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Verbum: aprender idiomas a través del Evangelio del día

Entrevista a Luigi Bugalla, fundador de Verbum, una iniciativa que une el aprendizaje de idiomas con la lectura y meditación del Evangelio del día.

Teresa Aguado Peña-16 de octobre de 2026-Temps de lecture : 4 minutes
Verbum. Luigi Bugalla

Luigi Bugalla, consultor lingüístico, políglota y fundador de Verbum

Aprender idiomas y meditar el Evangelio pueden parecer actividades muy distintas, pero Luigi Bugalla ha encontrado una forma de unirlas. Consultor lingüístico, políglota y católico, ha creado Verbum, una iniciativa que propone aprender lenguas a través del Evangelio del día.

Los textos se presentan en paralelo, frase por frase, en distintos idiomas, con los verbos destacados para facilitar el aprendizaje de la gramática, el vocabulario y la pronunciación. La propuesta parte de una convicción: cuando leemos algo que nos interesa, aprendemos mejor y con más constancia.

En esta entrevista, Bugalla explica cómo nació el proyecto y de qué manera el estudio de una lengua puede convertirse también en una oportunidad para detenerse en la Palabra de Dios.

¿Cómo surgió la idea de unir dos actividades que forman parte de su día a día, el aprendizaje de idiomas y la meditación del Evangelio?

–La unión surgió de una forma bastante natural. Me dedico a la enseñanza de idiomas y, desde hace años, coordino el equipo de traducción al italiano de evangeli.net. Al mismo tiempo, la lectura y la meditación del Evangelio del día forman parte de mi vida cristiana. Al trabajar diariamente con esas dos realidades, comprendí que podían ayudarse mutuamente. Un idioma se aprende mejor cuando el contenido despierta un interés verdadero; y leer el Evangelio en otra lengua obliga a detenerse en cada verbo, cada expresión y cada acción de Jesús.

De esa intuición nació Verbum. El nombre resume sus dos dimensiones: el verbo como motor de la frase y el Verbo de la expresión latina «Et verbum caro factum est», «Y el Verbo se hizo carne». Quise ofrecer un recurso sencillo para personas con poco tiempo: un fragmento del Evangelio del día, presentado en varias lenguas, con los verbos destacados y un audio para trabajar la pronunciación y la comprensión. Así, una actividad cotidiana como estudiar un idioma también puede convertirse en una ocasión para escuchar y meditar la Palabra con más atención.

¿Verbum está pensado principalmente para personas que quieren mejorar su nivel de idiomas o también para quienes desean profundizar en su vida espiritual?

–Verbum está pensado para ambos perfiles. Algunas personas llegan porque quieren mejorar un idioma y necesitan un contenido que les motive a mantener la constancia. Otras buscan reservar cada día unos minutos para el Evangelio y descubren que leerlo en otra lengua les ayuda a hacerlo más despacio y con mayor atención. En muchos casos, las dos motivaciones terminan uniéndose.

Se dirige especialmente a personas adultas con poco tiempo, incluidas aquellas que se han bloqueado con los idiomas o han pasado por métodos que no les han dado el resultado esperado. La propuesta es breve y cotidiana, de modo que cada uno pueda integrarla en su propio ritmo. Para un creyente, el Evangelio aporta una motivación espiritual muy fuerte. Una persona no creyente también puede utilizar verbum como herramienta lingüística y acercarse al Evangelio como un texto fundamental de nuestra cultura, lleno de acciones, decisiones y preguntas humanas universales. No hace falta partir de un nivel avanzado. Hace falta curiosidad, algo de constancia y disposición para volver sobre un texto breve hasta comprenderlo y hacerlo propio.

Usted sostiene que la mejor manera de aprender idiomas es leer y meditar contenidos que nos interesan. ¿Qué ventajas tiene aprender una lengua a través de un texto con significado personal?

–Cuando un texto nos importa, prestamos más atención y tenemos una razón para regresar a él. Eso cambia la forma de aprender. Las palabras dejan de aparecer como elementos aislados y se relacionan con una escena, una acción y una idea que queremos comprender. El esfuerzo tiene un propósito concreto, y esa implicación facilita la memoria y la constancia.

El Evangelio ofrece además una ventaja para muchos lectores: conocen el pasaje o, al menos, les resulta familiar. Ese conocimiento previo permite deducir significados, reconocer estructuras y concentrarse en cómo se expresa la misma idea en otra lengua. Al destacar los verbos, el alumno ve quién actúa, qué sucede y en qué tiempo se cuenta. Así empieza a entender la arquitectura de la frase y no se limita a acumular vocabulario.

La lectura pausada también favorece la comprensión auditiva y la pronunciación cuando se acompaña con el audio. Se puede leer, escuchar, repetir y comparar un fragmento breve sin convertir el estudio en una tarea interminable. El contenido significativo sostiene ese trabajo diario. En el caso de Verbum, permite que el aprendizaje lingüístico y la meditación compartan al mismo tiempo.

¿Qué puede descubrir un lector cuando compara el mismo pasaje del Evangelio en distintas lenguas? ¿Hay matices que se aprecian mejor al hacer esa comparación?

–Sí. Una traducción tiene que elegir, y cada lengua organiza el sentido de una manera particular. Al comparar varias versiones, el lector descubre qué elementos permanecen y cuáles requieren una expresión diferente. Puede advertir que una lengua subraya la acción mediante el verbo, mientras otra hace más visible el resultado, la duración o la relación entre las personas. También aparecen diferencias de orden, tiempos verbales y campos de significado que una sola versión puede dejar menos visibles.

Pensemos, por ejemplo, en el verbo «permanecer», tan importante en el Evangelio de san Juan. Al encontrarlo como abide o remain en inglés, demeurer en francés, rimanere en italiano o bleiben en alemán, el lector amplía su percepción de una misma invitación: quedarse, habitar, mantenerse unido. La comparación no cambia el mensaje, pero ayuda a contemplarlo desde varios ángulos y a prestar atención a palabras que quizá se leen con demasiada rapidez en la lengua materna.

Este ejercicio debe hacerse con humildad. Comparar traducciones modernas enriquece la lectura, pero no sustituye el estudio de los textos originales ni una buena exégesis. Su principal valor en verbum es pedagógico y contemplativo: aprender cómo funciona cada lengua y, al mismo tiempo, detenerse ante lo que el Evangelio dice.

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Las personas interesadas en conocer Verbum pueden acceder a través de www.verbumevangelio.com, que abre una conversación de WhatsApp con Luigi Bugalla para recibir información y comenzar a utilizar el servicio. La iniciativa es completamente gratuita, aunque admite aportaciones voluntarias para sostener y ampliar el proyecto, cuyo objetivo es acercar el Evangelio del día a más personas y ayudarles a profundizar en su lectura mientras aprenden idiomas.

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