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León XIV invita a los cristianos a permanecer en Argelia, como San Agustín

En su segundo día de estancia en Argelia, el Papa invitó ayer a los cristianos en la Misa en Annaba, a permanecer en el país, donde el santo de Hipona, San Agustín, “amó a su grey” durante décadas. Fue uno de sus últimos mensajes, antes de salir el miércoles hacia Camerún.

Francisco Otamendi·15 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos
El Papa planta un olivo en Hipone (Annaba).

El Papa es asistido por un joven explorador para plantar un olivo en su visita al sitio arqueológico de Hippo Regius en Annaba, Argelia, el 14 de abril de 2026. (Foto de OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

“Queridísimos cristianos de Argelia: permanezcan en esta tierra como signo humilde y fiel del amor de Cristo. Den testimonio del Evangelio con gestos sencillos, relaciones verdaderas y un diálogo vivido día a día; así darán sabor y serán luz allí donde viven”. Así se expresó León XIV en la Santa Misa en Annaba, antigua Hipona, que ha marcado el final de la etapa argelina de su viaje. Este miércoles parte hacia Yaundé (Camerún), en un vuelo de 5 horas.

“La presencia de ustedes en el país”, añadió, “trae a la mente el incienso: un grano incandescente, que esparce perfume porque da gloria al Señor y alegría y consuelo a tantos hermanos y hermanas. 

Visita al yacimiento arqueológico de la antigua Hipona

Ese incienso es un elemento pequeño y precioso, que no está en el centro de la atención, sino que “invita a dirigir nuestros corazones a Dios, animándonos unos a otros a perseverar en las dificultades del tiempo presente”, dijo el Pontífice, que este martes ha visitado, realmente conmovido, el yacimiento arqueológico de la antigua sede episcopal de San Agustín, su padre espiritual, como ha dicho varias veces.

Debido al mal tiempo y a las lluvias, el recorrido por las calles de Annaba se acortó, y el Papa plantó un olivo y depositó ante las ruinas una corona de rosas blancas y amarillas.

El Papa agustino recordaría en la homilía que “aquí han orado los mártires, aquí san Agustín amó a su grey buscando la verdad con pasión y sirviendo a Cristo con fe ardiente. Sean herederos de esta tradición, dando testimonio en la caridad fraterna de la libertad de quien nace de lo alto como esperanza de salvación para el mundo”.

El obispo Michel Guillaud de Constantino-Hipón, Argelia, regala al Papa un cuadro con la imagen de San Agustín tras celebrar la misa en la basílica del santo en Annaba, Argelia, el 14 de abril de 2026. A la izquierda, sonriendo, el obispo Michel Guillaud. (Foto de OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

Décadas como obispo de Hipona

El santo de Hipona, como es sabido, había nacido en Tagaste en el 354, hijo de Patricio y de santa Mónica. Y tras su conversión a la fe católica fue nombrado obispo de Hipona, lugar en el que permaneció hasta su muerte en 430. 

El Pontífice comenzó precisamente su homilía en la Basílica de San Agustín, diciendo: 

“Hoy escuchamos el Evangelio, buena noticia para todos los tiempos, en esta basílica de Annaba dedicada a san Agustín, obispo de la antigua Hipona. A lo largo de los siglos, los lugares que nos acogen han cambiado de nombre, pero los santos han permanecido como nuestros patronos y testigos fieles de un vínculo con la tierra, que viene del cielo”.

Nicodemo: renacer de lo alto, clave para vencer las dificultades

Esta es precisamente la dinámica que el Señor enciende en la noche de Nicodemo, dijo el Papa enseguida, ésta es la fuerza que Cristo infunde a la debilidad de su fe y a la tenacidad de su búsqueda.

Jesús es para Nicodemo un huésped especial. Lo llama a una vida nueva, dando a su interlocutor y también a nosotros una tarea sorprendente: ‘ustedes tienen que renacer de lo alto’ (v. 7), ha proseguido el Papa.

“¡He aquí la invitación para todo hombre y toda mujer que busca la salvación! Del llamado de Jesús brota la misión para toda la Iglesia y, por tanto, para la comunidad cristiana de Argelia: nacer nuevamente de lo alto, es decir, de Dios. En esta perspectiva, la fe vence las dificultades terrenas y la gracia del Señor hace florecer el desierto”.

“¿De verdad nuestra vida puede recomenzar desde cero? ¡Sí!”

Entonces, cuando nos preguntamos cómo es posible un futuro de justicia y de paz, de concordia y de salvación, ha indicado el Papa, “recordemos que estamos haciendo a Dios la misma pregunta que Nicodemo: ¿de verdad puede cambiar nuestra historia? ¡Estamos tan cargados de problemas, acechanzas y tribulaciones! ¿De verdad nuestra vida puede recomenzar desde cero? ¡Sí!”.

Porque “el Crucificado lleva todos esos pesos con nosotros y por nosotros. No importa cuánto nos desanimen nuestras debilidades; porque es precisamente entonces cuando se manifiesta la fuerza de Dios, que ha resucitado a Cristo de entre los muertos para dar vida al mundo (cf. Rm 8,1)”, ha subrayado el Sucesor de Pedro.

Antes de la Misa, en la que han acompañado al Papa varios cardenales, obispos y familias argelinas, el Papa se había dirigido en coche al albergue de las Hermanitas de los Pobres, en el que le saludaron en otros, la Madre Filomena, el arzobispo monseñor Desfargues, y también algún residente musulmán.

El Papa recibe un cuadro de un residente durante su visita al hogar de ancianos de las Hermanitas de los Pobres en Annaba, Argelia, el 14 de abril de 2026. (Foto de OSV News/Andrew Medichini, pool vía Reuters).

La Iglesia, seno materno para todos los pueblos

La Iglesia es un seno materno para todos los pueblos de la tierra, ha subrayado el Papa en la Basílica de San Agustín de Annaba. “Junto con ustedes, hermanos en el episcopado, y con ustedes, presbíteros, renovemos constantemente esta misión para el bien de cuantos nos han sido confiados, a fin de que la Iglesia entera sea, en su servicio, mensaje de vida nueva para aquellos que encontramos”.

Mañana por la mañana tiene lugar la ceremonia de despedida en el aeropuerto de Argel, y el avión llevará a León XIV hacia tierras de Camerún, listo para el abrazo de esperanza del Papa.

El autorFrancisco Otamendi

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