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Luz en el armario

La denuncia profética de Bartolomé de las Casas y José de Acosta sirve de punto de partida para analizar la crítica de Pedro Castelao a la Iglesia y sus propuestas para el acompañamiento de homosexuales y mujeres desde la doctrina católica.

José Carlos Martín de la Hoz-31 de October de 2026-Reading time: 4 minutes
Luz en el armario

En el siglo XVI existieron dos personajes de un gran renombre que utilizaron el mismo método para llamar la atención de sus contemporáneos y trabajar activamente por una mejor legislación de Indias que respetase la dignidad de la persona humana y colaborase con la rápida expansión del mensaje del evangelio para que muchas almas que conocían del mensaje de Jesucristo pudieran asumirlo y valorarlo y ser felices en la tierra y en el cielo.

La denuncia como instrumento de reforma

El primero de ellos, Bartolomé de las Casas, comenzó por ser un encomendero más y tras el sermón de Antón Montesinos el tercer domingo de adviento de 1511 sufrió una profunda conversión que le llevó a pasar toda su vida escribiendo y golpeando la real conciencia desde el convento de los dominicos de Atocha donde falleció muy anciano. Sus obras se dividen en dos, las que aportan soluciones para la evangelización pacífica y las que exageran los desmanes y despropósitos para endurecer la legislación a favor de los indios

El otro gran personaje, profeta como el anterior, fue el jesuita José de Acosta, uno de los grandes santos que evangelizaron América y que corretearon por todas partes no solo predicando el evangelio y dedicando muchas horas a impartir los sacramentos, sino también a golpear la conciencia de los misioneros y sacerdotes seculares que habían perdido el fervor de la primera caridad.

Dos profetas de la evangelización americana

Efectivamente, las narraciones de ambos son verdaderamente proféticas, pues ciertamente las narraciones que plasman en sus obras muchas veces son exageradas, con un interés provocador y más empeñadas en lograr mejoras en la santidad de vida de los evangelizadores y un mayor cuidado y providencia de los naturales. Ciertamente no son crónicas de Indias, ni tampoco relatos fundados en documentos.

Pensaba en este profetismo de algunos de los protagonistas de la gesta americana, pues ciertamente tomaron sobre sus hombros la dignidad de la persona humana y el cuidado y atención de los naturales como describe el Evangelio la parábola del buen samaritano. Ciertamente, se puso por obra el mandato de la caridad no solo en el cuidado de los enfermos y abandonados, sino también en la caridad para enseñarles el catecismo desde la propia vida santa.

De la defensa de los indígenas a la denuncia eclesial

El profesor Pedro Castelao, de la Universidad de Comillas ha redactado un interesante trabajo con un subtítulo muy significativo: “Una propuesta teológica para superar la homofobia y la misoginia en la Iglesia”.

Verdaderamente, el libro es exactamente una propuesta sobre cómo deben tratarse a los homosexuales y a las mujeres en la Iglesia universal, en la Curia romana, en las Instituciones de la Iglesia, en las parroquias, colegios, centros asistenciales, en la catequesis y en cualquier lugar donde intervengan padres de familia cristianos, formadores, sacerdotes, maestros de novicios, catequistas, etc. En muchos momentos asistimos a la típica docuserie preparada para quitar el honor y la fama de manera que no te puedas defender.

La cuestión es que el libro se articula con una serie de historias supuestamente reales, velados los nombres y cargos y lugares para que no puedan ser reconocidos excepto en un caso, los colegios llevados por personas del Opus Dei que son calumniados, así como también los grupos parroquiales. 

Una denuncia construida sobre relatos

Esas historias no son históricamente reales sino que están narradas al tipo de Bartolomé de Las Casas O.P, y José de Acosta SJ, es decir profetas que buscaban no presentar unos hechos reales que debían ser castigados, sino golpear las conciencias de los lectores y de los formadores y superiores, para provocar cambios radicales en el modo de plantear la formación a todos los niveles así como provocar una investigación para comprobar hasta dónde llegan los abusos de poder, de autoridad y los graves errores que según cuentan estas historias deben de estar profundamente arraigados en la Iglesia de Dios y a todos los niveles.

Para serenar la cuestión y hacer un planteamiento un poco más realista, el autor nos hace caer en la cuenta de que en realidad él está bastante lejos de la realidad pues se dedica a estudiar y a investigar y no se sienta en un confesonario, ni tampoco tiene trato habitual con párrocos ni con capellanes de colegios.

El Catecismo como referencia para el acompañamiento

Lo más interesante y aleccionador de este libro res que solo cita los números del catecismo de la Iglesia Católica que hablan de la cuestión (2357-2359) una vez y de pasada. Esto es profundamente significativo, pues esos números han revolucionado el tratamiento de la cuestión desde 1992. Muchas veces los últimos romanos pontífices han recalado en ellos y han aparecido en los documentos magisteriales de la Nueva Evangelización

Ciertamente, los homosexuales son tratados exquisitamente en las instituciones de la Iglesia como lo que son: hijos de Dios que deben ser cuidados y atendidos y ayudados a vivir su vocación cristiana como los demás.

Precisamente, nuestro autor cuando, después de duras diatribas proféticas, aterriza en las propuestas (pp.131-152), en el fondo, lo que hará será sencillamente trasladar las ideas de los puntos del catecismo: dialogar y escucharles (129), potenciar las cualidades de esas personas y armonizar la personalidad (130), ahondar en el Nuevo Testamento y en la doctrina de los Padres para vivir el evangelio: respetarles, acogerles y enseñarles a amar y a administrar la libertad (1124, 132).

Ciertamente, nuestro autor conoce suficientemente la moral católica tal y como ha sido presentada al pueblo cristiano en el Concilio Vaticano II. El título del catecismo en su parte III es profundamente significativo: la vida en Cristo. Por eso señalará el trasfondo teológico del documento “Fiducia supplicans” publicado en diciembre de 2023.

La Iglesia desde el Concilio Vaticano II ha presentado la doctrina de la Iglesia respecto a la homosexualidad de un modo nuevo y con toda la delicadeza y afecto a esas personas que no son ni enfermas, ni necesitadas de tratamientos, sino de identificación con Jesucristo mediante la oración, los sacramentos y la compañía de la Iglesia como todos los demás cristianos.

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