“El servicio a la verdad en la caridad debe resplandecer en toda la labor de los tribunales eclesiásticos”, ha manifestado el Papa León XIV en su Discurso a los prelados del Tribunal Apostólico de la Rota Romana, a quienes recibió en audiencia en la mañana del 26 de enero en el Vaticano, con motivo de la apertura del Año Judicial.
Se trata de un tema fundamental que ha dominado los discursos dirigidos a este Tribunal desde Pío XII hasta el Papa Francisco: la relación de su actividad con la verdad inherente a la justicia, ha dicho el Papa, que ha ofrecido “algunas reflexiones sobre la estrecha conexión entre la verdad de la justicia y la virtud de la caridad”.
Saludos al Decano del Tribunal, Mons. Alejandro Arellano
En primer lugar, el Pontífice ha agradecido “a Su Excelencia el Decano sus palabras, que expresan la unión de todos ustedes con el Sucesor de Pedro. Y mi agradecimiento se extiende también a todos los tribunales de la Iglesia en todo el mundo. El ministerio de juez que he tenido la oportunidad de ejercer me permite comprender mejor su experiencia y apreciar la relevancia eclesial de su tarea”.
Como es sabido, el Decano del Tribunal de la Rota Romana es el arzobispo español Monseñor Alejandro Arellano Cedillo, quien a finales de agosto de 2025 fue nombrado por el Papa León XIV miembro del Dicasterio para el Clero. Además, en enero del mismo año había sido nombrado miembro del Dicasterio para las Causas de los Santos por el Papa Francisco, y es comisario pontificio plenipotenciario para Torreciudad.
Verdad y caridad
En su discurso, al referirse a la estrecha conexión entre la verdad y la virtud de la caridad, el Papa León XIV ha precisado que “no se trata de dos principios opuestos, ni de valores que deben equilibrarse según criterios puramente pragmáticos. Sino de dos dimensiones intrínsecamente unidas, que encuentran su armonía más profunda en el misterio mismo de Dios, que es Amor y Verdad”.
“Esta correlación exige una exégesis crítica constante y cuidadosa, ya que, en el ejercicio de la actividad jurisdiccional, a menudo surge una tensión dialéctica entre las exigencias de la verdad objetiva y las preocupaciones de la caridad.”, ha proseguido el Papa.
Riesgos
A veces, “existe el riesgo de que una identificación excesiva con las experiencias, a menudo problemáticas, de los fieles pueda llevar a una peligrosa relativización de la verdad. De hecho, una compasión equivocada, incluso si parece motivada por el celo pastoral, corre el riesgo de oscurecer la necesaria dimensión de la búsqueda de la verdad propia del oficio judicial”.
“Esto puede ocurrir no solo en casos de nulidad matrimonial —donde podría dar lugar a decisiones pastorales carentes de un sólido fundamento objetivo—”, ha subrayado el Pontífice, “sino también en cualquier tipo de procedimiento, socavando su rigor y equidad”.
“Por otro lado, a veces puede haber una afirmación fría y distante de la verdad que no tiene en cuenta todo lo que exige el amor a las personas, omitiendo aquellas preocupaciones que dictan el respeto y la misericordia, que deben estar presentes en todas las fases de un proceso”.
Benedicto XVI en ‘Caritas in veritate’
El Papa Benedicto XIV destacó en su encíclica ‘Caritas in veritate’ la “necesidad de conjugar la caridad con la verdad no sólo en la dirección, indicada por san Pablo, de la ‘ veritas in caritate ‘ ( Ef 4,15), sino también en la dirección inversa y complementaria de la ‘ caritas in veritate’. La verdad debe buscarse, encontrarse y expresarse en la ‘economía’ de la caridad, pero la caridad a su vez debe ser comprendida, validada y practicada a la luz de la verdad” (n. 2)”, señalado León XIV.
Por lo tanto, “sus acciones deben estar siempre motivadas por ese verdadero amor al prójimo que busca ante todo su salvación eterna en Cristo y en la Iglesia, lo cual implica la adhesión a la verdad del Evangelio”.
Todos los aspectos de los procesos canónicos podrían enmarcarse en la verdad en la caridad, ha sintetizado el Sucesor de Pedro.
Juicios canónicos: deben inspirar confianza
Como se ha señalado más arriba, el Papa ha subrayado que “el servicio a la verdad en la caridad debe resplandecer en toda la labor de los tribunales eclesiásticos. Esto debe ser apreciado por toda la comunidad eclesiástica, especialmente por los fieles involucrados. Quienes buscan juicio sobre su unión matrimonial, quienes son acusados de cometer un delito canónico, quienes se consideran víctimas de una grave injusticia y quienes reivindican un derecho”.
Enseguida, el Papa ha manifestado que “los juicios canónicos deben inspirar la confianza que nace de la seriedad profesional, el trabajo intenso y dedicado, y una dedicación convencida a lo que puede y debe percibirse como una verdadera vocación profesional”.
En efecto, “los fieles y toda la comunidad eclesiástica tienen derecho al ejercicio adecuado y oportuno de las funciones procesales, pues es un proceso que afecta las conciencias y las vidas”. “El juicio no es en sí mismo una tensión entre intereses contrapuestos, como a veces se malinterpreta”, ha añadido el Papa, “sino una herramienta indispensable para discernir la verdad y la justicia en un caso”.
“Continuar estudiando y aplicando el derecho matrimonial canónico con seriedad”
El Pontífice ha hecho notar en su discurso que “en el breve procedimiento de nulidad matrimonial ante el obispo diocesano, debe evaluarse cuidadosamente la naturaleza prima facie obvia de la causa de nulidad que la posibilita. Sin olvidar que el propio proceso, debidamente tramitado, debe confirmar la existencia de la nulidad o determinar la necesidad de recurrir al proceso ordinario”.
“Por lo tanto”, ha ido concluyendo León XIV, “es esencial continuar estudiando y aplicando el derecho matrimonial canónico con seriedad científica y fidelidad al Magisterio. Este conocimiento es indispensable para resolver los casos siguiendo los criterios establecidos por la ley y la jurisprudencia de la Rota Romana, que, en la mayoría de los casos, se limitan a declarar los requisitos del derecho natural”.
Misión “noble y exigente” de los prelados
Finalmente, el Papa ha calificado la misión de los prelados del Tribunal de la Rota Romana como “noble y exigente. Están llamados a custodiar la verdad con rigor, pero sin rigidez, y a ejercer la caridad sin omisiones. En este equilibrio, que en realidad es una profunda unidad, debe manifestarse la verdadera sabiduría jurídica cristiana”.
Y ha encomendado su tarea “a la intercesión de Nuestra Señora, Speculum Iustitiae, modelo perfecto de verdad en la caridad”.




