La Iglesia católica en Estados Unidos vive un inesperado repunte de fieles. Según informa con sorpresa la corresponsal de religión del New York Times, Elizabeth Dias, miles de personas se están incorporando a la Iglesia en distintos puntos del país, alcanzando cifras que no se registraban desde hace más de una década en varias diócesis.
Esta Semana Santa, “la arquidiócesis de Detroit recibirá a 1428 nuevos católicos en la Iglesia, su cifra más alta en 21 años. La arquidiócesis de Galveston-Houston tendrá su mayor número en 15 años. En la diócesis de Des Moines, la cifra es un 51 por ciento más alta que el año pasado, pasando de 265 personas a 400”, comenta el texto del periódico americano.
En Washington, por ejemplo, se espera la entrada de 1.755 personas en la Iglesia, superando las 1.566 del año pasado, que ya había sido la cifra más alta en al menos 15 años. El entusiasmo entre los obispos es evidente, aunque también existe cierto desconcierto sobre las causas de este aumento. “¿Cuál es su número?”, “¿Cuál es su número?”, relató el cardenal McElroy que se preguntaban entre ellos durante una reciente conferencia episcopal.
Este fenómeno se produce en el primer año tras la elección del Papa León XIV, el primer pontífice estadounidense, y coincide con una tendencia generalizada en muchas diócesis del país. Los nuevos fieles serán acogidos oficialmente durante la Vigilia Pascual, la noche previa al Domingo de Resurrección, que este año se celebra el 5 de abril.
Las posibles causas del auge
El New York Times recopiló datos de unas veinte diócesis, tanto grandes —como Los Ángeles o Phoenix— como más pequeñas y rurales, entre ellas Gallup (Nuevo México) y Allentown (Pensilvania). Aunque no existe una explicación única, los responsables eclesiásticos apuntan a diversos factores.
Entre ellos destacan la búsqueda de comunidad en una sociedad cada vez más fragmentada, la inestabilidad social y política, y el impacto del aislamiento provocado por la tecnología y la pandemia. “La tecnología nos ha aislado unos de otros, y la covid amplió ese aislamiento”, señalan algunas fuentes consultadas por el diario.
El fenómeno parece especialmente intenso entre los jóvenes adultos. Varias diócesis han detectado un crecimiento notable en el grupo de entre 18 y 35 años, un segmento que algunos consideran particularmente afectado por la soledad.
Sin embargo, los datos generales siguen mostrando que las conversiones son minoritarias dentro del conjunto de fieles. Según un estudio del Pew Research Center, entre las razones más frecuentes para dar el paso figuran el matrimonio, la búsqueda espiritual y la influencia de amigos o familiares.
El proceso de incorporación a la Iglesia suele realizarse a través de la Orden de Iniciación Cristiana de Adultos, un programa formativo que acompaña a los nuevos fieles. En algunos casos, el camino es más personalizado, como ocurrió con el vicepresidente JD Vance, quien se convirtió al catolicismo en 2019 a los 35 años.
También ha tenido influencia el auge de contenidos religiosos en internet, especialmente pódcast como los del padre Mike Schmitz, que han acercado la fe a nuevas audiencias.
Una mirada periodística diferente
A diferencia de lo que ocurre en muchos medios de comunicación españoles, el artículo del New York Times no se centra en elaborar complejas interpretaciones para restar importancia a este fenómeno o presentarlo como un espejismo.
El reportaje, extenso y detallado, recoge el testimonio de una docena de personas con perfiles diversos, explicando en primera persona qué les ha llevado a acercarse a la fe católica. Sin juzgar ni cuestionar sus motivaciones, el diario opta por dar voz directa a los protagonistas.
Si bien en otras secciones del propio periódico pueden encontrarse análisis e interpretaciones de todo tipo, resulta significativo que un medio de referencia dedique un espacio principal a presentar los hechos y las experiencias personales de los conversos.
Se trata, en definitiva, de un ejercicio de periodismo que permite a los lectores comprender de primera mano las razones que están detrás de este renovado interés por la fe católica en Estados Unidos.



