{"id":56058,"date":"2025-12-07T02:01:00","date_gmt":"2025-12-07T00:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=56058"},"modified":"2025-12-07T03:02:02","modified_gmt":"2025-12-07T01:02:02","slug":"autoridad-y-obediencia-bondad-y-abuso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.omnesmag.com\/de\/dossier\/autoridad-y-obediencia-bondad-y-abuso\/","title":{"rendered":"Autoridad y obediencia.\u00a0Bondad y abuso"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">\"<em>Aqu\u00ed estoy, Se\u00f1or, para hacer tu voluntad\u201d<\/em> (Heb 10, 7), con estas palabras se presenta la misi\u00f3n de Cristo, remitiendo a la autoridad del Padre y la obediencia del Hijo. Autoridad y obediencia aparecen aqu\u00ed de modo muy diferente a como hoy las percibimos al hilo de las demandas por los distintos tipos de abusos, especialmente en la vida consagrada. Cuando menos, ambos t\u00e9rminos despiertan cierta sospecha y recelo, sin embargo, ninguna de estas reacciones las hallamos en Cristo respecto del Padre, <em>\u201cal principio no era as\u00ed\u201d <\/em>(Mt 19, 8).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La autoridad es la cualidad del autor, el autor tiene autoridad sobre su obra y tiene con ella una relaci\u00f3n de autor\u00eda. La obra ha salido de sus manos, mejor a\u00fan, de su coraz\u00f3n. Conforme aquellas palabras del libro de la Sabidur\u00eda: <em>\u201cAmas todo lo que has creado, pues si no, no lo habr\u00edas creado\u201d<\/em> (Sabidur\u00eda 11, 24). De la misma manera que el artista plasma lo que lleva en su coraz\u00f3n, as\u00ed tambi\u00e9n, el autor divino ha plasmado lo que lleva eternamente en su Coraz\u00f3n. Dios es <em>\u201cel Padre de quien toma nombre toda paternidad en el cielo y en la tierra\u201d <\/em>(Efesios 3, 15), es el principio de toda autoridad (cfr. Romanos 13, 1), y es un principio sagrado, que en griego se dice \u201cjerarqu\u00eda\u201d. Y este principio, esta autoridad, quiere nuestra santificaci\u00f3n (cfr. 1 Tesalonicenses 4, 3), nuestra salvaci\u00f3n, que conozcamos la verdad (cfr. 1 Tesalonicenses 2, 4-5).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante tal designio amoroso, Cristo escucha atentamente, es decir, obedece para llevar a cabo la salvaci\u00f3n. Autoridad, jerarqu\u00eda, salvaci\u00f3n, verdad, obediencia\u2026 Encuadrar adecuadamente estos t\u00e9rminos es esencial para adentrarnos rectamente en el problema de los abusos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Solo si los comprendemos a la luz de la verdad de Dios y la relaci\u00f3n entre ellos, caeremos en la cuenta de su bondad y, por ende, de la gravedad de los abusos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En la vida consagrada<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vida consagrada aparece desde el inicio como un intento de vivir un seguimiento de Cristo m\u00e1s radical, lo cual es un bien, sin duda alguna.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este deseo de seguimiento e imitaci\u00f3n de Cristo, la vida consagrada puede ser un lugar donde crecer en gracia, en servicio a Dios y a los hombres, pero, por desgracia, el mismo \u00e1mbito de consagraci\u00f3n se presta a ser caldo de cultivo para que puedan ocurrir situaciones de abuso. Situaciones que, por otra parte, pueden darse en cualquier otra relaci\u00f3n humana donde hay una autoridad, (familia, escuela, trabajo, pol\u00edtica\u2026), pero que en la vida consagrada son m\u00e1s acuciantes por la misi\u00f3n de vivir y mostrar la caridad de modo particular.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo tipo de abuso es, tal cual lo dice el t\u00e9rmino, una forma de uso que se distancia de lo que deber\u00eda ser, para buscar el inter\u00e9s propio, y no el bien com\u00fan, el bien de la comuni\u00f3n. Dios no \u201cusa\u201d su creaci\u00f3n, y mucho menos a su Hijo o a los hombres, sino que disfruta de la relaci\u00f3n con ellos, disfruta de la comuni\u00f3n, de esa relaci\u00f3n en la que todos crecen en la caridad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, todo abuso es un pecado, que deteriora y puede destruir la caridad, la relaci\u00f3n con Dios, y siempre primero a quien comete el abuso, aunque no lo piense. Siendo as\u00ed la condici\u00f3n del hombre, hemos de reconocer que pecado hubo, hay y habr\u00e1 mientras los hombres, cada uno en particular, no luchen por convertirse a Jesucristo. Dado que el pecado distancia al hombre de Dios, hemos de se\u00f1alar tambi\u00e9n que hay un oscurecimiento de la fe y la esperanza junto con la caridad: se oscurece la vida divina en el creyente. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Die Suche nach Gott<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es fundamental tener en cuenta tanto el origen divino de la autoridad como la realidad del hombre. Esta perspectiva antropol\u00f3gica que considera al ser humano como creado, ca\u00eddo y redimido, es la clave para poder entender su acci\u00f3n, y tambi\u00e9n para poder actuar adecuadamente en las situaciones de abusos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para poder prevenir, en la medida de lo posible, cualquier tipo de abuso, en particular en el \u00e1mbito religioso, es necesario repensar la situaci\u00f3n desde la perspectiva de la relaci\u00f3n a Dios. Una persona que abusa de otra se est\u00e1 buscando a s\u00ed misma, luego es una persona que se halla en una gran debilidad y carencia, aunque externamente no lo parezca. Es alguien que no se sabe, ni se siente, amado por Dios y, por eso, busca otros amores. Estas situaciones no son f\u00e1ciles de discernir, porque a veces se puede llegar a situaciones de abuso pretendiendo buscar el servicio a Dios, como le hubiera ocurrido a santa Marta de no haber sido advertida por el Se\u00f1or. Se trata de inquietudes no santas, sino mundanas y hasta pecaminosas. Son casos de manipulaci\u00f3n psicol\u00f3gica comunes a otros \u00e1mbitos, que tienen el agravante de ocurrir en un ambiente religioso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Reconocer los abusos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro lado, hay otras personas que ante estas debilidades personales, el modo que tienen de reaccionar es la b\u00fasqueda de seguridad y firmeza en otros, por lo cual, la convergencia de un tipo y otro de personas, dominantes y dependientes, facilita la aparici\u00f3n de abusos. A todo esto hay que a\u00f1adir la dificultad humana, en todos los \u00e1mbitos, para reconocer los propios errores, debilidades y pecados. Reconocer un abuso es dif\u00edcil para ambos, abusador y abusado, m\u00e1s de lo que inicialmente se puede pensar. Con esto no se quiere decir que los abusados sean solo y siempre personas d\u00e9biles: una persona fuerte puede ser objeto de abusos, pero ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil que los detecte o que encuentre forma de defenderse, buscar apoyos, denunciar y salir; si bien hay situaciones de abuso que pueden acabar destruyendo esta fortaleza inicial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En momentos de confusi\u00f3n cultural como los que vivimos, es normal que se den procesos en los que algunas personas, quiz\u00e1 con buena intenci\u00f3n, acaben haciendo mal. Es importante discernir entre liderazgo y autoridad. Hay personas que tienen un car\u00e1cter fuerte, capaces de atraer a otros y conducirlos hacia una meta. Pero este liderazgo no es identificable con la autoridad, en el sentido que antes la hemos descrito. Nuestra sociedad, por las experiencias dolorosas con la autoridad, ha derivado a un rechazo de la misma, y ha extrapolado esta situaci\u00f3n de lo humano a lo divino, acabando por rechazar a Dios. Lo peor es que este recelo mundano hacia la autoridad se ha colado tambi\u00e9n en la Iglesia, y del mismo modo que en el \u00e1mbito mundano se buscan l\u00edderes, as\u00ed tambi\u00e9n en la Iglesia se puede caer en fomentar el liderazgo frente a la autoridad. Entender lo que es cada cosa y sus diferencias resulta tambi\u00e9n hoy una tarea urgente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La dificultad para descubrir y detener estos procesos, como nos muestran los casos que conocemos, es bastante m\u00e1s dif\u00edcil de lo que pensamos inicialmente. El mal se esconde y se defiende. As\u00ed, el deseo de unidad puede acabar en uniformidad, la discreci\u00f3n en secretismo, el apartamiento en aislamiento\u2026. Por eso, tambi\u00e9n ser\u00eda importante promover un estudio m\u00e1s detallado y exhaustivo de la acci\u00f3n humana, para poder saber mejor c\u00f3mo se configura la intenci\u00f3n, c\u00f3mo se mueve la voluntad, cu\u00e1ndo la intenci\u00f3n se desv\u00eda, cu\u00e1l es el papel de la afectividad en este proceso, etc.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La compleja situaci\u00f3n actual requiere un replanteamiento teol\u00f3gico del problema, un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado de la situaci\u00f3n cultural, tambi\u00e9n intraeclesial, un estudio m\u00e1s detenido de la acci\u00f3n humana, y seguir con el recurso a los medios espirituales y psicol\u00f3gicos para prevenir, detener y sanar los abusos.&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abAqu\u00ed estoy, Se\u00f1or, para hacer tu voluntad\u201d (Heb 10, 7), con estas palabras se presenta la misi\u00f3n de Cristo, remitiendo a la autoridad del Padre y la obediencia del Hijo. 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