{"id":34943,"date":"2023-11-01T06:00:00","date_gmt":"2023-11-01T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=34943"},"modified":"2026-01-09T13:50:29","modified_gmt":"2026-01-09T12:50:29","slug":"gaudete-sanctity","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.omnesmag.com\/en\/foco\/santidad-gaudete\/","title":{"rendered":"Five notes of holiness, according to Gaudete et exultate<\/i>"},"content":{"rendered":"\n
El llamamiento del Papa en los 177 puntos de su Exhortaci\u00f3n Gaudete et exultate<\/a> (Alegraos y regocijaos<\/em>), sigue siendo actual, aunque hayan pasado cinco a\u00f1os y medio desde 2018. Basta examinar las 125 notas de la exhortaci\u00f3n para verificar que no fue flor de un d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n Son citas abundantes de la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Lumen gentium<\/a> del Concilio Vaticano, de sus predecesores Benedicto XVI, san Juan Pablo II, en especial en su Carta Novo millenio ineunte<\/a>, san Pablo VI en Evangelii nuntiandi, del Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica, de santos, padres de la Iglesia, te\u00f3logos, fil\u00f3sofos y autores espirituales.<\/p>\n\n\n\n \u201cNos moviliza\u201d, escribi\u00f3 el Papa, \u201cel ejemplo de tantos sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos que se dedican a anunciar y a servir con gran fidelidad, muchas veces arriesgando sus vidas y ciertamente a costa de su comodidad. Su testimonio nos recuerda que la Iglesia no necesita tantos bur\u00f3cratas y funcionarios, sino misioneros apasionados, devorados por el entusiasmo de comunicar la verdadera vida. Los santos sorprenden, desinstalan, porque sus vidas nos invitan a salir de la mediocridad tranquila y anestesiante\u201d.<\/p>\n\n\n\n Pero tambi\u00e9n, las claras palabras de sus puntos 1 y 2: \u201c\u00c9l nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada. En realidad, desde las primeras p\u00e1ginas de la Biblia est\u00e1 presente, de diversas maneras, el llamado a la santidad. As\u00ed se lo propon\u00eda el Se\u00f1or a Abraham: \u00abCamina en mi presencia y s\u00e9 perfecto\u00bb (Gn<\/em> 17,1). Y \u00e9stas de San Pablo a los Efesios: \u201cPorque a cada uno de nosotros el Se\u00f1or nos eligi\u00f3 \u2018para que fu\u00e9semos santos e irreprochables ante \u00e9l por el amor\u2019\u201d (Ef<\/em> 1,4).<\/p>\n\n\n\n Y la conocida expresi\u00f3n de Francisco sobre los \u201csantos de la puerta de al lado\u201d, en este contexto: \u201cNo pensemos solo en los ya beatificados o canonizados. El Esp\u00edritu Santo derrama santidad por todas partes, en el santo pueblo fiel de Dios, porque \u2018fue voluntad de Dios el santificar y salvar a los hombres, no aisladamente, sin conexi\u00f3n alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo, que le confesara en verdad y le sirviera santamente\u2019\u201d (Lumen gentium).<\/p>\n\n\n\n \u201cMe gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente\u201d, a\u00f1adi\u00f3 el Pont\u00edfice, \u201ca los padres que cr\u00edan con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo. En esta constancia para seguir adelante d\u00eda a d\u00eda, veo la santidad de la Iglesia militante. Esa es muchas veces la santidad \u2018de la puerta de al lado\u2019, de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios, o, para usar otra expresi\u00f3n, \u2018la clase media de la santidad\u2019\u201d.<\/p>\n\n\n\n He aqu\u00ed una s\u00edntesis de algunas notas de la santidad, cinco en concreto, tal como las recoge el Papa en su Gaudete et exultate<\/em>. Son las siguientes: 1) Aguante, paciencia y mansedumbre. 2) Alegr\u00eda y sentido del humor. 3) Audacia y fervor. 4) En comunidad. Y 5) En oraci\u00f3n constante.<\/p>\n\n\n\n \u201cNo me detendr\u00e9 a explicar los medios de santificaci\u00f3n que ya conocemos: los distintos m\u00e9todos de oraci\u00f3n, los preciosos sacramentos de la Eucarist\u00eda y la Reconciliaci\u00f3n, la ofrenda de sacrificios, las diversas formas de devoci\u00f3n, la direcci\u00f3n espiritual, y tantos otros. Solo me referir\u00e9 a algunos aspectos del llamado a la santidad que espero resuenen de modo especial\u201d, explica Francisco.<\/p>\n\n\n\n La primera de estas grandes notas es \u201cestar centrado, firme en torno a Dios que ama y que sostiene. Desde esa firmeza interior es posible aguantar, soportar las contrariedades, los vaivenes de la vida, y tambi\u00e9n las agresiones de los dem\u00e1s, sus infidelidades y defectos: \u00abSi Dios est\u00e1 con nosotros, \u00bfqui\u00e9n estar\u00e1 contra nosotros?\u00bb (Rm<\/em> 8,31). Esto es fuente de la paz que se expresa en las actitudes de un santo\u201d. <\/p>\n\n\n\n A partir de tal solidez interior, el testimonio de santidad, en nuestro mundo acelerado, voluble y agresivo, est\u00e1 hecho de paciencia y constancia en el bien. Es la fidelidad del amor, porque quien se apoya en Dios (pistis<\/em>) tambi\u00e9n puede ser fiel frente a los hermanos (pist\u00f3s<\/em>), no los abandona en los malos momentos, no se deja llevar por su ansiedad y se mantiene al lado de los dem\u00e1s aun cuando eso no le brinde satisfacciones inmediatas\u201d.<\/p>\n\n\n\n \u201cLo dicho hasta ahora no implica un esp\u00edritu apocado, trist\u00f3n, agriado, melanc\u00f3lico, o un bajo perfil sin energ\u00eda\u201d, a\u00f1ade el Santo Padre. \u201cEl santo es capaz de vivir con alegr\u00eda y sentido del humor. Sin perder el realismo, ilumina a los dem\u00e1s con un esp\u00edritu positivo y esperanzado. Ser cristianos es \u2018gozo en el Esp\u00edritu Santo\u2019 (Rm<\/em> 14,17), porque \u2018al amor de caridad le sigue necesariamente el gozo, pues todo amante se goza en la uni\u00f3n con el amado [\u2026] De ah\u00ed que la consecuencia de la caridad sea el gozo\u2019\u201d.<\/p>\n\n\n\n \u201cMar\u00eda, que supo descubrir la novedad que Jes\u00fas tra\u00eda, cantaba: \u2018Se alegra mi esp\u00edritu en Dios, mi salvador\u2019 (Lc<\/em> 1,47) y el mismo Jes\u00fas \u2018se llen\u00f3 de alegr\u00eda en el Esp\u00edritu Santo\u2019 (Lc <\/em>10,21). <\/em>Cuando \u00e9l pasaba \u2018toda la gente se alegraba\u2019 (Lc<\/em> 13,17). Despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, donde llegaban los disc\u00edpulos hab\u00eda una gran alegr\u00eda (cf. Hch<\/em> 8,8). A nosotros, Jes\u00fas nos da una seguridad: \u2018Estar\u00e9is tristes, pero vuestra tristeza se convertir\u00e1 en alegr\u00eda. [\u2026] Volver\u00e9 a veros, y se alegrar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n, y nadie os quitar\u00e1 vuestra alegr\u00eda\u2019 (Jn <\/em>16,20.22). \u2018Os he hablado de esto para que mi alegr\u00eda est\u00e9 en vosotros, y vuestra alegr\u00eda llegue a plenitud\u2019 (Jn<\/em> 15,11)\u201d.<\/p>\n\n\n\n Francisco reconoce que \u201chay momentos duros, tiempos de cruz, pero nada puede destruir la alegr\u00eda sobrenatural, que \u2018se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, m\u00e1s all\u00e1 de todo\u2019. Es una seguridad interior, una serenidad esperanzada que brinda una satisfacci\u00f3n espiritual incomprensible para los par\u00e1metros mundanos\u201d.<\/p>\n\n\n\n El Papa prosigue en su Exhortaci\u00f3n con la audacia. \u201cLa santidad es parres\u00eda<\/em>: es audacia, es empuje evangelizador que deja una marca en este mundo\u201d, escribe. \u201cPara que sea posible, el mismo Jes\u00fas viene a nuestro encuentro y nos repite con serenidad y firmeza: \u2018No teng\u00e1is miedo\u2019 (Mc<\/em> 6,50). \u2018Yo estoy con vosotros todos los d\u00edas, hasta el final de los tiempos\u2019 (Mt<\/em> 28,20)\u201d.<\/p>\n\n\n\n \u201cEstas palabras nos permiten caminar y servir con esa actitud llena de coraje que suscitaba el Esp\u00edritu Santo en los Ap\u00f3stoles y los llevaba a anunciar a Jesucristo\u201d, alienta. \u201cAudacia, entusiasmo, hablar con libertad, fervor apost\u00f3lico, todo eso se incluye en el vocablo parres\u00eda<\/em>, palabra con la que la Biblia expresa tambi\u00e9n la libertad de una existencia que est\u00e1 abierta, porque se encuentra disponible para Dios y para los dem\u00e1s (cf. Hch<\/em> 4,29; 9,28; 28,31; 2Co<\/em> 3,12; Ef<\/em> 3,12; Hb<\/em> 3,6; 10,19).<\/p>\n\n\n\n EL Santo Padre alerta de que \u201ces muy dif\u00edcil luchar contra la propia concupiscencia y contra las asechanzas y tentaciones del demonio y del mundo ego\u00edsta si estamos aislados. Es tal el bombardeo que nos seduce que, si estamos demasiado solos, f\u00e1cilmente perdemos el sentido de la realidad, la claridad interior, y sucumbimos\u201d.<\/p>\n\n\n\n \u201cLa santificaci\u00f3n es un camino comunitario, de dos en dos\u201d, explica. \u201cAs\u00ed lo reflejan algunas comunidades santas. En varias ocasiones la Iglesia ha canonizado a comunidades enteras que vivieron heroicamente el Evangelio o que ofrecieron a Dios la vida de todos sus miembros. Pensemos, por ejemplo, en los siete santos fundadores de la Orden de los Siervos de Mar\u00eda, en las siete beatas religiosas del primer monasterio de la Visitaci\u00f3n de Madrid, en san Pablo Miki y compa\u00f1eros m\u00e1rtires en Jap\u00f3n, en san Andr\u00e9s Kim Taegon<\/a> y compa\u00f1eros m\u00e1rtires en Corea, en san Roque Gonz\u00e1lez, san Alfonso Rodr\u00edguez y compa\u00f1eros m\u00e1rtires en Sudam\u00e9rica. Tambi\u00e9n recordemos el reciente testimonio de los monjes trapenses de Tibhirine<\/a> (Argelia), que se prepararon juntos para el martirio\u201d. <\/p>\n\n\n\n\u201cSantos de la puerta de al lado\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
Cinco manifestaciones de amor a Dios y al pr\u00f3jimo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
1) Aguante, paciencia y mansedumbre<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
2) Alegr\u00eda y sentido del humor<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
3) Audacia y fervor<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
4) En comunidad<\/strong><\/h2>\n\n\n\n