León XIV ha reflexionado esta mañana sobre la formación cristiana, siguiendo un tema muy querido por San Pablo, ha recordado. En la sesión plenaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, ha asemejado la tarea del formador más a la de “un padre capaz de engendrar en la fe”, que a la de un “pedagogo”. Y ha transmitido con Benedicto XVI que “sin sacramentos no hay vida cristiana”.
Tras citar a san Pablo, el Sucesor de Pedro ha evocado que “después de la Resurrección, Jesús confía a los Apóstoles el mandato misionero diciéndoles que ‘hagan discípulos a todas las naciones’, que ‘los bauticen’ y que ‘les enseñen a observar sus mandamientos’ (cf. Mt 28,19-20)”.
“Bautismo y Sacramentos, o su redescubrimiento”
“Recuerdo estas expresiones”, ha subrayado, “porque en ellas encontramos resumidos otros elementos fundamentales de la misión del formador, que también quisiera subrayar”.
“En primer lugar, la necesidad de favorecer itinerarios de vida constantes, envolventes y personales, que conduzcan al Bautismo y a los Sacramentos, o a su redescubrimiento, porque sin ellos no hay vida cristiana (cf. Benedicto XVI, Exhort. ap. Sacramentum caritatis, 22 de febrero de 2007, 6)”.
“Nuestra misión es más elevada: como padres que se sacrifican por el bien de sus hijos”
En la Iglesia, a veces, la figura del formador como ‘pedagogo’, comprometido con la transmisión de instrucciones y competencias religiosas, ha prevalecido sobre la del ‘padre’ capaz de engendrar en la fe, ha recordado el Papa.
Sin embargo, “nuestra misión es mucho más elevada, por lo que no podemos limitarnos a transmitir una doctrina, una observancia, una ética, sino que estamos llamados a compartir lo que vivimos, con generosidad, amor sincero por las almas, disponibilidad a sufrir por los demás, dedicación sin reservas, como padres que se sacrifican por el bien de sus hijos”.
San Pablo: “soy yo quien os ha engendrado en Cristo Jesús”
El Pontífice ha señalado al principio unas conocidas palabras de San Pablo a los corintios que han guiado su breve discurso.
“Este es un tema muy querido por el Apóstol y presente en varios pasajes de sus cartas. Por ejemplo, cuando se dirige a los corintios y dice: ‘Podéis tener diez mil pedagogos en Cristo, pero ciertamente no muchos padres: soy yo quien os ha engendrado en Cristo Jesús por medio del Evangelio’ (1 Cor 4,15)”.
El Apóstol se dirige a los Gálatas y los llama ‘hijos míos’, refiriéndose al ‘parto’ con el que, no sin sufrimiento, los ha llevado a acoger a Cristo, ha meditado el Papa.
“La formación se sitúa así bajo el signo de la ‘generación’, del ‘dar vida’, del ‘dar a luz’, en una dinámica que, aunque dolorosa, conduce al discípulo a la unión vital con la persona misma del Salvador, viva y actuante en él o en ella, capaz de transformar la ‘vida en la carne’ (cf. Rom 7,5) en ‘vida de Cristo en nosotros’ (cf. 2 Cor 13,5; Gál 2,20)”.
“Respeto de la vida humana en todas sus etapas”, y prevención de “toda forma de abuso”
El Papa ha continuado exhortando, de modo “indispensable”, a “cuidar en nuestras comunidades los aspectos formativos orientados al respeto de la vida humana en todas sus etapas, en particular aquellos que contribuyen a prevenir toda forma de abuso contra menores y personas vulnerables, así como a acompañar y apoyar a las víctimas”.
Y se ha referido también a la dimensión comunitaria. “Así como la vida humana se transmite gracias al amor de un hombre y una mujer, también la vida cristiana se transmite por el amor de una comunidad. No es el sacerdote solo, ni un catequista o un líder carismático, quien engendra en la fe, sino la Iglesia (cf. Francisco, Exhort. ap. Evangelii gaudium, 24 de noviembre de 2013, 111)”.
Se trata de “la Iglesia unida, viva, formada por familias, jóvenes, solteros, consagrados, animada por la caridad y, por lo tanto, deseosa de ser fecunda, de transmitir a todos, y sobre todo a las nuevas generaciones, la alegría y la plenitud de sentido que vive y experimenta”.
“El arte de formar no es fácil y no se improvisa”
Así se ha expresado León XIV en la Asamblea del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, cuyo Prefecto es el cardenal Kevin Farrell.”El arte de formar requiere paciencia, escucha, acompañamiento y verificación, tanto a nivel personal como comunitario, y no puede prescindir de la experiencia y la compañía de quienes la han vivido, para aprender y tomar ejemplo”.
Así, a lo largo de los siglos, “han surgido gigantes del espíritu como San Ignacio de Loyola, San Felipe Neri, San José Calasanz, San Gaspar del Bufalo y San Juan Leonardi. Y es en esta perspectiva en la que también San Agustín, recién elegido obispo, compuso su tratado ‘De catechizandis rudibus’, cuyas indicaciones siguen siendo útiles y valiosas hasta hoy”.

Encuentros mundiales
Al comenzar su discurso, el Papa había mencionado los Encuentros Mundiales, que “involucran a un gran número de participantes y requieren un complejo trabajo de organización, en escucha y colaboración con las comunidades locales y con personas y organismos, muchos de los cuales cuentan con una larga y valiosa experiencia en la evangelización”.
“No debéis desanimaros”
Al concluir, el Papa ha reconocido que “los retos a los que os enfrentáis, a veces, pueden parecer superiores a vuestras fuerzas y recursos. Pero no debéis desanimaros”.
Comenzad por lo pequeño, siguiendo, en la fe, la lógica evangélica del ‘grano de mostaza’ (cf. Mt 13,31-32), confiados en que el Señor nunca os hará faltar, en el momento oportuno, las energías, las personas y las gracias necesarias.
Y “mirad a María: al darnos a Cristo, ‘ha cooperado mediante el amor a engendrar a la Iglesia de los fieles, que forman los miembros de esa cabeza» (S. Agustín, De sancta virginitate 6, 6). Imita su fe y confía siempre en su intercesión”.




