{"id":65526,"date":"2026-10-21T06:12:00","date_gmt":"2026-10-21T04:12:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=65526"},"modified":"2026-10-20T16:27:34","modified_gmt":"2026-10-20T14:27:34","slug":"colegios-universidades-catolicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.omnesmag.com\/pl\/foco\/colegios-universidades-catolicas\/","title":{"rendered":"La trampa del pragmatismo en colegios y universidades cat\u00f3licas"},"content":{"rendered":"
En las \u00faltimas d\u00e9cadas, el panorama de la educaci\u00f3n superior y escolar de identidad cat\u00f3lica experiment\u00f3 una mutaci\u00f3n silenciosa pero profunda. Algunas instituciones fundadas bajo el impulso de grandes carismas, orientadas a la b\u00fasqueda de la verdad y a la formaci\u00f3n integral del ser humano, parecieron haber sucumbido a la l\u00f3gica implacable del mercado. Durante a\u00f1os, el \u00e9xito de un centro educativo cat\u00f3lico pareci\u00f3 medirse en los gr\u00e1ficos de sus departamentos de admisi\u00f3n, en la rentabilidad de sus campus y en el porcentaje de egresados que lograban colocarse en consultoras multinacionales tras cursar Administraci\u00f3n y Direcci\u00f3n de Empresas (ADE).<\/p>\n\n\n\n
Sin duda, cuadrar las cuentas y garantizar la viabilidad econ\u00f3mica es una condici\u00f3n indispensable para la supervivencia de cualquier instituci\u00f3n. El problema no radic\u00f3 en la eficiencia de la gesti\u00f3n, sino en la abdicaci\u00f3n de su misi\u00f3n primordial: la formaci\u00f3n integral de las personas y la transformaci\u00f3n cristiana de la cultura. Cuando la m\u00e1xima aspiraci\u00f3n que se transmite en una instituci\u00f3n de esta naturaleza -quiz\u00e1 no de palabra, pero s\u00ed muchas veces con los hechos- a los alumnos es la obtenci\u00f3n de un t\u00edtulo rentable que les asegure un buen nivel de vida y una c\u00f3moda inserci\u00f3n en el sistema, la incidencia cultural de los antiguos alumnos se vuelve irrelevante o, peor a\u00fan, asimilada por el pensamiento dominante.<\/p>\n\n\n\n
Pienso que el diagn\u00f3stico invita a una profunda autocr\u00edtica para afrontar con acierto el futuro. Si los l\u00edderes de estas instituciones se escogen entre gestores financieros obsesionados con el riesgo reputacional y p\u00e1nico a que los medios de comunicaci\u00f3n hablen mal de ellos, el resultado es la par\u00e1lisis creativa. Se acaba educando a los estudiantes en una suerte de prudencia mal entendida, un caminar sobre ascuas conceptuales para no molestar a nadie, movi\u00e9ndose siempre dentro de los l\u00edmites de lo pol\u00edticamente correcto de cada momento.<\/p>\n\n\n\n
Bajo este esquema, el alumno excelente y con inquietudes no encuentra en su alma mater<\/em> el fuego del esp\u00edritu vanguardista ni el anhelo de conquista cultural. Aprende, en cambio, a no meterse en problemas. No es extra\u00f1o, por tanto, que la huella de estos egresados en los grandes debates contempor\u00e1neos \u2014el arte, la literatura, los medios de comunicaci\u00f3n o las corrientes de pensamiento\u2014 haya sido muchas veces pr\u00e1cticamente invisible. En el mejor de los casos, su excelencia se ha reducido al \u00e1mbito t\u00e9cnico, corporativo o incluso militar, con escasa capacidad para fermentar la sociedad con los valores del Evangelio. Y cuando algunos antiguos alumnos destacaban en el \u00e1mbito del arte y de las humanidades no rara vez lamentaban su paso por esos colegios y universidades, en los que quiz\u00e1 no se sintieron comprendidos cuando no directamente maltratados por su especial sensibilidad.<\/p>\n\n\n\n La historia demuestra que la cultura no se transforma desde los balances contables, sino desde las ideas, la belleza y la comprensi\u00f3n del misterio humano. La verdadera vanguardia cultural nace de la Filosof\u00eda, la Historia, el Arte y las Humanidades. Son estas disciplinas las que dotan al estudiante de un pensamiento cr\u00edtico, de una capacidad de lectura profunda del signo de los tiempos y de las herramientas conceptuales necesarias para proponer alternativas audaces a la crisis antropol\u00f3gica actual.<\/p>\n\n\n\n Como dec\u00eda el inmortal profesor Keating de \u201cEl club de los poetas muertos\u201d<\/em> (Peter Weir, 1989), \u201cno olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo (\u2026). Les contar\u00e9 un secreto: no leemos y escribimos poes\u00eda porque es bonita. Leemos y escribimos poes\u00eda porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana est\u00e1 llena de pasi\u00f3n. La medicina, el derecho, el comercio, la ingenier\u00eda, son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poes\u00eda, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n Cuando las universidades que pretenden proporcionar una formaci\u00f3n cat\u00f3lica renuncian a ser faros de las humanidades para convertirse en meras escuelas de negocios de alta gama, est\u00e1n entregando el monopolio de la configuraci\u00f3n social a otras cosmovisiones. Un graduado en ADE puede ser un excelente profesional y un cat\u00f3lico ejemplar en su vida privada, pero con s\u00f3lo esa preparaci\u00f3n dif\u00edcilmente tendr\u00e1 el bagaje cultural necesario para disputar la hegemon\u00eda de las corrientes ideol\u00f3gicas que configuran el alma de nuestro tiempo. Y en el frenes\u00ed del d\u00eda a d\u00eda quiz\u00e1 no encuentre tiempo para leer, pensar y formarse.<\/p>\n\n\n\n Mientras muchos centros cat\u00f3licos corren el riesgo de homogeneizarse en la b\u00fasqueda del prestigio corporativo, las instituciones p\u00fablicas o de tradiciones ideol\u00f3gicas diferentes comprenden perfectamente el valor de la influencia y el rigor acad\u00e9mico. Un ejemplo reciente y significativo en Espa\u00f1a es el de la Princesa Leonor, quien ha iniciado sus estudios universitarios en la Universidad Carlos III de Madrid.<\/p>\n\n\n\n Se trata de una instituci\u00f3n p\u00fablica, tradicionalmente asociada a la izquierda laicista intelectual, que sin embargo ha sabido labrarse un prestigio acad\u00e9mico indiscutible a base de rigor, exigencia y una fuerte presencia en el debate social. Este movimiento pone de manifiesto que el verdadero atractivo y la capacidad de convocatoria \u2014incluso para las m\u00e1s altas instituciones del Estado\u2014 no dependen de la afinidad ideol\u00f3gica previa, sino del prestigio real y de la relevancia intelectual que se proyecta hacia la sociedad. Para la futura Reina de Espa\u00f1a no se ha elegido una universidad de inspiraci\u00f3n cat\u00f3lica sino una universidad que se piensa la puede preparar para lidiar con los debates culturales e intelectuales del momento. Esperemos que las cosas hayan cambiado cuando el que elija universidad sea su heredero o heredera. <\/p>\n\n\n\n Para no continuar con esta tendencia, las instituciones de inspiraci\u00f3n cat\u00f3lica necesitan detectar este peligro. No basta con directivos expertos en marketing y optimizaci\u00f3n de recursos. Se necesitan l\u00edderes dotados de una s\u00f3lida formaci\u00f3n human\u00edstica, con visi\u00f3n estrat\u00e9gica y, sobre todo, con un esp\u00edritu de conquista cultural. No olvidemos que las universidades nacieron precisamente en el seno de la Iglesia cat\u00f3lica y ejercieron durante siglos una impronta decisiva en la creaci\u00f3n de una cultura y unas sociedades profundamente cristianas.<\/p>\n\n\n\n El reto no es menor: exige la valent\u00eda de arriesgar, la audacia de proponer la verdad cristiana sin complejos y la inversi\u00f3n decidida en aquellas disciplinas que el mercado actual ha considerado muchas veces \u00abin\u00fatiles\u00bb,<\/em> pero que son las \u00fanicas capaces de salvar al hombre de la alienaci\u00f3n. Los colegios y universidades que se dicen cat\u00f3licos ser\u00e1n motores de cambio cuando sus aulas dejen de ser meros trampolines hacia el confort socioecon\u00f3mico y vuelvan a convertirse en los talleres donde se forjan los pensadores, artistas y l\u00edderes capaces de renovar el mundo desde sus cimientos. La oportunidad que se presenta con el cambio de \u00e9poca y el hartazgo del modelo nacido en 1968 es hist\u00f3rica, si se sabe aprovechar.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":" En las \u00faltimas d\u00e9cadas, el panorama de la educaci\u00f3n superior y escolar de identidad cat\u00f3lica experiment\u00f3 una mutaci\u00f3n silenciosa pero profunda. Algunas instituciones fundadas bajo el impulso de grandes carismas, orientadas a la b\u00fasqueda de la verdad y a la formaci\u00f3n integral del ser humano, parecieron haber sucumbido a la l\u00f3gica implacable del mercado. 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Lecciones desde la Corona<\/h2>\n\n\n\n
Hacia una vanguardia cultural cat\u00f3lica<\/h2>\n\n\n\n