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]]>Entonces, cuando un católico participa de un debate público, ¿cómo “aparece” su posición sobre el tema? Si partimos de un modelo de comunicación realista, pueden reconocerse tres mensajes relacionados: un mensaje sobre el tema; un mensaje sobre la relación -sobre el tipo de vínculo que su manera comunicar crea con el otro, por ejemplo, promoviendo una cultura del encuentro-; y un mensaje sobre su identidad -su posición, su modo de comunicarla y su modo de relacionarse con los demás, dicen algo sobre quién es esa persona.
En sentido positivo, una comunicación efectiva consiste en aportar al debate movilizando el punto de vista de la Iglesia sobre el tema correspondiente, a la vez que se manifiesta la identidad católica con la mayor claridad para la mayor cantidad de personas, y se genera en el interlocutor una mayor apertura al mensaje por una mejora en la relación de interacción.
En sentido negativo, podrían darse situaciones incompletas o paradójicas: presentar la posición sobre un tema y traicionar la identidad en el proceso de movilizar el tema; exponer una visión, pero desgastar o destruir relaciones que, luego, obstaculicen la tarea pastoral o la convivencia; evitar el testimonio sobre un tema sensible para evadir la tensión de tratar con un interlocutor hostil.
Este mundo complejo nos pone ante el desafío de que la verdad de la identidad no sólo exista en las intenciones, sino que aparezca ante los demás en nuestras acciones y comunicaciones.
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]]>La entrada Ningún político haría eso se publicó primero en Omnes.
]]>Nadie lo había visto. Fue impactante. Se enfatizó una idea: ningún político haría eso. Esta consideración manifiesta el potencial transformador del Evangelio. Habita en él una lógica desconcertantemente alternativa. Nos acostumbramos a verlo en algunos rituales, pero a fuerza de normalización, pierde impacto en lo profundo.
En la misma línea, Arthur Brooks, actualmente profesor de Harvard y autor del best seller Love Your Enemies: How Decent People Can Save America from the Culture of Contempt (Amen a sus enemigos: cómo la gente decente puede salvar a América de la cultura del desprecio), comentaba tiempo atrás en una charla que había encontrado personas que lo felicitaban por la idea de “amar a los enemigos”, ignorando su origen bíblico. Esta historia le suscitaba una reflexión sobre el potencial inspirador del evangelio en una cultura poscristiana.
Vivimos en contextos polarizados, de consensos frágiles y conflictos sociales. Hay temas que dividen familias, rompen amistades, distancia vecinos, inhiben la colaboración, desincentivan el trabajo conjunto para solucionar los problemas comunes. Brooks está preocupado por la cultura del desprecio, que es la sumatoria de la ira más la repugnancia. El desprecio es más grave que la ira: la ira otorga importancia al otro; el desprecio lo descalifica.
El evangelio ofrece una farmacopea completa para estas patologías contemporáneas. Quizá la luz de estos desafíos apremiantes nos permitirá descubrir brillos nuevos en el tesoro de siempre, que el acostumbramiento puede estar ocultando debajo de la capa de polvo de los lugares comunes y las frases manidas.
La reciente película Oslo muestra con arte el encuentro entre judíos y palestinos en las negociaciones de los Acuerdos de Oslo, desafiando medio siglo de enfrentamientos. En el origen de este hito de la historia, dos personas empezaron a verse mutuamente como seres humanos y la paz fue para ellas un valor prioritario. Luego, otras dos. De repente, las hijas de dos negociadores tenían el mismo nombre –Maya– y la esperanza se vislumbró en el horizonte. Reconectarnos con ese “amen a sus enemigos” que revolucionó la historia de la humanidad en las realidades de la vida cotidiana podría ser el inicio de algo nuevo.
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]]>La entrada La solidaridad postpandemia se publicó primero en Omnes.
]]>En esta línea, la expansión del Covid-19 encuentra a la Iglesia rezando a Dios por “el fin de esta prueba” desde la cercanía con los que sufren; pero, también, por agentes sanitarios, políticos, economistas y especialistas de todo tipo que buscan ofrecer soluciones a los múltiples problemas profundizados por el virus, todos a la espera del desarrollo de una vacuna.
La encíclica Laudato Si’ —eldocumento más citado de la Paris Climate Conference 2015—, cumplió cinco años el 24 de mayo. Hoy, entre las cifras estremecedoras de la pandemia, se perciben con mayor nitidez las contradicciones y desbalances del autosuficiente paradigma tecnocrático criticado por el Papa. Sin embargo, “como la niebla que se filtra bajo la puerta cerrada”, argumenta poéticamente, “la auténtica humanidad, que invita a una síntesis, parece habitar en medio de la civilización tecnológica”. Así, la bruma del coronavirus nos interpela, con Francisco, a rescatar el humanismo solidario frente a los riesgos del “virus todavía peor del egoísmo indiferente”.
Como respuesta para llevar a la práctica el espíritu de la encíclica en los desafíos que tiñen el horizonte, el Dicasterio para la promoción del desarrollo humano integral anunció el 16 de mayo, en conferencia de prensa, su respuesta a la crisis a alimentaria y ecológica del Covid-19. El cardenal Turkson recordó que el Papa los había convocado a superar un mero “prepararse para el futuro” para trabajar en “preparar el futuro”: el desarrollo de una interconexión ética y científica en busca del progreso multidimensional. Así nació la Vatican Covid-19 Commission, a partir de la colaboración de la Santa Sede y Cáritas Internacional, para brindar —como explicó Mons. Duffé— propuestas concretas y reflexión sobre “las relaciones entre las dimensiones sanitaria, ecológica, económica y social de la crisis”, en el acompañamiento de los que sufren, el apoyo a nuevas formas de cuidado de la naturaleza y los seres humanos, y en la apertura de nuestras puertas para ofrecer ayuda.
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]]>La entrada Superar el chisme y la cultura del adjetivo se publicó primero en Omnes.
]]>Jack Valero, fundador del proyecto Catholic Voices, estuvo en marzo en Uruguay ofreciendo seminarios, conferencias y entrevistas. En el programa Esta boca es mía explicó su propuesta para abordar temas polémicos: “Nuestro método se basa en hablar desde el punto de vista del otro”. Cuando alguien critica a la Iglesia, “en el corazón de eso hay una cosa buena: nosotros lo buscamos, vamos allí y hablamos de eso”. Se propone “unir y explicar, no batallar; no tener dos lados luchando”.
Esta perspectiva relacional engancha con la propuesta del Papa para la superación de los rótulos: “Comiendo con publicanos y pecadores, Jesús rompe la lógica que separa, excluye, aísla y divide falsamente entre ‘buenos y malos’.. ¿Cómo lo hace Jesús? Lo hace creando vínculos capaces de posibilitar nuevos procesos”.
Los nuevos procesos que surgen de los vínculos son, entre otros, nuevas conversaciones, más abiertas, en las cada uno puede expresar su identidad con una disposición de escucha: para aprender, para entender y, también, para responder. Una conversación puede distanciar o acercar; por eso, a la hora de abordar temas polémicos, de esos fundamentales de la vida, conviene evaluar si la relación con el otro es lo suficientemente fuerte como para contener las tensiones y encauzarlas hacia caminos fructíferos de entendimiento y amistad.
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]]>La entrada Pañuelos de colores se publicó primero en Omnes.
]]>Esta dinámica del activismo, a la vez folklórica y eficiente, construye unas máscaras en serie que ocultan el rostro único e irrepetible de cada persona, con su historia, sus emociones, sus posturas y sus matices. Y cuando los pañuelos devienen en “pañuelización” se levantan muros y se destruyen puentes: la lógica binaria del debate político-legislativo secuestra la complejidad de la vida cotidiana y la encasilla en un simplista a-favor/en-contra que se vuelve excluyente.
Personas usualmente predispuestas a reconocer la buena intención del otro, a escuchar para entender motivos y a dialogar para buscar soluciones superadoras, quedan atrapadas en la reducción bicromática, alimentada casi siempre por las posturas más extremas del todo o nada.
La descalificación cruzada está siempre al alcance de la mano y la convivencia se resquebraja: se tensan amistades, se rompen ambientes familiares. La tentación de la guerra cultural despliega todo su encanto y los llamados a la cultura del encuentro suenan como campanadas lejanas, propias de un mundo ideal o ficticio, habitado por ingenuos o tibios. La lógica de los pañuelos enciende la militancia, pero entraña el riesgo de deshumanizar al militante: convertirlo en enemigo y esconder su rostro, sus dudas, sus intenciones, su necesidad de ayuda.
La descalificación cruzada está siempre al alcance de la mano y la convivencia se resquebraja: se tensan amistades, se rompen ambientes familiares. La tentación de la guerra cultural despliega todo su encanto y los llamados a la cultura del encuentro suenan como campanadas lejanas, propias de un mundo ideal o ficticio, habitado por ingenuos o tibios. La lógica de los pañuelos enciende la militancia, pero entraña el riesgo de deshumanizar al militante: convertirlo en enemigo y esconder su rostro, sus dudas, sus intenciones, su necesidad de ayuda.
Hace poco escuché que el diálogo es como una mesa: nos une a la vez que nos separa. Estamos juntos, pero cada uno en su sitio. Hay un lugar común, compartido, de apertura. La pañuelización obliga al monólogo, es insular y autorreferencial. Funciona para la política de la grieta, pero no para la trascendencia del Evangelio, que invita a un camino de solidaridad comunicativa: no aspira a vencer sino a convencer e inspirar, y se propone argumentar sin derrotar. Imagina un mundo de mil rostros, en el que los pañuelos de colores son accesorios anecdóticos.
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]]>La entrada Momento de turbulencias se publicó primero en Omnes.
]]>Entre la polvareda que levantó el viaje del Papa a Chile en enero, no llamó la atención de nadie el discurso a los sacerdotes y seminaristas el día 16. Sin embargo, ofrece una luz fundamental para este “momento de turbulencias”: cómo desarrollar una actitud coherentemente cristiana frente a una cultura poscristiana.
Francisco lo expresa en términos dramáticos: “Están naciendo nuevas y diversas formas culturales que no se ajustan a los márgenes conocidos. Y tenemos que reconocer que, muchas veces, no sabemos cómo insertarnos en estas nuevas circunstancias. […] Y podemos caer en la tentación de recluirnos y aislarnos para defender nuestros planteos que terminan siendo no más que buenos monólogos. Podemos tener la tentación de pensar que todo está mal, y en lugar de profesar una buena nueva, lo único que profesamos es apatía y desilusión”. El polo negativo del aislamiento es la disolución. Frente a la experiencia del propio pecado existe el peligro de claudicar y caer en un “da todo lo mismo”, que “al final termina aguando cualquier compromiso en el más perjudicial relativismo”.
Aislamiento y disolución son posiciones débiles, pero quienes se sienten fuertes, corren el riesgo de ver a los demás desde arriba, sentirse mejores, superhéroes, que “desde la altura, bajan a encontrarse con los mortales”. En cambio, el Papa señala que el cristiano parte desde la experiencia de su pecado y de ser perdonado por Dios. “La conciencia de tener llagas nos libera; sí, nos libera de volvernos autorreferenciales, de creernos superiores”. Francisco traza un camino: “Conocer a Pedro abatido para conocer a Pedro transfigurado es la invitación a pasar de ser una Iglesia de abatidos desolados a una Iglesia servidora de tantos abatidos que conviven a nuestro lado”. Una Iglesia que no mira desde arriba, sino que baja y ayuda a cada uno a subir un escalón, desde donde está, mientras va mostrando el horizonte que se abre ante cada paso, que lo acerca a Jesús.
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]]>La entrada América del Sur: que prevalezca la unidad se publicó primero en Omnes.
]]>Mientras tanto, la Iglesia queda atrapada en un marco político que presiona sobre su propuesta pastoral y social: generalmente, asume las buenas intenciones de ambos, les recuerda a los gobiernos populares la importancia de respetar las instituciones; y a los neoliberales o de centro-derecha, la prioridad de cuidar a los pobres en cada medida económica.
En este contexto, el Papa Francisco pidió el domingo de Pascua “soluciones pacíficas” para superar tensiones “políticas y sociales” en América Latina. La situación de cada país es diferente, en general, mucho más de lo que se percibe desde Europa. Sin embargo, las divisiones son reales en Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Colombia, Brasil, Paraguay…; más sosegadas en Perú por el éxito económico, y en Uruguay, por el estilo social más sereno; y más extremas en Venezuela.
Siguiendo con esta línea, preocupados por la crispación, los obispos argentinos salieron al unísono durante la Semana Santa a convocar a la unidad fraterna. Mons. Arancedo, presidente de la conferencia episcopal, advirtió que “un país dividido no da soluciones a los problemas de la gente”, y señaló: «es necesario y urgente recrear una cultura que tenga su fuente en el diálogo y el respeto, en la honestidad y la ejemplaridad, en el marco institucional de los poderes del Estado».
Por su parte, Mons. Lozano (comisión de Pastoral Social) consideró que es necesario “construir una patria de hermanos”; Mons. Stanovnik, de Corrientes, pidió cuidarse de la tentación de la división y el enfrentamiento; y, finalmente, el cardenal Poli, de Buenos Aires, sostuvo que “si no hay reconciliación, no hay patria, no hay futuro”.
Ante la división sociopolítica, la Iglesia aboga por tender puentes, por la cultura del encuentro y del diálogo, y promueve una lógica que supere el enfrentamiento y ponga a la sociedad en la perspectiva del bien común. De los cristianos depende que la prédica se haga realidad, y que ‒como dice el Papa en la Evangelii Gaudium–, la unidad prevalezca sobre el conflicto.
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]]>La entrada La agenda social en Argentina se publicó primero en Omnes.
]]>En uno de sus párrafos, advierte que el avance de la droga es “incomprensible sin la complicidad del poder. La Iglesia ha sido unos de los agentes sociales clave para mantener el tema en agenda. En la pasada elección por la gobernación de la provincia de Buenos Aires, la discusión sobre las drogas fue, quizá, el factor determinante para que la balanza se inclinara a favor de María Eugenia Vidal y abriera las puertas para que el Frente Cambiemos llegara al poder nacional».
«Si bien el episcopado no postuló referencias partidarias, la denuncia sostenida con constancia desde 2009 afectó con mayor fuerza al ahora gobierno saliente. La propuesta de la Iglesia es un abordaje integral porque “en las zonas periféricas, en algunos barrios y villas, el vendedor de droga se ha convertido en un referente social; se crea allí un espacio independiente ajeno a la auténtica cultura”.
Los temas sociales de primera necesidad ponen a la Iglesia cerca de la gente y aportando con contundencia un servicio público: su participación en la sociedad plural del siglo XXI avanza por el carril rápido cuando construye estos canales positivos, por los que el mensaje espiritual puede fluir hacia campos antes reticentes.
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