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La Marcha por la Vida de Suiza se celebra en medio de contramanifestaciones y cañones de agua

Unos 2.200 defensores de la vida participaron en la Marcha por la Vida de Suiza, marcada por los enfrentamientos con contramanifestantes y una disputa judicial por su celebración en el centro de Zúrich.

布莱恩·劳伦斯·贡萨尔维斯·23 de 9 月 de 2026·阅读时间: 5 分钟
Marcha por la vida suiza

©Marsch fürs Läbe

Bajo el lema «¡Juntos por la vida!», unos 2.200 defensores de la vida se reunieron en Zúrich el 19 de septiembre con motivo de la Marcha por la Vida (Marsch fürs Läbe) anual de Suiza. La concentración de este año situó la responsabilidad paterna en el centro de su mensaje, instando a los hombres a asumir su deber de apoyar a las madres durante los embarazos no planificados y de proteger a los no nacidos.

A la concentración acudieron familias con niños, jóvenes adultos, líderes religiosos y figuras públicas. Entre ellos se encontraba el consejero nacional del Partido Popular Suizo, Nicolas Kolly, antiguo miembro de la Guardia Suiza Pontificia. Durante el acto, Kolly hizo un llamamiento a la sociedad para que «dé voz a quienes aún no la tienen» e instó a los padres a asumir su responsabilidad de proteger y cuidar de sus hijos.

Sin embargo, la marcha también se topó con contramanifestantes, lo que convirtió este evento anual en el último capítulo de una disputa sobre dónde y en qué condiciones puede celebrarse la Marcha por la Vida en Zúrich.

Los contramanifestantes intentan bloquear la marcha

Poco después de que comenzara la procesión, unos 200 contramanifestantes enmascarados y en bicicleta intentaron obstaculizar la marcha. Portando pancartas con lemas como «Mi cuerpo, mi decisión» y «Quemad el patriarcado», los manifestantes encendieron petardos, volcaron papeleras en la calzada y bloquearon tramos del recorrido.

La Policía Municipal de Zúrich respondió formando un perímetro de seguridad alrededor de los manifestantes y dando órdenes de dispersión. Ante la persistencia de los obstáculos, los agentes utilizaron dos cañones de agua para despejar las calles. La policía también comprobó la identidad de varias docenas de personas y ordenó a los presuntos infractores que abandonaran la zona.

La intervención permitió que la marcha continuara por el recorrido previsto. Los organizadores informaron de que no hubo heridos entre los participantes provida.

La respuesta policial es especialmente relevante porque las preocupaciones en materia de seguridad han sido el centro de una disputa entre el ayuntamiento y los organizadores de la Marcha por la Vida durante varios años.

Por qué la marcha tiene lugar en Oerlikon

Por sexto año consecutivo, no se permitió que la Marcha por la Vida se celebrara en el centro de Zúrich. En su lugar, el acto tuvo lugar en Oerlikon, un barrio comercial y residencial situado en el extremo norte de la ciudad.

La marcha en sí estaba autorizada, pero a los organizadores no se les concedió permiso para celebrar el acto en el centro de Zúrich. Las autoridades municipales han alegado preocupaciones por las contramanifestaciones y la seguridad pública.

Los organizadores sostienen que las restricciones tienen una consecuencia importante que va más allá del simple cambio de recorrido. Una manifestación en un centro urbano concurrido puede llegar a personas que no han acudido específicamente para asistir a ella. Trasladar el acto a las afueras, afirman, reduce significativamente esa visibilidad pública.

Beatrice Gall, presidenta de Marsch fürs Läbe, ha explicado además que la ubicación es importante porque el objetivo de la marcha es también sensibilizar al público en general sobre el aborto, el apoyo al embarazo y la política familiar.

Para los organizadores, los acontecimientos del 19 de septiembre plantean, por tanto, una pregunta: si la policía puede proteger la marcha cuando los contramanifestantes intentan interrumpirla, ¿debería la posibilidad de tal interrupción determinar dónde se permite que tenga lugar la marcha?

El argumento del «veto de los alborotadores»

Los organizadores describen la cuestión como algo más que un desacuerdo sobre los permisos. Gall ha argumentado que trasladar repetidamente una manifestación pacífica debido al comportamiento previsto de sus oponentes corre el riesgo de crear lo que a veces se denomina un «veto de los alborotadores». En este contexto, la preocupación es que los oponentes puedan influir en que se permita o no una manifestación en un lugar concreto simplemente amenazando con interrumpirla.

Los organizadores sostienen que, por el contrario, las autoridades deberían proteger una reunión lícita y, al mismo tiempo, tomar medidas contra quienes infrinjan la ley.

También señalan lo que consideran un acceso desigual al espacio público. Según los organizadores, Zúrich acoge habitualmente eventos culturales, mítines políticos y otras manifestaciones multitudinarias en zonas céntricas de la ciudad. Argumentan que la Marcha por la Vida debería estar sujeta a las mismas normas generales.

La cuestión se ha convertido ahora en objeto de un recurso judicial formal.

Una disputa de seis años llega a los tribunales

Los organizadores de «Marsch fürs Läbe» han iniciado un procedimiento judicial contra las restricciones municipales y han puesto en marcha una petición pública en la que reclaman un cambio en la política de concesión de permisos.

La petición insta a la directora de Seguridad de Zúrich, Karin Rykart, a restablecer la igualdad de acceso a los espacios públicos céntricos, a aplicar criterios coherentes a los grupos que deseen organizar manifestaciones públicas y a defender el derecho de reunión pacífica.

Los organizadores también se remiten a la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en materia de reuniones pacíficas. Su postura es que las autoridades tienen la responsabilidad de proteger las manifestaciones pacíficas, incluidas aquellas que son controvertidas o que pueden suscitar oposición.

Su argumento jurídico no niega que las autoridades públicas deban tener en cuenta la seguridad. Más bien, cuestionan si la reacción prevista de los opositores debería ser motivo suficiente para restringir la propia reunión pacífica.

Los acontecimientos de Oerlikon han proporcionado a los organizadores un ejemplo concreto de ese argumento: a pesar de los intentos de obstaculizar la marcha, la policía pudo intervenir, despejar el recorrido y permitir que la marcha continuara.

Llevar el mensaje provida más allá de la marcha

Jonas Streule, director regional de ProLife Europe en Suiza, explicó a Omnes que la percepción pública del movimiento provida suizo puede verse a veces condicionada por vídeos breves y polémicos en las redes sociales. Afirmó que la labor de divulgación de su organización en las universidades adopta un enfoque diferente, centrándose en conversaciones directas con los estudiantes.

Streule describió cómo se habla del aborto «cara a cara, de forma cariñosa», sin dejar de abordar el tema con claridad. Dijo que rara vez se encuentra con estudiantes que consideren activamente que el aborto es deseable o que respondan con hostilidad durante estas conversaciones, y añadió que «ni una sola vez ha recibido una palabra desagradable» durante su labor de divulgación entre los estudiantes.

Recordó a dos jóvenes que se habían «colado» en la marcha y entablaron conversación con miembros de ProLife Europe. Más tarde, los volvió a ver, esta vez entre un grupo de manifestantes que «gritaban y vociferaban».

Pero los dos jóvenes se mantenían al margen. Streule se dio cuenta de que se sentían «evidentemente incómodos» y «no participaban en los gritos». Al recordar su anterior conversación pacífica, sintió que el encuentro con ProLife Europe había marcado la diferencia. «Me di cuenta de que, para esos dos, conocer nuestra postura les había tranquilizado el corazón», afirmó. «Estoy 100 % seguro de que sus corazones cambiaron».

Para Streule, conversaciones como estas son una forma importante de superar la polarización en Internet y de involucrar directamente a los jóvenes en temas como el aborto, el embarazo, la vida familiar y la dignidad humana.

Ese enfoque también explica por qué los organizadores conceden tanta importancia a las manifestaciones públicas. Consideran la marcha no solo como un acto para quienes ya apoyan la postura provida, sino como una oportunidad para entrar en contacto con un público más amplio.

Lo que viene a continuación

Los organizadores quieren que la Marcha por la Vida vuelva al centro de Zúrich y sostienen que las concentraciones pacíficas no deberían perder el acceso a los espacios públicos porque los opositores amenacen con alterarlas. Las autoridades municipales siguen alegando motivos de seguridad pública a la hora de determinar dónde puede celebrarse el acto.

El procedimiento judicial abordará ahora ese desacuerdo. Lo que está en juego no es solo la ubicación de una marcha anual, sino una cuestión más amplia sobre cómo las autoridades públicas equilibran la libertad de reunión con la seguridad pública cuando grupos opuestos se reúnen en la misma ciudad.

Para «Marsch fürs Läbe», la postura es clara: el derecho a la expresión pública pacífica debe protegerse incluso cuando el mensaje sea controvertido y suscite una fuerte oposición.

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