El filósofo Fabrice Hadjadj pondrá en marcha en septiembre de este año 2026 el Instituto Incarnatus est, un centro internacional de inspiración católica dedicado a la formación integral de jóvenes adultos, y donde los alumnos, a imagen de los colegios universitarios medievales, residen en el centro, junto al maestro. Hadjadj es uno de los filósofos actuales de mayor relevancia y su proyecto propone un curso académico de nueve meses de estudio en régimen de vida comunitaria, para cuarenta alumnos.
El novedoso proyecto (algo así como un master en Humanidades de un curso entero, y en régimen de comunidad) se desarrollará en la sede de Boadilla del Monte (Madrid), en un antiguo convento.
A la hora de presentar el proyecto, sus impulsores hablan de una propuesta formativa integral “estructurada en un año de ‘retiro’ intensivo”, en torno a tres cimientos: vida espiritual, vida intelectual y vida comunitaria.
Los alumnos estudiarán antropología filosófica y teológica, con un programa académico que suma 60 créditos ECTS, distribuidos en cursos, módulos temáticos y sesiones vivenciales. El programa está respaldado por la Universidad Francisco de Vitoria, donde los alumnos tendrán actividad académica un día a la semana. Entre el profesorado, aparte de Hadjadj, se encuentran profesores como Higinio Marín, Salvador Antuñano o Ángel Barahona.
En cuanto a la vida espiritual, el programa para los alumnos incluye en el horario de Misa y oración diaria, Lectio Divina, Canto Gregoriano, Hora santa y dirección espiritual. No es exclusivo para alumnos católicos, pero, por el programa, según ha manifestado Hadjadj, al menos deben ser “catholic-friendly”.
La vida fraterna se desarrollará en la convivencia diaria de lunes a viernes. Los fines de semana los alumnos regresarán a sus casas, si lo desean. Con la idea de que para estar juntos con el corazón, también hay que hacer cosas juntos con las manos, además de las faenas domésticas ordinarias, los alumnos también podrán tomar parte en varios talleres, principalmente de huerto y carpintería, y otros de costura, cerámica, pintura, poesía y manualidades básicas. Hadjadj ha subrayado en la presentación dos estancias en la sede de peso en la vida comunitaria: la Taberna Feliz, un bar-cafetería atendido por personas con discapacidad (síndrome de Down); y el Lab-oratorio, que alberga estudios de artistas y un centro de encuentro para pensadores contemporáneos.
En este sentido, la convivencia se prolongará en las peregrinaciones previstas a Covadonga o Guadalupe (Extremadura), entre otras, con un significado más profundo que el mero turismo.
Inspirado en un proyecto en Suiza
Todo el proyecto se inspira de algún modo en el Instituto Philanthropos de Friburgo (Suiza), del que el propio Hadjadj ha sido director en los últimos trece años. Allí desarrolló una pedagogía que integra la vida intelectual con la experiencia artística, el trabajo manual y la vida comunitaria. Se dirige, según han comunicado el propio Hadjadj y Miguel Gabián (uno de los impulsores), a jóvenes de entre 18 y 28 años, aunque puede haber algún alumno de mayor edad. Se les propone “una experiencia formativa que integra las dimensiones intelectual, comunitaria y espiritual, entendidas como aspectos inseparables”, según afirma la información del Instituto.
En este sentido, Hadjadj ha destacado que el instituto propone crear “hortelanos de la cultura”, en el sentido de la relación etimológica entre cultura y cultivo. Para el filósofo francés, “los católicos debemos despojarnos de la mentalidad de ‘fortaleza asediada’. Es que Cristo ya es victorioso, la única cuestión es si yo estaré en la victoria con Él”. La meta del instituto es “probar lo positivo de la cultura ligada a la fe, una cultura cultivada como los monjes hicieron en tiempos de barbarie: no guerreaban, se dedicaban a copiar libros -también paganos- para conservarlos, y a cultivar el campo”.
Más que atacar o denunciar la inteligencia artificial, Hadjadj propone “probar la inteligencia natural, y proponer la esperanza a los enemigos de la fe, que están muriendo de desesperanza”. Es decir, “la escuela como lugar de esperanza práctica y proposición viva. No con la lógica militar de batalla. Es bueno saber para conocer, no solo para polemizar. El sabor del saber”, concluye el filósofo.
Fabrice Hadjadj ha desarrollado en los últimos años su labor académica como director y profesor del Instituto Philanthropos de Friburgo. Él es judío sefardí, de ascendencia tunecina. Sus padres le educaron en la ideología maoísta. Creció como ateo y anarquista, hasta que en 1998 se convirtió al catolicismo. Está casado con la actriz Siffreine Michel, con la que tienen diez hijos. Desde el pasado mes de agosto reside en Madrid con su esposa y siete de sus hijos.
Apoyos institucionales
El instituto Incarnatus Est surge de la iniciativa de laicos diferente procedencia atraídos por la figura de Hadjadj, que se plantearon trasladar también a España el instituto Philanthropos, también con la idea de su expansión y difusión en Hispanoamérica.
Se erige como una entidad sin ánimo de lucro, que se financiará con las tasas que se cobren a los alumnos, que deben costear no solo los estudios, sino la estancia interna un curso entero en la residencia. Se plantean recibir ayudas -está prevista una campaña de crowdfounding– para becas. El Instituto cuenta con el apoyo de la diócesis de Getafe y plantea conseguir la colaboración con otras universidades españolas.
Para Hispanoamérica
En su comparecencia ante la prensa, Hadjadj ha subrayado el hecho de que el Instituto se desarrolle en España: “no estoy aquí para dar lecciones, sino que quiero desenterrar un tesoro, el tesoro español. Es una manera de reconquistar el sentido de un mundo globalizado, con un sentido apostólico”. “Es tiempo ahora de exhibir lo hispanoamericano., una cultura que nace del propio genio castellano”.
El filósofo francés ha negado que la llegada de Incarnatus est se deba leer a través del prisma de la llamada “guerra cultural”. Ha explicado por qué ese concepto está equivocado: “primero, por creer que todavía estamos el la modernidad y que las polaridades modernistas siguen vigentes. No, la modernidad, al perder la visión de la fe ha perdido la razón”.
“Segundo, prosigue, es un error creer que hay dos culturas: una , católica; y otra enfrente, con la que pelear o dialogar. No es así. La batalla es la cultura contra el dataísmo, la reducción de todo a parámetros, a un cálculo”.
Y, finalmente, asegura Hadjadj, “la cultura supone un huerto que cultivar. Si ponemos a todos como soldados, delante del huerto, ¿Dónde están los hortelanos?”. No son necesarios los “defensores de Cristo”, argumenta el filósofo, en el sentido de que Cristo ya ha vencido, “la meta es probar lo positivo de la cultura de la fe, comunicar la esperanza”.



