La figura de Joseph Ratzinger -Benedicto XVI está llamada a marcar un hito en la historia y el Magisterio de la Iglesia. Aunque gran parte de su producción filosófico – teológica está ya publicada, queda aún una importante parte de esa Opera Omnia por llegar al gran público.
Mientras tanto, Ediciones Encuentro nos regala El Señor nos lleva de la mano, un volumen en el que se recogen las homilías privadas de Benedicto XVI, pronunciadas en las Misas que celebraba en su capilla y a las que sólo asistían las Memores Domini que le cuidaban y sus secretarios.
El libro no recoge las homilías de manera cronológica, sino en relación a los diferentes tiempos litúrgicos, y fiestas señaladas, en el calendario de la Iglesia. De este modo, el lector puede sumergirse en la oración de manera continuada y adecuada a las lecturas de los diferentes tiempos de la Iglesia.
Se trata de un Benedicto XVI más cercano, más sencillamente contemplativo, que combina unas reflexiones sobre los evangelios de una impresionante altura teológica y moral, con una piedad confiada, de tono filial, casi infantil.
En las homilías recogidas en El Señor nos lleva de la mano, el Papa bávaro se dirige confiadamente al Señor, con una especial incidencia en la oración de petición y poniendo, siempre, a Cristo en el centro y la raíz de su reflexión homilética. Como ejemplo, estas palabras que dirigía en la homilía del VII Domingo de Pascua en 2013, apenas unas semanas después de su renuncia a la sede de Pedro: “Me parece que estas dos cosas siguen siendo siempre importantes para nosotros: la centralidad de Dios – reconocer a Dios como el punto de referencia de nuestra vida, no perder de vista a Dios como Creador, como Redentor, como Juez- y crear espacio para Dios”.
Un libro maravilloso, más que recomendable para todo católico y de gran ayuda para una profunda oración contemplativa y evangélica, pero que, al mismo tiempo, no olvida los problemas de la Iglesia y la sociedad actuales.
Un modo de conocer y compartir la oración del corazón de uno de los grandes teólogos de nuestro tiempo.
El Señor nos lleva de la mano



