Millones de personas, cada noche, antes de cerrar los ojos, le hacen preguntas a una máquina con Inteligencia Artificial (IA). No preguntan sobre el clima ni sobre una receta. Preguntan: ¿existe Dios? ¿para qué vivo? ¿por qué sufro? El fenómeno es real y profundo. No como amenaza, sino como señal.
Rafael Sanz Carrera









