{"id":65630,"date":"2026-10-23T12:01:30","date_gmt":"2026-10-23T10:01:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=65630"},"modified":"2026-10-23T12:01:34","modified_gmt":"2026-10-23T10:01:34","slug":"venite-ad-me-texto-integro-consideraciones-transmision-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.omnesmag.com\/fr\/actualidad\/venite-ad-me-texto-integro-consideraciones-transmision-fe\/","title":{"rendered":"\u00abVenite ad me\u00bb. Texto \u00edntegro de las consideraciones sobre la transmisi\u00f3n de la fe en el cambio de \u00e9poca"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha publicado <em><a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/actualidad\/venite-ad-me-transmision-fe\/\" data-type=\"post\" data-id=\"65602\">Venite ad me. Consideraciones sobre la transmisi\u00f3n de la fe en el cambio de \u00e9poca<\/a><\/em>, un documento que invita a renovar el anuncio del Evangelio y a situar a Jesucristo en el centro de la vida y de la misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las consideraciones, publicadas el 22 de octubre, responden a la preocupaci\u00f3n por las dificultades que atraviesa la transmisi\u00f3n de la fe de una generaci\u00f3n a otra, especialmente en algunas regiones del mundo, donde se ha interrumpido casi por completo. El texto propone volver al <em><a href=\"#capitulo-4\">kerygma<\/a><\/em>, el n\u00facleo del anuncio cristiano, y ofrece orientaciones para favorecer el encuentro personal con Cristo, prestar mayor atenci\u00f3n a la evangelizaci\u00f3n de los adultos y reforzar el papel de las familias y las comunidades eclesiales.<\/p>\n\n\n\n<div id=\"Introducci\u00f3n\" class=\"wp-block-group\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li id=\"introducci\u00f3n\"><a href=\"#introduccion\">Introducci\u00f3n<\/a><\/li>\n\n\n\n<li id=\"introducci\u00f3n\"><a href=\"#capitulo-1\" data-type=\"internal\" data-id=\"#capitulo-1\">cap\u00edtulo 1<\/a>: El anuncio del amor del padre.<\/li>\n\n\n\n<li id=\"introducci\u00f3n\"><a href=\"#capitulo-2\">Cap\u00edtulo 2<\/a>: La luz de la fe.<\/li>\n\n\n\n<li id=\"introducci\u00f3n\"><a href=\"#capitulo-3\" data-type=\"internal\" data-id=\"#capitulo-3\">Cap\u00edtulo 3<\/a>: El cambio de \u00e9poca.<\/li>\n\n\n\n<li id=\"introducci\u00f3n\"><a href=\"#capitulo-4\" data-type=\"internal\" data-id=\"#capitulo-4\">Cap\u00edtulo 4<\/a>: La centralidad del Kerygma.<\/li>\n\n\n\n<li id=\"introducci\u00f3n\"><a href=\"#capitulo-5\">Cap\u00edtulo 5<\/a>: La transmisi\u00f3n de la fe en las comunidades.<\/li>\n\n\n\n<li id=\"introducci\u00f3n\"><a href=\"#capitulo-6\">Cap\u00edtulo 6<\/a>: Fe y cultura.<\/li>\n\n\n\n<li id=\"introducci\u00f3n\"><a href=\"#capitulo-7\" data-type=\"internal\" data-id=\"#capitulo-7\">Cap\u00edtulo 7<\/a>: Algunas atenciones espec\u00edficas.<\/li>\n\n\n\n<li id=\"introducci\u00f3n\"><a href=\"#capitulo-8\">Cap\u00edtulo 8<\/a>: Testimonios<\/li>\n\n\n\n<li><a href=\"#conclusion\">Conclusi\u00f3n<\/a><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<h2 id=\"introduccion\" class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1. [<em>Venite ad me<\/em>] \u00abVenid a m\u00ed todos los que est\u00e1is cansados y agobiados, y yo os aliviar\u00e9\u00bb (<em>Mt<\/em> 11,28). El Se\u00f1or Jesucristo se presenta a s\u00ed mismo como fuente de alivio profundo frente a los cansancios y las fatigas del coraz\u00f3n humano. Desde esta perspectiva, la transmisi\u00f3n de la fe se presenta como un encuentro, en el que Cristo se acerca a cada persona en la realidad concreta de su vida, d\u00e1ndole esa paz verdadera que solo en \u00c9l es posible encontrar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2. Jes\u00fas es la luz verdadera del mundo y quien cree en \u00c9l, el Resucitado vivo, vence las tinieblas de la muerte y vive gracias a la luz de la vida (cf. <em>Jn<\/em> 1, 6-9; 8, 12). Esta es la fe de la Iglesia y esta es la fe que todo creyente est\u00e1 llamado a difundir hasta los confines de la tierra. Este compromiso \u2014el de la transmisi\u00f3n de la fe, declinado bajo las condiciones socioculturales actuales\u2014 ocupa un lugar central en las presentes <em>Consideraciones.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3. Esta responsabilidad de todo creyente en Cristo, luz verdadera del mundo, constituye un argumento de gran actualidad para la vida y la misi\u00f3n de la Iglesia. El Dicasterio hab\u00eda sido instado en varias ocasiones por el Papa Francisco a ofrecer una reflexi\u00f3n al respecto y hab\u00eda puesto en marcha el procedimiento habitual para llegar a las presentes <em>Consideraciones<\/em>. Los acontecimientos recientes, especialmente la llegada al solio pontificio del Papa Le\u00f3n XIV, la celebraci\u00f3n del Jubileo, as\u00ed como la perspectiva del pr\u00f3ximo Jubileo de la Redenci\u00f3n de 2033, son como un est\u00edmulo adicional para proceder con mayor celeridad en la redacci\u00f3n del documento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">4. Las presentes <em>Consideraciones<\/em> querr\u00edan, fundamentalmente, relanzar a toda la comunidad eclesial la invitaci\u00f3n que el Santo Padre Le\u00f3n XIV dirigi\u00f3 a los obispos italianos, en el encuentro con ellos en junio de 2025: \u201cAnte todo, es necesario un impulso renovado en el anuncio y la transmisi\u00f3n de la fe. Se trata de poner a Jesucristo en el centro tanto del anuncio como de la existencia y, siguiendo el camino indicado por <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>, ayudar a las personas a vivir una relaci\u00f3n personal con \u00c9l, para descubrir la alegr\u00eda del Evangelio. En una \u00e9poca de gran fragmentaci\u00f3n, es necesario volver a los fundamentos de nuestra fe, al <em>kerygma<\/em>. Este es el primer gran compromiso que motiva todos los dem\u00e1s\u201d<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn1\">[1]<\/a>. Por lo tanto, como se\u00f1ala tambi\u00e9n el Santo Padre, \u00abla evangelizaci\u00f3n debe enfrentarse hoy, de manera particular, tambi\u00e9n a las condiciones y din\u00e1micas cambiadas en la transmisi\u00f3n de la fe de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. En algunas regiones del mundo, esta transmisi\u00f3n se ha interrumpido casi por completo, lo que exige la capacidad de asumir nuevos desaf\u00edos\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn2\">[2]<\/a> . El objetivo espec\u00edfico del documento es, por eso, ofrecer tanto una reflexi\u00f3n espec\u00edfica como sugerir caminos concretos para el anuncio del <em>kerygma<\/em> en el cambio de \u00e9poca que estamos atravesando<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">5. Este anuncio debe ser capaz de reavivar la fe en quienes hace tiempo que ya no la practican (pensemos, en particular, en el mundo de los adultos y de las nuevas generaciones) o de promover una experiencia de fe (<em>fides qua)<\/em> en quienes a\u00fan no han conocido a Cristo, sin entrar en la labor espec\u00edfica de la catequesis y de la formaci\u00f3n de los creyentes, ambas llamadas a ofrecer tambi\u00e9n una introducci\u00f3n ordenada y gradual a la doctrina de la Iglesia (<em>fides quae<\/em>). La reflexi\u00f3n contenida en las presentes <em>Consideraciones<\/em> sobre la <em>fides qua<\/em> precede a la cuesti\u00f3n relativa a la transmisi\u00f3n del <em>depositum fidei<\/em>, que este documento no pretende afrontar de manera exhaustiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">6. A lo largo de la redacci\u00f3n de estas <em>Consideraciones<\/em>, ha resultado realmente valiosa la contribuci\u00f3n de numerosas Conferencias Episcopales Nacionales, que han respondido con gran diligencia a la solicitud del Dicasterio de enviar materiales relacionados con el tema de la transmisi\u00f3n de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">7. Revisten una especial relevancia los testimonios, que nos han enviado los obispos, de quienes han descubierto o redescubierto \u2014ya sea en su juventud o en la edad adulta\u2014 al Se\u00f1or Jes\u00fas y su Evangelio. Muchos de ellos se recogen en el \u00faltimo cap\u00edtulo de las presentes <em>Consideraciones<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">8. Una \u00faltima puntualizaci\u00f3n se refiere al g\u00e9nero del documento, que es el de las <em>Consideraciones<\/em> y no el de una <em>Nota doctrinal<\/em>. De hecho, su finalidad es principalmente la de estimular la reflexi\u00f3n eclesial y el compromiso pastoral en torno a la transmisi\u00f3n de la fe. Por ello, en el texto se examinan una pluralidad de puntos de vista, sin pretender, sin embargo, cerrar la cuesti\u00f3n, que permanece abierta a nuevos an\u00e1lisis y desarrollos. Esto significa que estas <em>Consideraciones<\/em> no se caracterizan, como otros textos del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, por la precisi\u00f3n del lenguaje y el car\u00e1cter sistem\u00e1tico del tratamiento, sino que admiten un estilo m\u00e1s discursivo, como se aprecia sobre todo en la secci\u00f3n, ya citada, dedicada a los testimonios<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<h2 id=\"capitulo-1\" class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo I<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El anuncio del amor del Padre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">9. Al hablar de la misi\u00f3n del Bautista, el evangelista Juan lo califica como el testigo de la luz, como aquel que debe dar su testimonio de la luz verdadera, de aquella luz que es la \u00fanica que tiene el poder de iluminar a todo ser humano (cf. <em>Jn<\/em> 1,6-9). Esta luz verdadera se llama Jes\u00fas, el Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre para la salvaci\u00f3n del mundo. \u00c9l es, en definitiva, la \u201cluz verdadera del mundo\u201d y quien siga sus pasos nunca se perder\u00e1 en las tinieblas, sino que siempre encontrar\u00e1 en su interior la luz plena de la vida (cf. <em>Jn<\/em> 8,12). Este es el n\u00facleo de todo el cristianismo y es tambi\u00e9n el impulso que lleva a los creyentes a transmitir en todo tiempo \u2014tambi\u00e9n en el nuestro\u2014 la fe que viven.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">10. Jes\u00fas es realmente la luz verdadera que ilumina a todo ser humano, porque lo que nadie hab\u00eda visto ni pod\u00eda ver, \u00c9l lo revel\u00f3: <em>el amor incondicional que habita en el coraz\u00f3n de Dios-Trinidad<\/em>. Esta es la buena nueva del Evangelio del Hijo: <em>Dios es amor para siempre y para todos<\/em> (cf. <em>1 Jn<\/em> 4,8). Es Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo. Esta buena nueva, desconocida hasta Jes\u00fas, es ahora capaz de conducirnos a la salvaci\u00f3n y felicidad plenas y, al mismo tiempo, por la gracia del Esp\u00edritu Santo, de poner de manifiesto y purificar todo lo que pueda ser un obst\u00e1culo para la vida nueva que ella abre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">11. De manera a\u00fan m\u00e1s radical, Jes\u00fas anuncia la verdad de que, por este amor del Padre, no existe ning\u00fan espacio humano marcado por el fracaso o el pecado que no pueda ser reintegrado a su destino original. Es m\u00e1s, gracias a la acci\u00f3n continua del Esp\u00edritu Santo, que act\u00faa de maneras que solo \u00c9l conoce<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn4\">[4]<\/a>, la luz y el poder de ese amor est\u00e1n siempre a disposici\u00f3n de todos, en cualquier momento y lugar. Quien acoge esta revelaci\u00f3n abandona para siempre el reino de las tinieblas, abri\u00e9ndose por fin a la luz de la vida y a una vida de luz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">12. Precisamente por esta raz\u00f3n, toda la existencia de Jes\u00fas est\u00e1 marcada por el deseo de iluminar a cada ser humano con la buena nueva de Dios, que es amor para siempre. As\u00ed, \u00e9l va al encuentro de los dem\u00e1s con el coraz\u00f3n abierto y libre, y se deja alcanzar por ellos. Se adec\u00faa a los pasos de los hombres y mujeres de su tiempo y se deja encontrar por ellos. Quien lo busca, lo encuentra, y si lo busca es porque ya ha sido alcanzado por Cristo (cf. <em>Fil<\/em> 3,12). Jes\u00fas no pone obst\u00e1culos entre \u00c9l y la gente. Est\u00e1 siempre atento, siempre presente, nunca distra\u00eddo. Y su palabra nunca resulta abstracta. Quiere dirigir continuamente el coraz\u00f3n y la mente de todos, sin excluir a nadie, hacia la luz verdadera del amor del Padre, de su misericordia, que son, simplemente, un amor y una misericordia para la vida buena de todos. La vida de cada uno es digna de ser vivida en plenitud.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">13. Adem\u00e1s, aquellos que se abren a la luz de la revelaci\u00f3n del amor de Dios reciben de Jes\u00fas una palabra de perd\u00f3n, una palabra de liberaci\u00f3n, una palabra de amor, una palabra de libertad, una palabra de vida, una palabra de esperanza (cf. <em>Lc<\/em> 4,18-19). Jes\u00fas despierta en todos aquellos que van a su encuentro, y se abren a \u00c9l con coraz\u00f3n sincero, un impulso de renovado inter\u00e9s y amor por la vida: por la propia vida, por la de los dem\u00e1s y por la vida de todo lo que existe (cf. <em>Jn<\/em> 14,6). El amor de Dios reconduce a cada hombre y a cada mujer a las buenas razones de su propio ser en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">14. Con esto en la mente y en el coraz\u00f3n, el Jes\u00fas que narran los evangelistas est\u00e1 siempre en camino. No espera. No crea un santuario propio ni una escuela. Se mueve, viaja. Entra en las aldeas y ciudades de su pueblo y de su tiempo. Se relaciona con la gente sencilla, pero tambi\u00e9n con quienes ocupan cargos de poder p\u00fablico, religioso o pol\u00edtico. A trav\u00e9s de estos gestos y estas palabras, Jes\u00fas lleva a cumplimiento la revelaci\u00f3n confiada al pueblo de Israel (cf. <em>Mt<\/em> 4,12-17; <em>Mc<\/em> 1,14-15; <em>Lc<\/em> 3,21-22).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">15. Llama especialmente la atenci\u00f3n la forma en que Jes\u00fas proclama el evangelio del Dios que es amor para siempre y para todos. En su predicaci\u00f3n son numerosas las referencias a la vida cotidiana de la gente, al reino de los animales y al mundo de los \u00e1rboles, las plantas y las flores, al igual que abundan las referencias a los oficios de su \u00e9poca, a la preparaci\u00f3n de la comida y a los juegos de los ni\u00f1os. Jes\u00fas muestra tambi\u00e9n un notable conocimiento del uso de los n\u00fameros y recurre con frecuencia a la construcci\u00f3n de edificios o a los fen\u00f3menos meteorol\u00f3gicos; conoce las monedas de su \u00e9poca y est\u00e1 profundamente familiarizado con los distintos grupos religiosos presentes en aquel momento y vinculados de diversas maneras al juda\u00edsmo. Es, sin duda, un hombre que \u201cmira\u201d con plena atenci\u00f3n e invita constantemente a todos a \u201cmirar\u201d con la misma mirada el entramado de la creaci\u00f3n y de la historia humana. Esta es, en verdad, su certeza inquebrantable; cuando el coraz\u00f3n est\u00e1 libre de todo ego\u00edsmo y de preocupaciones in\u00fatiles, se pueden reconocer las huellas del amor de Dios incluso en el acontecimiento m\u00e1s peque\u00f1o y aparentemente insignificante (cf. <em>Lc<\/em> 12,22-34), y es precisamente este mismo amor el que lo lleva a expresarse a trav\u00e9s del lenguaje de la vida cotidiana de la gente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">16. No es de extra\u00f1ar, pues, que una predicaci\u00f3n as\u00ed, mientras conquista f\u00e1cilmente el coraz\u00f3n de la gente sencilla, que la siente tan cercana y familiar, desconcierte y, en cierta medida, inquiete a quienes ostentan el poder pol\u00edtico y religioso del momento. Es como una luz capaz de poner de manifiesto todo posible uso y abuso de ese poder: \u00abSab\u00e9is que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen.No ser\u00e1 as\u00ed entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor\u00bb (<em>Mt<\/em> 20,25-26); \u00ab\u00a1Ay de vosotros tambi\u00e9n, maestros de la ley, que carg\u00e1is a los hombres cargas insoportables!\u00bb (<em>Lc<\/em> 11,46).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">17. Al cumplir su misi\u00f3n, Jes\u00fas no se limita \u00fanicamente a anunciar el amor incondicional de Dios. Da testimonio concreto de ese amor mediante una predilecci\u00f3n especial por todos aquellos que ya casi no esperan nada de nadie; ni de sus familiares, ni de sus amigos, ni de sus compatriotas, ni de sus correligionarios y tal vez ni siquiera del Dios de la Alianza de los Padres. Debido a su situaci\u00f3n de sufrimiento, provocada por enfermedades incurables o por tr\u00e1gicos reveses del destino, estas personas suelen ser consideradas \u201clos \u00faltimos\u201d de la sociedad. Sin embargo, son precisamente ellos quienes se convierten en \u201clos primeros\u201d en el coraz\u00f3n del Se\u00f1or Jes\u00fas (cf. <em>Mt<\/em> 20,16). De hecho, son estos \u201c\u00faltimos\/primeros\u201d a quienes, m\u00e1s que a ning\u00fan otro, Jes\u00fas invita a acercarse a la luz que ilumina a cada hombre y a cada mujer, es decir, a la luz del amor del Padre. As\u00ed es como, con su cercan\u00eda, con sus palabras y con sus milagros, Jes\u00fas reaviva en ellos la esperanza de poder seguir teniendo esperanza, la confianza de poder seguir confiando, la posibilidad de seguir teniendo posibilidades. <em>Realiza en ellos el prodigio de poder seguir creyendo en un milagro para su propia existencia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">18. A lo largo de su predicaci\u00f3n, Jes\u00fas entra entonces, casi inevitablemente, en su fundamento estructural, pero en cuya aplicaci\u00f3n concreta sol\u00edan prevalecer actitudes de divisi\u00f3n y exclusi\u00f3n. Mientras que su Padre, que est\u00e1 en los cielos, hace salir el sol sobre unos y otros (cf. <em>Mt<\/em> 5,45) y hace llover sobre unos y otros, la discriminaci\u00f3n y la separaci\u00f3n entre las personas constitu\u00edan un rasgo muy extendido en el \u00e1mbito pol\u00edtico y religioso de su tiempo, al igual que en el nuestro. Al llevar la luz de un amor divino que quiere reconectar a cada uno con su existencia, por muy atribulada que sea, con las dem\u00e1s personas de su entorno y, en \u00faltima instancia, con Dios mismo, con vistas a una fraternidad de justicia y paz, Jes\u00fas no puede evitar chocar con los poderes de su tiempo, dado que su mensaje tiene la fuerza de una autoridad (cf. <em>Mc<\/em> 1,27). Al anunciar el rostro de amor de Dios, Jes\u00fas priva de todo fundamento a ese ejercicio desp\u00f3tico del poder religioso y pol\u00edtico de su \u00e9poca, que ha olvidado su propia naturaleza de servicio y de unidad. Dios no bendice la divisi\u00f3n, ni mucho menos la discriminaci\u00f3n. \u00c9l es Padre y ama a todo ser vivo (cf. <em>Sab<\/em> 1,13-14). Ninguna ley ni autoridad humana o religiosa podr\u00e1 jam\u00e1s declarar a nadie <em>indigno<\/em> de su amor o del de los dem\u00e1s seres humanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">19. La tensi\u00f3n entre las palabras y los gestos de Jes\u00fas y las incomprensiones con el poder de su tiempo alcanza su punto \u00e1lgido con la decisi\u00f3n de las autoridades religiosas y pol\u00edticas de condenarlo a muerte. Su predicaci\u00f3n, acompa\u00f1ada de signos extraordinarios, debe ser detenida y reducida al silencio para siempre. As\u00ed se decide su muerte en la cruz, a la que el poder romano da su respaldo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">20. Pero esa condena a muerte no tiene la fuerza para apagar la \u201cluz verdadera del mundo\u201d. Ese pat\u00edbulo injusto se convierte, en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n, en el trono m\u00e1s elevado desde el que resuena con absoluta claridad el mensaje evang\u00e9lico y se manifiesta ante el mundo entero el poder iluminador del Evangelio del Hijo. Y ese Evangelio es este: <em>Dios es amor para todos<\/em>, <em>Dios es misericordia para todos<\/em>. Lo es verdaderamente para todos, y por eso lo es tambi\u00e9n para aquellos que condenan y dan muerte al Hijo. El \u201cs\u00ed\u201d que Dios, en Jes\u00fas, dice al ser humano y que mantiene ardientemente encendida la luz verdadera del mundo, que es su Hijo, nunca puede transformarse en un \u201cno\u201d. El amor del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo hacia la humanidad es un amor sin reservas, sin l\u00edmites, sin medida y, en definitiva, sin l\u00edmites (cf. <em>1 Jn<\/em> 4,7-8).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">21. En los instantes finales de la vida terrenal de Jes\u00fas, encuentran su pleno cumplimiento las maravillosas palabras del antiguo y maravilloso libro del <em>Cantar de los Cantares<\/em>: \u00abLas aguas caudalosas no podr\u00e1n apagar el amor, ni anegarlo los r\u00edos\u00bb (8,7). La incomprensi\u00f3n y la obstinaci\u00f3n que llevan a los l\u00edderes del pueblo a condenar a Jes\u00fas, con la plena complicidad de las autoridades romanas, no logran apagar su deseo de sacar a la humanidad de las tinieblas y de encender en ella la luz de la vida. Es m\u00e1s, la buena y gran noticia del cristianismo es precisamente esta: ni siquiera el poder de la muerte ha podido apagar la verdadera luz del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">22. Una es, por tanto, la certeza fundamental de los cristianos, sin la cual, como dice el ap\u00f3stol Pablo, todo ser\u00eda vano: \u00abPero si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicaci\u00f3n y vana tambi\u00e9n vuestra fe\u00bb (<em>1 Cor<\/em> 15,14). Esta misma conciencia se expres\u00f3 tambi\u00e9n con motivo del S\u00ednodo de los j\u00f3venes: \u00abVive Cristo, esperanza nuestra, y \u00c9l es la m\u00e1s hermosa juventud de este mundo. Todo lo que \u00c9l toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn5\">[5]<\/a>.Esto es lo que los disc\u00edpulos del Se\u00f1or, en todo tiempo, creen, anuncian y dan testimonio con su vida: Cristo est\u00e1 vivo y quiere que todo ser humano est\u00e9 vivo. \u00c9l est\u00e1 siempre con nosotros y no nos abandona (cf. <em>Mt<\/em> 28,20). Por mucho que una persona se aleje de \u00c9l, Jes\u00fas nunca se alejar\u00e1 de ella. A trav\u00e9s de su Iglesia, el Resucitado permanece en todo momento junto a cada uno, dispuesto a iluminar con amor divino su existencia, llen\u00e1ndola de vida, de fuerza y de esperanza. La comuni\u00f3n eclesial es hoy el lugar privilegiado en el que Cristo sigue dej\u00e1ndose encontrar a trav\u00e9s de hombres y mujeres transformados progresivamente por su propia vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">23. Para hacer posible su misi\u00f3n de ser luz del mundo, la Iglesia celebra con alegr\u00eda el cumplimiento de la gran promesa de Cristo: \u00abEl Par\u00e1clito, el Esp\u00edritu Santo, que enviar\u00e1 el Padre en mi nombre, ser\u00e1 quien os lo ense\u00f1e todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho\u00bb (<em>Jn<\/em> 14,26); \u00ab\u00c9l dar\u00e1 testimonio de m\u00ed;y tambi\u00e9n vosotros dar\u00e9is testimonio\u00bb (<em>Jn<\/em> 15,26-27). Sin su acci\u00f3n en lo m\u00e1s \u00edntimo de los corazones, resulta imposible transmitir la verdadera luz de Cristo, como nos recuerda tambi\u00e9n la Secuencia de Pentecost\u00e9s: \u00abVen, [\u2026] Padre amoroso del pobre [\u2026] Mira el vac\u00edo del hombre, si t\u00fa le faltas por dentro\u00bb. En \u00c9l depositamos nuestra confianza, mientras nos dispusimos a buscar los diversos modos de cooperar con su gracia en la evangelizaci\u00f3n de nuestro tiempo. A \u00c9l le pedimos el fervor y la alegr\u00eda necesarios para responder con fidelidad a esta llamada.<\/p>\n\n\n\n<h2 id=\"capitulo-2\" class=\"wp-block-heading\"><strong>Cap\u00edtulo II<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La luz de la fe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">24. A la luz de lo dicho hasta ahora, se comprende mejor el fundamento del cristianismo tal y como lo expres\u00f3 Benedicto XVI: \u00abNo se comienza a ser cristiano por una decisi\u00f3n \u00e9tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci\u00f3n decisiva\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn6\">[6]<\/a>. Un horizonte nuevo y una direcci\u00f3n decisiva son los de la alegr\u00eda, como recuerda el Papa Francisco al comienzo <em>de <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>: \u00abLa alegr\u00eda del Evangelio llena el coraz\u00f3n y la vida entera de los que se encuentran con Jes\u00fas. Quienes se dejan salvar por \u00c9l son liberados del pecado, de la tristeza, del vac\u00edo interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegr\u00eda\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn7\">[7]<\/a> .<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">25. Se\u00f1or Jes\u00fas, que nos pone en contacto con la luz verdadera del amor divino, hace que no nos perdamos en las tinieblas y nos conduce a la vida. Es precisamente en este sentido en el que se puede hablar de <em>la luz de la fe<\/em>, tal y como se afirma en la hom\u00f3nima primera Carta enc\u00edclica del Papa Francisco, y en cuya redacci\u00f3n tambi\u00e9n hab\u00eda contribuido Benedicto XVI: \u00abLa luz de la fe: la tradici\u00f3n de la Iglesia ha indicado con esta expresi\u00f3n el gran don tra\u00eddo por Jesucristo, que en el Evangelio de san Juan se presenta con estas palabras: \u201cYo he venido al mundo como luz, y as\u00ed, el que cree en m\u00ed no quedar\u00e1 en tinieblas\u201d (<em>Jn<\/em> 12,46). Tambi\u00e9n san Pablo se expresa en los mismos t\u00e9rminos: \u00abPues el Dios que dijo: \u201cBrille la luz del seno de las tinieblas\u201d, ha brillado en nuestros corazones\u00bb (<em>2 Co<\/em> 4,6). En el mundo pagano, hambriento de luz, se hab\u00eda desarrollado el culto al Sol, al <em>Sol invictus<\/em>, invocado a su salida. Pero, aunque renac\u00eda cada d\u00eda, resultaba claro que no pod\u00eda irradiar su luz sobre toda la existencia del hombre. Pues el sol no ilumina toda la realidad; sus rayos no pueden llegar hasta las sombras de la muerte, all\u00ed donde los ojos humanos se cierran a su luz. \u201cNo se ve que nadie estuviera dispuesto a morir por su fe en el sol\u201d, dec\u00eda san Justino m\u00e1rtir. Conscientes del vasto horizonte que la fe les abr\u00eda, los cristianos llamaron a Cristo el verdadero sol, \u201ccuyos rayos dan la vida\u201d. A Marta, que llora la muerte de su hermano L\u00e1zaro, le dice Jes\u00fas: \u201c\u00bfNo te he dicho que si crees ver\u00e1s la gloria de Dios?\u201d (<em>Jn<\/em> 11,40). Quien cree ve; ve con una luz que ilumina todo el trayecto del camino, porque llega a nosotros desde Cristo resucitado, estrella de la ma\u00f1ana que no conoce ocaso\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn8\">[8]<\/a> .<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">26. La experiencia de la fe puede, as\u00ed, imaginarse como el encuentro vital y decisivo con ese \u201csol verdadero\u201d que es Cristo, quien libera de las tinieblas y llena de luz la existencia humana. Es una experiencia de luz que, por su propia naturaleza, se irradia hacia otras vidas para iluminarlas con la misma luz; estas, resplandeciendo a su vez, ampliar\u00e1n el radio de propagaci\u00f3n de la luz originaria: la verdadera luz del mundo, que es Cristo. \u00bfC\u00f3mo no recordar, a este respecto, las palabras del mismo Jes\u00fas dirigidas a sus disc\u00edpulos: \u00abVosotros sois la luz del mundo\u00bb (<em>Mt<\/em> 5,14)?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">27. Es precisamente a este dinamismo al que debemos referirnos cuando reflexionamos sobre el delicado tema de la transmisi\u00f3n de la fe en el contexto contempor\u00e1neo, al que aqu\u00ed se evoca como un tiempo de cambio de \u00e9poca. As\u00ed lo confirma con extrema precisi\u00f3n el texto de <em>la <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20130629_enciclica-lumen-fidei.html\">Lumen fidei<\/a><\/em>: \u00abQuien se ha abierto al amor de Dios, ha escuchado su voz y ha recibido su luz, no puede retener este don para s\u00ed. La fe, puesto que es escucha y visi\u00f3n, se transmite tambi\u00e9n como palabra y luz. El ap\u00f3stol Pablo, hablando a los Corintios, usa precisamente estas dos im\u00e1genes. Por una parte dice: \u201cPero teniendo el mismo esp\u00edritu de fe, seg\u00fan lo que est\u00e1 escrito: <em>Cre\u00ed, por eso habl\u00e9,<\/em>tambi\u00e9n nosotros creemos y por eso hablamos\u201d (<em>2 Co<\/em> 4,13). La palabra recibida se convierte en respuesta, confesi\u00f3n y, de este modo, resuena para los otros, invit\u00e1ndolos a creer. Por otra parte, san Pablo se refiere tambi\u00e9n a la luz: \u201cReflejamos la gloria del Se\u00f1or y nos vamos transformando en su imagen\u201d (<em>2 Co<\/em> 3,18). Es una luz que se refleja de rostro en rostro, como Mois\u00e9s reflejaba la gloria de Dios despu\u00e9s de haber hablado con \u00e9l: \u201c[Dios] ha brillado en nuestros corazones, para que resplandezca el conocimiento de la gloria de Dios reflejada en el rostro de Cristo\u201d (<em>2 Co<\/em> 4,6). La luz de Cristo brilla como en un espejo en el rostro de los cristianos, y as\u00ed se difunde y llega hasta nosotros, de modo que tambi\u00e9n nosotros podamos participar en esta visi\u00f3n y reflejar a otros su luz, igual que en la liturgia pascual la luz del cirio enciende otras muchas velas. La fe se transmite, por as\u00ed decirlo, por contacto, de persona a persona, como una llama enciende otra llama. Los cristianos, en su pobreza, plantan una semilla tan fecunda, que se convierte en un gran \u00e1rbol que es capaz de llenar el mundo de frutos\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn9\">[9]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">28. El mismo documento, en el n\u00famero siguiente, recuerda adem\u00e1s que \u00abla transmisi\u00f3n de la fe, que brilla para todos los hombres en todo lugar, pasa tambi\u00e9n por las coordenadas temporales, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Puesto que la fe nace de un encuentro que se produce en la historia e ilumina el camino a lo largo del tiempo, tiene necesidad de transmitirse a trav\u00e9s de los siglos\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn10\">[10]<\/a>. As\u00ed pues, si por un lado la transmisi\u00f3n de la fe se asemeja al encendido de una llama a partir de otra llama, en un contacto que podr\u00edamos calificar de personal, por otro lado<strong>,<\/strong> la comunidad de los disc\u00edpulos siempre se ha sentido llamada a crear ocasiones en las que la fe pudiera transmitirse; ocasiones en las que fuera posible para todos entrar en contacto con la verdadera luz de la vida, aquella que libera de toda oscuridad y que se encuentra en el Se\u00f1or Jes\u00fas. Los disc\u00edpulos sintieron, pues, el deber de transmitir la fe; un deber que debe ser custodiado y honrado de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">29. La transmisi\u00f3n de la fe tiene su fundamento \u00faltimo en la iniciativa de Dios, que en Cristo revel\u00f3 su rostro y confi\u00f3 a los ap\u00f3stoles la tarea de anunciar el Evangelio a todos los pueblos. Esta misi\u00f3n, sin embargo, no concluy\u00f3 con la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, sino que contin\u00faa en la historia a trav\u00e9s de la Iglesia. El Concilio Vaticano II afirma, de hecho, que \u00abla Iglesia, en su doctrina, en su vida y en su culto, perpet\u00faa y transmite a todas las generaciones todo lo que ella es, todo lo que cree\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn11\">[11]<\/a>. La Iglesia es, as\u00ed, el sujeto hist\u00f3rico y vivo en el que el Evangelio se escucha, se custodia, se celebra y se actualiza continuamente bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Por esta raz\u00f3n, la fe no se transmite, en primer lugar, como un conjunto de contenidos doctrinales o de informaci\u00f3n religiosa, sino como una forma de vida eclesial en la que el creyente se va introduciendo progresivamente. El sujeto principal de la transmisi\u00f3n de la fe es, por tanto, la Iglesia en su totalidad<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn12\">[12]<\/a>, la cual, al tiempo que recibe incesantemente el don de la Palabra divina, lo comunica y da testimonio de \u00e9l mediante la predicaci\u00f3n, la liturgia, la caridad y la experiencia concreta de la comuni\u00f3n. Se puede afirmar, pues, con raz\u00f3n que la Iglesia \u00abes una Madre que nos ense\u00f1a a hablar el lenguaje de la fe\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn13\">[13]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Formas de transmisi\u00f3n de la fe<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">30. Conviene afirmar con claridad que la fuerza m\u00e1s aut\u00e9ntica de la misi\u00f3n evangelizadora de la comunidad de los disc\u00edpulos del Se\u00f1or sigue siendo siempre la de <em>la atracci\u00f3n<\/em>, como recordaba Benedicto XVI en la homil\u00eda de la Santa Misa de inauguraci\u00f3n de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe: \u00abLa <em>misi\u00f3n de Cristo<\/em> se realiz\u00f3<em>en el amor.<\/em> Encendi\u00f3 en el mundo el fuego de la caridad de Dios (cf. <em>Lc<\/em> 12, 49). <em>El Amor es el que da la vida;<\/em> por eso la Iglesia es enviada a difundir en el mundo la caridad de Cristo, para que los hombres y los pueblos \u201ctengan vida y la tengan en abundancia\u201d (<em>Jn<\/em> 10, 10). [\u2026] La Iglesia se siente <em>disc\u00edpula y misionera de este Amor<\/em>: misionera s\u00f3lo en cuanto disc\u00edpula, es decir, capaz de dejarse atraer siempre, con renovado asombro, por Dios que nos am\u00f3 y nos ama primero (cf. <em>1 Jn<\/em> 4, 10). La Iglesia no hace proselitismo. Crece mucho m\u00e1s por \u201catracci\u00f3n\u201d: como Cristo \u201catrae a todos a s\u00ed\u201d con la fuerza de su amor, que culmin\u00f3 en el sacrificio de la cruz, as\u00ed la Iglesia cumple su misi\u00f3n en la medida en que, asociada a Cristo, realiza su obra conform\u00e1ndose en esp\u00edritu y concretamente con la caridad de su Se\u00f1or\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn14\">[14]<\/a>. Esta reflexi\u00f3n la ha hecho suya tambi\u00e9n el Papa Le\u00f3n XIV: \u00abHoy, con alegr\u00eda, la retomo y la comparto con ustedes. Y los invito a ustedes y a m\u00ed a prestar mucha atenci\u00f3n a lo que elPapa Benedictose\u00f1alaba como la \u201cfuerza\u201d que preside este movimiento de atracci\u00f3n: esa fuerza es la <em>Charis<\/em>, es el <em>\u00c1gape<\/em>, es el Amor de Dios que se encarn\u00f3 en Jesucristo y que en el Esp\u00edritu Santo se dona a la Iglesia y santifica todas sus acciones. En efecto, no es la Iglesia la que atrae, sino Cristo, y si un cristiano o una comunidad eclesial atrae, es porque a trav\u00e9s de ese \u201ccanal\u201d llega la savia vital de la caridad que brota del Coraz\u00f3n del Salvador\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn15\">[15]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>La familia<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">31. Entre los \u00e1mbitos en los que la Iglesia est\u00e1 llamada a comunicar y a hacer resplandecer la luz de Cristo, la familia constituye el primer y m\u00e1s esencial lugar de transmisi\u00f3n de la fe. Ya en el Nuevo Testamento se pone de manifiesto el papel de los familiares en la transmisi\u00f3n de la fe. A Timoteo, por ejemplo, el ap\u00f3stol Pablo se dirige diciendo: \u00abEvoco el recuerdo de tu fe sincera, la que arraig\u00f3 primero en tu abuela Loide y en tu madre Eunice, y estoy seguro que tambi\u00e9n en ti\u00bb (<em>2 Tim<\/em> 1,5). Este aspecto tambi\u00e9n lo subray\u00f3 el Papa Le\u00f3n XIV: \u00abEn la familia, la fe se transmite junto con la vida, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n: se comparte como el pan de la mesa y los afectos del coraz\u00f3n. Esto la convierte en un lugar privilegiado para encontrar a Jes\u00fas, que nos ama y siempre quiere nuestro bien\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn16\">[16]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">32. A lo largo de las d\u00e9cadas, adem\u00e1s, con la formaci\u00f3n y la consolidaci\u00f3n de las comunidades cristianas, surge tambi\u00e9n su papel activo en la tarea de transmitir la fe. En particular, con la difusi\u00f3n de la pr\u00e1ctica del bautismo de los ni\u00f1os, la comunidad y la familia se sienten unidas en la responsabilidad com\u00fan de introducir a los m\u00e1s peque\u00f1os en el encuentro con el Se\u00f1or Jes\u00fas. Se trata de la conciencia de que, si los ni\u00f1os reciben la vida de sus padres, en el bautismo obtienen \u00abel sentido para vivirla: la fe. Cuando sabemos que un bien es esencial, enseguida lo buscamos para aquellos a quienes amamos. \u00bfQui\u00e9n de nosotros, en efecto, dejar\u00eda a los reci\u00e9n nacidos sin ropa o sin alimento, esperando que de mayores elijan c\u00f3mo vestirse y qu\u00e9 comer? [\u2026S]i el alimento y el vestido son necesarios para vivir, la fe es m\u00e1s que necesaria, porque con Dios la vida encuentra la salvaci\u00f3n\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn17\">[17]<\/a> .<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">33. En cualquier caso, sigue existiendo la necesidad de una profunda integraci\u00f3n entre la Iglesia y la familia, como recuerda claramente tambi\u00e9n la <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20130629_enciclica-lumen-fidei.html\">Lumen fidei<\/a><\/em>: \u00abla estructura del bautismo destaca la importancia de la sinergia entre la Iglesia y la familia en la transmisi\u00f3n de la fe. A los padres corresponde, seg\u00fan una sentencia de san Agust\u00edn, no s\u00f3lo engendrar a los hijos, sino tambi\u00e9n llevarlos a Dios, para que sean regenerados como hijos de Dios por el bautismo y reciban el don de la fe. Junto a la vida, les dan as\u00ed la orientaci\u00f3n fundamental de la existencia y la seguridad de un futuro de bien, orientaci\u00f3n que ser\u00e1 ulteriormente corroborada en el sacramento de la confirmaci\u00f3n con el sello del Esp\u00edritu Santo\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn18\">[18]<\/a>. A este respecto, resulta interesante el v\u00ednculo que se puede vislumbrar en la Iglesia latina entre la liturgia del encendido del cirio pascual, preludio de la gran celebraci\u00f3n de la Pascua, centro y culmen de la fe cristiana, y la celebraci\u00f3n del Bautismo, puerta de esa misma fe, sobre todo en la referencia a Cristo Luz, que debe ser acogido en la existencia de todo creyente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">34. En este contexto, cobra especial relevancia lo que el mismo documento magisterial afirma m\u00e1s adelante: \u00abEn la familia, la fe est\u00e1 presente en todas las etapas de la vida, comenzando por la infancia: los ni\u00f1os aprenden a fiarse del amor de sus padres. Por eso, es importante que los padres cultiven pr\u00e1cticas comunes de fe en la familia, que acompa\u00f1en el crecimiento en la fe de los hijos. Sobre todo los j\u00f3venes, que atraviesan una edad tan compleja, rica e importante para la fe, deben sentir la cercan\u00eda y la atenci\u00f3n de la familia y de la comunidad eclesial en su camino de crecimiento en la fe\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn19\">[19]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">35. Por el jesuita Aim\u00e9 Duval, en la que se puede divisar la obra silenciosa y casi natural del testimonio cristiano vivido por los padres frente a sus hijos. Escribe el padre Duval, en el contexto del relato de su turbulenta trayectoria humana y religiosa: \u00abEra el quinto de una familia de nueve hijos. Por delante de m\u00ed: Lucie, Marie, H\u00e9l\u00e8ne, Marcel; y despu\u00e9s de m\u00ed: Ren\u00e9, Raymond, Suzanne y Andr\u00e9. En esta familia, no aprend\u00ed la piedad de una manera efusiva ni extraordinaria. Solo hab\u00eda la oraci\u00f3n diaria de la noche, rezada juntos. Pero de ella me recuerdo bien y la recordar\u00e9 hasta que mis ojos se cierren definitivamente. <em>Mi hermana<\/em>. Mi hermana H\u00e9l\u00e8ne recitaba las oraciones, que eran largas para unos ni\u00f1os (un cuarto de hora). Se apresuraba, balbuceaba y se saltaba partes hasta que mi padre le dec\u00eda en dialecto: \u201cVuelve a empezar\u2026 empieza de nuevo\u2026\u201d. As\u00ed aprend\u00ed, en aquel momento, que era necesario hablar con el buen Dios con lentitud, seriedad y amable paciencia. <em>Mi padre<\/em>. Lo que hoy me emociona es el recuerdo de la actitud de mi padre. \u00c9l, que siempre estaba cansado por sus labores en el campo o por el transporte de los bueyes, \u00e9l, que mostraba sin verg\u00fcenza que estaba cansado al volver del trabajo, he aqu\u00ed que, despu\u00e9s de cenar, se arrodillaba, con los codos apoyados en el asiento de una silla, la frente entre las manos, sin mirar en absoluto a sus hijos a su alrededor, sin moverse, sin toser, sin perder la paciencia. Y yo pensaba para mis adentros: \u201cMi padre, que es tan fuerte, que manda en la casa y sobre sus dos grandes bueyes, que se muestra orgulloso ante los reveses de la suerte y tan poco t\u00edmido ante el alcalde, los ricos y los malvados, he aqu\u00ed que se hace tan peque\u00f1o ante el buen Dios. De verdad que hablar con Dios lo cambia. De verdad, el buen Dios debe de ser alguien muy grande si mi padre se arrodilla ante \u00e9l, pero tambi\u00e9n alguien muy cercano si se le puede hablar con la ropa de trabajo\u2026\u201d. <em>Mi madre.<\/em> En cuanto a mi madre, nunca la vi de rodillas. Demasiado cansada, se sentaba en medio de la habitaci\u00f3n, con el benjam\u00edn en brazos, el vestido negro hasta los talones, su bonito pelo casta\u00f1o suelto sobre el cuello y todos los ni\u00f1os a su alrededor, apoyados en ella. Segu\u00eda con los labios las oraciones de principio a fin, no quer\u00eda perderse ni una pizca, las recitaba por su cuenta. Lo m\u00e1s curioso es que no dejaba de mirarnos fijamente, cada uno de nosotros estaba bajo su mirada. Una mirada m\u00e1s prolongada para los m\u00e1s peque\u00f1os. Nos miraba fijamente, pero no dec\u00eda nada, ni siquiera cuando los m\u00e1s peque\u00f1os se retorc\u00edan y murmuraban, ni siquiera cuando el trueno estallaba sobre la casa, ni siquiera cuando el gato tiraba una olla. Y yo pensaba para mis adentros: \u201cLa verdad es que el buen Dios es muy amable si se puede hablar con \u00e9l con un ni\u00f1o en brazos y llevando puesto el delantal de trabajo. De verdad, el buen Dios es alguien importante si el gato o el trueno ya no tienen ninguna importancia\u201d. Las manos de mi padre, los labios de mi madre, son estas cosas las que me han ense\u00f1ado sobre el buen Dios m\u00e1s que el catecismo. \u00c9l es Alguien, es Alguien cercano. Con \u00e9l se puede hablar incluso cuando has estado trabajando\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn20\">[20]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">36. Este conmovedor relato de una iniciaci\u00f3n sencilla y alegre de los m\u00e1s peque\u00f1os al misterio de Dios, hecha posible gracias al testimonio de los padres, confirma plenamente la intuici\u00f3n a la que ha hecho referencia en repetidas ocasiones el Papa Francisco: la fe debe transmitirse, en el seno de la familia, \u201cen dialecto\u201d. Con motivo de la fiesta del Bautismo del Se\u00f1or, el 7 de enero de 2018, as\u00ed se dirig\u00eda a los padres que hab\u00edan llevado a sus hijos al bautismo: \u00abQuisiera deciros solo una cosa, que se refiere a vosotros [padres]: la transmisi\u00f3n de la fe se puede hacer solo \u201cen dialecto\u201d, en el dialecto de la familia, en el dialecto de pap\u00e1 y mam\u00e1, del abuelo, de la abuela.Despu\u00e9s llegar\u00e1n los catequistas para desarrollar esta primera transmisi\u00f3n con ideas, con explicaciones&#8230; Pero no os olvid\u00e9is de esto: se hace \u201cen dialecto\u201d y si falta el dialecto, si en casa no se habla entre los padres en la lengua del amor, la transmisi\u00f3n no es tan f\u00e1cil, no se podr\u00e1 hacer\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn21\">[21]<\/a>. Este punto tambi\u00e9n lo reafirm\u00f3 el Papa Le\u00f3n XIV: \u00abLos primeros catequistas son nuestros padres, aquellos que hablaron con nosotros primero y nos ense\u00f1aron a hablar. As\u00ed como aprendimos nuestra lengua materna, del mismo modo el anuncio de la fe no puede delegarse a otros, sino que se realiza all\u00ed donde vivimos, principalmente en nuestras casas, alrededor de la mesa. Cuando hay una voz, un gesto, un rostro que lleva a Cristo, la familia experimenta la belleza del Evangelio\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn22\">[22]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">37. As\u00ed, hasta hace poco, la transmisi\u00f3n de la fe encontraba precisamente en el \u00e1mbito familiar el lugar principal para el relevo entre generaciones. Son sobre todo los padres quienes constituyen ese primer \u201ctabern\u00e1culo\u201d en el que los peque\u00f1os pueden vislumbrar toda la belleza y la fuerza de ser disc\u00edpulos del Se\u00f1or Jes\u00fas. Este testimonio se materializa en un entramado de gestos sencillos y cotidianos: la oraci\u00f3n personal y en pareja, la lectura del Evangelio, el recuerdo de las palabras y los gestos de Jes\u00fas, la memoria de los santos patronos, la invocaci\u00f3n constante de la protecci\u00f3n maternal de la Virgen Mar\u00eda, la participaci\u00f3n en la misa dominical, la visita a los santuarios y las diversas formas de piedad popular, la atenci\u00f3n a los m\u00e1s pobres y desfavorecidos, pero tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias antes de las comidas y la bendici\u00f3n del Se\u00f1or con motivo de los cumplea\u00f1os de alguno de los miembros de la familia, as\u00ed como la devota preparaci\u00f3n del bel\u00e9n con motivo de las fiestas navide\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">38. Sin embargo, hay que constatar que esta situaci\u00f3n favorable se est\u00e1 perdiendo progresivamente. De hecho, como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante con mayor detalle, uno de los rasgos caracter\u00edsticos de nuestra \u00e9poca es el hecho de que, aunque mantiene su importancia en algunas regiones de \u00c1frica y Asia, la transmisi\u00f3n de la fe en el \u00e1mbito familiar se ha interrumpido en muchas partes del mundo<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn23\">[23]<\/a>. En consecuencia, la transmisi\u00f3n a las nuevas generaciones de la experiencia de la fe cristiana ya no se produce de manera, por as\u00ed decirlo, \u201cautom\u00e1tica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>La comunidad eclesial<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">39. Solo en este punto, y en una segunda etapa, la comunidad eclesial entra en el proceso de transmisi\u00f3n de la fe. Lo que una persona ha recibido de sus padres \u2014el testimonio creyente de Jes\u00fas, que revel\u00f3 plenamente el rostro del amor infinito de Dios, liberando a los seres humanos de las tinieblas y abri\u00e9ndolos a la verdadera luz de la vida\u2014 encuentra en la Iglesia los instrumentos y las ocasiones para que se convierta en el principio fundamental de su forma de ver el mundo. A trav\u00e9s de la catequesis, la celebraci\u00f3n de los sacramentos, los diversos espacios que favorecen una participaci\u00f3n activa en la vida comunitaria \u2014tal y como propone el actual camino sinodal\u2014, el compromiso con los m\u00e1s desfavorecidos y el encuentro en la casa del Se\u00f1or los domingos, se alcanza esa madurez de la fe que consiste, en \u00faltima instancia, en mirar todo \u201ccon los ojos de Jes\u00fas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">40. De hecho, gracias a la acci\u00f3n coordinada entre los padres y la comunidad eclesial, cada uno aprende que en \u00abla fe, Cristo no es s\u00f3lo aquel en quien creemos, la manifestaci\u00f3n m\u00e1xima del amor de Dios, sino tambi\u00e9n aquel con quien nos unimos para poder creer. La fe no s\u00f3lo mira a Jes\u00fas, sino que mira desde el punto de vista de Jes\u00fas, con sus ojos: es una participaci\u00f3n en su modo de ver\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn24\">[24]<\/a>. Esta es la plena realizaci\u00f3n del proceso que aqu\u00ed denominamos transmisi\u00f3n de la fe: permitir que cada uno alcance tal intimidad con el Se\u00f1or Jes\u00fas que pueda, por fin, mirarse a s\u00ed mismo, a los dem\u00e1s, al mundo y al misterio de Dios con los mismos ojos de Jes\u00fas. As\u00ed se percibe que el acompa\u00f1amiento de la comunidad es esencial no solo para acoger el Evangelio, sino tambi\u00e9n para permanecer fieles al don recibido, ya que es muy dif\u00edcil perseverar en soledad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">41. Hay que constatar asimismo que, en los pa\u00edses de antigua tradici\u00f3n cristiana, este contexto de transmisi\u00f3n de la fe parece hoy comprometido, ya que se caracteriza cada vez m\u00e1s por la presencia de \u00ab\u201c<em>personas bautizadas que no viven las exigencias del Bautismo<\/em>\u201d, no tienen una pertenencia cordial a la Iglesia y ya no experimentan el consuelo de la fe. La Iglesia, como madre siempre atenta, se empe\u00f1a para que vivan una conversi\u00f3n que les devuelva la alegr\u00eda de la fe y el deseo de comprometerse con el Evangelio\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn25\">[25]<\/a>. Adem\u00e1s, crece, sobre todo entre los j\u00f3venes, el n\u00famero de quienes no conocen a Jes\u00fas ni el Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">42. Precisamente por esta raz\u00f3n, la transmisi\u00f3n de la fe exige hoy, de manera especial, la evangelizaci\u00f3n de los adultos y que se supere una acci\u00f3n pastoral centrada \u00fanicamente en la catequesis de los ni\u00f1os y adolescentes.<\/p>\n\n\n\n<h2 id=\"capitulo-3\" class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo III<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El cambio de \u00e9poca<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">43. Merece una atenci\u00f3n especial el contexto de la transmisi\u00f3n de la fe objeto de las presentes <em>Consideraciones<\/em>, expresado a trav\u00e9s de la categor\u00eda de \u201ccambio de \u00e9poca\u201d. Como es sabido, fue el Papa Francisco quien dio a conocer esta expresi\u00f3n en su discurso a la Curia romana con motivo del intercambio de felicitaciones navide\u00f1as, el 21 de diciembre de 2019, al afirmar que: \u00abNo estamos viviendo simplemente una \u00e9poca de cambios, sino un cambio de \u00e9poca. Por tanto, estamos en uno de esos momentos en que los cambios no son m\u00e1s lineales, sino de profunda transformaci\u00f3n; constituyen elecciones que transforman velozmente el modo de vivir, de interactuar, de comunicar y elaborar el pensamiento, de relacionarse entre las generaciones humanas, y de comprender y vivir la fe y la ciencia\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn26\">[26]<\/a>. Como ya recordaba hace m\u00e1s de diez a\u00f1os el <em>Documento final<\/em> de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrada en mayo de 2007 en Aparecida (Brasil), de ese cambio \u00abcuyo nivel m\u00e1s profundo es el cultural. Se desvanece la concepci\u00f3n integral del ser humano, su relaci\u00f3n con el mundo y con Dios\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn27\">[27]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">44. Esta situaci\u00f3n est\u00e1 vinculada fundamentalmente a la crisis del modelo cultural de la modernidad, que afecta de manera especial al contexto europeo. Cabe preguntarse, por tanto, si hablar de \u201ccambio de \u00e9poca\u201d, en singular, hace plena justicia a los procesos a los que se enfrentan las Iglesias en todas partes del mundo. La respuesta a esta pregunta es sin duda afirmativa, al menos si nos mantenemos en un plano general, por razones relacionadas con el conocido fen\u00f3meno de la globalizaci\u00f3n, que ha favorecido la difusi\u00f3n efectiva del influjo de la cultura occidental en todas las regiones del planeta. Por otra parte, es innegable que algunas experiencias, como la tragedia de la pandemia del COVID-19, han reforzado la conciencia generalizada de pertenecer a una \u00fanica familia, aunque no faltan tendencias que se mueven en direcci\u00f3n opuesta<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn28\">[28]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">45. La urgencia de abordar las cuestiones surgidas por este cambio de \u00e9poca tambi\u00e9n fue puesta de manifiesto por el Papa Le\u00f3n XIV en su primera Carta enc\u00edclica <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/encyclicals\/documents\/20260515-magnifica-humanitas.html\">Magnifica humanitas<\/a><\/em>: \u00abEstamos viviendo una r\u00e1pida fase de transici\u00f3n, un \u201ccambio de \u00e9poca\u201d en el que \u2014mientras algunos se disputan el futuro de las nuevas tecnolog\u00edas y otros se dedican a reflexionar sobre ellas\u2014 la mayor\u00eda de las personas permanece a la espera, observa desde lejos y simplemente aguarda a que todo salga bien. Precisamente por eso se imponen en nuestra conciencia preguntas decisivas, que ya no pueden eludirse: \u00bfHacia d\u00f3nde vamos? \u00bfHacia qu\u00e9 meta deseamos orientarnos? \u00bfQu\u00e9 direcci\u00f3n elegir como comunidad humana y como pueblos?\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn29\">[29]<\/a>. El Santo Padre ha destacado los rasgos generales de dicho cambio: \u00abLa inteligencia artificial y otras innovaciones est\u00e1n remodelando nuestra concepci\u00f3n del trabajo y de las relaciones, e incluso planteando preguntas sobre la identidad humana. La degradaci\u00f3n ecol\u00f3gica amenaza nuestra casa com\u00fan. Los sistemas pol\u00edticos a menudo no responden al clamor de los pobres. El populismo y la polarizaci\u00f3n ideol\u00f3gica agravan las divisiones entre las naciones. Muchos se ven afectados por el consumismo, el individualismo y la indiferencia\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn30\">[30]<\/a>. A ello se puede sumar tambi\u00e9n la creciente brecha econ\u00f3mica, que, con frecuencia, conduce a la desestabilizaci\u00f3n de regiones enteras. Se trata de factores globales que conllevan profundos cambios sociales. Estas transformaciones afectan pr\u00e1cticamente a todos los contextos culturales y no dejan de lado ni siquiera a la Iglesia, ya que esta est\u00e1 encarnada en la historia y participa en la vida de los pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">46. Por un lado, de hecho, el atractivo que ejerce un estilo de vida econ\u00f3micamente acomodado y la leg\u00edtima aspiraci\u00f3n a unas mejores condiciones de existencia, favorecida tambi\u00e9n por el mencionado desarrollo tecnol\u00f3gico, contribuyen a la difusi\u00f3n de mentalidades materialistas e individualistas en todos los continentes. Esto, junto con otros factores, alimenta a nivel global el fen\u00f3meno de las migraciones, a menudo marcado por aspectos dram\u00e1ticos. Por otro lado, estos mismos procesos, incluso en los pa\u00edses de antigua evangelizaci\u00f3n, han favorecido la formaci\u00f3n de contextos multiculturales en los que, junto al secularismo, conviven las instancias culturales propias de pueblos diversos, llamados a afrontar el reto de una convivencia pac\u00edfica. Por lo tanto, es necesario reconocer que estas din\u00e1micas no se viven de manera uniforme en las distintas regiones del planeta. Del mismo modo, cabe destacar que la relaci\u00f3n con la modernidad occidental \u2014que caracteriza sobre todo a un perfil concreto de Iglesia\u2014 se manifiesta de formas diferentes seg\u00fan las culturas a las que pertenecen las distintas comunidades cristianas. Esta realidad es reconocida por el Papa Le\u00f3n XIV: \u00abEl Pueblo de Dios no s\u00f3lo est\u00e1 compuesto por muchos pueblos, sino que en su interior est\u00e1 tejido de funciones, vocaciones, culturas y tradiciones diversas, llamadas a apoyarse y enriquecerse mutuamente. [\u2026] La tensi\u00f3n fecunda entre la universalidad de la misi\u00f3n y el arraigo local forma parte \u00edntima de la vida de la Iglesia: ella lleva en su aliento el horizonte del mundo entero, pero asume las preguntas de cada contexto como el lugar real en el que el Evangelio cobra vida\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn31\">[31]<\/a>. Se puede concluir, por tanto, que <em>uno de los aspectos m\u00e1s relevantes del cambio de \u00e9poca se refiere al establecimiento de una nueva relaci\u00f3n entre la fe \u2014y, por tanto, su transmisi\u00f3n\u2014 y las culturas<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>La crisis de la transmisi\u00f3n de la fe<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">47. Un aspecto caracter\u00edstico del cambio de \u00e9poca que afecta, por diferentes motivos, sobre todo a Occidente \u2014es decir, a aquellos pa\u00edses en los que la fe cristiana ha tenido tambi\u00e9n una relevancia sociol\u00f3gica mayoritaria\u2014 se refiere a <em>la crisis de la transmisi\u00f3n generacional<\/em> de la fe cristiana. Esto es lo que ya hab\u00eda se\u00f1alado <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>: \u00abTampoco podemos ignorar que en las \u00faltimas d\u00e9cadas se ha producido una ruptura en la transmisi\u00f3n generacional de la fe cristiana en el pueblo cat\u00f3lico. Es innegable que muchos se sienten desencantados y dejan de identificarse con la tradici\u00f3n cat\u00f3lica, que son m\u00e1s los padres que no bautizan a sus hijos y no les ense\u00f1an a rezar, y que hay un cierto \u00e9xodo hacia otras comunidades de fe\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn32\">[32]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">48. Esto tiene mucho que ver, sobre todo en Europa, Estados Unidos de Am\u00e9rica y Canad\u00e1, pero tambi\u00e9n en Australia y Nueva Zelanda, con una fase avanzada de secularizaci\u00f3n, que ha provocado una crisis relevante del cristianismo vivido en el \u00e1mbito dom\u00e9stico. En realidad, cada vez son menos los padres que cumplen con la tarea de poner a sus hijos en contacto con la luz viva del mensaje evang\u00e9lico. Es precisamente de estos contextos familiares de donde procede la mayor\u00eda de los j\u00f3venes, hombres y mujeres, que, a pesar de haber frecuentado los ambientes cat\u00f3licos de la parroquia, acaban viviendo la transici\u00f3n a la edad adulta con una actitud de indiferencia religiosa sustancial. Para estas personas que, a pesar de haber recibido el bautismo, han perdido el sentido cristiano de la vida, Jes\u00fas, su mensaje de amor, esa luz que vino a irradiar en la historia humana, ya no representa ni un elemento esencial de su propia identidad ni un recurso fiable para discernir lo que es justo hacer con vistas a una vida humanamente digna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">49. Sin embargo, esto no afecta \u00fanicamente al llamado Occidente avanzado. En Europa del Este, por ejemplo, que ha sufrido la grave prueba de los reg\u00edmenes totalitarios comunistas y la consiguiente instauraci\u00f3n de una sociedad basada en el ate\u00edsmo de Estado \u2014cuyos efectos, no obstante, no han sido los mismos en todas partes\u2014fue la generaci\u00f3n de los actuales padres la que sufri\u00f3 la interrupci\u00f3n de la transmisi\u00f3n de la fe. As\u00ed lo atestiguan, en particular, los obispos de los territorios de la antigua Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, quienes han podido constatar \u00abque la fe hab\u00eda pasado de las abuelas [\u2026] a los nietos, pero sin la implicaci\u00f3n directa de la generaci\u00f3n intermedia. Como consecuencia de ello, la generaci\u00f3n de los \u201cnietos\u201d no ha encontrado en sus padres una fe vivida en la experiencia cotidiana\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn33\">[33]<\/a>. Los obispos de Albania tambi\u00e9n ofrecen testimonios similares<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn34\">[34]<\/a>. Por ello, concluyen los obispos de la Iglesia greco-cat\u00f3lica de Hungr\u00eda, \u00abya no podemos dar por sentado que los padres transmitan autom\u00e1ticamente la fe a sus hijos. Lo que en el pasado resultaba eficaz, en la situaci\u00f3n actual ya no produce los mismos frutos\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn35\">[35]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">50. Esta ruptura en la transmisi\u00f3n de la fe en la familia tambi\u00e9n se observa en Am\u00e9rica Latina y el Caribe, donde se manifiesta sobre todo como una interrupci\u00f3n de la continuidad org\u00e1nica entre la familia y la sociedad. De hecho, como se\u00f1alan los obispos de Chile: \u00abDurante d\u00e9cadas se dio por descontado que exist\u00eda una cierta continuidad entre familia, escuela, cultura y comunidad eclesial. En ese marco, la fe pod\u00eda ser descrita como algo que se transmit\u00eda relativamente de manera org\u00e1nica de una generaci\u00f3n a otra\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn36\">[36]<\/a>. A este respecto, los obispos de las Antillas observan un debilitamiento de la continuidad generacional<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn37\">[37]<\/a>, sobre todo en lo que se refiere a la catequesis y la pr\u00e1ctica sacramental. En otro contexto, como el de Panam\u00e1, donde la fe sigue estando muy presente en las manifestaciones populares y en los momentos importantes de la vida, se percibe que la fe \u00abya no se transmite de manera natural dentro de las familias\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn38\">[38]<\/a>. En Colombia, como en otros lugares del planeta, son los abuelos quienes suplen las carencias de la catequesis dom\u00e9stica, en paralelo a la parroquial<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn39\">[39]<\/a>; en otras zonas, en cambio, por motivos relacionados con la cultura local, se llega incluso a posponer el bautismo de los hijos hasta una edad m\u00e1s adulta, como ocurre en la Amazon\u00eda peruana<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn40\">[40]<\/a>. En definitiva, todos estos testimonios muestran que ha dejado de existir una especie de \u201cautomatismo\u201d en la transmisi\u00f3n de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">51. Un problema similar afecta tambi\u00e9n a la mayor\u00eda de las Iglesias de Asia, sobre todo en las regiones m\u00e1s avanzadas tecnol\u00f3gicamente. En estos casos, sin embargo, se trata de un cristianismo que siempre ha sido minoritario a nivel social y que solo recientemente est\u00e1 experimentando algunas dificultades en la transmisi\u00f3n familiar de la fe. En Corea, por ejemplo, los obispos observan que, debido a la preocupaci\u00f3n de los padres, sobre todo por la carrera acad\u00e9mica y profesional de sus hijos, la tarea de la catequesis de los m\u00e1s j\u00f3venes recae principalmente en los abuelos<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn41\">[41]<\/a>. Tambi\u00e9n los obispos de Malasia, Singapur y Brunei denuncian que se da prioridad a las exigencias de la carrera profesional, mientras que la formaci\u00f3n espiritual se reduce progresivamente al uso personal de los medios de comunicaci\u00f3n modernos<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn42\">[42]<\/a>. En Banglad\u00e9s se observa una situaci\u00f3n an\u00e1loga, agravada a\u00fan m\u00e1s por un contexto social de mayor\u00eda musulmana<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn43\">[43]<\/a>. En Jap\u00f3n, en cambio, se encuentran dificultades en ciertos aspectos similares a las del mundo occidental, sobre todo en lo que se refiere a la catequesis parroquial y a la gran difusi\u00f3n de los matrimonios entre miembros de tradiciones religiosas diferentes que, de alguna manera, obstaculizan la transmisi\u00f3n de la fe en el \u00e1mbito dom\u00e9stico<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn44\">[44]<\/a>. Esto tambi\u00e9n ocurre en los pa\u00edses de Asia Central, que en su d\u00eda formaron parte del bloque sovi\u00e9tico, en los que la Iglesia sigue siendo, no obstante, una realidad minoritaria y vive condiciones an\u00e1logas a las de las comunidades de Europa del Este, donde durante varias d\u00e9cadas sobrevivi\u00f3, bajo reg\u00edmenes totalitarios, una \u00abIglesia del silencio\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn45\">[45]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">52. A pesar de la gran variedad de contextos, ni siquiera \u00c1frica est\u00e1 exenta de din\u00e1micas que interrumpen la transmisi\u00f3n generacional de la fe. En primer lugar, esto se debe a una cierta secularizaci\u00f3n de las costumbres provocada por la influencia de un estilo de vida occidental, que han hecho suyo sobre todo las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes. Sin embargo, existen tambi\u00e9n otros factores, relacionados principalmente con la relaci\u00f3n con las culturas locales. En particular, se observa que una labor de inculturaci\u00f3n del Evangelio que no se ha llevado a cabo plenamente, a pesar de las manifestaciones p\u00fablicas de la religi\u00f3n a\u00fan muy extendidas en la vida social, conduce a una fe superficial, desprovista de ra\u00edces y m\u00e1s expuesta a influencias externas. As\u00ed lo atestiguan, por ejemplo, los obispos del \u00c1frica del Sur: \u00aba pesar de que el cristianismo est\u00e1 ampliamente difundido, a menudo se queda en un nivel superficial, por lo que necesita una encarnaci\u00f3n m\u00e1s profunda del Evangelio en la espiritualidad africana\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn46\">[46]<\/a>. Por lo tanto, uno de los principales retos para la transmisi\u00f3n de la fe, que caracteriza de manera transversal al continente africano, se refiere a la creciente competencia, cada vez m\u00e1s agresiva, ejercida por movimientos religiosos de diversa procedencia y el retorno a las pr\u00e1cticas religiosas tradicionales incluso despu\u00e9s de haber recibido el bautismo<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn47\">[47]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">53. Sin entrar en la complejidad de las causas que han dado lugar a tales transformaciones, es dentro de este contexto de verdadera reescritura de las condiciones fundamentales de la existencia humana donde debe colocarse la crisis de la transmisi\u00f3n generacional de la fe y el reto que esta representa para la Iglesia. En el pasado, dichas condiciones se interpretaban sobre todo desde la perspectiva del cristianismo, tanto en la sociedad en su conjunto como en el seno de las comunidades particulares. En t\u00e9rminos m\u00e1s generales, hay que reconocer que no solo est\u00e1 en crisis la transmisi\u00f3n de la fe, sino tambi\u00e9n una determinada visi\u00f3n del ser humano y de sus valores fundacionales y fundamentales, que hab\u00eda encontrado precisamente en el Evangelio su plenitud. La crisis de la modernidad, s\u00edmbolo del cambio de \u00e9poca, ha contribuido as\u00ed al nacimiento de una nueva cultura, que ha entrado en competencia con las estructuras tradicionales de transmisi\u00f3n de la fe. Esto ha llevado, a su vez, a la crisis del llamado modelo de cristiandad, acompa\u00f1ada de la percepci\u00f3n generalizada, en diversas partes del mundo, de que la tarea de los sacerdotes se limita a menudo al \u201cmantenimiento\u201d de las estructuras existentes, mientras que el mundo que les rodea ha cambiado radicalmente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Una nueva cultura extendida<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">54. Partiendo de esta situaci\u00f3n, <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/em> invita a la siguiente constataci\u00f3n: \u00abNuevas culturas contin\u00faan gest\u00e1ndose en estas enormes geograf\u00edas humanas [las metr\u00f3polis] en las que el cristiano ya no suele ser promotor o generador de sentido, sino que recibe de ellas otros lenguajes, s\u00edmbolos, mensajes y paradigmas que ofrecen nuevas orientaciones de vida, frecuentemente en contraste con el Evangelio de Jes\u00fas. Una cultura in\u00e9dita late y se elabora en la ciudad. El S\u00ednodo [de 2012 sobre la Nueva Evangelizaci\u00f3n] ha constatado que hoy las transformaciones de esas grandes \u00e1reas y la cultura que expresan son un lugar privilegiado de la nueva evangelizaci\u00f3n. Esto requiere imaginar espacios de oraci\u00f3n y de comuni\u00f3n con caracter\u00edsticas novedosas, m\u00e1s atractivas y significativas para los habitantes urbanos. Los ambientes rurales, por la influencia de los medios de comunicaci\u00f3n de masas, no est\u00e1n ajenos a estas transformaciones culturales que tambi\u00e9n operan cambios significativos en sus modos de vida\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn48\">[48]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">55. Se trata, por tanto, de plantearse la cuesti\u00f3n de la transmisi\u00f3n de la fe en el contexto de esa cultura in\u00e9dita que hoy se expande desde el coraz\u00f3n de las ciudades hacia las periferias y se extiende a las zonas rurales. Se trata de una cultura omnipresente y profundamente influyente, como se\u00f1alan los obispos de los Estados Unidos de Am\u00e9rica: hoy en d\u00eda, los fieles \u00abtienden a estar m\u00e1s absortos en la cultura que en la fe. La cultura, a trav\u00e9s de los <em>medios de comunicaci\u00f3n<\/em> y el discurso p\u00fablico, moldea la forma de pensar de los cat\u00f3licos [&#8230;] m\u00e1s de lo que lo hacen la fe, la tradici\u00f3n y la devoci\u00f3n\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn49\">[49]<\/a>. El mismo fen\u00f3meno se observa en muchos otros contextos, sobre todo en aquellos marcados mayormente por la cultura occidental y por un estilo de vida urbano. Tal y como denuncian los obispos de Ruman\u00eda, la r\u00e1pida secularizaci\u00f3n de dichas sociedades hace que \u00abla falta de pr\u00e1ctica religiosa ya no se perciba socialmente como una ausencia que haya que justificar\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn50\">[50]<\/a>. Por lo tanto, en el caso de los pa\u00edses de antigua evangelizaci\u00f3n, ya se puede hablar de sociedades post-cristianas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">56. La tendencia de esta cultura in\u00e9dita parece consistir en la exaltaci\u00f3n de la \u201csoberan\u00eda del yo\u201d, que pretende sentirse aut\u00f3nomo y libre para gestionar todos los aspectos de su propia existencia, sometiendo a sus propias necesidades a los dem\u00e1s seres humanos y a la misma realidad que le rodea. Se trata de la difusi\u00f3n de un individualismo cada vez m\u00e1s acentuado, que genera separaci\u00f3n, divisi\u00f3n, envidia, celos, abuso de poder, narcisismo y egolatr\u00eda. Me vienen a la mente las contundentes palabras de la enc\u00edclica <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html\">Fratelli tutti<\/a>:<\/em> \u00abEl individualismo no nos hace m\u00e1s libres, m\u00e1s iguales, m\u00e1s hermanos. La mera suma de los intereses individuales no es capaz de generar un mundo mejor para toda la humanidad. Ni siquiera puede preservarnos de tantos males que cada vez se vuelven m\u00e1s globales. Pero el individualismo radical es el virus m\u00e1s dif\u00edcil de vencer. Enga\u00f1a. Nos hace creer que todo consiste en dar rienda suelta a las propias ambiciones, como si acumulando ambiciones y seguridades individuales pudi\u00e9ramos construir el bien com\u00fan\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn51\">[51]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">57. Este individualismo generalizado es quiz\u00e1s uno de los efectos m\u00e1s evidentes de ese largo proceso de secularizaci\u00f3n que ha invadido la conciencia humana contempor\u00e1nea, especialmente en los contextos occidentales, priv\u00e1ndola del aliento y del horizonte de la trascendencia. Como afirma <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>, \u00abel proceso de secularizaci\u00f3n tiende a reducir la fe y la Iglesia al \u00e1mbito de lo privado y de lo \u00edntimo. Adem\u00e1s, al negar toda trascendencia, ha producido una creciente deformaci\u00f3n \u00e9tica, un debilitamiento del sentido del pecado personal y social y un progresivo aumento del relativismo, que ocasionan una desorientaci\u00f3n generalizada, especialmente en la etapa de la adolescencia y la juventud, tan vulnerable a los cambios\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn52\">[52]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">58. Todo ello tiene, naturalmente, repercusiones en el proceso de transmisi\u00f3n de la fe. Entre los fen\u00f3menos se\u00f1alados por los obispos, adem\u00e1s de las dificultades ya mencionadas relativas a la familia, se encuentra la separaci\u00f3n sustancial entre el individuo y la comunidad, tal y como observan los obispos espa\u00f1oles: \u00abPersona y familia sufren las consecuencias en la crisis cultural y social que acompa\u00f1a a este proceso, y, a su vez, se convierten en causa de su avance, por su debilitamiento en la transmisi\u00f3n de la fe y en el consiguiente agrietamiento de v\u00ednculos imprescindibles para la vida en sociedad\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn53\">[53]<\/a>. Esto significa que al individuo le cuesta integrarse en una tradici\u00f3n que le precede, en un \u201cnosotros\u201d que da forma no solo a su forma de pensar y de sentir, sino tambi\u00e9n a su forma de creer. De ello se deduce que, sobre todo los m\u00e1s j\u00f3venes, quedan a merced de las modas del momento, como observan los obispos de Brasil: \u00abLa progresiva p\u00e9rdida del sentido de pertenencia a la Iglesia, unida a la difusi\u00f3n de formas subjetivas de religiosidad, ha debilitado los procesos tradicionales de iniciaci\u00f3n cristiana. En este contexto, ya no se puede dar por sentado que el bautismo conduzca autom\u00e1ticamente a una fe madura e integrada en la vida de la comunidad\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn54\">[54]<\/a>. Como consecuencia, en tales contextos la fe se percibe sobre todo como un asunto privado, tal y como subrayan los obispos austriacos: \u00abLa religi\u00f3n se privatiza cada vez m\u00e1s en nuestra sociedad, con la tendencia a excluirla del espacio p\u00fablico. [&#8230;] No es posible, por as\u00ed decirlo, enterrar la experiencia cristiana en el coraz\u00f3n sin que ello tenga repercusiones en la realidad del mundo y de la sociedad\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn55\">[55]<\/a> . Todo ello se ve agravado a\u00fan m\u00e1s en aquellos pa\u00edses, como Francia y Canad\u00e1, en los que el laicismo se plasma tambi\u00e9n en el \u00e1mbito legislativo, limitando la libertad de manifestar la propia fe en los lugares p\u00fablicos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Las tecnolog\u00edas digitales<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">59. Uno de los signos m\u00e1s evidentes del cambio de \u00e9poca que estamos viviendo es, sin duda, la difusi\u00f3n de las tecnolog\u00edas digitales. Estas \u00faltimas, como observa el Papa Le\u00f3n XIV en <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/encyclicals\/documents\/20260515-magnifica-humanitas.html\">Magnifica humanitas<\/a><\/em>, han dado lugar al afianzamiento de \u00abuna situaci\u00f3n nueva, en la que el poder y la omnipresencia de las tecnolog\u00edas emergentes se entrelazan con el tejido de la vida cotidiana, moldean los procesos de toma de decisiones e inciden profundamente en el imaginario colectivo\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn56\">[56]<\/a>. En particular, prosigue el documento, \u00abla omnipresencia de los medios digitales genera una cultura de la inmediatez y la sobreestimulaci\u00f3n, que alimenta el cansancio, el aburrimiento y la apat\u00eda ante el esfuerzo que supone buscar la verdad\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn57\">[57]<\/a>. Como ya se\u00f1alaba el S\u00ednodo sobre la sinodalidad en <em>el Informe de S\u00edntesis<\/em> de la primera sesi\u00f3n de 2023, \u00abla cultura digital representa un cambio fundamental en el modo con que concebimos la realidad y nos relacionamos con nosotros mismos, entre nosotros, con el ambiente que nos rodea e, incluso, con Dios\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn58\">[58]<\/a>. Sobre todo, en las nuevas generaciones, dicha cultura se caracteriza no solo, como a menudo se subraya, por un mayor acceso al conocimiento, sino tambi\u00e9n por una mutaci\u00f3n de las mismas categor\u00edas de pensamiento y, en \u00faltima instancia, de la forma de relacionarse con la realidad. Si, adem\u00e1s, consideramos los escenarios que abre la irrupci\u00f3n de la inteligencia artificial, se perfila el riesgo, cada vez m\u00e1s concreto \u2014como ha recordado el Santo Padre\u2014, de que dicha cultura conduzca a \u00abmodificar radicalmente algunos de lospilares fundamentales de la civilizaci\u00f3n humana, que a veces damos por descontado. Simulando voces y rostros humanos, sabidur\u00eda y conocimiento, conciencia y responsabilidad, empat\u00eda y amistad, los sistemas conocidos como inteligencia artificial no solo interfieren en los ecosistemas informativos, sino que tambi\u00e9n invaden el nivel m\u00e1s profundo de la comunicaci\u00f3n, el de la relaci\u00f3n entre las personas. El desaf\u00edo, por tanto, no es tecnol\u00f3gico sino antropol\u00f3gico\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn59\">[59]<\/a>. Esto tiene importantes consecuencias para la inculturaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">60. La difusi\u00f3n de las tecnolog\u00edas digitales y los avances en inteligencia artificial, como es natural, tambi\u00e9n afectan a la fe y a la religi\u00f3n. Si, por un lado, en el mundo digital no faltan las ocasiones para compartir testimonios de vida y experiencias espirituales, adem\u00e1s de permitir una difusi\u00f3n m\u00e1s amplia de los contenidos de la catequesis en comparaci\u00f3n con los medios disponibles en el pasado, las nuevas tecnolog\u00edas ofrecen sin duda posibilidades in\u00e9ditas de evangelizaci\u00f3n. Por otro lado, sin embargo, en algunos contextos la propuesta de fe corre el riesgo de quedar desencarnada, desvinculada de la vida concreta o ligada a ideolog\u00edas promovidas por minor\u00edas ruidosas. Esto puede dar lugar a deformaciones de la propia fe o de la conciencia, o bien inducir a las personas a construirse una supuesta fe \u201ca su medida\u201d, modelada seg\u00fan sus propios gustos y preferencias, en lugar de la ense\u00f1anza de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">61. Adem\u00e1s, se ha observado que la cultura digital tiende a remodelar algunas categor\u00edas fundamentales del pensamiento, como el espacio, el tiempo y la autoridad, que constituyen elementos esenciales del propio concepto de tradici\u00f3n. Por lo tanto, al cambiar la forma de concebir esta \u00faltima, la transmisi\u00f3n de la fe no puede sino verse transformada desde sus cimientos. En cuanto al espacio, como ya se ha mencionado, se atenuar\u00eda, aunque sin desaparecer, el sentido de pertenencia a un contexto local y concreto, ya que las personas est\u00e1n al mismo tiempo integradas en una red global, en la que las distancias f\u00edsicas parecen relativizarse, si no superarse por completo. En cuanto al tiempo, cambiar\u00eda, por el contrario, el significado mismo de la memoria: el hecho de que todos los contenidos subidos a la red permanezcan indefinidamente, junto con la rapidez que caracteriza los intercambios entre las personas, contribuye a que se pierda un sentido genuino de la historia y del pasado, ya que todo queda aplanado en una especie de presente eterno. Esto hace que los usuarios de la red sean especialmente sensibles a las modas del momento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">62. En lo que respecta a la autoridad, hay que prestar mucha atenci\u00f3n a la advertencia del Papa Le\u00f3n XIV en su primera Enc\u00edclica <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/encyclicals\/documents\/20260515-magnifica-humanitas.html\">Magnifica humanitas<\/a><\/em>: \u00abHerramientas que podr\u00edan favorecer el debate y la participaci\u00f3n se utilizan a menudo para construir narrativas sesgadas y difuminar los l\u00edmites entre lo verdadero y lo falso, mezclando datos y opiniones. La desinformaci\u00f3n no surge con la IA, pero encuentra hoy en ella un potente multiplicador. La posibilidad de manipular contenidos, im\u00e1genes y v\u00eddeos expone a los ciudadanos a perspectivas parciales o enga\u00f1osas. El problema afecta a la dimensi\u00f3n cultural y moral, ya que la calidad de la comunicaci\u00f3n p\u00fablica depende directamente de la confianza social y repercute en ella. Una informaci\u00f3n veraz, de hecho, no surge de un control centralizado o automatizado. En el discurso p\u00fablico, la verdad de los hechos tiene una dimensi\u00f3n racional, ya que requiere verificaci\u00f3n, cotejo de fuentes y responsabilidad argumentativa; pero es a\u00fan m\u00e1s relacional: se construye a trav\u00e9s de v\u00ednculos de confianza y pr\u00e1cticas compartidas, en un di\u00e1logo honesto con los dem\u00e1s y con el mundo\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn60\">[60]<\/a>. Por lo tanto, el acceso generalizado a m\u00faltiples fuentes de conocimiento y, al mismo tiempo, la presencia de un gran n\u00famero de voces situadas todas en el mismo plano, cuyo \u00fanico criterio de discriminaci\u00f3n es la eficacia comunicativa, ponen en grave crisis la credibilidad de las instituciones tradicionales, ya que para muchos ya no est\u00e1 claro qui\u00e9n es realmente capaz de ofrecer una palabra autorizada sobre las cuestiones fundamentales de la vida humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>Nuevas fronteras de la evangelizaci\u00f3n<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">63. Sin embargo, una visi\u00f3n realista de esta situaci\u00f3n no debe llevarnos a desesperarnos por el futuro de la Iglesia. Entre las oportunidades que ofrece el Esp\u00edritu Santo en el contexto actual de cambio de \u00e9poca, se encuentra, de hecho, la de una adhesi\u00f3n a la fe m\u00e1s consciente y convencida, tal y como sostienen los obispos belgas: se trata de \u00abuna ocasi\u00f3n positiva para permitir que las personas elijan conscientemente profundizar en su propia fe\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn61\">[61]<\/a>. Una actitud similar se observa tambi\u00e9n en un contexto geogr\u00e1ficamente lejano, como el de Chile, cuyos obispos se\u00f1alan que \u00abla fe ya no puede ser presupuesta como herencia cultural estable ni como adhesi\u00f3n espont\u00e1nea a un universo simb\u00f3lico compartido. M\u00e1s bien, aparece como una propuesta que debe ser acogida en libertad, acompa\u00f1ada en procesos y validada existencialmente\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn62\">[62]<\/a>. Adem\u00e1s, no podemos olvidar un fen\u00f3meno que est\u00e1 afectando a las zonas m\u00e1s secularizadas de Europa y Am\u00e9rica, a saber, el n\u00famero creciente de conversiones y retornos a la Iglesia, sobre todo por parte de j\u00f3venes y adultos j\u00f3venes. Es especialmente relevante el caso de Francia, donde, frente a un descenso generalizado de los bautismos infantiles y de la pr\u00e1ctica religiosa, se registra un crecimiento excepcional y constante de las solicitudes para recibir el sacramento del Bautismo por parte de j\u00f3venes y adultos. Seg\u00fan los resultados de una encuesta realizada por encargo de la Conferencia Episcopal Francesa, el n\u00famero de adultos que recibieron el bautismo en 2026 aument\u00f3 un 28 % con respecto al a\u00f1o anterior, hasta el punto de que se ha m\u00e1s que triplicado en comparaci\u00f3n con la cifra de 2016. Como ya se ha mencionado, este fen\u00f3meno afecta sobre todo a las nuevas generaciones: la gran mayor\u00eda tiene menos de 40 a\u00f1os y, de ellos, aproximadamente la mitad se sit\u00faa en el grupo de edad comprendido entre los 18 y los 25 a\u00f1os. Seg\u00fan los testimonios recopilados, entre los motivos que llevan a solicitar el sacramento se encuentran el acercamiento a la fe tras un momento de crisis (por ejemplo, un duelo o una enfermedad), haber vivido experiencias espirituales y de belleza, o el contacto con otros creyentes, tanto a nivel personal como en las redes <em>sociales<\/em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn63\">[63]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">64. A nivel estad\u00edstico general, este fen\u00f3meno sigue afectando a porcentajes relativamente limitados en comparaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n total; sin embargo, esto no quita que se trate, en cualquier caso, de acontecimientos nada desde\u00f1ables y siempre motivo de alegr\u00eda. No obstante, cabe se\u00f1alar que una visi\u00f3n m\u00e1s amplia de la situaci\u00f3n sugiere adoptar una actitud prudente a la hora de evaluar esta realidad. De hecho, si bien, por un lado, se registra un aumento efectivo en la demanda de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana en esas zonas altamente secularizadas, por otro lado, se observa una dificultad paralela en la perseverancia de los ne\u00f3fitos, quienes a menudo, poco tiempo despu\u00e9s de recibir el bautismo, vuelven a un estado de indiferencia pr\u00e1ctica. Por esta raz\u00f3n, aunque conviene evitar actitudes triunfalistas al respecto, no se puede negar que estos fen\u00f3menos constituyen signos concretos de esperanza y de vitalidad evang\u00e9lica. Al mismo tiempo, la situaci\u00f3n descrita invita a redescubrir la importancia de la comunidad en la acogida y el acompa\u00f1amiento de los nuevos fieles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">65. Se puede constatar c\u00f3mo, en estos casos, el anuncio evang\u00e9lico, llevado a cabo de las formas m\u00e1s diversas \u2014desde el boca a boca hasta la invitaci\u00f3n a una peregrinaci\u00f3n, pasando por una presencia activa en los nuevos medios de comunicaci\u00f3n\u2014, permite acoger una aut\u00e9ntica b\u00fasqueda de sentido que renace en medio de la asfixia de la inmanencia. Dicha b\u00fasqueda puede presentarse de muchas formas, que no deben menospreciarse: la b\u00fasqueda de una mayor amplitud de coraz\u00f3n, la necesidad de paz y armon\u00eda con el mundo, el deseo de consuelo y sanaci\u00f3n, las experiencias de ruptura y de conflicto que empujan a empezar de nuevo, nuevas formas de belleza, una cierta recuperaci\u00f3n de lo antiguo y de las tradiciones, adem\u00e1s de muchos otros ejemplos que podr\u00edan multiplicarse. Se trata de realidades a las que hay que mirar con gratitud, reconociendo en ellas la obra del Esp\u00edritu Santo, que sigue actuando en los corazones de las personas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">66. Se vuelve a proponer, por tanto, sustancialmente, la necesidad de transmitir la fe partiendo del <em>kerygma<\/em>. Esto es v\u00e1lido tanto en los pa\u00edses secularizados de antigua tradici\u00f3n cristiana como en aquellos en los que la Iglesia se caracteriza generalmente por ser una minor\u00eda, por ejemplo, en Asia. De hecho, muchos pa\u00edses asi\u00e1ticos tambi\u00e9n se ven afectados por la secularizaci\u00f3n y el individualismo, sobre todo en las regiones que experimentan un r\u00e1pido crecimiento econ\u00f3mico. Sin embargo, el impacto de estas influencias culturales en las comunidades de fieles es diferente al que se observa en las sociedades de tradici\u00f3n cristiana. Precisamente el hecho de ser con frecuencia minoritarias a nivel social (con algunas notables excepciones como las Filipinas y Timor Oriental) ha llevado a las Iglesias de Asia a desarrollarse como comunidades bien definidas desde el punto de vista sociol\u00f3gico; esto ha favorecido la consolidaci\u00f3n de una fuerte identidad, que les ha permitido atravesar la historia a pesar de contextos a veces hostiles o marcados por aut\u00e9nticas persecuciones. En la actual situaci\u00f3n de cambio de \u00e9poca, este hecho presenta, desde el punto de vista de la transmisi\u00f3n de la fe, un doble orden de consecuencias: por un lado, las comunidades cristianas no son inmunes a la ampliamente difundida cultura secularizada anteriormente descrita, que provoca, por tanto, una erosi\u00f3n de la pr\u00e1ctica religiosa, sobre todo en las nuevas generaciones; por otro lado, est\u00e1n llamadas a superar una adhesi\u00f3n al cristianismo basada en la mera inercia de la pertenencia social<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn64\">[64]<\/a>, para que se convierta en una elecci\u00f3n personal y consciente, capaz de orientar las propias decisiones de vida. Esto es v\u00e1lido, en particular, para regiones que se caracterizan por la presencia de culturas milenarias, como la India o China, en las que el esfuerzo por encarnar el anuncio evang\u00e9lico en la vida de las personas debe enfrentarse al modo particular con el que una determinada cultura se relaciona con \u00e1mbitos como la verdad, el bien y la belleza. A ello se suma la necesidad de replantearse el modo mismo de anunciar el Evangelio, dando prioridad a las formas narrativas frente a la mera transmisi\u00f3n de conceptos abstractos. Este esfuerzo es imprescindible para preparar el terreno del coraz\u00f3n de cada ser humano (cf. <em>Mt<\/em> 13,3-8) para el encuentro aut\u00e9ntico con la Buena Nueva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">67. A pesar de la variedad de situaciones que caracterizan a este vasto continente, tambi\u00e9n \u00c1frica se enfrenta al problema de la secularizaci\u00f3n y del individualismo de origen occidental, que afectan sobre todo a los contextos urbanos y a las nuevas generaciones. En las Iglesias africanas, sin embargo, la respuesta a tales influencias culturales sobre la transmisi\u00f3n de la fe se inscribe en el marco de dos retos igualmente exigentes, a los que ya se ha hecho referencia: la inculturaci\u00f3n del Evangelio en las culturas locales y la \u201ccompetencia\u201d del proselitismo por parte de otras religiones. La importancia del primer aspecto viene atestiguada por los obispos de Nigeria: \u00abLa presencia significativa de clero aut\u00f3ctono ha facilitado la transmisi\u00f3n de la fe en el seno de las culturas locales, ya que act\u00faan como modelos de referencia con los que es posible identificarse y como gu\u00edas espirituales, salvando eficazmente la brecha entre los valores tradicionales nigerianos y las ense\u00f1anzas cat\u00f3licas\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn65\">[65]<\/a>. Otra iniciativa valiosa son las \u00abPeque\u00f1as Comunidades Cristianas\u00bb (<em>Small Christian Communities<\/em>), las cuales, tal y como se\u00f1alan los obispos de Tanzania, \u00abfuncionan como unidades b\u00e1sicas para la oraci\u00f3n, la catequesis y la vida comunitaria. La fe se transmite a menudo a trav\u00e9s de un enfoque que considera a la comunidad como una familia\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn66\">[66]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">68. Como ya se ha mencionado, la transmisi\u00f3n de la fe en \u00c1frica (pero tambi\u00e9n en otros lugares) sufre por la actividad antagonista de grupos religiosos que proponen un \u201cEvangelio de la prosperidad\u201d, aprovechando las necesidades materiales inmediatas. En regiones como Costa de Marfil, por ejemplo, se asiste, por un lado, a la b\u00fasqueda de movimientos que garanticen el bienestar y la felicidad, mientras que, por otro, se registra el retorno de muchos bautizados a las pr\u00e1cticas tradicionales y esot\u00e9ricas<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn67\">[67]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">69. Hay que reconocer que, a menudo, el atractivo de una propuesta de este tipo se deriva de ciertas carencias objetivas en las modalidades de anuncio del Evangelio, que no siempre logran tener en cuenta de manera adecuada las necesidades reales y concretas de las familias. Esto implica que las comunidades cristianas est\u00e1n llamadas a buscar modos sanos de presentar el Evangelio como una respuesta eficaz incluso a las necesidades m\u00e1s tangibles, siguiendo el ejemplo de Jes\u00fas, que recorr\u00eda la tierra de Israel \u00abhaciendo el bien y curando a todos\u00bb (<em>Hch<\/em> 10,38), demostrando as\u00ed que sab\u00eda responder no s\u00f3lo a las preguntas \u00faltimas, sino tambi\u00e9n a las \u201cpen\u00faltimas\u201d. De hecho, no siempre esos deseos tienen un origen ego\u00edsta (por ejemplo, la preocupaci\u00f3n por el bienestar de los hijos, el cuidado de la salud, el deseo de sanar los lazos familiares, etc.). Descubrir que la Iglesia puede ofrecer una ayuda espiritual concreta ante estas preocupaciones predispone el coraz\u00f3n a acoger el anuncio kerigm\u00e1tico con renovado vigor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">70. En otros contextos africanos, en cambio, como la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo, adem\u00e1s de las presiones ejercidas por grupos fundamentalistas, las comunidades cristianas sufren tambi\u00e9n la amenaza de una expansi\u00f3n agresiva de formaciones islamistas<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn68\">[68]<\/a>. Todos estos factores ejercen su influencia en muchos fieles que no han recibido una formaci\u00f3n s\u00f3lida en la fe o que no han experimentado de primera mano el efecto transformador del <em>kerygma<\/em> en sus vidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">71. Por \u00faltimo, no podemos pasar por alto el hecho de que, en muchas partes del mundo, los creyentes en Jes\u00fas siguen siendo v\u00edctimas de aut\u00e9nticas persecuciones por parte de grupos religiosos extremistas. A este respecto, es urgente reiterar que toda forma de violencia ejercida por motivos de credo es una violaci\u00f3n inadmisible de la dignidad humana, ya que \u00abquien utiliza el nombre de Dios para legitimar el terrorismo, la violencia o la guerra traiciona su rostro; luchar en nombre de la religi\u00f3n significa, en realidad, golpear a la religi\u00f3n misma\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn69\">[69]<\/a>. Se trata de perversiones del mensaje religioso que deben denunciarse abiertamente y que toda autoridad pol\u00edtica est\u00e1 llamada a reprimir sin vacilar.<\/p>\n\n\n\n<h2 id=\"capitulo-4\" class=\"wp-block-heading\"><strong>Cap\u00edtulo IV<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La centralidad del <em>kerygma<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">72. Ante la situaci\u00f3n descrita anteriormente, resulta del todo natural que, para los creyentes, se trate de recomenzar una gran etapa de anuncio del Evangelio, dando por fin respuesta a lo que ped\u00eda el Papa Francisco en <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/em> respecto a la urgencia de que toda la Iglesia d\u00e9 vida a una nueva etapa evangelizadora. Esta invitaci\u00f3n ha sido retomada por el Papa Le\u00f3n XIV, quien reconoce la necesidad de \u00abuna misi\u00f3n cristoc\u00e9ntrica y <em>kerigm\u00e1tic<\/em>a, que nace de un encuentro con Cristo capaz de transformar la vida y que se difunde por atracci\u00f3n m\u00e1s que por conquista. Es una misi\u00f3n integral, que a\u00fana el anuncio expl\u00edcito, el testimonio, el compromiso y el di\u00e1logo, sin ceder a la tentaci\u00f3n del proselitismo ni a una l\u00f3gica de mera conservaci\u00f3n o expansi\u00f3n institucional\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn70\">[70]<\/a>. No lo hacemos, ante todo, para responder a un nuevo desaf\u00edo trascendental, sino por fidelidad a la propia identidad cristiana, que no puede dejar de incluir el don de s\u00ed mismo en la transmisi\u00f3n de la luz de Cristo. En vista de todo ello, conviene reflexionar sobre el tema del anuncio del <em>kerygma<\/em> y sobre c\u00f3mo este reorienta la vida y la misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">73. La revelaci\u00f3n divina, como ense\u00f1a el Concilio Vaticano II, no es una simple transmisi\u00f3n de verdades doctrinales ni una \u201cinstrucci\u00f3n\u201d de Dios a la humanidad, sino un di\u00e1logo de alianza: \u00abDios invisible movido por su desbordante caridad, habla a los hombres como a amigos y trata con ellos, para invitarlos y admitirlos a la comuni\u00f3n consigo y recibirlos en ella\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn71\">[71]<\/a>. Esto hace que el <em>kerygma<\/em>, el anuncio fundamental de la fe, exija en quien lo acoge una <em>respuesta<\/em> que no se limita al nivel intelectual, sino que involucra toda la existencia en la acogida de la llamada que Dios hace a la persona a compartir Su propia vida. Precisamente porque no se limita al \u00e1mbito meramente cognitivo, sino que est\u00e1 dotada, por as\u00ed decirlo, de un alcance existencial (cf. <em>Jn<\/em> 17,3), dicha respuesta es, por su propia naturaleza, un acontecimiento de <em>salvaci\u00f3n<\/em>: \u00abSi profesas con tus labios que Jes\u00fas es Se\u00f1or, y crees con tu coraz\u00f3n que Dios lo resucit\u00f3 de entre los muertos, ser\u00e1s salvo\u00bb (<em>Rom<\/em> 10,9).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">74. La verdad evang\u00e9lica, por tanto, es salv\u00edfica, es viva; es m\u00e1s, es una persona: Cristo mismo (cf. <em>Jn<\/em> 14,6). Esto se refleja en la estructura del acto de fe, que se caracteriza, al mismo tiempo, por \u00abla entrega total\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn72\">[72]<\/a> a Cristo del ser humano individual iluminado por su gracia (<em>fides qua<\/em>), y por las \u201ccosas cre\u00eddas\u201d (<em>fides quae<\/em>), que explicitan el contenido de dicho acto deentrega<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn73\">[73]<\/a>. La correcci\u00f3n de la exposici\u00f3n de la fe y la b\u00fasqueda humana de sentido, que nunca se agota por completo (cf. <em>1 Cor<\/em> 15,28), son inseparables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>Suscitar una experiencia de fe<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">75. A este respecto, por lo tanto, sigue siendo v\u00e1lido lo que podemos leer en <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>: \u00abEn la catequesis tiene un rol fundamental el primer anuncio o \u201c<em>kerygma<\/em>\u201d, que debe ocupar el centro de la actividad evangelizadora y de todo intento de renovaci\u00f3n eclesial. El <em>kerygma<\/em> es trinitario. Es el fuego del Esp\u00edritu que se dona en forma de lenguas y nos hace creer en Jesucristo, que con su muerte y resurrecci\u00f3n nos revela y nos comunica la misericordia infinita del Padre. En la boca del catequista vuelve a resonar siempre el primer anuncio: \u201cJesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora est\u00e1 vivo a tu lado cada d\u00eda, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte\u201d. Cuando a este primer anuncio se le llama \u201cprimero\u201d, eso no significa que est\u00e1 al comienzo y despu\u00e9s se olvida o se reemplaza por otros contenidos que lo superan. Es el primero en un sentido cualitativo, porque es el anuncio <em>principal<\/em>, ese que siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y ese que siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis, en todas sus etapas y momentos\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn74\">[74]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">76. La primera reflexi\u00f3n que nos sugieren las palabras que acabamos de escuchar es que el anuncio de la verdad fundacional y fundamental del cristianismo <em>\u2014Jesucristo, que est\u00e1 vivo, te ama y ha dado su vida para salvarte\u2014<\/em> debe llevarse a cabo de tal manera que <em>provoque una experiencia de fe<\/em>, capaz de iniciar un proceso de formaci\u00f3n de la propia identidad cristiana. Se perfila as\u00ed un triple itinerario que debe caracterizar una transmisi\u00f3n de la fe recentrada en <em>el kerygma<\/em>: en primer lugar, el anuncio central de la presencia y el amor de Cristo Resucitado; la experiencia interior de su presencia y de su amor, suscitada por ese anuncio; por \u00faltimo, el inicio de un camino de conocimiento y de amor a Cristo, hecho posible por la acogida del anuncio por parte de quien lo recibe con un coraz\u00f3n libre y sincero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">77. No se trata, por tanto, de una mera transmisi\u00f3n de contenidos, por muy importantes que sean, aunque se refieran a la salvaci\u00f3n de cada ser humano. Debe ser un anuncio \u201cperformativo\u201d, capaz de tocar realmente el coraz\u00f3n de quienes lo reciben y de impulsar sus pasos hacia el coraz\u00f3n del Se\u00f1or Jes\u00fas, donde es posible contemplar y entrar en contacto con ese fuego de amor que \u00c9l vino a arrojar sobre la tierra (cf. <em>Lc<\/em> 12,49). El anuncio del <em>kerygma<\/em> debe <em>inflamar<\/em> los corazones de aquellos a quienes va dirigido, seg\u00fan el modelo sublime que el mismo Jes\u00fas pone en pr\u00e1ctica con los disc\u00edpulos de Ema\u00fas:\u00abY se dijeron el uno al otro: \u201c\u00bfNo ard\u00eda nuestro coraz\u00f3n mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?\u201d\u00bb (<em>Lc<\/em> 24,32).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">78. El v\u00ednculo entre <em>kerygma<\/em> y catequesis, en el contexto de un cambio de \u00e9poca, es muy estrecho, hasta el punto de que la segunda \u00abno siempre se puede distinguir del primer anuncio\u00bb, por lo que \u00abest\u00e1 llamada a ser, en primer lugar, un anuncio de la fe\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn75\">[75]<\/a>. Precisamente a este respecto, puede resultar \u00fatil recordar una situaci\u00f3n que ya resulta frecuente. Como ya se ha se\u00f1alado, ocurre cada vez con m\u00e1s frecuencia que los padres cristianos ya no logren transmitir la fe a sus hijos; sin embargo, el mero hecho de pedir el bautismo para sus hijos o de acompa\u00f1arlos a la catequesis ya pone de manifiesto cierta presencia de la fe y un testimonio fr\u00e1gil, pero verdadero, que no deben menospreciarse. En estos casos, es incluso posible que los ni\u00f1os o adolescentes que llegan a la catequesis a\u00fan no hayan recibido un primer anuncio expl\u00edcito del Evangelio. Precisamente por ello, la catequesis se convierte en el lugar en el que este anuncio puede volver a proponerse, lo que confirma la necesidad de una profunda renovaci\u00f3n kerigm\u00e1tica de la catequesis misma, ya que, no pocas veces, esta no logra provocar una experiencia intensa de encuentro con Cristo, que pueda perdurar en el tiempo<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn76\">[76]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">79. Por otra parte, es un hecho que el elevado n\u00famero de ni\u00f1os y adolescentes que se alejan de la Iglesia y de los sacramentos inmediatamente despu\u00e9s de haber completado el itinerario de iniciaci\u00f3n cristiana, o el que ofrece la escuela cat\u00f3lica, indica que la catequesis sigue teniendo dificultades para encontrar los caminos m\u00e1s adecuados que motiven un encuentro personal s\u00f3lido y duradero con Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>La cuesti\u00f3n del lenguaje<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">80. En el contexto de este cambio de \u00e9poca, el verdadero reto para la Iglesia es que la palabra del Evangelio se asuma \u00abcomo criterio vivo para orientar elecciones concretas, inspirar caminos de conversi\u00f3n personal y comunitaria, promover reformas de las estructuras y apoyar nuevas formas de testimonio evang\u00e9lico en la vida p\u00fablica\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn77\">[77]<\/a>. En este sentido, aprovechando los numerosos documentos y recursos que el Dicasterio para la Evangelizaci\u00f3n ha elaborado<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn78\">[78]<\/a>, hoy resulta m\u00e1s urgente que nunca analizar con mirada sapiencial las formas actuales de organizar la catequesis, para que la transmisi\u00f3n de la fe no quede confinada a lenguajes que puedan calificarse de \u201cescol\u00e1sticos\u201d, \u201cdogm\u00e1ticos\u201d o \u201cmoralistas\u201d. De hecho, con demasiada frecuencia, una comunicaci\u00f3n repetitiva y autorreferencial del mensaje evang\u00e9lico corre el riesgo de no llegar al coraz\u00f3n de los fieles. Por eso, el lenguaje de la fe no debe limitarse a una fr\u00eda exposici\u00f3n de conceptos; sin duda debe poseer esa claridad que facilita la comprensi\u00f3n, pero sobre todo debe caracterizarse como una llamada del coraz\u00f3n, recordando que \u00abel Se\u00f1or nos salva hablando a nuestro coraz\u00f3n desde su Coraz\u00f3n sagrado\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn79\">[79]<\/a> y que \u00abel programa del cristiano [&#8230;] es \u201cun coraz\u00f3n que ve\u201d\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn80\">[80]<\/a>. Solo as\u00ed ser\u00e1 un lenguaje que realmente provoque un cambio en la vida de las personas, porque ser\u00e1 expresi\u00f3n de la propia voz del Se\u00f1or, el \u00fanico que puede tocar verdaderamente el coraz\u00f3n de las personas: \u00abHabla t\u00fa verdaderamente en mi coraz\u00f3n; solo t\u00fa hablas as\u00ed\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn81\">[81]<\/a> .<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">81. En resumen, para que la transmisi\u00f3n de la fe sea realmente eficaz, debe configurarse como una relaci\u00f3n interpersonal que involucra<strong>.<\/strong> Para ello,\u00abse debe privilegiar el idioma de la proximidad, el lenguaje del amor desinteresado, relacional y existencial que toca el coraz\u00f3n, llega a la vida, despierta esperanza y deseos\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn82\">[82]<\/a>. Una comunicaci\u00f3n de este tipo no pretende hablar primero, sino que nace ante todo de la escucha, haciendo posible un verdadero intercambio de dones entre quien anuncia y quien acoge el anuncio, facilitando as\u00ed el encuentro con Cristo, que camina con nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">82. Esto significa que la transmisi\u00f3n de la fe puede realizarse all\u00ed donde el lenguaje se convierte en testimonio, transform\u00e1ndose \u00e9l mismo en un acontecimiento del Esp\u00edritu. Como dice san Alberto Hurtado, citado en la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20190325_christus-vivit.html\">Christus vivit<\/a><\/em>: \u00ab\u201cSer ap\u00f3stol no es llevar una antorcha en la mano, poseer la luz, sino ser la luz [&#8230;]. El Evangelio [&#8230;] m\u00e1s que una lecci\u00f3n es un ejemplo. El mensaje convertido en vida viviente\u201d\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn83\">[83]<\/a>. De este modo, la Iglesia podr\u00e1 ofrecer tambi\u00e9n hoy una palabra que sea, a la vez, memoria y profec\u00eda, capaz de hacer arder de nuevo el coraz\u00f3n de los disc\u00edpulos a lo largo del camino, acompa\u00f1ados por el Maestro, permitiendo a la gracia que suscite esa adhesi\u00f3n m\u00edstica a la fe<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn84\">[84]<\/a>, respecto a la cual siguen siendo insuperables las palabras del profeta Jerem\u00edas: \u00abPero hab\u00eda en mis entra\u00f1as como fuego, algo ardiente encerrado en mis huesos. Yo intentaba sofocarlo, y no pod\u00eda\u00bb (<em>Jr<\/em> 20,9).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>La formaci\u00f3n cristiana<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">83. De lo anterior se desprende que las comunidades de creyentes est\u00e1n firmemente llamadas a promover, tanto en el momento oportuno como en el inoportuno, una renovaci\u00f3n del anuncio del <em>kerygma<\/em>. Por otra parte, tambi\u00e9n en <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/em> se destacaba otro aspecto realmente importante al respecto: \u00abNo hay que pensar que en la catequesis el <em>kerygma<\/em> es abandonado en pos de una formaci\u00f3n supuestamente m\u00e1s \u201cs\u00f3lida\u201d. Nada hay m\u00e1s s\u00f3lido, m\u00e1s profundo, m\u00e1s seguro, m\u00e1s denso y m\u00e1s sabio que ese anuncio. Toda formaci\u00f3n cristiana es ante todo la profundizaci\u00f3n del <em>kerygma<\/em> que se va haciendo carne cada vez m\u00e1s y mejor, que nunca deja de iluminar la tarea catequ\u00edstica, y que permite comprender adecuadamente el sentido de cualquier tema que se desarrolle en la catequesis. Es el anuncio que responde al anhelo de infinito que hay en todo coraz\u00f3n humano. La centralidad del <em>kerygma<\/em> demanda ciertas caracter\u00edsticas del anuncio que hoy son necesarias en todas partes: que exprese el amor salv\u00edfico de Dios previo a la obligaci\u00f3n moral y religiosa, que no imponga la verdad y que apele a la libertad, que posea unas notas de alegr\u00eda, est\u00edmulo, vitalidad, y una integralidad armoniosa que no reduzca la predicaci\u00f3n a unas pocas doctrinas a veces m\u00e1s filos\u00f3ficas que evang\u00e9licas\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn85\">[85]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">84. Aqu\u00ed vuelve a surgir la gran ense\u00f1anza del Concilio Vaticano II sobre la jerarqu\u00eda de las verdades entre los misterios cristianos. De hecho, en el n\u00famero 11 de <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19641121_unitatis-redintegratio_sp.html\">Unitatis redintegratio<\/a><\/em> se lee que \u00ablos te\u00f3logos cat\u00f3licos, afianzados en la doctrina de la Iglesia, deben seguir adelante en el di\u00e1logo ecum\u00e9nico con amor a la verdad, con caridad y humildad, investigando juntamente con los hermanos separados sobre los misterios divinos. Al comparar las doctrinas, deben recordar que existe un orden o \u201cjerarqu\u00eda\u201d de las verdades de la doctrina cat\u00f3lica, puesto que es diversa su conexi\u00f3n con el fundamento de la fe cristiana\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn86\">[86]<\/a>. Esta perspectiva ha sido ampliada por <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/em> al \u00e1mbito del anuncio del Evangelio, de la teolog\u00eda y de la propuesta moral<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn87\">[87]<\/a>. Por esta raz\u00f3n, en el cambio de \u00e9poca que nos toca vivir, no parece oportuno, en el \u00e1mbito de la comunicaci\u00f3n de la fe a las nuevas generaciones, a los catec\u00famenos adultos y a los llamados \u201creconvertidos\u201d, dispersarse en tantos \u00e1mbitos de la doctrina cat\u00f3lica \u2014por muy importantes que sean\u2014 y perder de vista lo que en ella hay \u00abde m\u00e1s s\u00f3lido, de m\u00e1s profundo, de m\u00e1s seguro, de m\u00e1s consistente\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn88\">[88]<\/a>: el amor de Dios, que es como una llama capaz de volver a donar vida, alegr\u00eda, esperanza y confianza a toda existencia humana. A esta llama, gracias a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, se accede mediante el encuentro \u2014con fe y en la fe\u2014 con el Se\u00f1or Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">85. Es precisamente anunciando el <em>kerygma<\/em> de un modo renovado y renovador, apasionado y apasionante, como la comunidad creyente podr\u00e1 cumplir la tarea de transmitir, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, la luz que Jes\u00fas vino a traer a la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">86. En concreto, para que pueda suscitar verdaderamente una experiencia de fe, el anuncio del <em>kerygma<\/em> deber\u00e1 adoptar un estilo, un lenguaje y un tono capaces de llegar a las personas all\u00ed donde se encuentran, con sus deseos y sus sue\u00f1os, con sus fatigas y sus tribulaciones. Deber\u00e1, por tanto, ser capaz de presentar la bella noticia del amor y la misericordia de Dios de tal manera que quienes la reciban puedan comprender de verdad que ese amor y esa misericordia se dirigen precisamente a ellos. Este es el estilo que caracteriza a las par\u00e1bolas del Se\u00f1or Jes\u00fas, que a\u00fan hoy cautivan los corazones de quienes las escuchan.<\/p>\n\n\n\n<h2 id=\"capitulo-5\" class=\"wp-block-heading\"><strong>Cap\u00edtulo V<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La transmisi\u00f3n de la fe en las comunidades<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">87. Partiendo de esta reflexi\u00f3n general sobre la centralidad del <em>kerygma<\/em>, se pueden formular algunas observaciones m\u00e1s espec\u00edficas. La primera, y m\u00e1s esencial, se refiere a la <em>calidad<\/em> de la vida comunitaria de los disc\u00edpulos del Se\u00f1or. Esta debe transparentar un amor sincero entre los hermanos, el hacerse cargo los unos de los otros, una generosa disponibilidad hacia todos, en particular hacia los m\u00e1s desfavorecidos, un clima de alegr\u00eda y de fiesta y, por \u00faltimo, ese vivir con un solo coraz\u00f3n y una sola alma (cf. <em>Hch<\/em> 4,32), propio de una comunidad acogedora y hospitalaria, capaz, incluso en este tiempo de cambio de \u00e9poca, de llamar la atenci\u00f3n de cualquiera y de atraerlo hacia la experiencia de la fe cristiana. En un mundo cada vez m\u00e1s fragmentado, en el que los \u00fanicos v\u00ednculos entre los seres humanos que parecen tener cabida son los mediados por las infraestructuras digitales, resulta cada vez m\u00e1s evidente en muchas personas una necesidad y un deseo de pertenencia. No nos bastamos a nosotros mismos y los <em>medios sociales<\/em> no colman nuestro car\u00e1cter original de \u201canimales sociales\u201d. Como creyentes, no podemos dejar de mantener el coraz\u00f3n y las puertas abiertas a estas nuevas situaciones de las personas. Por otra parte, la primera forma de evangelizaci\u00f3n tiene lugar siempre \u201cde persona a persona\u201d<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn89\">[89]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">88. En esta direcci\u00f3n, resulta absolutamente urgente, sobre todo en los pa\u00edses de antigua evangelizaci\u00f3n, insistir en la importancia de promover, en cada comunidad eclesial, grupos de escucha, de meditaci\u00f3n, de compartir y de oraci\u00f3n de la Palabra, en cuya convocatoria se dediquen momentos espec\u00edficos y fijos, que complementen la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda dominical. Que nos sirvan de est\u00edmulo las palabras del Papa Francisco: \u00abEl contacto frecuente con la Sagrada Escritura y la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda hace posible el reconocimiento entre las personas que se pertenecen. Como cristianos somos un solo pueblo que camina en la historia, fortalecido por la presencia del Se\u00f1or en medio de nosotros que nos habla y nos nutre. [\u2026] nos urge la necesidad de tener familiaridad e intimidad con la Sagrada Escritura y con el Resucitado, que no cesa de partir la Palabra y el Pan en la comunidad de los creyentes. Para esto necesitamos entablar un constante trato de familiaridad con la Sagrada Escritura, si no el coraz\u00f3n queda fr\u00edo y los ojos permanecen cerrados, afectados como estamos por innumerables formas de ceguera\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn90\">[90]<\/a>. Con el fin de facilitar esa relaci\u00f3n de confianza de los creyentes con la Sagrada Escritura, en estos grupos b\u00edblicos se podr\u00e1n adoptar f\u00e1cilmente la antigua pr\u00e1ctica de <em>la lectio divina<\/em> y las modernas metodolog\u00edas narrativas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">89. A pesar de todos los cambios de \u00e9poca, los principales canales de transmisi\u00f3n de la fe siguen siendo los encuentros \u201cpersona a persona\u201d. Por ello, entre los \u00e1mbitos en los que se transmite la fe, la amistad adquiere especial relevancia, como atestiguan tambi\u00e9n los casos m\u00e1s recientes de conversi\u00f3n. La tradici\u00f3n de la Iglesia siempre ha reconocido el valor educativo de las genuinas relaciones fraternas<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn91\">[91]<\/a>, como tambi\u00e9n ha destacado el Magisterio reciente, sobre todo en referencia al camino de fe de las j\u00f3venes generaciones, y como afirma, por ejemplo, el Papa Francisco: \u00abLa amistad es un regalo de la vida y un don de Dios. A trav\u00e9s de los amigos el Se\u00f1or nos va puliendo y nos va madurando\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn92\">[92]<\/a>. La amistad, de hecho, constituye un espacio privilegiado en el que el testimonio personal, la ayuda mutua y el compartir las alegr\u00edas y las dificultades de la vida hacen posible un intercambio de fe capaz de abarcar toda la existencia. Junto con la familia, una amistad sana representa el contexto por excelencia de las relaciones aut\u00e9nticas y bien podr\u00eda decirse tambi\u00e9n que es una escuela de humanidad<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn93\">[93]<\/a>, donde los creyentes pueden acompa\u00f1arse y apoyarse mutuamente en el seguimiento de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>Liturgia<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">90. La segunda consideraci\u00f3n relacionada con el redescubrimiento de la centralidad del <em>kerygma<\/em> se refiere a la liturgia. Si el coraz\u00f3n del anuncio cristiano es el encuentro con el amor salv\u00edfico de Dios en Cristo, la liturgia constituye el lugar privilegiado en el que este misterio se celebra y se comunica sacramentalmente. Precisamente por ello, ocupa un papel central en la transmisi\u00f3n de la fe, configur\u00e1ndose como el coraz\u00f3n palpitante de la vida eclesial en la que la comunidad se nutre de la Palabra de Dios y del Pan de vida eterna. A este respecto, es necesario superar una visi\u00f3n reduccionista que la considere un mero marco ritual de la vida eclesial. La liturgia, de hecho, es ante todo una experiencia de fe, incluso antes que una ense\u00f1anza, ya que permite al fiel participar en gestos, palabras, silencios y s\u00edmbolos, haciendo una experiencia viva del misterio de Cristo. Como se afirma en <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>, \u00abla Iglesia evangeliza y se evangeliza a s\u00ed misma con la belleza de la liturgia\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn94\">[94]<\/a>.Precisamente a trav\u00e9s de su fuerza simb\u00f3lica y de su capacidad para involucrar \u00edntegramente a la persona, la liturgia se convierte en un aut\u00e9ntico lugar de anuncio y de encuentro con el Se\u00f1or. En la acci\u00f3n lit\u00fargica, y en particular en la Eucarist\u00eda, se nos introduce cada vez m\u00e1s profundamente en el misterio pascual, al tiempo que se hace visible el car\u00e1cter sacramental de la Iglesia, llamada a ser signo del amor de Dios por la humanidad. En este acontecimiento sacramental, el encuentro con el Resucitado se convierte en un gesto compartido y vital que educa al creyente no solo \u201cinform\u00e1ndole\u201d, sino molde\u00e1ndolo desde dentro para que se convierta en part\u00edcipe del misterio celebrado. Por eso, en la liturgia la fe se transmite de manera performativa: no solo se habla de Dios, sino que se entra en relaci\u00f3n con \u00c9l. La liturgia es memoria y tradici\u00f3n viva, que genera y moldea a cristianos capaces de dar testimonio de la salvaci\u00f3n encontrada; al participar en la oraci\u00f3n lit\u00fargica se entra, de hecho, en una historia, en una memoria compartida que atraviesa los siglos. Por lo tanto, celebrar significa, ante todo, recibir una fe que ha sido cre\u00edda, vivida y rezada por otros antes que nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">91. Adem\u00e1s, esta din\u00e1mica pone de relieve la dimensi\u00f3n eminentemente comunitaria de la liturgia. La fe, de hecho, no se transmite solo a trav\u00e9s del anuncio o la ense\u00f1anza individual, sino en el seno de un pueblo que celebra. En la liturgia, el creyente nunca est\u00e1 aislado, es introducido en un \u201cnosotros\u201d que le precede, le acompa\u00f1a y le supera. Esta dimensi\u00f3n comunitaria constituye un potente ant\u00eddoto contra el atractivo de un estilo de vida ego\u00edsta e individualista, hoy tan extendido en muchos contextos, como ya se ha podido observar. Precisamente por ser una experiencia eclesial y popular, la celebraci\u00f3n de la fe est\u00e1 estrechamente vinculada a los procesos de inculturaci\u00f3n, es decir, al esfuerzo por \u00abcomunicar mejor la verdad del Evangelio en un contexto determinado, sin renunciar a la verdad, al bien y a la luz que pueda aportar cuando la perfecci\u00f3n no es posible\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn95\">[95]<\/a>. Aplicada a la liturgia, esta perspectiva exige custodiar la riqueza de la tradici\u00f3n simb\u00f3lica de la Iglesia, haci\u00e9ndola al mismo tiempo accesible y significativa para los hombres y mujeres de su tiempo, en una tensi\u00f3n sana y fecunda entre la fidelidad a la tradici\u00f3n y la comprensibilidad del mensaje celebrado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">92. Desde el punto de vista de la transmisi\u00f3n de la fe, por tanto, la liturgia reviste una importancia crucial seg\u00fan el antiguo adagio <em>lex orandi, lex credendi<\/em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn96\">[96]<\/a>. De ello se deduce que la celebraci\u00f3n lit\u00fargica no puede reducirse a una mera ejecuci\u00f3n formal, sino que debe ser una acci\u00f3n en la que los signos hablen realmente a la mente y al coraz\u00f3n de los fieles, expresando de manera viva y concreta la \u00fanica fe de la Iglesia y reforzando en cada creyente la conciencia de ser miembro del Cuerpo de Cristo. Solo a trav\u00e9s de una participaci\u00f3n plenamente consciente, que presupone una educaci\u00f3n adecuada en el lenguaje lit\u00fargico, la fe puede transmitirse no como una doctrina abstracta, sino como una vida nueva que se comunica \u201cpor atracci\u00f3n\u201d en lo cotidiano. El joven Agust\u00edn tambi\u00e9n fue testigo de esta eficacia de la liturgia, y a\u00f1os despu\u00e9s de aquella experiencia pudo escribir: \u00ab\u00a1Cu\u00e1ntas l\u00e1grimas derram\u00e9 con tus himnos y tus c\u00e1nticos, mientras las voces de tu Iglesia resonaban dulcemente! Aquellas voces penetraban en mis o\u00eddos, y tu verdad se fund\u00eda en mi coraz\u00f3n; de ella brotaba un ardiente sentimiento de piedad, y corr\u00edan las l\u00e1grimas, y me hac\u00eda bien llorar con ellas\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn97\">[97]<\/a>. A trav\u00e9s de la belleza de los signos y la fuerza de la Palabra, pues, la acci\u00f3n lit\u00fargica se convierte as\u00ed en la fuente generadora de la misi\u00f3n eclesial, capacitando a la comunidad para dar raz\u00f3n de la esperanza que la habita a trav\u00e9s de la credibilidad de una vida transfigurada por la gracia. Por este motivo es necesario un cuidado especial de las celebraciones y un acompa\u00f1amiento mistag\u00f3gico de las nuevas generaciones, para que puedan comprender y vivir plenamente lo que celebran en la liturgia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">93. Adem\u00e1s de esto, la liturgia puede vivirse de diversas maneras. De hecho, existe tambi\u00e9n una forma propia de la piedad popular de manifestar una sensibilidad lit\u00fargica, que se declina en diferentes formas seg\u00fan las distintas culturas. Para comprender este hecho, cabe citar un bonito relato de Romano Guardini, en el que narra su viaje a Sicilia: \u00abHoy he visto algo grandioso: Monreale. [\u2026] Cuando llegamos \u2014era Jueves Santo\u2014, la misa solemne ya hab\u00eda pasado la consagraci\u00f3n. [\u2026] \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda decir del esplendor de este lugar? [\u2026] La multitud estaba sentada y miraba. [\u2026] Casi nadie le\u00eda. Todos viv\u00edan en la mirada, todos se inclinaban para contemplar. Entonces me qued\u00f3 claro cu\u00e1l es el fundamento de una verdadera piedad lit\u00fargica: la capacidad de captar lo \u201csanto\u201d en la imagen y en su dinamismo. Monreale, S\u00e1bado Santo. [\u2026] De vez en cuando, un rayo de sol penetraba en la b\u00f3veda y, entonces, una sonrisa dorada inundaba el espacio en lo alto. [\u2026] Pero lo m\u00e1s bello era el pueblo. [\u2026] La ceremonia sagrada se prolong\u00f3 durante m\u00e1s de cuatro horas y, sin embargo, siempre hubo una participaci\u00f3n viva. Hay diferentes formas de participaci\u00f3n en la oraci\u00f3n. Una se lleva a cabo escuchando, hablando, gesticulando. La otra, en cambio, se desarrolla mirando. La primera es buena, y nosotros, en el norte de Europa, no conocemos otra. Pero hemos perdido algo que en Monreale a\u00fan exist\u00eda: la capacidad de vivir-en-la-mirada, de permanecer en la visi\u00f3n, de acoger lo sagrado a trav\u00e9s de la forma y del acontecimiento, contemplando\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn98\">[98]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">94. Se deber\u00e1 prestar especial atenci\u00f3n, en cada di\u00f3cesis, para permitir a los fieles y quienes se acercan o vuelven a acercarse a la comunidad de creyentes entrar en contacto con las diversas sensibilidades lit\u00fargicas presentes en la tradici\u00f3n de la Iglesia cat\u00f3lica. Respetando las normas lit\u00fargicas vigentes, los pastores est\u00e1n llamados a poner en valor la riqueza del patrimonio lit\u00fargico cat\u00f3lico \u2014pensemos, por ejemplo, en la variedad de estilos musicales que lo caracterizan\u2014 de tal manera que puedan entrar en contacto con las diversas sensibilidades de sus contempor\u00e1neos. Adem\u00e1s, deber\u00e1 prestarse una atenci\u00f3n espec\u00edfica a un acompa\u00f1amiento capaz de bendecir las etapas m\u00e1s destacadas de la vida humana. En Occidente, sobre todo, se est\u00e1 produciendo una p\u00e9rdida progresiva de la memoria colectiva de los ritos y las pr\u00e1cticas rituales, en favor de un individualismo muy radical, pero esto no suprime la necesidad antropol\u00f3gica de la ritualidad, a la que el ser humano siempre ha sabido responder de diversas maneras. La comunidad cristiana crece y se edifica a trav\u00e9s de las pr\u00e1cticas rituales, y el rico patrimonio espiritual de la Iglesia representa, en este sentido, un recurso precioso e inagotable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>El papel del testimonio<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">95. La tercera consideraci\u00f3n esencial se refiere al testimonio de los creyentes. Este se articula en tres dimensiones fundamentales: el testimonio de la santidad, el de la cercan\u00eda y el de la opci\u00f3n preferencial por los pobres. En todas las \u00e9pocas, quienquiera que se haya encontrado con el testimonio de un cristiano ejemplar se ha visto siempre estimulado a descubrir el secreto de esa vida tan particular y diferente respecto a la mayor\u00eda de sus semejantes. Un creyente que vive hasta el fondo las exigencias del mensaje cristiano es, en s\u00ed mismo, una referencia constante a la luz verdadera del mundo, que es Cristo Jes\u00fas. Como afirma el Papa Francisco, en efecto, \u00abla santidad es el rostro m\u00e1s bello de la Iglesia\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn99\">[99]<\/a>. Bastar\u00eda aqu\u00ed recordar \u00fanicamente las figuras de san Francisco de As\u00eds y de santa Teresa de Calcuta. Hay que reconocer, de hecho, que nada como la santidad de sus miembros hace a la Iglesia m\u00e1s cre\u00edble en el anuncio y la transmisi\u00f3n de la fe. Por esta raz\u00f3n, haci\u00e9ndose eco del mensaje sobre la santidad del Concilio Vaticano II<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn100\">[100]<\/a>, el Papa Francisco ha querido reiterar con insistencia que la santidad es <em>la vocaci\u00f3n ordinaria<\/em> de todo cristiano: \u00abPara ser santos no es necesario ser obispos, sacerdotes, religiosas o religiosos. Muchas veces tenemos la tentaci\u00f3n de pensar que la santidad est\u00e1 reservada solo a quienes tienen la posibilidad de tomar distancia de las ocupaciones ordinarias, para dedicar mucho tiempo a la oraci\u00f3n. No es as\u00ed. Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada d\u00eda, all\u00ed donde cada uno se encuentra. \u00bfEres consagrada o consagrado? S\u00e9 santo viviendo con alegr\u00eda tu entrega. \u00bfEst\u00e1s casado? S\u00e9 santo amando y ocup\u00e1ndote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia. \u00bfEres un trabajador? S\u00e9 santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos. \u00bfEres padre, abuela o abuelo? S\u00e9 santo ense\u00f1ando con paciencia a los ni\u00f1os a seguir a Jes\u00fas. \u00bfTienes autoridad? S\u00e9 santo luchando por el bien com\u00fan y renunciando a tus intereses personales\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn101\">[101]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">96. Junto al testimonio de la santidad, los creyentes son llamados a ofrecer, en el d\u00eda a d\u00eda de su vida, el testimonio de una cercan\u00eda hacia todos. Se trata de una cercan\u00eda construida con los ladrillos de la hospitalidad, la amabilidad, la escucha, la mansedumbre y la ternura. Seg\u00fan la antigua frase del autor latino Terencio: \u00ab<em>Homo sum, humani nil a me alienum puto<\/em>\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn102\">[102]<\/a>\u2014para los creyentes, nada de lo verdaderamente humano deber\u00eda resultarles ajeno. Todo cristiano est\u00e1 llamado a ayudar a las personas a releer su propia historia dentro de la gran historia de la salvaci\u00f3n, descubriendo que su propia vida forma parte del relato de Dios. Esta cercan\u00eda se convierte en testimonio cuando se ejerce hacia personas que viven en situaciones de grave sufrimiento, ya sea f\u00edsico o mental. En estos casos, un gesto de escucha y ternura, unido a una palabra de fe, puede abrir amplios espacios para acoger esa luz verdadera de Cristo que tiene el poder de liberar de las tinieblas a quienes est\u00e1n envueltos en ellas. El Papa Le\u00f3n recuerda, de hecho, que \u00abla finitud, cuando se acoge en la verdad, no empobrece al ser humano, sino que lo abre al reconocimiento del rostro de Dios y del otro\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn103\">[103]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">97. Llegamos as\u00ed a ese testimonio concreto del amor de Dios que los creyentes dan al hacerse cargo, de manera preferencial, de los pobres, los desfavorecidos y los excluidos. Como record\u00f3 el Papa Le\u00f3n XIV, siguiendo los pasos de su predecesor, los creyentes no deber\u00edan olvidar nunca \u00abla fuerte conexi\u00f3n que existe entre el amor de Cristo y su llamada a acercarnos a los pobres\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn104\">[104]<\/a>. En verdad, \u00abel cristiano no puede considerar a los pobres s\u00f3lo como un problema social; estos son una \u201ccuesti\u00f3n familiar\u201d, son \u201cde los nuestros\u201d. Nuestra relaci\u00f3n con ellos no se puede reducir a una actividad o a una oficina de la Iglesia\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn105\">[105]<\/a>. En esa cercan\u00eda activa y pr\u00e1ctica hacia los hermanos y hermanas que viven en la pobreza, la Iglesia hace brillar de manera eminente esa llama del amor de Dios por todos que Jes\u00fas vino a arrojar sobre la tierra y que a\u00fan hoy logra conmover, a menudo en silencio, el coraz\u00f3n de muchos. Un testimonio especialmente valioso en este sentido nos lo ofrecen los obispos de Myanmar, recogido en ocasi\u00f3n de su Visita <em>ad Limina<\/em> a este Dicasterio el 2 de junio de 2026: en ese pa\u00eds, que lleva sobre s\u00ed las heridas de m\u00faltiples conflictos, la Iglesia muestra su cercan\u00eda a los m\u00e1s pobres, incluso simplemente en el silencio de la escucha, sin distinci\u00f3n alguna de pertenencia religiosa \u2014se trata, de hecho, de una naci\u00f3n de mayor\u00eda budista\u2014. Precisamente esa cercan\u00eda suscita en quienes no comparten la fe cristiana el deseo de profundizar en los motivos de esta forma de afrontar el sufrimiento, ofreciendo as\u00ed a los fieles la oportunidad de hablar expl\u00edcitamente de su experiencia de Jes\u00fas. En esta unidad entre la caridad y el anuncio evang\u00e9lico, por tanto, se pone de manifiesto a\u00fan m\u00e1s claramente la belleza integral de la propuesta cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>Arte y belleza<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">98. Una cuarta observaci\u00f3n espec\u00edfica se refiere, adem\u00e1s, a la necesidad de dar cabida \u2014en el discurso sobre la transmisi\u00f3n de la fe\u2014 tambi\u00e9n a las m\u00faltiples expresiones de la creatividad humana, a trav\u00e9s de las cuales se ha intentado dar forma a esa tensi\u00f3n hacia la belleza, el amor y la trascendencia que habita, a menudo de manera atormentada, en el coraz\u00f3n humano. \u00bfC\u00f3mo no pensar, a este respecto, en tantas obras de literatura y poes\u00eda capaces de suscitar un encanto sublime, capaz de cautivar incluso a las mentes m\u00e1s distra\u00eddas por las modernas tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n? Precisamente en la importancia de abrirse a la belleza insisti\u00f3 de manera especial Hans Urs von Balthasar: \u00abEn la forma luminosa de lo bello, el ser se hace patente como en ninguna otra parte. Por eso, todo conocimiento o tendencia espiritual tiene que ir acompa\u00f1ado de un momento est\u00e9tico\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn106\">[106]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">99. Desde esta perspectiva, hay que prestar especial atenci\u00f3n a la m\u00fasica, la cual, como expresi\u00f3n privilegiada de <em>la via pulchritudinis<\/em>, constituye un lenguaje esencial para la transmisi\u00f3n de la fe, capaz de tocar las fibras m\u00e1s profundas del coraz\u00f3n humano y de comunicar la verdad del Evangelio a trav\u00e9s de la belleza<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn107\">[107]<\/a>. No se trata de un mero adorno est\u00e9tico de las celebraciones, sino de un instrumento misionero que act\u00faa por atracci\u00f3n, haciendo perceptible la gloria del Resucitado sobre todo all\u00ed donde las palabras tienen dificultades para llegar. De hecho, como observ\u00f3 el Papa Le\u00f3n XIV, \u00abla m\u00fasica es como un puente que nos lleva a Dios. Es capaz de transmitir sentimientos, emociones, hasta los movimientos m\u00e1s profundos del alma, elev\u00e1ndolos, transform\u00e1ndolos en una escalera ideal que conecta la tierra y el cielo\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn108\">[108]<\/a>. A trav\u00e9s de la m\u00fasica, la fe encuentra v\u00edas particulares de expresi\u00f3n que un anuncio puramente verbal, por s\u00ed solo, no siempre logra alcanzar. Estas consideraciones nos impulsan a exhortar a los artistas y escritores creyentes a realizar un esfuerzo creativo especial, para manifestar la belleza de la fe y de la experiencia espiritual cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Las etapas de la vida<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">100. Una \u00faltima observaci\u00f3n se refiere a las distintas etapas de la existencia de cada ser humano (infancia, adolescencia, juventud, edad adulta, vejez). Estas constituyen, de hecho, una especie de continua \u201creapropiaci\u00f3n\u201d del don del propio nacimiento al mundo y, al igual que este, son experiencias a la vez sorprendentes y desafiantes. La comunidad eclesial deber\u00e1, por tanto, desarrollar un anuncio del Evangelio m\u00e1s atento a las distintas edades de la vida, teniendo debidamente en cuenta las diversas situaciones de crecimiento y novedad que cada una de ellas conlleva. Al mismo tiempo, hay que recordar que muchas personas se acercan a la Iglesia \u00fanicamente con motivo de las celebraciones que acompa\u00f1an algunos momentos fundamentales de la vida: bautizos, bodas y funerales. Por ello, es indispensable reconocer que, en tales circunstancias, se ofrece una valiosa oportunidad para llegar a ellas con un anuncio del <em>kerygma<\/em> capaz de conmover sus corazones, evitando palabras que no logran generar ning\u00fan encuentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">101. Adquiere especial relevancia la cuesti\u00f3n, ya tratada, de la brecha generacional en la transmisi\u00f3n de la fe. A este respecto, la comunidad de creyentes encuentra en la pastoral de los adultos \u2014que son tambi\u00e9n los padres de las nuevas generaciones\u2014 un terreno nuevo y un contexto lleno de retos especialmente complejos. De hecho, si en el pasado, <em>al menos en los pa\u00edses de antigua tradici\u00f3n cristiana<\/em>, el anuncio del <em>kerygma<\/em> se dirig\u00eda casi exclusivamente a los m\u00e1s j\u00f3venes, hoy en d\u00eda surge cada vez con mayor urgencia la necesidad de acompa\u00f1ar a personas \u2014incluso a aquellas bautizadas en la infancia\u2014 que viven alejadas de la comunidad eclesial y que, aunque sienten una llamada interior a una vida evang\u00e9lica, tienen dificultades para comprender y hacer suyo el lenguaje de la Iglesia. En estos casos, la transmisi\u00f3n de la fe a las nuevas generaciones pasa por la evangelizaci\u00f3n de los adultos. De hecho, \u00bfc\u00f3mo pueden los adultos transmitir la fe a las nuevas generaciones si ellos mismos no la viven primero a nivel personal? Adem\u00e1s, pueden surgir dificultades adicionales en situaciones marcadas por diversas formas de pobreza existencial, sobre todo en contextos urbanos caracterizados por una marcada fragmentaci\u00f3n o en zonas rurales aisladas. Todo ello interpela a la Iglesia en su conjunto, impuls\u00e1ndola a ser cada vez m\u00e1s sinodal y misionera, sobre todo mediante la puesta en valor de los carismas que el Esp\u00edritu Santo suscita en el pueblo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 id=\"capitulo-6\" class=\"wp-block-heading\"><strong>Cap\u00edtulo VI<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Fe y cultura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">102. Ampliando ahora el horizonte de la reflexi\u00f3n sobre la transmisi\u00f3n de la fe m\u00e1s all\u00e1 de la dimensi\u00f3n propiamente eclesial, es necesario abordar la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre fe y cultura. Una primera observaci\u00f3n se refiere al hecho de que muchos estudiosos subrayan c\u00f3mo, en nuestra \u00e9poca, se est\u00e1 produciendo una crisis m\u00e1s general de la transmisi\u00f3n del saber y de los valores, que abarca tambi\u00e9n lo que constituye el objeto espec\u00edfico de las presentes <em>Consideraciones<\/em>. Una segunda observaci\u00f3n puede extraerse de algunas palabras de san Juan Pablo II, que subrayan la importancia, de cara a la transmisi\u00f3n de la fe, de realizar una s\u00edntesis entre fe y cultura: \u00abLa s\u00edntesis entre cultura y fe no es solo una exigencia de la cultura, sino tambi\u00e9n de la fe. Como ense\u00f1\u00f3 mi predecesor Pablo VI, \u201clo que importa es evangelizar \u2014no de una manera decorativa, como un barniz superficial, sino de manera vital, en profundidad y hasta sus mismas ra\u00edces\u2014 la cultura y las culturas del hombre [\u2026] tomando siempre como punto de partida la persona y teniendo siempre presentes las relaciones de las personas entre s\u00ed y con Dios\u201d. Si, de hecho, es cierto que la fe no se identifica con ninguna cultura [\u2026] no es menos cierto que, precisamente por eso, la fe est\u00e1 llamada a inspirar, a impregnar toda cultura. Es todo el hombre, en la realidad concreta de su existencia cotidiana, el que es salvado en Cristo y, por lo tanto, es todo el hombre el que debe realizarse en Cristo. Una fe que no se convierte en cultura es una fe que no se ha acogido plenamente, que no se ha pensado en su totalidad, que no se ha vivido fielmente\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn109\">[109]<\/a> .<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">103. Lo anteriormente dicho nos lleva a reconocer que la labor de transmisi\u00f3n de la fe es, en cierto modo, inseparable de su inculturaci\u00f3n en un contexto determinado, entendiendo aqu\u00ed la \u201ccultura\u201d tanto en su sentido antropol\u00f3gico m\u00e1s amplio \u2014como conjunto de estilos de vida, creencias, valores e instituciones que caracterizan a una sociedad determinada\u2014 como en su sentido m\u00e1s restringido, como conjunto de conocimientos intelectuales desarrollados sobre todo en el \u00e1mbito acad\u00e9mico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">104. Tomando, antes que nada, en consideraci\u00f3n este primer significado de \u201ccultura\u201d, conviene recordar que la inculturaci\u00f3n de la fe constituye un paso necesario en su transmisi\u00f3n, ya que el mensaje evang\u00e9lico debe hacerse comprensible para personas que comparten valores y categor\u00edas que no coinciden perfectamente con los helen\u00edstico-sem\u00edticos, en los que se formul\u00f3 originalmente el texto b\u00edblico. En el contexto de la transmisi\u00f3n de la fe, la inculturaci\u00f3n significa \u00abla encarnaci\u00f3n del evangelio en las culturas aut\u00f3ctonas\u2014 y, a la vez, la introducci\u00f3n de \u00e9stas en la vida de la Iglesia\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn110\">[110]<\/a>. En este caso, por lo tanto, la inculturaci\u00f3n de la fe se convierte en una verdadera evangelizaci\u00f3n, aunque no se realice de manera plena y perfecta, ya que se trata de \u00abun camino lento que acompa\u00f1a toda la vida misionera y requiere la aportaci\u00f3n de los diversos colaboradores de la misi\u00f3n <em>ad gentes,<\/em> la de las comunidades cristianas a medida que se desarrollan, la de los pastores que tienen la responsabilidad de discernir y fomentar su actuaci\u00f3n\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn111\">[111]<\/a>. Esto hace que la propia cultura se convierta, a su vez, en un medio de transmisi\u00f3n de la fe, porque \u00abcuando en un pueblo se ha inculturado el Evangelio, en su proceso de transmisi\u00f3n cultural tambi\u00e9n transmite la fe de maneras siempre nuevas; de aqu\u00ed la importancia de la evangelizaci\u00f3n entendida como inculturaci\u00f3n\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn112\">[112]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">105. No obstante, hay que recordar que no se evangeliza un \u201clugar\u201d, sino siempre a las personas, a las que no hay que aislar de su contexto: \u00abSe trata de llevar el Evangelio a las personas que cada uno trata, tanto a los m\u00e1s cercanos como a los desconocidos\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn113\">[113]<\/a>. A ello se suma la tarea de los fieles \u2014necesaria tambi\u00e9n en los pa\u00edses de antigua tradici\u00f3n cristiana\u2014 de traducir la Buena Nueva a las diversas formas culturales particulares que caracterizan a las sociedades modernas o que surgen en determinados sectores sociales, como el mundo juvenil o el de los pobres. Esto requiere, sin duda, una puesta en valor de los carismas presentes en todo el pueblo de Dios en un aut\u00e9ntico esp\u00edritu de sinodalidad, ya que, en \u00faltima instancia, son obra del Esp\u00edritu Santo. En este proceso, la aportaci\u00f3n de la piedad popular puede resultar sin duda muy valiosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">106. La presencia de diversos grupos sociales dentro de nuestras ciudades, con culturas y lenguajes espec\u00edficos y a menudo aut\u00f3nomos, exige un esfuerzo especial de inculturaci\u00f3n de la fe. Es decir, existe la urgencia de que el anuncio del Evangelio llegue a todos los rincones: no podemos conformarnos con dirigirnos \u00fanicamente a la cultura de algunos grupos mayoritarios, sino que es necesario aprender a entablar un di\u00e1logo con las m\u00e1s diversas situaciones y condiciones de vida que existen hoy en d\u00eda. Se trata, por tanto, de llegar a lo que, en lenguaje t\u00e9cnico, a menudo se denomina el \u00e1mbito de las subculturas (por ejemplo, los j\u00f3venes de las periferias urbanas, las diversas comunidades de migrantes, los trabajadores temporeros, los habitantes de peque\u00f1os pueblos, etc.). A este respecto, cabe recordar que la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional dedicar\u00e1 una parte de su labor durante el pr\u00f3ximo quinquenio a las formas culturales de transmisi\u00f3n de la fe y aportar\u00e1 valiosos est\u00edmulos a la labor aqu\u00ed solo brevemente mencionada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">107. En resumen, habr\u00e1 que reiterar la importancia decisiva de la inculturaci\u00f3n de la fe hoy. Cuando la fe se conecta con las ra\u00edces y las expresiones culturales de un pueblo, en verdad, su transmisi\u00f3n se vuelve m\u00e1s f\u00e1cil y fecunda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">108. Por otra parte, en lo que se refiere a la cultura en sentido acad\u00e9mico-intelectual, cabe recordar las palabras del Papa Francisco: \u00abEl anuncio a la cultura implica tambi\u00e9n un anuncio a las culturas profesionales, cient\u00edficas y acad\u00e9micas. Se trata del encuentro entre la fe, la raz\u00f3n y las ciencias, que procura desarrollar un nuevo discurso de la credibilidad, una original apolog\u00e9tica que ayude a crear las disposiciones para que el Evangelio sea escuchado por todos\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn114\">[114]<\/a>. Es cierto que lo que realiza la investigaci\u00f3n intelectual es, como mucho, una <em>preparaci\u00f3n<\/em> que introduce a la fe, al estilo de lo que tradicionalmente se ha denominado <em>praeambula fidei<\/em>, y no una transmisi\u00f3n de la misma en sentido estricto. Sin embargo, est\u00e1 claro que una presentaci\u00f3n razonable de los contenidos de la fe y de sus exigencias constituye una ayuda innegable para el anuncio del <em>kerygma<\/em>, ya que, en particular, contribuye a despertar las grandes preguntas en la mente y en el coraz\u00f3n de las personas<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn115\">[115]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">109. Un ejemplo especialmente significativo al que miraren la construcci\u00f3n de dicha presentaci\u00f3n razonable de la fe es, sin duda, la Doctrina social de la Iglesia, gracias a la cual los creyentes entablan un di\u00e1logo abierto con la sociedad y tambi\u00e9n con los no creyentes. Aunque se mantiene dentro del \u00e1mbito del saber teol\u00f3gico, la Doctrina social de la Iglesia recurre ampliamente a las categor\u00edas propias de las ciencias pol\u00edticas, econ\u00f3micas y sociales, logrando a menudo mostrar toda la pertinencia de la propuesta cristiana para la construcci\u00f3n de una sociedad m\u00e1s justa y fraterna. En este sentido, tambi\u00e9n las ense\u00f1anzas sociales de la Iglesia pueden desempe\u00f1ar una funci\u00f3n an\u00e1loga a la de los <em>praeambula fidei<\/em>. De hecho, la Doctrina social de la Iglesia \u00abse fundamenta en la Sagrada Escritura y en la Tradici\u00f3n y, en di\u00e1logo con las ciencias, nos ayuda a leer con lucidez los desaf\u00edos del presente, identificando caminos adecuados para vivir un testimonio cristiano l\u00edmpido, con alegr\u00eda y al servicio del mundo\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn116\">[116]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 id=\"capitulo-7\" class=\"wp-block-heading\"><strong>Cap\u00edtulo VII<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Algunas atenciones espec\u00edficas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">110. Una comunidad profundamente comprometida en el transmitir de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n esa luz y ese fuego del amor de Dios, que Jes\u00fas quiso llevar en medio de la humanidad y que ha llegado hasta nuestros d\u00edas, deber\u00e1, adem\u00e1s de lo expuesto hasta ahora, prestar atenci\u00f3n a algunas cuestiones espec\u00edficas en relaci\u00f3n con el tema de las presentes <em>Consideraciones<\/em>. Lo que sigue es una lista a modo de ejemplo, que podr\u00e1 ampliarse a\u00fan m\u00e1s y ordenarse seg\u00fan un orden de prioridades diferente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">111. La primera de estas atenciones se refiere al cultivo de la piedad popular. En este \u00e1mbito, como es sabido, hay tambi\u00e9n aspectos que requieren un proceso de maduraci\u00f3n y enriquecimiento; sin embargo, sigue siendo evidente la gran fuerza de la que dispone este recurso de la tradici\u00f3n cat\u00f3lica. Nadie podr\u00e1 negar jam\u00e1s que precisamente la piedad popular sigue siendo hoy un medio importante de transmisi\u00f3n de la fe. Por ello es necesario promover en lo que a ella respecta un compromiso renovado de inteligencia y de coraz\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, su gran plasticidad le permite renovarse constantemente y adquirir estilos muy diferenciados a lo largo de los siglos, logrando incluso sobrevivir a los ataques que la cultura \u2014y a veces incluso los propios miembros de la Iglesia\u2014 le han lanzado a menudo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">112. En lo que respecta a la fuerza evangelizadora de la piedad popular y, por tanto, a su importante papel en el \u00e1mbito de la transmisi\u00f3n de la fe, resultan muy valiosas las indicaciones que figuran en los n\u00fameros <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#La_fuerza_evangelizadora_de_la_piedad_popular\">122-126<\/a> de <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>. En ellas se puede leer, de hecho, que \u00aben la piedad popular puede percibirse el modo en que la fe recibida se encarn\u00f3 en una cultura y se sigue transmitiendo\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn117\">[117]<\/a>. En verdad, toda inculturaci\u00f3n aut\u00e9ntica de la fe produce siempre una forma de expresi\u00f3n popular de la misma. El ser humano vive de palabras y gestos que constituyen el horizonte en el que puede desarrollarse a s\u00ed mismo y crear las condiciones para el encuentro con el otro. Toda cultura se traduce en pr\u00e1cticas concretas y se refleja y se transmite a trav\u00e9s de ellas. Lo mismo ocurre con la experiencia creyente. Toda inculturaci\u00f3n de la fe crea pr\u00e1cticas religiosas espec\u00edficas que la reflejan y le permiten transmitirse entre las generaciones. Por eso \u00aben la piedad popular, por ser fruto del Evangelio inculturado, subyace una fuerza activamente evangelizadora que no podemos menospreciar: ser\u00eda desconocer la obra del Esp\u00edritu Santo. M\u00e1s bien estamos llamados a alentarla y fortalecerla para profundizar el proceso de inculturaci\u00f3n que es una realidad nunca acabada. Las expresiones de la piedad popular tienen mucho que ense\u00f1arnos y, para quien sabe leerlas, son un <em>lugar teol\u00f3gico<\/em> al que debemos prestar atenci\u00f3n, particularmente a la hora de pensar la nueva evangelizaci\u00f3n\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn118\">[118]<\/a> y en la cuesti\u00f3n de la transmisi\u00f3n de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">113. En este contexto, es \u00fatil recordar el poder de atracci\u00f3n que ejercen entre las nuevas generaciones las peregrinaciones de antigua y reciente creaci\u00f3n, as\u00ed como el deseo de pertenecer a alguna cofrad\u00eda, como est\u00e1 ocurriendo recientemente en Espa\u00f1a<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn119\">[119]<\/a>. Para muchos j\u00f3venes, sobre todo en los contextos occidentales, la b\u00fasqueda de un sentido en un mundo cada vez m\u00e1s encerrado en s\u00ed mismo y la b\u00fasqueda de una pertenencia religiosa capaz de dar alguna configuraci\u00f3n a su propia necesidad de identidad, en un mundo cada vez m\u00e1s individualizado, representan necesidades muy importantes, que encuentran su respuesta precisamente en la participaci\u00f3n en las peregrinaciones y en el deseo de formar parte de una cofrad\u00eda. En el contexto del tema principal de las presentes <em>Consideraciones<\/em>, resulta urgente preguntarse c\u00f3mo \u201caprovechar\u201d al m\u00e1ximo estas preguntas y estas necesidades de nuestros contempor\u00e1neos m\u00e1s j\u00f3venes para convertirlas en un canal a trav\u00e9s del cual la luz de Cristo pueda inundar sus existencias, a menudo atribuladas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">114. Una segunda atenci\u00f3n debe dirigirse a la homil\u00eda. El Papa Francisco le ha dedicado un amplio espacio en la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn120\">[120]<\/a>, como testimonio de su importancia para el anuncio y la transmisi\u00f3n de la fe; se remite a ella para un an\u00e1lisis m\u00e1s profundo. Una homil\u00eda bien preparada puede desempe\u00f1ar un papel decisivo a la hora de presentar los contenidos de la fe de forma narrativa, capaz de reinterpretar la Palabra de Dios a la luz de la vida concreta del pueblo y, por tanto, de suscitar una experiencia viva de encuentro con Cristo. El propio Jes\u00fas aparece en los Evangelios, ante todo, como un gran narrador. Rara vez comienza sus discursos con conceptos abstractos: recurre, en cambio, a im\u00e1genes, met\u00e1foras y par\u00e1bolas; a menudo hace referencia a la vida cotidiana de las personas, proponiendo relatos capaces de abrir la imaginaci\u00f3n de quien escucha, incluso antes de tocar la inteligencia. Las par\u00e1bolas, de hecho, no se limitan a informar: son capaces de formar y transformar a sus oyentes. Las historias contadas por Jes\u00fas no sirven simplemente para hacer m\u00e1s interesante el discurso, sino que constituyen la clave hermen\u00e9utica a trav\u00e9s de la cual el oyente es introducido en el misterio del Reino. En este caso, la gran tradici\u00f3n homil\u00e9tica de los Padres de la Iglesia, tanto de Oriente como de Occidente, puede ofrecer una valiosa contribuci\u00f3n a los pastores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">115. Una tercera atenci\u00f3n nace del deseo de un compromiso que muchos, especialmente entre los m\u00e1s j\u00f3venes, manifiestan a trav\u00e9s de actividades de voluntariado. La b\u00fasqueda concreta de ese compromiso suele ser una ocasi\u00f3n para acercarse a la realidad de la Iglesia. Estas personas sienten la necesidad sincera y profunda de dar algo a los dem\u00e1s; por lo tanto, sienten la urgencia de salir de su recinto individual y de la l\u00f3gica del poseer como criterio \u00faltimo de la felicidad. Es evidente que esto no implica de inmediato un inter\u00e9s por la fe, pero representa una buena ocasi\u00f3n para el anuncio y para proponer la amistad con el Se\u00f1or Jes\u00fas, quien ofrece motivaciones a\u00fan m\u00e1s profundas para ese compromiso. Toda la comunidad de creyentes est\u00e1 llamada a acoger a estos \u201cbuenos samaritanos\u201d de nuestro tiempo y a acompa\u00f1arlos con amabilidad y pasi\u00f3n hacia ese encuentro con el fuego del amor de Dios que la comunidad custodia como un tesoro precioso de su propio camino en medio del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">116. Una cuarta atenci\u00f3n se refiere a la necesidad de ampliar los espacios de presencia de las mujeres en la gu\u00eda de los procesos eclesiales. En la Iglesia cat\u00f3lica, en general, los fieles m\u00e1s presentes y activos en la vida de las comunidades son, en gran parte, mujeres. En los \u00faltimos a\u00f1os, sin embargo, se ha hecho m\u00e1s evidente la necesidad de permitir a las mujeres que accedan a aquellos \u00e1mbitos en los que se toman las decisiones importantes para la vida de la comunidad. Se trata de un tema que el Dicasterio ha estudiado ampliamente y cuyas conclusiones han sido remitidas, a trav\u00e9s de la Secretar\u00eda del S\u00ednodo, al Santo Padre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">117. Un aspecto espec\u00edfico de nuestra \u00e9poca requiere una atenci\u00f3n especial. De hecho, no se deber\u00eda subestimar la necesidad que expresan hoy en d\u00eda much\u00edsimas personas de participar en grandes eventos (festivales musicales y otros). Esto pone de manifiesto tambi\u00e9n que un uso intensivo de las tecnolog\u00edas digitales no es suficiente para colmar todas las necesidades del sujeto humano. Surge, por tanto, tambi\u00e9n en nuestra \u00e9poca, la necesidad de compa\u00f1\u00eda, la necesidad y el deseo de compartir. Aunque somos conscientes de que la fe se transmite de manera privilegiada de \u201ct\u00fa\u201d a \u201ct\u00fa\u201d, deber\u00edamos acoger este rasgo de la contemporaneidad como una buena ocasi\u00f3n para el anuncio del Evangelio, intentando imaginar ocasiones de uni\u00f3n entre las personas, haci\u00e9ndose eco de los grandes temas de actualidad, como, por ejemplo, el de la paz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">118. El estudio de la historia de la Iglesia ofrece otros puntos para la reflexi\u00f3n, en particular aquellos momentos en los que la Iglesia supo responder positivamente a los cambios de \u00e9poca con los que se top\u00f3 a lo largo de su trayectoria hist\u00f3rica. Entre ellos, cabe citar la crisis que sigui\u00f3 al colapso de las instituciones romanas en Europa occidental, con el consiguiente abandono de las ciudades, donde el cristianismo estaba m\u00e1s arraigado. En este contexto, el surgimiento del monacato irland\u00e9s, que floreci\u00f3 en la segunda mitad del primer milenio cristiano, result\u00f3 decisivo; no solo salvaguard\u00f3 y profundiz\u00f3 la comprensi\u00f3n de la fe, sino que tambi\u00e9n dio origen a nuevas formas de evangelizaci\u00f3n y, al mismo tiempo, contribuy\u00f3 a desarrollos significativos en la pr\u00e1ctica sacramental, como la difusi\u00f3n de la confesi\u00f3n auricular. Un segundo ejemplo lo ofrece la crisis doctrinal y pastoral provocada por la difusi\u00f3n de los c\u00e1taros y de los diversos movimientos pauperistas, a menudo en oposici\u00f3n a la Iglesia, durante los siglos medievales. En respuesta a dicha situaci\u00f3n, las \u00f3rdenes mendicantes, entre las que se cuentan las fundadas por santo Domingo y san Francisco, encarnaron una renovada vitalidad evang\u00e9lica a trav\u00e9s de la pobreza radical, la predicaci\u00f3n itinerante y la ense\u00f1anza teol\u00f3gica ejercida en plena comuni\u00f3n con la Iglesia. Otro ejemplo lo constituye el impulso hacia una reforma cat\u00f3lica de gran alcance, suscitado por la profunda ruptura eclesial introducida por la Reforma protestante, en la que destacaron figuras como santa Teresa de \u00c1vila y san Ignacio de Loyola. Esta renovaci\u00f3n coincidi\u00f3 con la expansi\u00f3n misionera de la Iglesia hacia tierras reci\u00e9n descubiertas y abiertas al anuncio del Evangelio, lo que contribuy\u00f3 a darle un nuevo impulso. Por \u00faltimo, conviene recordar la respuesta de la Iglesia, en el siglo XIX, a los profundos cambios provocados por la cuesti\u00f3n obrera y las consecuencias de la revoluci\u00f3n industrial, que la llevaron a reelaborar de manera sistem\u00e1tica su Doctrina social. En cada uno de estos casos, un momento de crisis se convirti\u00f3 en una oportunidad para iniciativas creativas que resultaron decisivas para la evangelizaci\u00f3n y que coincidieron tambi\u00e9n con una transici\u00f3n m\u00e1s amplia entre \u00e9pocas hist\u00f3ricas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">119. En la actualidad, resulta necesario realizar un estudio espec\u00edfico sobre el repentino declive del catolicismo en los pa\u00edses en los que estaba profundamente arraigado, con el fin de comprender sus causas y elaborar una respuesta pastoral adecuada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">120. Debe prestarse una atenci\u00f3n adicional y decisiva al mundo de los colegios y universidades cat\u00f3licas, as\u00ed como al de otras instituciones cat\u00f3licas, especialmente a aquellas dedicadas a la caridad. Como atestiguan los obispos de Ghana: \u00abLa transmisi\u00f3n de la fe cat\u00f3lica viene significativamente reforzada a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica, que constituye un importante canal para la formaci\u00f3n continua de ni\u00f1os, j\u00f3venes e incluso adultos\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn121\">[121]<\/a>. En otros pa\u00edses, como Venezuela, el programa de educaci\u00f3n religiosa prev\u00e9 una integraci\u00f3n entre la actividad escolar y la parroquial, lo que confirma el valor tambi\u00e9n pastoral de los colegios cat\u00f3licos<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn122\">[122]<\/a>. Sobre todo, en pa\u00edses en los que el catolicismo representa una minor\u00eda \u2014a veces extremadamente reducida\u2014, estas instituciones constituyen a menudo el \u00fanico punto de contacto de gran parte de la poblaci\u00f3n con la Iglesia cat\u00f3lica. Sin embargo, cabe se\u00f1alar que en varias regiones existen restricciones a la ense\u00f1anza de la religi\u00f3n en las escuelas, por lo que, en esos contextos, son las parroquias las que asumen toda la carga de la catequesis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">121. En comparaci\u00f3n con los lugares tradicionales de la acci\u00f3n pastoral, las escuelas ofrecen un contacto m\u00e1s institucional y casi profesional, pero no por ello menos capaz de transmitir al menos una peque\u00f1a chispa de ese fuego de amor que ha atravesado los siglos y que, desde Jes\u00fas, ha llegado hasta nuestros d\u00edas. De hecho, se ofrece un testimonio casi transparente de la caridad intelectual y material, capaz de orientar espont\u00e1neamente hacia la belleza del Evangelio y su fuerza humanizadora. As\u00ed lo atestiguan tambi\u00e9n los obispos de Francia: \u00abLa ense\u00f1anza cat\u00f3lica es un lugar fundamental para el primer anuncio a los ni\u00f1os, los j\u00f3venes y las familias, que puede llevar a los j\u00f3venes, pero tambi\u00e9n a sus padres, a solicitar la iniciaci\u00f3n cristiana\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn123\">[123]<\/a>. En un horizonte m\u00e1s amplio, se invita, por tanto, a los creyentes a defender siempre el papel central de la escuela, como lugar \u00abdonde las nuevas generaciones pueden aprender a buscar y amar la verdad, a cuestionarse el sentido de la vida y la dignidad de cada persona\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn124\">[124]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">122. Concluimos con una menci\u00f3n sobre el compromiso ecum\u00e9nico, que constituye una dimensi\u00f3n intr\u00ednseca de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia y, por lo tanto, tambi\u00e9n de la transmisi\u00f3n de la fe. De hecho, como se\u00f1ala el Decreto <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19641121_unitatis-redintegratio_sp.html\">Unitatis redintegratio<\/a><\/em> del Concilio Vaticano II, la divisi\u00f3n entre los cristianos \u00abcontradice clara y abiertamente la voluntad de Cristo, es un esc\u00e1ndalo para el mundo y perjudica a la causa sant\u00edsima de predicar el Evangelio a toda criatura\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn125\">[125]<\/a>. Lejos de representar una alternativa al anuncio, el di\u00e1logo ecum\u00e9nico constituye una modalidad propia del mismo, en la que la b\u00fasqueda com\u00fan de la verdad, la escucha rec\u00edproca y el testimonio de la caridad hacen m\u00e1s cre\u00edble la proclamaci\u00f3n del <em>kerygma<\/em> ante un mundo cada vez m\u00e1s secularizado y pluralista. Como recuerda san Juan Pablo II, de hecho, \u00ablos mismos esfuerzos por la unidad constituyen de por s\u00ed un signo de la obra de reconciliaci\u00f3n que Dios realiza en medio de nosotros\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn126\">[126]<\/a>, manifestando concretamente que el Padre es, para siempre y para todos, amor. Esto invita a la comunidad de los creyentes a hacer suyo el apelo confiado del Papa Francisco: \u00abSi realmente creemos en la libre y generosa acci\u00f3n del Esp\u00edritu, \u00a1cu\u00e1ntas cosas podemos aprender unos de otros! No se trata s\u00f3lo de recibir informaci\u00f3n sobre los dem\u00e1s para conocerlos mejor, sino de recoger lo que el Esp\u00edritu ha sembrado en ellos como un don tambi\u00e9n para nosotros\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn127\">[127]<\/a>, de modo que \u00abpodremos caminar decididamente hacia expresiones comunes de anuncio, de servicio y de testimonio\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn128\">[128]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">123. En este mismo sentido, hay que reconocer que algunos miembros de otras religiones y movimientos religiosos se esfuerzan por dar testimonio de la fe en Dios en un contexto cultural que tiende a encerrarse en la inmanencia m\u00e1s vac\u00eda. Del mismo modo, algunos miembros de otras Iglesias cristianas y comunidades eclesiales buscan nuevos caminos para anunciar el Evangelio y el amor de Cristo en nuestro tiempo. Tambi\u00e9n de sus experiencias positivas y de sus esfuerzos creativos es posible aprender algo, para que nuestro compromiso con la transmisi\u00f3n de toda la riqueza del tesoro de la fe, recibido como don, sea siempre fecundo.<\/p>\n\n\n\n<h2 id=\"capitulo-8\" class=\"wp-block-heading\"><strong>Cap\u00edtulo VIII<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Testimonios<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">124. Llegados a este punto, tal y como se adelantaba en la <em>Introducci\u00f3n<\/em> a las presentes <em>Consideraciones<\/em>, se ofrecen algunos testimonios ejemplares de personas que han podido experimentar en su vida el encuentro con Cristo o el redescubrimiento de una relaci\u00f3n viva con \u00c9l. Por razones de confidencialidad, no se indicar\u00e1n sus nombres, sino s\u00f3lo su procedencia, asegurando que se trata de testimonios aut\u00e9nticos, compartidos de forma sincera para la edificaci\u00f3n de la Iglesia universal. A quienes han ofrecido su relato, as\u00ed como a las Conferencias Episcopales que han remitido dicho material, va dirigida la sincera gratitud del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. En muchos casos no se narran grandes haza\u00f1as ni acontecimientos prodigiosos, sino simples sucesos en los que se manifiesta la acci\u00f3n de la gracia en la trama de la vida cotidiana, lo que permite a cada uno reconocer en ellos algo de su propia existencia. Muestran c\u00f3mo cada circunstancia, incluso la m\u00e1s peque\u00f1a y aparentemente insignificante, puede convertirse en una ocasi\u00f3n de encuentro con el Eterno y en una etapa de esa historia de salvaci\u00f3n que Dios construye con nosotros y para nosotros. Por razones de espacio, no es posible recoger todos los testimonios recibidos; por lo tanto, ha sido necesaria una selecci\u00f3n relacionada con los temas del documento y a la exigencia de evitar repeticiones. Sin embargo, cada uno de ellos representa un tesoro de gracia que da testimonio de c\u00f3mo el Se\u00f1or, incluso en el actual cambio de \u00e9poca, no deja de asistir y acompa\u00f1ar a su Iglesia. Las p\u00e1ginas que siguen pretenden traducir en el lenguaje de la vida algunos de los aspectos desarrollados en los cap\u00edtulos precedentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>Del abismo de la dependencia a la libertad del encuentro con Cristo<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">125. El primer testimonio<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn129\">[129]<\/a> procede de Colombia y muestra c\u00f3mo, incluso en las situaciones de m\u00e1s profunda degradaci\u00f3n moral y existencial, Dios no cesa de llamar a la persona a trav\u00e9s de la voz de la conciencia y de ofrecerle su salvaci\u00f3n a trav\u00e9s de la labor de los hermanos: \u00abM\u00e1s o menos a la edad de 13, 14 a\u00f1os empec\u00e9 con el consumo de drogas y andar en bandas; andar en bandas por ah\u00ed, en peleas, manejando armas, extorsionando, robando, vendiendo drogas. Y esa fue mi vida. Mi familia se cans\u00f3 conmigo hasta que termin\u00e9 viviendo en la calle. Yo le dec\u00eda a mi mam\u00e1: \u201cMa, yo quiero cambiar\u201d. Ella me dec\u00eda: \u201cNo, usted est\u00e1 enfermo, primero necesita aliviarse\u201d. Y yo le dec\u00eda: \u201c\u00bfQu\u00e9 va? Yo soy capaz de salir solo\u201d. Pero s\u00ed necesitaba la ayuda; mi orgullo, mi soberbia, todo no me permit\u00eda. Y yo sent\u00eda un deseo muy profundo en mi coraz\u00f3n de algo m\u00e1s, algo maravilloso, algo bueno, de amar, de sentirme amado. No ten\u00eda d\u00f3nde vivir, d\u00f3nde ba\u00f1arme, d\u00f3nde alimentarme, nada. Por gracia y misericordia de Dios [a trav\u00e9s de mi familia encontr\u00e9 un centro de rehabilitaci\u00f3n gestionado por una fundaci\u00f3n cristiana], all\u00ed no se da terapia de choque ni medicamentos, all\u00ed lo que se vive es la oraci\u00f3n: el Santo Rosario, la <em>lectio divina<\/em>, la Santa Eucarist\u00eda\u2026 All\u00ed empez\u00f3 mi camino de conversi\u00f3n. All\u00ed en aquel lugar, el Se\u00f1or empez\u00f3 a transformar mucho mi vida, porque empec\u00e9 a ver cu\u00e1ntas heridas y cu\u00e1ntos vac\u00edos hab\u00eda en mi coraz\u00f3n y cu\u00e1nta necesidad de amor, de perd\u00f3n y de la misericordia de Dios. Despu\u00e9s me qued\u00e9 como misionero durante dos a\u00f1os y medio, form\u00e1ndome, sirviendo en retiros y dando charlas. Despu\u00e9s de all\u00ed me vine a la fundaci\u00f3n donde yo hab\u00eda estado. Estuve all\u00ed un a\u00f1o acompa\u00f1ando a los muchachos como educador, comparti\u00e9ndole un poco de lo que el Se\u00f1or hab\u00eda hecho en m\u00ed. Ahora tengo mi empleo y tambi\u00e9n estoy en una comunidad que se dedica a la oraci\u00f3n, a la misi\u00f3n y a la evangelizaci\u00f3n. Dios ha transformado mi vida, mi coraz\u00f3n y me ha hecho un hombre nuevo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">126. Otros testimonios muestran c\u00f3mo, a veces, basta una circunstancia muy sencilla, como el <em>scrolling<\/em> por los mensajes de una <em>red social<\/em>, para que la gracia haga posible un encuentro capaz de transformar la vida, tal y como cuenta un joven de B\u00e9lgica: \u00abCuando ten\u00eda unos 17 a\u00f1os, quer\u00eda bautizarme, pero no sab\u00eda d\u00f3nde acudir. Pas\u00e9 por desenga\u00f1os amorosos, una adicci\u00f3n al alcohol, derram\u00e9 l\u00e1grimas. Un d\u00eda, mientras navegaba por TikTok, me top\u00e9 con una oraci\u00f3n. Fue como una descarga el\u00e9ctrica y un consuelo. No era creyente y viv\u00eda todo esto con serenidad. Si hoy estoy aqu\u00ed, es en respuesta a la llamada m\u00e1s significativa de mi vida. No se trata de una reflexi\u00f3n intelectual, sino de un encuentro personal en el que Jes\u00fas me habl\u00f3. Me acerqu\u00e9 a la Iglesia sin creer realmente en ella, sobre todo por respeto a mis abuelos y por el deseo de preservar las tradiciones. Desde que tengo fe, tengo realmente otra visi\u00f3n del mundo. Siento que todo va bien, mientras que mi vida, antes del encuentro con Cristo, era complicada\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">127. Siguiendo con el tema de la redenci\u00f3n y la liberaci\u00f3n, un testimonio significativo de la eficacia liberadora del <em>kerygma<\/em> nos lo ofrece el relato de un capell\u00e1n que ejerce su ministerio en las c\u00e1rceles de una di\u00f3cesis de Canad\u00e1: \u00abEl contexto carcelario constituye a menudo un lugar de crisis y de relectura de la vida. La privaci\u00f3n de libertad favorece el confrontarse con uno mismo, con las propias acciones y con el sentido de la propia existencia. En este contexto, la petici\u00f3n del bautismo se presenta con frecuencia como la b\u00fasqueda de un nuevo comienzo, es m\u00e1s, de la redenci\u00f3n. Las personas con las que me encuentro expresan a menudo una b\u00fasqueda de sentido, m\u00e1s all\u00e1 de los contextos anteriores de su vida. Los intercambios catequ\u00e9ticos abren un espacio donde las grandes cuestiones \u2014sufrimiento, culpa, perd\u00f3n, esperanza\u2014 pueden abordarse de manera estructurada. Resulta evidente que la conversi\u00f3n no brota \u00fanicamente a partir de un contenido doctrinal, sino tambi\u00e9n a partir de una relaci\u00f3n de confianza y de escucha. El acompa\u00f1amiento pastoral, vivido a lo largo del tiempo, constituye una mediaci\u00f3n esencial a trav\u00e9s de la cual la fe se vuelve concebible y aceptable. Un elemento central de las conversiones observadas es el encuentro con la imagen de un Dios que perdona y levanta. Esto resulta especialmente significativo en un contexto marcado por la culpa y la condena. Se observa as\u00ed un resurgimiento del inter\u00e9s por la dimensi\u00f3n espiritual y existencial de la fe. La conversi\u00f3n se presenta a menudo como una experiencia personal fuerte\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>El \u201cdespertar\u201d del kerygma: el papel de la familia y de la oraci\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">128. En las familias, no solo el cambio de \u00e9poca, sino tambi\u00e9n los eventos tr\u00e1gicos pueden poner a dura prueba la fe personal. Sin embargo, incluso en estas situaciones, el Se\u00f1or no abandona a sus hijos, como atestigua este relato procedente de Chile: \u00abMi fe se debilit\u00f3 tanto que llegu\u00e9 a declararme ateo. Mi esposa, con una paciencia admirable, jam\u00e1s dej\u00f3 de perseverar, y aunque yo no cre\u00eda, la apoyaba en la transmisi\u00f3n de la fe para nuestras hijas porque valoraba los principios de la Iglesia. En medio de ese desierto ocurri\u00f3 un golpe devastador: la muerte de mi madre. Durante cinco a\u00f1os cargu\u00e9 un dolor inconsolable; la lloraba cada d\u00eda sin encontrar respuestas. Fue entonces cuando Dios, que tiene planes perfectos, utiliz\u00f3 el pretexto m\u00e1s sencillo: la catequesis de mi hija menor. Asist\u00ed a las reuniones s\u00f3lo por compromiso. Fue en ese proceso donde ocurri\u00f3 lo inesperado: a trav\u00e9s de la Eucarist\u00eda, tuve un encuentro \u2014o m\u00e1s bien, un reencuentro\u2014 personal con Jesucristo. Sent\u00ed a Jes\u00fas resucitado en mi coraz\u00f3n; \u00c9l tom\u00f3 mi dolor, sec\u00f3 mis l\u00e1grimas por mi madre y me entreg\u00f3 una paz que el mundo no puede dar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">129. Otro testimonio, relativo a los obst\u00e1culos para la transmisi\u00f3n de la fe en la familia, procede de una mujer, madre de familia, de Eslovaquia: \u00abMi padre era alcoh\u00f3lico. Nos destroz\u00f3 a mi madre y a m\u00ed durante mi infancia&#8230; Cuando beb\u00eda, se pon\u00eda agresivo, maldec\u00eda, blasfemaba, romp\u00eda los muebles de casa\u2026 cualquier cosa que tuviera a su alcance; a menudo ten\u00edamos que huir de casa. Con el paso de los a\u00f1os se hab\u00eda acumulado en m\u00ed un sentimiento de falta de perd\u00f3n y quiz\u00e1 incluso de odio hacia \u00e9l. Solo en la comunidad, a trav\u00e9s de la Palabra de Dios y la formaci\u00f3n, comprend\u00ed que estaba juzgando a mi padre por lo que era, y que tambi\u00e9n estaba juzgando a Dios por haberme dado un padre as\u00ed. Cuando reun\u00ed el valor, a la luz de la Palabra de Dios, fui a ver a mi padre y le ped\u00ed perd\u00f3n. Fue una experiencia muy intensa para m\u00ed y, aunque mi padre no logr\u00f3 comprender bien lo que le estaba diciendo, vi que por fin hab\u00eda encontrado la paz interior y que nuestra relaci\u00f3n tambi\u00e9n hab\u00eda mejorado. Aunque mi padre no practicaba de ninguna manera la vida religiosa, parti\u00f3 hacia la eternidad reconciliado conmigo y con mi madre, tras haberse confesado. [Hoy] junto con mi marido nos esforzamos por transmitir la fe a nuestros cuatro hijos. Les ense\u00f1amos tambi\u00e9n cont\u00e1ndoles nuestra experiencia, no como moralismo (en el sentido de que t\u00fa tambi\u00e9n tienes que verlo o hacerlo as\u00ed). Les decimos que Dios actuar\u00e1 de manera especial tambi\u00e9n en sus vidas, que es importante acoger todo lo que la Iglesia les ofrece como ayuda, para que puedan vivir una vida que tenga sentido\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">130. Otras veces es el miembro creyente de una pareja quien involucra al otro en un camino de fe, como atestigua esta experiencia procedente de los Estados Unidos de Am\u00e9rica: \u00abMi camino hacia la Iglesia cat\u00f3lica comenz\u00f3 gracias a mi novia. Se crio como cat\u00f3lica y su fe siempre ha sido importante para ella. Mientras nos prepar\u00e1bamos para el matrimonio, expres\u00f3 su deseo de celebrar una boda cat\u00f3lica. Con el fin de comprender mejor algo tan significativo para ella, decid\u00ed explorar la fe. Me encontr\u00e9 con una comunidad acogedora y un grupo de ense\u00f1antes comprometidos que hicieron que el proceso de aprendizaje fuera atractivo y significativo. Me impresion\u00f3 la comunidad parroquial y el bien que hace en la comunidad local. La gente de all\u00ed imprimi\u00f3 sobre m\u00ed el valor no s\u00f3lo de tener fe, sino de vivirla. Mientras espero recibir el Bautismo y la Confirmaci\u00f3n en la Vigilia Pascual, lo hago con gratitud y expectaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">131. En la misma l\u00ednea se sit\u00faa un testimonio procedente de Jap\u00f3n: \u00abUn hombre entr\u00f3 en contacto con la Iglesia a trav\u00e9s de su matrimonio con una esposa cat\u00f3lica. Al principio asisti\u00f3 a los cursos de preparaci\u00f3n matrimonial simplemente para prepararse para la boda, pero poco a poco se sinti\u00f3 atra\u00eddo por la c\u00e1lida acogida de la comunidad parroquial y por la serenidad de la liturgia. Tras el nacimiento de su hijo, comenz\u00f3 a preguntarse qu\u00e9 deseaba transmitirle en la vida y, tras emprender un estudio m\u00e1s profundo de la fe, se bautiz\u00f3 unos a\u00f1os m\u00e1s tarde. Para \u00e9l, la Iglesia a la que se hab\u00eda acercado inicialmente por el bien de su familia se convirti\u00f3 en el lugar donde se puso en tela de juicio su propia forma de vivir\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">132. Tambi\u00e9n el sacramento del matrimonio puede convertirse en una ocasi\u00f3n para redescubrir la fe, como lo atestigua una experiencia transmitida por los obispos de Angola: \u00abUna pareja de novios: ella cat\u00f3lica, de una familia con una transmisi\u00f3n generacional de la fe muy viva; \u00e9l indiferente a Dios y a la religi\u00f3n. Ella le inform\u00f3 de que la evoluci\u00f3n de su relaci\u00f3n deber\u00eda tener como condici\u00f3n <em>sine qua non<\/em> el matrimonio cat\u00f3lico. [Durante una reuni\u00f3n familiar,] un sacerdote, pariente de la familia del prometido, se enfrent\u00f3 a la prometida cat\u00f3lica por su intenci\u00f3n de unirse a un hombre que solo estaba dispuesto a concederle el placer de la ceremonia cat\u00f3lica del matrimonio, pero que despreciaba el valor intr\u00ednseco de dicho matrimonio. [El sacerdote] se dirigi\u00f3 de igual modo al prometido, que se limitaba \u00fanicamente a la parte carnal y menospreciaba cualquier otro aspecto del valor del matrimonio. Al recapacitar, el prometido se avergonz\u00f3 de sus contradicciones\u2026 sin tener el m\u00e1s m\u00ednimo conocimiento de la cultura cristiana, aquella que, ahora, empezaba a cobrar sentido para \u00e9l. Esta experiencia inc\u00f3moda despert\u00f3 en \u00e9l la curiosidad por la fe cat\u00f3lica; comenz\u00f3 a asistir a la catequesis, recibi\u00f3 el bautismo, hizo el curso prematrimonial, se cas\u00f3 por la Iglesia y se volvi\u00f3 asiduo a la liturgia y activo en la vida pastoral de la parroquia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">133. Otras veces, el despertar de la fe nace de experiencias de oraci\u00f3n y de compartir, como en el caso de una mujer laica de Polonia, que cuenta haber redescubierto una fe viva a trav\u00e9s de una iniciativa promovida por el movimiento carism\u00e1tico cat\u00f3lico: \u00abTodo comenz\u00f3 con la decisi\u00f3n de participar en un retiro de varias semanas del Seminario de Renovaci\u00f3n de la Fe. En aquel momento me parec\u00eda que ten\u00eda una vida bastante buena, normal y ordenada. Sin embargo, cada vez con m\u00e1s frecuencia, en lo m\u00e1s profundo de mi coraz\u00f3n sent\u00eda que aquello sobre lo que constru\u00eda mi vida no era duradero. El vac\u00edo que aparec\u00eda cada vez con m\u00e1s frecuencia en mi coraz\u00f3n no pod\u00eda ser llenado por nada. Me di cuenta de que la fe que ten\u00eda estaba muerta. No era m\u00e1s que el cumplimiento de ciertos deberes y pr\u00e1cticas religiosas que me hab\u00edan ense\u00f1ado. Durante el Seminario conoc\u00ed a un Dios que ama gratuitamente, que es Padre, que cuida, que espera, que busca a los perdidos para regalarles amor, felicidad y alegr\u00eda. Fue mi encuentro personal con Jes\u00fas, quien \u201ctoc\u00f3\u201d concretamente mi coraz\u00f3n para sacarme de la oscuridad en la que llevaba a\u00f1os viviendo. Tras las l\u00e1grimas purificadoras lleg\u00f3 una gran alegr\u00eda, libertad, fuerza y esperanza que llenaron todo mi coraz\u00f3n y mi ser. Mi fe dej\u00f3 de ser un complemento de la vida para convertirse en el \u00fanico sentido de mi existencia. Dej\u00f3 de estar muerta y cobr\u00f3 vida. Por fin me sent\u00ed segura, libre y serena. Las palabras de san Agust\u00edn \u2014\u201cEl coraz\u00f3n del hombre est\u00e1 inquieto hasta que descansa en Dios\u201d\u2014 se han cumplido al 100 % en mi vida\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">134. Otro testimonio especialmente intenso en este sentido proviene de una estudiante francesa: \u00abHija de un padre liban\u00e9s chiita que se hizo ateo y de una madre francesa cat\u00f3lica no practicante, crec\u00ed en una especie de vagabundeo espiritual. Mis padres deseaban dejarnos libres en nuestra elecci\u00f3n religiosa, pero ese silencio fue durante mucho tiempo una carencia. Sin embargo, desde los 8 a\u00f1os, encontr\u00e9 una Biblia&#8230; ese primer impulso se vio alimentado por mis a\u00f1os de colegio en Chartres, donde encontraba refugio y paz bajo las columnas de la catedral despu\u00e9s de clase. El verdadero punto de inflexi\u00f3n tuvo lugar en 2004, durante mis cursos preparatorios [para la universidad]. Sola, lejos de mi familia y agobiada por la presi\u00f3n de las oposiciones, viv\u00ed una aut\u00e9ntica revelaci\u00f3n. Una noche, sentada ante mi escritorio, la evidencia se impuso: Dios exist\u00eda, estaba all\u00ed, justo a mi lado, con una presencia casi palpable. Ese inmenso alivio transform\u00f3 mi soledad en un camino en compa\u00f1\u00eda. El Se\u00f1or puso entonces testigos en mi camino\u2026 [entre ellos] un cristiano maronita, [que] llevaba en s\u00ed una fe radiante. Un d\u00eda, al ver una imagen del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas que guardaba en su cartera, lo comprend\u00ed: era \u00c9l, Jes\u00fas, quien me hab\u00eda visitado aquella noche en mi habitaci\u00f3n de estudiante. Sin embargo\u2026 el ritmo fren\u00e9tico de mi trabajo me llev\u00f3 al <em>agotamiento<\/em> (<em>burnout<\/em>) en 2019. En ese colapso, s\u00f3lo Jes\u00fas me salv\u00f3. Entonces emprend\u00ed un peregrinaje de sanaci\u00f3n\u2026 cambi\u00e9 radicalmente de vida. Hoy mi vida es estable y feliz, siento que por fin ha llegado el momento de cumplir mi promesa. Al recibir los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana, deseo sellar para la eternidad mi alianza con Cristo, que nunca me ha abandonado\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">135. Otras veces es la fuerza de la oraci\u00f3n y de los sacramentos la que nos sostiene en situaciones de crisis, como atestigua la experiencia de una mujer procedente de Jamaica: \u00abSoy cat\u00f3lica \u201cdesde la cuna\u201d criada por una madre que era una fiel cat\u00f3lica. De ni\u00f1a, en un pueblecito de Jamaica, le\u00eda y hasta serv\u00eda en el altar, porque muchos feligreses ten\u00edan poca formaci\u00f3n y muchos no sab\u00edan leer. Le daba a Dios lo que sent\u00eda que deb\u00eda darle. Hab\u00eda veces en las que daba el 90%, y otras en las que era el 20%. Hace unos 15 a\u00f1os, a pesar de que rezaba fervientemente para salir de [una cierta] situaci\u00f3n, parec\u00eda que Dios no respond\u00eda. Llegu\u00e9 a un punto en el que sent\u00ed que Dios simplemente no me estaba escuchando\u2026 llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n de que no ten\u00eda sentido rezar. Dej\u00e9 de rezar por completo\u2026 a esto le sigui\u00f3 una gran crisis de fe. Empec\u00e9 a cuestionarme y a dudar de todo. Me sent\u00eda verdaderamente como una impostora. De hecho, estaba ense\u00f1ando el catecismo a los ni\u00f1os, cuando ni siquiera estaba segura de creer en lo que ense\u00f1aba. [Pero] Dios siempre sabe d\u00f3nde encontrarnos y c\u00f3mo llegar a nosotros. Mi mente empez\u00f3 a comprender el verdadero poder de los sacramentos\u2026 y, sobre todo, de la Eucarist\u00eda: que Jes\u00fas est\u00e1 precisamente ah\u00ed. Los retos con los que luchaba y que provocaron mi crisis de fe siguen existiendo, pero lo que ha cambiado es mi forma de rezar. El objetivo de mis oraciones ya no es lo que Dios puede darme a m\u00ed. En cambio, me pregunto qu\u00e9 puedo yo dar a Dios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>El testimonio de la caridad, de la cultura y de la belleza<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">136. Como ya se ha mencionado anteriormente, una v\u00eda importante de acceso a la fe es la belleza (<em>via pulchritudinis<\/em>), esa belleza que, como ense\u00f1aban los doctores medievales, es s\u00edntesis de verdad y bondad. En una palabra, es la belleza del amor, que se manifiesta en una multiplicidad de formas. Precisamente a partir del tema de la belleza, capaz de unir el rigor intelectual con la experiencia est\u00e9tica, se sit\u00faa el testimonio de un estudiante de neurobiolog\u00eda procedente de Suiza: \u00abCrec\u00ed en una familia atea; en mi casa, entre nosotros \u201ccartesiano\u201d era la consigna; a menudo se presentaba como una ant\u00edtesis evidente de la fe. La presencia de Dios en mi vida se manifest\u00f3 como un susurro de viento en la lejan\u00eda. La primera vez que experiment\u00e9 esa sensaci\u00f3n de plenitud fue mientras asist\u00eda a una extraordinaria interpretaci\u00f3n de una pieza de Chopin. Luego vino aquella noche en la que, desde la cima de una monta\u00f1a de Crimea, contempl\u00e9 la inmensidad del mar Negro y las monta\u00f1as que se extend\u00edan a mis pies. Pensaba que sent\u00eda esa paz porque estaba contemplando la belleza de la Humanidad. [Luego] un d\u00eda cruc\u00e9 la puerta de la catedral de Chartres. La cuesti\u00f3n ya no se planteaba: la fuente estaba all\u00ed, ante mis ojos. No s\u00e9 cu\u00e1ndo comenz\u00f3 mi camino con Dios, pero estoy seguro de que lo acog\u00ed la primera vez que me arrodill\u00e9 para rezar. Fue un ba\u00f1o de paz, un b\u00e1lsamo para el alma. Cuando me di cuenta del camino que estaba emprendiendo, decid\u00ed mantenerme al margen. En los c\u00edrculos cient\u00edficos, cualquier alusi\u00f3n al tema va acompa\u00f1ada de largos debates, cr\u00edticas denigrantes e incluso de aut\u00e9nticas blasfemias. Mis primeras oraciones, mis primeros rosarios, mis primeras misas los viv\u00ed a solas. Pensaba incorporarme a la comunidad una vez que hubiera adquirido los conocimientos suficientes. Para mi gran sorpresa, fue la comunidad la que me acogi\u00f3. Tuve la suerte de ser bautizado gracias a la insistencia de mis abuelos maternos. Creo que ha llegado el momento de cerrar el cap\u00edtulo del descubrimiento y avanzar de pleno derecho en mi vida como cat\u00f3lico. Por eso he emprendido mi camino hacia la confirmaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">137. Otras veces es la sencillez de la caridad, manifestada en la amabilidad y la acogida, la que abre las puertas de la fe, como en el testimonio de un catec\u00fameno vietnamita, transmitido por los obispos de Malasia: \u00abNac\u00ed en una familia budista. Crec\u00ed sin prestar mucha atenci\u00f3n a la religi\u00f3n. Vine a Malasia porque quer\u00eda estudiar ingl\u00e9s. En Vietnam estos cursos son caros, pero encontr\u00e9 un curso de ingl\u00e9s gratuito impartido por cristianos filipinos. Todos me acogieron con calidez. Ense\u00f1aban con sinceridad e incluso nos ofrec\u00edan comida y bebida. Pude comprobar su amabilidad y generosidad. Trataban a todos por igual. Durante una de las clases, proyectaron un v\u00eddeo sobre la Pasi\u00f3n y la Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, que terminaba con una sencilla pregunta: \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Dios?\u201d. Pero sent\u00ed algo. Fue una peque\u00f1a emoci\u00f3n, pero se qued\u00f3 dentro de m\u00ed. A\u00f1os m\u00e1s tarde, conoc\u00ed a un [cristiano] malasio a trav\u00e9s del trabajo y empec\u00e9 a asistir a misa con \u00e9l. En la iglesia, la gente era amable y las homil\u00edas me conmovieron. Pero la vieja pregunta volvi\u00f3: \u00bfqui\u00e9n es Dios? Con la ayuda de mi amigo, me inscrib\u00ed en los cursos de catecumenado y este a\u00f1o me bautizar\u00e9. Me siento m\u00e1s fuerte, menos asustado ante los retos de la vida. No solo estoy preparado para convertirme en cat\u00f3lico, sino tambi\u00e9n para formar parte del milagro de Dios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 id=\"conclusion\" class=\"wp-block-heading\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">138. El Dicasterio para la Doctrina de la Fe recibi\u00f3 del Papa Francisco, en los \u00faltimos momentos de su vida, el encargo de ofrecer a la Iglesia una reflexi\u00f3n sobre la transmisi\u00f3n de la fe; dicha petici\u00f3n fue posteriormente renovada por el Papa Le\u00f3n XIV. El Dicasterio ha asumido esta tarea en el esp\u00edritu de la renovaci\u00f3n misionera exigida a todo el pueblo de Dios, incluidas las instituciones curiales. De hecho, su servicio no se limita a la custodia de un dep\u00f3sito de doctrinas que hay que creer (<em>credere Deum<\/em>), sino que abarca tambi\u00e9n la promoci\u00f3n de todo aquello que favorece la implicaci\u00f3n personal y activa en la acogida de la luz de la fe (<em>credere Deo<\/em> y <em>credere in Deum<\/em>). En particular, esto concierne a la Secci\u00f3n Doctrinal del Dicasterio, que est\u00e1 llamada a fomentar \u00ablos estudios destinados a hacer crecer la inteligencia y la transmisi\u00f3n de la fe al servicio de la evangelizaci\u00f3n, para que su luz sea criterio para comprender el sentido de la existencia\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn130\">[130]<\/a>. La cuesti\u00f3n de la transmisi\u00f3n de la fe, por tanto, no nos aleja del <em>depositum fidei<\/em>, ni implica reducir el tratamiento a la mera dimensi\u00f3n subjetiva de la <em>fides qua<\/em>. Se trata, sencillamente, de un llamamiento a los fieles para que vuelvan al coraz\u00f3n del patrimonio de la fe cristiana: el <em>kerygma<\/em> es, de hecho, su contenido central, que atraviesa como un hilo de oro la armoniosa jerarqu\u00eda de las \u00abverdades de la doctrina cat\u00f3lica\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn131\">[131]<\/a> e ilumina todos los contenidos del <em>depositum fidei<\/em>, atrayendo hacia la experiencia de un encuentro personal y comunitario con Cristo vivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">139. En el curso de la reflexi\u00f3n desarrollada en el presente documento, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha acogido con alegr\u00eda la generosa respuesta de numerosas Conferencias Episcopales, que han compartido su sincera preocupaci\u00f3n por este tema. La riqueza de las aportaciones recibidas supera los l\u00edmites de un \u00fanico documento; por lo tanto, la cuesti\u00f3n abordada en las presentes <em>Consideraciones<\/em> permanece abierta a posteriores profundizaciones y a nuevos desarrollos. Este Dicasterio reconoce que dicho \u00e1mbito es competencia de otro Dicasterio, el Dicasterio para la Evangelizaci\u00f3n \u2014Secci\u00f3n para las Cuestiones Fundamentales de la Evangelizaci\u00f3n en el Mundo\u2014, que desde hace tiempo est\u00e1 inmerso en un proceso de investigaci\u00f3n y di\u00e1logo no solo sobre la transmisi\u00f3n de la fe, sino tambi\u00e9n sobre otros temas relacionados con ella: el catecumenado, las diversas formas de catequesis, la formaci\u00f3n de los fieles, los contextos comunitarios de acogida y crecimiento de los nuevos creyentes, etc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">140. Quisi\u00e9ramos, ahora, sellar estas <em>Consideraciones<\/em> sobre la transmisi\u00f3n de la fe en el contexto del cambio de \u00e9poca con una imagen muy querida por todos los fieles, capaz de representar un s\u00edmbolo de esperanza para el futuro. Se trata de la imagen de la liturgia del encendido del cirio pascual y de su colocaci\u00f3n en el altar, tras la procesi\u00f3n a lo largo de la nave de la iglesia, durante la solemne Vigilia Pascual en el rito latino. Como es sabido, tras el encendido del cirio comienza la procesi\u00f3n: a excepci\u00f3n del di\u00e1cono que lleva el cirio, todos avanzan con las velas apagadas en las manos. A continuaci\u00f3n, primero el celebrante y, despu\u00e9s, los dem\u00e1s participantes reciben del cirio pascual \u2014o de velas encendidas a partir de \u00e9l\u2014 la llama con la que encienden su propia vela y, a su vez, pueden transmitirla a otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">141. Por tres veces, con la proclamaci\u00f3n \u201cLuz de Cristo\u201d (o bien, en algunos pa\u00edses, con una f\u00f3rmula alternativa), el di\u00e1cono anuncia al mundo la presencia de la luz de Cristo, que se hace visible en el encendido progresivo de las candelas. As\u00ed, a partir de la \u00fanica llama del cirio pascual, se encienden lenta y ordenadamente todas las velas de los fieles y, al t\u00e9rmino de la procesi\u00f3n, se encienden tambi\u00e9n las luces de la iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">142. Nos gustar\u00eda, pues, imaginar el impulso que estas <em>Consideraciones<\/em> desean ofrecer a la Iglesia en este cambio de \u00e9poca. Quieren recordar con fuerza que Cristo es la <em>luz verdadera<\/em>. \u00c9l ilumina porque libera de las tinieblas e introduce en la plenitud de la vida, cumplimiento de la acogida del amor incondicional de Dios en nuestro coraz\u00f3n. A nosotros, los creyentes, ya se nos ha concedido el don de encontrar la luz y de dejar que nuestra vida sea iluminada por la \u00abluz verdadera\u00bb del mundo (cf. <em>Jn<\/em> 1,9). Ahora nos toca a nosotros transmitir ese mismo don a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, que quiz\u00e1, aunque no siempre de modo consciente, tambi\u00e9n esperan poder encender su existencia con esa misma fuente de toda gracia, luz que resplandece en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">143. Por \u00faltimo, no podemos pasar por alto el testimonio de tantos laicos evangelizadores que, en tiempos recientes, han alcanzado la santidad. Muchos j\u00f3venes han admirado la pasi\u00f3n por la evangelizaci\u00f3n de san Carlos Acutis, as\u00ed como el admirable ejemplo de santa Mar\u00eda Antonia de Paz y Figueroa, conocida como Mama Antula, en su largo peregrinaje evangelizador. Adem\u00e1s, numerosos laicos han entregado su vida al compromiso de llevar la luz de Cristo: san Sebasti\u00e1n, san Pablo Ch\u00f4ng Hasang, san Pedro to Rot. Junto a ellos, las contemplativas y los contemplativos alimentan el fuego de la fe a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n y la intercesi\u00f3n, pues sin la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo todos nuestros esfuerzos resultan vanos. Invitamos, por tanto, a todas las comunidades a promover en su seno momentos de oraci\u00f3n e intercesi\u00f3n que apoyen la transmisi\u00f3n de la luz de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">144. Mar\u00eda, que se ha hecho presente entre los distintos pueblos a trav\u00e9s de las m\u00e1s variadas formas de su fe y devoci\u00f3n, haciendo as\u00ed m\u00e1s reconocible su cercan\u00eda maternal, lleva siempre consigo la luz y el amor del Se\u00f1or. El Evangelio cuenta que as\u00ed lo hizo desde el principio, cuando llev\u00f3 a Jes\u00fas a Isabel (cf. <em>Lc<\/em> 1,39-45). Y sigue haci\u00e9ndolo tambi\u00e9n hoy, ofreciendo la belleza del Evangelio. Mar\u00eda, en efecto, medit\u00f3 atentamente y guard\u00f3 en su coraz\u00f3n todo lo que Cristo hizo y dijo (cf. <em>Lc<\/em> 2,19.51). Ella fue la gran testigo de la encarnaci\u00f3n y del nacimiento del Se\u00f1or hasta su muerte en la cruz y su resurrecci\u00f3n, acompa\u00f1\u00e1ndolo a lo largo de toda su vida terrenal. Por eso, ante el rostro de Mar\u00eda, el pueblo fiel reconoce \u00aben esa imagen maternal todos los misterios del Evangelio\u00bb<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20261022_venite-ad-me_sp.html#_ftn132\">[132]<\/a>. Quien contempla la fe mariana de los sencillos con una actitud exclusivamente intelectual, corre el riesgo de no comprender que, muchas veces, el Evangelio de Cristo se transmite de forma mistag\u00f3gica, a trav\u00e9s de s\u00edmbolos, experiencias, confianza y afecto. A Mar\u00eda, Maestra de la transmisi\u00f3n de la fe, le pedimos que interceda por nosotros en el renovado compromiso de llevar la luz de Cristo a las nuevas generaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>El Sumo Pont\u00edfice Le\u00f3n XIV, en la Audiencia concedida al suscrito Prefecto junto con el Secretario para la Secci\u00f3n Doctrinal del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el d\u00eda 21 de agosto de 2026, memoria lit\u00fargica de san P\u00edo X, Papa, aprob\u00f3 el presente documento, deliberado en la Sesi\u00f3n ordinaria de este Dicasterio el 24 de junio de 2026, solemnidad de la Natividad de san Juan Bautista, y orden\u00f3 su publicaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dado en Roma, en la sede del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el 22 de octubre de 2026, memoria lit\u00fargica de san Juan Pablo II.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">V\u00edctor Manuel Card. Fern\u00e1ndez<em><br>Prefecto<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Monse\u00f1or Armando Matteo<em><br>Secretario para la Secci\u00f3n Doctrinal<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Ex Audientia Die: 21 Augusti 2026<br>Leo PP. XIV<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha publicado Venite ad me. Consideraciones sobre la transmisi\u00f3n de la fe en el cambio de \u00e9poca, un documento que invita a renovar el anuncio del Evangelio y a situar a Jesucristo en el centro de la vida y de la misi\u00f3n de la Iglesia. 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