El 9 de octubre, en el tercer día de una reunión de una semana de duración en el Vaticano sobre el matrimonio y la familia, los obispos católicos abordaron una tendencia que preocupa a muchos líderes de la Iglesia: las parejas jóvenes que optan por vivir juntas en lugar de casarse.
«No podemos ignorar el hecho de que el número de matrimonios está disminuyendo actualmente en todo el mundo, tanto los matrimonios civiles como los celebrados por la Iglesia», dijo el cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, al inaugurar el debate del día.
El cardenal destacó la preocupación de muchos padres cristianos hoy en día «cuyos hijos sufren de soledad, siguen dudando en asumir un compromiso duradero o rechazan categóricamente el camino que sus propios padres habían abrazado con alegría».
El tercer día del encuentro, celebrado del 7 al 14 de octubre, de los presidentes de las conferencias episcopales mundiales y los líderes de las iglesias católicas orientales, con motivo del décimo aniversario de «Amoris Laetitia», estuvo dedicado íntegramente a «los jóvenes y el descubrimiento de la vocación al matrimonio».
Escuchar las historias de las parejas que conviven
El obispo auxiliar Stephen Eustace Victor Fernandes de Bombay, uno de los 26 expertos invitados a participar en los debates, fue uno de los dos oradores principales en la sesión plenaria matutina del 9 de octubre.
El obispo Fernandes abordó cómo la Iglesia puede acompañar a las parejas que conviven sin estar casadas. Instó a los obispos a evitar tanto la indiferencia como la condena, haciendo hincapié en la importancia de escuchar a los jóvenes para comprender sus experiencias e inquietudes.
Según él, escuchar «nos permite distinguir entre el rechazo al matrimonio y el temor de que el amor comprometido para toda la vida ya no sea posible».
Esa distinción es particularmente importante para los jóvenes que han experimentado rupturas familiares, separación, violencia, abandono o relaciones fallidas, afirmó. Su reticencia a casarse puede reflejar tanto heridas emocionales como dudas genuinas sobre el compromiso.
«La primera tarea es conocer su historia: ¿Por qué han elegido vivir juntos? ¿Qué esperan? ¿Qué miedos u obstáculos se interponen en su camino? ¿Qué aspectos positivos existen ya en su relación?», dijo el obispo Fernandes.
«Pero el acompañamiento también debe implicar un discernimiento genuino. La pregunta no es simplemente: ¿Cómo podemos guiar a esta pareja hacia el matrimonio? Es también: ¿Son estas dos personas verdaderamente llamadas al matrimonio y están preparadas para contraer un pacto matrimonial para toda la vida? Algunas relaciones de convivencia pueden contener amor auténtico e importantes elementos de compromiso, pero aun así carecer de las condiciones necesarias para un pacto matrimonial maduro», añadió.
Educar en las virtudes que sostienen el matrimonio
El obispo Fernandes también hizo hincapié en la importancia de formar a los jóvenes en las virtudes que sustentan el matrimonio, entre ellas la fidelidad, la responsabilidad, la castidad, el perdón, la perseverancia, la generosidad y la apertura a la vida.
Según explicó, esa formación implica enseñar a los jóvenes a comunicarse, resolver conflictos, disculparse y perdonar, al tiempo que les ayuda a comprender que el amor no solo depende de la emoción, sino también de la decisión reiterada de buscar el bien de la otra persona.
«En lugar de presentar la moral cristiana principalmente en términos de prohibiciones y obligaciones, necesitamos hablar del amor como don, de la libertad como entrega de uno mismo, de la sexualidad como la capacidad de la persona para amar y entregarse, de la fidelidad como fundamento de la confianza y la estabilidad, y del matrimonio como un pacto capaz de dar sentido a la vida», dijo.
El testimonio de los matrimonios como ejemplo
El arzobispo Timothy Costelloe de Perth, Australia, también abordó el tema de la convivencia, afirmando que muchos jóvenes ya no comprenden ni aceptan la conexión cristiana tradicional entre la sexualidad, el matrimonio y la procreación.
Señaló la influencia de las redes sociales, el entretenimiento y la cultura en línea, que a menudo enfatizan la realización personal y la autonomía por encima de la permanencia y el sacrificio.
«Estamos compitiendo con muchos otros enfoques sobre el significado del matrimonio», dijo.
«Si bien las parejas jóvenes que conviven antes de casarse no alcanzan el ideal del matrimonio cristiano, esto no significa que no haya nada bueno en sus relaciones: las acogimos en su situación actual y las acompañamos en su camino hacia una expresión más plena del ideal cristiano», añadió el arzobispo Costelloe.
En declaraciones a OSV News tras la sesión matutina, el arzobispo Costelloe afirmó que la cultura altamente secular de Australia sigue dificultando que la Iglesia se involucre profundamente en la vida de las personas.
Recomendó que si las comunidades parroquiales locales encuentran maneras de hacer visible y celebrado el testimonio de las parejas casadas y las familias, el miedo al compromiso y las dudas sobre la permanencia que preocupan a muchos jóvenes podrían mitigarse en cierta medida.
«Como me explicó una pareja casada, el argumento más convincente a favor del matrimonio cristiano suele ser el de una pareja casada que lo vive bien», dijo.
Acompañar sin imponer el modelo de matrimonio
Entre las 11 parejas casadas de todo el mundo invitadas a compartir sus testimonios con los obispos se encuentran Charmaine Bernadette Villegas y Eren Lyle Villegas, de Filipinas, que sirven como misioneros en Roma con el apostolado Parejas para Cristo.
En su trabajo con parejas que conviven, los Villegas afirman que buscan ofrecer un ejemplo de matrimonio cristiano en lugar de imponer sus creencias.
«No queremos imponer nuestra forma de ser como pareja casada, sino simplemente vivir como testigos de lo que creemos que es el matrimonio, con la esperanza de que ellos también lo vean como nosotros lo vemos», declaró Eren Lyle Villegas a OSV News.
Charmaine Bernadette Villegas afirmó que muchos jóvenes en Filipinas están posponiendo el matrimonio en lugar de rechazarlo de plano. Algunos desean consolidar sus carreras primero, mientras que otros enfrentan presiones económicas y creen que necesitan estabilidad financiera antes de casarse.
La pareja, que lleva 16 años casada y no tiene hijos, dijo que sigue rezando por tener una familia al tiempo que acepta lo que describen como un llamado a servir como padres espirituales para los jóvenes de su parroquia y comunidad.
«Hemos estado orando desde el primer día, pero siempre hemos creído que el Señor es fiel. Y en su momento perfecto responderá a nuestra oración», dijo Eren.
La Iglesia busca formas concretas de acompañamiento
El padre Giacomo Costa, asesor de la Secretaría General del Sínodo y responsable de la metodología de la reunión, explicó el formato del encuentro durante una rueda de prensa celebrada el 9 de octubre en la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Según explicó, los participantes se dividen en 16 pequeños grupos sentados en mesas redondas en el Salón Pablo VI, utilizando el método de «conversación en el espíritu» empleado durante el Sínodo sobre la sinodalidad.
Según el padre Costa, estos grupos reflejan el alcance global de la Iglesia. Por ejemplo, entre los grupos de habla italiana participan personas de China, Polonia, México, Asia Central, Grecia, Bulgaria, Eslovenia, Alemania y Croacia.
Según explicó, cada uno de los 16 grupos aprobó un informe y lo presentó a la asamblea en pleno durante la sesión de la tarde.
Durante los primeros días del encuentro, también se abordó la formación de seminaristas que crecieron en una cultura digital y, en algunos casos, en familias reconstituidas. Los participantes reflexionaron sobre cómo esas experiencias influyen en la comprensión que tienen los seminaristas de las relaciones y cómo los programas de formación pueden ayudarlos a comprender su propia historia y a aprender a acompañar a los demás, explicó el padre Costa.
Otro aspecto central fue el significado del acompañamiento y los pasos prácticos necesarios para que sea efectivo.
«Nos preguntamos cómo podemos salvar la brecha entre el deseo de estar cerca y acompañar, y la capacidad real de hacerlo», dijo el padre Costa.
Según afirmó, el acompañamiento corre el riesgo de convertirse en un concepto que los participantes aprueban en principio sin comprender claramente cómo ponerlo en práctica. La Iglesia debe considerar quién está capacitado para acompañar a las personas, qué preparación se necesita y cómo responder a las diferentes situaciones.
El Vaticano también anunció los miembros de la comisión encargada de elaborar el informe resumido de la reunión, que se espera que se publique el 14 de octubre, último día del encuentro.
La comisión está integrada por el cardenal Pablo Virgilio Siongco David de Filipinas; el cardenal Mario Grech; el cardenal Matteo Zuppi; el arzobispo José Manuel Imbamba de Angola; Philippe Bordeyne, presidente del Instituto Teológico Pontificio Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y la Familia; y Orietta Rachele Grazioli, profesora del instituto.
Los obispos tienen previsto abordar los primeros años de matrimonio durante las reuniones del fin de semana. El cardenal español José Cobo Cano y la teóloga argentina María Marcela Mazzini intervendrán en la asamblea el 10 de octubre, antes de que los obispos descansen el domingo.
作者:Courtney Mares,OSV新闻





