{"id":65409,"date":"2026-10-18T04:00:00","date_gmt":"2026-10-18T02:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=65409"},"modified":"2026-10-18T04:37:32","modified_gmt":"2026-10-18T02:37:32","slug":"carlos-bobillo-primer-misionero-ad-gentes-hakuna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.omnesmag.com\/de\/foco\/carlos-bobillo-primer-misionero-ad-gentes-hakuna\/","title":{"rendered":"Carlos Bobillo, primer misionero ad gentes de Hakuna: \u00abNo venimos de turistas, venimos a darnos\u00bb"},"content":{"rendered":"
Carlos Bobillo lleg\u00f3 a Burundi cuando era universitario, sin fe y con ganas de vivir una aventura. Criado en una familia atea, buscaba ayudar a los dem\u00e1s desde el voluntariado, pero encontr\u00f3 mucho m\u00e1s de lo que esperaba: el testimonio de unos misioneros que, en medio del sufrimiento, viv\u00edan con una alegr\u00eda que no alcanzaba a comprender. \u00ab\u00bfC\u00f3mo puede ser que est\u00e9s en el \u00faltimo lugar del mundo entre sufrimiento, con esa alegr\u00eda en los ojos? Eso no es de este mundo\u00bb, recuerda que se pregunt\u00f3 entonces.<\/p>\n\n\n\n
Aquella experiencia marc\u00f3 el inicio de un camino de conversi\u00f3n que, con el tiempo, le llevar\u00eda a descubrir a Dios y a replantearse su propia vida. Tras varios a\u00f1os compaginando su trabajo como abogado con las experiencias de misi\u00f3n, decidi\u00f3 dejar un prestigioso bufete para dedicarse a la cooperaci\u00f3n y la evangelizaci\u00f3n en Burundi a trav\u00e9s de la ONG Komera, que impuls\u00f3 junto a un grupo de amigos. Ahora, despu\u00e9s de a\u00f1os de discernimiento y de vivir la fe en el carisma de Hakuna, ha decidido dar un paso m\u00e1s y entregar su vida a la misi\u00f3n. A partir de enero, se convertir\u00e1 en el primer misionero ad gentes<\/em> de Hakuna, con el deseo de ayudar a otros a encontrarse personalmente con Cristo en Burundi.<\/p>\n\n\n\n En esta entrevista, Bobillo cuenta c\u00f3mo la misi\u00f3n transform\u00f3 su manera de entender la felicidad, qu\u00e9 ha aprendido de la fe de los burundeses y por qu\u00e9 considera que la entrega a los dem\u00e1s no puede limitarse a unas semanas de voluntariado, sino que est\u00e1 llamada a transformar toda la vida.<\/p>\n\n\n\n \u2013Fui a Burundi sin saber que iba a una misi\u00f3n. Me apunt\u00e9 como voluntario para echar una mano desde un punto de vista filantr\u00f3pico, sin ninguna referencia a Dios, porque no ten\u00eda a Dios en mi vida. Me atra\u00edan la posibilidad de conocer otro continente, vivir aventuras y ayudar materialmente a otras personas.<\/p>\n\n\n\n Llegu\u00e9 con una forma de pensar muy predeterminada, la que tenemos muchos aqu\u00ed: vivimos en un mundo en el que creemos controlarlo todo y ser autosuficientes. Yo iba a Burundi convencido de que sab\u00eda lo que iba a hacer y de que pod\u00eda prever los resultados.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, muchas cosas empezaron a cuestionar mi manera de pensar, mi educaci\u00f3n y todo lo que hab\u00eda vivido hasta entonces. Me sorprend\u00eda que personas que pr\u00e1cticamente no ten\u00edan nada pudieran vivir con tanta plenitud. Esto no significa romantizar la pobreza, porque hay que rebelarse contra ella y ser conscientes del sufrimiento que provoca. Pero me impresionaba c\u00f3mo eran capaces de transformar ese sufrimiento en una oportunidad para amar, y c\u00f3mo ten\u00edan a Dios tan presente en sus vidas.<\/p>\n\n\n\n No sab\u00edan si al d\u00eda siguiente podr\u00edan comer o si su hija enferma sobrevivir\u00eda. Y, aun as\u00ed, eran capaces de vivir con una confianza que a m\u00ed me costaba comprender.<\/p>\n\n\n\n Tambi\u00e9n trabaj\u00e1bamos mucho con las Misioneras de la Caridad. Me llamaban la atenci\u00f3n sus vidas, sus testimonios y su alegr\u00eda. Recuerdo especialmente a una misionera que hab\u00eda llegado desde Nueva York. Me impresionaba c\u00f3mo pod\u00eda entregarse a los dem\u00e1s y ser tan feliz. No era solo que se lo pasara bien, sino que viv\u00eda una felicidad profunda, una paz que se reflejaba en ella y un coraz\u00f3n que parec\u00eda ensancharse al darse a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n Cuando termin\u00f3 aquella experiencia, ten\u00eda muchas ganas de volver. Despu\u00e9s regresaba a Madrid, segu\u00eda con mi vida y, a veces, hac\u00eda cosas que no me llenaban. Entonces volv\u00eda a preguntarme qu\u00e9 me hab\u00eda pasado en Burundi y por qu\u00e9 hab\u00eda sido tan feliz all\u00ed, teniendo aqu\u00ed tantas cosas.<\/p>\n\n\n\n Todo aquello empez\u00f3 a cambiarme la vida y a despertar en m\u00ed el deseo de entregarme cada vez m\u00e1s. Fue un proceso largo, con nuevas experiencias en Burundi y en otros lugares, que me permiti\u00f3 ir creciendo y profundizando.<\/p>\n\n\n\n \u2013Vengo de una familia atea, recib\u00ed una formaci\u00f3n atea y mis padres estaban divorciados. No ten\u00eda ninguna referencia de Dios.<\/p>\n\n\n\n Durante varios a\u00f1os viv\u00ed esa dicotom\u00eda entre Burundi y mi mundo en Madrid. All\u00ed experimentaba algo que me llenaba, pero despu\u00e9s volv\u00eda a mi vida habitual, que, aunque pensaba que me hac\u00eda feliz, muchas veces me pesaba.<\/p>\n\n\n\n En ese proceso apareci\u00f3 Hakuna, hacia 2015, unos a\u00f1os despu\u00e9s de mi primer viaje a Burundi. Me ayud\u00f3 mucho a descubrir que tambi\u00e9n aqu\u00ed hab\u00eda personas que viv\u00edan la fe con sencillez, libertad, alegr\u00eda y normalidad. Ve\u00eda en ellas algo que yo hab\u00eda experimentado en Burundi y que tambi\u00e9n quer\u00eda para mi vida.<\/p>\n\n\n\n Poco a poco fueron creciendo esas inquietudes. Entonces ocurri\u00f3 algo que me marc\u00f3 profundamente. Est\u00e1bamos de viaje familiar en Navidad y, el 6 de enero, por la ma\u00f1ana, cuando \u00edbamos a abrir los regalos, encontramos a mi padre, que hab\u00eda muerto de repente.<\/p>\n\n\n\n Fue un momento de enorme tristeza, pero tambi\u00e9n experiment\u00e9 una paz muy grande. Humanamente era muy duro, pero, al mismo tiempo, yo pensaba que la muerte no hab\u00eda vencido, que Dios ten\u00eda la \u00faltima palabra. Mi padre no cre\u00eda en nada, pero yo me dec\u00eda que estaba en el cielo, que no pasaba nada, que la muerte no ten\u00eda la \u00faltima palabra.<\/p>\n\n\n\n Aquello podr\u00eda haberme llevado a alejarme de Dios, pero ocurri\u00f3 lo contrario. Empec\u00e9 a pensar que la vida est\u00e1 para entregarla, que es corta y hay que aprovecharla.<\/p>\n\n\n\n Fue un momento de desprendimiento importante. Dej\u00e9 mi casa, mi coche y muchas cosas de mi vida, incluida mi novia, para irme a Burundi y preguntarme qu\u00e9 quer\u00eda Dios de m\u00ed. All\u00ed se asentaron las bases de mi conversi\u00f3n y de mi encuentro personal con \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n \u2013\u2013Yo mismo tuve la suerte de encontrarme con Cristo en una experiencia de misi\u00f3n, sin saber siquiera que lo era. Por eso valoro tanto estas experiencias. Si se viven bien, pueden ayudar much\u00edsimo; si se hacen mal, pueden causar mucho da\u00f1o. Hay que prepararse, formarse, rezar y contar con un buen acompa\u00f1amiento.<\/p>\n\n\n\n La misi\u00f3n empieza antes del viaje, conociendo la realidad en la que vamos a implicarnos y preparando el coraz\u00f3n. Y contin\u00faa durante la experiencia, con una actitud de entrega y desprendimiento. No vamos a hacer turismo, sino a darnos a los dem\u00e1s. Tambi\u00e9n es importante vivir con sencillez. No tendr\u00eda mucho sentido ir a una misi\u00f3n y, al mismo tiempo, mantener un estilo de vida completamente ajeno al de las personas con las que estamos. No se trata de jugar a ser pobres, sino de prescindir de algunas comodidades y apetencias para entrar de verdad en lo que estamos viviendo.<\/p>\n\n\n\n No se trata de visitar una realidad y observarla desde fuera, sino de implicarnos en ella. Por eso tambi\u00e9n es importante desconectar del m\u00f3vil, estar presentes y cuidar la vida espiritual, porque es dif\u00edcil entregarse de verdad si uno no se sabe amado por Dios. Y, por \u00faltimo, hay que vivir la misi\u00f3n en grupo. La comunidad ayuda a compartir lo bueno y lo malo, a crecer juntos y a cuidarnos. \u00bfQu\u00e9 sentido tiene ir a ayudar a los ni\u00f1os de una escuela si despu\u00e9s no me preocupo por mi compa\u00f1ero de habitaci\u00f3n que est\u00e1 enfermo? La misi\u00f3n empieza en casa y, desde ah\u00ed, se extiende al mundo.<\/p>\n\n\n\n Pero tambi\u00e9n es fundamental preparar la vuelta. No podemos entregarnos durante un mes y despu\u00e9s volver a vivir pensando \u00fanicamente en nosotros mismos. El compartiriado consiste en dar continuidad a lo vivido, agradeciendo lo recibido y manteniendo esa actitud de entrega en nuestra vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n No se trata de ayudar unas horas el fin de semana o un mes al a\u00f1o, sino de dejar que la experiencia nos cambie el coraz\u00f3n y transforme todas las facetas de nuestra vida. Es un proceso continuo de crecimiento y renovaci\u00f3n que nos permite mantener el coraz\u00f3n abierto y dispuesto a entregarse a los dem\u00e1s, aqu\u00ed y all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n \u2013He tenido una suerte inmensa al encontrarme con Burundi. Y todo lo que he recibido quiero entregarlo de nuevo, porque no es m\u00edo. Esa es la din\u00e1mica del amor: dar y recibir. <\/p>\n\n\n\n En Burundi se recibe much\u00edsimo. Adem\u00e1s del cari\u00f1o de las personas, hay una riqueza espiritual enorme. Es un pa\u00eds que, en medio de la pobreza material, ha sido capaz de encontrar una forma de vivir que transforma el sufrimiento en algo m\u00e1s grande. En vez de, ante el sufrimiento, encerrarse en la queja, que nos lleva a vivirlo todav\u00eda peor, me han ense\u00f1ado a entregarlo y convertirlo en una oportunidad para amar m\u00e1s. En Burundi he visto muchas veces esto \u00faltimo. <\/p>\n\n\n\n La pobreza material convive con una enorme riqueza espiritual, y eso se percibe en todo: en la manera de relacionarse con la creaci\u00f3n, con los dem\u00e1s y con Dios. Existe un abandono total en Dios. Cuando no tienes pr\u00e1cticamente nada, puedes descubrir que todo lo que recibes es un don. Pero no se trata de agarrarse a Dios como a un clavo ardiendo, sino de reconocerlo como Se\u00f1or: nada es m\u00edo, todo es tuyo.<\/p>\n\n\n\n La pobreza material no es el objetivo, pero puede ense\u00f1arnos cosas muy importantes. Lo esencial no es la pobreza como tal, sino lo que podemos aprender de ella. Dios ha querido que naci\u00e9ramos en Espa\u00f1a, y no hace falta venderlo todo para vivir esta ense\u00f1anza. Se trata de ser conscientes de lo que tenemos y comprender que nada nos pertenece por completo.<\/p>\n\n\n\n Es una ense\u00f1anza que te cambia la vida. Burundi nos toca tanto a quienes vamos porque nos muestra que la felicidad no est\u00e1 en tener muchas cosas, sino en entregarse. Ese es el secreto de la vida, algo que todos sabemos, pero que olvidamos continuamente. Por eso necesito recordarlo y renovarlo, con mis propias pobrezas y dificultades. Tener Burundi m\u00e1s cerca me ayuda a ser m\u00e1s consciente de ello.<\/p>\n\n\n\n \u2013Creo que es un arma de doble filo. Por un lado, podemos pensar que cada vez es m\u00e1s dif\u00edcil, que el mundo va en una direcci\u00f3n contraria al Evangelio y que nunca lo vamos a conseguir. Pero, al mismo tiempo, eso puede ser una oportunidad enorme.<\/p>\n\n\n\n El ser humano est\u00e1 hecho para algo m\u00e1s grande. Cuando el mundo se aleja cada vez m\u00e1s de lo que vivimos y creemos, puede resultar m\u00e1s f\u00e1cil reconocer que esa no es la vida que queremos. Cuesta, pero creo que es algo que estamos viendo hoy, tambi\u00e9n con el resurgir de los j\u00f3venes en Espa\u00f1a y en otros lugares. Muchos j\u00f3venes empiezan a darse cuenta de que la vida que se nos propone, centrada en lo material, lo inmediato, el placer y la autorrealizaci\u00f3n, no les hace felices. Basta con estar un poco despierto para preguntarse si de verdad queremos vivir as\u00ed. Y, cuando surge esa pregunta, aparece otra: \u00bfqu\u00e9 quiero entonces? Lo m\u00e1s dif\u00edcil es que una persona empiece a hacerse preguntas. Despu\u00e9s, el Se\u00f1or se encarga de lo dem\u00e1s. <\/p>\n\n\n\n \u00bfY qu\u00e9 podemos hacer nosotros? Creo que la clave est\u00e1 en algo que puede sonar muy repetido, pero que es fundamental: m\u00e1s que hacer, se trata de ser. Lo importante es cuidar nuestra relaci\u00f3n con Cristo y dejar que \u00c9l transforme nuestra vida. Decirle: \u00abSe\u00f1or, mi vida es tuya\u00bb. Y cuidar esa relaci\u00f3n en la oraci\u00f3n y ante el Sant\u00edsimo.<\/p>\n\n\n\n No debemos centrarnos en ir cumpliendo objetivos, contando cu\u00e1ntos retiros hemos hecho o cu\u00e1ntas veces hemos ido a Burundi. Se trata de pedirle al Se\u00f1or la gracia y los instrumentos para vivir aquello a lo que nos sentimos llamados. De ese encuentro personal con Cristo y de esa relaci\u00f3n con \u00c9l nacer\u00e1 todo lo dem\u00e1s. Cada uno lo vivir\u00e1 seg\u00fan sus dones. Algunos tendr\u00e1n talentos muy visibles, pero hay otros que son igualmente valiosos aunque nadie los vea.<\/p>\n\n\n\n Lo importante es cuidar esa relaci\u00f3n y dejar que el Se\u00f1or, con lo que somos y tenemos, haga de nosotros luz para el mundo. Pero no debemos centrarnos en la luz, sino en la fuente de la luz.<\/p>\n\n\n\n \u2013Komera naci\u00f3 hace veinte a\u00f1os, a ra\u00edz de un primer viaje a Burundi, en 2007. No fuimos con la idea de constituir una asociaci\u00f3n ni de poner en marcha un proyecto. \u00c9ramos un grupo de amigos que decidi\u00f3 viajar a Burundi. <\/p>\n\n\n\n Al volver, est\u00e1bamos muy marcados por lo que hab\u00edamos vivido y nos pregunt\u00e1bamos qu\u00e9 pod\u00edamos hacer con todo aquello que hab\u00edamos recibido. Sent\u00edamos que \u00e9ramos portadores de una gracia que no pod\u00eda quedarse solo en nosotros. No quer\u00edamos que fuera una experiencia de un verano, para despu\u00e9s pasar al Interrail, las pr\u00e1cticas o cualquier otro plan. La vida va poniendo las cosas en su sitio, pero todos ten\u00edamos la sensaci\u00f3n de que aquello era demasiado grande para guard\u00e1rnoslo. Solo pod\u00edamos compartirlo.<\/p>\n\n\n\n As\u00ed naci\u00f3 Komera, de una manera muy espont\u00e1nea, como fruto de aquel primer viaje. Despu\u00e9s volvimos a Burundi al a\u00f1o siguiente y seguimos repitiendo la experiencia, mientras pon\u00edamos en marcha peque\u00f1os proyectos.<\/p>\n\n\n\n En aquel momento est\u00e1bamos estudiando y no ten\u00edamos demasiados conocimientos. Empezamos haciendo lo que pod\u00edamos. Por ejemplo, organizamos un campamento para ni\u00f1os debajo de un \u00e1rbol, porque no hab\u00eda escuela. Jug\u00e1bamos con ellos y les d\u00e1bamos clase al aire libre. Entonces vimos que hac\u00eda falta una escuela y nos preguntamos c\u00f3mo pod\u00edamos ayudar a construirla.<\/p>\n\n\n\n Cada uno aportaba lo que sab\u00eda hacer: yo pod\u00eda organizar una obra de teatro, mi prima cantaba, mi t\u00edo era empresario\u2026 As\u00ed fuimos poniendo en com\u00fan nuestras capacidades. Aquel primer a\u00f1o construimos una escuela y empezamos a desarrollar peque\u00f1os proyectos.<\/p>\n\n\n\n Durante estos veinte a\u00f1os, todo ha ido creciendo. Hemos podido realizar m\u00e1s viajes de voluntariado y de misi\u00f3n, y tambi\u00e9n impulsar proyectos cada vez m\u00e1s grandes. Al mismo tiempo, nosotros hemos ido creciendo vitalmente.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":" Carlos Bobillo lleg\u00f3 a Burundi cuando era universitario, sin fe y con ganas de vivir una aventura. Criado en una familia atea, buscaba ayudar a los dem\u00e1s desde el voluntariado, pero encontr\u00f3 mucho m\u00e1s de lo que esperaba: el testimonio de unos misioneros que, en medio del sufrimiento, viv\u00edan con una alegr\u00eda que no alcanzaba […]<\/p>\n","protected":false},"author":3091,"featured_media":65410,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","_members_access_role":[],"_members_access_error":""},"categories":[549,548],"tags":[1923,1039],"class_list":["post-65409","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangelizacion","category-foco","tag-hakuna","tag-misioneros"],"yoast_head":"\nEn su viaje a Burundi descubri\u00f3 la misi\u00f3n de una forma que cambi\u00f3 su vida. \u00bfQu\u00e9 vivi\u00f3 all\u00ed para que su manera de entender la vida diera un giro tan profundo?<\/h2>\n\n\n\n
Lleg\u00f3 a Burundi sin creer en Dios. \u00bfC\u00f3mo fue ese camino de conversi\u00f3n?<\/h2>\n\n\n\n
<\/figure>\n\n\n\nEl voluntariado a veces se cuestiona por el riesgo de buscar reconocimiento o caer en lo que se conoce como \u00abpornograf\u00eda de la pobreza\u00bb. En Hakuna habl\u00e1is de \u00abcompartiriado\u00bb. \u00bfQu\u00e9 valor tienen estas experiencias y qu\u00e9 aportan realmente a quienes las viven?<\/h2>\n\n\n\n
Despu\u00e9s de tantos a\u00f1os vinculado a Burundi, \u00bfqu\u00e9 ha aprendido de las personas que ha conocido all\u00ed?<\/h2>\n\n\n\n
<\/figure>\n\n\n\nIncluso despu\u00e9s de descubrir d\u00f3nde est\u00e1 la verdadera felicidad, es f\u00e1cil volver a casa y dejarse arrastrar por el ritmo del mundo. \u00bfC\u00f3mo podemos vivir los cristianos nuestra responsabilidad misionera y ayudar a otros a descubrir esa felicidad?<\/h2>\n\n\n\n
H\u00e1blenos de Komera…<\/h2>\n\n\n\n