Según la costumbre de la fiesta del Bautismo de Jesús, el Papa León XIV ha bautizado este domingo a algunos recién nacidos, hijos de empleados de la Santa Sede.
Luego, en el Ángelus, ha manifestado que extiende su bendición a todos los niños que han recibido o recibirán el Bautismo en estos días, en Roma y en todo el mundo, confiándolos a la protección maternal de la Virgen María.
De modo particular, ha añadido, rezo por los niños nacidos en condiciones más difíciles, tanto de salud como por los peligros externos. Que la gracia del Bautismo, que los une al misterio pascual de Cristo, actúe eficazmente en ellos y en sus familiares.
El Bautismo nos transforma en hijos de Dios
Antes del rezo de la oración mariana, de modo breve, ha realizado una catequesis básica sobre qué es el Bautismo, es decir, “el sacramento que nos hace cristianos, liberándonos del pecado y transformándonos en hijos de Dios, por el poder de su Espíritu de vida”.
En la homilia de la Misa, había dicho: “Este es el sacramento que celebramos hoy para sus niños; que Dios los ama, y se convierten en cristianos, en nuestros hermanos y hermanas”.
Y en el Ángelus, ha reflexionado también sobre el amor de Dios, que “no mira el mundo desde lejos, al margen de nuestra vida, de nuestras aflicciones y de nuestras esperanzas. Él viene entre nosotros con la sabiduría de su Verbo hecho carne, haciéndonos parte de un sorprendente proyecto de amor para toda la humanidad.
Sacramento que nos introduce en la Iglesia
El sacramento del Bautismo nos introduce “a cada uno de nosotros en la Iglesia, que es el pueblo de Dios, formado por hombres y mujeres de toda nación y cultura, regenerados por su Espíritu”.
“Dediquemos entonces este día a hacer memoria del gran don recibido, comprometiéndonos a testimoniarlo con alegría y coherencia. Precisamente hoy he bautizado a algunos niños, que se han convertido en nuestros nuevos hermanos y hermanas en la fe”, ha comentado.
Y expansionando el corazón ante las familias presentes, se ha referido a la hermosura del sacramento: “Qué hermoso es celebrar como una única familia el amor de Dios, que nos llama por nuestro nombre y nos libera del mal. El primero de los sacramentos es un signo sagrado, que nos acompaña para siempre. En las horas oscuras, el Bautismo es luz; en los conflictos de la vida, el Bautismo es reconciliación; en la hora de la muerte, el Bautismo es la puerta del cielo”.
Recemos juntos a la Virgen María, pidiéndole que sostenga cada día nuestra fe y la misión de la Iglesia, ha alentado antes del rezo del Ángelus.
A los padres y madres: tras la vida, la fe
En la Misa, dirigiéndose a los padres y madres, ha subrayado la importancia de la fe. “Los hijos que ahora tienen en brazos se convierten en criaturas nuevas. Así como de ustedes, sus padres, han recibido la vida, ahora reciben también el sentido para vivirla: la fe. Queridos hermanos, si el alimento y el vestido son necesarios para vivir, la fe es más que necesaria, porque con Dios la vida encuentra la salvación”.
El amor providente de Dios se manifiesta en la tierra a través de ustedes, mamás y papás, que piden la fe para sus hijos, ha manifestado el Papa. “El Bautismo, que nos une en la única familia de la Iglesia, santifique en todo momento a todas sus familias, otorgando fuerza y constancia al afecto que los une”.
Después del Ángelus: diálogo y paz para Oriente Medio y Ucrania
Tras el rezo de la oración a la Virgen María, el Papa ha dirigido su pensamiento “a lo que está sucediendo en estos días en Oriente Medio, en particular en Irán y en Siria, donde tensiones persistentes están provocando la muerte de muchas personas. Espero y rezo para que se cultiven con paciencia el diálogo y la paz, buscando el bien común de toda la sociedad”.
A continuación, se ha referido a “Ucrania, donde nuevos ataques, particularmente graves, dirigidos sobre todo contra infraestructuras energéticas, precisamente cuando el frío se vuelve más intenso, golpean duramente a la población civil. Rezo por quienes sufren y renuevo el llamamiento a cesar las violencias y a intensificar los esfuerzos para llegar a la paz”.
Finalmente, ha saludado a romanos y peregrinos, y ha deseado a todos un feliz domingo.



