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Francisco de Vitoria y la paz 

El mensaje navideño del papa León XIV invita a redescubrir el legado de Francisco de Vitoria y la Escuela de Salamanca, cuyo pensamiento sobre la dignidad humana y la paz está en el origen del derecho internacional moderno.

José Carlos Martín de la Hoz·15 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos
Francisco de Vitoria

©Montaje Omnes

El discurso del Santo Padre León XIV en la primera Navidad en la cátedra de san Pedro ha seguido la línea de sus predecesores con un claro y contundente contenido a favor de la verdadera paz en el mundo.

Precisamente, en este nuevo año de 2026 celebraremos el V Centenario del comienzo del magisterio de Francisco de Vitoria (1483-1546) en la Universidad de Salamanca y, por tanto, del comienzo de la fecunda Escuela de Salamanca que impulsó la paz en el mundo y cuyos principios están detrás del enunciado de la Declaración de Derechos humanos de 1948 que ha marcado el camino de la paz en el mundo desde el final de la “Segunda guerra mundial”.

Es un buen momento para releer, con el impulso del papa León XIV, las grandes Relecciones teológicas y jurídicas que pronunció Francisco de Vitoria entre 1528 y 1539 en Salamanca y que cambiaron el rumbo del gobierno del imperio de Carlos V y de los reinos cristianos y sus principios terminaron por ser recogidos en el nuevo derecho internacional que enriqueció el derecho de gentes.

Francisco Vitoria y el nacimiento del derecho internacional

El catedrático, profesor e investigador Luis Frayle Delgado (Salamanca 1931) recogerá en el volumen publicado por Tecnos, que vamos a comentar seguidamente, las tres grandes relecciones de Francisco de Vitoria sobre el derecho de gentes que originaron el derecho internacional y marcaron un freno a la guerra justa hasta intentar hacerla desaparecer: “de modo que se llegue a la guerra por obligación sólo en caso de necesidad y contra la propia voluntad” (Sobre el derecho a la guerra n. 60, p. 212).

Estas tres relecciones, “El poder civil”, “sobre los indios” y “sobre el derecho a la guerra” fueron pronunciadas en la Universidad de Salamanca ante el claustro y los alumnos de todas las Facultades universitarias entre los años 1528 y 1539 y están incluidas ya desde la primera edición de las Relecciones del maestro Vitoria, realizada a su muerte en Lyon por Jacques Boyer en 1557.

Estas relecciones abordan el nuevo orden internacional creado por la ruptura luterana y el comienzo de las guerras de religión y, por tanto, la desaparición, de hecho, del concepto de Cristiandad para entrar de lleno en el sistema de equilibrios entre las naciones.

La dignidad de la persona como fundamento del orden jurídico

Ciertamente, el gran acierto de Francisco de Vitoria fue haber contribuido con su magisterio y la pléyade de discípulos que llevaron sus ideas y el método teológico impulsado por él a todas las universidades europeas y a las incipientes de América, África y Asia. 

Vitoria y la Escuela de Salamanca pasaban con toda naturalidad de la Teología al Derecho y de ahí a la economía, sencillamente porque tenían una antropología basada en la dignidad de la persona.

Recordemos que tanto el derecho romano como la fe cristiana que manejaron los maestros salmantinos se sustentaba en la dignidad de la persona humana y, especialmente, en que el hombre era considerado como “imagen y semejanza de Dios” (Cfr. Gen 1, 26). Esta convicción produjo el giro del humanismo pagano al humanismo cristiano que ha durado hasta nuestros días.

Ciertamente, Francisco de Vitoria estará, siglos más tarde, en la base de la declaración de los derechos humanos de 1948 que ha sustentado desde entonces la sociedad democrática occidental y, especialmente, ha proporcionado la base jurídica del derecho global. Los derechos humanos se sustentan en que el hombre es persona y ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, si no fuera así estaríamos ante unos derechos humanos que se fundamentarían en los propios derechos humanos.

Autoridad, ley justa y bien común

En primer lugar, el maestro Vitoria recuerda la importancia de la armonía entre el poder civil y eclesiástico y el concierto de las naciones en la búsqueda del bien común y en la tarea de facilitar el camino hacia la eterna bienaventuranza de los fieles cristianos.

Inmediatamente, subrayará la importancia de la libertad personal y la responsabilidad para colaborar y obedecer las leyes justas de modo que la sociedad se desarrolle en la paz de los hijos de Dios. Lógicamente, al ser los indígenas “in partibus infidelium” dueños de sus tierras y posesiones y gobernados por sus legítimos señores no ha lugar a privarles del dominio ni hacerles la guerra.

Dios es quien posee la autoridad civil que la entrega al pueblo y este mediante el juramento de fidelidad lo entrega a los monarcas quienes han de proveer para que la sociedad civil sea gobernada en orden a la paz de las conciencias y a eterna bienaventuranza como señala el libro de las Partidas de Alfonso X el sabio en la Partida primera, titulo primero y ley primera.

Las leyes civiles en consonancia con la ley natural y la ley eterna son de obligado cumplimiento y por tanto la armonía entre el orden natural y sobrenatural han de ser observados. También señalará Vitoria la importancia de un orden fiscal justo para no ahogar a las familias en su desarrollo económico y mantenimiento de su dignidad.

Equilibrio internacional, libertad y paz entre las naciones

Es muy interesante que Francisco de Vitoria ha asumido el fin de la cristiandad, tanto por la ruptura luterana de la unidad de la fe cristiana y la atomización de las comunidades reformadas que llevará a un nuevo orden mundial en la Paz de Westfalia de 1648.

Asimismo, Vitoria subrayará la imposibilidad de la constitución de un solo imperio o del imperio de una nación sobre las demás. Por tanto, el nuevo orden mundial desde Westfalia deberá apoyarse en el equilibrio entre las naciones y el derecho internacional.

Los principios de la libertad personal y de la dignidad de la persona humana estarán detrás de la necesidad de respetar el libre comercio y la libertad de movimientos, siempre respetando el orden legislativo y administrativo de las diversas naciones del orbe. Vitoria se adelantará al Concilio Vaticano II promoviendo el principio de libertad religiosa y la llamada a la predicación evangélica bajo el respeto a la libertad y mediante la persuasión evangélica y el respeto a las conciencias.

Sobre el poder civil. Sobre los indios. Sobre el derecho a la guerra

Autor: Francisco de Vitoria
Editorial: Tecnos
Páginas: 212
Año: 2021
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