El “emotivista religioso” hace depender la fe de la intensidad de la emoción, reduciéndola a la medida del sentimiento y a lo placentera que pueda resultar, lo que se refuerza cuando se trata de experiencias compartidas.
Javier García Herrería
"El conocimiento que el hombre tiene de sí mismo depende del conocimiento que tiene de Dios".
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