{"id":65421,"date":"2026-10-19T06:00:00","date_gmt":"2026-10-19T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=65421"},"modified":"2026-10-16T13:08:52","modified_gmt":"2026-10-16T11:08:52","slug":"perdon-crucificado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.omnesmag.com\/fr\/recursos\/perdon-crucificado\/","title":{"rendered":"El perd\u00f3n del Crucificado"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">La cruz fue, antes que nada, un instrumento de suplicio. Los romanos la hab\u00edan heredado de persas y cartagineses y la hab\u00edan perfeccionado como pedagog\u00eda del terror: la v\u00edctima mor\u00eda lentamente ante la mirada de todos. Tras la revuelta de Espartaco, el ej\u00e9rcito romano crucific\u00f3 a seis mil hombres a lo largo de la V\u00eda Apia. Durante el asedio de Jerusal\u00e9n del a\u00f1o 70, seg\u00fan Flavio Josefo, las tropas de Tito llegaron a levantar quinientas cruces al d\u00eda, y a veces m\u00e1s. Tan ignominiosa era esa muerte que los primeros artistas cristianos evitaron representar a Jes\u00fas clavado en ella. En tiempos de Constantino, que aboli\u00f3 el suplicio, el instrumento de infamia empezaba a ser el signo m\u00e1s venerado de los cristianos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El suplicio convertido en s\u00edmbolo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre el pat\u00edbulo y el s\u00edmbolo media un viernes de primavera del a\u00f1o 30 o 33. Poncio Pilato, prefecto de Judea bajo Tiberio, hab\u00eda condenado a un joven de Nazaret por proclamarse rey de los jud\u00edos. No ten\u00eda defensor. Uno de los suyos lo hab\u00eda vendido y otro lo hab\u00eda negado. En el G\u00f3lgota solo lo acompa\u00f1aban su madre, el disc\u00edpulo Juan, unas cuantas mujeres y los soldados que lo ejecutaban. Lucas recoge la primera de sus tres palabras en la cruz: \u00abPadre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que hacen\u00bb (Lc 23, 34).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Habl\u00f3 desde el centro de su propio dolor, sin subordinar el perd\u00f3n al arrepentimiento de nadie ni a la reparaci\u00f3n del da\u00f1o. Perdon\u00f3 en el instante mismo del crimen, mientras los soldados se repart\u00edan su ropa ech\u00e1ndola a suertes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fil\u00f3logo David Konstan ha sostenido que el perd\u00f3n tal como hoy lo entendemos, remisi\u00f3n interior y gratuita del agravio sin reparaci\u00f3n previa, no tiene un equivalente claro en la Antig\u00fcedad cl\u00e1sica, que conoci\u00f3 la clemencia y la magnanimidad. Se acepte o no su tesis, aquel viernes irrumpi\u00f3 una palabra inaudita en la conversaci\u00f3n humana sobre el da\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Perdonar antes de que el otro se arrepienta<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas hab\u00eda ense\u00f1ado a perdonar setenta veces siete y hab\u00eda unido en el Padrenuestro el pedir perd\u00f3n y el perdonar. Hab\u00eda perdonado a la pecadora en casa de Sim\u00f3n el fariseo, al paral\u00edtico de Cafarna\u00fam y a la ad\u00faltera cuando todos la condenaban. La v\u00edspera de su muerte entreg\u00f3 a los suyos el pan y la copa como memorial de un cuerpo y una sangre ofrecidos para el perd\u00f3n de los pecados. Durante tres a\u00f1os el perd\u00f3n hab\u00eda sido en \u00e9l palabra y gesto. En el Calvario se convirti\u00f3 en su modo de morir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para la lectura humanista, la cruz es la cumbre moral del perd\u00f3n humano y no exige creer en la divinidad de Cristo. Hannah Arendt, jud\u00eda y secular, sostuvo en <em>La condici\u00f3n humana<\/em> que Jes\u00fas de Nazaret descubri\u00f3 el perd\u00f3n en el \u00e1mbito de los asuntos humanos. La lectura espiritual percibe adem\u00e1s algo trascendente, sin suscribir las doctrinas cristianas: Simone Weil, que nunca se bautiz\u00f3, vio en la cruz un amor por encima de toda medida humana, y Thich Nhat Hanh quiso acoger a Jes\u00fas desde el budismo. Las dos lecturas reconocen la cumbre, pero dejan al ser humano solo ante una exigencia que rara vez alcanza por s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un perd\u00f3n que desborda lo humano<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La lectura cristiana va m\u00e1s lejos. Dios mismo entr\u00f3 en la historia del perd\u00f3n asumiendo la condici\u00f3n de v\u00edctima, y desde ah\u00ed abri\u00f3 una corriente de amor real en la que cualquier coraz\u00f3n puede recibir lo que por s\u00ed solo no podr\u00eda dar. Por el velo de su carne, dice la carta a los Hebreos, tenemos \u00abun camino reciente y vivo\u00bb (Hb 10, 20). La tradici\u00f3n ha pensado esa corriente en clave trinitaria, seg\u00fan la analog\u00eda de san Agust\u00edn: Amante, Amado, Amor. El Hijo pide al Padre el perd\u00f3n por los pecados de la humanidad; el Padre lo otorga sin reservas; el Esp\u00edritu Santo lo derrama desde entonces como perd\u00f3n que limpia y sana el coraz\u00f3n humano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera criatura que entra en esa corriente es Mar\u00eda, al pie de la cruz. Permanece donde casi todos han huido, y la tradici\u00f3n ha le\u00eddo su silencio como continuaci\u00f3n del perd\u00f3n del Hijo. Con la entrega desde el madero, \u00abMujer, ah\u00ed tienes a tu hijo\u00bb (Jn 19, 26), la Madre del que perdona queda como madre de quienes han sido perdonados y est\u00e1n llamados a perdonar. En ella se ve que el perd\u00f3n cristiano es respuesta, libertad que coopera con un don. Lo heroico est\u00e1 en pedir con perseverancia la gracia de perdonar y dejarse atravesar por ella.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La l\u00e1grima que Dios hace suya<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La objeci\u00f3n m\u00e1s seria la formula Iv\u00e1n Karam\u00e1zov. Acepta a Dios, pero le devuelve la entrada a una armon\u00eda final construida sobre el sufrimiento de los inocentes; le basta para ello la l\u00e1grima de un ni\u00f1o torturado. Ning\u00fan silogismo justifica esa l\u00e1grima. El cristianismo responde con un gesto. Dios la carga en la cruz, y tambi\u00e9n llora (Jn 11, 35).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquel perd\u00f3n no qued\u00f3 aislado. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s, a las afueras de la misma ciudad, el di\u00e1cono Esteban muri\u00f3 apedreado mientras clamaba: \u00abSe\u00f1or, no les tengas en cuenta este pecado\u00bb (Hch 7, 60). Entre los testigos estaba un joven fariseo, Saulo, que guardaba los mantos de los verdugos. Ya convertido en Pablo, escribir\u00eda a Timoteo: \u00abAlcanc\u00e9 misericordia porque actu\u00e9 por ignorancia, pues no ten\u00eda fe\u00bb (1 Tim 1, 13).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quien se atreve hoy a perdonar al hijo que se fue o al verdugo que a\u00fan no ha pedido perd\u00f3n prolonga, lo sepa o no, aquel \u00abPadre, perd\u00f3nalos\u00bb pronunciado desde la cruz. La fuerza para hacerlo le llega de la corriente que se abri\u00f3 en el Calvario y que la Iglesia sigue ofreciendo en el sacramento de la reconciliaci\u00f3n. All\u00ed el cristiano recibe el perd\u00f3n que despu\u00e9s ha de dar.<\/p>\n\n\n<div class=\"omnes-block-ficha-vertical\">\n\t<div class=\"content\">\n\t\t<h2>El perd\u00f3n. Una sabidur\u00eda silenciosa<\/h2>\n\t\t<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/9788410943896.jpg\" \/>\n\t\t<div class=\"v\"><strong>Auteur<\/strong>Rafael Domingo Osl\u00e9<\/div><div class=\"v\"><strong>Editorial<\/strong>La terre des livres : la terre des livres<\/div><div class=\"v\"><strong>Pages<\/strong>: 200<\/div><div class=\"v\"><strong>Date de publication<\/strong>: 2026<\/div>\t<\/div>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La cruz fue, antes que nada, un instrumento de suplicio. Los romanos la hab\u00edan heredado de persas y cartagineses y la hab\u00edan perfeccionado como pedagog\u00eda del terror: la v\u00edctima mor\u00eda lentamente ante la mirada de todos. 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