Vaticano

La muerte no rompe el vínculo con los difuntos, lo transforma, señala el Papa

León XIV preside la celebración religiosa en el cementerio romano de Campo Verano

Redazione Omnes-3 de Novembre de 2026-Tempo di lettura: 2 minuti
cimitero dei papà

León XIV reza ante una tumba antes de celebrar la Misa por Todos los Fieles Difuntos en el cementerio Campo Verano, en Roma. @OSV News/Yara Nardi, Reuters.

León XIV ha celebrado la Santa Misa en la conmemoración de los fieles difuntos, en el cementerio romano de Campo Verano. Ha recordado que la muerte no rompe el vínculo con nuestros difuntos, lo transforma. Y ha pedido una oración por quienes han perdido un ser querido a causa de la violencia de la guerra, para que sus lágrimas conmuevan las conciencias de quienes tienen el poder de hacer callar las armas.

Según informa Vatican News, el Santo Padre celebró en una tarde nublada y fría, en un “lugar de oración y recuerdo, de afecto y esperanza”, como describió la celebración de la Santa Misa por los fieles difuntos. Al llegar, depositó un ramo de flores ante las tumbas de algunos fallecidos.

En el camposanto, León XIV, ante centenares de fieles, recordó que la fe se alimenta con la Palabra y con la “confianza en las manos de Dios”, “manos capaces de custodiar el alma de los justos” y promesa de salvación para que, a los fieles difuntos, como dice el Libro de la Sabiduría, “ningún tormento les tocará”.

Al hablar de las Bienaventuranzas, el Santo Padre subrayó que son como un “autorretrato” que Jesús pone en manos de sus discípulos. Son un anuncio de salvación que, para León XIV, resuena con mayor fuerza en un cementerio, “que es como un umbral entre este mundo y el más allá, entre la existencia terrenal y el más allá que nos espera”.

Conmover las conciencias

El Pontífice exhortó a la paz: “En este momento queremos rezar por todos aquellos que han perdido recientemente a un ser querido; en particular, por aquellos a quienes la absurda violencia de la guerra se lo ha arrebatado. ¡Que las lágrimas de tantas madres, de tantos niños, de tantos ancianos conmuevan las conciencias de quienes tienen el poder de hacer callar las armas!”

Prosiguió: “la fe en Cristo nos dice que nuestro vínculo con los fieles difuntos no se rompe, sino que se transforma”. Una transformación que se acompaña con la oración de sufragio por los seres queridos hacia la plena comunión con el Señor, la misma comunión que se anticipa en la Eucaristía.

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