Ante la conmoción provocada por la tragedia ferroviaria que ha sacudido a la localidad cordobesa de Adamuz, el Papa León XIV ha querido hacer llegar un mensaje de cercanía y consuelo a todos los afectados.
Profundamente apenado al conocer la dolorosa noticia del accidente de tren, que ha causado numerosas víctimas mortales y heridos, el Santo Padre ofrece sufragios por el eterno descanso de los difuntos y ha expresado su sentido pésame a los familiares, junto con palabras de consuelo, viva solicitud y deseos de pronto restablecimiento de los heridos. Asimismo, ha alentado a los equipos de rescate a perseverar en las labores de socorro y asistencia, e impartido a todos, por intercesión de Nuestra Señora del Pilar, la confortadora Bendición Apostólica, como signo de esperanza en el Señor resucitado.
La Iglesia Católica en España también se ha volcado en oración, acompañamiento y ayuda material tras lo ocurrido en la tarde del domingo en el término municipal de Adamuz (Córdoba), donde hasta el momento se han confirmado 39 fallecidos y 152 heridos tras el descarrilamiento y colisión de dos trenes de alta velocidad.
El siniestro se produjo en torno a las 19:45 horas, cuando tres vagones de un tren de la compañía Iryo, que había salido de Málaga a las 18:40 con destino a Madrid-Puerta de Atocha y transportaba a 317 pasajeros, descarrilaron e invadieron la vía contigua. En ese mismo instante circulaba un convoy Alvia de Renfe, con destino a Huelva, que también descarriló tras el impacto. Como consecuencia del choque, al menos dos vagones cayeron por un terraplén de unos cuatro metros, en un accidente en el que viajaban cerca de 500 personas entre ambos trenes.
La parroquia San Andrés de Adamuz, refugio de los afectados
Desde las primeras horas tras la tragedia, la parroquia de San Andrés de Adamuz se convirtió en un espacio de acogida y atención para los supervivientes. Según informó la Diócesis de Córdoba, el párroco Rafael Prados, junto a un grupo de feligreses, ofreció comida, mantas, estufas y productos de primera necesidad a los afectados.
Vecinos de Adamuz acudieron espontáneamente con mantas, agua, calefactores, leche y café caliente, ante la posibilidad de que muchos pasajeros tuvieran que pasar la noche en el municipio. Asimismo, el Coro Romero “Virgen del Sol” habilitó su sede como centro logístico para la preparación y reparto de alimentos y bebidas calientes.
El obispo de Córdoba
El obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, contactó en la noche del domingo con el párroco para conocer la situación y encomendar a las víctimas y heridos, pidiendo que “no dejen de percibir el auxilio, la fortaleza y el consuelo del Señor en este momento de incertidumbre y dolor”.
A primera hora del lunes, el prelado se desplazó personalmente hasta Adamuz, donde visitó la zona del suceso y puso a disposición todos los recursos de la diócesis. Durante su estancia recorrió también el pabellón municipal y el hogar del pensionista, donde los familiares estaban siendo atendidos por los servicios de emergencia y Cruz Roja.
“Es necesaria la ayuda médica, pero también la psicológica y espiritual, porque en estas situaciones hace falta sentir confianza y fe que nos ayuden a ponernos en pie y seguir caminando”, subrayó monseñor Fernández.
Mensajes de condolencia desde toda España
Desde la noche del domingo se han sucedido los mensajes de condolencia y oración por parte de numerosos obispos y diócesis españolas. El secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), mons. César García Magán, fue uno de los primeros en pronunciarse públicamente: “Consternado por el grave accidente de tren en Adamuz. Rezo por el eterno descanso de los fallecidos y por la pronta recuperación de los heridos. Me uno al dolor de sus familias. Pido que encuentren en el Señor consuelo y fortaleza en estos momentos de tanto sufrimiento”.
En la mañana del lunes, la CEE publicó un comunicado oficial expresando su cercanía a las víctimas y pidiendo oraciones en todas las celebraciones cristianas. “El Señor de la vida y de la paz conceda a las víctimas el don de la Vida y a sus familias esperanza y paz. A la Virgen dolorosa, cercana a todas las angustias, encomendamos a tantas personas que sufren”, concluye el mensaje.
También han manifestado su pesar el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid; los arzobispos José María Gil Tamayo (Granada) y José Ángel Saiz Meneses (Sevilla); los obispos Juan Carlos Elizalde (Vitoria), José Ignacio Munilla (Orihuela-Alicante), José Antonio Satué (Málaga) y el obispo emérito de Córdoba, Demetrio Fernández, entre otros. Varias diócesis —como Plasencia, Cartagena o León— han difundido igualmente comunicados de condolencia.
El presidente de la CEE y arzobispo de Valladolid, mons. Luis Argüello, resumió el sentir de la Iglesia con un mensaje en redes sociales: “Hay acontecimientos en los que la tragedia es tan terrible que solo cabe el silencio, el abrazo, la oración y la fraternidad solidaria”.
Mientras continúan las labores de investigación y atención a las víctimas, la Iglesia mantiene abiertas sus parroquias, recursos y oración, acompañando a quienes han perdido a sus seres queridos y a quienes luchan por recuperarse tras una de las mayores tragedias ferroviarias recientes en España.



