Vocaciones

El brasileño José Gabriel Silva Kafa: “amar de verdad el sacerdocio” para evangelizar

José Gabriel Silva Kafa, seminarista de Brasil de la diócesis de Río de Janeiro, estudia tercero de Teología en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra, gracias a la Fundación CARF, y reside en el seminario internacional Bidasoa, en Pamplona.

Espacio patrocinado·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos
José Gabriel Silva Kafa, seminarista brasileño, estudia Teología gracias al CARF.

El seminarista brasileño José Gabriel Silva Kafa, de 23 años, estudia Teología en la Universidad de Navarra y reside en el seminario internacional Bidasoa, en Pamplona (@Fundación CARF).

En un barrio de la periferia de Río de Janeiro, en Brasil, donde las familias tiran adelante como pueden, nació José Gabriel Silva Kafa (23 años). Un joven brasileño que nació en una familia coherente con su fe católica, que vivió la cercanía de una parroquia viva, y que en un proceso lento aprendió a escuchar a Dios en medio del ruido de cada día.

En la actualidad, José Gabriel estudia tercero de Teología en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra, y recibe una formación integral en el seminario internacional Bidasoa, en Pamplona, gracias a la Fundación CARF. La finalidad de Bidasoa es “el acompañamiento vocacional de los futuros sacerdotes”, ofrecer ayuda para corresponder a la llamada, y la preparación para recibir el sacramento del Orden.

La misión evangelizadora, según José Gabriel Silva Kafa, consiste “en vivir de una manera que haga creíble lo que se predica”, ha manifestado en una entrevista concedida a Fundación CARF. El seminarista brasileño no se refiere a hazañas morales, sino a la coherencia: una vida entregada que sea visible en los gestos cotidianos. La sencillez de evangelizar con el ejemplo sin buscar aplicar técnicas de mercadotecnia.

Coherencia y vida de fe en su familia

La coherencia la aprendió en su familia. En su casa la fe no se explicaba: se vivía. Su padre, trabajador del comercio, y su madre, graduada en administración pero dedicada al hogar, transmitieron la religión y la fe con naturalidad sin pretensiones ni aspavientos.

Ni eran ni se consideraban una familia modelo. Sencillamente, creer en Dios y la fe formaba parte de la vida diaria. Ese ambiente estable fue el que permitió a José Gabriel tomarse a Dios en serio sin necesidad de hechos dramáticos.

José Gabriel Silva Kafa, junto a una imagen de la Virgen María en Río de Janeiro, que acompañó el inicio de su vocación sacerdotal.

Parroquia, fútbol, encuentros diocesanos

A los 14 años, el joven José Gabriel empezó a ejercer de monaguillo en la parroquia. El trato cotidiano con su párroco y el altar fueron el ambiente y lugar donde fue dándose cuenta que la vocación sacerdotal no era algo abstracto.

Sus días de la adolescente se movieron, por tanto, entre la parroquia, el fútbol –siendo de Río de Janeiro es difícil sustraerse a este deporte–, y los encuentros diocesanos: actividades que recuerda como el espacio donde descubrió que la fe podía ser una forma concreta de estar en el mundo.

En el curso para recibir el sacramento de la Confirmación conoció a jóvenes que buscaban a Dios sin complejos. Esto le permitió preguntarse qué quería hacer con su propia vida. Y a los dieciocho años, tras iniciar estudios de Filosofía, ingresó en el seminario.

Archidiócesis de Río: estilo pastoral cercano 

La archidiócesis de Río de Janeiro, una de las mayores del país, cuenta con unos 750 sacerdotes repartidos en 298 parroquias. De los más de seis millones de habitantes, el 43,6 % se declara católico. Desde hace años, están creciendo las personas agnósticas, que conviven con protestantes, espiritistas umbanda, sincretistas candomblé…

Según el seminarista brasileño, evangelizar en Brasil significa hablar de Dios a una población que desconfía, también en lo afectivo. “Muchos no creen en el amor, porque han visto cómo se rompe”, explica. Por eso admira el trabajo de su arzobispo, presente en barrios y comunidades muy distintas. Un estilo pastoral –cercano, constante, sin artificios– es el modelo en el que él mismo se mira para aprender y mejorar como futuro servidor de Dios.

A su juicio, la trivialización del amor y la fragilidad familiar han dejado heridas hondas en muchos jóvenes. Por eso insiste en que el anuncio cristiano solo puede entenderse si se muestra un amor estable y capaz de reconstruir.

El sacerdote que requiere la Iglesia 

José Gabriel descubrió en España otro modo de vivir la fe. Valora la belleza de la liturgia y la seriedad intelectual del entorno en el que se encuentra ahora, pero percibe menos implicación comunitaria que en Brasil. “Aquí todo está cuidado y bien celebrado, pero a veces falta la cercanía que mueve a participar y a servir”, ha declarado.

Si se le pregunta por el sacerdote que requiere la Iglesia hoy, responde con claridad: “Alguien que ame de verdad su vocación, que estudie en serio y que rece sin negociar. En un contexto secularizado, la gente distingue rápido si un sacerdote cree lo que dice o si solo cumple con el rol”, afirma José Gabriel Silva Kafa.

Hoy, este seminarista, lejos de su país, continúa el fortalecimiento de su vocación, en un seminario que –según reconoce– también le está moldeando. La vocación puede crecer en silencio y hacerse cada día más sólida con el paso del tiempo.

Carta del Papa León XIV

Es difícil no pensar en José Gabriel, y en seminaristas como él, al leer lo que acaba de escribir el Papa León XIV en el mes de diciembre. La Carta apostólica “Una fidelidad que genera futuro”, con motivo del 60 aniversario de los decretos del Concilio Vaticano II ‘Optatam totius’ y ‘Presbyterorum ordinis’.

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