Vaticano

3 claves de León XIV en el mensaje del Papa para la Cuaresma

¿Cómo vivir plenamente esta Cuaresma? El Papa León XIV ha trazado una hoja de ruta sencilla de tres actitudes para vivir mejor el "misterio de Dios" y ponerlo en el centro de nuestra vida.

Teresa Aguado Peña·13 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos
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©OSV News/Red Mundial de Oración del Papa

El Papa León XIV ha propuesto tres actitudes muy concretas para vivir la Cuaresma como un verdadero camino de conversión.

En un mensaje dirigido a toda la Iglesia, el Pontífice anima a recuperar el centro de la vida cristiana —el misterio de Dios— «para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas».

Escuchar

«Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro» comienza apuntando el Papa.

Dar espacio al silencio interior y a la Escritura no es un gesto devocional más, sino la condición para reconocer la voz del Señor en medio de tantas voces. Esa escucha, explica, educa también el corazón para percibir el clamor de quienes sufren, de los pobres y de las víctimas de la injusticia, de modo que la fe no se quede en teoría, sino que el grito de los que sufren «interpele constantemente nuestra vida».

Ayunar

La segunda propuesta es ayunar, entendido no solo como privación de comida, sino como un ejercicio integral que involucra el cuerpo y ordena los deseos.

El ayuno ayuda a descubrir qué es realmente esencial, despierta el hambre de justicia y libera de la resignación. León XIV insiste en que esta práctica debe vivirse con humildad y unida a la oración, para evitar que se convierta en mero formalismo: «para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad».

Además, invita a formas concretas de abstinencia cotidiana, especialmente en el uso de la palabra: «empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad».

«Juntos»

Por último, el Papa recuerda que la Cuaresma no es un itinerario individualista, sino un camino comunitario. Parroquias, familias y comunidades están llamadas a recorrerlo juntas, compartiendo la escucha de la Palabra, el ayuno y la conversión de vida.

No se trata solo de cambios personales, sino también de transformar las relaciones, el diálogo y el estilo de convivencia, para que la Iglesia sea un lugar donde el sufrimiento encuentre acogida y nazcan caminos de esperanza.

León XIV concluye su mensaje con una invitación a la oración para que podamos hacer nuestras estas tres claves: «Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor».

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