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León XIV en la UNESCO: Una visita histórica

El próximo 25 de septiembre, el Papa León XIV visitará la UNESCO en París, 46 años después de la histórica intervención de san Juan Pablo II, para abordar los desafíos éticos de la tecnología y la construcción de la paz.

吉安卡洛斯·坎达内多·22 de 9 月 de 2026·阅读时间: 4 分钟
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©Unesco

El próximo 25 de septiembre de 2026, la diplomacia internacional y la reflexión ética global presenciarán un acontecimiento histórico. El Papa León XIV dará inicio a un viaje pastoral a Francia que tendrá, como uno de sus momentos más emblemáticos, una visita oficial y una alocución en la sede de la UNESCO, en París, el mismo día de su arribo a suelo francés. Esta presencia responde a la invitación formal extendida por el director general del organismo, Khaled El-Enany, y podríamos decir que marca un punto de inflexión en las relaciones entre la Santa Sede y el multilateralismo contemporáneo.

El retorno a París tras casi medio siglo

El encuentro posee un simbolismo histórico ineludible. León XIV se convertirá en el segundo romano pontífice en la historia que se presenta de forma presencial en la sede de la UNESCO. Han transcurrido 46 años desde que San Juan Pablo II pronunciara en ese mismo recinto su memorable discurso del 2 de junio de 1980. Aquella jornada del Papa polaco quedó grabada en la memoria diplomática y filosófica del siglo XX por la lucidez y vehemencia con la que abordó los grandes dilemas de la humanidad en vísperas del nuevo milenio.

En 1980, en plena tensión de la Guerra Fría, Juan Pablo II situó la cultura en el corazón del destino humano. “El hombre vive una vida verdaderamente humana gracias a la cultura. (…) La cultura es un modo específico del ‘existir’ y del ‘ser’ del hombre”, afirmó. Frente al riesgo de que la carrera armamentista y la lógica de bloques devoraran la dignidad de la persona, el pontífice hizo una llamada urgente a la movilización de las conciencias. Exigió reconocer la “prioridad de la ética sobre la técnica, de la primacía de la persona sobre las cosas, de la superioridad del espíritu sobre la materia”, afirmando que la paz del mundo y el porvenir pacífico de la humanidad dependen de colocar las exigencias del amor, la mente y la conciencia por encima de las pretensiones de dominio técnico o militar.

De 1980 a 2026: el espíritu frente al poder técnico

Casi medio siglo después, la historia parece repetir sus encrucijadas, aunque con herramientas y lenguajes renovados. Si en 1980 el desafío radicaba en la amenaza nuclear y la polarización ideológica, hoy la humanidad enfrenta la irrupción vertiginosa de la inteligencia artificial, los algoritmos predictivos y la automatización global. En este nuevo contexto, León XIV recoge y actualiza el eje doctrinal que fundamentó la intervención de su antecesor: la primacía irrenunciable del espíritu sobre el poder técnico o material.

Esta continuidad doctrinal quedó plasmada con nitidez en la carta encíclica 伟大的人性,, promulgada por León XIV el pasado 15 de mayo de 2026. En dicho documento, el Santo Padre alerta con firmeza sobre los peligros de un modelo de desarrollo que subordina el valor sagrado de la persona humana a criterios de eficiencia algorítmica, rendimiento económico o utilidad técnica (cfr. MH 156, 183, 198). Al igual que Juan Pablo II, León XIV recuerda que la verdadera grandeza del ser humano no se mide por la potencia de sus herramientas tecnológicas o sus capacidades de cálculo, sino por su facultad moral y espiritual para dirigir el conocimiento y las ciencias hacia el bien común, la justicia social y la reconciliación entre las naciones (cfr. MH Cap. V). En última instancia, ambos textos pontificios convergen en una lección clave: el verdadero progreso no es jamás de carácter meramente técnico, sino eminentemente ético, espiritual y humano.

Una alianza por el futuro de la humanidad

León XIV se dirigirá a una institución que reúne a los pueblos del mundo alrededor de ámbitos vitales para la sociedad: la educación, la cultura, la ciencia, la comunicación y la preservación del patrimonio material e inmaterial de la humanidad. Esta visita se alinea con los ejes transversales que el Santo Padre ha promovido desde el inicio de su pontificado, entre los que destacan la construcción de la paz, la salvaguardia de la dignidad humana, la formación integral de las nuevas generaciones y la responsabilidad ética frente al avance acelerado de las nuevas tecnologías.

Por su parte, la UNESCO ofrece un escenario idóneo y privilegiado para transmitir estas convicciones fundamentales a la comunidad internacional, superando barreras políticas, brechas culturales o diferencias religiosas. En una época caracterizada por la fragmentación de los consensos internacionales y la fragilidad de la confianza mutua entre los Estados, la presencia del Papa constituye un testimonio decidido en favor del diálogo multilateral.

Hacia una paz «desarmada y desarmante»

Esta convergencia de ideales cobra una fuerza particular en el terreno de la paz y la justicia social. Desde sus primeras palabras el día de su elección, el Papa León XIV abogó con convicción por una paz «desarmada y desarmante», fundamentada en la humildad y la perseverancia. Esta visión exige renunciar decididamente a la lógica de la dominación militar y económica, así como desarmar las palabras, los comportamientos y las conciencias para reconstruir el tejido de la confianza entre las personas y los pueblos.

En este horizonte, la misión de la Santa Sede y de la UNESCO se entrelazan de manera profunda. Ambas partes comparten la certidumbre de que la paz verdadera no surge de acuerdos políticos efímeros o del equilibrio del terror, sino que se edifica pacientemente a través del tiempo mediante la educación adecuada de los jóvenes, el respeto irrestricto a la diversidad cultural y la defensa innegociable de la dignidad de cada persona. Como señaló el Observador Permanente de la Santa Sede ante la UNESCO, Mons. Roberto Campisi, esta profunda coincidencia se traduce en una atención prioritaria hacia los más vulnerables de la sociedad global: los niños privados del derecho elemental a la educación, las poblaciones desgarradas por los conflictos armados, los migrantes y refugiados, las víctimas de cualquier forma de discriminación o marginalidad digital, y aquellas comunidades cuyos bienes culturales, patrimonio histórico y memoria ancestral se encuentran gravemente amenazados.

El reto ético de nuestro tiempo

Al contemplar el desarrollo de esta visita histórica tras 46 años, la comparecencia de León XIV a la UNESCO no solo constituye un acontecimiento de trascendencia diplomática, sino una interpelación directa a la conciencia de nuestra época y de nuestra sociedad. En un momento de acelerada transformación tecnológica e industrial, resulta imperativo mantener un seguimiento crítico y riguroso de los avances digitales y biotecnológicos, velando siempre porque la técnica se mantenga al servicio del ser humano y nunca a la inversa. La primacía de la persona sobre la máquina, de la ética sobre la eficacia y del espíritu sobre la materia sigue siendo la única garantía para construir un futuro verdaderamente humano, justo y pacífico.

作者吉安卡洛斯·坎达内多

Presbítero. @GCandanedoPaez

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