En la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que ha celebrado con solemnidad el Papa León XIV este martes en Castel Gandolfo, el Pontífice ha manifestado que toda la creación nos habla de la grandeza del Creador y del amor que Dios nos tiene.
Se ha detenido en el Libro de Sabiduría y en el Salmo 18, que nos exhortan a contemplar la belleza y el poder de la creación “para ser capaces de reconocer al Artífice”, y a la contemplación de los cielos que narran la gloria de Dios. Y ha dicho: “Toda la creación nos habla de la grandeza del Creador, siempre y cuando la mirada y el corazón se abran a tan grande misterio”,
También el texto evangélico de san Mateo nos invita a la contemplación de la creación, subrayando el amor especial del Señor por el ser humano, ha señalado el Papa.
“Admirar asombrados las aves del cielo y los lirios del campo, preciosos a los ojos del Creador, nos conduce a comprender qué grande es el amor de Dios por nosotros. Si el Señor no deja de otorgar espléndida belleza y de proveer lo necesario a plantas y animales, ¡cuánto más estará atento a las exigencias de sus amados hijos e hijas!”.
Entrar “en modalidad silenciosa”
El marco ha sido realmente apropiado para la celebración en los Jardines con árboles, plantas y agua, con las casullas verdes de los celebrantes, en una jornada que marca el inicio del «Tiempo de la Creación», observado por cristianos de diversas confesiones, cuyo tema este año es ‘Agua viva’.
Un tiempo que concluye el 4 de octubre, fiesta de St. Francis of Assisi, en el 800 aniversario de su muerte. El Papa ha sugerido entrar estas semanas en una modalidad silenciosa, ajena a los ruidos, para aprender a escuchar la voz de la Creación, en la que Dios nos habla.
Contemplación: minutos de pausa del ajetreo cotidiano para escuchar a Dios
El Papa lo ha dicho de esta manera en la homilía de la Misa:
“Esta tarde, mientras acogemos la invitación a detenernos y a reflexionar ante las obras de Dios, damos inicio al “Tiempo de la creación”, período de cinco semanas dedicadas a la oración y al compromiso por el cuidado de la “casa común”. Por eso, en esta Jornada, y en los próximos días, hagamos algunos minutos de pausa del ajetreo de las actividades cotidianas para gustar la gran armonía de la que formamos parte. Pongamos en “modalidad silenciosa” todos los ruidos de las tareas humanas para escuchar la voz melodiosa de la creación, en la que Dios, autor de todas las cosas, nos habla”.
Este ejercicio contemplativo, que favorece el encuentro con el Señor, ha proseguido, constituye un primer paso hacia una “auténtica conversión ecológica, donde los efectos de nuestro encuentro con Jesucristo se hacen evidentes en nuestra relación con el mundo que nos rodea” (Mensaje para la XI Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación).
De la destrucción a la vida
De la contemplación de la creación y del encuentro con el Creador nace la conciencia de nuestro lugar especial en el maravilloso plan de Dios y de nuestra responsabilidad personal y colectiva en el cuidado de la armonía original. “Así, de la toma de conciencia de nuestras faltas y de nuestros errores, nace un compromiso renovado por restaurar las relaciones entre las criaturas según la voluntad de su Artífice”.
De este modo, el Sucesor de Pedro ha subrayado que “el Tiempo de la Creación nos llama a una profunda conversión: ‘Lo que ha sido utilizado para la destrucción puede ser redirigido hacia la vida: al cuidado de los pobres, al sustento alimentario de los hambrientos y al cuidado de la creación’.
Un post en la red X del Papa
La estrecha unión entre el tiempo de la creación y la conversión ha sido así el ‘leit motiv’ de la Jornada, que había anunciado pronto the Pope en la red X en su cuenta Pontifex_es:
“Como recordé en el Mensaje para esta Jornada, el cuidado de nuestra “casa común” exige una conversión del corazón, para que aquello que se ha utilizado para causar destrucción pueda, en cambio, orientarse hacia la vida. Invito a todos a unirse en la oración y en la acción, para que podamos convertirnos en canales del agua viva de la paz de Dios, que refresca nuestro mundo herido”.

San Francisco de Asis: fraternidad universal
En la breve homilía, el Pontífice ha recordado de nuevo a San Francisco de Asis, en el que se inspiró de modo particular, ha señalado, “el Papa Francisco, para escribir your Letter encíclica Laudato si’ y para dar vida a este Borgo que nos acoge”.
León XIV ha animado a la unión espiritual con san Francisco de Asís, “haciendo nuestro su Cántico de alabanza”:
“Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
especialmente el señor hermano sol […].
Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas […].
Loado seas, mi Señor, por el hermano viento […].
Loado seas, mi Señor, por la hermana agua […].
Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego […].
Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra,
la cual nos sustenta y gobierna».
Con san Francisco queremos renovar nuestro compromiso de vivir y promover esa fraternidad universal que está inseparablemente unida al deber de cuidar la creación”.
Videomensaje del Papa en septiembre: ‘Por el cuidado del agua’
A lo largo del día, se ha hecho público el videomensaje que el Papa León XIV difunde para el mes de septiembre, a través de la Global Prayer Network del Papa. Éste es el texto:
In the name of the Father, and of the Son, and of the Holy Spirit. Amen.
Señor de la Vida,
Tú nos diste el don del agua,
fuente de fecundidad, frescura y esperanza.
Ella calma la sed, fecunda la tierra y limpia las heridas.
Te damos gracias porque también
ella es símbolo de tu gracia y de tu amor
que nos renueva por medio del Bautismo.
Hoy te pedimos que nos enseñes a custodiarla
con gratitud, justicia y responsabilidad.
Te pedimos perdón por haberla convertido en mercancía,
olvidando que es un regalo universal,
un derecho sin fronteras, destinado a todos tus hijos.
Vemos con dolor a tantos hermanos y hermanas
que no tienen agua limpia,
que caminan kilómetros para encontrarla,
que enferman por su escasez.
Que tu Espíritu nos transforme en peregrinos de lo esencial,
capaces de vivir con sobriedad,
denunciando el derroche y la contaminación,
defendiendo el derecho de cada hermano y hermana
a beber sin miedo, sin desigualdad.
Haz que nuestro cuidado del agua
sea signo de amor al Creador
y compromiso con la vida de los más pobres,
educando nuevas generaciones que valoren
y protejan los recursos de la Tierra.
Amen.





