La Virgen María se apareció en varias ocasiones al indígena Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el cerro del Tepeyac, hoy Ciudad de México. En una de sus visitas al obispo fray Juan de Zumárraga, franciscano, Nuestra Señora dejó impresa su imagen en la tilma de ayate, tela rala de fibra, del indio Juan Diego.
Existen numerosos hechos, al menos nueve, que los expertos han concluido como inexplicables científicamente, al analizar el ayate o tilma del indígena Juan Diego, con la imagen impresa de la Señora. Estas conclusiones versan sobre la propia tilma y, sobre todo, acerca de los ojos de Nuestra Señora.
Se mencionan a continuación estos hechos, tal han sido explicados por el Dr. Andrés Brito, que también ha investigado la Sábana Santa, en una documentada exposición recogida en un video de Nazaret TV, que pueden ver más abajo. Debido a su amplitud, 1h.14’ 53”, se recoge una síntesis.

Breve historia
Antes de ofrecer la síntesis, vean una breve sinopsis de los hechos históricos, muy conocidos, que recuerda el Dr. Andrés Brito en el video.
Según la tradición guadalupana, en diciembre de 1531 la Virgen María se apareció varias veces al indígena Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el cerro del Tepeyac. En esas apariciones, la Virgen le pidió que fuera a ver al obispo fray Juan de Zumárraga para solicitarle la construcción de un templo en ese lugar, y transmitir su mensaje de amor. El obispo pidió una señal como prueba de la autenticidad del mensaje.
En la siguiente aparición, nuestra Madre Santa María de Guadalupe indicó a Juan Diego que cortara rosas de Castilla que milagrosamente florecieron en el Tepeyac —algo imposible en ese tiempo, diciembre, y lugar— y que las llevara al obispo envueltas en su tilma.
Al desplegarla ante fray Juan de Zumárraga, cayeron las flores y quedó impresa de manera prodigiosa la imagen de la Virgen María en la tilma de Juan Diego, revelando su rostro y figura. Ante este signo, el obispo creyó y mandó edificar el templo solicitado, dando origen a la profunda devoción guadalupana en México, en toda América, y en el mundo.
9 conclusiones a la luz de la ciencia
“Da la impresión de que la tilma es indestructible”, señala el ponente. Y por ahí van las primeras conclusiones. En efecto, afirma, “es científicamente inexplicable” lo siguiente:
1. “Que el ayate (la tela, la propìa tilma), haya pervivido 480 años, de los que 116 estuvo sin protección alguna.
2. “Que la imagen no se haya deteriorado en absoluto”.
3. “Que haya resistido el contacto con el ácido nítrico en 1795”.
4. “Que haya permanecido intacto tras la detonación explosiva de 1921”. Sobrevivió a un atentado con explosivo de dinamita ese año.
5. “Que los códices presentes en la tilma sean un códice dirigido a los indígenas mesoamericanos del siglo XVI. San Juan Pablo II lo llamó “una perfecta inculturación”.
“No se conocen pigmentos”
6. “Que no se conozcan pigmentos ni el procedimiento mediante el cual fue “impresionada” la imagen a un lienzo en el que no hay pinceladas.
El Dr. Richard Kuhn, premio Nobel de Química, manifestó en 1938 que “no se conocen pigmentos como éstos en la naturaleza de este planeta. Los pigmentos de la imagen no son ni de origen animal, ni de origen vegetal, ni de origen mineral, ni de origen sintético”.
Oftalmólogos
7. “Que los ojos respondan a las características de una córnea humana viva”.
8. “Que existan 13 figuras humanas en los reflejos de las córneas sólo visibles con tecnología contemporánea, lo que excluye cualquier posibilidad de casualidad o fraude”.
El Dr. Enrique Graue, oftalmólogo, rector de la Universidad Autónoma de México, “autoridad en la materia, descubre que los ojos de la Virgen de Guadalupe reflejan la luz exactamente igual a como lo haría un ojo humano vivo. (…) Lo cual es imposible en una pintura hecha con mano humana”.
Desde 1950, una veintena de conocidos oftalmólogos han estudiado los ojos de la Virgen María en la tilma, y han confirmado sus observaciones, señala el investigador Dr. Brito.
El Dr. Rafael Torija, oftalmólogo, señaló que las imágenes aparecen reflejadas en ambos ojos, y que “respetan las proporciones ópticas de Samson-Burkinje” (en un ojo vivo pueden reflejarse hasta tres imágenes de lo que está frente a él debido a las superficies curvas de córnea y cristalino). “No es una pareidolia, son imágenes reales”, añade.
Dr. José Aste Tonsmann: trece figuras en los ojos de la Virgen
“Donde definitivamente tiran la toalla los incrédulos”, señala el ponente en el video (53’), es con el Dr. José Aste Tonsmann, ingeniero especialista en Computación de la Universidad de Cornell, también profesor de la Universidad Iberoamericana de México, fallecido en 2024.
El Dr. Tonsmann es quien descubrió trece figuras en los ojos, diminutas, casi microscópicas. Para ello, necesitó elaborar con un ordenador “cuadrículas de un mm. cuadrado en las córneas. 1.600 cuadrículas de 15 x 15 micrones. ampliar la imagen 2.500 veces. Y captar doscientos tonos de gris, frente a los 30 que capta el ojo humano”.
“Trece figuras de 8 mm, entre ellas la de fray Juan de Zumárraga, la de fray Juan González, el intérprete que estaba a su lado, la del propio indio Juan Diego desplegando la tilma, que pueden verse también, la de un indigena sentado…”.
Las imágenes están publicadas en el libro del Dr. Tonsmann, las mismas figuras en el ojo derecho y en el ojo izquierdo, respetando las leyes de Samson-Burkinje, y un grupo familiar, para completar las trece figuras”.
9. (También inexplicable): “Que las estrellas del manto muestren con precisión matemática las constelaciones visibles el 12 de diciembre de 1531”. Pueden consultar en el video éste y otros aspectos.
San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, indígena vidente de la Virgen Santa Maria de Guadalupe, fue canonizado por san Juan Pablo II el 31 de julio de 2002 en la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México.





