España

¿El despertar de una generación comienza en una plaza de toros?

Vistalegre fue testigo de una llamada a crear espacios donde la gente se pare, piense y busque la verdad por encima de las diferencias

Jose Maria Navalpotro·22 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos
despertar

El impacto de la convocatoria El Despertar el pasado 17 de enero en Vistalegre no ha hecho más que crecer. Un evento original, en el que miles de jóvenes pagaron su entrada para oír a un sacerdote, y a un puñado de intelectuales para decirles verdades que van a contracorriente. Y para acabar con música y cervezas, también. El Despertar sonaba un poco a secta, pero los seis mil asistentes -la mayoría, en torno a los 30 años- a la antigua plaza de toros de Vistalegre estaban convocados a un evento que pretendía ser una llamada para entender la sociedad de otra manera. La clave: crear vínculos. Junto a ello, otras dos patas para la banqueta que sostiene la persona: el valor del trabajo bien hecho y atender la trascendencia.

“El Despertar” fue el evento masivo, la puesta de largo, de “It’s Time to Think”, una iniciativa que crearon durante de la pandemia un par de jóvenes, sin nadie detrás, ni partidos políticos, ni asociaciones, ni confesiones religiosas. Organizaron, llamando a amigos, reuniones online de decenas de personas que hacían preguntas a gente que tenía algo que decir. La iniciativa pasó a ser presencial el 5 de enero de 2022. Más de doscientos intelectuales han pasado por sus reuniones, los thinkglaos (más de cuatrocientos, en estos años) en más de treinta ciudades de España, Alemania y otros países. “Queremos crear espacios donde la gente se pare, piense y busque la verdad”, explicaba Javier Fernández, una de las cabezas visibles de esta iniciativa.

Perfil de los asistentes

“Hay un rumor que se extiende”, advertía el presentador en Vistalegre. “La gente quiere volver a construir, a unirnos, a trascender, a mirar una historia que no pertenece a nadie porque es la todos”. Se equivoca quien leyó la convocatoria en clave política o religiosa. ¿Había participantes de derechas? ¿Y católicos? Sí, claro, y gente de otros modos de pensar. Izquierda y derecha, religiosos y ateos, del norte y del sur. Muchos acudieron -pagando- sin saber muy bien a qué venían. Les había invitado un amigo. Esa es la clave del origen y crecimiento imparable de “It’s Time to Think”. “No es un evento cultural, ni una fiesta, es el comienzo de algo que no tiene nombre”, explicaban al inicio del acto, poco antes de soltar globos gigantes y de hacer ondear miles de pañoletas amarillas.

La idea era: ya sabemos en lo que no estamos de acuerdo, así que vamos a dialogar en qué podemos mejorar y en qué podemos ayudar. Señalaban tres problemas que conformaron el esquema del encuentro: la precariedad vital, la división provocada por las ideologías y que los problemas reales no son solucionados. 

Los ponentes

En el ruedo de Vistalegre actuaron once “matadores” a lo largo de cerca de cinco horas. Primeros espadas del pensamiento, y de las redes sociales.

Para poder hablar, primero el silencio. Y quién mejor que Jacques Philippe para introducir el tema. El sacerdote francés, de la Comunidad de las Bienaventuranzas, uno de los autores de espiritualidad más leídos en el mundo, habló de la “importancia de redescubrir el valor del silencio y aplicar en nuestra vida el recogimiento”. “El silencio nos pone en actitud de receptividad, de escucha. Nos lleva a nuestra dimensión sobrenatural”. “Hoy tendemos a planificarlo todo, pero la vida no es algo que se pueda planificar”. “Hay tendencia a reaccionar de forma inmediata, emocional. Así es difícil madurar una reflexión. Requiere tiempo, y el silencio permite esa reflexión”. “Sin silencio nos mantenemos en la superficie de las cosas y no iremos a lo profundo”. Los miles de asistentes escuchaban con avidez. Fueron diecisiete minutos exactos. Justo el tiempo estipulado. 

El segundo bloque consistió en el diálogo, con tres mesas redondas: cultura, trabajo, trascendencia. La primera, el Despertar de la Cultura, con Juan Soto Ivars -que acaba de incorporarse como columnista a ABC-, Ana Iris Simón -la autora de Feria es columnista en El país– y Jano García. La periodista resaltó la idea de comunidad, que se está perdiendo, al margen del estado y del mercado, y advirtió: “no valoramos lo que nos ha sido dado (familia, patria, sexo biológico) y parece que como si solo importase lo que elegimos nosotros”.

Jano García, economista y divulgador en redes, apuntó la crisis en la sociedad haciendo referencia a Ratzinger: “el problema es el nihilismo: el bien y el mal dan igual, todo es lo mismo, sostienen”. “Las diferencias pueden darse siempre que tengas una sociedad articulada en unos valores. Cada uno en su ámbito puede luchar por reivindicar esos valores. Eso no destruye la convivencia”.

Juan Soto Ivars, combativo y provocador, hizo referencia a una de las cuestiones trasversales de todo el evento: “La clave es que puedan surgir vínculos”. “En mi casa había un abuelo de extrema derecha, otro de extrema izquierda… Discutían… Pero por debajo de todo ello estaba la frase de mi abuela, que plasmamos en su epitafio: ‘Quereos mucho’”. Ana Iris añadió: “La solución es que tienen que regir la caridad y el amor. Parece cursi pero, por ejemplo, Podemos se refiere a eso cuando habla de la importancia de los cuidados”.

El mundo laboral

Para hablar del Despertar del Trabajo estaban convocados Juan Manuel de Prada, el filósofo francés Fabrice Hadjadj y el youtuber Antonini de Jiménez. El premio Planeta habló contra la precariedad del empleo que existe, y del individualismo: “Milton Friedman hablaba de una sociedad de robinsones y ante ello hay que oponer una resistencia antropológica”. En este sentido reaccionó contra la idea de prescindir de los demás en la lucha por la mejor social: “Necesitamos otra gente, y hay que trabajar con ellos. Y si es necesario, porque las actuales no nos sirvan, crean nuevas asociaciones, sindicatos, partidos políticos”.

El filósofo francés -que ha trasladado su residencia a España e intervino en español- se centró en la necesidad de que el trabajo tenga un sentido. “La inhumanidad de un empleo no se mide por el esfuerzo que requiere. Un partido de fútbol requiere gran esfuerzo, pero no por ello es inhumano. Lo que da sentido es el fin de la obra que se produce. Hoy falta ese sentido visible”. Al respecto habló de los que calificó como “bullshit works” (algo así como trabajos de caca de vaca, o de mierda de toro), en empresas grandes, con producción mecanizada o donde se trafica con productos financieros, sin saber muy bien el trabajador para qué hace eso. “No hacen una obra, solo funcionan”. Añadió que algunas empresas hablan de “una cultura del trabajo” y términos similares: “lo que hacen es perfumar esa ‘mierda’ del toro, en vez de torearlo. Quien no quiere coger el toro por los cuernos solo se puede limitar a recoger la mierda del toro”. “En los caballeros medievales, su esfuerzo tenía sentido porque había una doncella a la que defender o salvar. Hoy en el trabajo, sin ese sentido el esfuerzo no merece la pena”.

En un ruedo como el de Vistalegre, a Hadjadj le gustó el símil taurino y habló de sus contertulios -y en general, de cualquier opinión- como que ejercitaban distintos tipos de toreo, pero todos igualmente válidos: uno, un toreo de aguante, otro, aguerrido… Así, las cosas, De Prada calificó a Hadjadj como “nuestro Morante: torea con elegancia y hondura”.

Despertar de sentido

El último bloque se dedicó a la tercera pata de la banqueta que centraba el núcleo del evento. Era el Despertar de Sentido. Sarab Rey (antes llamada Izanami), evangélica, antropóloga, que goza de un indudable éxito en las redes hablando del comportamiento humano, compartió escenario con René ZZ, youtuber famoso por sus contenidos sobre tatuaje… hasta que se convirtió y es conocido por sus videos sobre la fe católica, y con Pedro Herrero, experto en comunicación y defensor de la familia. Fue otro diálogo en el que expusieron sus convicciones personales en tema religioso sin reparos. Algo de plena actualidad en un contexto como el actual en el que artistas, pensadores y creadores de contenido “salen del armario” religioso para mostrar en público su fe sin ambages.

El colofón lo puso José Ballesteros, otra figura de las redes sociales, con sus mensajes sobre liderazgo y motivación. En medio de la música festiva y un ambiente apoteósico, en la despedida, intervinieron brevemente el jurista Ricardo Calleja y de nuevo Pedro Herrero. Ellos fueron los primeros que tomaron parte de un “thinkglao”. Y resumieron con dos frases todo este despertar que quería empezar en Vistalegre. “Lo que sostiene esto es la amistad de dos amigos”, señaló Calleja. “Chavales, tenéis que transformar la realidad”, exhortó Herrero. 

El público, entusiasmado, se volcó en aplausos. En otras circunstancias habrían pedido las dos orejas y el rabo para una faena sobresaliente.

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