¿Saben que el primer automóvil utilizado regularmente por un Papa fue un Mercedes-Benz Nürburg 460 que recibió Pío XI en Alemania en 1930?
¿O que san Juan Pablo II utilizó un Seat Panda en su viaje a España en 1982? ¿Y que iba en un papamóvil Fiat Campagnola en la Plaza de San Pedro cuando Ali Agca le disparó el 13 de mayo de 1981?
¿Que Benedicto XIV retomó el Mercedes Benz, y desde luego uno con protección en visitas pastorales? ¿O que el Papa León XIV usó en junio en España el clásico papamóvil, pero también tres vehículos eléctricos tipo ‘buggies’ de golf, para favorecer la cercanía en sus actos?
El papamóvil es, quizá, el vehículo más famoso del mundo. O al menos uno de los más famosos.
Exposición de ocho papamóviles en los Museos Vaticanos
Ahora, los Museos Vaticanos, dirigidos por Barbara Jatta, presentan el próximo 28 de octubre la exposición ‘Un siglo de papamóvil’, que abre sus puertas el día 29.
El punto de partida de la relación entre el fabricante alemán y la Santa Sede es el 23 de mayo de 1930, cuando Pío XI recibió un Mercedes-Benz Nürburg 460, primer automóvil utilizado con regularidad por un Papa.
Entre los automóviles que se expondrán en el Vaticano figura también el Mercedes-Benz 300 d Landaulet, realizado para san Juan XXIII en 1960, junto a un Benz Patent-Motorwagen de 1886, considerado el primer automóvil de la historia, y un Mercedes-Benz Clase S contemporáneo.

De símbolo de representación a instrumento de cercanía
Instalada en un pabellón acristalado del Jardín Cuadrado del Vaticano, la exposición muestra cómo el automóvil pasó de ser un símbolo de representación a convertirse en un instrumento de cercanía a los fieles.
Como explica Barbara Jatta en el catálogo, el papamóvil permite al Papa “mostrarse, saludar, bendecir y establecer una relación inmediata” con quienes encuentra en su camino.
Mercedes-Benz destaca así una colaboración de casi un siglo, que refleja tanto la evolución tecnológica como la misión pastoral de los pontífices.
Les débuts
“Todo comienza con un viaje. El de Pedro, el pescador de Galilea que llegó a Roma para anunciar un mensaje destinado a atravesar los siglos y los continentes”, afirma Sandro Barbagallo, conservador de las Colecciones Históricas de los Museos Vaticanos.
Desde entonces, la historia del papado es también una historia de recorridos, encuentros y transformaciones, en la que el desplazamiento del Sucesor de Pedro ha adquirido, en cada ocasión, el significado de una misión evangelizadora, de una iniciativa diplomática, de un gesto político o de un testimonio de cercanía a los pueblos.
Mercedes-Benz: un honor y un privilegio
“Para Mercedes-Benz es un honor y un privilegio poder ofrecer al Sumo Pontífice este servicio desde hace casi un siglo” subraya Marc Langenbrinck, presidente de Mercedes-Benz Italia, en su contribución al catálogo.
Marc Langenbrinck recuerda cómo la invención de Carl Benz ha dado lugar, a lo largo de las generaciones, a vehículos pontificios cada vez más avanzados. “Con esta exposición deseamos invitaros a descubrir, por primera vez, la historia de los Papamóviles de la Estrella y su evolución.
Además, con humildad cristiana, nos gustaría inspiraros a reflexionar sobre el sentido profundo de ese viaje que comenzó con Pedro hace casi dos mil años y que hoy continúa el Papa León XIV”.
Un espacio de encuentro
La recepción por Pío XI de un Mercedes-Benz Nürburg 460 en mayo de 1930, fue el comienzo de una colaboración destinada a renovarse a lo largo de los sucesivos pontificados y a acompañar una transformación radical: del automóvil representativo al papamóvil instrumento de encuentro, añade Bárbara Jatta, directora de los Museos Vaticanos.

Es precisamente esta metamorfosis funcional y simbólica la que constituye el núcleo del recorrido expositivo, en el que el progreso técnico se entrelaza con las exigencias de un ministerio que, a pesar de los cambios de los tiempos, conserva intacta su vocación universal.





