Cultura

Científicos católicos: Gabriela Morreale de Castro, fundadora de la Endocrinología moderna en España

Gabriella Morreale de Castro nació en Italia, y fue educada en Viena y Baltimore, en una familia de nivel cultural elevado.

María José Luciañez·7 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Gabriella Morreale de Castro (1930-2017) nació en Italia, y fue educada en Viena y Baltimore, en una familia de nivel cultural elevado. Cursó bachillerato y los estudios universitarios en Málaga y Granada, donde su padre fue destinado como cónsul. Se nacionalizó española al contraer matrimonio en 1953 con el también científico y profesor de investigación del CSIC Francisco Escobar del Rey.

La obtención de distintas becas de investigación del CSIC y de la Universidad de Granada, le permite concluir su tesis doctoral en 1955. Aconsejados por el profesor José María Albareda, el matrimonio cambia su residencia, convencidos de que para realizar una investigación de calidad necesitaban ampliar su formación en Madrid. Desde aquí realizan estancias en la Universidad de Leiden (Holanda) en el departamento de Endocrinología y Nutrición. Aprenden técnicas y métodos que luego en España permitirán el desarrollo de una investigación biomédica de calidad. En 1957 gana por oposición una plaza de colaborador científico en el emblemático Centro de Investigaciones Biomédicas (CIB) del CSIC.

Ocupó diversos puestos de dirección en el laboratorio de Endocrinología y Nutrición de la Universidad de Leiden, la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, el Instituto de Endocrinología y Metabolismo del Hospital Gregorio Marañón, y en el CIB de Madrid, impartiendo docencia en estos centros, y formando a muchos científicos en endocrinología. En 1962 ascendió a investigador científico y en 1970, también por oposición, alcanzó la máxima categoría científica del CSIC, la de profesor de investigación.

Dedicó su trabajo a la investigación del papel del yodo y las hormonas tiroideas en el desarrollo del cerebro. Demostró el papel que estas hormonas tienen en la mujer embarazada sobre el desarrollo del cerebro del feto, mostrando las necesidades nutricionales del yodo en la madre. En los años 70 inicio la medida rutinaria de control de las hormonas tiroideas en sangre en los recién nacidos para prevenir el hipotiroidismo y cretinismo congénitos. De esta forma, su impacto en la prevención de retraso mental en acciones de salud pública ha sido muy notable.

Mujer de profundas convicciones religiosas, no duda afirmar ante todos los asistentes, en un homenaje recibido en el CSIC, que “la ciencia, si, es el motor de mi vida, pero después de Dios y de mi familia”.

El autorMaría José Luciañez

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