En la situación actual nos enfrentamos a una paradoja: el progreso global, que avanza cada vez más rápido, va acompañado de la persistencia del hambre y la pobreza. Este no es un problema técnico ni económico, sino una profunda crisis antropológica y ética, señala el Papa León XIV en un Message al director general de la FAO, Sr. Qu Dongyu, con motivo del Día Mundial de la Alimentación.
El mensaje del Papa, en síntesis
Algunas de las ideas que ha trasladado el Papa a la FAO son las siguientes:
– El acceso regular a una alimentación inocua, adecuada, suficiente y acorde con la dignidad de cada persona es un derecho humano fundamental. Garantizar este derecho es una obligación de justicia que compromete a los Estados y a la comunidad internacional. (…).
- "El hambre no puede considerarse una anomalía estadística, pues se debe en gran parte a una falta de voluntad política y de caridad colectiva. (…).
– Es intolerable que el pan siga siendo un privilegio y el agua una mercancía disputada. (…).
– La escasez de alimentos no es tampoco algo geográficamente inevitable. (…).
Nuevo orden alimentario global
– Es necesario establecer un nuevo orden alimentario global en el que la innovación tecnológica esté subordinada de manera incondicional al respeto de la dignidad humana otorgada por Dios y al bien común universal. (…).
El pan no es un activo financiero volátil
– Garantizar la nutrición del mañana exige liberar los alimentos de las lógicas puramente especulativas. El pan no es un instrumento de presión geopolítica ni un activo financiero volátil. (..)
– Nunca debe utilizarse (el pan) como arma de guerra. Impedir que llegue a todos o destruir los medios que lo producen es una terrible ofensa a la dignidad humana. El pan es precioso porque sostiene la vida que Dios nos ha dado. Por eso debemos superar la tentación de pensar a corto plazo. (…)
– El mito del crecimiento ilimitado a pesar de que los recursos son limitados ha llegado a un punto de ruptura. (…)
6 ideas sobre innovación
Al comienzo del Mensaje, el Papa ha trazado las líneas maestras sobre las que debería establecerse la innovación.
1. Hoy se habla de innovación con gran soltura. Por otro lado, con frecuencia, se reduce a los artefactos, los algoritmos o la optimización del rendimiento por la mera rentabilidad del capital.
2. Es preciso purificar el concepto. Innovar no consiste en reemplazar lo creado, sino en penetrar con reverencia en las complejas leyes que salvaguardan la obra salida de las manos del Creador.
3. Cuando la tecnología moderna aplicada a la agricultura despoja al suelo de su fertilidad natural o expulsa al campesino de su tierra para sustituirlo por el frío cálculo financiero, no se trata de progreso, sino de una sofisticada forma de devastación.
Promoción de la dignidad humana
4. El uso irresponsable de la tecnología, que no sirve al bien común, sino a intereses egoístas exclusivamente, viola el principio de solidaridad y también ignora el mandato del ser humano de preservar la creación.
5. La innovación que el mundo necesita no se mide únicamente por la cantidad de grano obtenida, sino por la promoción de la dignidad humana otorgada por Dios y por la integridad del ecosistema que el ser humano está llamado a preservar.
6. Si la innovación nace del respeto al orden natural y de la justicia hacia los hambrientos, el mañana traerá consigo una mesa colmada que sacie a la humanidad.
Audacia moral
Finalmente, el Pontífice invita a la FAO y a los Estados representados en ella a que no se conformen con diagnósticos abstractos ni con declaraciones de eficacia efímera. Es hora de la audacia moral.
Los recursos invertidos en la industria de la guerra deberían desviarse, por un imperativo ético impostergable, hacia la investigación agrícola sostenible y la regeneración de los suelos degradados.
Con estos sentimientos hacia quienes se dedican a cultivar la tierra y a alimentar a la humanidad, invoco la bendición del Dios todopoderoso y aseguro el apoyo incansable de la Santa Sede a todas las iniciativas que favorezcan a la FAO en sus nobles esfuerzos, concluye el Papa su Mensaje, fechado el 12 de octubre de 2026.





