{"id":62046,"date":"2026-06-16T06:00:00","date_gmt":"2026-06-16T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=62046"},"modified":"2026-06-05T11:08:05","modified_gmt":"2026-06-05T09:08:05","slug":"yo-soy-analisis-evangelio-juan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.omnesmag.com\/de\/recursos\/yo-soy-analisis-evangelio-juan\/","title":{"rendered":"\"Ich bin\u00a0"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Avanzando en los textos del Evangelio de san Juan, nos encontramos muchas veces con el \u201cyo soy\u201d en muchas partes del Evangelio, pero me quer\u00eda fijar en \u201cLa vid y los sarmientos\u201d (15, 1-11) un texto que parece corto pero que tiene mucho significado de la identidad de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me parece interesante abordar este texto porque trae consigo una imagen muy sencilla, pero con un profundo significado sobre la uni\u00f3n con la persona de Jes\u00fas. Adem\u00e1s de esto, ofrece una visi\u00f3n de la Iglesia como uni\u00f3n y cuerpo m\u00edstico de Cristo, donde el cuerpo est\u00e1 perfectamente unido con su cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una imagen sencilla de lo com\u00fan trae consigo un significado de naturaleza muy pr\u00e1ctica. Lo vemos en una vid, donde la rama que no se aferra a ella, muere. Esto se aprecia especialmente en la cultura mediterr\u00e1nea, donde se pueden observar los sarmientos perfectamente unidos entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cita mencionada es, adem\u00e1s, un mensaje y un discurso previo a la pasi\u00f3n de Jes\u00fas y a su oraci\u00f3n sacerdotal. Su objetivo es exhortar a mantener la uni\u00f3n con Cristo aun en las dificultades venideras para no secarse; porque, aunque la vid parezca morir, los sarmientos siguen unidos a ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este tipo de discursos son frecuentes en el Evangelio de Juan. Aqu\u00ed se sit\u00faa en el contexto de la \u00daltima Cena, formando parte de las palabras que Jes\u00fas dirige abiertamente a sus disc\u00edpulos. No narra historias ni par\u00e1bolas, sino que utiliza un lenguaje de afirmaciones sobre su propia persona. Ense\u00f1a con autoridad, habla en primera persona y se dirige a los dem\u00e1s con la clara intenci\u00f3n de que aprendan algo nuevo, girando siempre en torno a su figura y a la permanencia de los disc\u00edpulos en \u00c9l. En definitiva, este fragmento forma parte de los discursos de despedida de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Vs 1-2<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cYo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en m\u00ed lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que d\u00e9 m\u00e1s fruto\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo comienza con una alegor\u00eda present\u00e1ndose como la \u201cvid verdadera\u201d (\u03b1\u03bb\u03b7\u03b8\u03b9\u03bd\u03ae) donde verdadero puede significar aut\u00e9ntico, real. Que se contrapone a algo degenerado, falso o vulgar.&nbsp; Por lo tanto est\u00e1 ense\u00f1ando con una intenci\u00f3n clara, un lenguaje sencillo y hablando por entero de su persona y de la relaci\u00f3n con el Padre. El lugar que le aporta al Padre es el del \u201clabrador\u201d (\u03b3\u03b5\u03c9\u03c1\u03b3\u03cc\u03c2) y se entiende que Cristo interviene en los sarmientos, pero el Padre es el que tiene el gobierno sobre la vi\u00f1a, mostrando adem\u00e1s que hay una relaci\u00f3n entre el Padre y el Hijo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>Vs 3-5<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cVosotros ya est\u00e1is limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en m\u00ed, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por s\u00ed, si no permanece en la vid, as\u00ed tampoco vosotros, si no permanec\u00e9is en m\u00ed. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l, ese da fruto abundante; porque sin m\u00ed no pod\u00e9is hacer nada\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La \u201climpieza\u201d que ofrece Cristo por su palabra purifica lo que hace impuro al hombre. Su predicaci\u00f3n logra limpiar y purificar, tal como le dice a san Pedro: \u201cUno que se ha ba\u00f1ado no necesita lavarse m\u00e1s que los pies, porque todo \u00e9l est\u00e1 limpio. Tambi\u00e9n vosotros est\u00e1is limpios\u201d (Jn 13,10). La pureza que da el conocer a Cristo permite unirse a su persona con un coraz\u00f3n limpio, y el permanecer en la vid garantiza un fruto abundante: \u201cLa verdadera Vid es Cristo, que comunica la savia y la fecundidad a los sarmientos, es decir, a nosotros, que por medio de la Iglesia estamos vinculados a \u00c9l, sin el cual nada podemos hacer\u201d (\u201cLumen Gentium\u201d, 6).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Vs 6-7<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cAl que no permanece en m\u00ed lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanec\u00e9is en m\u00ed y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que quer\u00e1is y se realizar\u00e1. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; as\u00ed ser\u00e9is disc\u00edpulos m\u00edos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El verbo \u201cpermanecer\u201d (\u03bc\u03ad\u03bd\u03c9), aparece muchas veces en este Evangelio y se muestra como algo fundamental: permanecer en Cristo evita secarse y caer en las llamas. Despu\u00e9s de todo, el sarmiento por s\u00ed mismo no puede subsistir, sino que necesita obligatoriamente de la vid. Es Cristo quien garantiza esta vida eterna. En cuanto al fuego, lo encontramos tambi\u00e9n en Lucas (3, 9) y en 1 Cor 3, 13: \u201cla obra de cada cual quedar\u00e1 patente, la mostrar\u00e1 el d\u00eda, porque se revelar\u00e1 con fuego. Y el fuego comprobar\u00e1 la calidad de la obra de cada cual\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, entendemos el fuego como dos v\u00edas: una es la purificaci\u00f3n para entrar a ver a Dios, y la otra es la condenaci\u00f3n eterna. Dios trata al hombre con libertad; por lo tanto, cuando el hombre rechaza completamente ese amor divino, en ese mismo instante muere por no haber cre\u00eddo en \u00c9l. El ser humano puede cerrarse a ese amor infinito, lo cual trae consigo el desligarse de la vid, secarse y terminar en el fuego. El otro fuego se refiere a aquel que, aun permaneciendo en la vid, todav\u00eda tiende al pecado y lo posee; aqu\u00ed aparece \u201cla purificaci\u00f3n\u201d, necesaria para entrar a ver al Se\u00f1or tal cual es.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras que el sarmiento ya seco no subsiste porque no recibe vida, el fuego purificador tiene el poder de mostrar todo lo que el sarmiento tiene en su interior, manifestando el fruto tal cual es. De este modo, todo lo que traiga impureza se quemar\u00e1 y lo que no sirva para la vida eterna, morir\u00e1. As\u00ed, entendemos el fuego tanto como juicio cuanto como purificaci\u00f3n: un fuego netamente divino.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Vs 8-11<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cCon esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; as\u00ed ser\u00e9is disc\u00edpulos m\u00edos. Como el Padre me ha amado, as\u00ed os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guard\u00e1is mis mandamientos, permanecer\u00e9is en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegr\u00eda est\u00e9 con vosotros, y vuestra alegr\u00eda llegue a plenitud\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El dar fruto se interpreta como la consecuencia natural de la uni\u00f3n con Cristo, pero tambi\u00e9n como la evangelizaci\u00f3n de aquello que se ha recibido gratuitamente. El texto vuelve a mencionar al Padre y su uni\u00f3n con el Hijo; una relaci\u00f3n en la que el Padre ejerce el gobierno y consuma la separaci\u00f3n de los sarmientos malos de la vid. De igual forma, \u00c9l se encarga de podar y purificar aquellos que s\u00ed dan fruto, para que puedan dar el mayor rendimiento posible. Aqu\u00ed Jes\u00fas se presenta como el camino al Padre, donde nosotros daremos gloria al Padre mostrando nuestra fidelidad al Hijo a trav\u00e9s de las obras, permaneciendo en el amor y guardando los mandamientos para, as\u00ed, poder llegar a la plenitud con \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este Evangelio ocupa el lugar de los discursos de despedida, que vienen antes de la pasi\u00f3n, antes de la ley del amor y despu\u00e9s de la promesa del Esp\u00edritu Santo. Viene despu\u00e9s de la \u00daltima Cena, por lo tanto es de las \u00faltimas ense\u00f1anzas de Jes\u00fas. Aporta la relaci\u00f3n \u00edntima con Jes\u00fas, un pre\u00e1mbulo a la dispersi\u00f3n por el prendimiento de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El dar fruto lo encontramos tambi\u00e9n en el Evangelio de Mateo: &#8216;El \u00e1rbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego&#8217; (7, 19). Una conexi\u00f3n importante se halla en los vers\u00edculos que vienen luego de este pasaje, donde se menciona el mandamiento del amor como el principal de la ley. Permanecer en Cristo es amarlo a \u00c9l a trav\u00e9s del amor a los hermanos. Ahora bien, en la cuesti\u00f3n del juicio, encontramos que se examinar\u00e1n las acciones que brotan de la uni\u00f3n con Cristo y del amor al pr\u00f3jimo. Esto lo vemos claramente en Mateo 25, 31-46, cuando habla de las ovejas y las cabras, y de la separaci\u00f3n de lo bueno y lo malo. En definitiva, la acci\u00f3n del amor al Padre y la uni\u00f3n con el Hijo traen consigo, necesariamente, la caridad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\"<strong>Yo soy\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El \u00abYo soy\u00bb es una de las expresiones m\u00e1s importantes utilizadas por Jes\u00fas y aparece en distintos lugares de los Evangelios, destacando la relevancia que \u00c9l le da al comparar su persona con elementos de la vida cotidiana. Este \u00abYo soy\u00bb se puede interpretar de dos maneras: aquel que va acompa\u00f1ado de un predicado y otro que se presenta de forma aut\u00f3noma, como una frase sin necesidad de complemento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ocho ocasiones se expresa de modo absoluto el \u00abYo soy\u00bb, como por ejemplo: \u00abSoy yo, no tem\u00e1is\u00bb (6, 19-20); \u00absi no cre\u00e9is que yo soy\u00bb (8, 24); \u00abconocer\u00e9is que yo soy\u00bb (8, 28); \u00abantes de que Abrah\u00e1n naciese, yo soy\u00bb (8, 58); \u00abcre\u00e1is que yo soy\u00bb (13, 19); u \u00abOs he dicho que yo soy\u00bb (18, 8). Esta f\u00f3rmula del \u00abYo soy\u00bb (\u0395\u03b3\u03ce \u03b5\u03af\u03bc\u03b9 ) la encontramos en \u00c9xodo 3, 14, cuando Dios se revela a Mois\u00e9s en la zarza ardiente. As\u00ed, la revelaci\u00f3n del ser de Jes\u00fas como \u00abel que es\u00bb establece en s\u00ed misma una alusi\u00f3n a su condici\u00f3n divina; aunque no lo especifique literalmente como un \u00abYo soy Dios\u00bb, ya que el reconocimiento de esto \u00faltimo nace de un acto de fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro lado, en trece ocasiones Jes\u00fas le agrega un predicado al \u00abYo soy\u00bb: \u00abEl pan de vida\u00bb (6, 35); \u00abLa luz del mundo\u00bb (8, 12); \u00abLa puerta\u00bb (10, 7); \u00abEl buen pastor\u00bb (10, 11); \u00abLa resurrecci\u00f3n y la vida\u00bb (11, 25); \u00abEl camino, la verdad y la vida\u00bb (14, 6); y \u00abLa vid\u00bb (15, 1.5). Respecto a esta \u00faltima, tradicionalmente se ha hablado de Israel como la vi\u00f1a, tal como aparece en Isa\u00edas 5, 7: \u00abLa vi\u00f1a del Se\u00f1or del universo es la casa de Israel\u00bb. Sin embargo, ahora la vid verdadera es Cristo, quien acoge a los que escuchan su palabra y los introduce en un v\u00ednculo de amor con el Padre y el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Liebe<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Permanecer en el amor de Dios y, de este modo, dar gloria al Padre: la uni\u00f3n con Cristo garantiza la comuni\u00f3n y el culto al Padre, dador de toda justicia. Dado que la misi\u00f3n de Cristo es dar gloria al Padre, la permanencia en el amor divino conduce necesariamente a los frutos que de \u00c9l nacen. As\u00ed, unidos a \u00c9l y amados por \u00c9l, los disc\u00edpulos no necesitan m\u00e1s que permanecer para dar &#8216;mucho fruto&#8217;. En consonancia con esto, en el Evangelio de Mateo encontramos que entra en el Reino de los Cielos aquel que hace la voluntad del Padre (7, 21).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El amor (la caridad) es la esencia misma con la que san Juan define a Dios (cfr. 1 Jn 4, 8), el cual es revelado por Jes\u00fas y comunicado por el Esp\u00edritu Santo. El amor en el cual Cristo menciona que se debe permanecer es el amor del Padre como providencia. Esto trae consigo la alegr\u00eda de saberse amado por Dios y de permanecer en \u00c9l. Cristo ama a sus disc\u00edpulos y ans\u00eda que el amor del Padre llegue a todos ellos; ama de manera sobrenatural y, de esta forma, el Enviado se cumple y se alegra al ver que su misi\u00f3n de dar gloria al Padre se va realizando.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Permanecer<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque \u201cpermanecer\u201d parece un verbo ordinario, Juan lo usa 40 veces y le otorga una clara connotaci\u00f3n de comunidad cristiana. Es importante anotar que en el cap\u00edtulo anterior Jes\u00fas da un discurso que se interrumpe con la orden de partir hacia Getseman\u00ed, y la acci\u00f3n no se reanuda sino hasta el cap\u00edtulo 17. Por tanto, los cap\u00edtulos 15 y 16 parecen estar en una relaci\u00f3n extra\u00f1a con el resto del texto, ya que la secuencia no concuerda al no especificarse d\u00f3nde se encuentra Jes\u00fas en ese momento. Existen varias explicaciones teol\u00f3gicas al respecto: una de ellas sugiere que Jes\u00fas habr\u00eda continuado los discursos sobre la marcha, hip\u00f3tesis que no tiene mucha fuerza dado que 86 vers\u00edculos resultan demasiado extensos para un trayecto a pie.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s bien, podr\u00eda tratarse de una adici\u00f3n posterior por parte del autor o de sus disc\u00edpulos, quienes pudieron haber insertado estas palabras sobre la permanencia en Cristo en una situaci\u00f3n concreta de la comunidad. Esto cobra sentido especialmente al considerar el contexto de la primera Iglesia, ya que la permanencia en Cristo se interpreta tambi\u00e9n a la luz de una eclesiolog\u00eda que explicar\u00e9 posteriormente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Permanecer en Cristo no implica solamente una uni\u00f3n de palabra, sino que trae consigo las obras. El \u201cYo soy\u201d, que por la fe se reconoce como un \u201cYo soy Dios\u201d, fundamenta as\u00ed una fe que conduce necesariamente a las obras (cfr. Sant 2,17). En conclusi\u00f3n, la permanencia lleva a la acci\u00f3n, pero no se limita a una dimensi\u00f3n individual, sino que se vive en comunidad; y es aqu\u00ed donde entramos en una nueva cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La eclesiolog\u00eda en la vid<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es verdad que el t\u00e9rmino <em>ekklesia<\/em> (iglesia) no aparece en ninguna parte del Evangelio de san Juan; tampoco se encuentra en Marcos ni en Lucas, mientras que en el de Mateo s\u00ed. En el cuarto Evangelio, el discipulado se plantea bajo la categor\u00eda de la \u201cpermanencia\u201d m\u00e1s que bajo la del \u201cseguimiento\u201d. Si bien es cierto que la permanencia de cada fiel en la vid es totalmente personal \u2014en tanto que cada uno se une \u00edntimamente a Cristo\u2014, esta realidad se vive dentro de una comunidad que acepta el mandato de \u201cque os am\u00e9is unos a otros\u201d (15, 12). Esto evidencia la existencia de una comunidad unida en lo com\u00fan, donde cada miembro, desde su propia realidad, se adhiere a la misma vid.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo muestra al Padre, la Iglesia como cuerpo m\u00edstico de Cristo prolonga esa permanencia con Cristo para dar gloria al Padre y salvar las almas. El Concilio Vaticano II, en \u201cLumen Gentium\u201d establece: \u201cLa Iglesia es en Cristo como un sacramento o se\u00f1al e instrumento de la \u00edntima uni\u00f3n con Dios\u201d (1)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque la comunidad que Juan presenta en su Evangelio no se asimila a lo que hoy en d\u00eda definimos institucionalmente como el c\u00edrculo cat\u00f3lico, posee una profunda identidad. Mientras que Mateo (21, 42) habla en su Evangelio de la piedra angular presentando a Cristo como fundamento, Juan utiliza la figura de la vid para mostrar que Jes\u00fas no es simplemente el iniciador de un movimiento, sino Aquel por el cual se genera la vida misma de la comunidad. Jes\u00fas y el Padre son uno; por lo tanto, el mandato de Dios se hace realidad en la persona de Jes\u00fas como principio de unidad. Bajo esta perspectiva, el acceso al Reino de Dios no consiste en entrar a un espacio geogr\u00e1fico, sino en la adhesi\u00f3n vital a Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juan no establece una comunidad con diferentes carismas, aunque podr\u00edamos interpretar en la vid y los sarmientos, con el tallo, las ramas, las hojas, algo parecido a lo que dice san Pablo con la comparaci\u00f3n del cuerpo (Cfr. 1Cor 18). Esto podr\u00eda significar que hubo diferentes carismas en la Iglesia, lo que se ve en Juan, quien por ejemplo no menciona el t\u00e9rmino \u201cap\u00f3stol\u201d. Solo menciona el \u201cdisc\u00edpulo\u201d, el t\u00e9rmino que se puede aplicar a todo seguidor de Jes\u00fas sin necesidad de tener un encargo concreto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo tanto Juan da importancia al hecho de la uni\u00f3n con Cristo por el bautismo, no por su tarea concreta. Es m\u00e1s bien por el hecho de la salvaci\u00f3n m\u00e1s que un cargo o una jerarqu\u00eda. Aunque esta uni\u00f3n se puede interpretar en primer lugar como una relaci\u00f3n individual con Cristo, necesariamente conduce a una dimensi\u00f3n comunitaria; por lo tanto, lo \u00fanico esencial debe ser el amor al Se\u00f1or vivido en comuni\u00f3n. En la Iglesia, concebida como cuerpo de Cristo, la relaci\u00f3n personal con Dios \u2014aun desarroll\u00e1ndose en el seno de la comunidad\u2014 se tiene que manifestar visiblemente a trav\u00e9s de las obras.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La vid<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque ya hemos hablado de la vid, esta posee tambi\u00e9n un profundo trasfondo eucar\u00edstico. As\u00ed como Cristo establece un anticipo de la \u00daltima Cena al hablar del pan del cielo donde entregar\u00e1 su cuerpo (cfr. Jn 6, 35), de la vid tambi\u00e9n se puede hablar como el fruto del cual nace el vino que \u00c9l nos regala. Jes\u00fas trae consigo su amor llevado al extremo mediante la entrega: \u00c9l bebe el c\u00e1liz de la pasi\u00f3n, que es el vino reservado para la cena nupcial de Dios con los hombres. Por lo tanto, el fruto que deben dar los sarmientos unidos a la vid es la entrega m\u00e1xima, a ejemplo del mismo Cristo, a trav\u00e9s de acciones que reflejen lo expresado por san Pablo: \u201cCompleto en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su cuerpo, que es la Iglesia\u201d (Col 1, 24).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos frutos son dif\u00edciles de dar y conllevan sufrimiento. En la realidad de la naturaleza, los sarmientos no permanecen en un estado est\u00e1tico de crecimiento, sino que padecen las inclemencias del tiempo, las plagas y la lluvia; de igual manera, los sufrimientos humanos cobran un sentido pleno en una visi\u00f3n cristiana a la luz de Aquel que dio la vida por nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vid se purifica constantemente, se poda para que d\u00e9 fruto, la purificaci\u00f3n y el fruto van intr\u00ednsecamente unidos, solo a trav\u00e9s de la purificaci\u00f3n podemos dar el fruto que el Se\u00f1or quiere que todo esto tenga desde el centro de la vida cristiana que es la Eucarist\u00eda. Perseverar en la vid es dif\u00edcil, no es un simple hecho de un instante o una emoci\u00f3n. Perp el permanecer trae consigo la alegr\u00eda: el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La uni\u00f3n en una base s\u00f3lida es importante en todos los aspectos, no solo en la eclesiolog\u00eda, sino tambi\u00e9n en los \u00e1mbitos civiles. La uni\u00f3n es un factor importante, el tener un motivo contrapone as\u00ed toda desuni\u00f3n que trae el riesgo de secarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La persona de hoy se cree autosuficiente, busca en s\u00ed un abastecimiento que no logra por sus propios medios, pero lo que s\u00ed necesita es el reconocimiento de los otros, m\u00e1s bien secarse por dentro y mostrar salud por fuera. La comunicaci\u00f3n es importante entre un sistema, las ra\u00edces dan alimento a los sarmientos, pero no es buscar un estar en el centro, sino hacer que el centro se vea por sus frutos.&nbsp; En el sentido eclesial creo que tiene mucha relevancia, no es mostrar otra cosa que a Jes\u00fas, pero creo a veces se trastorna eso, mostrando ideas diferentes de la uni\u00f3n con Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No somos entes aislados, en la relaci\u00f3n se conoce al otro. Esa uni\u00f3n en un mismo tronco nos hace iguales ante los ojos del labrador, pues eso tiene mucha importancia en un mundo donde la separaci\u00f3n entre los sarmientos parece evidente, y eso es fruto del mal. Es esencial tambi\u00e9n tener una coherencia entre lo que uno cree y lo que quiere vivir, lo cual es una invitaci\u00f3n a analizar nuestra alma y ver en qu\u00e9 ra\u00edz estoy inmerso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la Iglesia, nuestro tronco es Cristo, quien act\u00faa como cabeza del cuerpo que somos nosotros. Por ello, es fundamental que el amor fraterno no se viva de un modo distinto al cumplimiento del mandato del Se\u00f1or. Esto resalta la importancia de la comunidad, donde cada miembro, con su propio carisma, ideas y aportaciones, manifiesta de forma visible lo que puede obrar el Esp\u00edritu Santo. No se trata de luchar por ideales particulares o de permitir que la fe se convierta en una ideolog\u00eda, sino m\u00e1s bien de recordar que, como cuerpo de Cristo, debemos mantenernos unidos a \u00c9l. Esta uni\u00f3n no es algo externo, sino que exige que cada uno abra el coraz\u00f3n conforme el Esp\u00edritu le inspire.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vid y los sarmientos, que traen luego el mandamiento del amor, son un recordatorio de que todos somos hijos de Dios, de un Padre que nos hace hermanos y que nos santifica por el Esp\u00edritu, sin importar de d\u00f3nde vengamos. Por el Bautismo todos somos los sarmientos que queremos estar unidos a la vid, para dar gloria al Padre que est\u00e1 en los cielos.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Avanzando en los textos del Evangelio de san Juan, nos encontramos muchas veces con el \u201cyo soy\u201d en muchas partes del Evangelio, pero me quer\u00eda fijar en \u201cLa vid y los sarmientos\u201d (15, 1-11) un texto que parece corto pero que tiene mucho significado de la identidad de Jes\u00fas. 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