{"id":58782,"date":"2026-03-05T06:23:00","date_gmt":"2026-03-05T05:23:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=58782"},"modified":"2026-03-03T15:36:42","modified_gmt":"2026-03-03T14:36:42","slug":"como-amar-misa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.omnesmag.com\/pl\/recursos\/como-amar-misa\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo amar la Misa?"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos vamos a Misa en modo autom\u00e1tico. Entramos, nos sentamos, respondemos lo que toca y salimos. Y, sin embargo, lo que sucede en el altar es \u2014en palabras del sacerdote Jos\u00e9\u2014 \u201ctan desbordante, tan maravilloso, que ninguna otra acci\u00f3n en la Iglesia es comparable a la Eucarist\u00eda (as\u00ed lo dice el Concilio Vaticano II)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 el problema no es falta de fe, sino falta de conciencia. Y es que uno no puede amar lo que no conoce. El Santo Cura de Ars ya lo dec\u00eda: \u00absi realmente entendi\u00e9ramos la Misa, morir\u00edamos de alegr\u00eda\u00bb. As\u00ed, este art\u00edculo pretende ser de ayuda para entender, aunque sea un atisbo, de lo que en la Misa acontece. Porque la Misa no se \u201coye\u201d. La Misa se vive.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El gran error: ser un mero espectador<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Concilio Vaticano II puso un \u00e9nfasis particular en la <em>actuosa participatio<\/em> exhortando a los fieles a no asistir a la liturgia eucar\u00edstica \u00abcomo espectadores mudos o extra\u00f1os\u00bb, sino a participar \u00abconsciente, piadosa y activamente en la acci\u00f3n sagrada\u00bb. Esto significa vivir la Misa con el coraz\u00f3n. Y esto&#8230; \u00bfc\u00f3mo se hace?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para ayudarnos a responder esta pregunta, los Padres sinodales han resaltado las condiciones personales de cada uno para una fructuosa participaci\u00f3n: <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Tener un esp\u00edritu de <strong>conversi\u00f3n continua<\/strong>. Un coraz\u00f3n reconciliado con Dios permite la verdadera participaci\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li>Para dicha disposici\u00f3n interior es conveniente el <strong>recogimiento y el silencio<\/strong>, al menos unos instantes antes de comenzar la liturgia, el ayuno y, cuando sea necesario, la confesi\u00f3n sacramental. <\/li>\n\n\n\n<li>No puede haber una <em>actuosa participatio<\/em> en los santos Misterios si no se toma al mismo tiempo parte activa en la vida eclesial en su totalidad, la cual comprende tambi\u00e9n el <strong>compromiso misionero de llevar el amor de Cristo a la sociedad<\/strong>.<\/li>\n\n\n\n<li>Cultivar el <strong>deseo de la plena uni\u00f3n con Cristo<\/strong>. Poner atenci\u00f3n al comulgar y ser conscientes de lo que est\u00e1 aconteciendo: Dios ha querido estar contigo en tu propio cuerpo.<\/li>\n\n\n\n<li>Si uno no puede comulgar, es bueno practicar la <strong>comuni\u00f3n espiritual<\/strong>, recordada por Juan Pablo II y recomendada por tantos Santos.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Antes de entrar en la Misa: \u00abdejar ir\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En medio de una vida fren\u00e9tica y llena de quehaceres, uno opta por ir a Misa. Y nada m\u00e1s entrar en el silencio que la Iglesia le ofrece, la mente comienza a divagar y a hacer un recorrido de todas las preocupaciones que pocas veces se para a procesar. Ocurre muchas veces que la Misa se utiliza como un par\u00f3n para organizar los pensamientos. Y puede que muchos salgan sin haber escuchado realmente la Palabra de Dios y sin darse cuenta de lo que all\u00ed ha acontecido. El sacerdote Joel Guibert, en su libro <em>Eucharystia<\/em>, advierte sobre este adormecimiento y propone dejar nuestras preocupaciones ante el altar:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\"<em>Si queremos entrar en oraci\u00f3n, debemos empezar depositando nuestras preocupaciones a los pies del Se\u00f1or. Sin ese abandono, dif\u00edcilmente podr\u00e1 Dios penetrar en el alma y perfeccionarla. \u00bfC\u00f3mo iba a hacerlo? Si el orante permanece aferrado a sus inquietudes, polarizado por sus proyectos o su pel\u00edcula interior, Dios no puede, en dichas circunstancias, ofrecer su presencia, su gracia, su sabidur\u00eda. De hecho, es probable que el orante acabe a\u00fan m\u00e1s abrumado por sus preocupaciones despu\u00e9s de horas de oraci\u00f3n si no se decide a entreg\u00e1rselas a Dios.<br>Y no es de extra\u00f1ar, pues, en el silencio de su oraci\u00f3n, se habr\u00e1 dedicado a dar vueltas a sus problemas, sin poder o querer abrirse al don de Dios<\/em>\".<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez se ofrecen las preocupaciones al Se\u00f1or, uno puede ponerse en disposici\u00f3n de atender y disfrutar del mayor regalo que Dios nos da y que est\u00e1 lleno de maravillas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Primera maravilla: Jes\u00fas con nosotros<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera maravilla de la Misa es la presencia REAL de Jes\u00fas. La Iglesia nos ense\u00f1a que cada Eucarist\u00eda tiene el mismo valor. No es \u201cm\u00e1s\u201d o \u201cmenos\u201d seg\u00fan qui\u00e9n la celebre o c\u00f3mo nos sintamos. Aunque el celebrante sea m\u00e1s elocuente o m\u00e1s sencillo, m\u00e1s fervoroso o m\u00e1s d\u00e9bil, el valor es el mismo. Porque quien celebra realmente es Jes\u00fas, el verdadero protagonista. Su grandeza es infinita, porque en cada Misa se hace presente el \u00fanico y mismo sacrificio de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando hablamos de \u201cmemorial\u201d, no nos referimos a un simple recuerdo, como cuando evocamos a un amigo que ya muri\u00f3. En la Eucarist\u00eda entramos realmente en el acontecimiento de la \u00daltima Cena y en la Cruz, que est\u00e1n \u00edntimamente unidas. Como explica el <em>Desiderio Desideravi<\/em> del Papa Francisco, la Cena y la Cruz forman un \u00fanico misterio: en la Cena Jes\u00fas anticipa su entrega, y en la Cruz la consuma. Sin la \u00daltima Cena no entender\u00edamos plenamente la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Poner en el altar nuestra vida<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra maravilla es la dimensi\u00f3n sacrificial: en ella, Jes\u00fas se ofrece al Padre. Toda la plegaria eucar\u00edstica est\u00e1 dirigida al Padre, y esto alcanza su culmen en la doxolog\u00eda: <em>\u201cPor Cristo, con \u00c9l y en \u00c9l, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Esp\u00edritu Santo\u2026\u201d<\/em>. Ah\u00ed se resume toda la din\u00e1mica de la Eucarist\u00eda: por Cristo, al Padre, en el Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo se ofreci\u00f3 al Padre para salvarnos, y en cada Misa hace presente esa entrega. Pero lo m\u00e1s asombroso es que nos une a su ofrenda. Cuando el sacerdote dice: <em>\u201cOrad, hermanos, para que este sacrificio m\u00edo y vuestro\u2026\u201d<\/em>, est\u00e1 afirmando que <strong>ese sacrificio tambi\u00e9n es nuestro<\/strong>. No por nuestros m\u00e9ritos, sino porque Jes\u00fas nos toma consigo y nos presenta al Padre unidos a \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ah\u00ed est\u00e1 el culmen de la participaci\u00f3n: no asistir como espectadores, sino ofrecernos con Cristo. Poner en el altar nuestra vida, nuestras luchas, alegr\u00edas y sufrimientos, y decir con verdad el \u201cAm\u00e9n\u201d. Esa es la participaci\u00f3n real: un coraz\u00f3n atento y unido a Jes\u00fas, convirti\u00e9ndose con \u00c9l en ofrenda al Padre.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El primer beso<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para vivir la Misa como actores desde el primer momento, es importante comprender el significado de los signos iniciales. Cuando el sacerdote entra en procesi\u00f3n y besa el altar, no realiza un gesto meramente simb\u00f3lico o protocolario: <strong>el altar representa a Cristo mismo<\/strong>, que es a la vez sacerdote, v\u00edctima y altar del sacrificio. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Besar el altar es besar a Jes\u00fas, que se entreg\u00f3 en la cruz y que va a hacer presente sacramentalmente su entrega para nuestra salvaci\u00f3n. Aunque el sacerdote realiza el gesto externamente, lo hace en nombre de toda la asamblea; por eso, tambi\u00e9n los fieles deben unirse interiormente a ese acto con fe y amor. Desde ese instante se nos recuerda algo esencial: el \u00fanico protagonista de la Eucarist\u00eda es Cristo. No el celebrante, ni el coro, ni quienes intervienen, sino Jes\u00fas, que vuelve a ofrecer su sacrificio redentor. Ese beso inicial nos dispone a entrar conscientemente en el misterio y a participar con el coraz\u00f3n en la ofrenda que se va a renovar en el altar.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Disposici\u00f3n de humildad<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo primero es abrirle el coraz\u00f3n al Se\u00f1or, reconocer. Es un momento muy importante, porque el Se\u00f1or est\u00e1 deseando que yo me alimente de \u00c9l y entrar en m\u00ed. El Papa Francisco hablaba de c\u00f3mo es Jes\u00fas mismo el que nos va atrayendo y hace todo lo posible para que asistamos a la Eucarist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sacerdote Jos\u00e9 insiste en la importancia de reconocer nuestra peque\u00f1ez para entrar en la misa con una disposici\u00f3n de humildad: \u00abEs muy triste, cuando la gente mide cu\u00e1nto puede llegar tarde a Misa para cumplir el precepto. No debemos perdernos el acto penitencial ya que este prepara nuestro coraz\u00f3n. Es decirle al Se\u00f1or: &#8216;mira, as\u00ed es mi coraz\u00f3n, pero vengo precisamente a que lo vayas santificando'\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El Gloria: el canto del Cielo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Na stronie <em>Gloria<\/em> consiste en hacernos profundamente conscientes de que en la Eucarist\u00eda est\u00e1 presente la Iglesia entera: militante, purgante y triunfante: \u00aben cualquier Eucarist\u00eda, por modesta que sea, est\u00e1 toda la Iglesia, y de una manera especial, toda la Iglesia del Cielo\u00bb. As\u00ed lo dec\u00eda san Francisco de As\u00eds: \u00abLa Misa es el momento en que el cielo y la tierra se unen\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Na stronie <em>Gloria<\/em> es el gran canto que haremos en el Cielo, y que lo hacen los \u00e1ngeles, la Virgen, los santos. Participamos as\u00ed realmente de la liturgia celestial, la del Cielo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La Palabra: la carta de un enamorado<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos escuchan la Palabra de Dios como un simple aprendizaje o mero moralismo, olvid\u00e1ndose de qui\u00e9n proviene aquello que escuchan. El sacerdote Jos\u00e9 sostiene que \u00abdeber\u00edamos escuchar la liturgia de la Palabra como una enamorada que recibe una carta de su enamorado. La recibe con ilusi\u00f3n porque sabe que su amado le quiere decir cu\u00e1nto la ama\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de escuchar la Palabra de Dios, el sacerdote, con su preparaci\u00f3n y humildad, tiene la misi\u00f3n de favorecer que cada fiel pueda unirse \u00edntimamente al Se\u00f1or, creando las condiciones para que el Esp\u00edritu act\u00fae en cada uno a trav\u00e9s de la homil\u00eda. Sus palabras y gestos no generan la uni\u00f3n por s\u00ed mismos, pero pueden disponer a los fieles a acogerla, acompa\u00f1ando el deseo de Cristo de encontrarse con cada coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Creo, creemos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La profesi\u00f3n de fe debemos llevarla siempre con nosotros, pero tambi\u00e9n hacerla presente en la liturgia. En los concilios donde se defini\u00f3 el Credo, se dec\u00eda \u201ccreemos\u201d en plural, porque la fe no es solo individual: al decir \u201ccreo\u201d me uno a toda la Iglesia, que me sostiene en mi profesi\u00f3n de fe. Es como cantar en un coro: aunque en alg\u00fan momento me pierda, el coro me acompa\u00f1a y mantiene la armon\u00eda. Por eso, incluso en celebraciones como el bautismo, cuando se pregunta \u201c\u00bfCre\u00e9is en\u2026?\u201d y respondemos \u201cS\u00ed, creo\u201d, estamos expresando la fe de toda la Iglesia. Mi fe personal no est\u00e1 sola; la Iglesia la sostiene y la acompa\u00f1a. Por eso, al rezar el Credo, nuestra voz se une a la de toda la comunidad, haciendo presente esa unidad y sost\u00e9n de la fe.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Presentaci\u00f3n de ofrendas: ofrecerme a m\u00ed<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s comienza la presentaci\u00f3n de las ofrendas: \u00abes muy importante darnos cuenta de que nosotros mismos debemos ofrecernos. Nos ofrecemos y Jes\u00fas nos ofrece tambi\u00e9n, invit\u00e1ndonos a unirnos a lo que \u00c9l hace\u00bb afirma Jos\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abPresentamos el pan y el vino, que en realidad son un regalo que hemos recibido, como toda la creaci\u00f3n. Y eso que recibimos se lo devolvemos a \u00c9l. Esa es, en el fondo, la din\u00e1mica del amor de Dios: todo lo que hago, antes lo he recibido de \u00c9l. Lo \u00fanico que hago es decirle \u201cs\u00ed\u201d, quiero unirme a ti, pero con la convicci\u00f3n de que todo ha sido don. Yo no le doy nada al Se\u00f1or que \u00c9l no me haya dado antes\u00bb a\u00f1ade.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQu\u00e9 reza el sacerdote en voz baja durante el ofertorio?<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay un gesto del que quiz\u00e1 no somos conscientes y ser\u00eda bueno conocer. Primero se presenta el pan y, despu\u00e9s, en el c\u00e1liz se pone el vino y una gotita de agua. El vino puede estar preparado de antes, pero la acci\u00f3n propia del sacerdote es echar el agua. Ese gesto debe hacerlo \u00e9l, no otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras lo hace, dice la siguiente oraci\u00f3n: \u201c<em>Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad<\/em>\u201d. Y es que esa gotita de agua representa mi humanidad, que se une a la sangre de Jes\u00fas. En cada Eucarist\u00eda estamos pidiendo compartir su divinidad. Ese es el camino cristiano: que el Se\u00f1or nos vaya divinizando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s, el sacerdote se inclina y reza: \u201c<em>Acepta, Se\u00f1or, nuestro coraz\u00f3n contrito y nuestro esp\u00edritu humilde; que este sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Se\u00f1or Dios nuestro<\/em>\".<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas oraciones las hace en nombre de todos. No son algo privado, sino que expresan nuestra peque\u00f1ez y nuestra actitud humilde al ofrecer el pan y el vino, que se convertir\u00e1n nada menos que en el Cuerpo y la Sangre de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego viene el lavatorio de las manos, acompa\u00f1ado de otra oraci\u00f3n: \u201c<em>Lava del todo mi delito, Se\u00f1or, limpia mi pecado<\/em>\u201d. Es un gesto de purificaci\u00f3n interior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Inmediatamente despu\u00e9s, el sacerdote dice: \u201c<em>Orad, hermanos, para que este sacrificio m\u00edo y vuestro\u2026<\/em>\u201d. Esto nos recuerda que el sacrificio es de todos, que cada uno tambi\u00e9n se ofrece.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El momento culmen: la consagraci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La consagraci\u00f3n es el momento central de la Misa. \u00abMientras el sacerdote pronuncia las palabras de Jes\u00fas, deber\u00edamos estar con absoluta atenci\u00f3n y emoci\u00f3n, como si estuvi\u00e9ramos en la \u00daltima Cena. Es ah\u00ed donde sucede el milagro. La elevaci\u00f3n posterior es solo un signo para que adoremos, es un &#8216;ya est\u00e1 cumplido'\u00bb explica Jos\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de la plegaria eucar\u00edstica y la doxolog\u00eda (\u201cPor Cristo, con \u00c9l y en \u00c9l\u2026\u201d), comienza la preparaci\u00f3n para la comuni\u00f3n. Todo conduce a ese momento. Jes\u00fas nos espera, como un enamorado que desea que nos acerquemos a recibirlo. Como dec\u00eda san Agust\u00edn \u00abDios tiene sed de que el hombre tenga sed de \u00c9l\u00bb. Por eso es tan importante prepararnos bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes de comulgar, el sacerdote puede rezar esta oraci\u00f3n (a Jos\u00e9 le gusta especialmente la primera que propone el misal): \u201c<em>Se\u00f1or Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Esp\u00edritu Santo, diste con tu muerte la vida al mundo, l\u00edbrame por la recepci\u00f3n de tu Cuerpo y de tu Sangre de todas mis culpas y de todo mal. Conc\u00e9deme cumplir siempre tus mandamientos y<strong> jam\u00e1s permitas que me separe de ti<\/strong><\/em>\".<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa puede ser una oraci\u00f3n muy sencilla y profunda al acercarnos a comulgar. Y todo esto lo hacemos despu\u00e9s de reconocer con humildad: \u201cSe\u00f1or, no soy digno de que entres en mi casa\u2026\u201d. Porque realmente no somos dignos, pero, aun as\u00ed, \u00c9l quiere venir. Y eso es lo m\u00e1s hermoso: \u00c9l desea entrar en nosotros.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La preocupaci\u00f3n de la Madre Teresa<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es importante entender, a la hora de ir a Misa, que aunque vayamos con ganas,  es \u00c9l el primero que nos llama a ir y el que est\u00e1 deseando vernos. Esta sed se ve reflejada en la vida de muchos santos. Pongamos como ejemplo a la Madre Teresa de Calcuta que, cuando se le present\u00f3 Jes\u00fas, este \u00abtengo sed\u00bb le conmovi\u00f3 especialmente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este extracto de su carta-testamento puede ayudarnos a comprender mejor la magnitud de esta sed: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abMe preocupa que algunos de vosotros a\u00fan no hay\u00e1is encontrado realmente a Jes\u00fas a solas, solo vosotros y Jes\u00fas.<br>Mientras no escuch\u00e9is a Jes\u00fas en el silencio de vuestro coraz\u00f3n, no podr\u00e9is o\u00edrle decir: &#8216;Tengo sed&#8217;. El diablo intentar\u00e1 servirse de las heridas de la vida, e incluso de vuestros propios errores, para convenceros de que no es posible que Jes\u00fas os ame de verdad. Lo m\u00e1s triste es que es justo lo contrario a lo que Jes\u00fas quiere y est\u00e1 esperando deciros. No solo que os ama, sino que os desea ardientemente. Os extra\u00f1a cuando no est\u00e1is cerca de \u00c9l. Est\u00e1 sediento de vosotros. Os ama constantemente, aun cuando no os sent\u00eds dignos de <em>On<\/em>. Cuando los dem\u00e1s no os aceptan, o vosotros mismos no os acept\u00e1is, \u00c9l es el \u00fanico que os acepta. &#8216;Tengo sed&#8217; es mucho m\u00e1s profundo que decir simplemente &#8216;te amo&#8217;. <\/em><br><em>Hasta que no entend\u00e1is, en lo m\u00e1s \u00edntimo, que Jes\u00fas tiene sed de vosotros, no podr\u00e9is comprender qui\u00e9n quiere ser \u00c9l para vosotros, ni qui\u00e9n quiere que se\u00e1is vosotros para \u00e9l. \u00bfCu\u00e1l debe ser vuestra actitud hacia la sed de Jes\u00fas? Solo hay un secreto: cuanto m\u00e1s os acerqu\u00e9is a Jes\u00fas, mejor entender\u00e9is su sed\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los santos comprendieron la grandeza de la Misa<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los santos han sido quienes mejor han comprendido, no solo con la inteligencia sino con el coraz\u00f3n, la grandeza que se esconde en cada Misa. Para ellos, la Eucarist\u00eda no era una costumbre dominical ni un rito m\u00e1s, sino el centro de su vida. Su asombro agradecido puede ense\u00f1arnos a mirar el altar con otros ojos. He aqu\u00ed algunas frases sobre la Misa:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00abLa Misa no es un espect\u00e1culo, es el sacrificio de Cristo en el que debemos participar con reverencia\u00bb. \u2013 San Juan Pablo II<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00abLa Misa es el acto de amor m\u00e1s grande que podemos ofrecer a Dios\u00bb. \u2013 San Maximiliano Kolbe<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00abUna sola Misa escuchada durante la vida es m\u00e1s valiosa que muchos bienes materiales dejados en herencia\u00bb. \u2013 San Juan Bosco<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00abSi conoci\u00e9ramos el valor de la Santa Misa, \u00a1qu\u00e9 gran esfuerzo har\u00edamos por asistir a ella!\u00bb. \u2013 San Juan Mar\u00eda Vianney<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00abLa Eucarist\u00eda es el alimento del alma, sin ella, el alma muere\u00bb. \u2013 Santa Teresa de Calcuta<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00abLa Misa es una fuente inagotable de gracia\u00bb. \u2013 San Pedro Juli\u00e1n Eymard<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00abLa Misa es la renovaci\u00f3n incruenta del sacrificio de la cruz\u00bb. \u2013 San Francisco de Sales<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00abLa Misa es el sacramento del amor; significa amor, produce amor\u00bb. \u2013 Santo Tom\u00e1s de Aquino<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00abLa Misa es una escuela de oraci\u00f3n\u00bb. \u2013 San Juan Pablo II<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00abLa Eucarist\u00eda es el amor de Cristo hecho visible\u00bb. \u2013 San Juan Mar\u00eda Vianney<\/li>\n<\/ul>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muchos vamos a Misa en modo autom\u00e1tico. Entramos, nos sentamos, respondemos lo que toca y salimos. Y, sin embargo, lo que sucede en el altar es \u2014en palabras del sacerdote Jos\u00e9\u2014 \u201ctan desbordante, tan maravilloso, que ninguna otra acci\u00f3n en la Iglesia es comparable a la Eucarist\u00eda (as\u00ed lo dice el Concilio Vaticano II)\u201d. 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