El mundo se debate con opiniones contrapuestas tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela. El pasado 9 de enero, en su discurso al Cuerpo Diplomático, el Papa León XIV pedía “que se respete la voluntad del pueblo venezolano y se trabaje por la protección de los derechos humanos y civiles de todos y por la construcción de un futuro de estabilidad y concordia”. Pocos días después Lorent Saleh, Premio Sajarov del Parlamento Europeo, actualmente desterrado en España, reclamaba una “transición democrática real” y, como prioridad, que se liberen los presos políticos.
Según The New York Times, las fuentes oficiales hablaban de que se se habían liberado hasta el momento 166 personas, aunque hasta el martes 13 por la tarde , Foro Penal, la principal organización de derechos humanos de Venezuela, solo había confirmado 56 excarcelaciones.
Lorent Saleh y su trayectoria como activista
Lorent Saleh (Lorent Enrique Gómez Saleh, San Cristóbal, Táchira, Venezuela, 1988) pasó cuatro años en La Tumba y el Helicoide, las peores cárceles del régimen chavista. Comenzó su activismo por los derechos humanos como líder universitario, frente a Chávez, en 2007. Su actividad le hizo merecedor del Premio Sajarov, que otorga por el Parlamento Europeo en 2017. Ello le permitiría salir de Venezuela, donde se encontraba detenido desde 2014.
Ahora, tras la intervención de Estados Unidos, entiende que “hoy más que nunca, debemos estar movilizados, organizados y coordinados para seguir presionando por una transición democrática real”.
Exigencias para una transición democrática
Para el activista, esa transición debe tener “objetivos concretos y humanos”. Y, para ello, solicita una serie de puntos:
-La liberación de todos los presos políticos y el cierre definitivo de los centros de tortura.
-El cese inmediato de toda forma de persecución a la disidencia.
-El retorno seguro de los exiliados, perseguidos y presos políticos liberados a sus hogares.
-La convocatoria a elecciones democráticas, libres y verificables.
Saleh asegura en unas declaraciones a las que ha tenido acceso Omnes, que “hoy, cuando el país y su dolor están en el centro de la atención global, lo que Venezuela necesita no es que la expliquen desde el eurocentrismo y esa arrogancia intelectual mezquina (propia del pensamiento colonial que tantos han criticado), sino que la miren de frente, con verdad y humanidad, sin sesgos ideológicos”.
Llamado a la comunidad internacional
En este sentido, Saleh ha manifestado que “mientras en Europa se discuten narrativas como si la vida real fuese un panfleto de la Guerra Fría, en Venezuela hay más de ochocientas personas secuestradas por el régimen, rehenes en centros de tortura denunciados por la Corte Penal Internacional y las principales organizaciones de derechos humanos del mundo”. Entre ellos hay periodistas, activistas, dirigentes sociales, líderes indígenas, sindicalistas, militares, maestros, menores de edad y adultos mayores. “Todos, encarcelados y torturados por lo mismo: pensar distinto”, asegura.
Según Saleh, “los crímenes de lesa humanidad en Venezuela han sido documentados, archivados y judicializados durante años ante organismos internacionales. Este proceso ha costado la vida y la libertad de muchos defensores de derechos humanos”. Por eso pide: “no podemos olvidar lo esencial: el único lado correcto es el de las víctimas. Del lado de los victimarios, jamás”.
Para Saleh, es necesario centrar el debate. “Basta de obligarnos a mirar el mundo desde lógicas binarias de izquierda o derecha, como si en los eslóganes cupiera la dignidad y la complejidad humana. El centro del debate no es el petróleo, deben ser las personas, los rehenes, los que hoy no tienen voz”.
Por eso, se pregunta: “Un mensaje directo para quienes sermonean desde estudios y tribunas ideológicas: ¿Pretenden que las víctimas sientan culpa por ver a su verdugo esposado frente a un tribunal? ¿Culpa por celebrar justicia y soñar con la posibilidad de regresar a nuestro hogar y reencontrarnos con nuestras familias y amigos?”. El activista de derechos humanos aclara: “Culpa es callarse ante la tortura. Culpa es maquillar tiranos desde la comodidad del mundo libre. Culpa es abandonar a los que no pueden hablar”.
Acaba sus declaraciones con una llamada: “Del lado de las víctimas. Siempre. Por eso pido que me ayuden a levantar la voz por la liberación de los rehenes en Venezuela. Este debe ser nuestro centro de debate, nuestra misión social, nuestra tarea y responsabilidad”.
Prioridades inmediatas
En unas declaraciones al programa de Albert Castillón realizadas el 12 de enero, Lorent Saleh insistió en la prioridad de “la liberación de todos los presos políticos”. Y luego, “ el cese por completo de la persecución y el retorno de todos los exiliados y perseguidos y finalmente que se puedan dar unas elecciones libres y democráticas donde todos puedan participar”.
“Lo menos que le preocupa a los venezolanos es el petróleo. Es algo ridículo cuando nos hacen mención de eso porque nosotros nunca hemos disfrutado de ese petróleo y lo poco que se hizo con el petróleo fue justamente cuando no cuando no había llegado al chavímo y estaban ahí más empresas norteamericanas. Entonces, nuestro sueño es que liberen a los presos políticos. Ese día que cierren La Tumba y El Helicoide yo podré dormir tranquilo. Si eso lo hace Trump, que no es de mi agrado, se lo voy a agradecer eternamente porque habrá hecho lo que ni toda la comunidad internacional hizo durante todos estos años”.
El papel de la Iglesia en la crisis venezolana
Hace unos meses, Saleh habló sobre el papel de la Iglesia en su país, en una entrevista en Mundo Cristiano: “El Papa Francisco quiso evitar que en Venezuela la Iglesia terminara como en Nicaragua, expulsada, perseguida por completo. Hubo muchas expectativas de lo que podía haber hecho el Papa Francisco. Yo soy muy respetuoso con la Iglesia y además creo que ha hecho cosas muy importantes y que no son muy públicas, pero ha contribuido a ayudar y a proteger a muchas personas en mi país”.



