Vaticano

“La fe no es un acto ciego, un renunciar a la razón”, afirma el Papa

El Papa León XIV ha instado en el IV Domingo de Cuaresma, a que “abramos los ojos” con una fe despierta y atenta ante las preguntas del corazón humano y las dramáticas situaciones de injusticia, violencia y sufrimiento. “La fe no es un acto ciego, un renunciar a la razón”, ha dicho, justo el día después del fallecimiento del filósofo Jürgen Habermas.  

Francisco Otamendi·15 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos
Papa con Cátedra de la Acogida, reflexiona sobre San José.

León XVI escucha a los participantes de la “Cátedra de la Acogida” el 12 de marzo. Una semana antes de la fiesta de San José, el 19 de marzo, reflexionó sobre su papel como guardián de la Sagrada Familia. (OSV News/Matteo Pernaselci, Vatican Media).

La fe y la razón, para mantener “los ojos abiertos” ante las violencias y el sufrimiento, y el llamamiento al cese de las hostilidades en Oriente Medio y a reanudar los caminos de diálogo, de modo especial en el Líbano, han sido temas centrales en el Ángelus del Papa León XIV el IV Domingo de Cuaresma.

En efecto, el Evangelio de este cuarto domingo de Cuaresma nos relata la curación de un hombre ciego de nacimiento (cf. Jn 9,1-41), ha dicho el Papa, y “llama la atención el hecho de que durante siglos se haya difundido la opinión, presente aún hoy, según la cual la fe sería una especie de “salto en la oscuridad”, una renuncia a pensar, por lo que tener fe significaría creer “ciegamente”. 

“Un cristianismo de ojos abiertos”

Sin embargo, “el Evangelio, en cambio, nos dice que en contacto con Cristo los ojos se abren, hasta el punto de que las autoridades religiosas piden con insistencia al ciego sanado: ‘¿Cómo se te han abierto los ojos?’ (Jn 9,10); y también: ‘¿Cómo te abrió los ojos?’ (v. 26).

El Pontífice ha alentado a que “nosotros, sanados por el amor de Cristo, estamos llamados a vivir un cristianismo “de ojos abiertos”, sobre todo a los sufrimientos de los demás y a las heridas del mundo. Y que frente a las numerosas preguntas del corazón humano y a las dramáticas situaciones de injusticia, violencia y sufrimiento que marcan nuestro tiempo, es necesario una fe despierta, atenta y profética, que abra los ojos ante las oscuridades del mundo”.

León XIV, Benedicto XVI, Jürgen Habermas

Poco antes, el Sucesor de Pedro había dicho: “La fe no es un acto ciego, un renunciar a la razón, una disposición de cierta convicción religiosa que nos lleva a alejar la mirada del mundo. Por el contrario, la fe nos ayuda a mirar desde el punto de vista de Jesús, con sus ojos”.

Algunos han recordado en este punto las conversaciones entre el filósofo alemán Jürgen Habermas, fallecido ayer a los 96 años, con Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) en 2004, en la que éste reconoció que la religión necesitaba de algún modo un control crítico de la razón. El contexto del diálogo fue fe, razón y democracia en Europa.

Habermas, por su parte, reconoció que la religión sigue teniendo un papel cultural y moral relevante, y no proponía su exclusión del espacio público, sino traducir sus intuiciones éticas a un lenguaje accesible para todos los ciudadanos. Al mismo tiempo, el filósofo afirmaba que la relación entre fe y razón no es de subordinación, sino de aprendizaje recíproco. 

Guerra en Oriente Medio

En cuanto a la guerra en Oriente Medio, León XIV ha señalado que “miles de personas inocentes han perdido la vida y muchas otras se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Reitero mi cercanía en la oración a todos aquellos que han perdido a sus seres queridos en los ataques que han golpeado escuelas, hospitales y zonas pobladas”.

“El Líbano, motivo de gran preocupación”

A continuación, ha reconocido, como el domingo pasado, que “la situación en el Líbano es motivo de gran preocupación. Espero que se abran caminos de diálogo que puedan ayudar a las autoridades del país a implementar soluciones duraderas a la grave crisis actual, para el bien común de todos los libaneses.

En nombre de los cristianos de Oriente Medio y de todas las mujeres y hombres de buena voluntad, me dirijo a los responsables de este conflicto: ¡cesen las hostilidades! ¡Que se reanuden caminos de diálogo! La violencia nunca podrá llevar a la justicia, la estabilidad y la paz que los pueblos esperan”.

El Papa ya reside en el apartamento del Palacio Apostólico

Por lo demás, el Papa León ha trasladado ya su residencia al apartamento en el Palacio Apostólico, junto con sus colaboradores más cercanos, según ha confirmado Matteo Bruni, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Consta de varios espacios, entre ellos el estudio privado, desde donde el Papa se asoma para el Ángelus en la Plaza de San Pedro, la Biblioteca y una pequeña capilla. Hasta ahora, el Papa había vivido en el Palacio del Santo Oficio, donde residía cuando era prefecto del Dicasterio para los Obispos. 

El autorFrancisco Otamendi

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