Wizyta papieża León XIV a España en junio generó un Valor Añadido Bruto de 139,48 millones de euros y supuso un coste de 29,3 millones para la organización, compensado por los ingresos por esa misma cantidad. Estos datos proceden del informe socioeconómico elaborado por EY España y presentado en la sede de la Konferencja Episkopatu Hiszpanii (CEE). Cada euro generado por la visita en vbalor añadido bruto se traduce en 2,48 euros de impacto en la economía española.
El Informe de EY España cifra en 2,31 millones los asistentes a los actos papales en Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife, y estima que el viaje creó 3.080 empleos equivalentes a jornada completa. Las diócesis y la Conferencia Episcopal Española asumieron parte del gasto (un 31% del total, por valor de 9 millones de euros), pero que se financió en su mayor parte por empresas y entidades civiles (un 44,7%, por valor de 13 millones), administraciones públicas (5,8 millones, un 20%) y colectas y donativos (1,2 millones, un 4% del total).
Los resultados se han dado a conocer en una rueda de prensa en la que han intervenido Fernando Giménez Barriocanal, coordinador general adjunto de la visita y vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal; José María Albalad, delegado de Economía del Arzobispado de Madrid; y Chus Escobar, socia responsable de Financial Accounting Advisory Services EY España.
La visita del Santo Padre tuvo un impacto total valorado en casi 140 millones de euros, según el Informe de EY España, que distingue entre los distintos tipos de impacto: el impacto directo ascendió a 56,32 millones de euros; el indirecto a 50,32 millones; y el inducido, a 32,84. La visita se prolongó por seis días, con 21 actos y 2,31 millones de asistentes.
En esta contabilidad del impacto, Giménez Barriocanal subrayó que resulta imposible de cuantificar es el beneficio reputacional. “Desde la visita, por ejemplo, se ha multiplicado por tres el porcentaje de españoles que visitan la Sagrada Familia de Barcelona”, ha señalado.
En todo caso, Albalat ha enfatizado que el gran legado son los frutos espirituales: “Lo que estamos contando aquí son medios para ese legado, que perdurará siempre en tantos corazones, en tantas almas, en tantas conversiones que ha generado la visita”.
Gastos e ingresos
La organización cerró los trabajos con unas cuentas sin déficit, alcanzando un equilibrio entre los recursos obtenidos y los costes generados: 29.318.389 euros. Los principios de la Doctrina Social de la Iglesia han regido los criterios de gestión, apostando por la austeridad y el bien común, ha asegurado Barriocanal.
Albalad ha explicado que se establecieron varias categorías de gastos, menores de 3.000 euros por un lado; y los mayores de esta cifra, que fueron objeto de licitación pública. El gasto total, tal y como ha manifestado EY, se distribuye entre las distintas sedes y entidades organizadoras de forma que al arzobispado de Madrid le correspondió un 55,6%; al arzobispado de Barcelona un 15,7 %; al obispado de Canarias, 8,9%; al de Tenerife 9%; y a la Conferencia Episcopal un 10,8 %.
Estos gastos se emplearon para la contratación de bienes y servicios en varios sectores, como producción audiovisual, preparación y alquiler de los espacios, telecomunicaciones o gestión de recursos, entre otros.
Con respecto a los ingresos, aparte de las aportaciones económicas dinerarias, Giménez Barriocanal resaltó también las contribuciones en especie, como cesión de medios de transporte o espacios, y la manutención de voluntarios, que han permitido asimismo reducir el presupuesto de gastos.
Contribución de las administraciones
El responsable económico de la CEE también valoró la aportación de todas las administraciones: “fue fundamental, sin su colaboración habría sido imposible. Todas se han volcado en el evento”. Por ejemplo, el gobierno de Canarias aportó un millón de euros a cada una de las dos diócesis; y el cabildo insular, medio millón a cada una. La Generalitat de Cataluña también colaboró económicamente.
Sin embargo, tanto el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid no destinaron dinero para la visita, aunque su colaboración fue con aportaciones no económicas.
El impacto para la economía madrileña, en concreto, ha sido de 101 millón de euros de valor añadido, ha señalado Albalad. También ha destacado una parte esencial de la visita: la acción de los voluntarios, que es posible cuantificar en más de 400.000 horas de dedicación. “Esa movilización del voluntario es intrínseca a la propia naturaleza de la Iglesia, porque habla de dones, de talentos, de entrega desinteresada de cientos de miles de personas que han dado lo mejor que tienen, que es su tiempo”, concluye el delegado de Economía.





