En la homilía de la Santa Misa celebrada en la Plaza de San Pedro, en la conclusión del encuentro por el décimo aniversario de la publicación de la Exhortación Apostólica Amoris laetitia, el Papa León XIV, convaleciente de la intervención de ayer en el Gemelli, ha lanzado un mensaje de valoración y apoyo a las familias cristianas.
El Papa lo ha hecho en la homily, leída por el cardenal Luis Antonio G. Tagle, Decano del Colegio Cardenalicio, quien ha presidido la Santa Misa. Y ha citado “los esfuerzos de tantas familias en nuestras ciudades y pueblos que viven su vocación y misión día a día, con discreción pero con una fidelidad a veces heroica”. “Sin familias fuertes, abiertas al don de los hijos, el mundo no tiene futuro”, ha remarcado.
La Plaza de San Pedro reza por la salud del Papa
En una Plaza de San Pedro golpeada por la operación de ayer del Papa León XIV, en la que se le ha extirpado el lóbulo inferior del pulmón derecho debido al diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar, su mensaje sobre las virtudes del matrimonio cristiano y los valores de las familias, leído por el cardenal Luis A. Tagle, ha resonado con especial fuerza, en un clima de oración especial por su salud.
El Pontífice ha comenzado diciendo que “hoy celebramos la Eucaristía presentando al Señor los frutos del trabajo realizado en el Documento (Amoris Laetitia), durante este período, buscando asimilar su riqueza y poner en práctica sus indicaciones pastorales. La liturgia de hoy nos invita a la reflexión al respecto”.
“Que os améis los unos a los otros como Yo os he amado”
El Sucesor de Pedro ha manifestado que estos esfuerzos de los esposos y the families “son una respuesta generosa y universalmente comprensible a las palabras de Jesús que escuchamos en el Evangelio: ‘No me eligieron ustedes a mí, sino que yo los elegí a ustedes y los designé para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca’ ( Jn 15,16)”.
A través del testimonio de estos padres, hijos, abuelos, jóvenes y mayores, pequeños y grandes, el mensaje evangélico de verdad y plenitud de vida se difunde eficazmente por todo el mundo, ha continuado.
Enseguida se ha referido al mensaje transmitido por el apóstol Juan Evangelista, que “nos legó el sencillo y claro mensaje que Jesús nos dejó al final de su vida terrenal: “Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como yo os he amado” ( Jn 15,12).
La Iglesia, “familia de familias”
Pongámoslo en práctica para crecer como Iglesia, una ‘familia de familias’ ( AL, 87), en un clima de cuidado mutuo del que todos nos beneficiaremos, ha alentado el Santo Padre: los jóvenes esposos, que se sentirán alentados al iniciar su vida matrimonial; los padres, que contarán con ayuda para afrontar los exigentes retos de la crianza de los hijos y la vida familiar; los ancianos, que verán reconocido y valorado su papel como testigos de sabiduría y virtud, incluso cuando su fuerza física disminuya.
“La caridad doméstica, primera escuela del afecto”
León XIV, en el texto leído por el Decano de los cardenales, ha subrayado que “la caridad doméstica, concreta y con sus momentos de lucha, errores y fallos, pero maravillosa en su impredecible rutina diaria, es la primera escuela del afecto, el primer aprendizaje precioso e irremplazable en la alegría del amor”.
Al comentar la primera Carta del apóstol San Pueblo a los Corintios, el Papa ha recordado que la Exhortación Amoris Laetitia, del Papa Francisco, sitúa en el capítulo cuarto como base de una profunda meditación sobre las virtudes del matrimonio cristiano: una unión ‘afectiva, espiritual y sacrificial’( AL, 120) e icono del amor de Dios (cf. AL, 121).
La verdadera alegría del amor reside en una lenta fusión, en la que la singularidad de uno florece, en el don, a través de la presencia del otro.
“La familia, lugar privilegiado de oración”
Al concluir, el cardenal Tagle ha recogido otro mensaje nuclear del Papa León XIV, la oración en familia.
“La familia es un lugar privilegiado de oración. Hay que reconocer, lamentablemente, que hoy, en muchas partes del mundo, el hábito de orar juntos en el hogar —antes de las comidas, al principio y al final del día, o en ocasiones especiales— se ha debilitado mucho. Amoris laetitia nos recuerda que hacerlo es fundamental: ‘Hay que enfatizar la importancia de la espiritualidad familiar, de la oración y de la participación en la Eucaristía dominical’ ( AL, 223)”.
Oración común y sacramentos
La oración común y los sacramentos desempeñan un papel muy importante en la vida familiar porque, al abrir los corazones a la acción de Dios, nos permiten llegar juntos a lugares a los que nunca llegaríamos solos. Son alimento sólido y medicina sanadora. Por lo tanto, “les insto encarecidamente a todos a redescubrir y promover esta práctica”, ha alentado el Papa León XIV.
El cardenal Tagle ha manifestado públicamente al final la comunión eclesiástica del Papa Leon XIV a Su Beatitud Polis III Nona, Patriarca de Bagdad de los Caldeos, que participa en esta Eucaristía.
Por último, ha encomendado a todas las familias y a toda la Iglesia a la Sagrada Familia de Nazaret, de parte del Papa León XIV, retomando la oración que el Papa Francisco puso al final de Amoris Laetitia.





