Últimamente, el entorno cultural plantea interrogantes incisivos sobre la virginidad: ¿qué sentido tiene en un mundo hipersexualizado? ¿Por qué se está devaluando su valor? ¿Cómo explicar el tesoro de la virginidad?
Corazón indiviso, de Josefina Ramón Berná, ofrece respuestas lúcidas y profundamente enraizadas en la experiencia cristiana. La obra no solo documenta la riqueza espiritual y teológica de Carmen Hernández, coiniciadora del Camino Neocatecumenal, sino que abre una ventana al alma de una mujer totalmente consagrada a Cristo y a la evangelización, con un amor radical, indiviso y libre.
El texto recoge con especial belleza las palabras de Carmen sobre la virginidad, entendida como un don: “En la virginidad es todo gracia, don, que no nace del moralismo sino del mismo Dios”. Esta concepción se despliega en una entrega vivida desde la gratuidad, sin necesidad de votos ni estructuras formales, pero con una fuerza profética y escatológica. Como subraya el P. Mario Pezzi, Carmen fue una mujer “con los ojos puestos en el cielo”, y el libro transmite con fidelidad esa tensión vital, ese deseo ardiente de cumplir la voluntad de Dios hasta el final.
De especial valor resultan los capítulos dedicados a la mujer en la revelación. Hernández eleva la vocación femenina desde sus raíces bíblicas y antropológicas, confrontando con claridad los discursos ideológicos que diluyen la identidad de la mujer y su capacidad generadora. Su visión, luminosa y desafiante, recuerda que la mujer lleva en sí “la fábrica de la vida”, lo cual explica, en sus palabras, por qué el maligno la ataca con tanta fuerza.
No se trata de un libro exclusivo para jóvenes con vocación a la virginidad consagrada, sino de una obra que arroja luz sobre toda la vida cristiana, especialmente en una época marcada por la confusión afectiva, la pérdida de sentido y la crisis vocacional.
La figura de Carmen Hernández —quien nunca buscó fundar nada, sino servir a la Iglesia— resuena como una llamada urgente a seguir a Cristo con corazón entero.
Corazón indiviso es, sin duda, un regalo para la Iglesia: un libro para leer, meditar, rezar y compartir. Como afirma Kiko Argüello, “los hermanos del Camino tienen derecho a conocer a Carmen”. Y, podría añadirse, también toda la Iglesia.
Corazón indiviso. Misión y virginidad en Carmen Hernández




