{"id":65584,"date":"2026-10-23T06:00:00","date_gmt":"2026-10-23T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=65584"},"modified":"2026-10-22T12:17:56","modified_gmt":"2026-10-22T10:17:56","slug":"borrador-automatico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.omnesmag.com\/en\/firmas\/borrador-automatico\/","title":{"rendered":"Domingo a la vienesa"},"content":{"rendered":"
Me he levantado un poco tarde, pero me da tiempo a ducharme y salir r\u00e1pido. Quiero llegar a Misa de diez y media. En seguida aparece delante de m\u00ed la imponente c\u00fapula de Karlskirche, la iglesia dedicada a san Carlos Borromeo. Tambi\u00e9n hay una capilla recordando al beato Carlos de Austria: el \u00faltimo Kaiser<\/em>. Una historia muy particular. Perdi\u00f3 el imperio por ganar el Cielo.<\/p>\n\n\n\n Las campanas me sacan de mi empanamiento, y entro por la escalinata de dos en dos. Comienza entonces una de las Misas m\u00e1s solemnes en las que haya participado nunca. Suena el \u00f3rgano. Entra una procesi\u00f3n de ministros y celebrantes. Y los feligreses entonan una canci\u00f3n que viene en el Gotteslob<\/em>, el libro gris que contiene todos los cantos lit\u00fargicos.<\/p>\n\n\n\n La canci\u00f3n de entrada es alegre, pero a la vez tranquila, ordenada: esperanzada.<\/p>\n\n\n\n El sacerdote empieza a hablar, y yo intento estirar mi alem\u00e1n todo lo que puedo para entenderle. Abro Messbuch<\/em>, una app para seguir la Misa. Transcurre tocada por entero a \u00f3rgano: tambi\u00e9n se canta el evangelio.<\/p>\n\n\n\n La iglesia por dentro es majestuosa: unos frescos decoran la c\u00fapula ovalada, el retablo es descomunal, las vidrieras, todo. Comienzan a incensar, incesantemente: nunca, ni siquiera con el boafumeiro de Santiago de Compostela, hab\u00eda visto tanto incienso. Se forma incluso una peque\u00f1a niebla entre los fieles y el altar. Pero de repente salgo de mis distracciones. Empieza tambi\u00e9n la Misa de los ni\u00f1os. Sus \u00e1ngeles de la guarda se tronchan cuando los ni\u00f1os molestan en Misa, porque as\u00ed dan gloria a Dios.<\/p>\n\n\n\n De la nada, un ni\u00f1o de apenas meses se empieza a re\u00edr, muy alto. Varias veces. La gente se r\u00ede con \u00e9l, yo intento localizarlo. \u00a1Ya lo veo! En brazos de su padre, con el pelo rubio pollo despeinado. Otro ni\u00f1o echa a correr por el pasillo principal. Tendr\u00e1 como mucho dos a\u00f1os, y corretea muy graciosamente con una moneda en su mano. El que pasa el cestillo se da cuenta, y se agacha para que el ni\u00f1o (rubio tambi\u00e9n, sonriente y mofletudo) llegue a meter la moneda. La misma gente se vuelve a re\u00edr.<\/p>\n\n\n\n Ah\u00ed me doy cuenta: a esta hora de la ma\u00f1ana, la luz que entra por la cristalera principal rebota en los pelos rubios de manera muy llamativa. Miro hacia arriba, y efectivamente. El sol cruza la ventana que gobierna el \u00e1bside, pasa a trav\u00e9s de la niebla de incienso, y provoca un rompimiento de gloria, un resplandor que ba\u00f1a la iglesia entera.<\/p>\n\n\n\n Viena es la ciudad con la sensibilidad m\u00e1s exquisita para el arte. En Viena, hace trescientos a\u00f1os, se construy\u00f3 esta iglesia. Y hoy, Dios puede hacerse presente delante de nosotros con la delicada bienvenida que se le brinda aqu\u00ed desde hace tres siglos.<\/p>\n\n\n\n La consagraci\u00f3n, el momento en el que Dios se hace presente en la Misa, es siempre emocionante. Pero la predisposici\u00f3n a entenderla, a acoger a Jes\u00fas, \u00a1claro que se refuerza a trav\u00e9s del arte! La belleza que rodea a la consagraci\u00f3n de hoy me ayuda a comprenderla. Los artistas tambi\u00e9n hacen oraci\u00f3n, el arte es una oraci\u00f3n permanente.<\/p>\n\n\n\n Acaba la Misa de forma muy llamativa: sin ser Corpus Christi, sacan al Sant\u00edsimo en procesi\u00f3n hasta la entrada de la iglesia. Ah\u00ed se arremolinan los curiosos. Y se bendice a toda la plaza desde la puerta, donde el incienso y las campanillas se bambolean al mismo ritmo.<\/p>\n\n\n\n La bendici\u00f3n eucar\u00edstica es como la carcajada del beb\u00e9 que antes ha llenado la iglesia. Ahora es Jes\u00fas, en los brazos del sacerdote, queriendo llegar a toda la ciudad. Corretea por la plaza como el ni\u00f1o que antes trotaba con una moneda. Quiere llenar nuestra cesta, y necesita que nos agachemos para que pueda entrar.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":" Me he levantado un poco tarde, pero me da tiempo a ducharme y salir r\u00e1pido. Quiero llegar a Misa de diez y media. En seguida aparece delante de m\u00ed la imponente c\u00fapula de Karlskirche, la iglesia dedicada a san Carlos Borromeo. Tambi\u00e9n hay una capilla recordando al beato Carlos de Austria: el \u00faltimo Kaiser. Una […]<\/p>\n","protected":false},"author":3267,"featured_media":65585,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","_members_access_role":[],"_members_access_error":""},"categories":[47],"tags":[2957,935,1755,600,603,1175],"class_list":["post-65584","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-firmas","tag-arte-sacro","tag-austria","tag-belleza","tag-eucaristia","tag-liturgia","tag-misa"],"yoast_head":"\n