La entrada Tita, madre de Bosco: “El mundo necesita a las personas con síndrome de Down” se publicó primero en Omnes.
]]>Juanro se dedica al sector financiero como responsable de una gestora de fondos y Tita es responsable de distribución digital en una aseguradora. A ambos les apasiona el deporte, en especial, el pádel a Juanro y el golf a Tita. Se consideran, como buen matrimonio, una sola carne: disfrutan cada uno de las cosas del otro.
Cuando recibieron la noticia de la trisomía 21 de Bosco, que ahora tiene siete años, no hizo falta hablar: “La vida nos tenía cosas preparadas que no imaginábamos y la llegada de Bosco es el mayor pegamento familiar, porque tener una persona con discapacidad enriquece a todos”.
Tita me dice convencida: “Ojalá pudiésemos darles a ellos lo que nos dan, algunos incluso sin hablar”. Ella es la pequeña de tres hermanos y gracias a todo lo que le dieron sus padres ha podido enfrentarse a lo que le esperaba. Han pasado momentos difíciles pero se han dado cuenta de lo que es verdaderamente importante en la vida.
Bosco llegó cuando estaban recién casados, con la frescura de la juventud. Han tenido todo el tiempo posible para dedicarle. A los tres meses le tuvieron que operar del corazón: “Por favor, ya que me lo has dado no me lo quites”, pedía Tita.
Cada día son más conscientes de que Bosco vino para alegrarles la vida: “Toda la gente que conoce a Bosco o está cerca de él, dicen que les crea mono, dependencia, quieren volver a verle, aseguran que les hace mejores personas”. Amigas o familiares que no son muy “niñeros” quieren ver a Bosco, preguntan por él o darle de comer.
Bosco tiene dos hermanos pequeños, Álvaro y Jaime. Sin decir excesivas palabras, pero con su mirada especial y su cariño continuo, les está dando mucho.
Su cariño atrae: “Cuando te ve, se avalancha a darte un abrazo; tiene un don especial para saber cuándo estás triste y te da un beso”. Siempre le dice: “Mami, quiero ayudar”. Tita le pone sus encargos en la casa: que coloque el desayuno o los pijamas. Cuando no sabe hacer algo, es humilde y le pregunta: “Mami, ¿me ayudas?”
Su madre comenta que “Es un niño muy risueño, aunque tiene su carácter como cualquier persona, con rabietas y cabezonerías, pero siempre con gracia”. A ella y a su marido les ha convertido en mejores personas, les ha acercado a Dios, les ha hecho salir de ellos mismos: “Estoy más atenta por mi alrededor, me intereso por la gente que tengo cerca, no me miro el ombligo. Bosco me hace ver que hay un mundo mucho más allá, que hay que ayudar al prójimo. Me enseña de qué va esta vida, me pone los pies en el suelo. Me ha ayudado a desmitificar el síndrome de Down y la discapacidad: hay que mirar con otros ojos, hay que hacer huecos en la sociedad, porque Dios nos ha enviado aquí, a cada uno con su misión. Necesitamos a estos niños y por eso tenemos que quitarnos el miedo a lo desconocido, informarnos más”. Tita anima a quienes tienen estos hijos con capacidades diferentes que se acerquen a familias que están pasando por lo mismo. Ella misma pide mucha ayuda a las madres con más experiencia, las que van por delante: “Hay que hacer mucha piña. Las personas con síndrome de Down son 35.000 en España y no llenan ni la mitad del estadio Bernabéu, el mundo las necesita”.
Su cuenta en Instagram, BoscoStar, suma más de 10.700 seguidores que están acercándose a la vida de este niño, regalo del cielo, desde una perspectiva positiva e ilusionante. Aún más: Paloma Anca, abogada, acaba de publicar el libro Bosco, una vida en tu mirada, que cuenta la historia del hijo de Tita y Juanro, con prólogo de Vicente del Bosque.
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]]>La entrada Andrea, una campeona de la vida se publicó primero en Omnes.
]]>Al principio, Andrea tuvo muchos problemas de salud entre las que encontramos varias neumonías y una parada cardiorrespiratoria. Se contagiaba de todo, “no se privaba de nada”. Comenzó su educación y formación en el colegio de educación especial María Corredentora. Su madre, Beatriz destaca que “la educación recibida ha sido fundamental en su desarrollo como persona”. Andrea siempre ha disfrutado siendo protagonista y no actriz secundaria en la vida: llegó a aparecer en la portada del diario ABC nacional en relación a la defensa de la educación especial, atacada por la Ley Celáa.
Con el apoyo de la fundación Prodis llegó a la Universidad Autónoma de Madrid y allí obtuvo el título propio para la inclusión laboral de las personas con discapacidad intelectual. A través de un programa de inserción laboral empezó a trabajar en el área de recursos humanos de Accenture. Allí lleva cuatro años “y está integrada y valorada. Es un pilar importante dentro de su ámbito laboral”.
Andrea siempre ha sido muy inquieta y deportista. El síndrome de Down nunca le ha impedido hacer las mismas cosas que hacían otros niños: gimnasia rítmica, pádel o baloncesto. Pero su verdadera pasión la encontró en el kárate. Su madre cuenta cómo este descubrimiento sucedió después de ver la película Karate Kid hace diez años.
Su padre la llevó al club de kárate; nunca antes habían tenido ningún alumno con síndrome de Down. Su entrenador dijo que era un reto y le animó a empezar. Y Andrea se ha convertido en la primera mujer con síndrome de Down que consigue el cinturón negro en la Comunidad de Madrid en 2019. Fue campeona de España en 2022 y es la actual campeona de España en 2023 en su categoría K-22. Recientemente, en los campeonatos europeos de kárate, siendo la primera vez que competía a nivel internacional, quedó medalla de bronce.
Protagonista y sanamente inconformista. Andrea tiene la espina clavada de no poder practicar el fútbol, que le gusta mucho. Aunque no juega lo sigue apasionadamente. Andrea es una asidua del estado Santiago Bernabéu con su padre. La música y la pintura completan sus hobbies. Es una persona muy inquieta, despierta e ilusionada. Le gusta participar en el coro de la Misa de los domingos de la parroquia Santa María de Caná. Es forofa de los Caris, como llama ella al grupo de la Renovación Carismática. “Es alegre, extrovertida, muy empática. La vida familiar gira en torno a ella, le gusta mucho ser la prota”, me cuenta alegre su madre.
Olga, su hermana mayor, es el otro regalo de la familia. Las dos siempre han tenido entre ellas una especial complicidad y entendimiento. Sus padres le atribuyen mucha responsabilidad en todos los progresos de Andrea. Mirando atrás, Beatriz afirma que Andrea “es un milagro, porque era impensable, en los primeros meses de vida, cuando estaba tantas veces en la UCI, creer que podría llegar hasta aquí”.
Cuando Andrea nació sus padres desconocían todo sobre el síndrome de Down y han ido aprendiendo sin pausa. Hay un lema claro en sus vidas: “Nunca hay que rendirse”. En aquellos primeros meses en los que sufrieron y se hicieron muchas preguntas, les ayudó mucho la frase de un sacerdote: “No siempre hay un por qué pero siempre hay un para qué”.
“Andrea vino para romper barreras, para hacernos mejores personas y valorar lo que realmente merece la pena en la vida y así darnos cuenta que el Señor nos quiere y que nos cuida” afirma su madre emocionada. Y también “para ayudar a muchos otros jóvenes con síndrome de Down que han venido detrás de ella y se han encontrado un camino ya hecho”.
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]]>La entrada Mariano Ugarte: “La enfermedad de un hijo afecta a mucha gente” se publicó primero en Omnes.
]]>Pablo nació en 2000 y falleció en 2010. “Era un chaval de lo más normal. Guapísimo, animado, muy movido”.
Un día, Pablo comenzó a sentir un dolor en la cadera. Le diagnostican un tumor óseo: sarcoma de Ewing que, en caso de recaída, tiene casi un cien por cien de mortalidad. Tanto él como su mujer dijeron: “Se trata, se cura y no hay más que hablar”. Llevaron la enfermedad fenomenal, animados.
El niño seguía acudiendo al colegio y echaba de menos a los amigos en las temporadas en las que no podía acudir.
Mariano estaba convencidísimo de que Pablo superaría la enfermedad. Rezaba y estaba seguro de que, con la ayuda de la oración, Pablo se curaría. “Pero la salvación es otra, no está centrada en lo material”, apunta. La enfermedad de Pablo se complicó y falleció en Madrid al año y medio del diagnóstico. “Cuando Pablo estaba a punto de fallecer, yo lo tocaba y acariciaba pensando: estoy tocando el cuerpo de alguien que va a estar con Dios en breve”, relata Mariano, que confiesa cómo “perder a un ser querido, un niño, indefenso, al que has estado diciendo que se va a poner bueno, es duro”.
El momento de su muerte dió lugar a una gran tranquilidad interior, porque sabían que habían hecho todo lo posible y que su hijo había estado acompañado.
Mariano no olvida el inmenso cariño recibido: “La Armada, amigos, compañeros, conocidos, vecinos de Colmenar Viejo, todos se implicaron. La enfermedad de un niño no sólo afecta a unos pocos sino a muchos: al cole, a los compañeros de fútbol, de teatro, de judo, al barrio. Todo el mundo siente como suya la enfermedad”, confiesa orgulloso.
Su hija mayor tenía 14 años cuando Pablo falleció. “No les dimos oportunidad de que lo pensaran mucho ni que se viniesen abajo y ya a los dos días estaban todos en el colegio, sin posibilidad de protestar. Había que seguir con la vida”, asegura Mariano.
Recuerda cómo, en los últimos días de Pablo en la tierra, el doctor les comunicó que no había nada que hacer: “Cuando recibí esa noticia pensé que estaba bromeando, porque veía a mi hijo fenomenal”.
Ese “no parar” fue lo que le encendió la bombilla: “No podía estar quieto”. Tras la muerte de Pablo preguntó a la oncóloga qué podían hacer para apoyar proyectos de investigación. Esto les llevó a un doctor que investigaba de forma distinta y crearon un grupo de gente para apoyar esta investigación. “En dos días aparecieron 400 personas y no podíamos mandar dinero, así por así, a un investigador”, recuerda Mariano. De este modo nació la Asociación Pablo Ugarte, a través de la que se canaliza ese dinero y apoyan proyectos de investigación del cáncer infantil. Pablo falleció un 27 de noviembre de 2010, y la primera reunión de la fundación fue el domingo 16 de enero de 2011, que coincidía con su cumpleaños.
Desde entonces, la Asociación Pablo Ugarte ha ido creciendo, ayudando a la investigación en todos los aspectos. A hablar con padres de chicos enfermos, Mariano les dice: “No soy psicólogo, te puedo echar una mano, contar mis vivencias, decir por lo que he pasado”. Trata de ayudarles y hacerles ver las posibilidades. Tienen 29 proyectos de investigación en toda España. “Les apoyamos de muchos modos. Orientándoles sobre dónde se tratan mejor uno u otro tumor o si necesitan segundas opiniones. Tenemos un buen grupo de doctores que les dan su parecer. También hemos conseguido agilizar citas”, cuenta Mariano.
Cuando vienen chicos de lugares que no tienen hospitales de referencia, hablan con los médicos y éstos los reciben lo más pronto posible. Son muchas las personas que participan en la Asociación Pablo Ugarte. Son transparentes con lo que hacen con su dinero, explicando quién dona y a qué se dedica el dinero que reciben. “Gozamos de gran confianza por parte de las personas que pertenecen a esta preciosa iniciativa”, señala Mariano.
Una familia a la que el sufrimiento no les ha bloqueado ni paralizado, sino que ha servido de estímulo para ayudar a tantos otros. Seguro que Pablo lo mira orgulloso desde el Cielo.
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]]>La entrada La madre de un <em>héroe sin capa: </em>“Dios me regalaba un nuevo día con Nacho y con toda mi familia” se publicó primero en Omnes.
]]>La vida de Nacho fue complicándose poco a poco: “Apareció en nuestras vidas el mundo de la oncología y la epilepsia. Los cuatro nos convertimos en auténticos médicos de UCI pediátrica, cuidando la traqueo, aprendiendo a ventilar de forma manual, a reanimarle”. Se dividían la noche entre los dos, porque el trastorno de sueño exigía que alguien estuviese acompañándole despierto: “Mientras Jaime dormía cuatro horas yo estaba con Nacho y a las 3:30 cambiábamos de turno”.
En 2021 entraron en la unidad de cuidados paliativos pediátricos para recibir una atención completa y no ceñirse al aspecto médico. En julio de 2021 se fueron a la playa para pasar un mes toda la familia junta. María me cuenta que su padre falleció ese 26 de julio, cuando aún estaban fuera de Madrid: “La situación de Nacho hacía impensable que yo pudiese ir a despedirme y al entierro”. Dos días después su hijo entró en coma: “Siempre hemos dicho que eran como E.T. y Elliot, porque la vida de uno dependía de la vida del otro”. Nacho falleció el 24 de agosto.
María recuerda alguna anécdota divertida con Nacho como cuando se quedó dormida durante su turno y, en un momento, notó que alguien le tiraba de los dedos de los pies: ¡vaya susto! El pequeño había trepado y salido de la cuna. Como no podía hablar, esa fue su forma de despertarle.
María abrió un perfil en Instagram con el único motivo de ir sabiendo en qué cosas se metía su hija mayor. En @misuperheroesincapa empezó a compartir la vida de Nacho y su enfermedad y los seguidores crecieron sin cesar: “Vi que transmitir nuestra vida era una forma de enseñar que se puede ser feliz cerca del sufrimiento”. A través de esa red social mucha gente ha acudido a ella. Hicieron una #nachlist, una lista que lleva en el móvil con las intenciones que la gente le va contando que le ha pedido. Hace unos meses un amigo de la familia tenía una operación de corazón. María le mandó un mensaje esa mañana para decirle que se acordarían mucho y que Nacho estaría con él todo el tiempo en el quirófano. Su amigo le contó que cuando llegó al quirófano todo el equipo se fue presentando. Un chico vestido de azul se acercó a él y le dijo: “Voy a estar contigo todo el tiempo, soy Nacho”. Preguntó luego por ese chico en la UCI y al personal de planta, pero nadie sabía de un Nacho que trabajase allí.
María reconoce que, al principio, se enfadó un poco con Dios, pero explica que es el enfado de cualquier hijo con un padre cuando no entiende algo. Los primeros meses repetía delante del Sagrario: “Tú me has metido en este lío, ayúdame a salir de él y llevarlo con alegría”. En muchas ocasiones, se preguntaba el por qué de las cosas. Un día comprendió que tenía que buscar el para qué. El hashtag de su cuenta es #cadadiaesunregalo: “Así he intentado vivir estos años, porque Dios me regalaba un nuevo día con Nacho, con toda la familia, y quería pedirle fuerza para llevar la cruz”.
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]]>La entrada Los Reyes Magos son… cinco se publicó primero en Omnes.
]]>El proyecto Regalo misionero busca lograr que reciban regalos aquellos que no suelen tener nada que desenvolver y así puedan sentir algo de ese espíritu navideño, porque quien recibe un regalo percibe que alguien le quiere: ¡han repartido 4.000!
Me siento a tomar un café con Laura, María, Bea, Aída y Antonio, cinco amigos unidos cada vez más estrechamente gracias al grupo de fe parroquial en el que participan. Sin duda ese deseo de tratar a Dios y darle a conocer ha contribuido al intenso trabajo por esta hermosa iniciativa que lleva la alegría a tantas personas.
Al principio pensaron solamente en niños, pero gracias a una amiga, que trabaja en Cáritas, se dieron cuenta que a todas las edades hace ilusión recibir regalos.
Me cuenta María que este proyecto surgió en época del Covid y ha crecido exponencialmente: “empezamos con 16 centros beneficiarios y ahora estamos en 60. De los beneficiarios particulares la mayoría son niños pero hay muchos ancianos”. Incluyeron residencias de personas con pocos recursos, pero también tienen algún hospital, centros de paliativos o casas de acogida: “todo procede de donaciones, tanto de particulares como de empresas”. Hicieron una campaña desde mediados de noviembre con muchos carteles. Lo divulgaron en redes, estados de whatsapp y grupos de amigos. También por las parroquias. La gente les lleva regalos, cosas usadas, pero resulta esencial que se mantengan en buen estado. El lema que tienen es que si no vale para mí no vale para nadie. Muchas personas entregan también donaciones en efectivo. Las empresas, tiendas o grandes almacenes hacen numerosas donaciones de sus productos. Algunos comercios, por ejemplo, les entregaron cajas llenas de bufandas. El aluvión de generosidad ha sido impresionante.
Los cinco comandan esta aventura, recibiendo donaciones, contactando con los centros para saber cuántos residentes hay, qué les haría ilusión recibir o en qué fechas les viene mejor la aparición de los regalos: “a nosotros nos encantaría recibir, por ejemplo, setenta fulares”, como pasó en una ocasión.
Filtran materiales. Clasifican los regalos por edades. Luego aterrizan los voluntarios, que envuelven durante todos los fines de semana: “hicimos formularios para que la gente se apuntase y poder distribuir los turnos, de diez a dos y de cuatro a ocho. Llegamos a tener un grupo de 60 voluntarios en una sola mañana, de todas las edades, empaquetando regalos. Son grupos de todo tipo: de institutos, de scouts, adultos, señoras de avanzada edad, desconocidos… En total hemos estado casi 400 voluntarios en todos los fines de semana”. A ellos se les pregunta si tienen disponibilidad de coche o furgoneta para repartir y les adjudican un centro.
“¿Paquetes para nosotros?”: unas monjas cuentan la gran sorpresa e incredulidad de los residentes, que nada esperaban. Esta hermosa iniciativa ha ido acompañada de muchas casualidades, que atribuyen a la providencia. Una amiga de Laura, cuando le contó el proyecto, le confesó que había pedido a sus amigas que este año no le regalasen nada por su cumpleaños, que le dieran dinero para poder donarlo a quien lo necesitase: “¡y cuando estaba buscando a quién entregárselo, apareciste tú!”.
La Navidad es diferente cuando uno deja de mirarse el ombligo: ¡hay tanto que hacer! La creatividad, ilusión y sacrificio generoso de estos cinco amigos ha llevado la alegría a tantísimos que se iban a quedar sin regalos.
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]]>La entrada José María Villalón. Un buen samaritano en el Atlético de Madrid se publicó primero en Omnes.
]]>El doctor me recuerda, orgulloso, “las dos vocaciones de su vida”: su familia y la medicina deportiva. Está casado con Mariola, “una mujer maravillosa”. José María es hombre con mirada de paz, sonriente, sereno, cariñoso. Y no debe de ser fácil con el jaleo que tiene en casa. Padre de 12 hijos, nada menos. Empezó trabajando en la Federación Española de Atletismo, que le posibilitó estar en los Juegos Olímpicos de Seúl 88’ y Barcelona 92’. En la temporada 95/96 recala en el club de sus amores, comandado entonces por su buen amigo Radomir Antic. Recuerda el período de purgatorio en segunda división: “Aprendimos mucho de la humildad”. Les tocó ir a campos con ambientes muy hostiles. Fue un tiempo de reflexión que les vino bien. Luego volvieron a primera y poco a poco, con esfuerzo, llegaron los títulos. Su trabajo está en la retaguardia, pero resulta imprescindible para que la maquinaria suene bien engrasada y funcione: “han sido más de 25 años en el mundo del deporte al máximo nivel, tanto en lo deportivo como en lo mediático”. La esencia de su vocación, me cuenta, está en “el servicio al paciente, el acompañamiento en el sufrimiento ajeno buscando la sonrisa y el consuelo, dándole un sentido”.
El doctor Villalón está seguro de que el mundo en que se mueve no es fácil y que las circunstancias quizá echan para atrás en un principio: “Puede llegar a ser muy frívolo, con mucho culto al cuerpo, grandes fortunas y muy polémico”. Pero no se cansa de recordar que se trata de personas, iguales a él, con los mismos deseos de cosas grandes y las mismas preocupaciones de fondo: “Hacerlo lo mejor que puedo es parte importante de mi vocación, pues por ahí pasa mi camino hacia la santidad”. Me desvela que algunos médicos tienen una industria humana sencilla pero fecunda: encomendar al ángel de la guarda del paciente que entra por la puerta de la consulta. Sin la fe, sin la Eucaristía, sin la vida de oración me asegura que no podría darse a los demás, sonreír a cada paciente, servir sin distinciones. Su devoción a la Virgen es grande: “Quiero mucho a la Virgen de la Fuencisla, de Segovia. Mi madre, doña Matilde, era muy segoviana y nos enseñó a tenerle gran devoción”. El cuidado de María le sostiene.
José María rememora con gracia la primera vez que salió en la prensa como médico del Atleti. Fue en una columna breve que rezaba en letras mayúsculas: “Villalón, el buen samaritano”. Resulta que, en la primera temporada en el club, se jugó un partido bronco contra el Deportivo de La Coruña. Hubo un choque entre jugadores de los dos equipos, quedando en el suelo uno del Dépor y otro de los rojiblancos: “El doctor del equipo gallego fue a atender al más grave y yo me vi en la tesitura de tener que curar al propio y al ajeno, así que ni corto ni perezoso me puse a suturar y a vendar las cabezas de ambos, sin darle más importancia”. Al día siguiente le llamó su padre, gran aficionado rojiblanco desde pequeño, orgulloso porque le habían dedicado una breve crónica al buen samaritano. El doctor Villalón recuerda con cariño el día que pudo conocer a san Juan Pablo II: “Habíamos ganado la Liga y la Copa del Rey y fuimos a Roma a ofrecerle los dos trofeos al Papa, encabezados por Jesús Gil”. Fue con Mariola, su mujer: “Pudimos estar muy cerca de un santo, darle un abrazo y decirle, con una foto de los cinco hijos que teníamos entonces, que rezase por nuestra familia”. El Papa les miró “con esos ojos suyos azules, tan penetrantes” y les sonrió asintiendo.
El doctor Villalón también es presidente de la Federación Madrileña de Familias Numerosas. Muy unido a su mujer y a sus 12 hijos, ha logrado generar un ambiente de hogar que le apasiona trasladar a su ámbito profesional, para que todos puedan sentir ese calor y cercanía: “Generar a mi alrededor un auténtico espíritu de familia, que es el que vivimos en casa a diario, es una dimensión muy apostólica con jugadores, cuerpo técnico, personal del hospital, pacientes y otros compañeros médicos”.
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]]>La entrada Beatriz Ozores. Una gran divulgadora de la Biblia en la radio y YouTube se publicó primero en Omnes.
]]>Beatriz sintió en un momento de su vida que Dios le llamaba a que estudiase para evangelizar. En segundo de carrera le pide María Vallejo Nágera que imparta clases de Biblia en San Jorge, su parroquia: “Yo no tenía ni idea de Biblia, pero hablé con mi director espiritual y me animó a lanzarme”. Aún así, le contó al párroco que no tenía ni idea de Biblia y que no iba a dar ninguna clase. Le sorprendió su respuesta: “¡Eres perfecta!”. Llegó el primer día, temblando, con un Power Point. Empezaron yendo 14 y acabaron más de 100. Dio clases durante cuatro años en esa parroquia y también en La Moraleja: “Llegaron a asistir 200 personas y eso me hacía palpar la sed que la gente tenía de la palabra de Dios”.
Un día la “secuestró” Pilar Sartorius y la llevó a Radio María. Le dieron un programa y lleva ya diez años ahí. Explica la Biblia. “Sobre todo es una vivencia”, me confiesa. Estudiar a secas la Palabra de Dios, cosa que ya ha hecho, le aburre y le seca el corazón, porque la Palabra está viva: “Yo me preparo los programas y me voy al Santísimo con mis 700 folios y 700 rotuladores. Ya me conocen en la parroquia como la loca que se sienta en el primer banco y hace eso”. En Mater Mundi está grabando vídeos sobre la historia de la salvación. También ha tenido en su casa un grupo de oración y catequesis de 60 personas.
En HM, la televisión del Hogar de la Madre, hizo una serie de Jesús de Nazaret con Javier Paredes, catedrático de Historia, siguiendo el libro de Benedicto XVI. Después hizo otra de Apocalipsis. Me cuenta con gracia que cuando empezó a ir a grabar allí, su hija Bea estaba estudiando primero de Psicología y apareció en casa en mayo porque sacaba muy buenas notas: “Me quedé horrorizada porque no puedes veranear desde mayo”. Llamó a las monjas y mandó a Bea a Ecuador a misiones. Su hija, al volver, le dijo que le había encantado la experiencia, pero no que no quería volver a ver esas monjas: “Porque son tan radicales como tú, mamá”, le espetó. Ahora es novicia con ellas.
Beatriz no sólo da conferencias en parroquias, también en movimientos como Emaús o Hakuna. Está metida de lleno junto a su marido en Proyecto Amor Conyugal –este mismo día en que hablamos se van a conducir un retiro-. También colaboran en Effetá. Le gusta mucho la doctrina, pero si tiene una inspiración comprueba antes que no es una herejía. Se lo enseñó el profesor Arocena: “Si descubres algo que nadie ha descubierto por ahora, vas por mal camino”.
Tiene mil anécdotas. Le pido una. Al terminar de impartir una clase en la parroquia, se le acercó una señora. Le dijo: “Estos son los papeles del divorcio y he venido con esta amiga para que me acompañe al abogado, pero antes me ha pedido que le acompañe a la clase de Biblia. Escuchando esta sesión sobre Abraham, aun siendo una persona que practico poco la fe, me he dado cuenta de que Dios no quiere que me divorcie”. Rompió esos papeles delante de Beatriz. Empezó con Misa diaria, oración, Rosario. Se acercó más que nunca a Dios.
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]]>La entrada María del Mar Cervera Barranco. El corazón en la clase de religión se publicó primero en Omnes.
]]>La vocación de María del Mar como maestra no fue algo repentino: ya jugaba a las profesoras con sus amigas, vecinas y hermanos. “Mi cacharro preferido era la pizarra. Estaba claro que había una semilla poderosa que me encaminaba casi por incercia a la enseñanza”, me confiesa. Estudió magisterio y pedagogía en una escuela de la Iglesia “para educar y poder evangelizar”, algo que le parece inseparable en un cristiano. También es congregante mariana y eso le lleva a transmitir con cariño a sus alumnos la devoción a la Virgen María. Desde hace 27 años disfruta de su vocación a la enseñanza en el colegio de las Irlandesas, del que es antigua alumna.
También imparte clases de religión: “Disfruto mucho, porque me encanta transmitir mi fe a los niños. Se transmite lo que se tiene y lo que una es. Supone una gran responsabilidad. Toda esta labor me exige intentar ser coherente en mi vida”. Entiende que es un privilegio rezar con los niños por las mañanas, preparar los sacramentos, enseñarles las oraciones y las canciones, asistir a las Misas que se celebran en el colegio y ayudarles a entenderlas y disfrutarlas, vivir con profundidad los tiempos litúrgicos y explicar el Evangelio y los contenidos de la fe. María del Mar me confiesa que esto es una riqueza impresionante para su propia vida espiritual: “la que recibo la ayuda soy yo, que me pongo delante del Señor todos los días y me recuerdo que esto tengo que vivirlo, que no es una pura teoría que les suelto a los alumnos. Creo que Dios me exigirá mucho porque me ha bendecido mucho”, me cuenta María del Mar.
Son muchas anécdotas que le edifican a diario. Recuerda cómo hace unas semanas celebraron las primeras comuniones del colegio y una de sus alumnas se le acercó nada más verle y le contó que estaba muy feliz y agradecida por todo: “Me lo dijo con una profundidad que no se me ha borrado”. Le llenó de gozo ver a un niño que no tenía experiencia de fe en su casa y que no estaba bautizado: “A lo largo del curso, contagiado por la cercanía de sus compañeros con Jesús, por la ilusión de los demás con las cosas de Dios, pidió ser bautizado y recibir la primera comunión”. Recuerda también cómo hace unos años estuvo preparando a una niña para la primera comunión. Su madre estaba enferma de cáncer y veía que se moría. Llamó a Mar para pedirle que cuidara mucho de su hija, que la preparara muy bien, que hiciera las labores de madre con ella: “Murió a las pocas semanas y el día de la primera comunión le acompañé con todo el cariño de quien cumple un encargo divino”. Lo que más llena a Mar es ese contacto directo, de tú a tú, con cada niño, queriendo a cada uno como les quieren sus madres. Los siente como sus hijos y es consciente de que les va a entregar lo más importante que podrán recibir en sus vidas: “No tanto unos conocimientos teóricos, que podrán olvidárseles, sino a Jesús, que permanece para siempre”.
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]]>La entrada Geraldo Morujão. Un sacerdote diocesano todoterreno se publicó primero en Omnes.
]]>Es el mayor de nueve hermanos. Tiene 92 años y está a punto de cumplir 68 como sacerdote, pero rebosa juventud interior. Tiene otros dos hermanos curas y una hermana misionera. Otras dos hermanas se dedicaron a cuidar a sus hermanos sacerdotes durante muchos años: la ropa, la comida, la iglesia, las catequesis. Fueron su sombra. Siempre con cariño. Sin ellas todo habría sido muy distinto. “Podrían ser profesionales de la decoración”, me comenta entre risas. Una de ellas ya está en el Cielo.
El padre Geraldo estudió en Navarra, Roma y Jerusalén. Reza el Rosario en nueve lenguas y le he pillado recitando el Breviario en hebreo. Le gusta mucho la música: me sorprendió cómo nada más ver un piano en la casa se puso a tocar. Fue organista: “Quería ser sacerdote para el pueblo y por eso no estudié música”. Me cuenta que al año siguiente de casi morirse volvió de peregrinación a Tierra Santa, estuvo en el mismo hotel donde todo sucedió y nadó en esa misma piscina: “¡Usted ha nadado donde estuvo muerto!”, le gritaba el dueño del hotel, que no era creyente pero desde aquello se ha acercado a Dios. Siempre ha sido muy deportista: “Nado casi todos los días a las 7 de la mañana, después de hacer la oración”. Pero su gran afición es la montaña: ha subido mucho el Pirineo, el Monte Perdido desde Torreciudad o el Aneto. Lleva un marcapasos, pero eso no le amilana y está en buena forma.
Su labor ministerial ha tenido un ritmo frenético: 13 años en la pastoral de la juventud acudiendo a casi todas las JMJ. Es Consiliario de los Scouts en Viseu desde 1992. Y aún sigue: se dedica a la formación de los jefes para que puedan educar a los chavales a vivir la ley scout. En abril recuerda una preciosa Misa que celebró con mil scouts y también vienen a su memoria la cantidad de campamentos en los que ha colaborado. El último, hace apenas cuatro años.
Su abuela le había llevado hacía años a una obra de piedad llamada “Adoración nocturna en el hogar”, fundada por el padre Mateo. La familia tenía toda una noche para rezar delante de una imagen del Corazón de Jesús. Recuerda con mucho cariño esos momentos a solas, que le han marcado en su relación con Jesucristo. Me cuenta que comenzó con esa devoción el 18 de septiembre de 1940. Cosas de la providencia, pero ese mismo día, catorce años después, se ordenó sacerdote. Antes de eso estuvo doce años en el Seminario, cinco en el Menor y el resto en el Mayor. Allí volvió poco después de la ordenación, porque le nombraron superior y profesor. Impartía música y latín.
El padre Geraldo conoció y trató a san Josemaría. Su primer encuentro fue en 1967 “había esperado ver a un hombre con una personalidad arrolladora que nos dejase a todos impresionados, pero nada más entrar en la sala se arrodilló delante de todos los sacerdotes y nos pidió la bendición”. Confiesa: “Quedé completamente deshecho”.
Le pido un consejo para los sacerdotes más jóvenes: “El primero, la importancia de la vida de oración y celebrar bien la Misa, pero centrado en Cristo, para que sea Cristo quien brille y no el sacerdote como actor, porque quien preside es Cristo”.
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]]>La entrada Laura Davara. Dando de la sobreabundancia se publicó primero en Omnes.
]]>“La Iglesia está cada vez más metida en redes. Hay cuentas muy chulas que sirven para crecer en la vida de fe. Hay que formar en valores en la vida digital”, asegura. Laura, que hizo su tesis sobre redes sociales, da abundante formación en colegios. Sus destinatarios, casi todos: adultos, profesores, padres o menores. No te creas que sólo le apasiona eso. Le encantan los juegos de mesa, viajar o salir con sus amigos. Le hace feliz “una buena cena, un buen aperitivo, ir a un teatro, a un musical o a un espectáculo de magia”. Apasionada por estar con su familia y disfrutar de ella, me deja claro la debilidad que tiene por el planazo de acudir al Bernabéu con su padre, que para eso son muy madridistas.
Laura es de esas que no vive una fe individualista, privada, autorreferencial, sino que quiere dar aquello que ha recibido: “He tenido una experiencia de Iglesia muy fuerte, sobre todo en la parroquia de San Germán, en Madrid. He sido catequista, coordinadora de Confirmación, participé en el grupo de teatro y formé parte del coro”. Fue de misiones a República Dominicana y allí tuvo una experiencia fuerte de Dios durante una Misa, en el momento de la paz, al que siempre había dado poca importancia: “Sentí que Dios me daba la paz con mayúsculas, la paz real, a través de esa gente”. Recuerda cómo en un niño muy enfermo, Enmanuel, vio el rostro de Dios. Hace tres años vivió una experiencia enormemente dolorosa: falleció su hermano, de golpe, de la noche a la mañana. Poco después fue a Lourdes y allí recibió un consuelo que necesitaba: conoció al que ahora es su director espiritual y a Antonio, un chaval de casi 20 años con un síndrome que padecen poquísimas personas en el mundo: “Pasé unos días inolvidables a su lado, acompañándole y escuchando a todas horas canciones de Melendi porque le encantaban”.
Laura no se conforma y desea seguir irradiando su fe. Participa en muchos voluntariados organizados por la Delegación de Jóvenes de Madrid. También en Enfoque, un proyecto para mayores de 30 años que nació con vocación de ofrecer “algo diferente”. Nadie está excluido: católicos más comprometidos o menos, más alejados, conversos, solteros, casados, divorciados. En Navidad salieron a dar regalos a niños y ancianos “para aportar un poco de alegría y esperanza”. Laura también ha ido a hospitales, a cantar a residencias de ancianos, a repartir bocadillos a los más pobres. Pero antes de dar, se nutre: participa en un grupo en el que hacen revisión de vida, formación y oración. De él forman parte grandes amistades que le han sostenido en los momentos difíciles. Laura entiende que podemos conseguir que otros se hagan “católicos por envidia”. Contagiando. No guardando las riquezas que tenemos sino dando de la sobreabundancia que hemos recibido. Parece que lo va consiguiendo.
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]]>La entrada Lucas Calonje. Contenido divino en lo ordinario de cada día se publicó primero en Omnes.
]]>En plena adolescencia decidió entregarse completamente a los planes divinos como numerario del Opus Dei. Estudió la Licenciatura en Económicas y antes de que se abriera la oportunidad de marchar a Roma pasó por dos ciudades: Barcelona (dos años) y La Coruña (tres). Disfrutó tanto en ellas que hasta les compuso una canción.
Me recuerda cómo San Josemaría definía el Opus Dei, que fundó el dos de octubre de 1928, como una gran catequesis: “sus miembros, especialmente los numerarios y agregados, estudiamos filosofía y teología compatibilizándolo con nuestros estudios y trabajo profesional allá donde estamos”.
Ir a Roma a estudiar implicaba madurar poco a poco la posibilidad de la llamada al sacerdocio dentro de la vocación al Opus Dei. Llegó en 2013 y se zambulló en el estudio de la teología. Desde 2015 hasta ahora lo combinó con otros encargos gracias a la fundación CARF que le ayudó a financiar gran parte de sus estudios. De 2015 a 2018 se encargó de la manutención y cuidado de Cavabianca, la sede del Colegio Romano de la Santa Cruz: gestionaba trabajadores, pequeñas reformas o parte de la contabilidad. Era trabajo de oficina pero con alguna aventura: “recuerdo cuando tuve literalmente que ir buceando, vestido con chaqueta y corbata, para destapar un desagüe que estuvo a punto de inundar la casa”. Lo que más aprendió de esta etapa vino del trato fluido con los trabajadores: jardineros, albañiles, pintores, pequeños empresarios. Me comenta Lucas que eran gente sencilla “que sabe dar importancia a las cosas importantes, tanto dentro como fuera del trabajo, algo que a veces nos resulta complicado”.
Los siguientes tres años los pasó metido casi de lleno en la formación de gente joven. Lucas es optimista: “es un trabajo apasionante porque es muy fácil sembrar buena semilla, aunque el terreno tarde en dar sus frutos”. Confiesa como un don inmerecido el que los chicos le hayan querido confiar tantas cosas de su alma: “les he visto llorar, reír, cantar o enamorarse”. Unos se acercaron a Dios, otros se alejaron. De estos últimos dice que volverán al buen camino, aunque no lo sepan todavía.
Le obligo a que me resuma lo aprendido en este tiempo. Se resiste un poco al principio: ¡son tantas experiencias! Lo que más le ha llenado es convivir con personas que saben llenar de contenido divino lo ordinario de cada día: “lo he visto encarnado en personas normales, con defectos como todos, pero heroicas”. Por si fuera poco, la estancia en Roma le ha enseñado a ser romano, católico, universal: “he coincidido en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz con seminaristas, sacerdotes o personas consagradas, cada uno llamado a vivir la fe dentro de la Iglesia de modos muy distintos”. Manifiesta que le ha sorprendido constatar que “a pesar de las diferencias de carisma o de estilo todos nos hemos sentido mirados por Cristo, con lo que se generaba rápidamente una gran sintonía”. Por eso ha pensado muchas veces que “las faltas de unidad que lamentablemente se dan en la Iglesia desaparecerían su recordásemos que es Uno el que nos ha buscado y llamado a todos”.
Se acerca el 21 de mayo, día en que Lucas recibirá el don del ministerio sacerdotal. Le pide a Dios que le haga fiel: “me gustaría morir un día de viejo, si es que llego, pero enamorado de Él y contento”. En Roma ha podido cuidar a sacerdotes ancianos que “cuando perdían la cabeza por algún tipo de demencia, decían jaculatorias, besaban tiernamente un crucifijo o acariciaban una imagen de la Virgen pensando que no les veía nadie”. Lucas desea vivir siempre con esa juventud de alma, mirando con mirada limpia todo lo noble y bueno que Dios le regala.
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]]>La entrada José Miguel Carretié. Adoración perpetua, una joya para la diócesis se publicó primero en Omnes.
]]>Primero había que “fichar” adoradores: lo publicitaron por la web y pasaron por todas las parroquias de la zona anunciando la buena nueva, conscientes de que estaban vendiendo un producto que interesaba a todos: “es una joya no solo para la gente que va a San Manuel sino para la zona entera”. Se fueron llenando todos los turnos de adoradores fijos. Pero también está la figura de los adoradores ocasionales, que son aquellos que no pueden comprometerse siempre a la misma hora. A esos les incorporan a unos grupos de chat con el fin de que cuando se necesite una sustitución puedan ofrecerse. El nombre es bien gráfico: son los cirineos o adoradores de emergencia.
No poder asistir a tu hora por un imprevisto abre también una bella tarea apostólica, según me cuenta José Miguel Carretié, coordinador general de esta obra de Dios: “es en esos casos cuando uno busca entre los amigos, personas de su familia, conocidos, alguien que le pueda sustituir. Es un acto de caridad grande y muchas veces les abres un camino que quizá nunca se habían planteado”. También saca lo mejor de cada uno, como comenta orgullosa Margarita, una de las coordinadoras de turno: algunos jóvenes “piden que se les ponga un turno difícil, a primera hora, para empezar bien el día”. Se ha constituido un auténtico ejército de almas enamoradas que ya están comprometidas. Me cuenta José Miguel que “hay unos 340 cirineos y unos 280 adoradores”. Pero sueñan con mucho más: “la idea es que haya dos o tres por turno. Como hay 168 horas a la semana calculo que unos 300 o 350 adoradores de turno fijo es uno de los objetivos”. Eso sólo para asegurar que el Santísimo esté siempre acompañado, porque el apostolado de almas que quieran adorar a Jesús en la Eucaristía es un mar sin orillas. Siempre hará falta gente.
José Miguel estuvo desde los comienzos del barracón adorando los jueves. Es esencial, según él, que, aunque las almas no quieran comprometerse a ser adoradores sí sepan que ahí está siempre el Señor esperándoles. Va siempre por la noche, dos horas del martes al miércoles. Cuando llega está solo: “es un privilegio, cara a cara, a solas, sin intermediarios, no tiene nada que ver con rezar de día”. La experiencia le ha hecho entender por qué Jesús escogía hacer oración de noche. Mucha gente le comenta que a medida que está empezando a adorar comprueba cómo la hora se les pasa “volando”. Confiesa con alegría que “la gente está muy contenta de que haya surgido esta posibilidad de adoración permanente porque cambia la vida parroquial pero también toda la vida de la diócesis”. Es un torrente de gracia insospechado, un premio por priorizar los medios sobrenaturales.
En España hay aproximadamente sesenta capillas de adoración perpetua y en los últimos meses se han abierto cuatro.
El coordinador general de la capilla de San Manuel González entiende que “la oración es una escuela para empezar donde se comprenden muchas cosas que entiendes con el corazón. Se experimenta una intimidad particular con el Señor, una familiaridad que llena el corazón. Recibes luces sobre determinados aspectos que no conocías”. Y la labor apostólica es continua: “muchas personas a tu alrededor intentan buscar esa paz y quietud que ven en otras personas que adoran y eso les mueve a acercarse a la capilla”.
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]]>La entrada Laura y Manuel. Un matrimonio trotamundos se publicó primero en Omnes.
]]>Fue allí cuando leyeron en el boletín parroquial que el reverendo Anthony Chen necesitaba algún matrimonio para dar los cursillos prematrimoniales. Este grupo de fe lo formaron más de 50 parejas, en varias ediciones del mismo curso, unas siete ediciones en dos años. Casi todas las parejas eran chicas chinas con chicos occidentales. El curso consistía en dos reuniones de grupo y tres reuniones de pareja con animadores. ¿Y el lugar? En su casa. Así después de la charla y el coloquio pasaban a la cena de la tortilla española. Confiesan, agradecidos: “Estar por aquellos países, en los que hicimos vida, fue único, muy enriquecedor por lo plural de razas y culturas. Y muy elevado por vivir nuestra fe a través de sus filtros culturales. No olvidamos nuestras misas en muchos lugares de China, Corea, Japón, Taiwán o Camboya”.
Manuel cuenta cómo en sus vidas de “trotamundos” no perdieron su identidad más profunda, a pesar de tantos cambios de lugar y circunstancias: “Siempre nos hicimos con una maleta cargada de fe, de nuestra España, incluida la máquina de coser y el traje de flamenca. Ante las crisis tirábamos de aquel equipaje, ya fuera la propia fe, un zapateado o la confección de algún trajecito que regalar a alguna amiga”. En la empresa de Manuel siempre fueron conocedores de sus creencias y nunca pusieron problemas. Recuerda cómo en una ocasión, tras la lectura de un libro sobre el tema, envió un mensaje a su chairman con varias personas en copia, en el que aclaraba que “my CEO is God” (mi jefe más supremo es Dios). Por entonces ya era el Director del Departamento de Prevención de Accidentes y Riesgos Laborales. Este último cargo profesional tuvo como precio un excesivo número de viajes para Manuel, ya que era el responsable de una empresa de más de 6.000 empleados esparcidos por el mundo. Tanto esfuerzo le pasó factura y le fue diagnosticada la enfermedad de la Miastenia Gravis. El neurólogo que le atendió decía que estaba padeciendo una crisis-episodio de debutante en esa enfermedad y que sería crónica a partir de entonces. Los síntomas fueron duros: “Con el amor mutuo y la fe salimos adelante”. Manuel suele recordar que no vio derramar ni una lágrima a Laura. Una sola carne para las maduras pero también para las duras.
En cada estancia de su peregrinar continuo por distintos países buscan su casa, la Iglesia. Y no quieren ser de los que van a cumplir. Desean un compromiso, porque les acerca a Dios. Les llena. Y quieren compartirlo con otros. Catequistas de Comunión y Confirmación desde muy pronto. Como salesianos cooperadores trabajan intensamente con jóvenes. Forman vocaciones de futuros cooperadores y a matrimonios en los Grupos Hogares Don Bosco. Muchas parroquias reciben su entrega generosa: parroquia de Santiago en Pontedeume (La Coruña), St. Mary of Moorgate Parish en Londres, St. Peter’s Church y St. Ignatius Church en Shanghai o San Agustín en Alcobendas. En este municipio al norte de Madrid enriquecen ahora a la parroquia de San Lesmes Abad con su fe vivida y acrisolada con el tiempo, de forma que otros puedan conocer la maravilla de vivir en este mundo con un sentido de eternidad. Animan grupos de adultos: Plan Diocesano de Evangelización, Plan Diocesano Misionero, grupos de Historia Sagrada y Vida Ascedente. El Papa Francisco pide una Iglesia en salida que se mueva y evangelice. Eso es lo que llevan haciendo Laura y Manuel tantos años.
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]]>La entrada Alberto Pascual. Los Madrugadores, el rosario a primera hora se publicó primero en Omnes.
]]>Madrugadores es un grupo de hombres que se junta el primer sábado del mes a las 7:30 de la mañana para rezar el Rosario andando por las calles. Alberto Pascual es uno de los felices integrantes de esta inusual aventura que tantas bendiciones está derramando en las vidas de quienes se lanzan a recorrerla: “nos juntamos en la puerta de la Iglesia para saludarnos y así ir despertándonos. El que llega al grupo por primera vez es recibido de forma especial por cada uno de los miembros. Repartimos los misterios. Luego entramos en la Iglesia para estar en recogimiento delante del Sagrario. Empezamos rezando el Ángelus y salimos a las calles para rezar pausadamente el Rosario”. El pueblo está amaneciendo silenciosamente y pocas almas circulan por las calles: ¡acaba de arrancar el fin de semana! De ahí que llame la atención semejante estampa. Alberto lo reconoce con orgullo: “la gente mira muy sorprendida, porque no es frecuente ver a treinta hombres a esas horas rezando avemarías y padrenuestros. Al final cantamos el Salve Regina y terminamos con un desayuno sencillo que ha preparado una persona de la parroquia”.
Madrugadores se compone de tres momentos: el rezo del Rosario, el desayuno reconstituyente y una charla sobre algún punto formativo. Esta charla la prepara una persona que durante quince minutos expone ese tema de actualidad, que siempre tratan de iluminarlo con el Magisterio de la Iglesia. Cuando termina la exposición empieza un coloquio en el que todos aportan su sentir sobre ese tema. El grupo concluye a las 9:30 y se marcha cada uno a su casa. Alberto insiste en que “resulta fundamental el papel del sacerdote para que vaya moderando o corrigiendo los planteamientos que estén equivocados, porque así se trata de un encuentro formativo y no de un mero debate”.
Madrugadores nació hace años, en julio de 2013. “Tuvimos el primer encuentro de manera fortuita. Nos juntamos unos cuantos hombres. Hay unas 60 personas de la parroquia en el grupo, pero no siempre participan todos. Hay mucha libertad para asistir”. Me cuenta Alberto que una vez al año tienen una convivencia en el monasterio de Silos, en Burgos. Ahí pasan el fin de semana y refuerzan los lazos personales de amistad y de fe. Hacen también alguna excursión cultural. Todo muy familiar en un ambiente de fe. Todo muy de Dios.
Este feligrés de San Agustín del Guadalix siente que ha sido bendecido con la oración del Rosario y me comenta que miembros de este grupo pertenecen a Schoenstatt y han hecho la alianza de amor con la Virgen varios años: “mes tras mes, año tras año, tengo la sensación de que este grupo no lo hemos formado los hombres sino que viene de Dios. El Espíritu Santo de una manera misteriosa toca el corazón de los que estamos ahí, bien por lo que dice un compañero, por un misterio del Rosario que te marca, por el ambiente de cariño que hay. Es un ambiente santo, especial. Se nota que Dios está en medio.
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]]>La entrada Elvira Casas. Acompañamiento en el embarazo se publicó primero en Omnes.
]]>La propuesta incluye numerosas alternativas. Hay talleres o actividades de diferentes temáticas. “Si viene un voluntario se le pregunta qué sabe hacer y se le encomienda lanzarse a aquello en lo que está más experimentado”, me cuenta Elvira. Existen también charlas apodadas “pinceladas espirituales”: unas semanas se habla de virtudes, otras se comenta un pasaje del Evangelio, incluso se les explica algún sacramento. Aceptan a todas las madres de cualquier religión y buscan aportarles formación. Se les da la opción de asistir a la catequesis para recibir algún sacramento o ponerse más cerca de Dios. Cada semana se les imparte una charla sobre temas de maternidad, como el embarazo, la salud o la forma de criar del bebé. Se les entrega un lote de lo que llaman productos maternales, ya sean pañales o alimentos para el peque. Todo gracias a los benefactores que realizan las colaboraciones.
Esta asociación tiene dos pilares: la ayuda en la maternidad y la evangelización. Es un proyecto encomendado a la Virgen María. La asociación tiene 11 sedes y próximamente se abrirán más. “Atendemos a 180 mamás, aunque desde 2014, que es cuando se fundó, habrán pasado más de 1000 mamás con sus respectivos bebés. Hay muchos colaboradores y voluntarios. Unos ayudan de forma esporádica y otros se comprometen semanalmente. Tenemos más de 200 colaboradores que ayudan de una forma u otra. Algunas veces son presencialmente en las sedes y otras veces son empresas que colaboran con productos o económicamente. Toda la financiación es privada”, nos comentan.
Elvira nos cuenta cómo se nota especialmente la mano de Dios en algunas historias: “una mujer que llegó al hogar estaba sola, sin vivienda, sin trabajo, sin papeles, con su familia en otro país. Embarazada de ocho semanas. Tenía decidido abortar. Encontró nuestro folleto que alguien había dejado allí en la sala de espera del abortorio. Fue muy espectacular, totalmente providencial. Cuando llega una mamá nueva se le dice que la Virgen le ha traído aquí. Le dijeron que no estaba sola, que le iban a acompañar. Se les suele asignar un ángel, que es una persona que se dedica cien por cien a ella, como una hermana, un apoyo para que no se sientan solas y sean muy conscientes de su casuística. Hablan con su trabajadora social. Trabajaron en ello para mejorar su situación y la llegada del bebé”.
A las madres también les dan en ocasiones apoyo psicológico derivándoles a profesionales. “Nos sentimos como un medio de Dios para poder ayudar a cada una de estas mujeres”, confiesa la presidenta, que se ha sentido muchas veces abrumada al sentir la fuerza del Espíritu Santo cuando ha afrontado una conversación complicada que superaba sus fuerzas: “doy gracias por cada una de estas madres, que son muestra de mujeres valientes, que luchan y salen adelante con todo en su contra. Decir sí a la vida es de valientes y de enamoradas”.
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]]>La entrada María y José Solana. Encuentros de fe con adolescentes se publicó primero en Omnes.
]]>En estas reuniones se tratan temas sobre la fe cristiana: alguna virtud teologal, pecado capital o don del Espíritu Santo, por ejemplo. Casi todos los encuentros son fuera de la parroquia. Aquí está la gracia y quizá el secreto del éxito: se reúnen los viernes en la casa de María y José. “La idea es que vean que nuestra casa es su casa, que se les abren las puertas y son uno más. Nuestros hijos con ellos se lo pasan bomba. Nos reunimos mientras nuestros hijos ven una película. La cena la hacemos en conjunto. Se generan lazos entre ellos, con nosotros y con nuestros hijos. Les ayudas a encontrar gente como ellos, con inquietudes como ellos, a los que luego verán en la parroquia”, apunta este matrimonio tan entusiasmado con su tarea. Luego les llevan a sus casas, ya entrada la noche.
El feedback que transmiten los chicos es un gusto por este tipo de reuniones. Van ilusionados. Con ganas. Saben que son importantes. Que estos encuentros son en parte suyos. No se configuran como una catequesis al uso en la que reciben con cierta pereza lo que les dice el catequista como si fuese una clase más del colegio. Estos encuentros son muy experienciales. Participan. Viven lo que se trata y pueden expresar sus propias experiencias. Se ven involucrados, lo sienten todo en primera persona. “Para nosotros es una pastoral exigente: todos los viernes los recoges en la parroquia, los llevas a tu casa, les preparas una buena cena con cariño y luego los llevas de vuelta a su casa. Hacemos un viaje repartiendo niños por todo Madrid, que a veces nos lleva dos horas”, señala José. Es la paradoja de Jesucristo: quien pierde su vida la encuentra. Así lo siente este matrimonio. “Ver cómo viven los chicos los temas que se tratan, cómo exponen sus propias experiencias, cómo les ayuda retorna en que estamos satisfechos. Dios nos da alegría, paz en el matrimonio. Nos une más. Nos ayuda a ser generosos, a no guardarnos la vida para nosotros. Nos maravilla meternos en la vida de estos chicos”, coinciden ambos.
Los chicos están con ellos desde que tienen 12 años hasta que cumplen 18. “Pueden expresar con nosotros lo que no pueden expresar en casa ni con sus amigos del colegio. Hablamos libremente de muchos temas que son esenciales, como la sexualidad, la envidia, honrar a los padres, la importancia del respeto. Recurrimos mucho al Catecismo de la Iglesia para iluminarles sobre estos temas”. Piensan que esta actividad será un tesoro para sus hijos cuando sean adolescentes el día de mañana. “Deseamos que cuando nosotros no podamos llegar a explicárselos -porque con los propios padres siempre cuesta hablar de algunos temas- haya otro matrimonio que les ilumine, que les enseñe a abrir el alma, que pueda cuidarles, provocar que se creen grandes amistades”, concluye María.
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]]>La entrada Marifé, Inés y Pilar. El amor de lo escondido se publicó primero en Omnes.
]]>Cuidemos sólo lo que se ve, porque lo otro nadie lo valorará. En una sociedad que tantas veces vive de cara a la galería parece una proeza la entrega en lo escondido para darle gloria a Él. Prueba de ello es que las muchedumbres de fieles que se acercan a la Misa dominical aprecian ante todo las flores hermosas, el coro que canta con armonía, una buena predicación o la clara dicción de los lectores. Pero sólo el sacerdote y quizá los acólitos se dan cuenta de la limpieza de los ornamentos con que se revisten, la blancura de purificadores y corporales, la pureza de los manteles. No es manía, es cariño. No es obsesión, es amor. El Papa Francisco lo expresaba así: “la belleza de lo litúrgico no es puro adorno y gusto por los trapos sino presencia de la gloria de nuestro Dios resplandeciente en su pueblo vivo y consolado”. Algo grande sucede y hay que recibirlo con grandeza de alma. Grandeza que tiene que ver con cuidar cosas que poquísima gente y a veces nadie valorará.
Una vez a la semana Marifé se dedica a limpiar con mimo y cuidado los vasos sagrados: patenas, cálices, vinajeras, el lavabo, la custodia. “Me hace sentirme como una amiga íntima de Cristo, porque estoy tocando objetos en los que Él se va a hacer presente y eso me lleva a menudo a la oración”. Un sentimiento que no sólo experimenta cuando realiza su callada labor sino sobre todo en la celebración de la Misa: “es precioso sentir durante el momento de la Consagración, por ejemplo, algo que nadie puede apreciar en la iglesia de la misma forma: Jesús vuelve a bajar a la tierra en el sacrificio del altar y ahí, muy cerquita, está nuestro trabajo cariñoso y escondido para recibirle como se merece y que esté a gusto”, cuenta emocionada. A veces algunos feligreses les muestran compasión por lo mucho que trabajan: “tratamos de hacerles entender que esto no es lo mismo que limpiar nuestra casa o lavar la ropa sino una tarea que nos parece infinitamente más importante, divina”, explica Pilar.
Esta costumbre de cuidar las cosas pequeñas por amor a Dios les ha ido educando: “tenemos ya un sexto sentido especial, porque cuando vamos a Misa a otros sitios por alguna primera comunión o un funeral nos damos cuenta cuándo se cuidan las cosas y cuándo no y eso nos revela si allí hay amor de Dios en lo concreto o ese amor está un poco abandonado”, señala Inés.
Estas tres mujeres entregadas a Dios y a la Iglesia también han comprobado cómo pasar tanto tiempo juntas en la parroquia les ha hecho crecer en amistad. “Los sábados después de la labor y otros días entre semana vamos a un bar cerca de la parroquia a tomar algo: cada día se suma más gente al plan y eso nos hace estrechar lazos de amistad con otros feligreses”, cuenta Pilar. Resumen su día a día en la alegría por servir en lo escondido y así estar muy cerca de Dios.
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]]>La entrada Joaquín y Bernabé. Worship: un encuentro con Cristo se publicó primero en Omnes.
]]>El Worship es una adoración al Santísimo, pero no como las horas santas a las que estamos acostumbrados. Tiene un tono más carismático y atrevido. Insisten mucho en la importancia de rezar con la música, descubriendo en las letras y en los ritmos el soplo del Espíritu Santo que quiere decir algo a los presentes. También refuerzan la experiencia visual, por ejemplo, jugando con las luces. Algo grande está sucediendo, porque Cristo está presente en medio de todos, y quieren transmitirlo por los sentidos.
“Se busca una vivencia integral de encuentro con el Señor que abarque cuerpo y alma por entero”, nos cuenta Bernabé, sacerdote recientemente ordenado. No es sólo un momento de oración sino que hay un momento inicial de animación y también una parte testimonial.
El camino es in crescendo: todos los pasos van acercando el momento de ponerse delante de Jesucristo en la Eucaristía, que es la culminación del Worship, palabra inglesa para referirse a la adoración. Quieren remarcar ese estilo que se está dando en Lifeteen en Estados Unidos y que tantísimos frutos de conversiones y vocaciones está provocando entre adolescentes y jóvenes. “Queríamos hacer este tipo de adoración de alabanza con un estilo más sobrio, más occidental, que no lo había tanto. Existe la Renovación carismática, pero tiene un carácter más latino. El deseo de fondo es aprender a rezar con el cuerpo: algunos momentos se reza de pie, se invita a abrir las manos, de rodillas, sentados”.
El propósito es generar una cierta continuidad: “lo intentaremos hacer mensual o bimensualmente”. Joaquín, el párroco, y Bernabé, su vicario, confiesan ilusionados: “queremos que sea el apostolado de la juventud de nuestra parroquia hacia fuera, para que haya gente que pueda venir a disfrutar de lo que aquí estamos viviendo, de la familia, del hogar que estamos generando en torno al Señor en esta comunidad”. El grupo de organización y preparación de estas adoraciones es parte del grupo de jóvenes universitarios y profesionales. Hay mucho trabajo de fondo para que todo salga bien, como un equipo de acogida que recibe a todos los que llegan y les acomodan. Hasta les hacen pulseras. “Se trata de una experiencia global de encuentro con Jesucristo y no una mera adoración u hora santa”.
Uno de los jóvenes que cuidan con mimo y cariño todos los detalles es Carlos García Taracena, de 29 años. Reconoce que estamos acostumbrados al silencio total y a una sobriedad en las formas, algo que ayuda mucho a tantas personas. Piensa que esta iniciativa del Worship aporta un plus a los jóvenes: “nos ha traído a un Dios vivo que permite que le expresemos corporalmente nuestro amor por Él”. Recuerda que venimos de algo menos sensorial y esto puede sorprender. Pero para Carlos la experiencia de tantos jóvenes confirma que quien ha rezado de este modo ha sentido a la persona que tenía a su lado como hermana. “Sientes a Cristo más vivo cuando rezas en familia”, confiesa. La tarea de su grupo es facilitar que este momento constituya un auténtico encuentro con Dios para los jóvenes que acuden: “acompañamos con una bonita música, pero no trabajada por las horas de ensayo sino por orar juntos mientras cantamos”. Ahí está la clave: Worship no es un espectáculo musical sino un momento privilegiado de encuentro con Jesucristo.
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]]>La entrada María del Carmen Serrano. Llamadas de lo divino y lo humano se publicó primero en Omnes.
]]>Pensando de forma creativa la posibilidad de hacer llegar a enfermos y mayores una palabra de ánimo y consuelo, han diseñado una pastoral de acompañamiento telefónico. Se trata de una labor que no aparece en estadísticas oficiales ni ofrece frutos llamativos, pero resulta especialmente humana en esta situación de aislamiento provocada por el virus. “Hemos hecho un grupo de once voluntarios que contactan frecuentemente con estas personas para conocerles, interesarse por su situación y ofrecerles ayuda”, nos explica esta religiosa. Al principio aparecen ciertas prevenciones, pues a casi todos les resulta chocante “conversar por teléfono con personas que ni conoces”. La experiencia dice que poco tiempo después terminan forjándose preciosas amistades. El motivo profundo de esta iniciativa es hacer presente la caridad de Cristo en esas almas: “los cristianos tenemos que llevar a todos, especialmente a los que sufren, el calor y la cercanía de un Dios que les ama, les consuela, se interesa por ellos”.
La hermana María del Carmen es la encargada de coordinar a los voluntarios y dar impulso a esta preciosa tarea. Reconoce que los mayores y enfermos “viven prácticamente solos y aislados, porque sus familiares no les visitan por miedo a contagiarles pero tampoco les dejan salir a la calle para evitar cualquier peligro”. Confiesa, por la experiencia que está teniendo con ellos, que “tienen necesidad de saber que ellos forman parte de esta vida que está en continuo movimiento, que no son parásitos, que son útiles, que pueden aportar una riqueza a esta sociedad”. Estas personas necesitan ser escuchadas pero también recibir palabras esperanzadoras que les animen a seguir luchando: “han trabajado mucho para construir la sociedad de la que disfrutamos y no podemos abandonarles como si ya no sirvieran”.
Lola, una de las voluntarias, nos cuenta que una vez por semana llama a Isabel, de 86 años, y pasa un rato charlando con ella sobre lo divino y lo humano. Los primeros días fueron momentos para ir conociéndose. “Ahora hablamos hasta de recetas de cocina y comentamos cómo nos han salido de ricos los platos”, confiesa divertida. Isabel ha compartido con ella sus sentimientos, miedos y alegrías. “Procuro acompañarla con cariño, escucharla siempre y, cuando puedo, le echo una mano o le doy ánimos”, apunta Lola.
Esta voluntaria reconoce que el confinamiento está siendo muy duro emocionalmente para los mayores y enfermos: “A Isabel, aunque recibe atención de sus hijos, le falta el contacto y la cercanía habituales con tantas personas que le animan la vida”. Estas llamadas telefónicas de Lola le han cambiado su día a día, que se hace monótono y rutinario: “una se siente muy acompañada, como si esa amiga estuviera contigo en casa: lo considero un regalo inmerecido de Dios”. La hermana María del Carmen Serrano Mayo comenta feliz los frutos de esa pastoral: “tanto las voluntarias como los mayores y enfermos con los que mantienen ese contacto están deseando conocerse físicamente: sin duda serán amistades que perdurarán en el tiempo”.
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]]>La entrada Comienza la Semana Santa se publicó primero en Omnes.
]]>Parece como si aprovechar la Semana Santa consistiera en ir a procesiones, que aunque son una bellísima manifestación de la devoción popular no constituyen la sustancia de lo que la Iglesia ofrece para este tiempo. Tendemos quizá a quedarnos en un mero sentimentalismo que no se traduce en obras de fe. O a mantener una serie de tradiciones que no van más allá de las paredes de nuestra casa.
Pero muchos, por pereza o por ignorancia, no sienten la necesidad de acudir a la iglesia. Y los días de Semana Santa son días de iglesia. Días para alimentarse con la riqueza de la gracia divina que se derrama sobreabundantemente en la liturgia.
“¿Los oficios? Ah, los oficios. Esas Misas que hay en Semana Santa. Pero no son de precepto: son para gente muy beata”. Esta reflexión, que puede provocar gracia, suelen hacerla muchos cristianos sin apenas ruborizarse. Curiosamente el miércoles de Ceniza llenamos las iglesias y tampoco es un día de precepto. Y en esa Misa, inicio del tiempo de Cuaresma, se nos exhorta a la conversión.
Una conversión que debería traducirse en un deseo de vivir con profundidad la Semana Santa. Algunos pasan del Domingo de Ramos –el de la entrada de Jesús en Jerusalén, montado sobre un borrico, para consumar la salvación del género humano- al Domingo de Resurrección –cuando se actualiza la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte- sin solución de continuidad. Dos domingos que algunos simplemente sitúan al comienzo y al fin de las vacaciones. Y, en medio de todo eso, cuánta gracia de Dios se están perdiendo.
El Oficio del Jueves Santo conmemora la última cena de Jesucristo con sus apóstoles, en la que instituye la Eucaristía y el orden sacerdotal y consagra el mandamiento nuevo del amor con el lavatorio de los pies. Después de la Misa se traslada el Santísimo Sacramento al monumento donde queda reservado para su adoración durante esa noche y la mañana siguiente.
El Oficio del Viernes Santo, día de ayuno y abstinencia, comienza con la postración del sacerdote ante el altar. Este día no se celebra la Eucaristía: Cristo crucificado es el centro de la liturgia. La Liturgia de la Palabra está centrada en la Pasión y Muerte del Señor. Después de una extensa y profunda oración universal, se adora la cruz y al final se distribuye la Sagrada Comunión. Toda la acción litúrgica de este día está impregnada de un silencio que conduce a la contemplación. Tras este oficio se deja desnudo el altar con la cruz encima.
El Sábado Santo es un día en el que la Iglesia permanece en oración junto al sepulcro de Cristo, con esa actitud contemplativa de su Pasión y Muerte. Es el único día del año en el que no se celebra la Misa. En torno a la medianoche -aunque este año por las restricciones de la pandemia será necesario adelantar los horarios- tiene lugar la Vigilia Pascual, que quizá sea la Eucaristía más bella de todo el año.
Sorprende que la Misa con mayor riqueza litúrgica del año –la entrada del cirio y el paso de la oscuridad a la luz, un largo y profundo pregón, siete lecturas y siete salmos, celebración del Bautismo y renovación de las promesas bautismales- sea tan desconocida incluso entre muchos cristianos. La Iglesia espera en esta Misa la Resurrección de Jesús del sepulcro con las lámparas encendidas: el templo está en tinieblas hasta que la luz de Cristo, con el Cirio Pascual, va alumbrando a cada uno de los fieles.
El Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia se refiere a la necesidad de armonizar las celebraciones litúrgicas y los ejercicios de piedad, sin que se trate de vivencias paralelas. Son un medio maravilloso para vivir la Semana Santa tanto las procesiones como las prácticas cristianas en familia. Pero si quedan separadas de lo que sucede en los templos -donde se actualiza la obra redentora de Cristo en el alma de los fieles- pierden todo su sentido. Los días de Semana Santa son días de Iglesia y conviene que los cristianos no lo olvidemos.
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]]>Es un joven sevillano, afincado en Pozuelo (Madrid) desde que dio el salto a la universidad, al que le preocupa que la sociedad se venza con tanto pesimismo: “Veo que muchos dan por perdidas estas semanas que llevamos encerrados y se limitan a rellenar los días”. Me cuenta que los primeros días quedó de forma online con otros cuatro amigos para charlar de lo divino y lo humano. En una de esas conversaciones surgió la gran idea: “Uno de nosotros propuso: ¿y si aprovechamos todo esto para pararnos y pensar de verdad, en vez de dedicarnos a matar el tiempo?”. La propuesta consistía en hacer directos en los que tratasen temas formativos. Pero ya no sólo entre ellos, sino invitando a algunos amigos que no tuvieran costumbre de participar en este tipo de encuentros. Crearon un grupo de whatsapp abierto.
Creció el boca a boca. Empezó a sumarse gente. En menos de 24 horas tenían más de 2000 personas. “Esto nos obligó a crear rápidamente un logo, un nombre comercial, una página web y un canal de Youtube”.
En cada conexión invitaban a una persona que les aportaba su visión de la situación actual. Aquí nacía ItsTimeToThink, unas charlas en directo con el propósito de ayudar a crecer interiormente. “En principio éramos cinco, el invitado y el que quisiera apuntarse, pero cuatro semanas después más de 30.000 dispositivos se conectaron a alguna de las charlas”, reconoce Javi, sorprendido. Cuando el invitado termina su exposición, normalmente de unos 20 minutos, entra en contacto directo con el público: cualquier espectador puede aportar su punto de vista o enviar su pregunta.
La idea ha ido evolucionando de manera orgánica y el abanico de temáticas se ha ampliado con temas como el futuro de la Iglesia, el relativismo moral, la necesidad de líderes revolucionarios o las raíces de Europa. Las charlas han sido impartidas por invitados conocidos como José Luis Martínez Almeida, Jaime Mayor Oreja, Carlos Chiclana, Jesús Higueras, José María Zavala, Fulgencio Espa o Nicolás Álvarez de las Asturias.
“Recibimos muchos emails a diario, lo mejor de todo es que se están conectando muchos que no creen en Dios. Con Ramón Goyarrola, sacerdote, un amigo ateo hizo una pregunta y terminada la charla nos escribió agradeciendo el inmenso bien que para él supuso la respuesta”, señala Javier. Intentan priorizar las preguntas de las personas que discrepen de la opinión del ponente, introduciendo cierta polémica para que puedan aclararse temas sobre los que habitualmente se entra poco al trapo. En una de las últimas charlas abordaron con Nicolás Álvarez de las Asturias las 16 cuestiones más preguntadas por los ateos hoy día. El resultado fue todo un éxito, con muchos feedbacks de personas que están cambiando su opinión sobre la Iglesia.
Más adelante hago un zoom con el resto de los amigos, ilusionados con los frutos de la iniciativa. Todos coindicen: “Muchas veces nos ponemos barreras mentales para no comenzar este tipo de proyectos, pero con la ayuda de Dios todo es mucho más sencillo de lo que pensamos. No hemos hecho nada extraordinario, simplemente hemos puesto iniciativa”. “Pensemos que el estado de shock en que se encuentra la sociedad está teniendo consecuencias positivas”, explica Tabo. “Muchas personas se plantean cosas que antes no se planteaban, y nosotros lo vemos de primera mano”, señala Álvaro. “Es curioso que se conecten tantos ateos o personas alejadas de Dios a este tipo de charlas y encima se lancen a preguntar y a agradecer las respuestas, eso denota una gran apertura”, valora Jose.
“Hace tres meses esto sería impensable”, se sorprende Iñigo. Han conseguido lo que buscaban: no matar el tiempo durante el confinamiento sino aprovecharlo para crecer. n
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]]>Esta iniciativa, que acaba de celebrar la tercera edición, ofrece a los alumnos de los últimos cursos de la ESO (Educación Secundaria) y Bachillerato la oportunidad de un voluntariado social que les enriquezca como personas. A los mayores, por su parte, les brinda la ocasión de ser escuchados y valorados aportando lo más valioso y preciado que tienen, que es su propia experiencia vital.
En estos encuentros las palabras no se las lleva el viento, pues con las historias contadas los jóvenes se encargan de elaborar un libro que recoge los aspectos biográficos de los que han sido hechos partícipes. Un libro que a esos adolescentes les desborda su horizonte en ocasiones estrecho y les conecta con valores humanos profundos que les enriquecen.
El primer trabajo consiste en la selección de los alumnos. Para buscar a los participantes se realiza un concurso público, invitando a colegios a que lo oferten a los alumnos de 3º y 4º de la ESO y 1º de Bachillerato que estén dispuestos a pasar unos días de voluntariado social y que dispongan de ciertas habilidades literarias. También se selecciona al grupo de los mayores, que han sido desde inmigrantes hasta residentes en un asilo, pasando por los abuelos de los propios alumnos. La intención de los organizadores del proyecto es que en la próxima edición los protagonistas sean sacerdotes ancianos.
Para que la actividad pueda alcanzar los frutos esperados se pone un límite a la participación, de forma que se manejan grupos de entre diez y veinte jóvenes, y diez y veinte mayores. Una vez efectuada la selección, se les da una formación a los jóvenes con talleres rigurosos y bien preparados, que incluyen nociones sobre el voluntariado social -enseñando a escuchar o a preguntar- y sobre aspectos literarios, que se concretan en explicar el modo de escribir una biografía, las diversas perspectivas para abordar el relato de la vida de una persona, cómo se estructuran los diversos tiempos o de qué modo pueden implicarse ellos mismos en la narración.
En los encuentros con los mayores, merienda de por medio, se cuida especialmente la acogida para lograr que todos estén cómodos y contentos. No se trata de hacer un proyecto mecánico, sino de lograr que sea una experiencia inolvidable, un encuentro que destruya posibles prejuicios iniciales de los adolescentes hacia los mayores y les facilite una apertura para la recepción de los valores de los que sus predecesores son depositarios. Una vez impartidos los talleres y realizados los primeros contactos se hace un sorteo, al estilo de la FIFA, en el que a cada joven le toca un mayor. A partir de ahí arrancan los días de encuentro y redacción de experiencias.
Al terminar se les da forma a los textos originales presentados por los alumnos, se recoge todo en fotografía y en película, y se publica un libro con todas las biografías, las fotografías de cada uno de los biografiados y biografiantes e incluso, en ocasiones, las ilustraciones elaboradas por los propios jóvenes. En el acto final, en el que están presentes las familias de los jóvenes y de los mayores, se presenta el resultado de la obra y se entrega a cada uno el libro, incluyendo un momento para compartir algunas experiencias.
“Nuestro objetivo es poner en el centro la intención ejemplificadora, pues buscamos que sea un camino a seguir, subrayando y visibilizando la importancia de contar con los mayores y de valorarlos”, señala orgulloso José Manuel Domínguez Prieto, director del Instituto de la Familia de la diócesis de Orense. “Los mayores no son obstáculo sino una riquísima fuente de cultura y sabiduría”, precisa.
La experiencia de estas tres ediciones es que los ancianos se sintieron muy homenajeados y felices, mientras que los jóvenes experimentaron un fuerte impacto emocional y personal. “Es apasionante ver las sesiones de encuentro entre unos y otros”, afirma uno de participantes en el proyecto, “ya que a los jóvenes se les abren panoramas de experiencias vitales, escuchando las aventuras de labios del propio protagonista, y a los mayores les produce una gran emoción por sentir que tienen muchas riquezas que aportar a la sociedad actual”.
El éxito de Conectando Generaciones ha provocado que la iniciativa se replique en las otras diócesis de Galicia, buscando la creación de vínculos extraordinarios a través de encuentros de calidad entre grupos humanos con tanta distancia de edad.
Los que de un modo u otro forman parte de este proyecto señalan que lo más bello y emocionante son las historias concretas que suceden gracias a estos encuentros. Historias que descubren una intimidad ni siquiera sospechada. Historias que cambian vidas o que, al menos, hacen recapacitar sobre qué es lo esencial y qué lo accesorio. Como botón de muestra, he aquí una referencia a dos bellas historias del enriquecimiento que para un joven puede suponer este tipo de contacto más profundo e íntimo con un mayor.
Una de esas personas era inmigrante, profesora universitaria en Venezuela y alguien muy relevante en el ámbito de la cultura, casada y con hijos. Tuvo que ir a Galicia absolutamente sola y pobre, ya viuda, dependiendo de Cáritas y teniendo en Venezuela, tan lejos, su vida y sus amistades, que no pueden salir de allí. A pesar de ello, vive alegre su situación, con una alegría contagiosa gracias a su fe cristiana. Esa alegría en medio de su precaria situación vital conmocionó a su entrevistador. “Para un joven español, que vive con toda la estabilidad que le proporciona un sistema educativo y sanitario, descubrir la experiencia de haberlo tenido todo y perdido todo es algo emocionante y tremendo, que hace recapacitar”, afirma Domínguez Prieto. El joven al que le tocó en suerte entrevistarse con esta anciana terminó llorando a lágrima tendida y no consiguió escribir nada el primer día.
Otro joven, alumno del bachillerato de ciencias que tenía grandes reticencias con respecto a estos encuentros, pudo penetrar en la intimidad de un jubilado que le abrió horizontes insospechados. Acudió invitado por el colegio, pero sin especial ilusión. Lo que no sabía es que la persona a la que entrevistó fue hasta su jubilación una de las máximas autoridades en física nuclear a nivel mundial, alguien muy sencillo pero que puso en marcha importantes a nivel nuclear en toda Europa. Ahora es un humilde jubilado que cuida de su esposa con alzhéimer. Cuando el joven descubrió quién era ese anciano, que con semejante autoridad a nivel mundial se dedicaba a cuidar de su esposa y encontraba en ello su felicidad, sufrió un impacto vocacional espectacular que le ha condicionado de manera definitiva.
Los mayores tienen mucho que decir a esta sociedad, aunque muchas veces con nuestras prisas, nuestra superficialidad y nuestra cultura tecnológica obviamos la belleza de encontrarse tú a tú con alguien, sin pantallas de por medio, que tiene algo que contarnos para enriquecer nuestra vida. Iniciativas como Conectando generaciones muestran a los jóvenes hasta qué punto compartir la intimidad con personas que han vivido tantas experiencias puede suponer una gran riqueza para sus propias vidas.
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