Casi en vísperas de su visita apostólica a Sudamérica, el Papa León XIV ha pedido en la Audiencia de este miércoles oraciones para su viaje a Sudamérica: “que me acompañéis con vuestra oración, para que el Señor bendiga esta misión en esos países que tanto me importan”.
“Seguir anunciando el Evangelio con alegría”
“Pasado mañana (día 6), comenzaré el podróż apostólico a Uruguay, Argentina y Perú. Me encomiendo a sus oraciones, para que este viaje fortalezca la fe, renueve la esperanza, reavive el fuego de la caridad y sea un impulso para seguir anunciando el Evangelio con alegría”, ha manifestado a los fieles y peregrinos en la Plaza de San Pedro.
Heroicos primados de Polonia y de Hungría, cardenales Stefan Wyszyński y József Mindszenty
En la fiesta de san Carlos Borromeo, el Papa se ha referido también a los cardenales Stefan Wyszyński y József Mindszenty, heroicos Primados de Polonia y de Hungría, que hace setenta años fueron puestos en libertad.
Recordando lo que escribió en aquella ocasión el Papa Pío XII en la encíclica ‘Laetamur admodum’, os exhorto a tener presente que la paz se construye sobre la justicia, el respeto a la ley y el diálogo, y no sobre la violencia, ha señalado el Pontífice.
Dos beatificaciones el sábado: “la inmensa multitud de los amigos del Señor”
Al final de la catequesis, el Santo Padre ha evocado también dos beatificaciones que tendrán lugar este sábado, 7 de noviembre. Una en Antigua Guatemala, donde será beatificado Augusto Rafael Ramírez Monasterio, sacerdote de la Orden de los Frailes Menores asesinado por odio a la fe en 1983.
Mientras que en Santander, España, ha dicho el Papa, “serán beatificados Francisco González de Córdova, sacerdote diocesano, y 79 compañeros —sacerdotes, seminaristas y laicos— que, durante la persecución española del siglo pasado, no temieron derramar su sangre por amor a Cristo. Estos nuevos beatos ponen de manifiesto una nueva pieza de la inmensa multitud de los amigos del Señor”.
Dimensión social de la humanidad
W katecheza, el Sucesor de Pedro ha retomado el ciclo sobre ‘Los documentos del Concilio Vaticano II’, y ha centrado su reflexión en el tema: la Constitución Gaudium et spes. La fe y la vida social, política y económica (GS, 63-76) (Lectura: 1 P 2,12-13.17).
La dimensión social de la humanidad forma parte integrante no solo de nuestra naturaleza humana, sino también de nuestra fe en Cristo, ha manifestado el Papa. Desde esta perspectiva, los Padres conciliares presentan la visión católica del desarrollo económico, poniendo el trabajo en el centro.
Gaudium et spes presenta en síntesis la visión cristiana del desarrollo económico, que debe estar siempre al servicio del hombre y bajo el control del hombre, un concepto que después San Pablo VI pondrá en el centro de su Encíclica Populorum Progressio (1967).
El Papa ha subrayado en este sentido que “son más actuales que nunca los llamamientos a comprometerse para eliminar las discriminaciones contra los grupos sociales más débiles y contra los migrantes”.
El trabajo, corazón de la economía
Luego, ha señalado que “el corazón de la economía es el trabajo. A través de él, el hombre se desarrolla como persona, satisface las necesidades de su familia, expresa su propio talento, participa en la vida social y construye un mundo mejor colaborando en la obra creadora de Dios”.
Participación de los trabajadores, con diálogo y sin violencia
El trabajo nunca puede ser tergiversado en detrimento de las personas, del bien común o de la creación, ha añadido, señalando asimismo que “los trabajadores tienen el derecho y el deber de participar en las decisiones que afectan a su actividad, también de forma asociativa, afrontando los conflictos con diálogo y acciones no violentas”.
La autoridad política, al servicio del bien común
Tras el orden económico y laboral, el Papa se ha referido al político.
La comunidad política existe en función del bien común, que consiste en “el conjunto de aquellas condiciones de vida social con las cuales los hombres, las familias y las asociaciones pueden lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfección” (GS, 74).
“Y siempre hacia el bien común debe mirar el ejercicio de la autoridad política, que se estructura y obra según las circunstancias locales e históricas, pero siempre teniendo presente el bien de toda la familia humana”, ha recordado.
“La comunidad política y la Iglesia son independientes y autónomas, cada una en su propio terreno. Ambas, sin embargo, aunque por diverso título, están al servicio de la vocación personal y social del hombre”, y lo realizarán mejor “cuanto más sana y mejor sea la cooperación entre ellas”. (GS, 76).
Formación sobre la doctrina social de la Iglesia
Al concluir, antes del rezo del Padre Nuestro y dar la Bendición, León XIV ha renovado su “exhortación a las comunidades cristianas para que se impulse de nuevo la formación sobre la doctrina social de la Iglesia”.





