Culture

Edith Eger (1927-2026): La vulnerabilidad creativa

Hace apenas unos meses falleció a los 99 años la psicóloga y escritora húngara-estadounidense Edith Eger. La lectura de sus memorias contenidas en La bailarina de Auschwitz -de las que se han vendido tres millones de ejemplares- puede ayudar a muchos a transformar en creatividad su fragilidad personal.

Teresa Esteban y Jaime Nubiola-11 de octobre de 2026-Temps de lecture : 4 minutes

Aprendemos desde muy temprana edad que la fragilidad es un defecto que debe ocultarse. En un esfuerzo por evitar la debilidad terminamos encerrando nuestra vulnerabilidad en un cajón con mil candados. Pero hay personas que nos recuerdan que quizá la vulnerabilidad puede convertirse en el mejor combustible para la creatividad. Una de ellas fue Edith Eger, bailarina en Auschwitz a los 16 años, superviviente del Holocausto, discípula de Viktor Frankl en Estados Unidos, psicóloga clínica especializada en traumas y escritora: estas son algunas de las caras de la poliédrica personalidad de esta mujer judía que convirtió su dolor en su mayor tesoro. El sufrimiento le hizo trascender el tiempo y el espacio para llegar a ser verdaderamente libre. Esa actitud puede entenderse como una forma de vulnerabilidad creativa.

La herida se convierte en creación

Tomar un pedazo de papel y con la tinta de sus heridas escribir un libro como La bailarina de Auschwitz (Planeta, Barcelona, 2018) es un acto creativo en términos literarios, pero también un acto creativo de sanación del dolor y capaz de ayudar a muchísimas más personas que las que pudo atender en su consulta. El título original de su libro era “The Choice: Embrace the Possible” [“La elección: abrazar lo posible”]; fue publicado en 2017, cuando Edith contaba ya con 90 años. Vivir una experiencia tan desgarradora le hizo comprender que “el tiempo no cura. Lo que cura es lo que haces con el tiempo” (p. 395). 

Edith Eger decidió nombrar lo sucedido para comprenderlo mejor y así poder encontrarle sentido. Para lograrlo, tuvo que hacer algo muy valiente: aprender a desnudar su alma ante miles de lectores, con la vulnerabilidad que esto implica. Antes de ponerse a escribir ella pensaba: “Soy innecesaria. No soy lo bastante buena, no hay sitio para mí” (p. 34). Y es probable que para ella fuera particularmente duro escribir esas líneas, porque, después de padecer un trauma de tal magnitud en varios campos de concentración nazis, mostrarse vulnerable hoy, en tiempos de paz, requiere una gran valentía. 

Edith Eger quiere narrar y crear un texto que la trascienda. Sabe que para lograrlo debe inmortalizar su propia fragilidad y regalarla generosamente a los demás. Porque para escribir de verdad es necesario renunciar a la ilusión de una identidad perfecta. Quien escribe -como ella- desde la experiencia no es autorreferencial, egocéntrico o masoquista. Es alguien valiente que decide mostrarse incompleto, contradictorio e incluso herido. No para despertar compasión, lástima o necesidad de ser salvado, sino para llegar a ser protagonista de su propia historia. Porque sólo aquello que ha sido verdaderamente integrado y comprendido puede traducirse en un lenguaje que permita convertirse en conocimiento compartido. 

Abrirse para llegar a los demás

La exposición del dolor y de la fragilidad, el hacerse vulnerable, se transforma en una hermosa forma de hospitalidad. Esta hospitalidad consiste en abrir las puertas del alma de par en par, y permitir que otros entren hasta sus rincones más profundos. Edith Eger ofrece su propia experiencia a fin de que los demás puedan comprender cada uno la suya. A pesar de haber vivido en circunstancias completamente distintas a las nuestras, sus lectores se ven reflejados en La bailarina de Auschwitz porque lo que en el libro se transparenta no es lo accidental, sino lo esencial: las emociones humanas más profundas, escondidas en el interior del ser humano. Son como telarañas que se ocultan normalmente a los invitados, por la vergüenza que producen la oscuridad y las sombras. Pero Eger no muestra solo sombras, sino también la luz esperanzadora que entra por la ventana para iluminar incluso lo que otros preferirían ocultar.

Edith Eger no convierte el sufrimiento en espectáculo para saciar el morbo, ni en un argumento de autoridad para hablar desde la superioridad moral, sino en algo más significativo: en lenguaje. Ella sabe que el sufrimiento, por sí mismo, no enseña. Lo que realmente enseña es la reflexión que nace de él. Entonces su memoria deja de ser solamente una herida que supura y se convierte en pensamiento que se cuestiona a sí mismo, antes de convertirse en frases que pueden ser entendidas por cualquiera, porque en diferentes circunstancias y diversas intensidades toda persona las ha experimentado.  

Una elección hacia la libertad

La bailarina aprendió que en el escenario de la memoria no solo se baila con el cuerpo, sino también con el alma. Porque el balletle enseñó que la belleza nace de cada movimiento equilibrado. En su escritura no ignora el sufrimiento, sino que dialoga con él mediante la danza de su creatividad; no fue un escape de la realidad, sino una forma que encontró para integrarla en cada uno de los pasos de su coreografía vital, porque jamás dejó de bailar con la flexibilidad, la disciplina y la belleza de su propia vulnerabilidad creativa.

La bailarina de Auschwitz puede ayudar a sus lectores a ganar en libertad interior. Como escribe Eger a propósito de su trabajo doctoral: “En la investigación para mi tesis, descubrí y expuse mi convicción personal y mi piedra angular clínica: podemos decidir ser nuestros propios carceleros o podemos decidir ser libres” (p. 270). La libertad interior a veces comienza precisamente cuando una persona puede mirar su historia de frente -por muy dolorosa que sea-, nombrarla, comprenderla e integrarla sin permitir que la herida determine quién es, ni su futuro. En ese sentido, escribir puede convertirse en un acto de libertad interior, no porque cambie el pasado, sino porque permite decidir qué lugar ocupará ese pasado en la propia vida.

L'auteurTeresa Esteban y Jaime Nubiola

Lire la suite
Bulletin d'information La Brújula Laissez-nous votre adresse e-mail et recevez chaque semaine les dernières nouvelles traitées d'un point de vue catholique.