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El obispo de Abuja (Nigeria) pide soluciones reales para acabar con la violencia

La campaña “Sana Nigeria: que la persecución no tenga la última palabra” quiere dar a conocer el papel esencial de la Iglesia local y prestar apoyo urgente para que pueda seguir trabajando.

Javier García Herrería·18 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos
Abuja Nigeria

José María Gallardo, director de ACN España, y Mons. Ignatius Kaigama. ©ACN España

En una rueda de prensa celebrada esta mañana en Madrid por Ayuda a la Iglesia Necesitada, el arzobispo de Abuja, Ignatius Ayau Kaigama, ha alertado sobre el recrudecimiento de la violencia contra los cristianos en Nigeria y ha hecho un llamamiento urgente a la comunidad internacional.

En los últimos meses, los incesantes ataques a varias comunidades cristianas del norte y centro del país, la masacre de 259 cristianos en la aldea de Yelwata en junio, el secuestro de 265 alumnos en una escuela de Papiri en noviembre o de 172 personas en Kaduna, entre muchos otros sucesos, han puesto en una situación extrema a los cristianos en el país. Más de 200 sacerdotes han sido secuestrados durante la última década como consecuencia de la ola de violencia que asola el país. 

La campaña “Sana Nigeria: que la persecución no tenga la última palabra” quiere dar a conocer el papel esencial de la Iglesia local y prestar apoyo urgente para que pueda seguir trabajando por la paz y la estabilidad y «devolver así la esperanza a este país arrasado por el dolor», ha señalado José María Gallardo, director de ACN España. Frente a esta dramática situación, la Iglesia católica trabaja sin descanso para llevar la esperanza a su pueblo extenuado por el sufrimiento. Uno de los principales retos es prevenir y curar los traumas provocados por los ataques, secuestros y asesinatos. 

Intervención internacional

Durante su intervención, el prelado valoró el reciente posicionamiento del gobierno de los Estados Unidos sobre la situación en su país, aunque matizó sus efectos: “Hoy tenemos a Donald Trump, que hace poco empezó a hablar de esta persecución y le decimos gracias», aunque añade que los motivos por los que se persigue a los cristianos no son solo religiosos.

Kaigama destacó que, si bien organizaciones como ACN llevan años denunciando la situación, la implicación de líderes políticos de otros países ha sido limitada: “Sí es verdad que hay organizaciones como ACN y otras que, a lo largo de los años, han estado hablando sobre estos problemas, pero no son los líderes de las naciones, no son las naciones en sí las que han sido parte de esto”.

Consecuencias procupantes

Sin embargo, denunció que las acciones posteriores a las declaraciones del gobierno americano han tenido consecuencias negativas sobre el terreno: “En Navidad recibimos un ‘regalo’: una bomba que cayó en suelo nigeriano, que la verdad es que no sabría decir si hizo algún bien. Ese incidente sumado a las palabras de Donald Trump han inflamado mucho la pasión de los islamistas que hay en este territorio”.

El resultado, afirmó, ha sido un aumento significativo de la violencia: “La cantidad de ataques por Boko Haram y otros grupos militares, la cantidad de asesinatos, la cantidad del mal, se ha acelerado, se ha elevado a un nivel diferente”.

Finalmente, el arzobispo lanzó un llamamiento directo a la cooperación internacional: “Este mensaje va dirigido a todos los líderes de las naciones occidentales que se benefician del cristianismo, se benefician de la cultura cristiana. Ayudadnos a arreglar lo que está ocurriendo”.

La intervención concluyó con una petición clara de apoyo sostenido y coordinado para frenar la violencia y proteger a las comunidades cristianas en Nigeria.

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