Vaticano

¿Por qué es solemnidad la Octava de Pascua? El Papa responde

“¡Cristo ha resucitado! ¡Feliz Pascua! Anunciar la Pascua de Cristo significa dar nueva voz a la esperanza, no a los violentos”, ha dicho el Papa en el Regina caeli del Lunes de Pascua, al contraponer a Cristo vivo con las fake news sobre el cuerpo de Jesús.  

Francisco Otamendi·6 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos
Papa León XIV Pascua 2026

El Papa León XIV saluda a los fieles tras su mensaje “Urbi et Orbi” desde el balcón principal de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, el 5 de abril de 2026. (Foto OSV News/Vatican Media, distribuida por Reuters, proporcionada por un tercero).

Jesús es la buena noticia que hay que testimoniar en el mundo, ha anunciado el Papa León XIV en el Regina coeli del Lunes de Pascua. Este saludo, “¡Cristo ha resucitado!, lleno de asombro y de alegría, nos acompañará toda la semana”, en la Octava de Pascua.

La liturgia celebra el ingreso de toda la creación en el tiempo de la salvación;  la desesperación de la muerte es removida para siempre, en el nombre de Jesús, ha añadido el Papa. 

Este es el sentido de la Pascua. Cuando es proclamada en el mundo, la Buena Nueva disipa toda sombra, en cada época.

Cristo, el Hijo de Dios, ha dado su vida por nosotros

“La  Pascua del Señor es nuestra Pascua —la Pascua de la humanidad— porque este hombre, que ha muerto por nosotros, es el Hijo de Dios, que por nosotros ha dado su vida. Y que da nueva voz a la esperanza, no a los violentos, ha continuado el Pontífice en la breve oración mariana, el Regina caeli, que sustituye al Angelus en Pascua.

“Así como el Resucitado —siempre vivo y presente— libera el pasado de un final destructivo, así el anuncio pascual exime del sepulcro nuestro futuro”, ha añadido.

Con particular afecto, a la luz del Resucitado, recordamos hoy al Papa Francisco, que precisamente el Lunes de Pascua del año pasado entregó su vida al Señor, ha dicho León XIV.

“Al recordar su gran testimonio de fe y de amor, recemos juntos a la Virgen María, Trono de la Sabiduría, para que podamos convertirnos en anunciadores cada vez más luminosos de la verdad”.

Por qué es solemnidad la Octava de Pascua

La Octava de Pascua (los ocho días que van desde el Domingo de Resurrección hasta el segundo domingo de Pascua) es considerada “solemnidad” porque la Iglesia prolonga litúrgicamente la celebración de la Resurrección como si fuera un solo gran día festivo. 

Así lo ha explicado el Papa León esta mañana. “Espero que pasen este Lunes de Pascua y estos días de la Octava Pascual, que continúan la celebración de la Resurrección de Cristo, con alegría y fe. Perseveremos en la oración por el don de la paz para todo el mundo”.

“No es una semana más”

La Octava de Pascua no es “una semana más”, sino un solo gran día prolongado, donde la Iglesia vive intensamente la alegría de la presencia de Cristo resucitado, y la misericordia que brota de su victoria.

En liturgiapapal figura una formulación clara sobre la Octava de Pascua. La frase clave es: “Los ocho primeros días del tiempo pascual constituyen la octava de Pascua y se celebran como solemnidades del Señor”.

En efecto, la Octava forma parte del Tiempo de Pascua, que es descrito como una “semana de semanas” (50 días en total), que culmina el Domingo de Pentecostés.

Durante esos ocho días no se permiten otras celebraciones, y se usa siempre la liturgia propia de Pascua, como si fuera una prolongación del mismo día. En la práctica, se vive como una prolongación del Domingo de Resurrección.

Antigua tradición cristiana

Según el Misal Romano y las normas del calendario litúrgico católico, el hecho de celebrar como solemnidad  cada día de la Octava se basa en una antigua tradición cristiana. Celebrar las grandes fiestas durante ocho días completos (octavas), heredada en parte del simbolismo bíblico del “octavo día” como nueva creación,

La Pascua conmemora el acontecimiento central del cristianismo: la Resurrección de Jesucristo. Por eso, no se limita a un solo día, sino que se extiende como un tiempo continuo de alegría. Es como si la Iglesia dijera: la Resurrección es tan importante que no cabe en 24 horas.

San Juan Pablo II: Domingo de la Divina Misericordia

San Juan Pablo II vinculó fuertemente la Octava con la misericordia y la vida nueva. En relación con el segundo Domingo de Pascua, escribió que “la Octava de Pascua es un tiempo privilegiado para acoger la misericordia divina que brota del misterio pascual”.

En concreto, declaró oficialmente que el segundo Domingo de Pascua (el último día de la Octava) se llame Domingo de la Divina Misericordia. Lo hizo el 30 de abril del año 2000, durante la canonización de  Santa Faustina Kowalska

La decisión está profundamente ligada a las revelaciones de Santa Faustina sobre la misericordia divina, y el deseo de destacar que la Pascua culmina en la misericordia de Dios.

Benedicto XVI: la resurrección, “un puente entre el mundo y la vida eterna”

Benedicto XVI explicó en 2009 que “la comunidad cristiana se alegra porque la resurrección del Señor nos garantiza que el plan divino de la salvación se cumplirá con seguridad, no obstante toda la oscuridad de la historia. Precisamente por eso su Pascua es en verdad nuestra esperanza”.

Añadió también: “Su resurrección ha creado un puente entre el mundo y la vida eterna, por el que todo hombre y toda mujer pueden pasar para llegar a la verdadera meta de nuestra peregrinación terrena”.

El autorFrancisco Otamendi

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