{"id":64412,"date":"2026-09-28T06:00:00","date_gmt":"2026-09-28T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=64412"},"modified":"2026-09-11T12:38:27","modified_gmt":"2026-09-11T10:38:27","slug":"la-entrada-en-jerusalen-duccio-jesus-entra-en-jerusalen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.omnesmag.com\/de\/actualidad\/la-entrada-en-jerusalen-duccio-jesus-entra-en-jerusalen\/","title":{"rendered":"La entrada en Jerusal\u00e9n. Duccio: \u00abJes\u00fas entra en Jerusal\u00e9n\u00bb"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>K\u00dcNSTLERISCHER KOMMENTAR<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este panel pertenece a un monumental retablo conocido como la <em>Maest\u00e0<\/em>, encargado por la ciudad de Siena para su catedral en 1308-1311. El retablo toma su nombre de la imagen central, la de la Virgen con el Ni\u00f1o entronizada con \u00e1ngeles y santos. El anverso del retablo presenta escenas narrativas de la infancia de Cristo, y el reverso, donde se sit\u00faa la entrada en Jerusal\u00e9n, muestra la narraci\u00f3n de la Pasi\u00f3n junto con escenas de la vida de la Virgen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La representaci\u00f3n vertical de la entrada de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n muestra a Cristo montado en un asno, reconocible por el halo, el manto azul y la t\u00fanica roja. Estos atributos eran bien conocidos por los espectadores de principios del siglo XIV. Detr\u00e1s de \u00e9l, dos filas de ap\u00f3stoles le siguen de cerca. Este grupo hace su entrada por la izquierda y comienza a ascender por el camino que conduce hacia la Jerusal\u00e9n celestial. El templo domina la parte superior del panel, un edificio blanco y resplandeciente cuyos rasgos arquitect\u00f3nicos son contempor\u00e1neos a la \u00e9poca de Duccio. El resto de los edificios y el arco est\u00e1n representados con gran detalle y realismo, salvo en la representaci\u00f3n del espacio, que resulta todav\u00eda torpe. Pero esto no supon\u00eda un problema en el <em>Trecento<\/em> italiano: este tipo de obras se apreciaban por su valor narrativo y por su capacidad de representar la vida cotidiana entrelazada con la vida de los santos y las figuras sagradas. El p\u00fablico era perfectamente capaz de leer el mensaje que estas pinturas transmit\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una multitud expectante<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las multitudes esperan a Jes\u00fas; vemos gente situada en todos los lugares posibles para conseguir ver al Salvador. Duccio se ha esmerado en mostrar c\u00f3mo habr\u00eda sido esta escena evang\u00e9lica de haber ocurrido en 1308-1311. Cada figura aparece representada de un modo muy natural: un hombre extiende su manto rojo sobre los adoquines ante los cascos del asno, otros se afanan agitando ramas de olivo, otros se han subido a los \u00e1rboles y est\u00e1n recogiendo ramas. Las personas se muestran en distintos tama\u00f1os para indicar su diferente edad y condici\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer plano hay figuras m\u00e1s peque\u00f1as que parecen ni\u00f1os; despu\u00e9s, hombres de mediana edad; y, cerrando el grupo, algunos ancianos de barba gris. Las figuras son muy expresivas, cada una en una pose distinta, y muchas gesticulan con las manos mientras conversan entre s\u00ed. Algunas muestran sorpresa, duda, curiosidad. Hay un claro sentimiento de expectaci\u00f3n y entusiasmo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Puertas y \u00e1rboles: un lenguaje simb\u00f3lico<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El camino conduce hasta una puerta abovedada, la entrada principal de Jerusal\u00e9n. En la parte inferior derecha hay otra puerta, m\u00e1s peque\u00f1a. A su lado se alzan dos \u00e1rboles frondosos, en marcado contraste con el \u00e1rbol marchito situado a la izquierda de Jes\u00fas. El lugar de la derecha es el de honor, que ocupar\u00e1n finalmente los bienaventurados cuando asciendan al Cielo. La puerta peque\u00f1a se describe en los Evangelios como el camino directo a la salvaci\u00f3n. La izquierda es para los condenados. Aqu\u00ed, en la izquierda, en clara asociaci\u00f3n con la ca\u00edda del hombre y la muerte de Cristo, un \u00e1rbol muerto se alza entre otros \u00e1rboles verdes y frondosos: el \u00c1rbol de la Ciencia tras la Ca\u00edda, un recordatorio de la muerte de Cristo, ya que la madera de la cruz procede de un \u00e1rbol muerto. Este \u00e1rbol marchito forma parte de los ocho \u00e1rboles presentes en la pintura. El ocho ha sido, desde los primeros tiempos del cristianismo, el n\u00famero asociado a la Resurrecci\u00f3n (las pilas bautismales suelen tener estrellas de ocho puntas, que tambi\u00e9n aparecen guiando a los Reyes Magos hacia Bel\u00e9n en multitud de pinturas).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ubicaci\u00f3n de este panel en el reverso de la <em>Maest\u00e0<\/em> significa que no era visible para todo el mundo, sino principalmente para el clero y los espectadores letrados con importantes cargos, quienes habr\u00edan comprendido todas las capas de significado de este hermoso panel, obra de uno de los grandes artistas del <em>Trecento<\/em>, el sien\u00e9s Duccio di Buoninsegna.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Katechestischer Kommentar<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante el desarrollo de la vida p\u00fablica de Jes\u00fas el anuncio del Reino, como hemos visto en los anteriores art\u00edculos de esta serie, ocupa el contenido central de su predicaci\u00f3n y de su acci\u00f3n. La culminaci\u00f3n de este anuncio se da cuando Jes\u00fas, finalizada su vida p\u00fablica en Galilea primero y a trav\u00e9s de Judea despu\u00e9s, entra como Rey en Jerusal\u00e9n, la ciudad santa, la ciudad de David, la ciudad en la que a lo largo de mil a\u00f1os el pueblo de Israel hab\u00eda depositado todas sus esperanzas y anhelos sobre la venida del Rey definitivo, el Mes\u00edas, y la instauraci\u00f3n del Reino de Dios, un espacio nuevo de la historia en el que el Se\u00f1or reinar\u00eda sobre el mundo entero desde Jerusal\u00e9n y a trav\u00e9s de su pueblo elegido: Israel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta expectaci\u00f3n se observa en los vibrantes colores rojos con los que Duccio pinta los mantos que el pueblo hebreo, especialmente los ni\u00f1os, extienden para alfombrar el camino del Rey. Ese rojo, sin embargo, se convertir\u00e1 en el rojo de la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas, que recibe su t\u00edtulo de Cristo (es decir, ungido, el rey elegido por Dios como Mes\u00edas de Israel) en la Cruz y es instaurado como soberano de Cielos y Tierra en su Resurrecci\u00f3n. Este es el verdadero destino que persigue Jes\u00fas entrando en Jerusal\u00e9n: vivir en la ciudad de David el misterio pascual que traer\u00e1 a la tierra el Reino de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Von <em>incarnatus<\/em> unter <em>crucifixus<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los misterios terrenos de la vida de Jes\u00fas se exponen en breves frases del Credo: \u201c<em>y se encarn\u00f3 por obra del Esp\u00edritu Santo en Mar\u00eda la Virgen, y se hizo hombre; por nuestra causa fue crucificado en tiempo de Poncio Pilato y padeci\u00f3 y fue sepultado<\/em>\u201d. El credo, por tanto, al mirar la vida terrena de Cristo tan solo cita la encarnaci\u00f3n y la Pasi\u00f3n, estando el tr\u00e1nsito entre estos dos enunciados de fe precisamente en la entrada de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n. La Encarnaci\u00f3n, el misterio por el cual el Hijo de Dios asume una verdadera naturaleza humana, se expande a lo largo de los misterios de Cristo vistos en los anteriores art\u00edculos. La Pasi\u00f3n, la obra redentora por la que Jesucristo exp\u00eda el pecado de la humanidad y la reconcilia con Dios en la cruz, ocupar\u00e1 los siguientes art\u00edculos. Entre ambas, la entrada de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n une lo que ha sido su vida p\u00fablica, con los disc\u00edpulos y las multitudes que le acompa\u00f1an, con lo que ser\u00e1 la Pasi\u00f3n, en la que El solo se introducir\u00e1 en el sacrificio redentor de la cruz, figurado en el templo que aparece en el cuadro, lugar de los sacrificios de la Antigua Alianza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas, por tanto, entra en Jerusal\u00e9n dispuesto a morir, pues para ello se ha encaminado libremente hacia esa ciudad (Lc 9, 51). \u00c9l mismo fue advirtiendo a los ap\u00f3stoles de que su entrada triunfal como Mes\u00edas no llevar\u00eda al triunfo inmediato sino al sufrimiento, a la humillaci\u00f3n y la muerte. As\u00ed se lo indica claramente en los tres anuncios de la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n que fueron registrados por los evangelistas en su vida p\u00fablica (Mc 8, 31-33; 9, 31-32; 10, 32-34).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por si ello fuera poco, los disc\u00edpulos, como los jud\u00edos en general, estaban familiarizados con la tradici\u00f3n de que los profetas mor\u00edan cruelmente en Jerusal\u00e9n, perseguidos y asesinados por su propio pueblo. Un escrito contempor\u00e1neo, la <em>Vida de los Profetas<\/em>, incluso se deten\u00eda a narrar el martirio de los enviados de Dios en la ciudad santa y los lugares en los que se pod\u00edan venerar sus mausoleos. El mismo Jes\u00fas alude a esa tradici\u00f3n en Lucas 13, 33. Toda la escena de la entrada en Jerusal\u00e9n, por tanto, ha de verse en este contexto martirial que encontrar\u00e1 su culminaci\u00f3n en la crucifixi\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El recibimiento del Rey<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ambiente de sufrimiento y de sacrificio est\u00e1 presente en esta escena, pero a la vez tambi\u00e9n est\u00e1 llena de la esperanza y de la alegr\u00eda del pueblo que recibe a su Rey, porque Jes\u00fas tambi\u00e9n indic\u00f3 con claridad que la pasi\u00f3n que iba a afrontar en la ciudad santa estaba encaminada a reunir de nuevo al pueblo de Israel, como la gallina re\u00fane a sus polluelos bajo sus alas (Mt 23, 37), aunque eso le costara l\u00e1grimas por el rechazo de muchos de los habitantes de Jerusal\u00e9n. Sin embargo, muchos de ellos le reciben, aclam\u00e1ndolo como Hijo de David, es decir, como Mes\u00edas, especialmente los ni\u00f1os y los pobres, como sucedi\u00f3 en su primera presentaci\u00f3n p\u00fablica en Bel\u00e9n (Lc 19, 38).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En definitiva, Jes\u00fas, que rechaz\u00f3 ser nombrado Rey en los momentos de triunfo y \u00e9xitos humanos (Jn 6, 15), elige ahora ser manifestado como Mes\u00edas en la hora de la prueba y del sufrimiento. Como nuevo David, entra en Jerusal\u00e9n como rey; como Hijo de Dios, \u00c9l mismo escoge el momento y la hora de su proclamaci\u00f3n real. Como hombre manso y humilde, prefiere entrar en la ciudad de David no a la manera de un conquistador, sino a lomos de un borrico, como hab\u00edan anunciado las profec\u00edas (Zacar\u00edas 9, 9). Con igual dulzura y misericordia conquistar\u00e1 a su Iglesia, definida como la Nueva Jerusal\u00e9n, la Esposa que baja del Cielo ataviada para el Esposo (Apocalipsis 21, 2).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante la entrada del Mes\u00edas en Jerusal\u00e9n, las multitudes exclaman <em>\"Hosianna<\/em> y <em>\u201cBendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or\u201d.<\/em> Ambas expresiones han pasado al Santo de la Liturgia Eucar\u00edstica, como manera de preparar la venida de Cristo en la Eucarist\u00eda con las mismas palabras con las que los hebreos prepararon la venida de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n. La primera palabra <em>Hosanna<\/em> de origen hebreo, y significa \u201c\u00a1Por favor, s\u00e1lvanos!\u201d o \u201cs\u00e1lvanos ahora\u201d. Con el tiempo, pas\u00f3 de ser un grito de auxilio a convertirse en una aclamaci\u00f3n de alabanza, j\u00fabilo y reconocimiento a Dios en la tradici\u00f3n judeocristiana. La expresi\u00f3n \u201cBendito\u201d es cita literal del Salmo 118, 16, un salmo que culminaba en las celebraciones del Hallel jud\u00edo las alabanzas a Dios por la obra redentora del \u00e9xodo, la primera pascua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con estas expresiones del pueblo de Israel se completa la escena que enlaza la vida p\u00fablica de Jesucristo con su Pasi\u00f3n y Resurrecci\u00f3n. Toda la vida y misi\u00f3n de Jes\u00fas, por tanto, ha de despertar la alabanza y el agradecimiento en los labios del pueblo creyente. De ah\u00ed que sean estas las palabras que debemos leer en la boca de las figuras del cuadro de Duccio para entender esta obra en toda su profundidad. <\/p>\n\n\n<div class=\"omnes-block-ficha-vertical\">\n\t<div class=\"content\">\n\t\t<h2>Obra<\/h2>\n\t\t<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Duccio_di_Buoninsegna_-_Maesta_Entry_into_Jerusalem_-_MeisterDrucke-984411.jpg\" \/>\n\t\t<div class=\"v\"><strong>Name<\/strong>: La Entrada en Jerusal\u00e9n<\/div><div class=\"v\"><strong>Autor<\/strong>: Duccio di Buoninsegna<\/div><div class=\"v\"><strong>Jahr <\/strong>: Entre 1308-1311<\/div><div class=\"v\"><strong>T\u00e9cnica<\/strong>: T\u00e9mpera sobre tabla<\/div><div class=\"v\"><strong>Medidas<\/strong>: 100 x 57 cm<\/div><div class=\"v\"><strong>Standort<\/strong>: Museo dell\u2019Opera del Duomo, Siena<\/div>\t<\/div>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>COMENTARIO ART\u00cdSTICO Este panel pertenece a un monumental retablo conocido como la Maest\u00e0, encargado por la ciudad de Siena para su catedral en 1308-1311. 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