每年9月15日至10月15日,美国都会庆祝“传统月”。 西班牙裔”这项政策始于1968年林登·约翰逊总统执政时期,后于1988年由罗纳德·里根总统正式批准。之所以选择这一日期,是因为包括墨西哥、智利、萨尔瓦多、危地马拉、洪都拉斯和尼加拉瓜在内的许多拉丁美洲国家都在此时庆祝独立。此外,这一天也与10月12日重合,后者被认为是“哥伦布日”或“种族日”(Día de la Raza),旨在纪念这位热那亚航海家于1492年抵达美洲。在美国,有超过6300万西班牙裔人口,其中大多数是墨西哥裔、波多黎各裔、古巴裔和中美洲裔。.
人类缺乏自由意志的观点源于16世纪的宗教改革。在梅兰希顿的《共同场所》(Loci communes)和加尔文的《基督教要义》(Institutions of the Christian Religion)中,救赎都与德行无关,因为它与人类的自由意志无关。梅兰希顿认为,德行对永恒的救赎没有任何帮助,因为德行仅仅是因信得救的幸运结果,而这其中只有上帝介入。.
在接受 Omnes 的采访时,杰克·瓦莱罗解释了他为何称圣约翰·亨利·纽曼为“友谊的圣人”;他断言纽曼对21世纪有很多启示;他还表示,他认为纽曼“非常适合主教会议,这既能让我们无所畏惧地探讨任何出现的问题,也能让我们始终以教会教义为指导来研究这些问题。在这个日益两极分化的时代,我更愿意认为纽曼是一位适合所有人的圣人,这并非因为我们肤浅地接受他,而是因为他总能带来重要的启示。”接下来是问答环节。.
–纽曼一生中朋友众多,这令人称奇。临终前,他嘱咐圣堂的弟兄们将他生前佩戴的手帕带入墓穴。这条手帕是一位乞丐在他主持弥撒的教堂门口赠予他的。不久前,首相格莱斯顿还送了他一盏书桌灯,格莱斯顿担心纽曼年老体衰,便送了他一盏。纽曼为人友善,既能与乞丐为友,也能与牧师为友。他去世时,超过15000人聚集在伯明翰的街道两旁,而他们中的大多数人甚至都没读过他的书。此外,纽曼坚信友谊是传播福音的最佳途径,朋友之间“心心相印”(cor ad cor loquitur),正如他的枢机主教格言所言。.
1864年,他被指控为骗子,伪装成天主教徒企图使人改信英国国教。为了自证清白,他根据皈依英国国教前几年所写的信件和其他文献,撰写了一部灵修自传。这部名为《为他辩护》(Apologia pro vita sua)的著作,极大地帮助了同时代的人了解他。几年后,三一学院重新接纳了他。 同伴 并开始与三十年前、四十年前的一些朋友重新建立联系。.
在他举办的众多展览中,以下几场尤为突出:佛罗伦萨旧宫马厩、罗马戴克里先浴场、图拉真市场和朱利亚美术馆、那不勒斯皇宫、塞萨洛尼基考古博物馆、米兰斯特利内基金会、穆尔西亚维罗妮卡厅以及马德里面包房。他还是圣费尔南多皇家美术学院的正式成员。 皇家艺术学院 Santa María de la Arrixaca 美术学院院长,或 宗座学院 万神殿中艺术与文学大师的杰作。.
Casa de Vacas 收藏汇集了七幅黑白三联画(每幅画又由 21 幅木板油画组成),此外还有艺术家工作室的素描和资料。.
总之,卡萨德瓦卡斯(Casa de Vacas)的提议,首先是馆长洛拉·查梅罗(Lola Chamero)的提议,对我来说非常重要。还有穆尔西亚自治区,因为他们去年申请了美术功勋金奖,所以他们想举办一个展览。我们充分利用了这两个方面,并出版了一本精美的画册;他们前天特地把它带到这里,就是为了这次展览。.
所有这些内容都在这份文件中进行了讨论,其中包括家庭政策专家劳尔·桑切斯·弗洛雷斯和西班牙中欧大学人口观察站协调员亚历杭德罗·马卡龙的思考,以及对主席詹路易吉·德·帕洛的采访。 Fondazione per la Natalitá, 他是“生育率大会”的发起人,该大会在过去三年中一直在反思和促进意大利新的鼓励生育文化。.
Melwin Thurackal Jaison: “La India sigue necesitando sacerdotes y religiosos dispuestos a sacrificarse”
Tuvo que elegir entre el voleibol profesional o “jugar los partidos con Cristo”. Escogió lo segundo, aunque continúa practicando su deporte favorito. Natural de Kerala, Melwin Thurackal Jaison estudia Teología en Roma gracias a una beca de Fundación CARF.
Melwin Thurackal Jaison es natural de Thalassery, una de las diócesis de la zona de Kerala (India). Nació en una familia católica, en la que la oración en común era algo natural y en la que su vocación supuso una alegría.
Este joven indio recuerda las tardes en las que su madre animaba a Melwin y a sus cuatro hermanos a rezar el Rosario en familia.
Kerala es una de las zonas donde más católicos hay en la India, una realidad que el propio Melwin subraya: “Gracias a los misioneros católicos que dedicaron toda su vida, la región donde vivo, Kerala, es más católica que cualquier otro estado de la India”.
Ahora se encuentra en Roma, estudiando para ser sacerdote, gracias a una beca de Fundación CARF.
¿Cómo descubrió su vocación sacerdotal?
—Creo que la llamada al sacerdocio es siempre una invitación a “estar juntos”.
Mi familia, los amigos y todos los que me rodeaban me ayudaron de un modo u otro a discernir mi llamada.
Para concretar esta expresión que digo de “estar juntos”, me gusta pensar en los días de colegio, cuando jugaba en el equipo de voleibol del colegio. Era un buen jugador y solíamos organizar partidos como clubes.
Después de terminar mis estudios secundarios superiores me enfrenté a la decisión de escoger entre el voleibol como carrera o el hermoso deseo, silencioso pero ardiente, de ser sacerdote católico.
El momento de silencio y reflexión y el testimonio inspirador de la vida de los sacerdotes que llegué a conocer personalmente iluminaron el camino que debía recorrer.
Ahora sigo jugando al voleibol con mis amigos de aquí. Con todo mi corazón, puedo afirmar que seguir a Jesús no niega la belleza de la vida.
Usted nació en una familia católica. ¿Cómo acogieron su vocación?
—Mi familia era tradicionalmente católica. Cuando les dije, por primera vez, que me encantaría ser sacerdote, a mis padres les entusiasmó. Su fe sencilla les hizo alegrarse.
Mis hermanos estaban un poco tristes al principio, aunque más tarde también acogieron con satisfacción mi decisión.
¿Cómo ve su futuro en un país con un pluralismo religioso tan grande cono es la India?
—El pluralismo cultural ha sido siempre la característica principal de la India.
En el futuro, la esperanza de la Iglesia en la India es el modelo que trajo la santa Madre Teresa de Calcuta.
La India sigue necesitando sacerdotes y religiosos dispuestos a sacrificarse. Su vida y el servicio desinteresado que prestó al pueblo de la India dieron frutos eternos, de acuerdo con el mensaje de Cristo, es decir, la misericordia.
Santa Teresa de Calcuta siempre me ha inspirado, como exclama san Pablo: “No es que ya lo haya conseguido o que ya sea perfecto: yo lo persigo, a ver si lo alcanzo como yo he sido alcanzado por Cristo” (Flp 3, 12).
¿Cuáles cree que son los principales aspectos de su formación para el sacerdocio?
—El sacerdote es, en primer lugar, un ser humano. La primera formación necesaria en esta época es una formación humana. Y como afirma el Papa Francisco, prepararnos para “ser el rostro de la misericordia”.
Pienso también que un sacerdote debe estar abierto a todo, a las sugerencias del otro, a los avances de la ciencia y de la cultura. Sin olvidar la formación espiritual y pastoral.
¿En qué aspectos se enriquece un joven como usted al poder estudiar en Roma, en un ambiente universal?
—Estar en el corazón de la Iglesia para estudiar Teología me exige al mismo tiempo un sentido de responsabilidad y de agradecimiento.
Estoy aquí gracias a las oraciones y al servicio que numerosos benefactores han prestado a la Iglesia y a mí. Siempre es emocionante estar aquí, en una comunidad internacional.
Recuerdo las palabras de un cariñoso sacerdote que, el día que partía hacia Roma, me dijo: “Estoy muy contento de que puedas pasar los mejores días de tu vida en el mejor lugar del mundo”.
Todo lo que gane aquí se reflejará en mi ministerio como sacerdote.
También estoy agradecido a Fundación CARF por su servicio de apoyo a mí y a otros seminaristas de todo el mundo. n
Los jóvenes, el amor y la amistad en la literatura, el cine y las series de televisión
Un libro sobre los resultados de un estudio en grupo sobre cómo los jóvenes captan los mensajes sobre la amistad y el amor que se comunican a través de las historias que leen, cómo estos conceptos influyen en sus propios valores y cómo evalúan una obra literaria.
安东尼诺·皮乔内·2023年1月10日第3期·阅读时间: 3分钟
«Love, Friendship and Storytelling Talking with Young People about the Best-Loved Works of Their Generation» es el título del libro presentado en el marco de un encuentro organizado por la Asociación Iscom en la 圣十字宗座大学, 一些天主教机构的传播主管也参与其中。.
Cecilia Galatolo y Norberto González Gaitano, que junto con Gema Bellido son los editores de la publicación, recordaron cómo los días 24 y 25 de septiembre de 2021, en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz de Roma, se reanudaron los debates literarios iniciados por Educar a los jóvenes a través de los clásicos.
Amor, amistad y narración -y suspendidos temporalmente por la pandemia de Covid- con grupos de discusión que examinaron libros, películas y series de televisión populares entre los jóvenes.
Las obras se habían elegido a partir de un estudio representativo, realizado dos años antes, con una muestra de 3.700 sujetos de entre 18 y 29 años de cinco países europeos (Francia, Alemania, Gran Bretaña, Italia y España) y cuatro países de América (Argentina, Colombia, México y Estados Unidos).
Se organizaron grupos de discusión sobre las obras de ficción más populares (según las respuestas a la encuesta): para la conversación sobre libros, Harry Potter y la piedra filosofal; para la conversación sobre películas, Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario y Titanic; para la conversación sobre series de televisión, The Big Bang Theory y Thirteen Reasons Why.
Los responsables de la investigación presentan los resultados de los grupos de discusión en los capítulos dos y tres, y el editor del libro ha contribuido con un ensayo introductorio –Storytelling and character formation. Talking with young people about books and movies, sobre la relación entre la literatura y la formación del carácter, en el que se esboza el marco teórico de todo el proyecto.
«Si bien es cierto», observó González Gaitano, «que 50 sombras de Grey, libro de la autora británica E. L. James, en el que la pasión se convierte en esclavitud y el amor degenera en opresión, ha sido muy leído entre los jóvenes (en el sexto puesto de la clasificación) -probablemente también gracias al bombardeo publicitario-, no supera a obras de gran valor educativo como El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, o El Señor de los Anillos, de J. R. R. Tolkien, donde se destacan el respeto, la humildad y la solidaridad».
Aunque no faltan quienes aprecian películas como Antes de ti, del británico Thwa Sharrock, en la que se ensalza la búsqueda individualista de la felicidad, son mucho más populares las películas en las que los protagonistas dan heroicamente su vida por los demás (Titanic, de James Cameron, Spiderman, de Sam Raimi, Las crónicas de Narnia, de Andrew Adamon).
Reflexión sobre el cine y la familia
La iniciativa forma parte de las actividades de Familyandmedia, un grupo de reflexión internacional que analiza la relación entre familia, medios de comunicación y sociedad.
El objetivo de la investigación es doble. Por un lado, estudiar cómo la familia es representada por los medios de comunicación de masas, identificando también las formas y los efectos del uso de los contenidos mediáticos y del uso de la tecnología. Por otro, se propone examinar cómo las instituciones que promueven la familia elaboran sus propuestas y comunican su mensaje en el espacio público.
El objetivo es contribuir a difundir una sensibilidad y una cultura para una relación correcta y equilibrada con los medios de comunicación con vistas al crecimiento humano y a la formación del carácter.
Familyandmedia pretende promover, a través del análisis empírico, una visión positiva de la antropología natural de la familia, ofreciendo «un marco» que oriente la acción comunicativa de las organizaciones e instituciones dedicadas a promover la familia a largo plazo.
El comercial de Esselunga
Entre los posibles ámbitos de investigación que se desarrollarán en un futuro próximo figurará probablemente también la representación de la familia en la narrativa publicitaria. Pensemos en el gran revuelo causado en Italia por el anuncio de Esselunga, en el que Emma, una niña hija de padres que ya no viven juntos, hace comprar a su madre un melocotón del supermercado y luego se lo da a su padre, haciéndole creer que el regalo procede de su madre.
El mensaje es claro y sencillo: la niña está triste porque sus padres están separados, y recurre a un pequeño subterfugio con la esperanza de volver a reunirlos. Pocas horas después de su emisión, llueven las críticas y los elogios. Algunos dicen que el anuncio explota el dolor de los niños con fines comerciales.
Hay quien nos invita a reflexionar sobre el trolleo de los italianos, para muchos de los cuales «hasta un melocotón corre el riesgo de convertirse en un lujo». Hay quien lee el anuncio como un ataque a la ley del divorcio y quien, viceversa, ve en él un homenaje a la familia tradicional. Hay quienes salen en defensa de los padres divorciados y explican que no todos los hijos de padres divorciados son infelices, como no todos los hijos de padres casados son felices.
La reacción del público ante la historia de Emma y el melocotón sugiere que, tal vez, entre los mensajes publicitarios y las historias publicitarias, la gente prefiere las historias publicitarias.
Segundo de una serie de dos artículos para conocer a los coptos: sus orígenes desde la época del Antiguo Egipto, las características de su lengua y el cristianismo copto.
En su libro de 1936 «Las grandes herejías», Hilaire Belloc, célebre escritor e intelectual inglés amigo del igualmente ilustre Gilbert Keith Chesterton, identifica cinco grandes herejías del cristianismo que, según su análisis, resultan haber producido algunos fenómenos complejos en la historia de la humanidad.
Las razones de una conversión
Pues bien, el Islam es una de las cinco herejías identificadas por Belloc, quien define la herejía como un fenómeno que tiene la característica de destruir no toda la estructura de una verdad, sino solo una parte de ella y, al extrapolar un componente, deja un vacío en esa estructura o sustituye el componente extrapolado por otro axioma.
Siguiendo los pasos de autores cristianos como Juan Damasceno, Belloc sostiene que el islam es una herejía cristiana, similar, por una parte, al docetismo y al arrianismo, al querer simplificar y racionalizar al máximo, según criterios humanos, el insondable misterio de la Encarnación, y, por otra, al calvinismo, al atribuir a las acciones humanas un carácter determinado por Dios.
De hecho, el islam extrapoló del pensamiento judeocristiano los atributos de Dios y otros conceptos: naturaleza personal; bondad suprema; atemporalidad; providencia; poder creador como origen de todas las cosas; existencia de espíritus y ángeles buenos, así como de demonios rebeldes contra Dios encabezados por Satanás; inmortalidad del alma y resurrección de la carne; vida eterna; y castigo y retribución tras la muerte.
Sin embargo, a diferencia de otras herejías, el Islam no solo no nació en un entorno cristiano y su heresiarca no era un cristiano bautizado, sino un pagano que adoptó las ideas monoteístas (una mezcla de doctrina heterodoxa judía y cristiana fusionada con elementos paganos ya presentes en Arabia) y comenzó a difundirlas, pero no se extinguió, al contrario, pronto se convirtió en una nueva religión, una especie de «post-herejía», y se extendió por todo el mundo.
Según Hilaire Belloc, el éxito de esta herejía nacida de Mahoma se explica por algunos elementos clave:
-Profundas divisiones doctrinales y políticas entre los cristianos (ya hemos hablado de ello en relación con los conflictos pre y postcalcedonianos);
-Simplificación extrema de la doctrina y eliminación de misterios incomprensibles para la masa de creyentes;
-Crisis económica, política y religiosa en el mundo cristiano y en el Imperio bizantino, cuya sociedad se hallaba en un estado de perpetuo desorden e intolerancia. Sobre los hombres libres, ya asfixiados por las deudas, pesaba la pesada carga de los impuestos, y la longa manus imperial, con su burocracia en expansión, se ensañaba no solo económicamente con la vida de los ciudadanos, sino también en cuestiones de fe, con los contrastes entre las diversas herejías periféricas y la ortodoxia central representando no solo una lucha religiosa, sino también étnica, cultural y lingüística;
-Tendencia de todo Oriente a unirse bajo un único y poderoso líder carismático que encarnaba tanto el poder político como la autoridad religiosa;
-La fuerza militar creció gradualmente, gracias sobre todo al reclutamiento de nuevas fuerzas entre los mongoles de Asia Central y Central (los turcos);
-Ventajas fiscales para los que capitulaban (y podían, por tanto, liberarse del opresivo yugo bizantino), junto con un sistema impositivo mucho más simple y sencillo.
Los que acabamos de enumerar son solo algunos elementos, aunque los principales, que ayudan a explicar por qué gran parte de la población egipcia (y de otras regiones mediterráneas donde el cristianismo era la religión de la inmensa mayoría de los ciudadanos) se ha arabizado e islamizado.
Los coptos ayer y hoy en Egipto: una minoría perseguida
En un principio, la conquista árabe-islámica pareció positiva para los coptos, ya que les liberó de la persecución bizantina y les permitió conservar su culto y sus tradiciones.
Sin embargo, la fuerte fiscalidad impuesta por los musulmanes a quienes se negaban a convertirse al Islam (impuestos llamados «jiziah» y «kharaj», reservados a los «dhimmi», es decir, ciudadanos de minorías) provocó un endurecimiento de las condiciones de vida de los ciudadanos no musulmanes, que tuvieron que proporcionar dinero y alimentos a las tropas de ocupación a cambio de la exención del servicio militar obligatorio y del derecho a observar su religión, aunque con numerosas restricciones.
Juan de Nikiu, obispo copto, describe, en uno de los pocos relatos no musulmanes de la conquista islámica de Egipto, las increíbles atrocidades cometidas contra la población cristiana, acosada hasta lo inverosímil.
Otras crónicas cristianas e islámicas también coinciden en que un gran número de cristianos coptos (a los que los ocupantes islámicos llamaban «camellos») se convirtieron al islam para librarse de los tributos y las persecuciones, que provocaron extorsiones a gran escala seguidas de hambrunas, con la muerte de decenas, si no cientos de miles de personas.
Los coptos en los siglos XIX y XX
A partir del siglo XIX, especialmente bajo el gobierno reformador de la dinastía de Mehmet Ali Pasha, la comunidad copta quedó exenta de los impuestos reservados a las minorías y se integró progresivamente en la vida nacional, contribuyendo de forma significativa al despertar intelectual y político nacional que desembocaría en la independencia. Fue una verdadera «edad de oro» para los coptos.
De hecho, se convirtieron, al menos de iure, en ciudadanos de pleno derecho del Estado, aunque siguen estando excluidos del cargo más importante, la presidencia de la república, que es prerrogativa exclusiva de los musulmanes. Varios coptos, sin embargo, han conseguido ocupar importantes cargos políticos a nivel nacional e internacional, por ejemplo Boutros Ghali, y alcanzar un estatus envidiable desde el punto de vista económico y social, poseyendo gran parte de la riqueza del país. Por cierto, pertenecen en su mayoría a la clase media y constituyen una gran parte de los trabajadores de cuello blanco, médicos y farmacéuticos de Egipto.
A mediados del siglo XX, con la llegada del régimen de Nasser, las políticas de nacionalización del régimen golpearon duramente a la comunidad cristiana y provocaron un éxodo masivo a Occidente. Desde principios del siglo XXI, Egipto ha sido testigo de una escalada de conflictos interétnicos e interreligiosos, debido también a la inestabilidad política y económica y al auge y fortalecimiento del fundamentalismo y el terrorismo islámico.
Aunque la Navidad copta, que se celebra el 7 de enero, está reconocida oficialmente como fiesta nacional por el gobierno egipcio desde 2002, hasta 2005 la construcción y renovación de iglesias y monasterios debía ser autorizada por el presidente. Como la ley estipulaba que los lugares de culto cristianos se abandonaban a la dejadez y al desuso (ya que no era posible restaurarlos, al exigirse permisos que sistemáticamente nunca se concedían), no pocas veces iglesias y monasterios fueron requisados por el Estado y convertidos en mezquitas, y cada vez hay más iglesias «ilegales» (a pesar de ser alrededor del 10% de la población, los cristianos en Egipto sólo tienen 2869 iglesias frente a 108.000 mezquitas). En 2016, el Parlamento aprobó una nueva legislación al respecto, sin duda más benigna, pero todavía algo engorrosa.
La comunidad copta en la actualidad
La actitud de las autoridades egipcias hacia la comunidad copta en los últimos años alterna entre la apertura y la indiferencia.
Por un lado, la libertad religiosa está garantizada por la Constitución, pero, por otro, cada vez hay más casos de violencia y persecución. Los más llamativos son, por supuesto, los atentados terroristas contra iglesias y lugares de culto, a veces con decenas de víctimas por atentado. Desde 2011, cientos de coptos egipcios han muerto en enfrentamientos sectarios y muchos hogares, iglesias y negocios han sido destruidos. Hay que decir que estos casos también son testigos de una creciente y positiva cercanía de instituciones y ciudadanos hacia los cristianos, aunque a menudo acompañada de ineficacia o indiferencia a la hora de prevenir y castigar estos actos.
Otro punto delicado es la libertad religiosa, especialmente cuando se trata de profesar públicamente la propia fe o de convertirse del islam al cristianismo. Según Human Rights Watch y otras organizaciones internacionales, de hecho, en Egipto es fácil convertirse del cristianismo al islam, pero casi imposible hacer lo contrario, tanto por el riesgo para la seguridad del converso (que se encuentra estigmatizado social y económicamente, en muchos casos perdiendo su trabajo y arriesgando su vida, a menudo a manos de familiares y amigos) como por los problemas relacionados con el reconocimiento legal del cambio de religión, al que se oponen las autoridades a pesar de ser obligatorio por ley.
También está el viejo problema de las mujeres y niñas coptas secuestradas, obligadas a convertirse al islam y casarse con hombres musulmanes: según estimaciones oficiales de ONG y grupos parlamentarios estadounidenses, entre 2011 y marzo de 2014, unas 550 niñas coptas fueron secuestradas y obligadas a convertirse al islam: cerca del 40% de ellas fueron víctimas de violencia sexual antes de su conversión y muchas se casaron después con sus secuestradores y violadores.
En 2022, a pesar de estar pendiente la aprobación de una nueva ley sobre el estatuto personal de los cristianos egipcios, Egipto fue clasificado como el 35º país más peligroso del mundo para los cristianos.
Doy gracias a Dios por hacerte mi compañero en el camino de la vida, por ser esa sombra inseparable, esa puerta cercana siempre abierta a la trascendencia
2 de 10 月 de 2023·阅读时间: 3分钟
Querido ángel de la guarda:
¡Muchas felicidades en tu día! Aunque bueno, desearte felicidad a ti que estás literalmente en la Gloria, quizá no sea la mejor forma de demostrarte mi afecto.
Si por lo menos tuvieras cuerpo, te daría un abrazo, pero eres espíritu puro y no puedo verte, ni sentirte, ni olerte, ni oírte…
Espero no ofenderte por darte protagonismo porque si hay algo que te ha caracterizado siempre es tu humildad. Jamás, nunca, has buscado figurar y no te molestas cuando tantas veces me olvido de ti o vivo como si no existieras, ¡pero es que eres tan discreto! Yo entiendo que, como buen agente secreto, tu trabajo consiste precisamente en no delatarte y por eso confirmo que eres tan bueno en lo tuyo: ¡No dejas ni rastro! Y lo haces bien porque, si no, pondrías en un aprieto mi libertad para elegir creer o no.
Tras cada acción tuya, siempre le he podido echar la culpa a la suerte, al azar o incluso a mi propia valía personal. ¡Y en cuántas otras ocasiones habrás actuado sin que yo siquiera me haya percatado de los peligros!
A veces te presentas en forma de otra persona: a través de un amigo, de mi mujer, o incluso de un desconocido. Ahí te he podido calar en muchas ocasiones. Ya me explicarás cuando nos veamos cara a cara cómo lo hacéis, pero estoy convencido de que os ponéis de acuerdo entre vosotros. ¿A que sí? Tú vas y le dices a uno de tus compañeros: “oye, dile a tu humano que le diga al mío tal cosa”. Y ahí va ese humano, que se le viene de repente un pensamiento sin saber por qué, te lo suelta, y tú alucinas porque es justo lo que necesitabas escuchar ese día.
Como soy una persona racional, siempre puedo achacarlo a la calidad humana, intelectual o espiritual de quienes tantas veces han sido ángeles para mí, pero no lo tengo tan claro cuando he sido yo a quien habéis utilizado para dar mensajes a otros. Muchas veces hay quien me ha recordado unas palabras mías que le ayudaron, aunque yo no fuera consciente de haberlas pronunciado, al menos en el sentido que la otra persona interpretó. ¿De dónde salió ese pensamiento? ¿Quién lo indujo? Yo lo tengo claro. El Espíritu Santo os tiene de recaderos. Esas inspiraciones vuestras no son tan sorprendentes, porque son muy parecidas a esas otras “sugerencias al oído” que vuestro compañero caído se empeña en hacernos y que siempre parecen llenas de luz. Quien no está entrenado espiritualmente, no las reconoce, pero cuando uno ha caído en su trampa un montón de veces, ya no duda de su existencia y trata de estar siempre alerta.
Se ve que el malo, como es un soberbio y vanidoso, no se preocupa tanto de borrar sus huellas y, aunque le interese pasar desapercibido, en realidad no puede evitar dejar su marca. Así que, al final, gracias a él, yo creo más en ti.
Alguno que me lea pensará que soy un infantil, que esta carta la dedico a mi amigo imaginario, que creo en seres invisibles que suben y bajan del cielo… Que piense lo que quiera. Yo solo creo en lo que veo con mis propios ojos, que no son solo los que tengo en la cara, sino también los que me permiten conocer esa otra realidad trascendente que todo hombre y mujer a lo largo de la historia ha estado y está capacitado para descubrir por sí mismo.
Lo que es infantil es esconderse en el refugio de los cinco sentidos negando cualquier otra forma de conocimiento por miedo a no poder controlarlo. Cuando se toca el tema, yo siempre recuerdo aquella valiente frase del divulgador científico Eduard Punset que decía que “la intuición es una fuente de conocimiento tan válida como la razón” ¿Se la sugeriste tú? No me extrañaría, porque a mí me ayuda mucho repetirla.
¡Ciertamente hay tantas realidades diarias en las que la intuición nos guía mejor que la razón! ¡Hay tantos patrones y señales que pasan desapercibidos a simple vista! Hace falta, eso sí, sensibilidad y desapego de lo material; pero, el que es capaz de leerlos, descubre cómo el verdadero bien, la verdadera belleza o la verdadera verdad –valga la rebuznancia–, no están donde todo el mundo mira, donde todo el mundo toca, donde todo el mundo huele; sino en lugares menos comunes.
Pues yo te intuyo, querido ángel, y doy gracias a Dios por hacerte mi compañero en el camino de la vida, por ser esa sombra inseparable, esa puerta cercana siempre abierta a la trascendencia. Discúlpame por darte tanto trabajo con mis continuos intentos de salirme de la ruta hacia el cielo. Átame corto, que ya sabes que no soy de fiar.
Y un último deseo: dile a tu compañero, al de ese lector que me lee ahora, que suscite hoy en él la alegría de sentirse también acompañado, cuidado y consolado. Y sugiérele que no se la quede para él solo, sino que la comparta con todos los suyos. ¡Porque hoy es fiesta grande en cielo y tierra!
2 de octubre de 1928. El hecho fundacional del Opus Dei
El historiador José Luis González Gullón narra los sucesos acaecidos el día de la fundación del Opus Dei. Añade, además, algunas consideraciones sobre el significado de ese evento, según los recuerdos orales y escritos de san Josemaría.
José Luiz González Gullón·2 de 10 月 de 2023·阅读时间: 6分钟
El escrito que se ofrece a continuación, de marcado acento histórico, se ciñe a los acontecimientos del 2 de octubre de 1928. No recoge, por tanto, la riqueza teológica y jurídica de ese hecho ni la amplitud del espíritu fundacional del Opus Dei, que se completó el 26 de junio de 1975, fecha de la muerte de san Josemaría.
Llegada a Madrid
Procedente de la diócesis de Zaragoza, José María Escrivá llegó a Madrid en abril de 1927 para realizar la tesis doctoral en Derecho. Era un sacerdote joven, de veinticinco años, que sentía en su alma la inquietud de que Dios le pedía algo para el bien de la Iglesia, pero no sabía qué era.
Desde hacía una década, según decía, barruntaba un querer divino. Y, como le estaba velado, rezaba para que se hiciera la luz.
La luz fundacional del Opus Dei
El 30 de septiembre de 1928, Escrivá acudió al convento de los paúles —situado en el extrarradio norte del Madrid de entonces— para hacer unos ejercicios espirituales junto con otros seis sacerdotes. El martes 2 de octubre, después de celebrar la Misa y de asistir a una plática, se retiró a su habitación y leyó unos papeles en los que había escrito ideas y sucesos que consideraba inspiraciones de Dios.
Mientras recopilaba “con alguna unidad las notas sueltas, que hasta entonces venía tomando” (Apuntes íntimos —en adelante AI—, n.º 306), de repente, según afirmó, “quiso Jesús que se comenzara a dar forma concreta a su Obra” (AI, n.º 331). Escrivá “se dio cuenta de la hermosa y pesada carga que el Señor, en su bondad inexplicable, había puesto sobre sus espaldas” (AI, n.º 306). Después diría que había recibido una gracia de carácter sobrenatural, una “iluminación sobre toda la Obra” (AI, n.º 306), una “idea clara general de mi misión” (AI, n.º 179) que abría un enorme panorama apostólico.
Emocionado porque acababa de ver “la Voluntad de Dios” (AI, n.º 978b) por la que había rezado tanto, se puso de rodillas y dio gracias. Entonces, escuchó el sonido “de las campanas de la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles” (AI, n.º 306), que llamaba a los fieles a Misa en la fiesta de los Custodios; más adelante, consideró este evento como una muestra de la intercesión de Santa María y de los ángeles en el instante mismo de la fundación.
Antigua imagen del convento de los Paúles y basílica de la Milagrosa en la calle García de Paredes de Madrid
Un espíritu y una institución
Hasta aquí el relato del propio Escrivá, el único testigo de los hechos que se sucedieron en el momento fundacional originario del 主业会.
El fundador no explicó o redactó el contenido de lo que vio —siempre empleará el verbo 看— esa jornada. Todo apunta a que no quiso encerrar en un texto único una gran luz sobrenatural. De hecho, prácticamente no quedan escritos suyos anteriores a marzo de 1930, como si deseara guardar para sí lo acaecido desde la fundación (2 de octubre de 1928) hasta el momento en que entendió que habría mujeres en el 主业会 (14 de febrero de 1930). Por tanto, el oyente debe creer a José María Escrivá cuando afirma que ha recibido un mensaje divino.
Ahora bien, Escrivá se refirió a la luz fundacional hasta el final de sus días. Su vida, su predicación y sus escritos ofrecen algunas claves sobre lo que sucedió. En concreto —es lo que ocurre también con otras instituciones carismáticas de la Iglesia—, en esa irradiación encontramos dos dimensiones entrelazadas: un espíritu y una institución.
Un mensaje cristiano
El 2 de octubre de 1928, José María Escrivá se sintió depositario de un mensaje divino. Entendió que había recibido una gracia, una fuerza divina, una luz del Espíritu Santo. En ningún caso se trataba de un concepto forjado después de un proceso de reflexión intelectual o de una brillante inspiración surgida a partir de las enseñanzas del Magisterio, de los Padres de la Iglesia y de los autores espirituales, clásicos y contemporáneos. Era un espíritu que se le presentaba universal, destinado a cualquier lugar, época y cultura.
El corazón del carisma radicaba en la secularidad como camino para ser santo: estar unido a Jesucristo y darlo a conocer donde uno trabaja y reside era el mensaje. Con palabras suyas de años más tarde, debía “promover entre personas de todas las clases de la sociedad el deseo de la perfección cristiana en medio del mundo”, “participando en las más diversas tareas humanas” (Conversaciones, n.º 24 y 61).
La centralidad de los laicos
Por entonces, la Iglesia presentaba la santidad como algo posible para todos los hombres, también en el ámbito secular. Pero, por lo general, el deseo de ser santo se consideraba una llamada al estado religioso. La literatura espiritual hablaba de los grados de santidad que se podían conseguir en la tierra, que, en el nivel más alto, se alcanzaba en la vida consagrada.
De este modo, la existencia de algo menos del uno por ciento de los miembros de la Iglesia —los consagrados— se presentaba como la forma mejor o más perfecta para ir a Dios. Bastaba con entrar en un templo católico para ver tantas estatuas de santos y de santas consagrados, unas pocas de presbíteros seculares y ninguna de laicos.
El espíritu que había recibido Escrivá se dirigía a los seculares que, en la Iglesia, son los laicos y los sacerdotes seculares, en su mayor parte diocesanos. Venía a decir que este 99 por ciento de cristianos corrientes está convocado por Dios para descubrir en las realidades humanas y temporales el camino que conduce a la plenitud cristiana, a la identificación con Jesucristo.
Escrivá con algunas mujeres del Opus Dei en 1971
Una familia en la Iglesia
Además del don, el carisma se mostró a los ojos de José María Escrivá como misión y tarea. Dios le llamaba a proclamar la santidad a todos los hombres, a explicar que es posible la identificación con Cristo en el propio estado de vida.
Consideró que la transmisión de este mensaje se haría en y a partir de una comunidad cristiana; de hecho, no contempló difundirlo a través de un libro o de los medios de comunicación de entonces, como la radio o la prensa. Lo harían personas incorporadas a una familia cristiana mediante una llamada de Dios —una específica vocación divina—, un discernimiento individual y la acogida de quienes guiaran la institución.
Quienes formaran parte de esta familia espiritual vivirían personalmente el carisma —lo harían suyo, lo encarnarían, pues era su camino para unirse a Jesucristo—, después lo compartirían con los demás miembros de la institución y, en tercer lugar, lo irradiarían a las personas conocidas y a toda la sociedad.
Además, ese día fundacional pensó que, si bien el mensaje era para todos los seculares de la Iglesia, los miembros de la institución serían solo varones, 普通民众 y presbíteros diocesanos.
Desarrollo posterior
Tras el 2 de octubre de 1928, Escrivá buscó una institución de la Iglesia que tuviese el carisma que él había recibido, pues no deseaba ser fundador de algo nuevo. Después de recibir información de varias pías uniones, órdenes terciarias y asociaciones de España, Estados Unidos, Francia, Holanda, Hungría, Italia y Polonia, llegó a la conclusión de que ninguna tenía un espíritu igual al suyo.
Pasaron los meses y el 14 de febrero de 1930 entendió que Dios le pedía que en la institución hubiese también mujeres y, a la vez, que le llamaba a iniciar un nuevo camino de santidad y de apostolado en la Iglesia.
José María Escrivá supo que la luz fundacional originaria era el núcleo de una enseñanza abierta a un desarrollo posterior, algo que iba a abarcar el arco de su vida. Por ejemplo, en 1931 recibió dos importantes luces fundacionales que apuntalaban la originaria.
Plaza de san Pedro durante la beatificación del fundador del Opus Dei
El trabajo como medio de santificación
El 7 de agosto obtuvo una comprensión nueva de las palabras de Jesucristo “cuando yo sea alzado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí” (Jn 12, 32): el cristiano pone a Cristo en la entraña de las actividades que desempeña en el mundo. De este modo, el trabajo profesional aparecía como la materia que han de santificar las personas y el instrumento con el que se santifican y santifican a las demás.
Luego, el 16 de octubre, mientras iba en un tranvía, sintió de repente “la acción del Señor, que hacía germinar en mi corazón y en mis labios, con la fuerza de algo imperiosamente necesario, esta tierna invocación: Abba! Pater!” (Carta 29, n.º 60); desde entonces, señaló que el fundamento del espíritu del Opus Dei es un profundo sentido de la filiación divina.
A partir del momento fundacional, Escrivá difundió con viveza el mensaje de unión con Jesucristo en el lugar que cada uno ocupa en la sociedad; la realidad, desconocida para muchos, de que “estas crisis mundiales son crisis de santos”, de que Dios “está como un Padre amoroso —a cada uno de nosotros nos quiere más que todas las madres del mundo pueden querer a sus hijos—, ayudándonos, inspirándonos, bendiciendo… y perdonando” (小路, n.º 301 y 267).
这 intención de octubre del Papa Francisco se centra en el Sínodo de la Sinodalidad. El Santo Padre pide que este mes los católicos recen “por la Iglesia, para que adopte la escucha y el diálogo como estilo de vida a todos los niveles, dejándose guiar por el Espíritu Santo hacia las periferias del mundo”.
Esta intención se enmarca en la celebración de la Asamblea General de los 主教们 y en la Jornada Mundial de las Misiones. A lo largo de este “camino eclesial”, tan presente durante este octubre, el Papa señala que la Iglesia está en misión.y El centro de la cual, puntualiza Francisco, “es llegar a todos, buscar a todos, acoger a todos, involucrar a todos, sin excluir a nadie”.
Este mensaje recuerda a la famosa frase del Papa durante la última JMJ en Lisboa: “En la Iglesia hay espacio para todos”. Teniendo esto en cuenta, se podrá materializar “la respuesta al mandato de Jesús de anunciar el Evangelio”.
El Santo Padre no olvida durante su mensaje al que desea que sea el gran protagonista de este Sínodo: el Espíritu Santo. Él “nos ayuda a realizar el ‘apostolado del oído’, o sea, escuchar con los oídos de Dios para poder hablar con la palabra de Dios”.
El vídeo completo con la intención del Papa Francisco para este octubre puede verse a continuación:
El Papa anuncia una Exhortación Apostólica sobre santa Teresita del Niño Jesús
Francisco publicará el 15 de octubre una Exhortación sobre santa Teresa del Niño Jesús, según ha anunciado en el Ángelus este domingo, al comenzar el mes del rosario y de las misiones. Además, ha pedido oraciones por el Sínodo, ha llamado al diálogo a Azerbaiyán y Armenia, y sigue rezando por Ucrania. Antes, el Papa ha alentado a ser “cristianos sinceros”.
弗朗西斯科·奥塔门迪·1 de 10 月 de 2023·阅读时间: 3分钟
El Papa ha manifestado en el 安吉勒斯 de este domingo que Santa Teresita del Niño Jesús (Alençón, 1873–Lisieux1897, Francia), cuya fiesta se celebra hoy 1 de octubre, “es la santa de la confianza en nosotros”, y que “el próximo 15 de octubre se publicará una Exhortación apostólica sobre su mensaje. Recemos a Santa Teresita, y a la Virgen, para que nos ayuden a tener confianza y a trabajar para la misión”, ha animado a los fieles.
Junto a la noticia de la santa, el Santo Padre ha querido recordar que “hoy se inicia el mes de octubre, el mes del Rosario y de las misiones. Exhorto a todos a experimentar la belleza de la oración del Rosario, contemplando con María los misterios de Cristo, y pidiendo su intercesión por las necesidades de la Iglesia y del mundo”.
Al mismo tiempo, recordando la figura de la joven santa francesa, patrona de las misiones, el Romano Pontífice ha animado a rezar por “la evangelización de los pueblos”, y “por el Sínodo de los Obispos”, que este mes lleva a cabo la primera Asamblea sobre “la sinodalidad de la Iglesia”.
Oración por el Cáucaso y por Ucrania
El Papa ha rezado también, como hace habitualmente, “por la paz en la martirizada Ucrania y en todas las tierras heridas por la guerra”. Y a raíz de “la dramática situación de los desplazados en Nagorno-Karabaj”, en el Cáucaso, ha renovado su “llamamiento al diálogo entre Azerbaiyán y Armenia, esperando que los coloquios entre las partes, con el apoyo de la comunidad internacional, favorezcan un acuerdo duradero que ponga fin a la crisis humanitaria” que tiene lugar.
“Aprendamos de los niños y niñas”
El Sucesor de Pedro ha salido a la ventana del estudio del Palacio Apostólico acompañado de cinco niños en representación de los cinco continentes, para anunciar que “el 6 de noviembre en el Aula Pablo VI encontraré a los niños de todo el mundo”, ha informado.
El evento está patrocinado por el Dicasterio para la Cultura y la Educación, y tendrá como tema “Aprendamos de los niños y de las niñas”. Se trata de un encuentro para manifestar el sueño de todos de “volver a tener sentimientos puros como los niños, porque quien es como niño pertenece al Reino de Dios. Los niños nos enseñan la limpieza de las relaciones, la acogida espontánea de quien es forastero”, ha informado el Papa.
“Pecadores, sí; corruptos, no”
Antes de rezar la oración mariana del Ángelus, el Santo Padre ha comentado el texto evangélico de este domingo XXVI del Tiempo Ordinario. Es el de “los dos hijos a los que el padre pide ir a trabajar en la viña (cfr Mt 21,28-32). El primero responde inmediatamente “sí”, pero luego no va. El segundo, en cambio, al inicio se opone, pero luego lo piensa bien y va”.
El problema de un hombre que se comporta así, ha señalado el Papa refiriéndose al primero de los hijos, es “que no es solo un pecador, sino también un corrupto, porque miente sin problemas para cubrir y camuflar su desobediencia, sin aceptar algún diálogo, o enfrentamiento honesto”.
El segundo hijo, aquel que dice “no” pero luego va, “es en cambio sincero. No es perfecto pero sincero”, ha añadido Francisco. “Ciertamente, nos hubiera gustado verlo decir “sí” inmediatamente. No es así, pero al menos, manifiesta de manera franca y en un cierto sentido valiente su reticencia. Luego, con esta honestidad de base, termina poniéndose en discusión, llegando a entender que se ha equivocado y regresando por sus pasos”.
“Cristianos sinceros”
“Es, podemos decir, un pecador, pero no un corrupto. Y para el pecador hay siempre esperanza de redención; para el corrupto, en cambio, es mucho más difícil. De hecho, sus falsos “sí”, aparentemente elegantes pero hipócritas, y sus ficciones convertidas en hábito son como un grueso “muro di goma”, detrás del cual se resguarda de la voz de la conciencia”.
A continuación, el Sucesor de Pedro ha manifestado en voz alta algunas preguntas para el examen, y ha rezado para que “María, espejo de santidad, nos ayude a ser cristianos sinceros”.
Francisco ruega un “silencio hecho oración” en la vigilia ecuménica presinodal
En vísperas de la Asamblea Sinodal que comienza el próximo 4 de octubre, el Santo Padre Francisco apeló ayer a un “silencio hecho oración” en un encuentro ecuménico en la Plaza de San Pedro, en el que participaron, entre otros líderes religiosos, Bartolomé I, Patriarca Ecuménico de Constantinopla, y el arzobispo Justin Welby, primado de la iglesia anglicana.
弗朗西斯科·奥塔门迪·1 de 10 月 de 2023·阅读时间: 5分钟
El líder de la Iglesia católica, Papa Francisco, presidió ayer tarde en Roma el encuentro ecuménico “Together” (Juntos), en vísperas de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tendrá lugar del 4 al 29 de octubre de 2023 sobre el tema “Por una Iglesia sinodal: Comunión, participación y misión”.
La reflexión del Papa se centró en “la importancia del silencio en la vida del creyente, en la vida de la Iglesia y en el camino de la unidad de los cristianos”, horas antes de que los participantes en el Sínodo iniciaran un retiro espiritual de tres días, hasta el 3 de octubre.
Así comenzó el Papa su 讲道. “Together”. “Juntos”. Como la primitiva comunidad cristiana el día de Pentecostés. Como un solo rebaño, amado y reunido por un solo Pastor, Jesús. Como la gran muchedumbre del Apocalipsis estamos aquí, hermanos y hermanas “de toda nación, tribu, pueblo y lengua” (Ap 7,9), procedentes de comunidades y países diferentes, hijas e hijos de un mismo Padre, animados por el Espíritu recibido en el Bautismo, llamados a la misma esperanza (Ef 4,4-5)”.
“En un mundo lleno de ruido”, señaló el Santo Padre, “ya no estamos acostumbrados al silencio, es más, a veces nos cuesta soportarlo, porque nos confronta con Dios y con nosotros mismos. Sin embargo, es la base de la palabra y de la vida”.
“El silencio es importante”
En efecto, “como la gran muchedumbre del Apocalipsis, oramos en silencio, escuchando un “gran silencio” (cf. Ap 8,1). Y el silencio es importante, es poderoso: puede expresar un dolor indecible ante ante la desgracia, pero también, en los momentos de alegría, una alegría que trasciende las palabras”.
El Sucesor de Pedro dio las gracias a todos por su presencia, “gracias a la Comunidad de Taizé por esta iniciativa. Saludo con gran afecto a los jefes de las iglesias, a los responsables y a las delegaciones de las diferentes tradiciones cristianas, y saludo a todos vosotros, especialmente a los jóvenes: ¡gracias!”
“Gracias por haber venido a rezar por nosotros y con nosotros en Roma, antes de la Asamblea general ordinaria del Sínodo de los obispos, en vísperas de los ejercicios espirituales que la preceden. que la precede. “Syn-odos”: caminemos juntos, no sólo los católicos, sino todos los cristianos, todo el Pueblo de los bautizados, todo el Pueblo de Dios, porque «sólo el todo puede ser la unidad de todos» (J.A. Möhler).
Dios habla en el “susurro”
Sobre el silencio en la vida del creyente, el Papa señaló, entre otras cosas, que “está al principio y al final de la existencia terrena de Cristo. El Verbo, la Palabra del Padre, se hizo “silencio” en el pesebre y en la cruz, en la noche de la Natividad y en la de Pascua. Esta noche los cristianos hemos permanecido silenciosos ante el crucifijo de San Damián, como discípulos que escuchan ante la cruz, que es la cátedra del Maestro. El nuestro no fue un silencio vacío, sino un momento lleno de expectación y disponibilidad”.
“La verdad”, añadió el Santo Padre, “no necesita gritos violentos para llegar al corazón de los hombres. A Dios no le gustan las proclamas y el clamor, la cháchara y el estrépito: Dios prefiere más bien, como Dios prefiere, como hizo con Elías, hablar en el “susurro de una brisa suave” (1 Re 19,12), en un “hilo sonoro de silencio”. Y así también nosotros, como Abraham, como Elías, como María necesitamos liberarnos de tantos ruidos para escuchar su voz. Porque sólo en nuestro silencio resuena su Palabra”.
En la vida de la Iglesia, “a la escucha del Espíritu”
En segundo lugar, el silencio es esencial en la vida de la Iglesia, continuó el Romano Pontífice. “Los Hechos de los Apóstoles dicen que, tras el discurso de Pedro en el Concilio de Jerusalén, “toda la asamblea calló” (Hch 15,12), preparándose para aceptar el testimonio de Pablo y Bernabé sobre los signos y prodigios que Dios había Dios entre las naciones”.
“Y esto nos recuerda que el silencio, en la comunidad eclesial, hace posible la comunicación fraterna, en la que el Espíritu Santo armoniza los puntos de vista, porque Él es la armonía”, prosiguió el Papa. “Ser sinodales significa acogernos unos a otros así, sabiendo que todos tenemos algo que testimoniar y aprender, poniéndonos juntos a la escucha del “Espíritu de la verdad” (Jn 14,17) para conocer lo que Él “dice a las Iglesias” (Ap 2,7).”
Por último, “el silencio permite precisamente el discernimiento, mediante la escucha atenta de los “gemidos inefables” (Rm 8,26) del Espíritu que resuenan, a menudo ocultos, en el Pueblo de Dios. Pidamos, pues, al Espíritu el don de la escucha para los participantes en el Sínodo” (Discurso con ocasión de la Vigilia de Oración en preparación del Sínodo sobre la Familia, 4 de octubre de 2014).
Para la unidad de los cristianos
En tercer lugar, Francisco subrayó que “el silencio es esencial en el camino de la unidad de los cristianos. Es fundamental de hecho para la oración, de la que parte el ecumenismo y sin la cual es estéril”.
“Jesús, en efecto, ha orado para que sus discípulos “sean uno” (Jn 17,21). El silencio hecho oración nos permite acoger el don de la unidad “como Cristo quiere”, “por los medios que Él quiere” (P. Couturier), no como fruto autónomo de nuestros propios esfuerzos y según criterios puramente humanos”.
La unidad de los cristianos “crece en silencio ante la cruz, igual que la cruz, igual que las semillas que recibiremos y que representan los diferentes dones otorgados por el Espíritu Santo a las diversas tradiciones: nos corresponde a nosotros sembrarlas, con la certeza de que sólo Dios hace crecer (cf. 1 Cor 3,6)”, añadió el Santo Padre.
“Adorar unidos y en silencio”
Por eso, alentó Francisco al final de la alocución, “pedimos, en la 祷告 común, aprender de nuevo a hacer silencio: a escuchar la voz del Padre, la llamada de Jesús y el gemido del Espíritu. Pedimos que el Sínodo sea un “kairós” de fraternidad, un lugar donde el Espíritu Santo purifique a la Iglesia de las chácharas, ideologías y polarizaciones”.
“Mientras nos dirigimos hacia el importante aniversario del gran Concilio de Nicea”, concluyó el Papa”, “pidamos que sepamos adorar unidos y en silencio, como los Magos, el misterio de Dios hecho hombre, seguros de que cuanto más cerca estemos de Cristo, más unidos estaremos entre nosotros. Y como los Magos de Oriente fueron guiados a Belén por una estrella, que la luz celestial nos guíe a nuestro único Señor y a la unidad por la que Él ha orado. Hermanos y hermanas, pongámonos en camino juntos, deseosos de encontrarle, adorarle y anunciarle “para que el mundo crea” (Jn 17,21)”.
Oración final de los responsables de las iglesias presentes
(Vigilia ecuménica “Together”)
“Dios Padre nuestro, te damos gracias por todos tus dones, especialmente por el
don de maravillarnos ante tu creación. ¡Permítenos cuidarla y caminar juntos
como hermanos y hermanas en paz!
Jesús, el Cristo, te damos gracias por haber dado tu vida hasta la cruz. Por tu
Resurrección, eres fuente de vida abundante. ¡Que te acojamos y te sigamos en
el servicio a los demás!
Espíritu Santo, soplo de Pentecostés, tú nos envías a anunciar a Cristo y a
acoger en nuestras comunidades a los que aún no lo conocen. Desciende, te
rogamos, sobre los participantes en el Sínodo y sobre todos los presentes,
llenándolos de tu sabiduría y valentía para ser servidores de la comunión y
testigos audaces de tu perdón en el mundo de hoy.
Asamblea: ¡Amén!”
Antes de las palabras del Papa, varios jóvenes de continentes distintos relataron su experiencia del camino sinodal: Emile, del Líbano; Agata, de Indonesia; y Tilen, de Eslovenia, entre otras intervenciones.
El aspecto más importante de este interés de la Iglesia por la Inteligencia Artificial concierne más bien al enfoque del próximo mensaje, centrado en lo 'plenamente humano' que se espera de toda misión comunicativa.
¿Qué tiene que ver la comunicación con la Inteligencia Artificial? O mejor dicho, ¿qué ha impulsado al Papa Francisco a querer dedicar el Mensaje de la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebrará el 12 de mayo de 2024, a la IA en sus implicaciones comunicativas? No es casualidad que el tema sea «Inteligencia artificial y sabiduría del corazón: por una comunicación plenamente humana».
La elección obedece sin duda al hecho de que se trata de un tema de gran actualidad que, aunque no es muy joven en la escena pública y civil, no ha dejado de ganar terreno en la opinión pública al menos desde el año pasado. Y la comunicación se nutre sin duda de la actualidad.
Luego está el elemento contingente, es decir, las aplicaciones de la IA al mundo de la comunicación: pensemos, por ejemplo, en el uso de algoritmos en las redes sociales, la transmisión rápida de información, la posibilidad de «construir» fuentes de información y, por consiguiente, de comunicación.
Aspectos que, sin duda, no pueden ignorarse, pero que en modo alguno reducen únicamente a esto el alcance de la gran revolución tecnológica de las últimas décadas. En efecto, la Inteligencia Artificial se aplica en un gran número de ámbitos, de la sanidad a los transportes, de la agricultura a la industria pesada, que muy a menudo ignoramos a pesar de que tienen consecuencias concretas en nuestras vidas, especialmente en el campo de la informática.
Hacer humana la comunicación
Así pues, el aspecto más importante de este interés de la Iglesia por la Inteligencia Artificial concierne más bien al enfoque del próximo mensaje, centrado en lo ‘plenamente humano’ que se espera de toda misión comunicativa: un servicio de bien a las personas y no un obstáculo para su vida o para el ejercicio libre y consciente de la vida en comunidad. Y se añade una virtud concreta: la «sabiduría del corazón».
A esto, pues, está llamado el mundo de la comunicación ante la imparable revolución tecnológica de nuestro tiempo: a ayudar a explicarla, contextualizarla y acompañarla con sabiduría.
Y al hacerlo, reconocer que toda nueva oportunidad que ofrece la tecnología debe orientarse siempre hacia el bien del individuo, del ser humano, que es el único que tiene corazón, o alma si se quiere. Y es el único que puede plantearse las preguntas adecuadas ante lo que le rodea. Incluidas las sofisticadas máquinas que hoy pueden permitirle aumentar para bien todas sus prestaciones.
Claro que existen los retos, los riesgos, los malentendidos, las especulaciones… pero qué sería de nuestras vidas sin la oportunidad de poder volcar para bien todo aquello que nos tensa el corazón, haciéndonos a menudo menos que humanos.
Así pues, acojamos esta llamada a habitar el mundo de la Inteligencia Artificial en general, y el de la comunicación en particular, sacando a la luz las grandes intuiciones del ingenio humano, fruto de la chispa que Dios ha puesto en cada uno de nosotros.
¿Quién iba a pensar que una “fiesta de lástima” de cuatro meses era la invitación de Dios a reunirme con Él para confesarme semanalmente?
Nuestro Salvador me llamó al confesionario en medio de mis lamentos: ¡ahora soy adicta!
Los últimos meses y años han sido difíciles en todos los sentidos. Parecía como si me estuvieran atacando, y cuanto más intentaba mantenerme firme en mi fe y tomar el camino moral cuando sucedía lo incorrecto, peor progresaban las cosas. No parecía justo.
Así que hice lo que hacen la mayoría de los católicos. Recé más y supliqué a Dios que se apiadara de mi pobre corazón roto. ¿Qué hizo Él? Nada. O eso creía yo.
Nadie está nunca preparado cuando sobreviene una tragedia, pero con la gracia de Dios, de alguna manera seguimos adelante. Sin embargo, cuando se produce otra muerte inmediatamente después, y surgen problemas financieros, es fácil sentirse como un blanco, y por lo tanto, comienza la “fiesta de la lástima”.
Como persona que asiste a Misa todos los días y es voluntaria en dos iglesias, a menudo aprovecho algunas de las «ventajas» religiosas, por así decirlo. Durante este período en particular, busqué consejo espiritual de los sacerdotes y pedí a cada uno de ellos bendiciones semanales. Aunque todo esto me proporcionó un respiro del sufrimiento, parecía que el enemigo estaba trabajando horas extras, y estaba claro que la desesperación y la depresión se habían apoderado del corazón de esta chica feliz.
Llegados a este punto, me enfadé con Dios y creí que, como soy una católica decente, amable y devota, debía de haber un fallo en el sistema de Dios. “Ya basta”, le dije. Justifiqué mi enfado con Él, incluso recordándome a mí misma y a Dios por qué yo tenía «razón». Después de todo, las innumerables veces que pasé por alto al empleado de la Iglesia que fue grosero y antagónico conmigo cuando todo lo que estaba haciendo era ayudar, la traición, las pérdidas inesperadas, y esto y aquello. Me preguntaba, ¿por qué yo, Señor? Otra vez no, ¡otra puerta cerrada no! Aquí estoy intentando ser el mejor discípulo, y ésta es mi recompensa. Pero no me daba cuenta de que el dolor y los «contratiempos» eran todo una trampa: una invitación al hermoso sacramento de la Penitencia.
Siempre me había confesado con regularidad, pero en medio de mis luchas por comprender la voluntad de Dios, me había vuelto culpable de mi cólera contra «aquel a quien ama mi alma».
Así que hice lo que la mayoría de los católicos hacemos cuando somos culpables: Fui a confesarme, y luego fui la semana siguiente, y luego la siguiente… y otra vez. Fui durante cuatro semanas consecutivas. Me había vuelto adicta a su perdón. Anhelaba la Reconciliación todas las semanas. Cada lunes después de Misa esperaba ansiosamente en la fila para permitir que Jesús me perdonara de nuevo. Y lo hacía, sin hacer preguntas. Mi espíritu era nuevo, mi paz restaurada. Es como ir a un balneario espiritual, ¡pero es mejor!
他 天主教教理 (CIC, 1422-24) ofrece una explicación del sacramento de la Penitencia, también conocido como sacramento de la Reconciliación, y de la Conversión en el artículo 4: «Los que se acercan al sacramento de la Penitencia obtienen de la misericordia de Dios el perdón de la ofensa cometida contra él y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que han herido con sus pecados y que, con la caridad, con el ejemplo y con la oración, trabaja por su conversión”.
Se llama sacramento de la Penitencia porque consagra los pasos personales y eclesiales de Conversión, Penitencia y satisfacción del pecador cristiano.
Se llama sacramento de la Reconciliación porque imparte al pecador el amor de Dios que reconcilia: «Reconcíliate con Dios». Quien vive del amor misericordioso de Dios está dispuesto a responder a la llamada del Señor: «Ve; reconcíliate primero con tu hermano».
Se llama sacramento de la conversión porque hace sacramentalmente presente la llamada de Jesús a la conversión, primer paso para volver al Padre del que uno se ha alejado por el pecado.
Ya sea que nos refiramos a esta hermosa bendición como Confesión o Reconciliación, recordemos extender la misma gracia a los demás. Al fin y al cabo, Jesucristo perdonó a san Pedro, que le negó tres veces. San Pedro se llenó de lágrimas y de redención tras la resurrección del Señor. Estas lágrimas son de alegría, esperanza y perdón; la paz que recibimos de la redención viene de Él, no del mundo.
Todos estamos invitados por Cristo al confesionario, pero ¿qué pasa si vemos este hermoso sacramento como obligatorio y festivo? Las ramificaciones son fantásticas. Si aceptamos la bendición, dejamos que Dios restaure el quebranto que sentimos y expiamos nuestros pecados, semanal o mensualmente, nuestras vidas se transformarán y convertirán.
Muchos de nosotros hacemos ejercicio a diario y no podríamos imaginarnos faltando a nuestras sesiones de levantamiento de pesas en clase de aeróbic. Tenemos que sudar las toxinas y desarrollar los músculos, lo cual es inteligente. Sin embargo, la Confesión es el único remedio para purificar nuestras almas y ayudarnos a ascender más alto en nuestro camino espiritual. Y si vemos la Penitencia como una invitación de Dios a reunirnos con Él de un modo especial y sabemos que saldremos con mentes, cuerpos y almas más fuertes, correríamos a confesarnos con nuestros sacerdotes, aunque fuera por cosas menores. La consecuencia es que comulgaríamos con más profunda reverencia porque, sin este sacramento, no podemos recibir el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor.
Vivimos en una sociedad que promueve la terapia y los zumos. Aunque disfruto de los beneficios para la salud de una alimentación sana, no suscribo la terapia. No descarto ni ignoro su valor para muchas personas; sin embargo, creo que los católicos debemos recordar dejar que Jesús sea nuestra medicina y terapeuta.
Nuestro querido Padre Pío pasaba horas escuchando confesiones, y tenía una fórmula sencilla pero eficaz que prescribía:
Marion, que es feligresa de la iglesia de Nuestro Salvador en Manhattan, Nueva York, y asiste a Misa todos los días, dijo lo siguiente sobre el sacramento de la Penitencia: «Me gusta confesarme porque me gusta hablar con los sacerdotes, y me gusta decirles lo que estoy haciendo… y lo repito [el pecado] una y otra vez, pero así es la vida, y nadie es perfecto. Y me hace sentir que estoy más cerca de Dios».
Incluso los sacerdotes tienen sus propias experiencias con el sacramento. El padre Ali, sacerdote católico nigeriano, oblato misionero de María Inmaculada (OMI), compartió sus reflexiones con Omnes:
“La confesión ha sido una lucha para mí durante muchos años. Aunque sé que la Iglesia espera que confiese mis pecados, siempre me he preguntado por qué no puedo reconocerlos directamente ante Dios sin la intervención de un sacerdote. ¿Por qué es necesario confesarse con un sacerdote?»
«Cambiar mi relación con la Confesión no fue fácil, pero llegué a comprender que el pecado no es tanto una incapacidad como una falta de reciprocidad al amor que Dios me tiene. Desde entonces, ya no me confieso para acusarme de mis pecados, sino para reavivar mi amor a Dios. Porque le amo apasionadamente, estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para mantener nuestro amor”.
El difunto Mario Cuomo, ex gobernador de Nueva York, dijo una vez: «Soy un católico a la antigua usanza que peca, se arrepiente, lucha, se preocupa, se confunde y, la mayoría de las veces, se siente mejor después de confesarse».
Escriva.org: las obras de san Josemaría en una web renovada y ampliada
La nueva web escriva.org sustituye a la previa escrivaobras.org y contiene los 14 libros del autor publicados hasta el momento presentados de tal modo que se eliminan problemas como idioma, problemas de visión, de conexión y compatibilidad de dispositivos.
Todas las obras de san Josemaría Escrivá, disponibles en 20 idiomas y de manera accesible a todo tipo de personas a través de la web www.escriva.org.
La nueva web, impulsada por La Fundación Studium, titular de los derechos de autor de las obras de san Josemaría Escrivá de Balaguer, se presentó en Valencia el viernes 29 de septiembre en un acto que contó con el sacerdote 马里亚诺·法齐奥, vicario auxiliar de la prelatura del Opus Dei, Ana Escauriaza, historiadora e investigadora del CEJE (Centro de Documentación y Estudios Josemaría Escrivá de Balaguer), y Ricardo Velesar, miembro de la ONCE.
Una web que irá ampliándose
La nueva web contiene los 14 libros de san Josemaría publicados hasta ahora aunque su objetivo es ir ampliando esta colección para incluir sus obras completas en la medida en que se vaya publicando su edición impresa, un trabajo que será desarrollado por la editorial Rialp.
Asimismo, aunque la web se ha lanzado en más de 20 idiomas, los impulsores de la web tienen la idea de ir incluyendo las más de 140 traducciones disponibles de sus textos.
Valencia, ciudad en la que se publicó la primera edición de «小路» un 29 de septiembre de 1939, ha sido la sede de la presentación de este nuevo portal que está pensada para un uso personal y consultivo, de tal modo que la navegación resulta sencilla e intuitiva.
En este sentido, escriva.org otorga mayor facilidad a las personas con visión reducida y está optimizada para que puedan acceder también a sus contenidos las personas ciegas.
Vista general del público y mesa en la presentación de www.escriva.org
El mensaje del Opus Dei, hoy
Durante la presentación de este nuevo portal, el vicario auxiliar del Opus Dei destacó que «la fuerza de los escritos, aparte de lo académico o lo literario, está en que nos ayuda a ser mejores”.
Mariano Fazio subrayó además cómo, en las obras de 圣何塞玛利亚, está contenido todo el carisma del Opus Dei: “Es por eso que existe un hilo conductor en todas las obras de 圣何塞玛利亚: la santidad en medio del mundo a través de las tareas cotidianas”.
«Puedo ser santo vendiendo cupones»
Por su parte, fue especialmente interesante la intervención de Ricardo Velesar, con discapacidad visual, que contó su testimonio de conversión y el nuevo panorama de vida que descubrió gracias a las obras del fundador del 主业会: «A través de los escritos de san Josemaría descubrí que podía ser santo vendiendo cupones. Esto cambió mi vida».
Velesar explicó, además la accesibilidad de la nueva web para personas con discapacidad visual: «Esta web es una buena noticia porque permitirá a muchas personas en todo el mundo, sea cual sea su situación, poder acceder a las obras de este santo».
San Jerónimo fue un padre de la Iglesia nacido en Dalmacia (actualmente en la zona de Croacia y Eslovenia) alrededor del año 347 y fallecido en Belén en el 420. Su traducción de la Biblia al latín se conoce como “la Vulgata” y su festividad se celebra el 30 de septiembre.
San Jerónimo nació en Estridón (Dalmacia) en una familia cristiana, y recibió una sólida formación en Roma. Se convirtió y bautizó en torno al año 366. Vivió un tiempo en una comunidad ascética en Aquileia. Su vida ascética es otro legado del santo, como comenta el Papa Benedicto XVI: “Nos ha dejado una enseñanza rica y variada sobre el ascetismo cristiano. Recuerda que un compromiso valiente por la perfección requiere vigilancia constante, frecuentes mortificaciones, aunque con moderación y prudencia, trabajo intelectual o manual asiduo para evitar el ocio y sobre todo obediencia a Dios”.
Posteriormente, san Jerónimo dejó la comunidad de Aquileia y estuvo en diferentes lugares: Trier, su Estridón natal, Antioquía o el desierto de Calcis (al sur de Alepo). Además de latín, sabía griego y hebreo, y transcribió códices y escritos patrísticos.
Fue ordenado sacerdote en el año 379 y partió a Constantinopla. Allí, continuó sus estudios de griego con san Gregorio Nacianceno. También conoció a san Ambrosio y mantuvo correspondencia con san Agustín.
Consejero del Papa
Posteriormente, en el año 382, se trasladó a Roma y fue secretario y consejero del Papa san Dámaso. Este le pidió que hiciese una nueva traducción de la Biblia al latín. Además, en Roma fue guía espiritual de varios miembros de la aristocracia romana, principalmente mujeres, como Paula, Marcela, Asela o Lea. Con él, estas nobles profundizaron en la lectura de la Biblia en un “cenáculo fundado en la lectura y el estudio riguroso de la Escritura”, según indica el Papa Francisco en una carta apostólica sobre san Jerónimo publicada en 2020 por el XVI centenario de su muerte.
En el año 385, después de que el Papa falleciese, san Jerónimo partió a Tierra Santa, acompañado por algunos de sus seguidores. Después de pasar por Egipto, fue a Belén, donde, gracias a la aristócrata Paula, formó dos monasterios, uno masculino y otro femenino, y un lugar de hospedaje para los que peregrinaban a Tierra Santa, “pensando en que María y José no habían encontrado un lugar donde alojarse”.
En Belén
En las cuevas de Belén, junto a la Gruta de la Natividad, hizo la Vulgata, una traducción al latín de toda la Biblia. Además, san Jerónimo “comentó la palabra de Dios; defendió la fe, oponiéndose con vigor a varias herejías; exhortó a los monjes a la perfección; enseñó cultura clásica y cristiana a jóvenes alumnos; acogió con espíritu pastoral a los peregrinos que visitaban Tierra Santa”, comentó el Papa Benedicto XVI en dos audiencias de 2007 (el 7 y el 14 de noviembre) dedicadas a san Jerónimo. En estas mismas grutas murió el santo el 30 de septiembre del año 420. Fue proclamado doctor de la Iglesia en 1567 por Pío V.
Tumba de san Jerónimo junto a la Gruta de la Natividad en Belén. Sus restos fueron trasladados posteriormente a Roma para evitar su profanación.
El Papa Benedicto XVI indicó que san Jerónimo “puso la Biblia en el centro de su vida: la tradujo al latín, la comentó en sus obras, y sobre todo se esforzó por vivirla concretamente en su larga existencia terrena, a pesar del conocido carácter difícil y fogoso que le dio la naturaleza”.
Cómo nació su amor por la Escritura
El Papa Francisco indica en la carta apostólica «Scripturae Sacrae Affectus» que, curiosamente, el amor que san Jerónimo tenía por la Escritura no nació desde el comienzo. Señala el Papa que san Jerónimo “había amado desde joven la belleza límpida de los textos clásicos latinos y, en comparación, los escritos de la Biblia le parecían, inicialmente, toscos e imprecisos, demasiado ásperos para su refinado gusto literario”. Sin embargo, tuvo un sueño en que el Señor se le presentaba como juez: “Interrogado acerca de mi condición, respondí que era cristiano. Pero el que estaba sentado me dijo: ‘Mientes; tú eres ciceroniano, tú no eres cristiano’”. Fue a raíz de este sueño cuando san Jerónimo se dio cuenta de que amaba más los textos clásicos que la Biblia, y ahí comenzó su amor por la Palabra de Dios.
Comenta también el Papa: “En los últimos tiempos los exegetas han descubierto el genio narrativo y poético de la Biblia, exaltado precisamente por su calidad expresiva. Jerónimo, en cambio, lo que enfatizaba de las Escrituras era más bien el carácter humilde con el que Dios se reveló, expresándose en la naturaleza áspera y casi primitiva de la lengua hebrea, comparada con el refinamiento del latín ciceroniano. Por tanto, no se dedicaba a la Sagrada Escritura por un gusto estético, sino —como es bien conocido— solo porque lo llevaba a conocer a Cristo, porque ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo”.
Proceso de traducción de la Biblia
El Papa comentó también el proceso que siguió san Jerónimo para la traducción de la Biblia: “Es interesante comprobar los criterios a los que se atuvo el gran biblista en su obra de traductor. Los revela él mismo cuando afirma que respeta incluso el orden de las palabras de las sagradas Escrituras, pues en ellas, dice, ‘incluso el orden de las palabras es un misterio’, es decir, una revelación.
Además, reafirma la necesidad de recurrir a los textos originales: ‘Si surgiera una discusión entre los latinos sobre el Nuevo Testamento a causa de las lecturas discordantes de los manuscritos, debemos recurrir al original, es decir, al texto griego, en el que se escribió el Nuevo Testamento. Lo mismo sucede con el Antiguo Testamento, si hay divergencia entre los textos griegos y latinos, debemos recurrir al texto original, el hebreo; de este modo, todo lo que surge del manantial lo podemos encontrar en los riachuelos’”.
La Vulgata
La Vulgata se llamaba así porque fue rápidamente acogida por el «vulgo», el pueblo. El Papa Francisco explica su origen de este modo: “El ‘fruto más dulce de la ardua siembra’ del estudio del griego y el hebreo, realizado por Jerónimo, es la traducción del Antiguo Testamento del hebreo original al latín. Hasta ese momento, los cristianos del imperio romano solo podían leer la Biblia en griego en su totalidad. Mientras que los libros del Nuevo Testamento se habían escrito en griego, para los del Antiguo existía una traducción completa, la llamada Septuaginta (es decir, la versión de los Setenta) realizada por la comunidad judía de Alejandría alrededor del siglo II a. C.
Para los lectores de lengua latina, sin embargo, no había una versión completa de la Biblia en su propio idioma, sino solo algunas traducciones, parciales e incompletas, que procedían del griego. Jerónimo, y después de él sus seguidores, tuvieron el mérito de haber emprendido una revisión y una nueva traducción de toda la Escritura. Con el estímulo del papa Dámaso, Jerónimo comenzó en Roma la revisión de los Evangelios y los Salmos, y luego, en su retiro en Belén, empezó la traducción de todos los libros veterotestamentarios, directamente del hebreo; una obra que duró años.
Para completar este trabajo de traducción, Jerónimo hizo un buen uso de sus conocimientos de griego y hebreo, así como de su sólida formación latina, y utilizó las herramientas filológicas que tenía a su disposición, en particular las Hexaplas de Orígenes. El texto final combinó la continuidad en las fórmulas, ahora de uso común, con una mayor adherencia al estilo hebreo, sin sacrificar la elegancia de la lengua latina. El resultado es un verdadero monumento que ha marcado la historia cultural de Occidente, dando forma al lenguaje teológico. Superados algunos rechazos iniciales, la traducción de Jerónimo se convirtió inmediatamente en patrimonio común tanto de los eruditos como del pueblo cristiano, de ahí el nombre de Vulgata. La Europa medieval aprendió a leer, orar y razonar en las páginas de la Biblia traducidas por Jerónimo”.
Posibilidad de nuevas traducciones
“El Concilio de Trento estableció el carácter ‘auténtico’ de la Vulgata en el decreto ‘Insuper’», continúa el Papa, “sin embargo, no pretendía minimizar la importancia de las lenguas originales, como no dejaba de recordar Jerónimo, ni mucho menos prohibir nuevos trabajos de traducción integral en el futuro. San Pablo VI, asumiendo el mandato de los Padres del Concilio Vaticano II, quiso que la revisión de la traducción de la Vulgata se completara y se pusiera a disposición de toda la Iglesia. Así es como san Juan Pablo II, en la Constitución apostólica Scripturarum thesaurus, promulgó en 1979 la edición típica llamada Neovulgata”.
Leer a la luz de la Iglesia
En la audiencia del 14 de noviembre de 2007, el Papa Benedicto XVI continuó su reflexión sobre san Jerónimo resaltando la importancia de leer las Escrituras a la luz de la Iglesia, y no en solitario: “Para san Jerónimo, un criterio metodológico fundamental en la interpretación de las Escrituras era la sintonía con el magisterio de la Iglesia. Nunca podemos leer nosotros solos la Escritura. Encontramos demasiadas puertas cerradas y caemos fácilmente en el error. La Biblia fue escrita por el pueblo de Dios y para el pueblo de Dios, bajo la inspiración del Espíritu Santo.
Solo en esta comunión con el pueblo de Dios podemos entrar realmente con el ‘nosotros’ en el núcleo de la verdad que Dios mismo nos quiere comunicar. Para él una auténtica interpretación de la Biblia tenía que estar siempre en armonía con la fe de la Iglesia católica (…) En particular, dado que Jesucristo fundó su Iglesia sobre Pedro, todo cristiano —concluía— debe estar en comunión ‘con la Cátedra de san Pedro. Yo sé que sobre esta piedra está edificada la Iglesia’. Por tanto, abiertamente declaraba: ‘Yo estoy con quien esté unido a la Cátedra de san Pedro’”.
También indica en este sentido el Papa Francisco que para san Jerónimo era muy importante consultar a la comunidad: “El trabajo valioso que se encuentra en sus obras es fruto del diálogo y la colaboración, desde la copia y el análisis de los manuscritos hasta su reflexión y discusión: para estudiar ‘los libros divinos yo nunca he confiado en mis propias fuerzas ni he tenido como maestra mi propia opinión, sino que he solido preguntar incluso sobre aquellas cosas que yo creía saber, ¡cuánto más sobre aquellas de las que yo estaba dudoso!’. Por eso, consciente de sus propios límites, pedía auxilio continuamente en la oración de intercesión, para que la traducción de los textos sagrados estuviera hecha ‘con el mismo espíritu con que fueron escritos los libros’”.
Estudio y caridad
Su amor por la escritura no le hacía descuidar la caridad. Benedicto XVI cita unas palabras del santo a este respecto: “El verdadero templo de Cristo es el alma del fiel: adorna este santuario, embellécelo, deposita en él tus ofrendas y recibe a Cristo. ¿Qué sentido tiene decorar las paredes con piedras preciosas, si Cristo muere de hambre en la persona de un pobre?”.
Del mismo modo, san Jerónimo decía que es necesario “vestir a Cristo en los pobres, visitarlo en los que sufren, darle de comer en los hambrientos, acogerlo en los que no tienen una casa”.
La educación femenina
El santo fue también un gran impulsor de las peregrinaciones, en especial a Tierra Santa, y de la educación femenina, según señala Benedicto XVI: “Un aspecto bastante descuidado en los tiempos antiguos, pero que san Jerónimo considera vital, es la promoción de la mujer, a la que reconoce el derecho a una formación completa: humana, académica, religiosa y profesional”.
Nombres de las discípulas de san Jerónimo escritos en las grutas de Belén.
A este respecto, comenta el Papa Francisco en su carta apostólica que a dos de estas discípulas, Paula y Eustoquio, las adentró “en ‘las discrepancias de los traductores’ y, algo inaudito para ese tiempo”, les permitió “que pudieran leer y cantar los Salmos en la lengua original”.
La traducción como obra de caridad
El Papa Francisco también comenta que el trabajo de traducción es una forma de inculturación, y, por tanto, de caridad: “El trabajo de traducción de Jerónimo nos enseña que los valores y las formas positivas de cada cultura representan un enriquecimiento para toda la Iglesia. Los diferentes modos en que la Palabra de Dios se anuncia, se comprende y se vive con cada nueva traducción enriquecen la Escritura misma, puesto que —según la conocida expresión de Gregorio Magno— crece con el lector, recibiendo a lo largo de los siglos nuevos acentos y nueva sonoridad.
La inserción de la Biblia y del Evangelio en las diferentes culturas hace que la Iglesia se manifieste cada vez más como ‘sponsa ornata monilibus suis’. Y atestigua, al mismo tiempo, que la Biblia necesita ser traducida constantemente a las categorías lingüísticas y mentales de cada cultura y de cada generación, incluso en la secularizada cultura global de nuestro tiempo”.
A este respecto, añade: “Ha sido recordado, con razón, que es posible establecer una analogía entre la traducción, como acto de hospitalidad lingüística, y otras formas de hospitalidad. Por eso, la traducción no es un trabajo que concierne únicamente al lenguaje, sino que corresponde, de hecho, a una decisión ética más amplia, que está relacionada con toda la visión de la vida. Sin traducción, las diferentes comunidades lingüísticas no podrían comunicarse entre sí; nosotros cerraríamos las puertas de la historia y negaríamos la posibilidad de construir una cultura del encuentro.
En efecto, sin traducción no hay hospitalidad y se fortalecen las acciones de hostilidad. El traductor es un constructor de puentes. ¡Cuántos juicios temerarios, cuántas condenas y conflictos surgen del hecho de ignorar el idioma de los demás y de no esforzarnos, con tenaz esperanza, en esta prueba infinita de amor que es la traducción! (…) Muchos son los misioneros a quienes debemos la preciosa labor de publicar gramáticas, diccionarios y otras herramientas lingüísticas que ofrecen las bases de la comunicación humana y son un vehículo del ‘sueño misionero de llegar a todos’”.
La Palabra de Dios trasciende los tiempos
Se puede resumir el legado de san Jerónimo con este bello comentario del Papa Benedicto XVI en una de sus audiencias sobre el santo: “No debemos olvidar nunca que la palabra de Dios trasciende los tiempos. Las opiniones humanas vienen y van. Lo que hoy es modernísimo, mañana será viejísimo. La palabra de Dios, por el contrario, es palabra de vida eterna, lleva en sí la eternidad, lo que vale para siempre. Por tanto, al llevar en nosotros la palabra de Dios, llevamos la vida eterna”.
El Papa Francisco ha comunicado el tema de la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que se celebrará en 2024. En esta ocasión, el lema es “Inteligencia artificial y sabiduría del corazón: por una comunicación plenamente humana”.
这 新闻发布室 ha hecho público el tema elegido por el Papa para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. En 2024, esta jornada llevará como lema “Inteligencia artificial y sabiduría del corazón: por una comunicación plenamente humana”.
En esta ocasión, el Santo Padre quiere poner el foco sobre la revolución tecnológica que supone que “cada vez sea más natural comunicar a través de las máquinas y con ellas”. Esta nueva realidad trae desafíos, entre los cuales el Papa resalta la desinformación y la soledad.
A través de la reflexión a la que invita la Jornada de las Comunicaciones Sociales, el Papa quiere buscar una mejor orientación de los sistemas de Inteligencia Artificial. Francisco espera “que se forme en todos una conciencia responsable del uso y del desarrollo de estas nuevas formas de comunicación”. Solo aprendiendo a integrar de manera responsable la inteligencia artificial y los algoritmos se logrará “una vida más plena de la persona humana”.
Inteligencia artificial y antropología
Esta no es la primera vez que el Papa habla sobre la inteligencia artificial. Ya en su encíclica “Laudato si'’” expresó que “es justo alegrarse ante estos avances, y entusiasmarse frente a las amplias posibilidades que nos abren estas constantes novedades” que aporta la tecnología. Sin embargo, también advirtió que “nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma y nada garantiza que vaya a utilizarlo bien, sobre todo si se considera el modo como lo está haciendo”.
Francisco reconoció en 2015 la multitud de ventajas que ofrece la tecnología, ya sea a través de la Inteligencia Artificial, los avances médicos o la modernización de la industria. Pero expresó su preocupación por el impacto de esto en la vida de las personas. “La gente ya no parece creer en un futuro feliz, no confía ciegamente en un mañana mejor a partir de las condiciones actuales del mundo y de las capacidades técnicas. Toma conciencia de que el avance de la ciencia y de la técnica no equivale al avance de la humanidad y de la historia, y vislumbra que son otros los caminos fundamentales para un futuro feliz. No obstante, tampoco se imagina renunciando a las posibilidades que ofrece la tecnología”.
El Santo Padre, consciente del gran peso que tiene la Inteligencia Artificial y todo lo que la rodea, desea que la Iglesia ayude a integrar los grandes avances con una visión del hombre que no puede reducirse al plano material del “paradigma tecnocrático”.
San Lorenzo Ruiz nació alrededor del 1600 y murió martirizado el 29 de septiembre de 1637, en Nagasaki. San Juan Pablo II lo beatificó en el año 1981, convirtiéndolo en el primer beato nativo de Filipinas. Posteriormente, fue canonizado.
San Lorenzo Ruiz nació en Binondo, un distrito de Manila (Filipinas), de padre chino y madre tagala, ambos católicos, en torno al año 1600.
Estudió de pequeño en un colegio dominico, y fue posteriormente notario de un convento de esta misma congregación. Se casó y tuvo tres hijos. En 1636, se embarcó en una expedición a Japón y otros lugares de Asia con unos misioneros dominicos. Todos ellos fueron apresados al llegar a la isla de Okinawa, ya que en 1633 se había promulgado un edicto en el que se ordenaba que todos los cristianos fueran perseguidos. Esta no era la primera persecución a cristianos en Japón, sino que lo mismo había ocurrido en los años 1617 y 1632.
En 1637, san Lorenzo y sus compañeros fueron juzgados en Nagasaki y se les exigió apostatar a cambio de la vida. Fueron torturados y algunos dominicos renegaron de la fe, mientras que Lorenzo y otros compañeros se mantuvieron firmes. Finalmente, le ahorcaron el 29 de septiembre de 1637.
Su beatificación es bastante reciente: el Papa san Juan Pablo II lo beatificó en Filipinas en 1981, junto a otros misioneros mártires en Japón, y en 1987 fue canonizado por el mismo Papa en el Vaticano.
Aunque murió el 29 de septiembre, su festividad se celebra el día 28.
La beatificación
Entre los compañeros mártires de san Lorenzo había nueve japoneses, cuatro españoles, un francés y un italiano. “Estos testigos (…) habían cantado también salmos al Señor de la misericordia y el poder, tanto mientras estaban en la prisión como durante su ejecución mediante la horca y el foso, que duró tres días”, dijo san Juan Pablo II en la homilía de la beatificación de san Lorenzo y compañeros en Manila en 1981.
También señaló que Lorenzo Ruiz, “guiado por el Espíritu Santo hasta su meta inesperada después de un viaje venturoso, dijo al tribunal que era cristiano, que debía morir por Dios y que daría su vida por Él mil veces”. El Pontífice citó asimismo las palabras textuales de san Lorenzo: “Aun si este cuerpo tuviese mil vidas, todas me las dejaría arrebatar si me forzáis a volver la espalda a Cristo”.
“En este momento fue cuando este joven padre de familia profesó y llevó a plenitud la catequesis cristiana que había recibido en la escuela de los frailes dominicos de Binondo (…). Esta es la esencia cristiana del primer beato de la nación filipina”, continuó el Papa. “Igual que la joven Iglesia de Jerusalén produjo su primer mártir por Cristo en la persona del diácono Esteban, así también la joven Iglesia en Manila, fundada en 1579, produjo su primer mártir en la persona de Lorenzo Ruiz, quien había servido en la iglesia parroquial de San Gabriel en Binondo. (…) El ejemplo de Lorenzo Ruiz, hijo de padre chino y de madre tagala, nos recuerda que la vida de todos y toda la vida de uno deben estar a disposición de Cristo”.
Los compañeros mártires de san Lorenzo
San Juan Pablo II también quiso recordar a los otros mártires que se beatificaban ese día: “La atractiva figura del primer mártir filipino no quedaría plenamente ilustrada en su contexto histórico sin encomiar el testimonio dado por sus quince compañeros, quienes sufrieron el martirio en 1633, 1634 y 1637. Ellos forman el grupo guiado por dos hombres: Domingo Ibáñez de Erquicia, vicario provincial de la misión japonesa y natural de Régil, en la diócesis española de San Sebastián; y Jacobo Kyu-hei Tomonaga, nativo de Kyudetsu, en la diócesis de Nagasaki.
Pertenecían ambos a la provincia dominicana del Santo Rosario en las Filipinas, fundada en 1587 para la evangelización del Lejano Oriente. El grupo de compañeros de Lorenzo estaba formado por nueve sacerdotes, dos hermanos profesos, dos miembros de la Tercera Orden, un catequista y un guía-intérprete. Nueve eran japoneses, cuatro eran españoles, uno francés y otro italiano. (…) ‘Hemos venido a Japón solamente para predicar la fe en Dios y para enseñar la salvación a los pequeños y a los inocentes y al resto del pueblo’. Así resumió el mártir Guillermo Courtet su misión ante los jueces en Nagasaki”.
El Papa también señaló la importancia que María tenía para estos santos: «Encomiendo todo esto a María, quien, con su rosario, ayudó a nuestros mártires a imitar y proclamar a su Hijo; a ser intrépidos guardianes de su palabra, como las valientes mujeres Magdalena de Nagasaki y Marina de Omura. Encomiendo el destino de Filipinas y de toda Asia a María, Reina del Rosario, quien con el título de ‘La Naval’ es venerada como la protectora de la libertad de la fe católica”.
Recuerdo a los mártires españoles
Además de saludar a los representantes de Francia, Italia y Japón que asistieron a la beatificación, san Juan Pablo II dirigió también unas palabras en español a los presentes: “En esta ceremonia de la beatificación del primer mártir filipino y de los otros quince hermanos que dieron su vida por la fe en Cristo, quiero recordar en su propia lengua a los cuatro mártires españoles Domingo Ibáñez de Erquicia, Lucas Alonso, Antonio González y Miguel de Aozaraza.
Es un homenaje que gustosamente rindo en primer lugar a ellos, que, siguiendo las huellas de san Francisco Javier y la enseñanza de su fundador, santo Domingo de Guzmán. difundieron la fe cristiana en estas tierras y dieron el supremo testimonio de fidelidad a la Iglesia.
Al mismo tiempo es un debido tributo de agradecido recuerdo a España, que a lo largo de tres siglos y medio llevó a cabo la evangelización de Filipinas, haciendo de ella la única nación de Oriente con gran mayoría católica. Me alegra poder proclamar esto en presencia de la Misión Extraordinaria Española venida para asistir a la beatificación y a la que, junto con los otros connacionales de los nuevos beatos aquí reunidos, dirijo mi cordial saludo y mi pensamiento complacido”.
赞美上帝, que se publicará el día de la fiesta de San Francisco de Asís, el 4 de octubre, pretende integrar los temas de Laudato si, publicada en 2015.
安东尼诺·皮乔内·28 de 9 月 de 2023·阅读时间: 3分钟
El título de la próxima Exhortación Apostólica del Papa Francisco será 赞美上帝. Así lo anunció el propio Pontífice el pasado jueves 21 de septiembre (la noticia no fue dada a conocer hasta el lunes por Vatican News), durante un encuentro con algunos rectores de universidades latinoamericanas. Entre los temas tratados estuvieron las migraciones, el cambio climático y la exclusión.
El Papa instó a los responsables de las universidades a ser creativos en la formación de los jóvenes partiendo de las realidades y desafíos actuales. Los rectores plantearon al Papa preguntas sobre cuestiones medioambientales y climáticas a las que respondió señalando la deplorable «cultura del usar y tirar o cultura del abandono».
Explicó que se trata de «una cultura del mal uso de los recursos naturales, que no acompaña a la naturaleza a su pleno desarrollo y no la deja vivir». Esta cultura del abandono -dijo- nos perjudica a todos».
赞美上帝, que se publicará el día de la fiesta de San Francisco de Asís, el 4 de octubre, pretende integrar los temas de Laudato si, publicada en 2015. El mismo día de la solemne apertura de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos y de la conclusión de la Fiesta de la Creación (también conocida como Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación).
La fiesta de San Francisco de Asís fue también la fecha de publicación de la encíclica Fratelli Tutti.
La reflexión sobre la cultura del despilfarro, que encontrará un tratamiento más amplio y específico en las páginas del documento anunciado, parte de lo que el Santo Padre denuncia como «una falta de educación para utilizar las cosas que quedan, para rehacerlas, para sustituirlas en el orden del uso común de las cosas».
Integrar a los descartados
Al animar a un «buen uso de la naturaleza», que incluya acciones prácticas que puedan ayudar al medio ambiente, Francisco señaló cómo la degradación medioambiental puede llevar a otro tipo de «degradación», a saber, en el modo en que tratamos a los demás, especialmente a aquellos que ya viven con menos recursos.
Las palabras del Pontífice fueron duras: «Los descartados, los marginados, son hombres y mujeres, pueblos enteros que dejamos en la calle como basura, ¿no es así? Debemos ser conscientes de que utilizamos la riqueza de la naturaleza sólo para pequeños grupos a través de teorías socioeconómicas que no integran la naturaleza, los descartados’.
En el trasfondo, pues, está la llamada a la ecología humana, formulación utilizada por primera vez por el Papa 本笃十六世, con reverberaciones sobre la defensa de la vida y la dignidad humana.
Y la llamada al mantenimiento de los «valores humanísticos» y a la promoción del «diálogo fraterno». Sin olvidar la vocación más noble de la persona humana, la política. «En el sentido más amplio del término. (…) Tener apertura política y saber dialogar con madurez con los grupos políticos, la política no es una enfermedad, en mi opinión es la vocación más noble de una sociedad, porque es la que lleva adelante los procesos de desarrollo».
En este sentido, el Papa instó a las universidades a crear redes de sensibilización. A uno de los participantes dijo: «Y en este punto usted utiliza una palabra muy hermosa, que es organizar la esperanza».
«Recuperar y organizar la esperanza», dijo Francisco, «me gusta esta frase que usted me ha dicho y no se puede dejar de considerarla en el contexto de la ecología integral, en esta dimensión según la cual los jóvenes de hoy tienen derecho a un cosmos equilibrado y tienen derecho a la esperanza, y debemos ayudarles a organizar esta esperanza, a tomar decisiones muy serias a partir de este momento».
Tras subrayar la importancia de una «cultura regenerativa» frente a la «cultura de la desposesión», fruto envenenado «de una crisis económica que no siempre está al servicio del desarrollo de los más necesitados», Francisco abogó por alternativas que ayuden a superar la crisis medioambiental y puso como ejemplo el uso de paneles solares para suministrar electricidad al Aula Pablo VI y otras zonas del Vaticano. «Tenemos que ser muy creativos en estas cosas para proteger la naturaleza» porque obviamente la electricidad se hace a base de carbón u otros elementos, que siempre crean problemas en la propia naturaleza y «los jóvenes que formamos deben convertirse en líderes en este punto, convencidos.»
San Wenceslao (nacido alrededor del 907 y fallecido en 929), mártir, cuya festividad se celebra el 28 de septiembre, fue príncipe de Bohemia.
Su madre, la princesa Drahomira, era pagana, por lo que la abuela de Wenceslao, santa Ludmila, solicitó encargarse del niño para poder educarle en el catolicismo.
Sus enseñanzas parecían dar fruto y el niño progresaba en sus estudios en el colegio de Budecz, pero, cuando tenía solo trece años, su padre falleció, y, aunque Wenceslao heredó el trono, su madre se convirtió en regente. Por tanto, santa Ludmila tuvo que devolver el niño a su madre y, posteriormente, murió asesinada por orden de esta.
Drahomira no se detuvo en este asesinato, sino que inició una gran persecución contra los cristianos, prohibiendo el culto público, destruyendo iglesias y asesinando a numerosos católicos.
Cuando Wenceslao cumplió la mayoría de edad y accedió al trono, restauró la paz e hizo volver a los sacerdotes exiliados. Su reinado estuvo marcado por la generosidad y el servicio a Dios. Entre otras cosas, no se ejecutó ninguna pena de muerte en su época y, además, compraba a esclavos paganos para bautizarlos y concederles a continuación la libertad.
Sin embargo, a pesar de haber traído de nuevo el orden y la paz al reino, su hermano menor, Boleslao, apoyado por otros nobles, asesinó a Wenceslao en la puerta de una iglesia el 28 de septiembre de 929.
Por los milagros que se realizaban en su tumba, Boleslao, al parecer arrepentido, trasladó el cuerpo de su hermano a la iglesia de San Vito en Praga, que se convirtió en un lugar de peregrinación. Es patrón de la República Checa.
Benedicto XVI sobre Wenceslao
Durante su viaje apostólico en septiembre de 2009 a la República Checa, el Papa Benedicto XVI se refirió a san Wenceslao durante la homilía de la Misa de la festividad del santo: “Nos reúne esta mañana en torno al altar el recuerdo glorioso del mártir san Wenceslao, cuya reliquia he podido venerar antes de la Santa Misa en la basílica a él dedicada (…). Este gran santo, a quien os complace llamar ‘eterno’ príncipe de los checos, nos invita a seguir siempre y fielmente a Cristo, nos invita a ser santos. Él mismo es modelo de santidad para todos, especialmente para cuantos guían el destino de las comunidades y de los pueblos”.
Benedicto XVI también comentó que san Wenceslao “tuvo el valor de anteponer el reino de los cielos a la fascinación del poder terreno. (…) Como dócil discípulo del Señor, el joven soberano Wenceslao se mantuvo fiel a las enseñanzas evangélicas que le había impartido su santa abuela, la mártir Ludmila. Siguiéndolas, antes aún de comprometerse en la edificación de una convivencia pacífica dentro de la patria y con los países limítrofes, se esforzó por propagar la fe cristiana, llamando a sacerdotes y construyendo iglesias.
En la primera ‘narración’ paleoeslava se lee que ‘socorría a los ministros de Dios y embelleció también muchas iglesias’ y que ‘beneficiaba a los pobres, vestía a los desnudos, daba de comer a los hambrientos, acogía a los peregrinos, precisamente como quiere el Evangelio. No toleraba que se cometiera injusticia a las viudas, amaba a todos los hombres, fueran pobres o ricos’. Aprendió del Señor a ser ‘misericordioso y piadoso’ y animado por espíritu evangélico llegó a perdonar incluso a su hermano, que había atentado contra su vida.
Por lo tanto, con razón lo invocáis como ‘heredero’ de vuestra nación y, en un canto que os es bien conocido, le pedís que no permita que perezca. Wenceslao murió mártir por Cristo. Es interesante observar que su hermano Boleslao, al matarlo, consiguió apoderarse del trono de Praga, pero la corona que a continuación se imponían en la cabeza sus sucesores no llevaba su nombre. Lleva, en cambio, el nombre de Wenceslao (…). Este hecho se considera como una maravillosa intervención de Dios, que jamás abandona a sus fieles (…), y la sangre del mártir no llamó al odio y la venganza, sino al perdón y la paz”.
El canto al que se refería el Papa es el Svatý Václave («San Wenceslao»), un antiquísimo poema checo, el primer texto que se conserva en que se usa este idioma con fines poéticos. Se documenta desde el siglo XIII, aunque seguramente es anterior. También hay villancicos que hablan sobre el santo, como Good King Wenceslaus, que narra la generosidad del rey con los pobres y su fe.
El Papa Francisco recuerda al santo
El Santo Padre Francisco también se refirió a san Wenceslao recientemente, en la audiencia general del miércoles 27 de septiembre de 2023, debido a los numerosos peregrinos checos que estaban presentes ese día: «Saludo cordialmente a los peregrinos de la República Checa, llegados a Roma con ocasión de la fiesta de san Wenceslao; en particular saludo al coro de niños Ondášek. El ejemplo del principal patrono de la nación checa, que fue un gran testigo de la fe, os ayude a valorar vuestra herencia espiritual y a transmitirla a vuestros hijos. Os bendigo a vosotros y a vuestras familias. ¡Alabado sea Jesucristo!”.
Para explicar su labor y dar a conocer la “Iglesia vibrante” de Missouri, el arzobispo Mitchell T. Rozanski habla en esta entrevista sobre su figura dentro de la jerarquía eclesiástica, los retos pastorales a los que se enfrenta y su visión del Sínodo de la Sinodalidad que vive la Iglesia católica en estos momentos.
Monseñor Mitchell Thomas Rozanski es, desde el año 2020, el arzobispo de St. Louis (Missouri, Estados Unidos). La arquidiócesis que dirige cuenta con casi 500 mil católicos, en una población de más de dos millones de personas.
Para atender a todas estas personas, la arquidiócesis tiene 296 神父 diocesanos y 247 sacerdotes religiosos. Al mismo tiempo, en el territorio viven casi mil religiosas. Muchas de estas personas consagradas se dedican a la educación o ayudan en las actividades de las 178 parroquias que hay.
Monseñor Rozanski se encarga en su día a día de que todas estas personas “dispongan de los medios que necesitan para continuar con esos ministerios”. Además, visita con frecuencia las iglesias de la arquidiócesis para estar cerca de los fieles.
Para explicar su labor y dar a conocer la “Iglesia vibrante” de Missouri, el arzobispo habla en esta entrevista sobre su figura dentro de la jerarquía eclesiástica, los retos pastorales a los que se enfrenta y su visión del Sínodo de la Sinodalidad que vive la Iglesia católica en estos momentos.
¿Cómo es su día a día como arzobispo?
– Nunca es aburrido. Cada día es ciertamente diferente. Como arzobispo paso mucho tiempo en reuniones y en la administración. Pero mis mejores momentos son cuando puedo estar con nuestra gente en las celebraciones parroquiales. Ahí es donde realmente me lleno de energía.
Cuando era párroco, me encantaba trabajar en una parroquia. Pero lo bueno de ser arzobispo es que me da una visión más amplia de la Iglesia y me reta más en mi sacerdocio.
¿Cómo describiría su posición dentro de la jerarquía eclesiástica?
– En el ministerio ordenado hay tres órdenes diferentes: obispo, sacerdote y diaconado. Dentro del oficio de obispo ciertamente tenemos a nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, y luego tenemos a los cardenales. Y luego, los arzobispos y obispos. Todos ellos son parte del episcopado. El Papa es elegido por los cardenales, los cardenales están llamados a asesorar al Papa, los arzobispos son los que supervisan las arquidiócesis, y el obispo es el que dirige cada diócesis individual.
¿Cree que existen ideas erróneas en torno a la figura del arzobispo?
– Sí, la gente cree que tengo más poder del que tengo. Como arzobispo, tengo que vivir no por «fiat» o por decreto, sino que tengo que vivir reuniendo al pueblo de Dios. Algunos dicen que lo único que tengo que hacer es decir que algo se haga, pero no funciona así.
Es un cargo de gran responsabilidad dentro de la Iglesia, pero es un ministerio de la Iglesia. Creo que cualquier poder que ejerza debo hacerlo con humildad y a la luz del Evangelio.
¿Cuál es la tarea más importante que realiza en relación con los laicos de la arquidiócesis?
– Creo que la tarea más importante que puedo hacer como arzobispo es proclamar la fe. Hay una columna semanal en el periódico de nuestra arquidiócesis en la que hablo de la fe y de distintos aspectos de ella. Creo que ser proclamador de la Palabra y testigo del Evangelio es muy importante.
Hay bastantes sacerdotes y personas consagradas en la archidiócesis. ¿Cuáles son sus responsabilidades para con ellos?
– Como arzobispo, estoy llamado a marcar el tono pastoral del ministerio en la arquidiócesis. Tenemos muchas comunidades diferentes en la arquidiócesis, así que mi papel es mantener una buena relación con esas comunidades religiosas, reunirme con ellas de vez en cuando y ver cómo podemos colaborar en el ministerio aquí en la arquidiócesis.
Muchas de nuestras comunidades religiosas se dedican a la educación. Algunas se ocupan directamente de los pobres. Así que mi objetivo es ayudarlas para que dispongan de los medios que necesitan para continuar con esos ministerios.
La Iglesia atraviesa hoy un momento de tensión y parece agravarse a medida que se acerca el Sínodo. ¿Qué le diría a la gente para que esté tranquila en este proceso y se sienta cerca del Santo Padre?
– Lo primero que diría es que muchos no tienen sentido de la historia. Cada vez que la Iglesia ha tenido un concilio importante, como el que tuvimos hace sesenta años en el Vaticano II, realmente se necesitan unos cien años para que ese concilio tenga su pleno efecto. Y creo que el Papa Francisco considera que su papel en este momento de la historia es ayudar a que el Vaticano II surta todo su efecto en nuestra Iglesia. Por ello tenemos el Sínodo de la Sinodalidad.
Creo que lo que el Santo Padre ha dicho de muchas maneras diferentes es que no estamos cambiando la doctrina, no estamos cambiando las enseñanzas básicas de la Iglesia, pero en un mundo donde las cosas cambian tan rápidamente, necesitamos un enfoque diferente en la forma de presentar el Evangelio.
Lo principal, a mi modo de ver, que puedo resumir del Sínodo de la Sinodalidad es la capacidad de la Iglesia para escuchar, encontrar y acompañar. Y eso es lo que Jesús pide a todos sus discípulos. Tengo muchas esperanzas y soy muy positivo respecto a este Sínodo.
El Papa Francisco saluda al entonces obispo de Springfield, monseñor Mitchell T. Rozanski (CNS photo / Vatican Media)
¿Cuáles son las prioridades pastorales de la arquidiócesis de St. Louis?
– Acabamos de pasar por dos años de discernimiento para ver lo que necesitamos en términos de nuestra infraestructura, en términos de nuestro apoyo de la Curia y de llegar a las parroquias. El motor de todo esto ha sido la evangelización. Así que diría que nuestras prioridades son llegar a las parroquias y evangelizar. En resumen, veo las prioridades del Sínodo de la Sinodalidad como las prioridades de la arquidiócesis de St. Louis.
También, hemos tenido algunas ideas creativas. Hemos creado una nueva parroquia para los hispanos y el ministerio latino. Vimos la necesidad en cierta zona de la arquidiócesis y pusimos allí nuestros recursos. También enviamos a uno de nuestros jóvenes sacerdotes a la pastoral universitaria en otra diócesis, a un campus universitario donde muchos nativos de St. Louis son estudiantes.
Solemos olvidarnos de las personas mayores de nuestras diócesis. ¿Cómo les ayudan a encontrarse con Dios en la arquidiócesis de St. Louis?
– Creo que ofrecemos muchas oportunidades de servicio a nuestros mayores, ya sea en los ministerios parroquiales o simplemente en los ministerios de oración, que es igual de importante. Si no pueden salir de casa, siempre hay intenciones por las que pueden rezar. Por tanto, es importante mantenerlos conectados a la Iglesia, y asegurarse de que tal vez puedan ser llevados en coche a la iglesia.
Creo que los ancianos, como ha dicho muchas veces el Papa Francisco, nos aportan una sabiduría infinita. No podemos olvidar a nuestros mayores.
¿Qué le gustaría que la gente supiera sobre la arquidiócesis de St. Louis y sus miembros?
– Bueno, estamos en el medio oeste, que es diferente de otras partes del país. Aquí encuentro una gran hospitalidad y un profundo sentido de la fe. Cuando celebro Misa en distintas parroquias, veo familias jóvenes en la Iglesia, y eso es muy alentador. Veo una Iglesia vibrante, que se da cuenta de que tenemos una misión que cumplir y evangelizar, y una Iglesia dispuesta a asumir esos retos.
Como arzobispo, ¿qué le gustaría decir a nuestros lectores, que podrían incluso ser personas de la arquidiócesis de St. Louis?
– Llevo tres años en St. Louis como arzobispo y me siento muy bien acogido y agradecido por las oportunidades de visitar tantas parroquias, organizaciones, obras de caridad católicas… Y veo el gran trabajo que está haciendo la Iglesia en la arquidiócesis. Así que les diría que sigan con ese buen trabajo y ministerio, y que sigan proclamando el Evangelio.
Para que un barco o avión llegue a su destino, tiene que estar comprobando constantemente que está siguiendo la ruta correcta y haciendo las rectificaciones necesarias. Y si conduciendo nos damos cuenta de que nos hemos equivocado de camino, el sentido común nos dice que nos demos la vuelta para recuperar el camino correcto. Lo mismo ocurre en la vida espiritual y de esto es de lo que nos hablan las lecturas de hoy.
¿Cómo de dispuestos estamos a cambiar, a corregir nuestro rumbo, a admitir que estábamos equivocados? Jesús plantea estas preguntas a través de la gráfica parábola de dos hijos a los que su padre envía fuera a trabajar. El primero expresó su voluntad de ir, pero no lo hizo. Quizá pretendía ir, pero se distrajo. Y luego, una vez tomó la decisión incorrecta, no fue capaz de cambiar y hacer lo correcto. Pero el otro, aunque hizo mal en rechazar al principio la petición de su padre, reconoció su error y se puso de verdad en camino a la viña para comenzar a trabajar.
El primer hijo, a pesar de su aparente buena voluntad, siguió por el camino de la desobediencia. El segundo hijo fue lo bastante sensato como para dar media vuelta y acabó en el lugar correcto. A continuación, Jesús aplica la parábola a los sumos sacerdotes y a los ancianos, así como a los recaudadores de impuestos y a las prostitutas. Estos últimos, aunque iban en la dirección equivocada por sus acciones pecaminosas, tuvieron la sensatez de cambiar de dirección, de convertirse, gracias a la predicación del justo Juan Bautista.
Los sacerdotes y los ancianos, aunque en principio vivían un “sí” a Dios, como resultado de su estado de vida, en realidad no respondieron a la llamada de Dios a través de Juan. Su aparente sí se convirtió en un verdadero no.
La voluntad de rectificar es esencial para la vida cristiana. Nunca debemos pensar que nuestra posición nos impide admitir que nos equivocamos. Esto puede ocurrir, por ejemplo, con las personas que tienen autoridad, incluso con los padres. Piensan que su misma autoridad les impide admitir su error, como si fueran a quedar mal al hacerlo. Pero de este modo no hacen más que agravar su error y avanzar más y más por el camino equivocado.
Todos debemos vivir en estado de arrepentimiento y eso significa rectificar muchas veces al día. Pedir perdón es profundamente cristiano. Es bueno hacer numerosos actos de contrición cada día y pedir perdón también a los demás, siempre que lo necesitemos, también a los que están bajo nuestra autoridad. Nunca es demasiado tarde para reconocer que nos hemos equivocado, ni para dar marcha atrás si vamos por mal camino.
Dios siempre nos dará la gracia que necesitamos para hacerlo. Y, por supuesto, el mejor medio para cambiar del camino equivocado al correcto es el Sacramento de la Confesión. Allí no es solo el profeta Juan el que nos llama a admitir nuestros pecados, es Jesucristo mismo el que nos da la gracia que necesitamos para confesarlos y liberarnos de ellos y empezar a vivir de una manera nueva, la correcta.
La homilía sobre las lecturas del domingo XXVI del Tiempo Ordinario (A)