Vaticano

En la tumba de San Pablo, el Papa urge a la misión de anunciar a Cristo

El Papa León XIV ha alentado junto a los restos mortales del apóstol San Pablo, y por la mañana en el Ángelus, “a la misión de todos los cristianos hoy, anunciar a Cristo y proclamar el Evangelio”. Y ha dicho que los ataques a Ucrania, dejando a poblaciones enteras expuestas al frío invernal, “distancian una paz justa y duradera”.

Redacción Omnes·26 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos
Papa León XIV, Angelus 25 de eenero 2026.

El Papa León XIV saluda a los romanos y peregrinos en la Plaza de San Pedro del Vaticano, reunidos para rezar el Ángelus, el 25 de enero de 2026. (Foto CNS/Vatican Media).

En el tercer domingo del Tiempo Ordinario, Domingo de la Palabra de Dios, instituido por el Papa Francisco hace siete años, el Papa ha recordado “junto a los restos mortales del Apóstol de los Gentiles, que su misión es también la misión de todos los cristianos de hoy: anunciar a Cristo e invitar a todos a confiar en él”.

En la celebración de las vísperas en la conversión del Apóstol San Pablo, último día de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, el Pontífice ha querido hacer un llamamiento a la misión evangelizadora de la Iglesia. Y lo ha realizado de la mano del Concilio Vaticano II, y de sus propias palabras al inicio del Pontificado en mayo de 2025.

Vaticano II: “proclamar el Evangelio a toda criatura”

Al comienzo de la Constitución sobre la Iglesia, el concilio Vaticano II “declaró su ardiente deseo de proclamar el Evangelio a toda criatura (cf.  Mc  16,15). Y así “iluminar a todos los hombres con la luz de Cristo que resplandece en el rostro de la Iglesia» (Constitución Dogmática Lumen Gentium, 1)”. 

“Es tarea común de todos los cristianos decir al mundo, con humildad y alegría: “¡Mirad a Cristo! ¡Acérquense a él! ¡Acojan su palabra que ilumina y consuela!” (Homilía en la Misa de Inauguración del Pontificado , 18 de mayo de 2025).

En el Ángelus, con el ejemplo de Jesús

Son palabras muy similares a las que ha empleado en el Ángelus por la mañana, que ha tenido lugar en la Plaza de San Pedro, al animar a romanos y peregrinos a anunciar el Evangelio, y a “no quedarnos encerrados”. Y ha puesto el ejemplo del mismo Jesús.

“El evangelista nos dice que Jesús comenzó su predicación ”cuando oyó que Juan había sido arrestado”. Esto ocurre, por lo tanto, en un momento que no parece ideal: el Bautista acaba de ser arrestado, y por lo tanto, los líderes del pueblo se muestran reacios a acoger la noticia del Mesías. 

“Vencer resistencias internas o circunstancias desfavorables”

Es un momento que sugeriría cautela, ha reflexionado el Papa, “pero precisamente en esta oscura situación Jesús comienza a traer la luz de la buena noticia: ‘El reino de los cielos está cerca’.

“Incluso en nuestra vida personal y eclesial, a veces debido a resistencias internas o circunstancias que consideramos desfavorables, pensamos que no es el momento adecuado para anunciar el Evangelio, tomar una decisión, una elección, cambiar una situación”. 

Sin embargo, León XIV ha manifestado que “el riesgo es quedarnos estancados en la indecisión o prisioneros de una excesiva cautela. Mientras que el Evangelio nos invita a asumir el riesgo de la confianza. Dios obra en todo momento, y cada momento es bueno para el Señor, incluso si no nos sentimos preparados o la situación no parece ideal”.

Oración por la Unidad de los Cristianos: compromiso con la misión

Volviendo a la homilía de la Misa vespertina, el Papa ha querido recordar que “la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos nos llama cada año a renovar nuestro compromiso común con esta gran misión. Conscientes de que las divisiones entre nosotros, si bien no impiden que brille la luz de Cristo, opacan sin embargo el rostro que debería reflejarla en el mundo”.

Impulso hacia la plena unidad

Como es habitual, las referencias a la unidad del Papa León han sido constantes. “En el pasaje de la Carta a los Efesios, elegido como tema de la Semana de Oración de este año, escuchamos repetidamente la palabra “uno”: un solo cuerpo, un solo Espíritu,  una sola esperanza,  un solo  Señor,  una sola fe,  un solo bautismo, un solo  ios (cf.  Ef  4,4-6)”.

“Queridos hermanos y hermanas, ¿cómo no nos conmoverán profundamente estas palabras inspiradas? ¿Cómo no arderán nuestros corazones con su impacto?”, ha preguntado el Papa. 

Y su respuesta ha sido: “Sí, ‘compartimos la misma fe en el único Dios, Padre de todos los hombres; confesamos juntos al único Señor y verdadero Hijo de Dios, Jesucristo, y al único Espíritu Santo, que nos inspira e impulsa hacia la plena unidad y al testimonio común del Evangelio’ (Carta Apostólica In unitate fidei, 12). ¡Somos uno! ¡Ya lo somos! ¡Reconozcámoslo, experimentémoslo, manifestémoslo!”.

2033, el 2000 aniversario de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús

En la Basílica de San Pablo Extramuros, el Santo Padre León XIV ha recordado que “mi amado predecesor, el Papa Francisco, observó que el camino sinodal de la Iglesia Católica “es y debe ser ecuménico, así como el camino ecuménico es sinodal”.

Esto se reflejó en las dos Asambleas del Sínodo de los Obispos en 2023 y 2024. Y “al mirar hacia el 2000 aniversario de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús en 2033, comprometámonos a seguir desarrollando las prácticas sinodales ecuménicas y a comunicarnos unos a otros quiénes somos, qué hacemos y qué enseñamos (cf. Por una Iglesia sinodal, 137-138).

Agradecimiento al cardenal Koch y a líderes de iglesias cristianas

Al concluir, el Papa ha saludado “cordialmente al cardenal Kurt Koch, a los miembros, consultores y al personal del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, así como a los participantes en los diálogos teológicos y otras iniciativas promovidas por el Dicasterio”. 

En concreto, ha agradecido la presencia en esta Liturgia de “numerosos líderes y representantes de las diversas Iglesias y Comuniones Cristianas del mundo, en particular del Metropolitano Polykarpos, en representación del Patriarcado Ecuménico, del Arzobispo Khajag Barsamian, en representación de la Iglesia Apostólica Armenia, y del Obispo Anthony Ball, en representación de la Comunión Anglicana”. 

Valiente testimonio del pueblo armenio

Con profunda gratitud, el Santo Padre ha recordado “el valiente testimonio cristiano del pueblo armenio a lo largo de la historia, una historia en la que el martirio ha sido una constante”. La tradición da testimonio del papel de Armenia como la primera nación cristiana, con el bautismo del rey Tiridates en el año 301 por san Gregorio el Iluminador, ha asegurado el Papa.

“Al concluir esta Semana de Oración, recordamos al santo Catholicós San Nersés Shnorhali, ‘el Misericordioso”, quien trabajó por la unidad de la Iglesia en el siglo XII”. Él se adelantó a su tiempo al comprender que la búsqueda de la unidad es una tarea de todos los fieles y requiere la sanación de la memoria. 

San Nersés también puede enseñarnos la actitud que debemos adoptar en nuestro camino ecuménico, como recordó mi venerable predecesor, San Juan Pablo II”, ha dicho el Papa: “‘Los cristianos deben tener la profunda convicción interior de que la unidad es esencial no para obtener ventajas estratégicas o réditos políticos, sino para predicar el Evangelio” (Homilía en la Celebración Ecuménica, Ereván, 26 de septiembre de 2001).

El autorRedacción Omnes

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