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La Iglesia destaca el fundamento del amor conyugal y familiar en su misión

En la quinta sesión de la cumbre vaticana ‘Diez años después de Amoris Laetitia’, la francesa Veronique Lonchamp, en línea con los cardenales Kevin  Farrell y Protase Rugambwa, ha propuesto a las familias, con el amor conyugal y familiar, como verdaderas protagonistas de la misión de la Iglesia.

Francisco Otamendi-13 de October de 2026-Reading time: 5 minutes
El Papa con una familia africana.

El Papa León XIV recibe a una familia en la Santa Misa en Malabo, Guinea Ecuatorial, el 23 de abril de 2026. (©OSV News/Matteo Pernaselci, Vatican Media).

Varios ponentes de la cumbre vaticana sobre ‘Diez años después de Amoris Laetitia’, introducida esta mañana por el cardenal Kevin Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, han situado a las familias cristianas como “las principales protagonistas de la pastoral familiar”, y sujetos activos de la misión de la Iglesia. Su contribución es insustituible”, han dicho.

Pero antes, la Asamblea ha enviado un Mensaje de cercanía y afecto al Santo Padre León XIV, ante su prevista operación en el pulmón. “Lo acompañamos con nuestra oración, deseándole una pronta recuperación y encomendándolo al Señor, junto con todos aquellos que cuidarán de usted.”.

Agradecimiento al Santo Padre

Los participantes en la cumbre sobre la familia afirman estar “agradecidos por haber querido este encuentro y por habernos animado a escuchar a las familias y los caminos que recorren nuestras Iglesias. Al continuar nuestros trabajos, lo sentimos cercano y llevamos con nosotros su cuidado por las familias de todo el mundo”.

Revisión del Informe por el Papa

Como se ha informado, el Santo Padre ha solicitado analizar y revisar, tras la operación, el Informe de Síntesis de los trabajos de la Asamblea, que concluirá mañana con una misa presidida por el Cardenal Luis A, Tagle, nuevo Decano del Colegio Cardenalicio.

Las familias, cada vez más sujetos de la misión de la Iglesia

En su introducción al tema de este martes, última jornada de los trabajos, el cardenal Kevin Farrell ha anunciado que el análisis lleva hoy “a los fundamentos misioneros del amor conyugal y familiar, que el Concilio Vaticano II y los Pontífices posteriores han puesto de relieve progresivamente”.

En efecto, “si las familias están llamadas a convertirse cada vez más en sujetos de la misión de la Iglesia, esto se debe, ante todo, al dinamismo misionero inherente al mismo amor conyugal”.

Cercanía con las familias del mundo

Este comienza con la transmisión de la fe y de la vida cristiana dentro de la familia y encuentra una expresión más plena “en el testimonio de un amor auténtico, capaz de suscitar un compromiso tanto en la Iglesia como en la sociedad”, ha señalado el Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.

Este testimonio tiene sus raíces en el Bautismo y en la iniciación cristiana, mientras que el sacramento del matrimonio le confiere una expresión específica. A través de las realidades más concretas de la vida familiar cristiana, la misión de la Iglesia se hace cercana a todas las familias del mundo, que comparten muchas de las mismas alegrías y pruebas, ha sintetizado el cardenal.

Véronique Lonchamp: la familia, “profunda comunidad de vida y de amor”

La reflexión de hoy se basa en una firme convicción de Amoris laetitia, ha señalado la Delegada Nacional para la Asistencia Pastoral Familiar de la Conferencia de obispos de Francia, Véronique Lonchamp. 

Las familias cristianas no son simplemente destinatarias del acompañamiento pastoral de la Iglesia; son “las principales protagonistas de la pastoral familiar,  y sujetos activos de la misión de la Iglesia”.

Su contribución, insustituible, no reside principalmente en su actuar, sino en su mismo ser: en su manera de vivir cotidianamente la “profunda comunidad de vida y de amor”. Cuando su vida cotidiana se convierte en un lugar donde el Evangelio se encarna y se hace visible en las relaciones, los gestos y las pruebas de cada día, ellas hacen visible el amor de Cristo por su Iglesia. Y ésta es, a su juicio, su primera misión. 

“Es en la vida cotidiana de la familia donde se aprende concretamente a vivir el Evangelio. La familia es un espacio de acogida incondicional”, ha añadido.

“La Iglesia ha de reconocer lo que recibe de las familias”

Es esencial apoyar a las familias en su vocación misionera, ha subrayado luego Lonchamp. Sin embargo, la cuestión no es solo lo que la Iglesia puede hacer con ellas, sino “también reconocer lo que la Iglesia recibe de ellas”. Cuando las familias son reconocidas como verdaderos protagonistas de la misión, ayudan a la Iglesia misma a ser más sinodal, misionera y atenta a las personas. 

Auge del catecumenado: transmisión de la fe multidireccional

El reciente auge del catecumenado en Francia demuestra que la transmisión de la fe es a menudo multidireccional: el camino de fe de un niño, un adolescente o un adulto catecúmeno conduce frecuentemente a otros miembros de su familia a redescubrir la fe cristiana. De este modo, todos pueden ser, unos para otros, testigos y transmisores del Evangelio, ha añadido la experta francesa.

Entre otras cuestiones de una sugestiva ponencia, Veronique Lonchamp ha destacado que la familia irradia su influencia mucho más allá del hogar, y que su manera de ser y de relacionarse se manifiesta en los ámbitos donde vive, trabaja y se compromete, incluso allí donde la Iglesia tiene poca presencia. 

La familia: aprender a convivir, acompañar, practicar el perdón

Longchamp ha destacado también que en la familias se aprende a convivir a pesar de las diferencias y las tensiones, a priorizar la acogida frente al juicio, a acompañar a cada uno en su propio camino, a discernir las posibilidades de crecimiento, a velar por que cada cual tenga su lugar y a practicar el perdón y la reconciliación. 

La Iglesia, llamada a ser “familia de familias”

La experiencia familiar ilumina de manera particular los cuatro verbos que estructuran la acción pastoral: acoger, acompañar, discernir e integrar. “Al dejarse instruir por esta experiencia, la Iglesia está llamada a llegar a ser más plenamente lo que es: “una familia de familias”, ha dicho.

Card. Protase Rugambwa: reconocer el amor conyugal y familiar como motor 

El cardenal tanzano Protase Rugambwa ha incidido también en “el paso de las familias y las parejas de simples destinatarios de la pastoral a participantes activos y sujetos corresponsables de la misión de la Iglesia”.

La participación de las familias como sujetos activos de la acción pastoral, ha señalado el cardenal africano, “está fuertemente respaldada por las experiencias concretas que les han permitido madurar como cristianos fieles y comprometidos, experiencias que pueden aprovecharse no solo en su esfuerzo por apoyar el crecimiento de la misión de la Iglesia, sino también para plasmar la formación de quienes están llamados a acompañarlas”.

In the parishes

Se trata de un camino en el que las parroquias se han transformado en una “familia de familias”, donde los fieles no son extraños unos para otros y les resulta fácil interactuar, planificar y contribuir a la noble misión de la evangelización, ha señalado.

A juicio del cardenal Rugambwa, “es alentador observar que, a través de movimientos, asociaciones y diversos grupos de fieles, se promueven diferentes enfoques pastorales centrados en la acogida, el acompañamiento y el discernimiento de las necesidades de las personas, ya sean bautizadas o no, casadas o que se hayan vuelto a casar”.

Dentro de estas estructuras es donde se han desarrollado diversos ministerios laicales locales, una forma de ministerio participativo que “se extiende a través de asociaciones, movimientos y grupos laicos, en los que dichas iniciativas se planifican pastoralmente y cuentan con el apoyo tanto de los párrocos como de los hombres y mujeres consagrados”.

Promover la Iglesia como familia

En la base de todo esto, subrayó también el cardenal tanzano, “sobre todo en el contexto africano, es necesario promover la concepción de la Iglesia como familia, tal como ya lo propuso Juan Pablo II (Ecclesia in Africa, n. 63)”.

The authorFrancisco Otamendi

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