—, une lo trascendente con lo ordinario, y demuestra que lo divino habita en lo más cotidiano.

Su método se articula en cuatro pasos claros, accesibles y profundamente transformadores: descentrarse, entregarse, escribir y creer. Estos pasos no son técnicas ni ejercicios, sino actitudes interiores que permiten vivir una oración auténtica, silenciosa y fecunda.

Descentrarse: dejar de girar en torno a uno mismo

El primer paso que propone Muñoz es descentrarse. Consiste en salir del centro de uno mismo. Muchos obstáculos para una oración viva y profunda provienen de que estamos demasiado ocupados en nuestros propios pensamientos, miedos, deseos o problemas. El alma, cuando gira solo sobre sí misma, se vuelve ruidosa y autorreferencial.

Descentrarse no es negarse ni huir de uno mismo, sino abrirse a Otro. Es reconocer que el centro real no soy yo, sino Dios. Es un acto de humildad que transforma el punto de partida de la oración. Muñoz lo expresa así: pasar del “yo tengo que orar” al “Señor, aquí estoy”.

Este paso invita a detenerse, respirar, guardar silencio y tomar conciencia de que Dios ya está presente. No necesitamos fabricarlo ni forzarlo. Solo estar. Solo disponernos. Descentrarse es vaciarse suavemente, sin esfuerzo, para poder recibir.

Entregarse: poner en manos de Dios todo lo que somos

El segundo paso es entregarse. Si el descentrarse nos vacía del yo, la entrega nos vuelve disponibles para Dios. Aquí, la oración se vuelve un acto de confianza. 

Entregar es ofrecer a Dios lo que uno es y vive en ese momento, sin filtros: alegrías, cansancios, heridas, confusión, deseos, personas queridas.

No se trata de explicar nada con detalle, ni de resolver antes los asuntos interiores. Entregar es presentarlo todo como está, con sencillez, con verdad, con el corazón abierto. Es decir: “Señor, esto soy yo. Tómame tal como llego hoy”.

Muñoz insiste en que muchas veces la oración se estanca porque no soltamos lo que nos pesa. Seguimos controlando, reteniendo, vigilando. Entregar es soltar. Es abandonar los propios esquemas para que Dios pueda actuar en libertad.

Este gesto puede expresarse con palabras, con un símbolo (como abrir las manos), o simplemente con un silencio lleno de intención y confianza.

Escribir: reconocer lo escuchado y hacerlo memoria

El tercer paso consiste en escribir, lo que aporta matiz muy particular a la propuesta de Muñoz. En su método, la escritura es parte activa de la oración. Tras el silencio y la escucha, el autor propone escribir lo que se ha sentido, comprendido o intuido en la presencia de Dios.

No se trata de redactar reflexiones largas ni de hacer teología. Basta con anotar lo esencial: una palabra del Evangelio que ha resonado, una imagen interior, una moción del corazón, una pregunta, una gratitud. A veces, la anotación puede ser tan simple como: “Hoy no escuché nada, pero estuve contigo”.

Escribir tiene un doble valor. Por un lado, ordena y fija interiormente lo vivido; por otro, permite con el tiempo reconocer el hilo conductor del paso de Dios en nuestra vida. Se convierte en memoria espiritual, como un cuaderno donde Dios deja sus huellas.

Esta escritura no es para otros. Es íntima, sincera, y no busca estilo ni corrección. Es prolongación de la escucha, una forma de decir: “Esto que ha pasado contigo, Señor, es real y quiero conservarlo”.

Creer: confiar en lo que no se ve

El cuarto y último paso es creer. Aquí, el autor toca el núcleo de muchas dificultades contemporáneas en la oración: la tendencia a medirlo todo por resultados o sensaciones. Si no sentimos nada, creemos que la oración no ha funcionado. Si no hay emociones, pensamos que hemos perdido el tiempo.

Muñoz responde con una afirmación esencial: Dios actúa en lo oculto, aunque no lo veamos. 

Muchas veces los frutos de la oración se manifiestan después. A veces, sin darnos cuenta. Por eso, creer significa fiarse de que lo vivido en la oración es verdadero, aunque parezca pequeño o invisible.

Creer es un acto humilde. Es salir de la oración sin certezas ruidosas, pero con la paz de haber estado con Dios. Es confiar en que la Palabra ha actuado, incluso si no lo notamos. Es salir al día con el deseo de vivir con más atención, con más apertura, con más amor.

Este paso convierte la oración en vida. Porque, como bien afirma el autor, la oración no termina cuando acaba el silencio. Continúa en lo cotidiano.

Las huellas de los santos

Uno de los aspectos más sólidos del libro es cómo Álex Muñoz ancla su propuesta en la experiencia de grandes maestros espirituales, a quienes presenta no como figuras idealizadas, sino como testigos reales de una oración encarnada, viva y concreta.

Santa Teresa de Jesús aparece como modelo de confianza radical y de diálogo íntimo con Dios. Su afirmación —“orar es tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama”— se convierte en el marco afectivo de toda la propuesta de Muñoz. La oración es relación, no técnica. Es vínculo, no actividad.

Santa Teresita de Lisieux, por su parte, le aporta al autor la ternura y la pequeñez como camino espiritual. Teresita enseña que no hace falta saber orar bien para orar. Basta con ofrecer el deseo, incluso con palabras pobres. Su espiritualidad de infancia —“es la confianza y nada más que la confianza lo que nos debe conducir al amor”— ilumina todo el itinerario.

San Juan de la Cruz aporta la experiencia del silencio y del despojo. Para Muñoz, Juan es clave para entender que muchas veces Dios se comunica sin palabras, sin luz, sin consuelo, y que esa aparente oscuridad no es ausencia, sino misterio. El alma, dice san Juan, aprende en el no-saber. La oración puede ser seca, pero no por ello menos verdadera.

San Josemaría Escrivá aparece como el testigo de una oración perseverante en medio de lo cotidiano. En él, Muñoz reconoce una espiritualidad que une trabajo, silencio interior y presencia de Dios. La oración no se reduce a un momento, sino que se prolonga en la vida concreta, desde lo más simple y habitual.

La oración “inútil”

Una de las ideas más potentes del libro es la que el autor llama “oración inútil”. Esta expresión, lejos de tener un sentido negativo, es una denuncia de la espiritualidad utilitarista que mide la oración por lo que “produce”. En cambio, Muñoz propone una oración que no busca resultados, consuelos ni claridad. Una oración que simplemente es presencia compartida.

Orar sin esperar nada. Estar con Dios porque sí. Esa es, para Muñoz, la forma más alta de oración: la que no exige, la que no manipula, la que no instrumentaliza a Dios.

Esta “inutilidad” es, paradójicamente, lo más fecundo. Porque libera de la ansiedad espiritual y abre el corazón a una experiencia de Dios que no depende del esfuerzo personal, sino de la gracia. Es una oración despojada, humilde, silenciosa. Pero también firme, fiel, confiada.

Para practicarla, basta con esto:

-Sentarse en silencio, con la certeza de que Dios está.

-No buscar sentir nada.

-No intentar “hacer bien” la oración.

-Solo estar. Solo permanecer.

-Y salir con la confianza de que estar con Dios ya es suficiente.

Una espiritualidad libre y verdadera

Álex Muñoz no presenta un método más, sino un modo distinto de estar ante Dios. Su libro no se enseña con fórmulas, sino que se transmite como testimonio. El itinerario que propone —descentrarse, entregarse, escribir, creer— es en realidad una pedagogía del corazón: silenciosa, paciente, humilde.

En un tiempo en que la espiritualidad corre el riesgo de volverse técnica o emotiva, este libro recuerda que la verdadera oración no necesita adornos, solo verdad. No requiere palabras sofisticadas, solo disponibilidad. Y que Dios no se encuentra en lo espectacular, sino en lo pequeño, lo oculto, lo fiel.

Porque, al final, oír a Dios no es una habilidad. Es un regalo. Y solo hace falta aprender a escucharlo en el único lugar donde siempre habla: el corazón.

El evangelio, la clave

La conclusión del libro resalta que orar y leer el Evangelio no es un medio útil ni un manual de normas, sino un encuentro personal con Dios. La oración, como el amor o la belleza, es “inútil” en el sentido de que no busca conseguir cosas, sino que tiene valor en sí misma: Dios es el fin, no el medio.

El Evangelio no debe reducirse a moralismos o consejos prácticos, sino a la búsqueda del rostro de Cristo. El autor invita a entrar en las escenas evangélicas con la imaginación, como un personaje más, siguiendo el ejemplo de san Josemaría, que recomendaba tratar a Jesús, María y José con confianza y cariño.

Incluso las escenas más intensas —como bajar a Cristo de la Cruz— ayudan a vivir la fe con realismo y ternura, haciendo de la oración y la lectura del Evangelio un encuentro íntimo, amoroso y transformador con Dios.

La entrada Orar: abrirse a la presencia de Dios se publicó primero en Omnes.

]]>
Científicos católicos: Amalia Heredia, investigadora y filántropa https://www.omnesmag.com/actualidad/cultura/amalia-heredia-investigadora-y-filantropa/ Mon, 15 Sep 2025 04:00:00 +0000 https://omnesmag.com/?p=41756 Amalia Heredia Livermore (3 de marzo de 1830 – 16 de octubre de 1902) fue la pequeña de diez hermanos en una familia en la que, además de la educación católica, les transmitieron el amor por las bellas artes. Se casó a los veinte años con Jorge Loring Oyarzábal, un influyente ingeniero, empresario y político, […]

La entrada Científicos católicos: Amalia Heredia, investigadora y filántropa se publicó primero en Omnes.

]]>
Amalia Heredia Livermore (3 de marzo de 1830 – 16 de octubre de 1902) fue la pequeña de diez hermanos en una familia en la que, además de la educación católica, les transmitieron el amor por las bellas artes.

Se casó a los veinte años con Jorge Loring Oyarzábal, un influyente ingeniero, empresario y político, que más tarde sería marqués, con el que tuvo nueve hijos. Tras casarse, transformó su residencia de Málaga en un jardín botánico, como los que había conocido en sus viajes por Europa. Se trata del Jardín Botánico La Concepción, que puede visitarse todavía hoy en Málaga. Interesada también por el coleccionismo, adquirió junto con su marido las tablas de la Lex Flavia Malacitana, una pieza compuesta por dos planchas de cobre del siglo I de nuestra era en la que se recoge parte del articulado legislativo de la Málaga romana. Aquella adquisición fue el germen del conocido como Museo Loringiano, que Amalia y Jorge construyeron en su residencia a base de recopilar piezas arqueológicas de muy diversos lugares.

Financió también el Hospital de San Julián, el Hospital Civil de Málaga, y el Colegio de La Asunción, con el que acercó a Málaga a las religiosas de la congregación francesa que había fundado Santa María Eugenia de Jesús. Las primeras alumnas del colegio fueron las propias hijas de Amalia, aunque el colegio también acogería a niñas que de otra forma no hubieran podido acceder a la educación.

Siendo una mujer que había recibido en su casa a personajes ilustres como el rey Alfonso XII o la Emperatriz Sissi, se cuenta que, cuando estaba de visita con su marido en la Alhambra de Granada, se declaró un incendio. Ella, sin dudarlo, se puso a acarrear cubos de agua para apagarlo, trabajando como un peón más sin ningún temor porque se le estropeara el vestido.

Además, cuando el matrimonio se trasladó a Madrid, Amalia Heredia fue socia fundadora de la Real Sociedad Española de Historia Natural y miembro de la Orden de Damas Nobles de María Luisa, una orden creada por Carlos IV en 1792 para distinguir a mujeres nobles que destacaban por sus servicios o cualidades.

La entrada Científicos católicos: Amalia Heredia, investigadora y filántropa se publicó primero en Omnes.

]]>
Científicos católicos: Olga García Riquelme, investigadora y profesora https://www.omnesmag.com/actualidad/cultura/olga-garcia-riquelme-investigadora-y-profesora/ Fri, 15 Aug 2025 04:00:00 +0000 https://omnesmag.com/?p=41730 Olga García Riquelme (1920-2012) fue una destacada científica española reconocida por su contribución pionera en el campo de la física y la investigación de espectros atómicos. Nacida en Santa Cruz de Tenerife, se destacó como una brillante doctora en Ciencias y profesora en el Instituto de Óptica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) con […]

La entrada Científicos católicos: Olga García Riquelme, investigadora y profesora se publicó primero en Omnes.

]]>
Olga García Riquelme (1920-2012) fue una destacada científica española reconocida por su contribución pionera en el campo de la física y la investigación de espectros atómicos. Nacida en Santa Cruz de Tenerife, se destacó como una brillante doctora en Ciencias y profesora en el Instituto de Óptica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) con el apoyo Otero Navascués, director del Insituto de Óptica.

Su trayectoria estuvo marcada por su dedicación a la obtención y análisis de espectros atómicos de interés astrofísico, así como por su trabajo en cálculos teóricos de configuraciones atómicas. García Riquelme amplió sus estudios en el Instituto de Física de la Universidad de Lund en Suecia y en el Centre National de la Recherche Scientifique de Bellevue en Francia. Parte de su prestigio científico se debió también a su colaboración con renombrados organismos extranjeros como el National Bureau of Standards de Estados Unidos, el Observatorio de Meudon de Francia y el Laboratorio de Espectroscopia de la Comisión de Energía Nuclear de Israel en Soreq. En estos lugares, estudió exhaustivamente los espectros atómicos y sus configuraciones electrónicas, aportando significativamente al conocimiento de elementos como el manganeso (Mn y Mn III), níquel (Ni III y Ni IV), vanadio II y tungsteno IV.

García Riquelme destacaba como una figura relevante en un entorno científico mayoritariamente dominado por hombres. Ella admitía pertenecer a una familia católica de toda la vida, aunque reconocía que la visibilidad del catolicismo en los ambientes científicos es escasa: “son temas de los que no se hablan. Por otro lado, consideraba que la Iglesia no es un problema para el desarrollo científico en absoluto y que ciencia y fe son perfectamente compatibles.

Olga García Riquelme falleció a los 92 años en su ciudad natal, Santa Cruz de Tenerife, dejando un impacto perdurable en la comunidad científica y un ejemplo inspirador para las generaciones venideras.

La entrada Científicos católicos: Olga García Riquelme, investigadora y profesora se publicó primero en Omnes.

]]>
Científicos católicos: Guadalupe Ortiz de Landázuri,  doctora en Ciencias Químicas y catedrática https://www.omnesmag.com/actualidad/guadalupe-ortiz-doctora-en-ciencias-quimicas/ Wed, 16 Jul 2025 04:00:00 +0000 https://omnesmag.com/?p=41725 Guadalupe Ortiz de Landázuri (12 de diciembre de 1916 – 16 de julio de 1975) inició sus estudios de Química en Madrid en 1933. Un domingo de 1944, mientras asistía a Misa, se sintió “tocada por la gracia de Dios”. Conoció a san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, quien le enseñó que a Cristo […]

La entrada Científicos católicos: Guadalupe Ortiz de Landázuri,  doctora en Ciencias Químicas y catedrática se publicó primero en Omnes.

]]>
Guadalupe Ortiz de Landázuri (12 de diciembre de 1916 – 16 de julio de 1975) inició sus estudios de Química en Madrid en 1933. Un domingo de 1944, mientras asistía a Misa, se sintió “tocada por la gracia de Dios”. Conoció a san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, quien le enseñó que a Cristo se le puede encontrar en el trabajo profesional y en la vida ordinaria. Ingresó en el Opus Dei unos meses después, viajó a México y Roma para ayudar a poner en marcha iniciativas apostólicas y educativas y regresó a España, a Madrid, en 1958. Allí impartió clases de Física en el Instituto Ramiro de Maeztu y también empezó la tesis doctoral en el CSIC bajo la dirección de Piedad de la Cierva.  

Su tesis, “Refractarios aislantes con cenizas de cascarilla de arroz”, buscaba “evitar el gasto inútil de energía térmica manteniendo alta la temperatura y reduciendo la dispersión del calor”. Concretamente se opta por utilizar un producto de la calcinación de un residuo agrícola, la cascarilla de arroz, un material más eficiente que la tierra de diatomeas, materia prima utilizada hasta entonces. Además, el empleo de la cascarilla de arroz implica dar utilizad industrial a un residuo agrícola, cerrándose así el circuito de la producción de arroz de un manera valorizable y eficiente. Es economía circular y ahorro energético a mediados del siglo XX.

Guadalupe también quería encontrar y desarrollar compuestos-moléculas orgánicos capaces de adherirse a la suciedad (las manchas en los textiles), a través de uno de los extremos de la molécula. Así se podría limpiar-eliminar los tejidos manchados, con el correspondiente ahorro de agua, detergentes y energía.

En 1967 obtuvo la plaza de catedrática en la Escuela Femenina de Maestría Industrial. Además, fue subdirectora y profesora de Química de Textiles en el Centro de Estudios e Investigación de Ciencias Domésticas (CEICID).

Su alegría, su fuerza y ​​su compromiso con todos los que la rodeaban, su fuerte amor a la Eucaristía y a la Virgen la caracterizaron. Sufrió una enfermedad cardíaca durante muchos años y murió a la edad de 58 años. Fue beatificada en Madrid en 2019 y, por lo tanto, se nos presenta como modelo para laicos en general y científicos en particular.

La entrada Científicos católicos: Guadalupe Ortiz de Landázuri,  doctora en Ciencias Químicas y catedrática se publicó primero en Omnes.

]]>
Científicos católicos: Juan Marcilla Arrazola, ingeniero agrónomo https://www.omnesmag.com/actualidad/juan-marcilla-arrazola-ingeniero-agronomo/ Sun, 15 Jun 2025 07:45:04 +0000 https://omnesmag.com/?p=41745 Juan Marcilla Arrazola (27 de diciembre de 1886 – 16 de agosto de 1950), vicepresidente fundador del CSIC, nació en Madrid y quedó huérfano a los 14 años, por lo que tuvo que costearse sus estudios, incluida la carrera de piano, con el esfuerzo adicional de dar clases particulares de matemáticas. Culminó brillantemente su formación […]

La entrada Científicos católicos: Juan Marcilla Arrazola, ingeniero agrónomo se publicó primero en Omnes.

]]>
Juan Marcilla Arrazola (27 de diciembre de 1886 – 16 de agosto de 1950), vicepresidente fundador del CSIC, nació en Madrid y quedó huérfano a los 14 años, por lo que tuvo que costearse sus estudios, incluida la carrera de piano, con el esfuerzo adicional de dar clases particulares de matemáticas.

Culminó brillantemente su formación académica como Ingeniero Agrónomo en 1910, alcanzando el puesto número 1 de su promoción. Inmediatamente, orientó su vida profesional hacia la vitivinicultura y se trasladó a la Estación Enológica de Villafranca del Penedés. El sector vitivinícola atravesaba una profunda crisis relacionada con la ocupación francesa en ese periodo.

En 1915, después de una estancia en el extranjero, específicamente en la Estación Vitivinícola de Montpellier, fue destinado a la Estación Ampelográfica Central de Madrid, donde se habían centralizado los antiguos Servicios Vitícolas. Durante esta etapa, se especializó en la lucha contra la plaga del insecto filoxera, una necesidad apremiante del sector, mediante el uso de portainjertos americanos.

En 1924, ganó por concurso-oposición la Cátedra de Viticultura y Enología de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid. Científicamente se dedicó a la microbiología enológica. Solicitó financiación estatal y fue nombrado director del primer centro científico de investigación en enología, el Centro de Investigaciones Vinícolas, que perteneció a la Fundación Nacional para Investigaciones Científicas y Ensayos de Reformas (FENICER), creada por la JAE.

En 1939, recibió reconocimiento internacional al ser nombrado Vicepresidente de la Office International de la Vigne et du Vin, actual OIV, la máxima autoridad internacional en cuestiones vitivinícolas.

Marcilla introdujo en España la microbiología vínica europea. Sensible a todos los avances y nuevos desarrollos en materia de microbiología enológica, escribió su obra magna “Tratado de viticultura y enología españolas” (1942), premiada por la OIV.

Poco después, y continuando con su papel de institucionalizador de la microbiología científica, fue Presidente fundador de la Sociedad Española de Microbiología (SEM) en 1946, cuya extraordinaria labor continúa en nuestros días. Además, fue un hombre profundamente religioso y tuvo el mérito de sacar adelante a 11 hijos a pesar de enviudar a los 50 años.

La entrada Científicos católicos: Juan Marcilla Arrazola, ingeniero agrónomo se publicó primero en Omnes.

]]>
Científicos católicos: María Teresa Vigón, doctora en Química https://www.omnesmag.com/actualidad/maria-teresa-vigon-doctora-en-quimica/ Mon, 02 Jun 2025 04:00:00 +0000 https://omnesmag.com/?p=41791 María Teresa Vigón fue una científica católica, hija del General Vigón, monárquico católico que participó en la educación de los hijos de Alfonso XIII y que impulsó la investigación científica, siendo presidente de la Junta de Energía Nuclear y del Instituto Nacional de Técnica Aeronáutica. María Teresa fue una mujer de profundas convicciones católicas, recibidas […]

La entrada Científicos católicos: María Teresa Vigón, doctora en Química se publicó primero en Omnes.

]]>
María Teresa Vigón fue una científica católica, hija del General Vigón, monárquico católico que participó en la educación de los hijos de Alfonso XIII y que impulsó la investigación científica, siendo presidente de la Junta de Energía Nuclear y del Instituto Nacional de Técnica Aeronáutica.

María Teresa fue una mujer de profundas convicciones católicas, recibidas desde niña en su ambiente familiar, y trabajó con mujeres como Piedad de la Cierva, del Opus Dei, o con su hermana, María Aránzazu Vigón, también muy religiosa. Tuvo que ver con el desarrollo de la energía nuclear en España, con el Instituto de Óptica del CSIC y el Laboratorio y Taller de Investigación del Estado Mayor de la Armada, así como con José María Otero Navascués, quien la seleccionó para participar en las tareas de investigación en el Instituto de Óptica, por lo que forma parte del grupo de «Las ópticas de Otero», un nutrido conjunto de mujeres pioneras en investigación científica que se formó en torno a él, dada su firme apuesta por la incorporación de la mujer al mundo científico.

Tuvo ocho hermanos, todos ellos – también las tres hermanas – cursaron estudios universitarios. María Teresa se formó, entre 1947 y 1948, en el laboratorio de fotografía de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, y fue la responsable del montaje y equipamiento del laboratorio de fotografía y fotoquímica de la sección de rayos X y magnetismo del Instituto de Óptica «Daza de Valdés». Este laboratorio se convirtió, a partir de 1948, en la Sección de Fotografía y Fotoquímica de dicho instituto, y María Teresa lo dirigió. En 1947, asistió a la Feria de Muestras de Barcelona para exponer los prototipos fabricados en el Instituto de óptica: sextantes, diferentes tipos de prismáticos, y telémetros.

A partir de 1949, participó como profesora en el Curso de Óptica Superior que comenzó a impartir el Instituto de Óptica del CSIC. También impartió clases de Fotografía y Sensitometría en el Curso de Óptica Superior. Llegado el momento, lo dejó todo y se convirtió en monja de la Congregación del Sagrado Corazón de Jesús, dedicada a la enseñanza confesional.

La entrada Científicos católicos: María Teresa Vigón, doctora en Química se publicó primero en Omnes.

]]>
Científicos católicos: José María Albareda, químico, farmacéutico y sacerdote https://www.omnesmag.com/actualidad/jose-maria-albareda-quimico-farmaceutico-y-sacerdote/ Thu, 15 May 2025 04:00:00 +0000 https://omnesmag.com/?p=41683 José María Albareda (15 de abril de 1902 – Madrid, 27 de marzo de 1966) fue el secretario general fundador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), una iniciativa que desarrolló en colaboración con José Ibáñez-Martín, presidente fundador y con quien mantuvo una estrecha amistad. José María nació en Caspe (Zaragoza) el 15 de abril […]

La entrada Científicos católicos: José María Albareda, químico, farmacéutico y sacerdote se publicó primero en Omnes.

]]>
José María Albareda (15 de abril de 1902 – Madrid, 27 de marzo de 1966) fue el secretario general fundador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), una iniciativa que desarrolló en colaboración con José Ibáñez-Martín, presidente fundador y con quien mantuvo una estrecha amistad. José María nació en Caspe (Zaragoza) el 15 de abril de 1902. Estudió Farmacia en la Universidad de Madrid y Ciencias Químicas en Zaragoza, obteniendo los correspondientes doctorados en Farmacia y Ciencias en 1927 y 1931.

Al igual que Ibáñez Martín, se convirtió en catedrático de instituto, tras lo cual fue becado por la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE). Durante el período 1928-1932, se sumergió en la nueva ciencia de la edafología, colaborando con destacados científicos extranjeros en Alemania, Suiza y el Reino Unido.

A su regreso a España, Enrique Moles le propuso oficialmente establecer una cátedra de doctorado para impartir clases sobre la ciencia del suelo, la edafología, convirtiéndose en el máximo experto en España en ese momento. Fundó y dirigió el Instituto de Edafología, dando origen a una escuela de investigación que se expandió por todo el país y se materializó en la creación de centros de edafología y agrobiología. Esta iniciativa tuvo un impacto muy positivo en la agricultura a través de los Institutos de Orientación y Asistencia Técnica, impulsados por el propio José María Albareda en colaboración con las corporaciones locales.

Alcanzara la cátedra universitaria en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Madrid y formó parte de diversas academias, como la Real Academia de Ciencias Matemáticas, Físicas y Naturales, la Real Academia de Farmacia de Madrid, la Academia de Ingenieros de Estocolmo y la Academia Pontificia de Roma, entre otras.

Además, participó en la Comisión Nacional de Cooperación con la UNESCO, en la Asociación Católica de Propagandistas (ACDP) y más tarde en el Instituto secular Opus Dei, siendo ordenado sacerdote en 1959. También ocupó el cargo de rector en el Estudio General de Navarra, la primera universidad privada moderna española, y recibió el título de Doctor honoris causa de la Universidad Católica de Lovaina y la Universidad de Toulouse. Falleció en Madrid el 26 de febrero de 1966.

La entrada Científicos católicos: José María Albareda, químico, farmacéutico y sacerdote se publicó primero en Omnes.

]]>
Científicos católicos: Antonio de Gregorio Rocasolano, químico y académico https://www.omnesmag.com/actualidad/cultura/antonio-de-gregorio-rocasolano-quimico-y-academico/ Fri, 25 Apr 2025 04:00:00 +0000 https://omnesmag.com/?p=41722 Antonio de Gregorio Rocasolano (11 de abril de 18731​-25 de abril de 1941), fue un químico español a cuya memoria le dedicó el CSIC uno de sus institutos de investigación en su Campus de Serrano. Nació y murió en Zaragoza, donde además desarrolló toda su actividad docente y científica, y fue primero fundador del Consejo […]

La entrada Científicos católicos: Antonio de Gregorio Rocasolano, químico y académico se publicó primero en Omnes.

]]>
Antonio de Gregorio Rocasolano (11 de abril de 18731​-25 de abril de 1941), fue un químico español a cuya memoria le dedicó el CSIC uno de sus institutos de investigación en su Campus de Serrano. Nació y murió en Zaragoza, donde además desarrolló toda su actividad docente y científica, y fue primero fundador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Se licenció en química en la Facultad de Ciencias en 1892, doctorándose en 1897 en la Sección de Física y Química de la Central de Madrid. Fue becado por la JAE estudiando en París microbiología, y se doctoró por la Universidad de Madrid en 1887, siendo inmediatamente nombrado profesor auxiliar de la Facultad de Ciencias de Zaragoza. En 1902 consiguió por oposición la cátedra de química general de la Universidad de Barcelona, que permutó por la de Zaragoza al año siguiente. Fundó con otros científicos de la época la Academia de Ciencias Físicas, Químicas y Naturales de Zaragoza, de la que sería presidente durante 1922-1932. Además creó en la Universidad de Zaragoza, de la que llegaría a ser vicerrector en 1921 y rector en 1929, el Laboratorio de Investigaciones Bioquímicas de la Facultad de Ciencias, que el mismísimo Albert Einstein visitó.

Hombre de profundas convicciones religiosas, en su producción intelectual se abordan investigaciones vinculadas a la agricultura y la nutrición nitrogenada de las plantas, así como a la cinética y catálisis de coloides y al movimiento browniano. También se destaca por sus estrechas relaciones con destacados científicos internacionales. Entre sus diversas obras, se incluyen «Estudios químico-físicos sobre la materia viva» (2.ª edición, 1917) y «Aportaciones bioquímicas al problema agrícola del nitrógeno» (tres volúmenes, 1933-1939).

La entrada Científicos católicos: Antonio de Gregorio Rocasolano, químico y académico se publicó primero en Omnes.

]]>
Científicos católicos: Juana Bellanato, investigadora química https://www.omnesmag.com/actualidad/juana-bellanato-investigadora-quimica/ Wed, 02 Apr 2025 04:00:00 +0000 https://omnesmag.com/?p=41785 Juana Bellanato Fontecha (1925- ) se unió al Instituto de Óptica «Daza de Valdés» (CSIC) de Madrid bajo la dirección de Otero Navascués. Este último la envió a Alemania como becaria del CSIC para realizar una estancia de perfeccionamiento. Durante su estancia tuvo la fortuna de conocer al Premio Nobel Chandrasekhara Raman, descubridor del efecto […]

La entrada Científicos católicos: Juana Bellanato, investigadora química se publicó primero en Omnes.

]]>
Juana Bellanato Fontecha (1925- ) se unió al Instituto de Óptica «Daza de Valdés» (CSIC) de Madrid bajo la dirección de Otero Navascués. Este último la envió a Alemania como becaria del CSIC para realizar una estancia de perfeccionamiento. Durante su estancia tuvo la fortuna de conocer al Premio Nobel Chandrasekhara Raman, descubridor del efecto Raman. Posteriormente, visitó Oxford, donde coincidió con otro Premio Nobel de Química (1956), Sir Cyril Norman Hinshelwood.

Con esta excelente formación, Bellanato desarrolló toda su carrera científica centrada en la espectroscopía aplicada a diversas estructuras moleculares, las cuales sirvieron para analizar alimentos (cerveza, lácteos, aceites, vinos, etc.), microorganismos, cálculos urinarios, medicamentos y una amplia gama de materiales industriales. Publicó alrededor de doscientos trabajos en revistas especializadas, coescribió varios libros científicos y participó en diversos proyectos de investigación. Asimismo, ocupó cargos de responsabilidad, incluyendo la dirección de la Sección de Espectros Moleculares y el Laboratorio de Espectroscopía Molecular (1975-1979), jefatura de la Unidad Estructural de Espectroscopía Molecular del Instituto de Óptica (1979-1990), presidencia del Comité Español de Espectroscopía (1985-1988), vicepresidencia del Grupo Español de Espectroscopía (1985-1988) y presidencia del Grupo Español de Espectroscopía (1990-1995).

Su destacada trayectoria le valió numerosos premios: la Medalla de Plata del Comité Español de Espectroscopía en 1996, la medalla de la Real Sociedad Española de Química en 2003, la Insignia de Oro y Brillantes de la Asociación de Químicos de Madrid en 2007 y, finalmente, el título de Mayor Magnífico de la Comunidad de Madrid en 2013.

Juan Francisco Tomás, autor del libro «Javier Gafo: bioética, teología moral y diálogo», la describe como «una amiga cariñosa, una madre, una mujer creyente que sabe combinar su conocimiento científico con la ética bioética». Esto no resulta sorprendente, ya que se licenció en Teología en 1993 en la Universidad Pontificia de Comillas y colabora desde hace muchos años en la Cátedra de Bioética de dicha universidad.

La entrada Científicos católicos: Juana Bellanato, investigadora química se publicó primero en Omnes.

]]>
Científicos católicos: Jerónimo de Ayanz y Beaumont, polímata español https://www.omnesmag.com/actualidad/cultura/jeronimo-de-ayanz-y-beaumont-polimata-espanol/ Sun, 23 Mar 2025 04:00:00 +0000 https://omnesmag.com/?p=41670 Jerónimo de Ayanz y Beaumont (1553 – 1613) fue conocido como el «Caballero de los Dedos de Bronce» debido a su enorme fuerza, lo que le ayudó a lograr destacadas gestas militares en favor del rey de España, así como a obtener los títulos de caballero de la Orden de Calatrava y gobernador. Pero la […]

La entrada Científicos católicos: Jerónimo de Ayanz y Beaumont, polímata español se publicó primero en Omnes.

]]>
Jerónimo de Ayanz y Beaumont (1553 – 1613) fue conocido como el «Caballero de los Dedos de Bronce» debido a su enorme fuerza, lo que le ayudó a lograr destacadas gestas militares en favor del rey de España, así como a obtener los títulos de caballero de la Orden de Calatrava y gobernador. Pero la fama de este español polifacético, que también fue cantante, pintor y torero, proviene más bien de su ingenio.

Tras asumir el cargo de gestor de minas, fundamental para el mantenimiento del imperio español, se propuso mejorar la extracción de metales desarrollando la primera máquina de vapor para uso industrial y un sistema de aire acondicionado, todo esto a comienzos del siglo XVII, mucho antes de la revolución industrial. Además, inventó un equipo de buceo con renovación de aire. Con este invento, logró sumergir a un hombre durante más de una hora en la primera inmersión prolongada registrada en la historia, en el río Pisuerga, en Valladolid, en agosto de 1602.

De forma racional y utilizando instrumentos por él diseñados, Jerónimo de Ayanz y Beaumont demostró que el fuego no es materia (como se creyó hasta el siglo XIX), sino energía. También investigó la producción del impulso que pone en movimiento los cuerpos y demostró la imposibilidad del movimiento perpetuo al fabricar una máquina que permitía medir la pérdida de fuerza, adelantándose casi dos siglos a Prony y a Smeaton.

Además de sus logros científicos, Ayanz y Beaumont fue un hombre de grandes valores humanos, preocupado por su familia y profundamente religioso. En sus últimos momentos, invocó la fe en Dios y en los dogmas de la Santa Madre Iglesia, encomendándose a San Jerónimo «mi abogado» y a todos los santos, rogando perdón e intercesión por sus pecados. Al fallecer, dispuso que su cuerpo fuera depositado en el convento de los carmelitas descalzos de Madrid, y luego en Murcia junto a sus hijos, en una capilla de la catedral.

La entrada Científicos católicos: Jerónimo de Ayanz y Beaumont, polímata español se publicó primero en Omnes.

]]>
Científicos católicos: María Aránzazu Vigón, pionera en investigación atómica https://www.omnesmag.com/actualidad/maria-aranzazu-vigon-pionera-en-investigacion-atomica/ Sun, 02 Mar 2025 04:00:00 +0000 https://omnesmag.com/?p=41788 María Aránzazu Vigón fue hija del general Vigón, monárquico católico que participó en la educación de los hijos de Alfonso XIII y que impulsó la investigación científica, siendo presidente de la Junta de Energía Nuclear y del Instituto Nacional de Técnica Aeronáutica. Fue una mujer de profundas convicciones católicas, recibidas de niña en su ambiente […]

La entrada Científicos católicos: María Aránzazu Vigón, pionera en investigación atómica se publicó primero en Omnes.

]]>
María Aránzazu Vigón fue hija del general Vigón, monárquico católico que participó en la educación de los hijos de Alfonso XIII y que impulsó la investigación científica, siendo presidente de la Junta de Energía Nuclear y del Instituto Nacional de Técnica Aeronáutica. Fue una mujer de profundas convicciones católicas, recibidas de niña en su ambiente familiar, y trabajó con mujeres como Piedad de la Cierva, del Opus Dei, o con su hermana María Teresa, que dejaría la carrera científica para hacerse religiosa. Tuvo que ver con el desarrollo de la energía nuclear en España, con el Instituto de Óptica del CSIC y el Laboratorio y Taller de Investigación del Estado Mayor de la Armada, y con el militar científico y también católico practicante José María Otero Navascués.

Tuvo ocho hermanos, todos ellos – también las tres hermanas – con estudios universitarios. María Aránzazu y María Teresa estudiaron ciencias, la otra Filosofía. José Mª Otero Navascués, la seleccionó para participar en las tareas de la Junta de Energía Nuclear. Recibió formación de alto nivel académico en centros europeos primero y norteamericanos después sobre tecnología nuclear, junto con un grupo de físicos españoles.

En 1948 recibió una beca del gobierno español para viajar a Roma al Instituto de Física Nuclear, donde estudió los contadores Geiger, que según José María Otero Navascués había que aprender a construir en España para trabajar en física nuclear, y a Milán al Centro di Informazioni Studi ed Esperienze. En 1949 impartió, junto a Carlos Sánchez del Río, el primer curso sobre física nuclear en España. Se doctoró en el Instituto Max Planck de Física bajo la dirección de Karl Wirtz al inicio de la década de los 50. Después estudiaría en el Instituto de Física Nuclear de Chicago. También consiguió financiación para investigación de entidades internacionales; en concreto, la International Atomic Energy Agency aprobó en 1961 un proyecto dirigido por ella titulado ‘Studies on the properties of moderating and multiplying media by means of the pulsed neutron technique’.

La entrada Científicos católicos: María Aránzazu Vigón, pionera en investigación atómica se publicó primero en Omnes.

]]>
Científicos católicos: José de Acosta, teólogo e investigador https://www.omnesmag.com/actualidad/jose-de-acosta-teologo-e-investigador/ Sat, 15 Feb 2025 04:00:00 +0000 https://omnesmag.com/?p=41622 José de Acosta (1 de octubre de 1540 ​– 15 de febrero de 1600) fue un científico y misionero en Hispanoamérica que recibió el apodo de «el Plinio del Nuevo Mundo». Fue ordenado jesuita de joven y, cuando contaba 31 años de edad, lo destinaron a los Andes. Allí fundó varios colegios, entre ellos los […]

La entrada Científicos católicos: José de Acosta, teólogo e investigador se publicó primero en Omnes.

]]>
José de Acosta (1 de octubre de 1540 ​– 15 de febrero de 1600) fue un científico y misionero en Hispanoamérica que recibió el apodo de «el Plinio del Nuevo Mundo». Fue ordenado jesuita de joven y, cuando contaba 31 años de edad, lo destinaron a los Andes. Allí fundó varios colegios, entre ellos los de Panamá, Arequipa, Potosí, Chuquisaca y La Paz. Después ocupó la cátedra de teología en la Universidad de San Marcos en Lima y también fue elegido provincial de la Compañía en Perú en 1576.

Lo mismo se le menciona supervisando la fundición de una gran campana como investigando las mareas de los estrechos en vista del posible ataque del inglés Francis Drake. También dirigió la elaboración del Catecismo y el Breviario Trilingües (español, aimará y quechua). Además, realizó al menos tres largos viajes por el interior del Perú en los que visitó las misiones allí establecidas, lo que le permitió un conocer la naturaleza y vida social de los indígenas.

De sus contribuciones científicas se pueden destacar dos. La primera es descubrir la corriente oceánica de Humboldt, al oriente del océano Pacífico junto a Sudamérica (250 años antes que el científico prusiano Alexander von Humboldt).

La segunda se relaciona con la evolución. En 1590 publicó “Historia Natural y Moral de las Indias”, donde se tratan las cosas notables del Cielo, elementos, metales, plantas y animales; y los ritos, ceremonias, leyes y gobierno y guerras de los indios. Allí postula una interpretación tímida pero evolutiva de la realidad animal, vegetal y cultural. Para él todos los animales de América no serían otra cosa que una modificación de los originales de Europa, donde la diferencia en distintos caracteres de los animales pudo ser causada por diversos accidentes. Por este motivo se le cita en varios libros de historia de la ciencia como fundador de la Biogeografía, consistente en el estudio de la distribución geográfica de los seres vivos sobre la Tierra a lo largo de los miles de millones de años de evolución. Sus aportaciones audaces hicieron que anticipase a Alexander von Humboldt (que lo cita profusamente) y a Charles Darwin (que copia lo que dice Humboldt) en algunas ideas sobre la distribución y migraciones de los seres vivos en América hispana desde hace millones de años.

La entrada Científicos católicos: José de Acosta, teólogo e investigador se publicó primero en Omnes.

]]>
“Cantadle el himno más bello” https://www.omnesmag.com/firmas/cantadle-el-himno-mas-bello/ Wed, 05 Feb 2025 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=44929 Si a algo nos anima la Palabra de Dios es a cantar: “¡Cantad!”.  El pueblo salvado canta y baila. Lo hace en medio del desierto, cuando María, la hermana de Moisés, animaba a cantar “al Señor, vencedor excelso”. Baila David “con todo su entusiasmo, cantando con cítaras y arpas, con panderos, sistros y címbalos”; María […]

La entrada “Cantadle el himno más bello” se publicó primero en Omnes.

]]>
Si a algo nos anima la Palabra de Dios es a cantar: “¡Cantad!”. 

El pueblo salvado canta y baila. Lo hace en medio del desierto, cuando María, la hermana de Moisés, animaba a cantar “al Señor, vencedor excelso”. Baila David “con todo su entusiasmo, cantando con cítaras y arpas, con panderos, sistros y címbalos”; María entona una rítmica salmodia, el Magnificat, a las puertas de la casa de Isabel; el propio Cristo lamenta la incredulidad del pueblo con una comparación musical: “os hemos cantado al son de la flauta y no habéis bailado”

La música está íntimamente ligada a las más profundas emociones humanas y ahí está Dios. Adorar a Dios con cantos y bailes muestra esta entrega total del hombre: ese movimiento que nace del fondo del corazón y se manifiesta físicamente. 

No en vano, se dice que la música es el lenguaje de los ángeles, creados para la eterna adoración y alabanza de Dios. Dios canta y crea; crea cantando y hay quien imaginó la creación del mundo como una composición musical siguiendo la poderosa imagen de C. S. Lewis en Las crónicas de Narnia.

Los hombres y mujeres de todos los tiempos han cantado sus más profundas aspiraciones y deseos, sus más claros amores, su principio y final. También la Iglesia, como pueblo de Dios, ha cantado al centro de su amor desde sus orígenes: “la tradición musical de la Iglesia universal constituye un tesoro de valor inestimable que sobresale entre las demás expresiones artísticas, principalmente porque el canto sagrado, unido a las palabras, constituye una parte necesaria o integral de la liturgia solemne” afirma la Sacrosanctum Concilium

En un magistral, y no poco polémico, artículo de Marcos Torres publicado en Omnes el 9 de octubre de 2024, el autor apunta cómo “hasta tal punto la música religiosa ha sido importante en la transmisión de la verdad de los contenidos de la fe, que la Iglesia a través de la sucesión apostólica siempre ha cuidado de discernir y verificar las expresiones y formas concretas de las diversas creaciones musicales”. Expresiones que van desde la música litúrgica, propia de la celebración del misterio sacramental eucarístico a los nuevos movimientos musicales ligados a la adoración (worship). 

La música, como expresión profundamente humana y divina, es vehículo privilegiado para adorar a Dios y transmitir la fe, de encarnar el amor y amar al Dios que se hizo hombre y que, seguro, también bailó y cantó.

La entrada “Cantadle el himno más bello” se publicó primero en Omnes.

]]>
¿Qué es y para qué sirve el Derecho Canónico? https://www.omnesmag.com/recursos/que-es-y-para-que-sirve-el-derecho-canonico/ Tue, 21 Jan 2025 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=44468 En cualquier ámbito del conocimiento humano es decisiva la comprensión de la esencia del respectivo objeto. En el campo jurídico es muy evidente la necesidad de tener, constantemente, en cuenta qué es el derecho; y lo mismo sucede en el Derecho de la Iglesia.  No se trata de una cuestión meramente teórica, elegante o exquisita, […]

La entrada ¿Qué es y para qué sirve el Derecho Canónico? se publicó primero en Omnes.

]]>
En cualquier ámbito del conocimiento humano es decisiva la comprensión de la esencia del respectivo objeto. En el campo jurídico es muy evidente la necesidad de tener, constantemente, en cuenta qué es el derecho; y lo mismo sucede en el Derecho de la Iglesia. 

No se trata de una cuestión meramente teórica, elegante o exquisita, sino de un interrogante que, de hecho, informa y determina todo el quehacer práctico del jurista, y específicamente del canonista, y que resulta también muy impòrtante en la comprensión del derecho canónico por parte de los no especialistas. 

Cuando se rehuye el planteamiento de ese problema, puede significar que se aceptan maquinalmente ciertos esquemas empobrecidos, que incluso llegan a deformar la realidad, con la triste consecuencia de avalar injusticias. 

En la actualidad me parece que a este respecto se verifica una paradoja. Por una parte, reina un acuerdo bastante extendido a nivel teórico acerca de la importancia de concebir el derecho en la Iglesia a la luz del misterio de la misma Iglesia, conforme a lo indicado por el Concilio Vaticano II (cfr. Optatam totius, n. 16). Se es consciente de que un enfoque positivista, entendido sobre todo como un simple legalismo que considera el Derecho Canónico como mero conjunto de leyes humanas que han de ser sin más aplicadas a los casos concretos, resulta actualmente improponible. 

El reciente magisterio pontificio, es muy claro y reiterado en este sentido: es preciso ver al Derecho Canónico como realidad intrínsecamente eclesial, como realidad que pertenece al plano sobrenatural de la fe y de la teología. Sin embargo, lo anterior es curiosamente compatible con un persistente legalismo de hecho: tanto quienes defienden el derecho eclesial como quienes lo critican o, lo que es más frecuente, simplemente lo ignoran, siguen pensando en la práctica que ese derecho es un conjunto de normas jurídicas, que encuentra su expresión principal en los actuales Códigos, latino y oriental. La convicción de fondo antes descrita parece no haber influido en el modo efectivo de enfocar y poner por obra lo jurídico en el Pueblo de Dios. 

En la raíz de ese fenómeno se puede observar que están muy arraigadas algunas contraposiciones fundamentales: derecho-teología; derecho-pastoral; potestad jerárquica-libertad y derechos de los fieles. Son piezas que no se logra encajar. En el fondo, a pesar de todos los progresos teológicos realizados, se maneja casi siempre, de modo más o menos consciente, el concepto anterior de Derecho Canónico como conjunto de leyes eclesiásticas. Y ese concepto aparece poco teológico y poco pastoral, en sí contrario a la libertad de los hijos de Dios. Mientras más teológico, más pastoral y más promotor de la libertad fuera un derecho eclesial, menos “jurídico” debería ser.

La madeja descrita no es fácil de desenredar. Hará falta no poco tiempo para que se recupere una conciencia pacífica sobre lo que es el derecho en la Iglesia, y para que esa conciencia sea efectivamente renovada, o sea, logre integrar todo lo valioso de la tradición canónica con los aportes del último Concilio y de todo este período de la historia de la Iglesia. 

Pienso que pueden asumirse tres posturas fundamentales ante la cuestión que he presentado. Procuraré describirlas sumariamente, sin entrar en el detalle de sus formulaciones, para ir más directamente al fondo de sus ideas, y no quedarme atrapado en disputas de escuelas, que por cierto en este campo tienden actualmente a irse desdibujando.

Derecho y realidad pastoral

En primer lugar, cabe enfocar esta nueva etapa sobre todo como un intento de transformar el derecho en una realidad más pastoral, más cercana a la vida de los fieles y de las comunidades cristianas. Es una tendencia positiva, en la medida en que reacciona contra los excesos de una rigidez legalista y formalista, que convierte la observancia de las reglas y de las formas en fines autónomos, que olvida la función —por lo demás tradicional— de la equidad, tanto como corrección de las deficiencias de las reglas generales humanas como moderación de la sola justicia merced a la caridad y a la misericordia. También es positivo evitar una concepción exclusivamente jerárquica del derecho, como si sólo consistiera en los imperativos de los sagrados Pastores, olvidando la dimensión jurídica del plano de igualdad y libertad que se basa en la común dignidad cristiana de todos los bautizados, partícipes de la única misión de la Iglesia y beneficiarios de la acción del Espíritu Santo mediante sus dones y carismas.

Sin embargo, la pastoralidad no puede degenerar en pastoralismo, o sea en una actitud que, en nombre de la pastoral, pretenda desconocer o atenuar otras dimensiones esenciales del misterio cristiano, entre ellas la jurídica. 

Si la pastoral diluye cualquier obligación jurídica, relativiza cualquier obediencia eclesial, en la práctica vacía de sentido las normas canónicas, esgrime cualquier clase de supuesto derecho sin preocuparse de su legitimidad cristiana, entonces se ha deformado también en cuanto pastoral. La verdadera pastoral no puede ser jamás contraria al verdadero derecho en la Iglesia. Para entenderlo, no obstante, es clave entender bien qué es ese derecho. Sólo así se podrá captar la constitutiva armonía entre pastoral y derecho. 

Dimensión teológica del derecho canonico

Otra corriente ha acentuado especialmente la dimensión teológica del derecho. Aunque no sea algo exclusivo de ella, es bien conocida la importancia que ha tenido en este sentido la escuela de Múnich, que se origina en Klaus Mörsdorf

Ya antes del Concilio, Mörsdorf venía insistiendo en que el Derecho Canónico es algo intrínseco a la Iglesia, que ha de captarse en relación con la sacramentalidad de la misma Iglesia, y que ha de situarse más específicamente en la palabra y los sacramentos, como factores intrínsecamente jurídicos que edifican el Pueblo de Dios. Entre sus discípulos es especialmente conocido Eugenio Corecco, que ha radicalizado las tesis de su maestro, inclinándose a una concepción que subraya fuertemente la diferencia entre el Derecho Canónico y el derecho secular, y que concibe la ciencia canónica como ciencia esencialmente teológica. Utiliza el concepto de la communio como clave para comprender el derecho en la Iglesia, propugnando que en ella regiría la virtud de la caridad, no la justicia de los juristas. 

De nuevo es preciso discernir entre aspectos indudablemente valiosos en este enfoque — sobre todo su visión del Derecho Canónico como algo intrínsecamente ligado al misterio de la Iglesia, y su recurso a realidades teológicas fundantes — y sus límites, provenientes a mi juicio sobre todo del olvido de la justicia como virtud específica del mundo jurídico, lo que no permite captar que en el derecho canónico, de contenido sobrenatural, está presente y opera una dimensión natural de la coexistencia humana.

Derecho Canónico en el realismo jurídico

La tercera corriente insiste en la casi perogrullesca idea de que el Derecho Canónico es verdadero derecho. 

Dentro de ella caben diversas variantes. Descarto en este momento aquéllas que pretenden acoger una visión meramente técnico-instrumental del derecho, y que asumen las mismas contraposiciones derecho-teología, derecho-pastoral, sólo que a favor del derecho. Mucho más interesantes, en cambio, resultan aquellas doctrinas que tratan de aplicar al Derecho Canónico lo mejor de la tradición jurídica clásica y cristiana. Pienso especialmente en los esfuerzos de quienes fueron mis inolvidables maestros, Pedro Lombardía y Javier Hervada, y sobre todo en el intento de este último de enfocar el derecho en la Iglesia en la óptica del realismo jurídico clásico, es decir, de la noción de derecho como lo que es justo, objeto de la virtud de la justicia. 

Desde esta perspectiva, el derecho en la Iglesia no es primariamente un conjunto de normas, sino aquello que es justo en la misma Iglesia, una red de relaciones de justicia dentro del Pueblo de Dios (que también se proyectan hacia afuera, siguiendo la misión universal de la Iglesia). En este momento quisiera destacar algunas características fundamentales de este enfoque, que permitan apreciar su potencial fecundidad.

Ante todo, la óptica de la justicia asume plenamente el protagonismo de la persona humana en la Iglesia: el hombre como vía de la Iglesia, según la conocida expresión de Juan Pablo II. Lo justo, síntesis de elementos esenciales y permanentes (derecho divino) y elementos contingentes e históricos (derecho humano), dice relación siempre a las personas, como titulares de derechos y deberes recíprocos. El centro del Derecho Canónico es cada persona humana, y en primer término el fiel.

Mas lo anterior no comporta ningún peligro de individualismo. Lo debido en justicia a cada uno en la Iglesia existe precisamente porque el diseño salvífico de Dios en Cristo y en la Iglesia asume la socialidad humana, en sus vertientes de caridad y también de específica justicia. Estamos en el gran tema de la comunión, que cada vez capta más la atención de la eclesiología de nuestro tiempo, como núcleo mismo de las enseñanzas del Vaticano II acerca de la Iglesia. El Derecho Canónico es a la vez, e inseparablemente, personalista y comunional, precisamente porque la pertenencia a la Iglesia comporta una relacionalidad comunional de la persona, de índole intrínseca.

El corazón del derecho canónico

Estas ideas se concretan y aclaran cuando se considera cuál es el objeto de las relaciones de justicia intraeclesiales. Son múltiples los bienes jurídicos que están en juego, también de orden patrimonial y organizativo. No obstante, el corazón del Derecho Canónico se halla en el corazón mismo de la Iglesia en su dimensión visible-sacramental, o sea en los bienes salvíficos: la palabra de Dios y los sacramentos, empezando por el centro de ellos, el Sacrificio sacramental de la Eucaristía. 

Los derechos y deberes de los fieles entre sí, y entre los Pastores y los demás fieles en razón del sacerdocio ministerial, tienen como materia esos bienes salvíficos, que obviamente superan la dimensión jurídica, pero también la incluyen como necesaria. 

Así, por ejemplo, transmitir la palabra de Dios en su autenticidad constituye para un padre de familia cristiano un verdadero deber de justicia intraeclesial respecto a sus hijos; para los Pastores organizarse de modo que los sacramentos sean efectivamente accesibles a todos, es también una permanente exigencia de justicia. 

Esta visión permite superar armónicamente las estériles dialécticas que tantas veces ofuscan la comprensión del derecho canónico. Entendido como lo justo en la Iglesia, aparece inmediatamente su trascendencia teológica: es una dimensión del mismo misterio salvífico, pues Jesucristo ha querido que la Iglesia peregrina asumiese, como Él mismo en su existencia terrena, la realidad del derecho; y no por razones accidentales o circunstanciales, sino sobre todo para unirnos unos a otros en la conservación y difusión de los bienes de la salvación en su aspecto visible. Se entiende así muy bie n por qué siempre se ha visto la salus animarum como finalidad propia del derecho en la Iglesia. Es una finalidad intrínseca, connatural a su mismo ser, no una especie de sobreañadido. 

El Derecho Canónico es salvífico precisamente como derecho, como lo justo, no a pesar de serlo, como si se tratara de un mal menor, requerido por meras razones organizativas, puramente externas. En esta óptica las nociones eclesiológicas de comunión y sacramentalidad pueden ser aplicadas a lo jurídico eclesial de una manera que supera de raíz cualquier contraposición de ellas con el derecho. Se descubre mucho mejor que el derecho en la Iglesia, precisamente como derecho, es realidad intrínsecamente salvífica, eclesial, teológica. 

También la pastoralidad del derecho es iluminada por esta noción. Desde luego resulta evidente que lo justo es, por su misma naturaleza, algo pastoral, si bien naturalmente en la vida eclesial, y en la acción de los Pastores, se deba ir mucho más allá, mediante la caridad. Sin embargo, la misericordia jamás puede transformarse en convalidación de la injusticia. 

La supuesta pastoralidad de soluciones que no respetan la verdad de lo justo, pues relativizan todo en función de las necesidades subjetivas, se demuestra en la práctica profundamente estéril. Dejar de exigir lo debido en justicia, en cuestiones tan claves como las que se refieren a la validez del matrimonio y al acceso a la Sagrada Comunión, a pesar de momentáneas apariencias, conduce sólo a alejar a las personas del encuentro salvífico con Cristo, y de hecho produce siempre un ulterior enfriamiento de la vida cristiana. Cosa muy distinta es salir al encuentro de las personas en dificultad, con exquisita caridad y paciencia, en lo que tanto ha insistido el Papa Francisco, tratando justamente de ponerlas en condiciones de descubrir en sus vidas la belleza de las exigencias del verdadero amor. También aquello que es justo en virtud de una legítima norma humana, siempre al servicio de la misma dimensión esencial y divinamente constituida de justicia intraeclesial, ha de ser observado como manifestación debida de comunión en cada momento concreto de la historia de la salvación. Se considere también el reciente redescubrimiento de la necesidad de imponer penas canónicas ante conductas que constituyen graves violaciones de los bienes jurídicos, como es el caso de los abusos sexuales cometidos por clérigos contra menores: el bien de la Iglesia, la verdadera pastoralidad, exige entonces el recurso a las sanciones eclesiales, que han de ser aplicadas siempre mediante un justo proceso.

En fin, tampoco tiene sentido la oposición entre potestad jerárquica y derechos de los fieles. Los Pastores, también cuando ejercen en sentido propio los actos de la potestad de jurisdicción, están realmente al servicio de la auténtica libertad de los hijos de Dios. Su ministerio es verdaderamente liberador, también en el sentido de que ha de promover la vitalidad apostólica de todos, que en realidad es favorecer la actitud de docilidad a los dones carismáticos del Espíritu Santo. Esta libertad, en cambio, es inseparable de la unión con los Pastores, ante todo con quienes suceden a los Doce Apóstoles y con quien sucede a Pedro, y luego con sus colaboradores en el sagrado ministerio. 

La fe católica no mira la misión jerárquica en función de una simple eficacia de autoridad social (aunque esa dimensión también esté asumida en la Iglesia), sino como un aspecto del misterio eclesial en el que resplandece el sentido vertical de la comunión, mediante la representación de Cristo que asumen quienes han recibido el sacramento del Orden. Hay aquí un misterio de auténtica paternidad, participación de la paternidad divina, que lleva a pensar en la Iglesia como familia, o sea como un tipo de realidad social en el que se trasmite la vida, en este caso la vida sobrenatural. Lo que, por cierto, no puede oscurecer de ningún modo la radical igualdad de todas las personas frente a la salvación ganada por Cristo, y la consiguiente radical igualdad de todos los bautizados en la Iglesia. 

Podemos decir que entre los derechos más importantes de los fieles figura precisamente el derecho a gozar de Pastores que cumplan su deber de tales, de hacer presente a Cristo como Cabeza en los sacramentos y en la palabra. Todo ello no se contrapone en modo alguno a la participación de los fieles laicos en el ámbito institucional de la Iglesia, contando con su voz tan relevante en las instancias sinodales y pudiendo asumir encargos eclesiales para los que no se requiere el sacramento del orden, sin olvidar que el lugar en los que los laicos han de edificar la Iglesia es ante todo el de las realidades temporales: la familia, el trabajo, la cultura, la vida pública, etc. 

Así entendido, el derecho se encuadra perfectamente en el ámbito de la misión salvífica de la Iglesia. La conciencia de la actualidad del misterio de la encarnación del Verbo implica también poner todos los medios para que se actualice el derecho de todos y de cada uno a un encuentro personal con Cristo a través de los bienes salvíficos que El ha dejado a su Iglesia. 

Para concluir quisiera citar unas palabras recientes del Papa Francisco en un curso de actualización sobre Derecho Canónico promovido por la Rota Romana, que subrayan la relación del derecho eclesial con la vida y misión de la Iglesia: «Podemos preguntarnos: ¿en qué sentido un curso de derecho está relacionado con la evangelización? Estamos acostumbrados a pensar que el Derecho Canónico y la misión de difundir la Buena Nueva de Cristo son dos realidades separadas. En cambio, es decisivo descubrir el vínculo que las une dentro de la única misión de la Iglesia. Se podría decir esquemáticamente: ni derecho sin evangelización, ni evangelización sin derecho. En efecto, el núcleo del Derecho Canónico concierne a los bienes de comunión, en primer lugar la Palabra de Dios y los Sacramentos. Toda persona y toda comunidad tienen derecho -tiene derecho- al encuentro con Cristo, y todas las normas y actos jurídicos tienden a favorecer la autenticidad y la fecundidad de este derecho, es decir, de este encuentro. Por tanto, la ley suprema es la salvación de las almas, como afirma el último canon del Código de Derecho Canónico (cf. canon 1752)» (Discurso del 18 de febrero de 2023).

La entrada ¿Qué es y para qué sirve el Derecho Canónico? se publicó primero en Omnes.

]]>
Iniciativa y libertad en la propia vocación https://www.omnesmag.com/foco/iniciativa-y-libertad-en-la-propia-vocacion/ Sun, 19 Jan 2025 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=44458 ¿Cómo orientar a la gente joven en su vocación? ¿Qué consejos de fondo dar a una persona que se plantea su decisión de seguir a Cristo en el mundo actual? He aquí uno de los retos que se plantea la Iglesia en nuestro tiempo.  Para comprender a los jóvenes hay que ser testigo de sus […]

La entrada Iniciativa y libertad en la propia vocación se publicó primero en Omnes.

]]>
¿Cómo orientar a la gente joven en su vocación? ¿Qué consejos de fondo dar a una persona que se plantea su decisión de seguir a Cristo en el mundo actual? He aquí uno de los retos que se plantea la Iglesia en nuestro tiempo. 

Para comprender a los jóvenes hay que ser testigo de sus dudas, vacilaciones, entusiasmos, cansancio, debilidades, fracasos y fidelidad. La Iglesia acompaña a los jóvenes para que encuentren su vocación desarrollándose libremente. 

Discernimiento y libertad

La decisión de comenzar un camino vocacional plantea la necesidad de un discernimiento, en la mayor parte de los casos nada evidente. Es importante entender con profundidad que los planes eternos de Dios cuentan con la libertad. Él quiere –es voluntad suya al crearnos y tratarnos como hijos suyos– que la libertad personal tenga un papel fundamental a la hora de elegir y recorrer el camino de la vocación. 

En realidad, ¿qué es la vocación? La vocación es la persona misma que ha sido llamada por Dios: llamada a la existencia, llamada a vivir en Cristo, a una plenitud de vida a la que se llega solo por caminos de amor y servicio. 

La vocación es la llamada de Dios, única y personal, que somos cada uno. Un encuentro entre la gracia y la libertad; un encuentro que se vive como historia real de amor en un camino de vida concreto. 

Vocación para los demás

Lejos de ser algo individualista, la vocación cristiana tiene una dimensión social y eclesial en su núcleo. Dios llama en la Iglesia y, por tanto, también en el mundo. Cada uno tiene una vocación de servicio a los demás, a la Iglesia y a la humanidad entera. La Iglesia y el mundo son, por tanto, el lugar de esta llamada. Mi vocación es para mí; pero más aún mi vocación es para los demás. 

Toda persona es fruto de una llamada, de una vocación. Dios no excluye a nadie, Dios llama a cada uno a vivir una vida de amor y a alcanzar la plenitud del amor. Esta llamada se recorre por caminos variados –con un carácter más o menos omnicomprensivo de la existencia– que se van concretando en la propia historia. Todos los caminos que vienen de Dios llevan a Dios, van al mismo sitio: al cielo, a la felicidad. 

Estos caminos o modalidades concretas de la vida cristiana –a veces denominadas vocaciones particulares– lejos de ser algo cerrado y programado de antemano, forman parte de un diálogo lleno de confianza de un Padre con su hijo. 

No estamos programados 

Nada más lejos de la realidad de la vocación, que entenderla como una obligación cerrada, una programación o un diseño preconcebido que no da margen a la decisión libre de la persona. La llamada divina no sólo no excluye la libertad, sino que su sentido profundo radica en la confianza y en la libertad. La vocación realmente acontece en la libertad humana. 

¿Está mi vida programada por Dios? Se podría entender –equivocadamente– que la llamada de Dios a seguir un camino en la vida, lo que se suele llamar vocación, al tratarse de algo previo a mi decisión, deja poco margen a mi libertad personal.

No es infrecuente que algunas personas se planteen una oposición entre vocación y libertad. Si Dios configura y decide mi camino antes de que yo elija –alguno puede pensar–, mi tarea queda reducida a acertar con ese plan divino (indagar señales, averiguar mi vocación…). Conservo, eso sí, mi capacidad de decisión para responder afirmativa o negativamente a dicho plan, pero nada más. 

La vocación así percibida choca con una sensibilidad, especialmente acusada entre los jóvenes, que rechaza lo impuesto: da la impresión de que Dios ha decidido por mí, ha diseñado y determinado mi vida desde la eternidad. Yo apenas tengo nada que decir, hay poco margen para mi decisión. Y además tengo que cargar con el peso de acertar (¿y si me equivoco?) y de responder adecuadamente (¿y si no lo hago bien?). 

Esta percepción rígida y desfigurada, llevada al extremo y sumada a una falta de oración y confianza en Dios, puede conducir a experimentar la llamada vocacional como una programación que produce, lógicamente, agobio y rechazo. La mentalidad actual, acertadamente, valora mucho el protagonismo de la propia vida. 

Dudas y certezas

La decisión de emprender un camino vocacional (sea en la vida laical o consagrada, en el matrimonio, en el celibato, etc.) plantea al cristiano la necesidad de un discernimiento, en muchos casos, difícil y nada evidente. Puede que la persona no se sienta preparada ni madura. 

Con el planteamiento vocacional se abren interrogantes de especial calado personal y cristiano, que conviene no esquinar: ¿Acaso mi vocación no tiene que ver con mi libertad? ¿Cómo se puede seguir a Cristo si no es por amor y, por tanto, con absoluta libertad? ¿Por qué no puedo libremente configurar mi propio camino para seguir al Señor? 

¡Precisamente se trata de mi camino, mi vida, que nadie va a recorrer por mí! ¿Cómo es posible que yo no tenga nada que decir? ¿Ya lo ha decidido Dios todo por mí? ¿No ha contado conmigo? ¿Ni siquiera me va a preguntar? Yo confío en Dios, pero, ¿Dios confía también en mí? 

Más aún, si la vocación es un camino que da sentido global a mi vida… ¿Por qué Dios no me lo muestra con más claridad? ¿Por qué es confuso, y no algo evidente? Si el plan para mi vida está ya configurado, ¿qué pasa si no acierto y elijo un camino distinto y equivocado? ¿Qué pasa si abandono el camino emprendido?

Verdadera libertad

¿De dónde nace esta aparente oposición entre vocación y libertad? Detrás de esta aparente oposición se esconde una cultura excesivamente rígida y competitiva, insegura muchas veces, donde todo se intenta medir, cuantificar, controlar y valorar. 

Se tiende a valorar a la persona –alguien único e irrepetible creado por Dios– en función de elementos inferiores a ella: logros profesionales, capacidades intelectuales, cualidades físicas o estéticas, recursos disponibles, éxito en la vida, poder, dinero… y el espejismo de una autorrealización ilusoria que desfigura y falsea el verdadero destino de la persona, que no es otro que el amor, la entrega por amor. La persona está hecha para amar. 

Dios es Padre

Además, la secularización materialista ha abandonado la Revelación como punto de referencia de la vida y del pensamiento. Con el tiempo ha fraguado una imagen falsa de Dios como un ser lejano y tiránico, legislador y controlador.

Con las desfiguraciones culturales sobre Dios, se deteriora también la imagen de la vocación, que pasa a percibirse como un decreto externo, ajeno o incluso opuesto a la libertad. Frente a esa tendencia interna a percibir la vocación en oposición a la libertad y el influjo cultural de considerar a Dios como un intruso-competidor, conviene profundizar hoy en el papel central que la libertad tiene en la persona, en su relación con Dios y en la configuración de la propia vocación. 

“Hay un plan de Dios para cada uno; pero no estamos ‘programados’: sería rebajar a Dios a nuestra pobre altura. Nosotros solo podemos programar cosas sin albedrío, y no siempre nos sale bien; Dios, en cambio, es capaz de impulsar nuestra libertad sin violentarla. Dios gobierna la historia humana hasta en los menores detalles; pero la historia depende también de la libertad humana. Esto no es una limitación al poder de Dios, pues Él es el creador de nuestra libertad; más bien manifiesta su infinita sabiduría y omnipotencia, que cumple sus planes no a pesar de la libertad humana, sino contando con ella. El futuro está realmente abierto a la acción de nuestra libertad”(F. Ocáriz, Sobre Dios, la Iglesia y el mundo, pág. 122). 

Dios cuenta con mi libertad 

Es importante entender con profundidad que los planes de Dios cuentan con mi libertad. Él quiere que mi libertad tenga un papel fundamental a la hora de recorrer el camino de mi vocación que es el camino de mi vida. 

La libertad no se reduce a la capacidad de elegir: también por amor se asume libremente lo que no he elegido, incluso lo que no agrada. También soy libre sin nada para elegir, aceptando con amor lo ya dado o elegido. Además, Dios quiere que mi libertad configure de algún modo mi propio camino vocacional. Cuando decido, yo me decido a mí mismo. Es un misterio profundo donde confluyen gracia y libertad, eternidad y tiempo. 

La vocación es, desde luego, un plan eterno de Dios. Tiene su origen en Dios, no en mí. Pero Dios no predetermina unívocamente el plan sin contar con mi libertad, sino que –aunque no acabemos de entenderlo– lo abre en la eternidad a mi decisión en el tiempo ¿Por qué? Porque Dios quiere hijos libres. La libertad es la confianza de un Padre en sus hijos.

Seguir a Cristo en concreto –no en abstracto– exige que cada persona deje su escondite y tome las riendas de la propia vida. Sin libertad no se puede amar. Y, en definitiva, de eso se trata: de amor. La vocación es siempre una llamada al amor personal, un “ven y sígueme”, que procede de Dios en Cristo y por amor a los demás. Hoy, quizá más que en otras épocas, es necesario resaltar con fuerza el aspecto personal y libre de la vocación, elemento profundamente cristiano, de raíz evangélica. 

Dios elige y llama eternamente a cada persona por su nombre –cada quien es único–, y cuenta con ella para una misión de amor en la tierra, que nace de las necesidades del corazón de Cristo en su Iglesia y en el mundo. 

Una llamada que resuena eternamente en mi intimidad, como eco de mi creación personal. Una vocación que soy yo mismo, alguien único e irrepetible. Una llamada que tiene su origen en Dios, que acoge en la eternidad mis propias decisiones en la vida: misterio de la confluencia de gracia y libertad, tiempo y eternidad. Una respuesta que es mi aceptar libremente ser quien verdaderamente soy (y seré), ante Dios y ante los demás, con alegría, con humildad, con fidelidad.

Son tus huellas el camino. Llamada de Cristo y discernimiento de la vocación

José Manuel Fidalgo y Juan Luis Caballero: EUNSA, 2024

Puedes obtener el libro aquí.

La entrada Iniciativa y libertad en la propia vocación se publicó primero en Omnes.

]]>
Científicos católicos: Gregorio Marañón, médico, historiador y político https://www.omnesmag.com/actualidad/gregorio-maranon-medico-historiador-y-politico/ Wed, 15 Jan 2025 04:00:00 +0000 https://omnesmag.com/?p=41676 Gregorio Marañón y Posadillo (19 de mayo de 1887 – 27 de marzo de 1960), fue un médico internista, científico, historiador, escritor y pensador español, fundador dentro de la Medicina en España de la Endocrinología. Su obra incluye más de 2000 artículos, más de 500 monografías científicas, y unos 40 libros. Escribió el primer tratado […]

La entrada Científicos católicos: Gregorio Marañón, médico, historiador y político se publicó primero en Omnes.

]]>
Gregorio Marañón y Posadillo (19 de mayo de 1887 – 27 de marzo de 1960), fue un médico internista, científico, historiador, escritor y pensador español, fundador dentro de la Medicina en España de la Endocrinología.

Su obra incluye más de 2000 artículos, más de 500 monografías científicas, y unos 40 libros. Escribió el primer tratado de medicina interna en España y su libro Manual de diagnóstico etiológico (1946) fue uno de los libros de medicina más difundidos en todo el mundo. Si bien fue un médico activo en su práctica, fue además médico de la Casa Real y de numerosísimos personajes de la vida política, literaria y social de la época. Pero por encima de todo fue «médico de beneficencia» —o de atención a los pobres— del Hospital Provincial de Madrid, hoy Hospital General Universitario Gregorio Marañón, donde en 1911 fue adscrito a su petición al servicio de enfermedades infecciosas. Como historiador, se le considera como un biógrafo de primer nivel, a la vez que queda reflejada en sus obras su condición de católico.

Entre las obras que reflejan su catolicismo, podemos nombrar el texto de “San Martín bueno y malo”, y también escritos acerca de San Ignacio, de Fray Luis, de Cervantes, de Isabel la Católica, y de Santa Teresa en París. Aunque sus trabajos más destacados versan acerca de Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro (1676-1764), religioso benedictino, ensayista y polígrafo español; y de Martín Sarmiento o Padre Sarmiento, (1695-1772), escritor y erudito benedictino español perteneciente a la Ilustración. Son escritos donde abunda una religiosidad profunda dentro de un marco biográfico. Hombre austero, humanista, y liberal, está considerado como uno de los más brillantes intelectuales españoles del siglo XX. Formó parte de cinco de las ocho reales academias, fue presidente del Ateneo Madrileño.

Por otro lado, destaca la postura del autor en cuanto a la interiorización personal, donde demuestra su diferenciación conceptual entre la religión y la institución de lo sagrado, manteniendo su adhesión y defensa de la autenticidad de los valores evangélicos. De hecho, entre sus referentes constantes aparece Dios y su personificación en Jesús como modelo de valores.

La entrada Científicos católicos: Gregorio Marañón, médico, historiador y político se publicó primero en Omnes.

]]>
Qué debe saber un peregrino (antes de llegar a Roma, y tras su llegada) https://www.omnesmag.com/actualidad/que-debe-saber-un-peregrino-durante-el-jubileo-2025/ Thu, 02 Jan 2025 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=43911 Punto de acogida – Centro del Peregrino / Centro Pellegrini  El Centro de Peregrinos – Punto de Información es el punto de referencia para los peregrinos y turistas que desean estar informados sobre el próximo Jubileo de 2025. Los locales designados se encuentran en Via della Conciliazione, 7 y están abiertos de lunes a domingo, […]

La entrada Qué debe saber un peregrino (antes de llegar a Roma, y tras su llegada) se publicó primero en Omnes.

]]>

Punto de acogidaCentro del Peregrino / Centro Pellegrini 

El Centro de Peregrinos – Punto de Información es el punto de referencia para los peregrinos y turistas que desean estar informados sobre el próximo Jubileo de 2025. Los locales designados se encuentran en Via della Conciliazione, 7 y están abiertos de lunes a domingo, de 10.00 a 17.00 horas. 

En el Centro de Peregrinos se recibirán las principales informaciones sobre cómo participar en la peregrinación a la Puerta Santa y en los eventos que se preparan, y sobre el servicio de voluntariado.

Se ofrece información básica sobre el Jubileo y sobre los caminos dentro de Roma, como la Peregrinación de las siete iglesias, el itinerario de las Doctoras y Patronas de Europa y el itinerario de las iglesias europeas. Un equipo de operadores está siempre disponible en las instalaciones del Info Point.

El Centro Pellegrini cumple una función de acogida para quienes lleguen a Roma, será el centro de gestión de las reservas y de los accesos, y emitirá el testimonio para los peregrinos, además de ser punto de referencia para cualquier eventualidad por parte de peregrinos y voluntarios.


Para moverse en RomaTarjeta del Peregrino

Es una tarjeta digital gratuita y nominal, necesaria para participar en los eventos jubilares y organizar tu peregrinación a la Puerta Santa.

También dará acceso a descuentos en transporte, alojamiento, restauración, movilidad y eventos culturales.

La tarjeta se puede adquirir única y exclusivamente registrándose en el portal de registro, al que se puede acceder a través del sitio web https://register.iubilaeum2025.va/login o mediante la aplicación oficial de Jubilee. 

Tras introducir sus datos, el peregrino recibe un código QR de identificación personal y una cuenta en la app


Eventos¿Cómo me registro para los eventos?

Tras haber obtenido necesariamente la tarjeta de Peregrino y haber iniciado sesión con su cuenta desde el sitio o la aplicación, podrá registrarse para la peregrinación a la Puerta Santa de San Pedro y para todos los principales eventos del Jubileo. 

Esta herramienta de registro permite organizar ordenadamente el acceso, tanto a la Puerta Santa de San Pedro como a los principales actos para los que se espera una gran afluencia de peregrinos. 

El portal permite realizar inscripciones de forma individual o grupal, informar de cualquier discapacidad, modificar o cancelar reservas, gestionando la hora, día y mes de la romería.

Portal de los servicios para registrarse: https://register.iubilaeum2025.va/home


Grupos – Visado especial para peregrinaciones organizadas por las diócesis o Iglesias locales 

Está disponible un visado especial “Turismo-Jubileo” exclusivamente para aquellos que participan en las peregrinaciones a Roma organizadas por las Iglesias locales, o por una comunidad que pertenece a la diócesis.

El Centro de Visados del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación Internacional (MAECI) italiano y el Dicasterio para la Evangelización (DPE) han acordado un Modus Procedendi que pueda facilitar la expedición de visados de entrada en Italia para los fieles que desean peregrinar a Roma y a los otros lugares sagrados presentes en el territorio italiano.

En esta dirección web se encuentra el formulario e indicaciones prácticas:

https://www.iubilaeum2025.va/es/pellegrinaggio/visto-pellegrini.html

Es importante saber que:

Ha de haber un Responsable local designado por el Ordinario de la diócesis, que rellena la lista de los peregrinos participantes utilizando el formulario que se puede descargar en la citada web, y se convierte en garante ante el Gobierno italiano, y lo presenta a la Embajada o Consulado competente para la solicitud del visado. 

Para obtener más información se puede consultar el portal Il Visto per l’Italia, puesto a disposición por el Ministerio italiano de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional en la siguiente dirección: https://vistoperitalia.esteri.it/home/en – tipologia di visto: Turismo.

Las funciones del responsable local se señalan en la web. La dirección de correo electrónico a la que remitir la copia de la lista es visa@iubilaeum2025.va

Es recomendable presentar la lista por lo menos 40 días antes de la salida prevista de la peregrinación. Sigue siendo válida la posibilidad para cualquier ciudadano que requiera del visado, realizar autónomamente la solicitud del propio visado para entrar en Italia sin necesidad de utilizar este procedimiento.

La entrada Qué debe saber un peregrino (antes de llegar a Roma, y tras su llegada) se publicó primero en Omnes.

]]>
Un deber para la Iglesia de hoy https://www.omnesmag.com/firmas/un-deber-para-la-iglesia-de-hoy/ Wed, 01 Jan 2025 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=44075 No existe una conciencia real del peligro de las sectas. Esta afirmación del experto en esta terrible realidad, Luis Santamaría, define, con cruda sinceridad, una situación que pide, a gritos, una renovada apuesta por la formación en todos los niveles para evitar la expansión de los grupos pseudoreligiosos.  Cada cierto tiempo, es cierto, y con […]

La entrada Un deber para la Iglesia de hoy se publicó primero en Omnes.

]]>
No existe una conciencia real del peligro de las sectas. Esta afirmación del experto en esta terrible realidad, Luis Santamaría, define, con cruda sinceridad, una situación que pide, a gritos, una renovada apuesta por la formación en todos los niveles para evitar la expansión de los grupos pseudoreligiosos. 

Cada cierto tiempo, es cierto, y con frecuencia debido a noticias escabrosas, la sociedad acaricia una conciencia, coyuntural, de lo que supone entrar en el infierno disfrazado de salvación que son las sectas. 

Nuestra sociedad, no lo podemos negar, grita en silencio pidiendo a Dios y, al mismo tiempo, evita encontrarlo cayendo en las redes de prácticas esotéricas, corrientes espiritualistas y sectas destructivas que han encontrado en la fragilidad actual y la ausencia de fronteras de Internet, un fructífero caldo de cultivo. 

La Iglesia tiene hoy dos temas fundamentales sobre la mesa: el primero es la necesidad, imperativa, de una formación personal adulta, seria y responsable. 

No vale ya con la fe recibida si no es cuidada. “Muchas personas, incluso habiendo crecido en un ámbito cristiano, recurren a técnicas y métodos de meditación y de oración que tienen su origen en tradiciones religiosas ajenas al cristianismo y al rico patrimonio espiritual de la Iglesia. En algunos casos esto va acompañado del abandono efectivo de la fe católica, incluso sin pretenderlo”, recordaban los obispos españoles en la nota doctrinal sobre la oración cristiana Mi alma tiene sed del Dios vivo, publicada en 2019. 

Redescubrir la riqueza insondable de la fe católica, de la liturgia y, especialmente de las diversas formas de oración que han hecho santos a lo largo de siglos y culturas diferentes sigue siendo un reto para cada uno de los católicos. 

Junto a esta vuelta a las raíces de nuestra fe, a esa relación personal con Cristo vivo, la Iglesia ha de volver hoy, como en los primeros siglos, al primer anuncio. Una misión que siembra en tierra extraña y que, especialmente en Occidente, sigue llenando más la boca que las acciones y los proyectos eclesiales. 

Tras un año dedicado a la oración y en los albores de un nuevo jubileo universal, estos dos ejes bien pueden ser las guías para una renovada acción misionera personal y comunitaria. 

También nosotros tendremos que comenzar la conversación con esas samaritanas de la vida que buscan, sin saberlo, la fuente verdadera del agua viva aunque sus pasos estén requemados por los caminos errados de las espiritualidades vacías que hieren el cuerpo y el alma. 

Porque la cura, la verdadera saciedad de la sed del alma, sólo viene de Cristo y a través de Él.

La entrada Un deber para la Iglesia de hoy se publicó primero en Omnes.

]]>
35 Jubileos y 58 Caminos jubilares en la Ciudad Eterna https://www.omnesmag.com/actualidad/35-jubileos-y-58-caminos-jubilares-en-la-ciudad-eterna/ Mon, 30 Dec 2024 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=43906 Aunque se esperan más de 30 millones de personas en Roma para el Jubileo de 2025 convocado por el Papa Francisco, la Indulgencia plenaria se puede ganar también en cada diócesis. El Romano Pontífice abrirá la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro el 24 de diciembre de este año. Presidirá primero la Celebración […]

La entrada 35 Jubileos y 58 Caminos jubilares en la Ciudad Eterna se publicó primero en Omnes.

]]>
Aunque se esperan más de 30 millones de personas en Roma para el Jubileo de 2025 convocado por el Papa Francisco, la Indulgencia plenaria se puede ganar también en cada diócesis. El Romano Pontífice abrirá la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro el 24 de diciembre de este año. Presidirá primero la Celebración Eucarística a las 19,00 horas, y, a continuación, tendrá lugar el rito de Apertura de la Puerta Santa. Un breve concierto de campanas anunciará el momento solemne, que da comienzo a un año de gracia para el mundo.

Pero el Papa dispuso en la bula Spes non confundit que, además de en Roma, los fieles puedan ganar la Indulgencia en su lugar de residencia, porque los obispos diocesanos abrirán el Año jubilar en todas las catedrales y concatedrales el 29 de diciembre, dos días antes de fin de año.

Además, el Santo Padre abrirá también una Puerta Santa en la prisión romana de Rebibbia. Será la primera vez que suceda esto en una penitenciaría, señaló el Pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, el arzobispo Rino Fisichella, el pasado 28 de octubre. El Pro-prefecto subrayó que el 26 de diciembre Rebibbia será “símbolo de todas las cárceles del mundo”.

Cercanía con los presos

En la misma línea, el último gran Jubileo del año que viene será el de los presos, el 14 de diciembre, remarcando de este modo la importancia de la atención a los reclusos y a su reinserción social, tal como expresó el Santo Padre en la bula de convocatoria.

“En el Año jubilar, estamos llamados a ser signos tangibles de esperanza para tantos hermanos y hermanas que viven en condiciones de penuria”, ha escrito el Papa Francisco en la Bula. “Pienso en los presos que, privados de la libertad, experimentan cada día –además de la dureza de la reclusión– el vacío afectivo, las restricciones impuestas y, en bastantes casos, la falta de respeto. Propongo a los gobiernos del mundo que en el Año del Jubileo se asuman iniciativas que devuelvan la esperanza; formas de amnistía o de condonación de la pena orientadas a ayudar a las personas para que recuperen la confianza en sí mismas y en la sociedad; itinerarios de reinserción en la comunidad a los que corresponda un compromiso concreto en la observancia de las leyes”.

Mayo, junio-julio y octubre, más numerosos

En lugar de efectuar una única concentración de millones de personas, que sería imposible, los Jubileos se irán sucediendo a lo largo del año 2025, por sectores sociales.

El primero convocado es el de la comunicación. Tras el correspondiente a los Misioneros de la misericordia a finales de marzo, tendrá lugar el de los enfermos y mundo sanitario a primeros de abril, que se espera muy numeroso.

Mayo es uno de los meses con mayores convocatorias: seis Jubileos, entre los que se encuentran los de trabajadores y empresarios, y dos que también se esperan muy concurridos: las cofradías, y las familias, con niños, abuelos y mayores; y el de Iglesias orientales.

Junio abrirá con el Jubileo de los movimientos, y concluirá con concentración de seminaristas y obispos, y finalmente con sacerdsotes. Y un mes más tarde, a finales de julio, Roma acogerá el Jubileo de los Jóvenes, que tras las concentraciones de las últimas Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), como la de Lisboa, se prevé también numeroso y, desde luego, ruidoso. 

Después de los catequistas en septiembre, llegará otro mes puntero, octubre, en el que tendrán lugar el de los migrantes, el mundo misionero y la vida consagrada, la espiritualidad mariana, y el del mundo educativo para cerrar el mes.

Probablemente siguiendo la estela de los encuentros de Asís, a mediados de noviembre tendrá lugar el de los pobres y, como se ha mencionado, los grandes eventos terminan con el de los presos, además de las celebraciones eucarísticas de conclusión el 28 de diciembre en las Iglesias particulares, y el 6 de enero de 2026, Epifanía del Señor, en Roma.

Dos millones de jóvenes en el año 2.000

En estas semanas, no pocos recuerdan el último Jubileo en el año 2.000. La multitud de jóvenes que acudió a Roma en agosto en esa JMJ quizá no se esperaba. En torno a dos millones llenaron la extensión de Tor Vergata. San Juan Pablo II les dijo: “Queridos amigos que habéis recorrido con toda clase de medios tantos y tantos kilómetros para venir aquí, a Roma, a las tumbas de los Apóstoles, dejad que empiece mi encuentro con vosotros planteándoos una pregunta: ¿Qué habéis venido a buscar? Estáis aquí para celebrar vuestro Jubileo, el Jubileo de la Iglesia joven. El vuestro no es un viaje cualquiera: Si os habéis puesto en camino no ha sido sólo por razones de diversión o de cultura. Dejad que os repita la pregunta: ¿Qué habéis venido a buscar?, o mejor, ¿a quién habéis venido a buscar?”. Y el mismo Papa contestaba: “La respuesta no puede ser más que una: ¡habéis venido a buscar a Jesucristo! A Jesucristo que, sin embargo, primero os busca a vosotros”

Gianluigi de Palo estuvo allí

Entre aquellos miles de jóvenes, estuvo Gianluigi (Gigi) De Palo, hoy presidente de la Fundación para la Natalidad, impulsora de los Estados Generales de la Natalidad, a los que acude el Papa Fancisco cada año, 

Esposo y padre de cinco hijos, que también participó en la organización de la JMJ, recuerda cómo las palabras del Papa esa noche grabaron su vida: “Fue un poco un testamento espiritual, fue una invitación a no resignarse al Tercer Milenio”. Y no resignarse fue una generación compuesta hoy por muchas madres y padres a pesar de las dificultades: “Si me casé y tuve hijos, le debo mucho a esa noche”, ha subrayado de nuevo el presidente de la Fundación.

58 templos romanos

La peregrinación a las Siete Iglesias, concebida por san Felipe Neri en el siglo XVI, es una de las tradiciones romanas más antiguas, explica la web oficial del Jubileo 2025 (iubilaeum2025.va/it.html). Son unos 25 kilómetros que serpentean por la ciudad, y que llegan hasta la campiña romana, las catacumbas y algunas de las grandes basílicas de Roma.

Entre las Siete Iglesias están las que podrían denominarse ‘cuatro grandes’ (San Pedro, San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y San Pablo Extramuros), y además otras tres: las basílicas de San Lorenzo Extramuros, la Santa Cruz en Jerusalén, y San Sebastián Extramuros.

El ‘Iter Europaeum’

El Camino de las Iglesias de la Unión Europea Iter Europaeum, incluye paradas en 28 iglesias y basílicas. Todas están históricamente vinculadas a países europeos por razones culturales y artísticas, o por una tradición de acogida de peregrinos de algún Estado de la comunidad europea.

Cada uno de estos templos tiene una historia que cuenta la web oficial. Si hay algo que caracteriza a Roma es la cantidad de monumentos y edificaciones que se encuentran en su casco antiguo. Puede mencionarse una a título de ejemplo, denominada Santa Maria in Ara Coeli ó Aracoeli (altar del Cielo). Se encuentra sobre la colina Capitolina, al final de una empinada escalinata compuesta por 124 peldaños.

La construcción actual fue realizada en el siglo XII, pero ya existía una iglesia en el siglo IX, construida a su vez sobre las ruinas de un templo dedicado a Juno Moneta. Una leyenda cuenta que sobre esta colina la Sibilla Tiburtina predijo la llegada de Cristo al emperador Augusto: “Haec est ara Filii Dei” de donde viene su nombre, “Ara Coeli”.

En torno a mujeres europeas santas

Los organizadores afirman que esta peregrinación en torno a figuras de santas europeas, desea llamar la atención sobre mujeres proclamadas por la Iglesia Patronas de Europa y Doctoras de la Iglesia.

Las elegidas son iglesias significativas que pueden recordar a estas figuras de santidad, por el vínculo con el título de la propia iglesia, como en el caso de santa Brígida en Campo de Fiori; o por la presencia de reliquias, como en Santa María sopra Minerva, donde se encuentra el cuerpo de Santa Catalina de Siena. 

Otros templos son Sant’Ivo alla Sapienza, con su historia universitaria, adecuada para recordar la figura de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, filósofa y mártir. Santa Cecilia in Trastevere, patrona de los músicos, remite a Hildegarda de Bingen, que desarrolló la música entre otras artes. Trinità dei Monti, relacionada con Francia, puede acoger el recuerdo de santa Teresita del Niño Jesús. 

Finalmente, Santa María della Vittoria, con el Éxtasis de Santa Teresa de Bernini, recuerda la figura de santa Teresa de Ávila. Solo entre esas últimas se encuentran la fundadora santa Teresa de Jesús y otras dos carmelitas descalzas.

Iglesias jubilares

Existen doce iglesias señaladas como lugares de encuentro para los peregrinos. En estos templos se celebrarán catequesis en diferentes idiomas para redescubrir el significado del Año Santo, habrá ocasión de experimentar el sacramento de la Reconciliación y alimentar la experiencia de fe con la oración, informa la web oficial. Para no alargarnos innecesariamente, hablaremos sólo de dos de ellas, aunque tienen una ficha técnica en la web oficial del Jubileo.

Nuestra Señora del Divino Amor 

El Santuario del Divino Amor, situadoa 12 km del conocido Domine, quo vadis?, es una importante meta de peregrinación desde 1740. Ese año un peregrino perdido, perseguido por perros feroces, invocó a la Virgen pintada en la torre de Castel di Leva y fue salvado. El santuario, erigido en 1744, fue testigo de un voto de protección hecho por el pueblo romano en 1944 durante la Segunda Guerra Mundial, por el cual Nuestra Señora intercedió, evitando la destrucción de las ciudades italianas. 

Desde entonces, la fiesta del santuario se recuerda el día de Pentecostés. Nuestra Señora del Divino Amor, un icono bizantino, simboliza la relación entre María y el Espíritu Santo. El fresco original fue trasladado de la torre a la iglesia en 1744. El santuario representa hoy “un oasis espiritual y festivo” para los peregrinos, se señala.

Santa Maria in Monserrato degli Spagnoli

Santa Maria in Monserrato fue fundada en 1506 en la zona de Campo Marzio tras la construcción de un hospicio por parte de la Cofradía de la Virgen de Monserrat en Cataluña. El proyecto de la actual iglesia fue confiado Antonio de Sangallo el Joven en 1518.

En la iglesia se encuentran obras importantes de Sansovino y de Annibale Carracci, como “San Diego de Alcántara”, mientras que en el pórtico del Colegio Español se encuentra el busto de Pedro Foix Montoya, obra de Gian Lorenzo Bernini.

La gran fachada, con dos órdenes, fue diseñada por Francesco da Volterra. El interior tiene una sola nave dividida por altas pilastras compuestas con capillas laterales y un gran ábside. Entre otras valiosas obras del interior, se encuentra el fresco sobre el arco de la capilla central de la derecha, de Francesco Nappi, que representa la Dormición de la Virgen; el de la izquierda, de Giovanni Battista Ricci, conocido como Novara, muestra la Coronación de Nuestra Señora de la Asunción.

Caravaggio por Chagall

Mientras la Santa Sede cede la “Deposición” de Caravaggio a la Expo Osaka 2025, que durará desde el 13 abril al 13 octubre de 2025, llega a Roma durante el Jubileo la ‘Crucifixión blanca’ de Marc Chagall desde el Art Institute of Chicago. El cuadro estará situado en el nuevo Museo del Corso, en el Palacio Cipolla, con entrada gratuita hasta el 27 de enero, al concluir el Jubileo del mundo de la Comunicación.

Un dolor lleno de serenidad 

Cristina Uguccioni escribió hace unos años en La Stampa que “cuando se le preguntó al Papa Francisco cuál era su obra de arte preferida, el Papa respondió que la Crucifixión blanca de Marc Chagall”. Una obra que, según manifestó a los periodistas Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti (en el volumen Papa Francesco. Il nuovo Papa si racconta)− “no es cruel, sino llena de esperanza. Muestra un dolor lleno de serenidad”

Marc Chagall, que nació en 1887 en Vitebsk, Bielorrusia, y pertenecía a una familia judía, pintó la tela en 1938 en París, donde residía desde hacía tiempo con su familia. “Europa estaba viviendo uno de los momentos más trágicos de su historia: Hitler invadiría Polonia el año siguiente y para los judíos había empezado el tiempo del dolor: se remonta precisamente al otoño del ‘38 la Noche de los Cristales Rotos, un suceso que marcó el inicio de la fase más violenta de la persecución antisemita realizada por el nazismo”

El historiador de arte Timothy Verdon cuenta a Uguccioni que “la Crucifixión Blanca (obra de considerables dimensiones, 150 x 140 cm), es una pintura de colores vivos (…), un cuadro con un estilo onírico muy querido por Chagall, que a menudo trataba los temas bíblicos con un lirismo verdaderamente encantador”, continúa Verdon. 

“El crucifijo, gran emblema del Occidente cristiano”

“En el centro de la obra favorita del Papa Francisco se encuentra el gran crucifijo al que llega una luz muy blanca y divina que viene desde arriba: Cristo, con el rostro reclinado y los ojos cerrados, parece dormir”, describe Ugoccioni.

Y Verdon añade: “En la Crucifixión Blanca, Chagall eligió el gran emblema del Occidente cristiano, el crucifijo, para contar el terrible sufrimiento sufrido por su pueblo: el Jesús judío, clavado en la cruz, se convierte en su símbolo. Para el artista, que no era cristiano y no consideraba a Jesús el hijo de Dios, Cristo representa el mártir judío de cada época, la víctima inocente de los abusos y la violencia”

El Papa Francisco definió la ‘Crucifixión blanca’ como “rica en esperanza”: la esperanza cristiana -dijo en una catequesis reciente, recuerda la entrevistadora – “es la expectativa de algo que ya se ha realizado y que ciertamente se hará realidad para cada uno de nosotros”.

La entrada 35 Jubileos y 58 Caminos jubilares en la Ciudad Eterna se publicó primero en Omnes.

]]>
«El sentido del asombro» de Rachel Carson: de la belleza al compromiso ético https://www.omnesmag.com/actualidad/cultura/rachel-carson-de-la-belleza-al-compromiso-etico/ Sun, 22 Dec 2024 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=43632 Rachel Carson (1907-1964) fue una bióloga marina, escritora y ecóloga, muy conocida y querida en los Estados Unidos de América, donde nació y vivió. Fue una figura esencial en el movimiento ambientalista del siglo XX. Nacida en 1907 en Pensilvania, mostró desde muy joven una enorme fascinación por la naturaleza que, con el tiempo, se […]

La entrada «El sentido del asombro» de Rachel Carson: de la belleza al compromiso ético se publicó primero en Omnes.

]]>
Rachel Carson (1907-1964) fue una bióloga marina, escritora y ecóloga, muy conocida y querida en los Estados Unidos de América, donde nació y vivió. Fue una figura esencial en el movimiento ambientalista del siglo XX. Nacida en 1907 en Pensilvania, mostró desde muy joven una enorme fascinación por la naturaleza que, con el tiempo, se convirtió en una carrera centrada en la protección del medio ambiente y en dar a conocer los peligros que lo amenazan.

Fue el reconocido profesor Jordi Puig, de la Universidad de Navarra, quien nos habló de Carson cuando le expresamos nuestro interés por conocer el área del pensamiento ambiental. Su libro El sentido del asombro de 1956 era el libro por el que había que empezar, la puerta, un rito iniciático. Se trata de un ensayo breve que se lee en menos de dos horas. En la agradable publicación que hizo Ediciones Encuentro en 2021 se reproduce en las últimas páginas el manuscrito original del libro, escrito con letra rápida y bastantes tachones, como quien vuelca sus ideas e impresiones con urgencia, para no olvidar nada.

Un mundo de cosas pequeñas

El sentido del asombro reúne algunas de las experiencias vividas por la autora con su sobrino nieto Roger, de veinte meses, al que cuidó cuando quedó huérfano. Pequeñas aventuras: una incursión nocturna en una tormenta, un paseo de madrugada por el bosque, los nombres inventados para los animales, plantas, líquenes, un juego para no pisar los árboles… “Y entonces hay un mundo de cosas pequeñas que pocas veces se ve. Muchos niños, quizá porque ellos mismos son pequeños y están más cerca del suelo que nosotros, se dan cuenta y disfrutan con lo pequeño y que pasa desapercibido. Quizá por eso es fácil compartir con ellos la belleza que solemos perdernos porque miramos demasiado deprisa, viendo el todo y no las partes” (p. 49).

Un talento precoz

Rachel Carson comenzó cursando Lengua y Literatura inglesas en el College for Women de Pittsburgh, aunque pronto se cambió a la biología. Había leído y escrito mucho desde pequeña; empezó a escribir con ocho años y publicó su primer cuento con once. Por eso, lo primero que se percibe al leer este libro es que está muy bellamente escrito. Tiene un lenguaje muy sencillo y las ideas aparecen con gran precisión. Podría decirse que “se lee solo” porque es natural y sincero. Esta es una característica de sus textos, incluso de aquellos que son más técnicos. Siempre escribe de forma sencilla y bella. Y, seguramente, este es el secreto para llegar a toda una legión de lectores que se sintieron inspirados para pasar de la lectura a la acción. 

Pesticidad y devastación ecológica

En su obra más conocida e influyente, Primavera silenciosa (1962), Carson describió los efectos devastadores del uso de pesticidas como el DDT en los ecosistemas haciendo uso de una metáfora: un futuro sin el canto de las aves y del sonido de la vida. La publicación de esta obra provocó una controversia inmediata. Al denunciar las consecuencias negativas del uso de pesticidas, Carson estaba desafiando a las grandes industrias químicas y a la percepción pública sobre la dudosa seguridad de algunos de sus productos. Su forma de narrar movilizó a la sociedad norteamericana que, hasta entonces, había sido ciega a los efectos colaterales de la modernización y el progreso en este ámbito. Con una voz clara y empática, Carson no solo presentó datos, sino que humanizó la devastación ecológica, haciéndola palpable y emotiva para sus lectores. Esta obra, aunque matizada e incluso cuestionada con el tiempo y la investigación posterior, fue un catalizador del movimiento ambientalista moderno, provocando reformas en políticas ambientales y la creación de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) en los Estados Unidos.

La capacidad de persuasión de Carson procede, en nuestra opinión, de la fuente de sus ideas. Ella no se limita a dar información sobre unos hechos, sino que comparte su entusiasmo por la belleza de la naturaleza. Solo la belleza puede mover al compromiso porque señala ese lugar íntimo donde formamos parte de la naturaleza: “Una manera de abrir tus ojos a la belleza inapreciada es preguntarte a ti mismo: ¿Qué pasaría si nunca lo hubiera visto?, ¿qué pasaría si supiera que no lo veré nunca otra vez?” (p. 44).

Asombrase ante la naturaleza

En una época en la que nos alejamos más y más del contacto efectivo con la naturaleza, es reconfortante dejarse llevar por Carson: “El juego consiste en escuchar, no tanto toda la orquesta sino en discernir los instrumentos por separado, e intentar localizar a los músicos” (p. 57). Vivimos alejados de la naturaleza desde muchos puntos de vista. No solo vivimos en grandes ciudades, sino envueltos en la artificialidad. Nuestras vidas están cada vez más inmersas en entornos artificiales, creados por el ser humano, que nos conducen, sutilmente, a una visión relativista de la moralidad, la cultura y la verdad. Por eso cuando Rachel Carson se pregunta “¿Cuál es el valor de conservar y fortalecer este sentido de sobrecogimiento y de asombro, este reconocer algo más allá de las fronteras de la existencia humana?, ¿es explorar la naturaleza solo una manera agradable de pasar las horas doradas de la niñez o hay algo más profundo?”, responde: “Yo estoy segura de que hay algo más profundo, algo que perdura y tiene significado” (p. 63).

El breve libro El sentido del asombro es una invitación a reconectar con la naturaleza y a apreciar su belleza con la mirada de un niño, recordándonos que sólo mediante esa conexión profunda podemos comprometernos verdaderamente con su protección.

La entrada «El sentido del asombro» de Rachel Carson: de la belleza al compromiso ético se publicó primero en Omnes.

]]>
El Belén nos habla https://www.omnesmag.com/firmas/el-belen-nos-habla/ Sat, 21 Dec 2024 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=43637 De aquellas primeras representaciones en torno a la cuna de Jesús, con cantos, diálogos, ritos y escenificaciones – tan ligadas a las primitivas formas teatrales – iría derivando los belenes vivientes, muy anteriores a los que, mediado el siglo XIII, comenzaron a realizarse con figuras de bulto redondo, primero en monasterios y conventos, después en […]

La entrada El Belén nos habla se publicó primero en Omnes.

]]>
De aquellas primeras representaciones en torno a la cuna de Jesús, con cantos, diálogos, ritos y escenificaciones – tan ligadas a las primitivas formas teatrales – iría derivando los belenes vivientes, muy anteriores a los que, mediado el siglo XIII, comenzaron a realizarse con figuras de bulto redondo, primero en monasterios y conventos, después en iglesias, más tarde en palacios reales o de la nobleza y, ya en el siglo XVII, en las casas de la burguesía acomodada, preámbulo de la democratización absoluta de los belenes; cuando el pueblo, las gentes sencillas y humildes hicieron suya también esta manifestación en sus propios hogares, surgiendo entonces ese belén popular que, en sus diversas versiones, ha llegado a nuestros días.

Tan pleno de ingenuidad, de simpatía, de imaginación. Un belén “de proximidad”, especialmente afín a los niños que con él juegan y disfrutan, pues nada hay más cercano a ese Amor que Jesús redefine y proyecta que la alegría y el gozo en torno a su generosa venida. 

Hablar de belén es hablar de fe, de historia, de cultura, de arte, de artesanía. Y sumergirnos en infinidad de claves etnográficas, antropológicas y, sobre todo, poéticas, simbólicas y religiosas, pues nada hay en él que no obedezca a un propósito de aprendizaje, a una didáctica doctrinal. Antes bien, todo se ajusta a un código que es necesario redescubrir para entender cuántas claves atesora. 

Y así, en un belén, el río no es un cauce cualquiera, sino el propio de la Vida, donde además habita su pez principal, el ICTYS, que viene a redimirnos a cuantos otros pececillos bebemos y bebemos y volvemos a beber, sin jamás saciarnos de su agua bautismal. 

El molino se torna el lugar en el que la mies, el trigo. las espigas – siempre metáforas de Jesús y de la comunidad cristiana – se transforman en la harina con la que se elabora el Pan que Cristo quiere compartir con nosotros, aunque ninguno seamos dignos de que entre en nuestra casa. Un elaborar que, en el molino, también marca secuencia y destino. Por eso, cuando en un belén veamos girar sus aspas, sabremos que indican el paso inexorable del tiempo. Pero, si permanecen estáticas, serán señal esperanzada de eternidad. 

El puente siempre es evocación del mismo Jesús, Quien, de su mano, nos lleva de una orilla a la otra: de la terrenal, a la celestial, de la natural a la sobrenatural, de la del pecado a la del perdón y la fraternidad.

Fuentes y pozos representan la figura imprescindible de la Virgen María. Las unas, como alusión a la pureza y a la generación de vida, que todo belén es también homenaje a la maternidad. Los otros, por ser elementos de transición, de conexión e intermediación entre lo oculto y lo diáfano. ¿Y qué otra cosa es María sino nexo por antonomasia, nuestra más amorosa protectora, siempre conciliación, siempre abrigo, siempre cobijo?

Semejante condición alegórica también la ostentan no pocas de las figuras que pueblan nuestros belenes. Como esos pastores que cargan sobre sus hombros un haz de leña, alusión directa al fuego y, por extensión, al fogar, al hogar; a ese calor especial que solo se respira en el corazón de la familia. 

¿Y qué decir de los que portan todo tipo de frutas?: castañas de la virtud, cerezas de matrimonio (que siempre nacen de dos en dos) y de fidelidad conyugal-, higos de la fertilidad y de la buena fortuna, granadas de la amistad, manzanas del pecado redimido, naranjas evocadoras de uno de nuestros más bellos romances navideños. O qué de los que representan los más variados oficios, las más diversas labores- herreros, carpinteros, pescadores, hilanderas, lavanderas, carreteros, segadores, sembradores…-, que el trabajo ha de ser permanente ofrenda en respuesta a cuanto Dios nos ha concedido.

Cargadas de leyenda son las palmeras. Abruptas las montañas, como arduas las dificultades que hemos de afrontar en la vida. Estrechos los desfiladeros, profundos los valles, tantas veces copiosos en lágrimas. Y sinuosos los caminos, siempre serpenteantes, trazados por la duda que nos acompaña como humanos, solo francos y abiertos cuando llegan al Portal; cuando nos aproximan al Amor que en él reside, pues únicamente en el Amor de Jesús la vida se ensancha, la luz disipa la tiniebla y el frío da paso al más cálido latir del corazón.

Cuanto hay en el belén está en él porque Él lo quiere. Y lo hace como siempre nos enseñó: a través de la sencillez y de la humildad.  Por eso sólo podremos recorrer su propuesta si, como dijera el clásico, nos abajamos. Como Él se abajó, en un gesto de bondad infinita. ¡Qué generosidad la suya cuando, sin dejar de ser Dios, quiso hacerse hombre! Y, de ese modo, habitar no solo en, con, de, desde, a, ante, bajo, cabe, para, por, hacia, hasta, tras, sobre, y nunca contra ni sin, sino, sobre todo y entrañablemente, “entre nosotros”. 

Una elección preposicional que es el más expresivo testimonio de su Gracia y de su bendita benevolencia.

La entrada El Belén nos habla se publicó primero en Omnes.

]]>
Científicos católicos: Leonardo Torres Quevedo, ingeniero y matemático https://www.omnesmag.com/actualidad/cultura/leonardo-torres-quevedo-ingeniero-y-matematico/ Thu, 19 Dec 2024 04:00:00 +0000 https://omnesmag.com/?p=41367 Leonardo Torres Quevedo (28 de diciembre de 1852 – 18 de diciembre de 1936) fue un ingeniero de caminos, matemático e inventor. En 1887 patentó el teleférico, uno de los cuales se lo encargó la empresa Whirpool para las cataratas del Niágara, donde sigue funcionando en pleno siglo XXI. Además, mejoró la tecnología de los […]

La entrada Científicos católicos: Leonardo Torres Quevedo, ingeniero y matemático se publicó primero en Omnes.

]]>
Leonardo Torres Quevedo (28 de diciembre de 1852 – 18 de diciembre de 1936) fue un ingeniero de caminos, matemático e inventor. En 1887 patentó el teleférico, uno de los cuales se lo encargó la empresa Whirpool para las cataratas del Niágara, donde sigue funcionando en pleno siglo XXI. Además, mejoró la tecnología de los dirigibles logrando que prácticamente todos los modelos construidos a lo largo del siglo XX y XXI se basen en sus patentes, y creó el primer mando a distancia (lo llamó telekino), un aparato con el que lograba mover en cualquier dirección y hasta una distancia de dos kilómetros una embarcación en Bilbao, ante los atónitos ojos de una multitud de personas entre las que se encontraba el mismísimo rey de España. Este telekino fue el primer ejemplo de la nueva ciencia que fundó, la automática, basada en control de accionamientos mediante mecanismos electromecánicos. Después desarrolló el primer computer game, un robot que jugaba al ajedrez contra una persona. Por este motivo se le considera también pionero de la inteligencia artificial. Aunque su obra cumbre, de 1920, es el aritmómetro. Se trata de la primera calculadora digital, el antecesor del ordenador moderno. Este equipo constaba de memoria, unidad aritmético-lógica que incluía totalizador, multiplicador y comparador, y unidad de control con la que elegir el tipo de operación. Por último, una máquina de escribir hacía las veces de interfaz gráfica, ya que los datos para las operaciones se introducían mediante su teclado y los resultados se imprimían en un papel. Leonardo también trabajó en el campo de la matemática. En 1893 publicó su “Memoria sobre las Máquinas Algebraicas”, en la que demostraba con ideas innovadoras cómo resolver de forma mecánica ecuaciones de ocho términos, obtener raíces imaginarias y no sólo las raíces reales, o ecuaciones de segundo grado con coeficientes complejos. Además, también destacó en el campo de las letras, llegando a ocupar la silla del célebre escritor Benito Pérez Galdós en la Real Academia Española de la Lengua. Pero ante todo era un devoto católico que se maravillaba leyendo el catecismo y que tenía por costumbre comulgar todos los Primeros Viernes de mes, de acuerdo con lo indicado en las apariciones del Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita Alacoque.

La entrada Científicos católicos: Leonardo Torres Quevedo, ingeniero y matemático se publicó primero en Omnes.

]]>
Todos los caminos  https://www.omnesmag.com/firmas/todos-los-caminos/ Wed, 04 Dec 2024 09:09:58 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=43558 Dice el refrán, más que conocido, que todos los caminos conducen a Roma. Pocas veces, como en el entorno de un Jubileo universal de la Iglesia, estas palabras toman su significado de un modo más profundo. Aún más, si cabe, en medio de un mundo en el que los caminos parecen desdibujados y la esperanza […]

La entrada Todos los caminos  se publicó primero en Omnes.

]]>
Dice el refrán, más que conocido, que todos los caminos conducen a Roma. Pocas veces, como en el entorno de un Jubileo universal de la Iglesia, estas palabras toman su significado de un modo más profundo. Aún más, si cabe, en medio de un mundo en el que los caminos parecen desdibujados y la esperanza de una meta se torna borrosa y poco realista. Casi podríamos decir que la Iglesia tiene, humanamente hablando, poco o nada que celebrar. 

De tejas para abajo, el júbilo y la alegría se tornan casi un reto para el católico de hoy, pero lo importante es que los cristianos estamos llamados (con los pies en la tierra, en el barro) a mirar al cielo, a seguir la lógica del peregrino.

“¿Qué felicidad esperamos y deseamos?”, se pregunta el Papa Francisco en la Bula de convocación del Jubileo, Spes non confundit. en la que el propio pontífice se responde: “no se trata de una alegría pasajera, de una satisfacción efímera que, una vez alcanzada, sigue pidiendo siempre más, en una espiral de avidez donde el espíritu humano nunca está satisfecho, sino que más bien siempre está más vacío. Necesitamos una felicidad que se realice definitivamente en aquello que nos plenifica, es decir, en el amor, para poder exclamar, ya desde ahora: Soy amado, luego existo; y existiré por siempre en el Amor que no defrauda y del que nada ni nadie podrá separarme jamás.”

Esa es la meta del peregrino jubilar. El peregrino no es un simple andador de caminos inconclusos. El peregrino tiene una meta que supera el punto cardinal terreno para adentrarse en la forma de la vida, en el corazón. Es a la vez caminante y constructor; abre, con el Espíritu Santo, nuevos caminos al andar. No los crea, los descubre con la mirada hambrienta del amor.

Celebrar un nuevo Jubileo bajo el signo de la esperanza es otra de esas paradojas con las que el católico se hace presente en el mundo. 

Recordar que Dios nos perdona, a cada uno, más allá del mal que hayamos podido realizar, es recordar que hay vida: si hay vida, hay esperanza; si hay esperanza, hay vida. Reconocer que todos y cada uno de nosotros necesita ser salvado, necesita volver a su dueño originario, como aquellas tierras que retornaban a sus dueños primigenios en los jubileos veterotestamentarios. 

Un regreso que marque el comienzo de una nueva vida en Dios: “Esa experiencia colma de perdón no puede sino abrir el corazón y la mente a perdonar. Perdonar no cambia el pasado, no puede modificar lo que ya sucedió; y, sin embargo, el perdón puede permitir que cambie el futuro y se viva de una manera diferente, sin rencor, sin ira ni venganza”.

La entrada Todos los caminos  se publicó primero en Omnes.

]]>
La situación de la mujer en África https://www.omnesmag.com/firmas/la-situacion-de-la-mujer-en-africa/ Tue, 03 Dec 2024 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=43091 África alberga una población de 1.400 millones de habitantes distribuidos en cientos de grupos étnicos que hablan más de mil lenguas. El papel de la mujer en este diverso panorama está profundamente influenciado por la cultura específica de cada región. Algunos países africanos han logrado avances significativos en materia de igualdad, como Sudáfrica o Ruanda. Gabón, […]

La entrada La situación de la mujer en África se publicó primero en Omnes.

]]>
África alberga una población de 1.400 millones de habitantes distribuidos en cientos de grupos étnicos que hablan más de mil lenguas. El papel de la mujer en este diverso panorama está profundamente influenciado por la cultura específica de cada región.

Algunos países africanos han logrado avances significativos en materia de igualdad, como Sudáfrica o Ruanda. Gabón, Namibia y Etiopía, son, así mismo, países gobernados por mujeres.

 Mientras, las mujeres de otros países africanos como Burundi, la República Centroafricana o Niger, considerados los más pobres y menos desarrollados del mundo parecen ancladas en la prehistoria. Sin olvidar las zonas de la República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Mozambique, Chad, Eritrea, Etiopía, Mali, Burkina Faso, en los que las mujeres son víctimas de desplazamientos forzados y violencia sexual, utilizadas como armas de guerra. 

Del mismo modo, la brecha entre las mujeres de áreas urbanas y rurales sigue siendo enorme. En las ciudades se observa una creciente incorporación de mujeres al mundo laboral mientras que en las zonas rurales aisladas persisten prácticas tradicionales que limitan sus oportunidades.

La mujer africana desempeña un papel fundamental en el desarrollo del continente, siendo el motor clave de diversas áreas. A pesar de enfrentar desafíos como el de la violencia, la desigualdad de género, la pobreza o la falta de acceso a todo tipo de recursos, las mujeres en África demuestran cada día una resiliencia y un liderazgo excepcionales. Ellas son fundamentales en la economía informal o la agricultura, que son la base de numerosas economías africanas, siendo en gran medida las responsables de la producción y comercialización de los alimentos. 

Los programas de microfinanzas, de creación de cooperativas, de inversión en educación femenina o de formación en liderazgo, han permitido a muchas mujeres emprender negocios, aumentar su independencia y contribuir al desarrollo local. La educación se traduce inmediatamente en una disminución de la pobrera, una mejora de la salud comunitaria y una mejor educación de los hijos, y los programas de liderazgo las están impulsando a liderar movimientos sociales y políticos, luchando por sus derechos y por una mayor representación social y política.

La entrada La situación de la mujer en África se publicó primero en Omnes.

]]>
¡Sed misioneros de ilusión! https://www.omnesmag.com/firmas/sed-misioneros-ilusion/ Fri, 29 Nov 2024 05:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=43455 El año 2025 ha sido declarado por el Papa Francisco ‘Año Jubilar de la Esperanza’, llamándonos a todos a ser “peregrinos de esperanza”. No es casual. Nada lo es. “El Espíritu Santo os dirá lo que tenéis que decir, hablará por vosotros”. Lo dijo bien claro Nuestro Señor. Y así hace quien guía Su Iglesia, […]

La entrada ¡Sed misioneros de ilusión! se publicó primero en Omnes.

]]>
El año 2025 ha sido declarado por el Papa Francisco ‘Año Jubilar de la Esperanza’, llamándonos a todos a ser “peregrinos de esperanza”. No es casual. Nada lo es. “El Espíritu Santo os dirá lo que tenéis que decir, hablará por vosotros”. Lo dijo bien claro Nuestro Señor. Y así hace quien guía Su Iglesia, Su Vicario aquí en la Tierra. 

Cuando escuchamos en nuestro entorno, en nuestros trabajos o en nuestras familias, algunas voces que nos invitan, nos empujan al pesimismo afirmando que el mundo está cada vez peor, yo os llamo a reflexionar y a defender, si así lo creéis, con firmeza, que no es verdad. Que el mundo es, como siempre ha sido, mundano y que solo hay que hacer una cosa: evangelizarlo. Nada más. Y nada menos, claro. 

La necesidad que hoy tiene el mundo ya no es exclusivamente material. Aunque nos cueste creerlo, el mundo no se muere por un plato de arroz o por unos pantalones nuevos aunque millones de personas no logren hacer más de una comida al día y a veces ni siquiera una. El mundo se muere, ante todo, por falta de amor y de esperanza. Hemos dejado a Dios a un lado y hemos puesto, todos en mayor o menor medida, nuestra esperanza en becerros de oro, en pequeños dioses, en todo aquello que perece. Nos hemos olvidado de lo eterno, de un cielo que podemos empezar a vivir ya desde aquí. Todo esto ha provocado que vivamos en sociedades cada vez más depresivas, donde la ansiedad y la desesperanza se han ido poco a poco adueñando de la realidad cotidiana de muchos seres humanos. 

Hace poco más de un mes comencé a peregrinar desde Santo Toribio de Liébana hasta Belén con un único deseo en el corazón: que El Niño Jesús me de fuerzas, me ayude a llevar el Evangelio de la Vida a todos los rincones del mundo. Esa es la esperanza con la que yo me uno al Santo Padre en el Año Jubilar que está a punto de comenzar. La esperanza por nacer que tienen millones de seres inocentes cada día. La esperanza por ver la luz de esos niños que hoy están en el vientre de sus madres y no saben que futuro les espera. La esperanza de la vida frente al pesimismo de la muerte. La esperanza que Dios nos propone frente a la desesperanza a la que nos invita el maligno. La esperanza de construir un mundo mejor frente a la desesperanza de los que creen que no es posible. Dios ya ha vencido y solo nos pide lo mismo que el Papa Francisco:

Sed peregrinos de esperanza.

¡Sed misioneros de ilusión!

La entrada ¡Sed misioneros de ilusión! se publicó primero en Omnes.

]]>
Científicos católicos: Domingo de Soto, teólogo y físico https://www.omnesmag.com/actualidad/cultura/domingo-de-soto-teologo-y-fisico/ Fri, 15 Nov 2024 04:00:00 +0000 https://omnesmag.com/?p=41361 El dominico Domingo de Soto (Segovia 1494 – Salamanca 1560), fue uno de los principales eruditos del siglo de oro español. Tras su formación en la universidad de París, fue primero profesor de la universidad de Alcalá y luego de la universidad de Salamanca (entre medio ingresó en la orden dominicana). Su legado intelectual abarca […]

La entrada Científicos católicos: Domingo de Soto, teólogo y físico se publicó primero en Omnes.

]]>
El dominico Domingo de Soto (Segovia 1494 – Salamanca 1560), fue uno de los principales eruditos del siglo de oro español. Tras su formación en la universidad de París, fue primero profesor de la universidad de Alcalá y luego de la universidad de Salamanca (entre medio ingresó en la orden dominicana). Su legado intelectual abarca varias disciplinas. En particular, es figura clave en la transición de la prehistoria medieval de la física al surgimiento de la física moderna. Prueba de la amplitud de su erudición es que los estudiantes universitarios de la época decían: “Quien conoce a Soto, lo conoce todo”.

En el ámbito teológico, Soto se distinguió por su aguda exploración del problema de gracia y naturaleza, contribuyendo significativamente a la teología de su tiempo. De hecho, participó en el Concilio de Trento.

Su perspicacia se extendió a la filosofía, la economía y el derecho, donde dejó su huella con el primer tratado sobre los derechos de los pobres y la conformación del Ius Gentium en defensa de los indígenas, base del actual derecho internacional.

En lo que se refiere a la ciencia, Domingo de Soto, fue pionero en la descripción del movimiento, anticipando en un siglo las ideas que posteriormente Galileo establecería experimentalmente.  Su concepción del movimiento de caída libre como uniformemente acelerado en el tiempo, fue de vital importancia para el nacimiento, siglo y medio más tarde, de la mecánica newtoniana, pues ésta postula un movimiento uniformemente acelerado en todo cuerpo sometido a una fuerza constante.

Además, Soto introdujo la noción de masa inerte o resistencia interna al movimiento, concepto fundamental en la mecánica newtoniana. Esta contribución, a menudo atribuida a Galileo, revela la profundidad del pensamiento científico de Soto, cuyas ideas fueron esenciales para el nacimiento de la física.

La difusión de las enseñanzas de Soto se propagó desde la Universidad de Alcalá hasta el Colegio Romano, influyendo de este modo en la formación de Galileo. Hubo de ser el termodinámico francés Pierre Duhem quien, en su investigación de la prehistoria de la física, descubriera la crucial contribución de este ilustre compatriota nuestro, que personifica la sinergia entre fe y razón en la búsqueda del conocimiento.

La entrada Científicos católicos: Domingo de Soto, teólogo y físico se publicó primero en Omnes.

]]>
Pilar, Montse, Litus… Sobre cómo se sostiene la Iglesia por su propia identidad https://www.omnesmag.com/foco/vocaciones/como-se-sostiene-la-iglesia-por-su-propia-identidad/ Sat, 09 Nov 2024 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=42964 ¿Quién hace posible la labor de la Iglesia? ¿Existe alguna relación entre corresponsabilidad, sostenimiento y vocación? Hace unos días, un amigo —sin fe, pero intelectualmente inquieto— me preguntaba cómo se concreta la aportación de la Iglesia española en favor de la sociedad. Había visto en una publicación datos de su actividad celebrativa, pastoral, evangelizadora y […]

La entrada Pilar, Montse, Litus… Sobre cómo se sostiene la Iglesia por su propia identidad se publicó primero en Omnes.

]]>
¿Quién hace posible la labor de la Iglesia? ¿Existe alguna relación entre corresponsabilidad, sostenimiento y vocación? Hace unos días, un amigo —sin fe, pero intelectualmente inquieto— me preguntaba cómo se concreta la aportación de la Iglesia española en favor de la sociedad. Había visto en una publicación datos de su actividad celebrativa, pastoral, evangelizadora y caritativa-asistencial, lo cual le había sorprendido gratamente porque tiende a recibir solo noticias negativas sobre la institución. 

Mi respuesta, centrada en las personas y lejos —en un primer momento—de cuestiones económicas, también le interpeló. Y es que los datos hablan por sí solos: más de 15.000 sacerdotes, 83.000 catequistas, 500 diáconos permanentes, 8.000 monjes/as de clausura, 33.000 religiosos, 75.000 voluntarios de Cáritas, millones de laicos/as… ¿Qué sería la Iglesia en España (y en todo el mundo) sin la entrega de cada bautizado desde la vocación específica que Dios le ha regalado?

Descubrir y responder a esa “llamada” resulta transformador tanto para uno mismo como para los demás. Nos los recuerda la campaña Xtantos del Día de la Iglesia Diocesana, que este año nos formula una sugestiva pregunta: “¿Y si lo que buscas está en tu interior?”. Ciertamente, vivimos rodeados de estímulos exteriores y las dosis de dopamina que recibimos sin descanso a través de los teléfonos móviles no consiguen colmar el anhelo de plenitud que habita en nuestros corazones.  

España es el país del mundo con mayor consumo de tranquilizantes, según datos de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes. El consumo diario de ansiolíticos ha aumentado diez puntos en la última década y son frecuentes los casos de ansiedad y depresión. Tanto, que la salud mental ha dejado de ser un tema tabú y comienza a cobrar protagonismo en el debate público y en las conversaciones cotidianas.  

Más allá de la necesaria respuesta médica y de la reflexión colectiva que exige esta realidad, la Iglesia pone sobre la mesa en este Día de la Iglesia Diocesana un aspecto que, antes o después, resulta inevitable en la vida de cualquier persona: la cuestión del “sentido” o, como dicen las nuevas generaciones, del “propósito”, tan presente ya en el ámbito empresarial y en quienes buscan salir de una crisis existencial o de esos sentimientos vitales de vacío que van consumiendo poco a poco el espíritu.  

Diferentes vocaciones, misma Iglesia

¿Por qué hago lo que hago? ¿Qué sentido tiene todo esto? La Iglesia nos ofrece un canto a la esperanza con un mensaje que, como muestran los testimonios del Día de la Iglesia Diocesana disponibles en la web ‘www.buscaentuinterior.es, puede transformar toda una vida. Cada uno desde su propia vocación, sabiendo que todos hemos sido creados por Dios con una misión y que somos únicos e irrepetibles. Descubrir y responder a esa llamada resulta “revolucionario” e invita a vivir con autenticidad, compromiso y plenitud. 

Esa sana “revolución”, no exenta de dudas e incertidumbres, la ilustran Pilar, Montse, Litus, Pedro, Diego, Carmen y Alberto en la campaña Xtantos. Ellos respondieron con un sí al plan de Dios para cada uno, abrazando una vida llena de sentido desde sus respectivas vocaciones. Antes, de una u otra forma, experimentaron que lo que da la felicidad a ojos del mundo (un trabajo destacado, dinero, fiestas, una buena posición social, etc.) no acababa de llenarles, como a esos cien exalumnos de la Universidad de Harvard  —jóvenes triunfadores en distintos aspectos— que confesaban en una encuesta no ser felices porque su vida carecía de sentido. 

Pilar, Montse, Litus… cambiaron de verdad cuando se abrieron a escuchar la voz de Dios y se dejaron guiar por Él. De esta forma, lograron lo que el filósofo Alfonso López Quintás define como “una vida bien orientada”, dirigida hacia su “verdadero ideal”

En este proceso, resulta de especial importancia adquirir consciencia de que hemos sido creados por Amor con unos talentos —regalo divino— que estamos llamados a cultivar y poner a disposición de los demás. 

Este aspecto es trascendente porque la corresponsabilidad surge de la gratitud: la conciencia de lo mucho recibido y el deseo de compartir con otros parte de esos dones. Es participación en el ser y en la misión de la Iglesia, con un impacto directo en la sociedad: es estilo de vida (testimonio) y es tiempo, cualidades, oración y apoyo económico. 

Vocación y corresponsabilidad

La Iglesia en España se sostiene gracias a tantas personas, mujeres y hombres de nuestro tiempo, que dan lo que son y lo que buenamente tienen al servicio de la Iglesia y de la sociedad. Desde quien ayuda a limpiar la iglesia de su barrio o la ermita de su pueblo, quien anuncia la Buena Noticia como catequista o como voluntario en el comedor social de su parroquia, quien reza desde la celda del monasterio o desde el metro —en medio del mundo— por las necesidades de la Iglesia, quien aporta en la colecta de las misas o con un donativo recurrente y por quienes entienden la vida —en definitiva— como don y tarea, tratando de hacer rendir los talentos recibidos.

Precisamente, el Papa Francisco invitaba el pasado mes de octubre a rezar por un “estilo de vida sinodal, bajo el signo de la corresponsabilidad”, en el que se promueva “la participación, la comunión y la misión compartida” entre todo el pueblo de Dios. Y es que, como se ha puesto de manifiesto en el Sínodo, “caminar juntos como bautizados, desde la diversidad de carismas, de vocaciones, de ministerios, es importante no sólo para nuestras comunidades, sino también para el mundo”.

Ya en 1988, los obispos españoles lo manifestaron de forma clara en una instrucción pastoral en la que aseguraban: “Sabemos por la fe que en última instancia quien sostiene a la Iglesia es Dios mismo, por medio de Jesucristo, que es quien la convoca, la preside y la vivifica por la fuerza interior del Espíritu Santo que mueve los corazones de los hombres”. Pero, al mismo tiempo, subrayaban que “el mismo Dios ha querido que esta acción sobrenatural pase ordinariamente por la mediación de nuestra respuesta libre”. 

La corresponsabilidad nunca es fruto del miedo o de la obligación, sino de la generosidad. Y esta, no cabe duda, brota en los corazones agradecidos. Por eso, lejos de imposiciones, resulta esencial ayudar a descubrir los dones que hemos recibido gratuitamente de Dios. 

Al hacernos corresponsables, aceptamos esos talentos y los disfrutamos compartiéndolos. Esa es la ‘receta’ de las comunidades cristianas. 

Frente a fórmulas prefabricadas por gurús e influencers que venden la felicidad pero que, a menudo, solo generan más insatisfacción, la Iglesia ofrece la luz de Cristo como fuente para una vida lograda. 

Así es  —le decía a mi amigo— cómo se sostiene la Iglesia. Con muchas historias anónimas, de entrega alegre y generosa, como las de Pilar, Montse y Litus, que son felices haciendo realidad en sus vidas —cada uno desde su llamada— el sueño de Dios.

La entrada Pilar, Montse, Litus… Sobre cómo se sostiene la Iglesia por su propia identidad se publicó primero en Omnes.

]]>
Tú no puedes hacerte santo. Pero Dios sí que puede. Y quiere https://www.omnesmag.com/firmas/tu-no-puedes-hacerte-santo-pero-dios-si-que-puede/ Fri, 08 Nov 2024 04:00:00 +0000 https://www.omnesmag.com/?p=42928 Mi generación (los millennials) ha sido educada con la idea de que puedes hacer lo que quieras en la vida, con tal de que pongas todo tu corazón y todos tus esfuerzos por conseguirlo. ¿Quieres ser estrella del fútbol? ¿O ser presidente de tu país? ¿O erradicar la pobreza? ¡Ánimo, tú puedes! ¡Sigue tu pasión, […]

La entrada Tú no puedes hacerte santo. Pero Dios sí que puede. Y quiere se publicó primero en Omnes.

]]>
Mi generación (los millennials) ha sido educada con la idea de que puedes hacer lo que quieras en la vida, con tal de que pongas todo tu corazón y todos tus esfuerzos por conseguirlo. ¿Quieres ser estrella del fútbol? ¿O ser presidente de tu país? ¿O erradicar la pobreza? ¡Ánimo, tú puedes! ¡Sigue tu pasión, que lo conseguirás!. Ni te digo la cantidad de decepciones que esta idea ha conllevado.

En la Iglesia, corremos el peligro de transmitir un mensaje similar. “Si quieres, puedes hacerte santo. Depende de ti, de tus esfuerzos y decisiones, de las virtudes que vas forjando. Tú ponle voluntad y ya verás”.

No niego que para ser santo hace falta esfuerzo, voluntad y virtudes. De hecho, son imprescindibles. Pero cuando el camino hacia la santidad se transmite de esta manera, es fácil caer en errores como el individualismo, la meritocracia y el voluntarismo. “Si yo no consigo lo que me propongo, es por mi culpa, porque al fin y al cabo mi destino está en mis manos. Mi felicidad y mi éxito dependen de mí, de mis decisiones y de mis esfuerzos”.

Estas convicciones pueden hacer mucho daño, porque tarde o temprano uno es confrontado con fracasos, limitaciones y pecados. Y si uno no tiene la actitud adecuada, esto hiere la intimidad y la autoestima, lo que fácilmente lleva a una mediocridad basada en la desesperanza.

Tú no puedes hacerte santo. Pero aquí viene la verdad más increíble de tu vida: Dios sí que puede. Y quiere. Él desea con todo su corazón que seas santo. Y te conoce mejor de lo que te conoces tú mismo. Sabe exactamente qué limitaciones tienes y el bagaje que arrastras de tus pecados y los de tus antepasados. Y todo esto no presenta ningún problema para Dios. Porque la santidad no es tanto lo que yo hago, sino lo que dejo hacer a Dios en mi vida. Santidad es dejarse amar por Dios sin condiciones. 

Esta verdad tiene una implicación radical: Dios puede hacer santo a todas las personas. También los que se sienten débiles, heridos y sucios. Justamente ellos. Cuando uno descubre su propia incapacidad, puede decir con santa Teresa del niño Jesús: “Dios no puede inspirar deseos irrealizables; por lo tanto, a pesar de mi pequeñez, puedo aspirar a la santidad”.

Creo que la mayor enfermedad que hay en la sociedad es el individualismo. La santidad es justamente lo opuesto, ya que es esencialmente relacional, como lo es la naturaleza del hombre. No puedo avanzar un paso en la santidad y, por tanto, no puedo dar una gota de amor a mi prójimo, si no es desde el amor incondicional de Dios. Como dijo Josef Pieper: “Quien no es amado ni siquiera puede amarse a sí mismo”. Un santo está enamorado de su vida, porque Dios está enamorado de su vida. Abraza el abrazo de Dios, porque gradualmente ha aprendido a no resistirse a ese abrazo divino y a dejarse transformar por ello. 

Esta transformación no pasa desapercibido, justamente porque se palpa todo lo que el hombre no es capaz de hacer por sí mismo. El ejemplo más hermoso de ello es el Magnificat de la Virgen. Cuando María entra en la casa de Zacarías e Isabel, se siente la presencia de Cristo y ella no puede hacer otra cosa que alabar a Dios, “porque ha hecho en mí cosas grandes el Todopoderoso”.

Las vidas de santos modernos como Carlo Acutis y Guadalupe Ortiz y otros jóvenes que murieron en olor de santidad, como Clare Crockett, Pedro Ballester o Chiara Corbella, son versiones modernas del Magnificat. Son historias de cómo Cristo gradualmente ha transformado la vida de gente normal, vulnerable y pecadora en cantos de alabanza a Dios, cada uno de una manera única y especial.

Creo que en el mundo de hoy hay tres virtudes que son de vital importancia para ayudar a las personas a dejarse transformar por Dios: la humildad, la esperanza y la paciencia. 

Por la humildad somos capaces de descubrir nuestra identidad más profunda: que somos hijos de un Padre que nos ama incondicionalmente. 

La esperanza es la convicción firme de que Dios nunca abandona su proyecto de santidad con una persona, por grande que hayan sido los errores y pecados cometidos.

Por la paciencia no perdemos la alegría y la paz interior cuando somos confrontados con reveses, limitaciones y errores, a sabiendas que el Espíritu Santo está en nuestra alma en estado de gracia.

Uno de los mensajes más importantes del Concilio Vaticano II es que todos los hombres están llamados a la santidad. Medio siglo después queda mucho por hacer para transmitir este mensaje y que la gente se lo crea. Imagínate si todos los fieles se convencen de que realmente pueden ser santos. Sería una verdadera revolución; un magnificat que iluminaría el mundo entero.

La entrada Tú no puedes hacerte santo. Pero Dios sí que puede. Y quiere se publicó primero en Omnes.

]]>
Oscar Wilde. Leer «De Profundis» 125 años después https://www.omnesmag.com/actualidad/cultura/oscar-wilde-leer-de-profundis-125-anos-despues/ Thu, 31 Oct 2024 04:00:00 +0000 https://omnesmag.com/?p=42208 Oscar Wilde nació el 16 de octubre de 1854 y dedicó su vida a la literatura, a la poesía y, en particular, al teatro. Sus obras –La importancia de llamarse Ernesto, El abanico de Lady Windermere, El retrato de Dorian Gray y tantas otras- tuvieron un enorme éxito en la sociedad inglesa de su tiempo […]

La entrada Oscar Wilde. Leer «De Profundis» 125 años después se publicó primero en Omnes.

]]>
Oscar Wilde nació el 16 de octubre de 1854 y dedicó su vida a la literatura, a la poesía y, en particular, al teatro. Sus obras –La importancia de llamarse Ernesto, El abanico de Lady Windermere, El retrato de Dorian Gray y tantas otras- tuvieron un enorme éxito en la sociedad inglesa de su tiempo y siguen leyéndose o representándose hoy en día.

Sin embargo, es mucho menos conocida la larga carta dirigida a Lord Alfred Douglas, apodado “Bosie”, el joven con quien mantuvo una destructiva relación amorosa y por la que sería acusado de sodomía y condenado a dos años de prisión (1895-1897). Los sentimientos de Wilde quedaron reflejados en esta carta fechada en la cárcel de Reading en enero-marzo de 1897. El título De Profundis se debe a su amigo Robert Ross quien la publicó parcialmente en 1905. 

Al salir de la prisión Wilde se traslada al continente y fallecerá de meningitis en París el 30 de noviembre de 1900, a los 46 años, después de ser bautizado sub conditione en la Iglesia católica por el pasionista Cuthbert Dunne, también de Dublín como Wilde.

El valor del dolor

Copio lo que escribe una joven graduada impactada por el texto de Wilde: “No hay vida que pueda ser ajena al dolor. Sin embargo, una vida guiada por una mirada hacia lo sobrenatural es capaz de tornar ese dolor en objeto valioso. En otras palabras, cuando el dolor es capaz de transformarse en amor, el sufrimiento es visto desde una nueva y mejor luz. Ese amor posee la capacidad de teñir todo -sin ocultar su realidad- y nos obliga a enfocarnos en la belleza, en ocasiones escondida, que nos da el mundo. Como la luz que se deja ver por debajo de una puerta cerrada, hace de campana triunfal anunciando la llegada de tiempos mejores.

Cuando leí por primera vez este texto, esperaba encontrarme una actitud de queja y lamentación ante las injusticias cometidas contra él. Sin embargo, me llevé una gran sorpresa al descubrir que de la pluma de Wilde lo que brotaba era esperanza y deseo de quedarse con lo bueno. Hoy en día resulta alarmante la idea de que se condene a alguien con pena de prisión por su inclinación sexual; sin embargo, este no era el caso en el pasado. Me ha llamado la atención el hecho de que, incluso en medio del dolor, Wilde fuese capaz de ver y seguir viendo con una mirada de amor a quienes le habían lastimado tanto”.

Ausencia de rencor

“Con respecto a su relación con Bosie, -prosigue- Wilde reconoce que fue muy perjudicial para ambos. Como ocurre muchas veces en las relaciones que hoy en día llamamos ‘tóxicas’, las personas viven una sensación de descontrol por culpa de esa relación que les lleva a la mutua destrucción. A pesar de haber salido muy perjudicado por Bosie, Wilde no duda en echar la culpa sobre sus propios hombros: ‘Ni tú ni tu padre multiplicados mil veces podrían arruinar a un hombre como yo; que me arruiné a mí mismo y que nadie  grande o pequeño puede ser arruinado sino por su propia mano.

Estoy absolutamente dispuesto a decirlo. Estoy tratando de decirlo, aunque no me creas en este momento. Si lanzo está implacable acusación en contra tuya, piensa qué acusación lanzo sin piedad en contra mía. Terrible como fue lo que me hiciste, fue mucho más terrible lo que me hice a mí mismo’ (p. 105).

Este pasaje me resulta especialmente iluminador porque ilustra la completa ausencia de rencor por parte de Wilde. Una lectura rápida de la obra podría situarla bajo la categoría de literatura de desamor o de despecho. Sin embargo, el dolor que efectivamente se evidencia en las bellísimas palabras de Wilde, no es equivalente al odio. Le dolió lo ocurrido porque no fue hasta que llegó a prisión cuando cayó en la cuenta de su triste realidad. Se dio cuenta del dolor que estaba causando a su familia y de cómo se había dejado llevar por las vanidades y los placeres momentáneos.

Ese es el dolor que se palpa palabra a palabra. Pero no debe ser confundido con el dolor de un hombre herido por la traición y que amargamente espera el momento de devolver el daño. Entre las lamentaciones por sus actuaciones equivocadas, se evidencia también el deseo de Wilde de ser un hombre mejor, de amar a su mujer y de recuperar el tiempo perdido en la atención de sus dos hijos pequeños”.

Reflexión cristológica de Wilde

“En su carta Wilde afirma también haberse sentido reconfortado por la figura de Cristo. En su reflexión cristológica argumenta que el Hijo de Dios comprende el dolor y el pecado como un camino hacia el perfeccionamiento humano. Por esta razón Cristo no desprecia jamás a los pecadores, pues ve más allá de los pecados que ensucian sus almas y se enfoca con una mirada amorosa y compasiva en la mejora que pueden experimentar gracias a ese pecado (pp. 125-148). 

El dolor a lo largo de la vida es una experiencia inevitable y transformadora. Si es vivido en clave de esperanza, puede convertirse en punto de encuentro con lo más sagrado de lo que podemos ser partícipes: el amor”.

Hasta aquí lo que me escribe Maris Stella Fernández, que muestra bien que merece la pena leer De Profundis 125 años después de que Wilde escribiera esa carta, pues nos invita a pensar sobre el dolor y el amor. “Era” -cita a Pearce (p. 379)- “el mensaje de su alma a las almas de los hombres”.

La entrada Oscar Wilde. Leer «De Profundis» 125 años después se publicó primero en Omnes.

]]>